De inspiración náutica, en la navegación y la línea aerodinámica, la villa quiere ir más allá del concepto clásico ibicenco. Se mantiene su esencia más plástica y conceptual, las esquinas redondeadas, el blanco predominante, los acentos en madera y todo se recombina para ofrecer un diseño orgánico, que no entiende de línea recta, pero que al mismo tiempo dialoga con el entorno inmediato.