Miren Ibarguren está de estreno y, para celebrarlo, nos hemos sentado a brindar (y comer) en uno de los lugares más emblemáticos de Madrid, el Museo Chicote. Allí, entre ensaladilla rusa y cócteles, la actriz nos cuenta cómo ha sido rodar El refugio atómico en el interior de un búnker y algunos secretos sobre su personaje, Minerva, siempre dejando hueco para anécdotas y curiosidades viajeras.
Este año, Miren parece haber aparcado por unos instantes la comedia para pasear por la alfombra roja del drama, un género que no formaba parte de su trayectoria hasta ahora, pero con el que ha demostrado –para sorpresa de nadie– que, en temas de interpretación, no hay asignatura que se le resista. Antes de verano estrenó Los sin nombre, un thriller en el que se ponía en la piel de Claudia, la protagonista, y con el que dejaba el listón tan alto que ha tenido que enfundarse el traje de Minerva para igualarlo.
Con tantas buenas noticias, nadie mejor que ella para sentarse en la mesa con Condé Nast Traveler y protagonizar el nuevo episodio de ¡COME!, una conversación en la que, además de hablar sobre trabajo, también aprovechamos para charlar sobre viajes y gastronomía. Miren Ibarguren nos desvela su plato favorito, sus manías viajeras, su película favorita y a qué se hubiese dedicado si no hubiese sido actriz, entre otras divertidas confesiones.
Y para comer, charlar y viajar, la actriz eligió un escenario en el que se respira cine desde hace incontables años. Allí, sentada en esas inconfundibles sillas rojo pasión del Museo Chicote, nos contagia la ilusión por este nuevo proyecto, El refugio atómico, una serie de Álex Pina y Esther Martínez Lobato en la que comparte escena con grandes actores como Carlos Santos y Natalia Verbeke, entre muchos otros. Y, aunque merece más la pena verla que contarla, sí sabemos que Minerva dejará a más de uno con la boca abierta. ¡Dale al play!
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