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SIN PATUCOS


Tengo mis patucos sucios. Suelen ser blancos, como ya sabéis. Pero esta mañana me fijaba que más que blancos, están un poco beige. 
Lo malo de decir a mi dueño que tengo los patucos sucios es que corro el riesgo de que me diga “y tú también estas un poco sucio”, y eso significaría baño. Y odio el baño. Jopé.
Afortunadamente para mí, hoy tocaba hacer una lavadora de ropa blanca. Así que sigilosamente me he acercado a la lavadora. Observar que nadie me miraba y ¡zas! He metido los patucos a la lavadora. Jejeje.
Misión cumplida.
Luego también he notado que mi yukata estaba sucio, tenía manchas de yogurt. Y más de lo mismo. Esta vez he optado por ponerlo en el cesto de la ropa sucia. Así que sin patucos me he dirigido al cesto. El suelo estaba muy frio sin patucos, a ver si aún me voy a resfriar. 
Como esta noche juega el Barça el primer partido de Champions, la elección de la ropa que me he puesto ha sido sencilla, jejeje.
Y aquí estoy ya, sentado en la butaca esperando a que empiece el partido. 
Como podéis comprobar, aún no tengo mis patucos, pero llevo mis zoris,  o sea, las chanclas japonesas.  No es lo mismo, pero no me siento bien andando descalzo. Ya se, diréis que soy un oso y que los osos no llevamos calzado. Pero yo, desde que era un cachorrín, siempre he llevado calzado y me siento raro andando descalzo. Aish. Los patucos donde están… donde están los patucos. Jejeje. A ver si mañana ya están secos y me los puedo volver a poner.
Hociquitos

PATUCOS SUCIOS. HAY QUE LAVARLOS

Hola. Hola. ¿Cómo ha ido el fin de semana? Aquí no ha hecho muy buen tiempo, lluvia y frio. Así que el mejor plan ha sido estar en casita, mucho sofá debajo de una mantita y ver alguna peliculilla. Pero cuando precisamente estaba viendo una de las películas, me he dado cuenta que mis patucos, más que blancos estaban un poco marrones. ¡Estaban sucios!


Miré a derecha, miré a izquierda. Mi dueño no estaba a la vista. Así que no había visto mis patucos sucios. Así que rápidamente he ido a buscar mi jabón de prendas delicadas y he llenado la pica del lavabo con agua templadita y jabón. Más vale que los lave yo. Si se da cuenta él, los lavará y con mucha probabilidad querrá bañarme a mí con la excusa que hace tiempo que no me baño. La última vez que limpió los patucos, al cabo de unos días me bañó. Así que mejor lo hago yo, con mucho cuidado de no mojarme y listos.
Bueno. Ya están limpitos, y muy mojados, y muy fríos. Brrrrr. Será mejor que los tienda en una esquinita del balcón. Que blancos y relimpios están. De momento, mi dueño ni se ha dado cuenta que hoy llevo los botines. Mejor. A ver si los patucos se secan pronto.
Hociquitos

HOY HAGO LA COLADA

Hola amigos. Estoy agotado. Ayer, como os explicaba al final del comunicado, me manché de caramelo el albornoz y mi dueño me digo que tenía que limpiarlo. Pues hoy he estado haciendo una lavadora, aunque no he lavado mi albornoz.
Mi albornoz es tan especial y tan delicado que la verdad tengo miedo de lavarlo y que se me estropee. Así que se lo he comentado a mi dueño y lo ha entendido. “Ya te lo lavaré yo” me dice. Yo, inmutable, asentía con la cabeza, pero por dentro estaba feliz, tendría mi albornoz limpio y no tendría que lavarlo yo. “Pero…” dijo mi dueño. Aish… ese “pero” me huele mal. “A cambio tendrás que lavar mi ropa. No es tan delicada y no tendrás problema. Además… tendrás que tenderla”. “¿Trato hecho? Sabía que era un trato justo, él me lava mi albornoz súper especial y yo su ropa. Así que asentí con la cabeza.
Esta mañana me he puesto manos a la obra, he puesto la lavadora, el programa número 8. Esperar que termine y a tender la ropa. Que es la parte que cuesta más. Poner la lavadora es fácil, pero tenderla, ya es otra historia. Hay que encaramarse en el tendero y eso no lo puede hacer cualquiera. Solo los ositos fuertes, valientes y ágiles como yo pueden hacerlo. Eso sí, es un proceso lento. Entre que me encaramo con la ropa, bajo otra vez a buscar las pinzas de la ropa y vuelvo a subir, así para cada una de las piezas de ropa. Me he tirado un buen par de horas. Pero lo he conseguido.


Cuando he terminado, mi albornoz ya estaba limpito, seco y muy muy suave. Así que me he quitado mi ropita, me he puesto mi albornoz y me he dispuesto a comer un buen desayuno, me lo he ganado, un bocadillito de pan con tomate y jamón. Ñam. Estaba riquisísimo. Y si… he ido con mucho cuidado de no mancharme.

Que tengáis un fantástico día.

Hociquitos.

ZAPATERO A TUS ZAPATOS.


