Mr D tiene una amiga que está en proceso de separación de quién yo llamaría su marido pero no lo es. Verán, aquí en Bélgica no se necesita que estén casados para que una pareja obtenga todos los derechos y obligaciones que el status de matrimonio ofrece. Hay una opción de convivencia o de vivir juntos legalmente, sin el papelito oficial de por medio pero registrándose ante la comunidad como pareja -aplica a heterosexuales y gays por igual.
El neerlandés como idioma, tampoco tiene una palabra para diferenciar un "amigo" de un novio. Por lo que los que viven juntos (samenwonen) se refieren a su media naranja no como "mi esposo" como lo haríamos los mexicanos aún si no se está matrimoniado, sino dicen "mijn vriend o mijn vriendin". O sea, mi amigo o mi amiga. Mi amigo con el que vivo y con el que tengo dos hijos... pero es mi amigo...
En fin. Prosigo.
Esta chica que acaba de cumplir 35 años y que tiene dos hermosos chamacos de 9 y 5 años más o menos, después de 3 años de vivir cual perros y gatos, ha decidido (al fin!) separarse por las buenas de su amigo. La hemos ayudado a mudarse de una casa de 3 plantas a un departamentito bastante mono y amplio y hemos sido testigos de que -no sin esfuerzo- se ha integrado de nuevo a actividades lúdicas como un picnic en medio del parque, salidas a bares a media semana (bueno, eso no es raro para los belgas) y pequeñas reuniones los fines de semana.
Todo, combinado con el cuidado de los escuincles que al parecer, pasan los fines de semana alternadamente con cada uno de sus progenitores.
Los niños han tomado la separación como una nueva aventura. El mayor lloró un poco al principio porque creyó que al separarse los padres, se repartirían un hijo cada uno, como si fueran manzanas. Supuso erróneamente, que ya nunca volvería a vivir con su hermano y a jugar con él y eso fue lo que lo entristeció. Hasta que ella le explicó que no sería así y ya, todo volvió a ser color de rosa.
El más pequeño ayudó a su mamá a empacar y sugirió qué llevarse al nuevo depa y qué dejar en la casa. Claro, todo a su conveniencia. No ha armado mayor escándalo ni se ha puesto chípil.
Ella, ha estado tranquila y se ha mantenido ocupada. Claro, hay ocasiones que le gana la soledad y al ritmo de unos vinos tintos confiesa que se siente confundida y sin rumbo fijo. Que a veces no sabe qué hacer consigo misma ni con su vida. No la compadezco porque no hay razón para ello, sólo trato de entender su posición y de animarla un poco.
Yo en su lugar, no sé si me comportaría tan ecuánimamente como ella lo ha hecho hasta ahora, ni si podría soportar la idea de que a escasos meses mi "ex-amigo" ya presumiera a su nueva "amiga" en FB, pero al final, ella tiene la oportunidad de dedicarse más tiempo a sí misma y a sus amistades, de salir a pasear y admirar el menú aunque de momento no se le antoje nada.
El neerlandés como idioma, tampoco tiene una palabra para diferenciar un "amigo" de un novio. Por lo que los que viven juntos (samenwonen) se refieren a su media naranja no como "mi esposo" como lo haríamos los mexicanos aún si no se está matrimoniado, sino dicen "mijn vriend o mijn vriendin". O sea, mi amigo o mi amiga. Mi amigo con el que vivo y con el que tengo dos hijos... pero es mi amigo...
En fin. Prosigo.
Esta chica que acaba de cumplir 35 años y que tiene dos hermosos chamacos de 9 y 5 años más o menos, después de 3 años de vivir cual perros y gatos, ha decidido (al fin!) separarse por las buenas de su amigo. La hemos ayudado a mudarse de una casa de 3 plantas a un departamentito bastante mono y amplio y hemos sido testigos de que -no sin esfuerzo- se ha integrado de nuevo a actividades lúdicas como un picnic en medio del parque, salidas a bares a media semana (bueno, eso no es raro para los belgas) y pequeñas reuniones los fines de semana.
Todo, combinado con el cuidado de los escuincles que al parecer, pasan los fines de semana alternadamente con cada uno de sus progenitores.
Los niños han tomado la separación como una nueva aventura. El mayor lloró un poco al principio porque creyó que al separarse los padres, se repartirían un hijo cada uno, como si fueran manzanas. Supuso erróneamente, que ya nunca volvería a vivir con su hermano y a jugar con él y eso fue lo que lo entristeció. Hasta que ella le explicó que no sería así y ya, todo volvió a ser color de rosa.
El más pequeño ayudó a su mamá a empacar y sugirió qué llevarse al nuevo depa y qué dejar en la casa. Claro, todo a su conveniencia. No ha armado mayor escándalo ni se ha puesto chípil.
Ella, ha estado tranquila y se ha mantenido ocupada. Claro, hay ocasiones que le gana la soledad y al ritmo de unos vinos tintos confiesa que se siente confundida y sin rumbo fijo. Que a veces no sabe qué hacer consigo misma ni con su vida. No la compadezco porque no hay razón para ello, sólo trato de entender su posición y de animarla un poco.
Yo en su lugar, no sé si me comportaría tan ecuánimamente como ella lo ha hecho hasta ahora, ni si podría soportar la idea de que a escasos meses mi "ex-amigo" ya presumiera a su nueva "amiga" en FB, pero al final, ella tiene la oportunidad de dedicarse más tiempo a sí misma y a sus amistades, de salir a pasear y admirar el menú aunque de momento no se le antoje nada.


