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Mostrando las entradas etiquetadas como ALBERTO SEGADE [PADRE]

"Formol con Havana 7" (3)

Salvatore Quasimodo recogió su premio Nobel y se fue a comprar almendras agrias, dejando a la curia política sueca con dos palmos de narices. En el puestecito donde compró las almendras amargas se encontró con un anciano español y se enzarzaron en una conversación en la que se mezclaban el inglés, el italiano y el castellano. El anciano español, que respondía al nombre de Alberto Segade, le mostró su admiración por saber degustar esas difíciles almendras, y Salvatore Quasimodo le dijo: «Amigo, la poesía arrastra a la vida y la política empuja a la muerte; por eso necesito sensaciones físicas no demasiado agradables al paladar, porque vengo de un acto político en el que he sido protagonista y al que he asistido sólo por dinero». Alberto frunció el ceño y aprovechó para contarle su azarosa vida entre El Ferrol, Barcelona y un pequeño pueblo de Salamanca, mientras salpicaba la historia con algunas anécdotas de políticos infames. «Habría que hacer una nueva revolución» -terminó diciendo. «...

La ciudad concisa.

Hoy, el viento hace de Béjar una ciudad concisa para el paseante, que se mueve a escondidas o a tirones sorteando las ráfagas mientras busca el refugio siguiente. Acechan las tejas como francotiradores y la enorme banderola de la Hospedería Real me lleva a un tiempo de lepantos... Béjar es así todos los días, aunque no sople el viento con esa avaricia de llevárselo todo, y hay que vivirla a escondidas y a tirones, sorteando las ráfagas de insanía mientras buscas el refugio siguiente. Cada bejarano es un francotirador esperando a su víctima... y hay una calma chicha infinita que ha dejado los velámenes como sexos ancianos. Y del parte de guerra diario... hoy queda el vómito que me hizo saltar a media noche de la cama con un ardor de estómago insoportable –con la edad, las resacas se hacen largas de cojones–, los dolores comunes –soportables–, las calles desabridas conteniendo esta crisis que aquí ya es infinita... y un olor a que nada es fiable ni contiene futuro [lo decía siempre don A...

Avar & Cia.

31 de enero de 2009 Mientras el guineano [G. Conakry] Aboubacar Sylla le hacía el contrapunto al cubanito Andy Sierra en la percusión y todos cantaban a coro “África, je t’aime...”, yo andaba escribiendo en el reverso de mi ‘fila 0’ tonterías como “Fidel castra” o “Avar & Cia”. A mi lado estaban Manolillo Ambrosio con su Nuria [como una virgen blanca de porcelana, todo magia en los ojos...], Joselín y Mariaje, Albertito y mis cuatro gracias PdT de nocturno bailongo. No voy a negar que ya llevaba cuatro copazos este cuerpo de cabaret y que la cabeza andaba por su cuentecita en aquel tam-tam. Sin más, como algo consensuado hace ya tiempo, Miguel puso en la barra ocho chupitos de aguardiente y brindamos emocionados por don Alberto Segade, que ayer tomó descanso de la vida. Fue un trago corto e intenso mientras mirábamos a su esquina de siempre en La Alquitara. Nos dejó un tipo íntegro, mordaz, acojonante... ese amigo mayor imprescindible que enseñaba al hablar todo su mundo, un hombre...

Sobre la resaca de lúbricos solomillos.

Con la resaca bailando aún por los lúbricos solomillos asomando por las cinturas bajas Levi’s Straus de las norteamericanas de bequita helmanticense, por los lisitos cabellos de las japonesas de porcelana click-click y tipillo anoréxico, por las nalgatorias ganaderas de las hijas de los tratantes [y de sus generosos escotes Amarcord], por las carnecillas adolescentes y pizpiretas… vuelvo a la soledad de mi cuarto como con angustia y como sin oxígeno. Un viaje familiar a Salamanca es para reposarlo de largo y buscar aire. Buscar aire y borrar con mi goma ‘Milán’ a la repintada jaquetona de los probadores Berska con su morcilleta al aire, a la negrita de caja y rastas con su hierático ‘¿me muestra su carnet?’, a la chachiflou ‘Benetton’ doblando camisetas y mostrando su apretada entretetera con conocimiento de causa, a la corza de ‘Blanco’ con tacones de aguja y lunares, a la periquita delgadísima y más larga que un real de hilo que nos atendió en ‘Stradivarius’ o a la siesa de turno de ...