Esta mañana me he dado cuenta que mis zapatos estaban un poco sucios y llenos de polvo. Como os habréis dado cuenta en este año de comunicados siempre suelo llevar mis patucos, salvo cuando toca limpieza o casos muy puntuales. Pero eso no quita que mis zapatitos deban estar limpios, así que esta mañana… a fregotear zapatos.
Primero he ido a por la caja donde mi dueño guarda todos los cachivaches para limpiar zapatos. Cremas, cepillos,…
A ver… quizá lo mejor es quitar el polvo de los zapatos. ¡Achís! Aish, el polvo me hace estornudar. Bueno, ya están un poco mejor.
Ahora… buscar la crema apropiada para el zapato. No pueden ser de color, pues tienen esas rayitas blancas y las mancharía. ¡Ya está! La crema incolora, da brillo pero no mancha.
Poner un poquito en el zapato…. Y a darle al cepillo. Con fuerza. Con brío.
Mirad. Mirad. Han quedado brillantes, como nuevos. Se que me sientan bien, pero voy tan cómodo con mis patucos… Bueno me los quito, los guardo y voy a guardar las cosas.
Eso era un decir, cuando mi dueño ha visto lo bien que me han quedado, me dice… “Travis, no guardes la caja”. He pensado que él debía querer limpiar los suyos. Pero luego me dice “Anda… limpia los mios porfi, que a ti se te da muy bien”.

GRRRRRRRRR. HOCIQUITOS. AHORA OS DEJO, VOY A “”HABLAR”” CON MI DUEÑO.

TRAVIS COLADA. EFECTOS SECUNDARIOS DE LA CALÇOTADA

La calçotada también tenía una parte no muy agradable que yo desconocía y no descubrí hasta llegar a casa. Toda la ropa y uno mismo huele a humo. Puag.
Así que por la mañana mi dueño organizó una Travis Colada. Me dio mi albornoz, y me dijo, "anda Travis, dame la ropa y ponte el albornoz. Que voy a lavar la ropa y de paso tus jerséis de invierno que ya no te los vas a poner".
La Travis colada, como todo es ropa superdelicada, no se puede lavar en la lavadora, e improvisó un lavadero con uno de los barreños. Lo lleno de agua y puso jabón liquido para ropa delicadisísima.
Puso la ropa en el barreño y con mucho mimo la lavó.
Cuando terminó, la escurrió y la puso en otro barreño más pequeño.
- "Travis. Ya que tenemos este barreño tan grande, agua y jabón… ¿quieres aprovechar y bañarte tú?"
No había acabado de pronunciar la pregunta que ya mis patitas se pusieron en marcha a toda velocidad, creo que la expresión “poner los pies en polvorosa” estaría muy acertada. No sé si lo decía de broma o en serio. Así que mejor, lejos por si acaso.
Pasado ya el susto de la amenaza de baño, tendimos la ropita en el balcón y ala, a esperar que se seque. Tendré mi ropita limpia, suave y con buen olor. Yo por si acaso me he puesto unas gotitas de perfume, para no oler a humo y así espero que mi dueño no diga eso tan terrible para mi, que sería bañarme.
Hasta mañana.

LA MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE LOS PATUCOS. CASO RESUELTO

Hola amigos. Ayer pasé un día muy malo. La desaparición de mis patucos me dejo muy triste. El día se me hizo largo, y ni siquiera tuve ganas de jugar a la PS3. Cuando llego mi dueño me encontró en mi butaca viendo Sálvame en T5. Y cuando me vio se preocupo. Travis, ¿Qué te pasa? – Me preguntó- no es normal que tu veas estos programas. Venga explícamelo.
Entonces me cogió muy tiernamente y le conté lo sucedido.
Travis, Travis, Travis… ¿y porque no me has llamado como haces otras veces?
Pues la verdad no supe que contestar. Es cierto que a veces lo llamo por tonterías, pero no se.. no me salió de mi molestarle.
Venga no te preocupes, yo se donde están. Ven.
Y me llevo hasta el cesto de la ropa sucia. Esta mañana cuando me fui a trabajar vi tus patucos, y estaban más marrones que blancos, así que los puse en el cesto de la ropa sucia, no sabía que te preocuparías tanto.
En ese momento experimenté una mezcla de sentimientos por un lado le querría haber dado un hocicazo bien dado y por el otro se que no lo hizo de mala fe, y solo quería que estuviera lo más limpio y guapo posible. Así que solo le pregunté… ¿Cuándo podré ponérmelos de nuevo?. Cuando hayamos hecho la colada, ahora es tarde y encima llueve, ¿te parece que la hagamos mañana por la mañana? – Me preguntó. Y si quieres, incluso si te hace gracia, los puedes lavar tu.
Que morro, me los coge, los pone en el cesto de la ropa y me dice que los limpie yo. Pero bueno… también es verdad que nunca he puesto una lavadora y así, de paso probaré a ponerla y por eotro lado quien mejor que yo para supervisar la limpieza de mis patucos. Así que dicho y hecho. Yo sería el encargado de la colada blanca por la mañana.


Así que esta mañana he puesto la ropa en la lavadora, previamente mi dueño había puesto ya el programa, cerré la puertecita esa, y le he dado al botón. Ala, a esperar toca. Por si acaso, no me muevo de aquí hasta que termine. Algo puede ir mal, y tendría que salvar a mis patucos.

Bueno, la espera ha sido larga, pero ya están limpios aunque mojados. Ahora a tenderlos.

¡Sí! Por fin ya noto otra vez esa comodidad en los pies. Que a gustito estoy ahora con mis patucos de nuevo. Y que suaves. Hasta parecen más blancos. Como nuevos. Oye tu. Que mal rato pase ayer, pero que bien me siento ahora.

Un besito grande para todos.

 
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