El destino es Moratalaz (Línea 9, parada Artilleros), concretamente su parroquia dedicada a Santa Ana y la Esperanza, así como el mercado aledaño. Allí aguarda Zodiac Machine, una suerte de milagro cultural y la primera exposición del (ya codiciado) artista interdisciplinar Justin Caguiat en España.
Comisariada por el mago de la escena curatorial internacional Hans Ulrich Obrist y producida por Isabela Mora, detrás de esta hazaña silenciosa está la Fundación Sandretto Re Rebaudengo, que desde hace seis años convierte Madrid en escenario de un arte global de prestigio, ambicioso y, sorprendentemente, accesible. No hay que viajar a París o Basilea para verlo. Es más, quien no vaya a Moratalaz antes del 1 de abril, podrá ver Zodiac Machine en la Serpentine londinense o, finalmente, en California.
Pero quedémonos, de momento, al otro lado de la M-30. Porque la fundación no solo produce exposiciones, sino que detecta espacios inesperados en la ciudad –como éste–, invita a talento internacional emergente ya consolidado, conectando el circuito global del arte con la escena local. Así, el arte se integra en el vecindario para acabar siendo una experiencia social, de barrio. Y entonces obra el milagro: el arte no intimida, acompaña; y el visitante descubre un Madrid inesperado, a través de mediadores si lo desea, disponibles gratuitamente de lunes a sábado, de 12 a 18 horas.
Lujo cultural
Zodiac Machine es un proyecto site-specific. La exposición, que reúne pintura, escultura, obra gráfica, fotografía, cine y sonido, y que aquí no desvelaremos, ha sido concebida para este espacio concreto. En un largo proceso de año y medio, el artista se ha adaptado a la arquitectura, la luz, la acústica. Y lo ha hecho en una (para muchos desconocida) obra del arquitecto Miguel Fisac. Figura clave de la arquitectura española del siglo XX, estuvo vinculado a la renovación de la arquitectura religiosa tras el Concilio Vaticano II. Con él, las iglesias dejan de ser monumentales, jerárquicas y distantes para ser más humanas, más cercanas y más integradas en la vida cotidiana.
De materiales austeros —como el propio barrio—, pero con una luz trabajada con precisión y espacios pensados para la participación, el entorno dialoga con la exposición de Caguiat de un modo inesperado. Éste, además de ser un artista deliberadamente elusivo –no concede entrevistas, prefiere que hable su obra, en la que involucra a toda su familia– es curioso.
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Cuando recibe el encargo, el artista nacido en Tokio en 1989 inicia una investigación personal sobre España que le lleva hasta la figura de Justo Gallego (Mejorada del Campo, 1925-2021): un hombre sin formación artística ni arquitectónica que, movido por una promesa a la Virgen, dedicó su vida a levantar una catedral en su pueblo con sus propias manos.
Pese a la distancia, todo está conectado. Y así, desde la parroquia, la muestra se extiende hasta el Mercado de Moratalaz, cuyos locales en desuso acogen ahora su obra: Lo Mejor del Mar, Congelados Alfonso A o el puesto 51, Variantes —donde antes había encurtidos y aceitunas—. Espacios cotidianos que, por un tiempo, quedan entrelazados en una suerte de geografía inesperada.
Al final, la exposición articula una red de conexiones: épocas, ideas, personas dispares, incluso la naturaleza —a Caguiat no le interesa contenerla, sino permitir que intervenga, como ocurre con las piezas del claustro—. Zodiac Machine no es solo un título, sino un sistema circular en el que todo se relaciona y se desplaza en múltiples ángulos.
Más información
Esta visita, accesible también por libre, ha sido organizada por ArtMunity, una comunidad que diseña experiencias en torno al arte contemporáneo junto a artistas, comisarios y coleccionistas, en escenarios elegidos por su singularidad. Fundada por profesionales del sector con amplia trayectoria internacional y vinculada a Mapping Culture, ArtMunity propone una forma de acceso al arte que combina contenido, contexto y una red de conexiones globales.
De lunes a sábado, acceso libre, sin reserva ni colas y con mediación incluida. Hasta el 1 de abril. Después viajará a la Serpentine londinense antes de acabar en California.
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