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sábado, 9 de febrero de 2013

Orejas de Carnaval

Carnaval, carnaval ♫ ♪ ♫... Ay! con lo que a mi me gustaba disfrazarme, y ahora disfrazamos al peque y de milagro! este año será Batman!! jajaja
Os traigo la receta de las tradicionales Orejas de Carnaval. No pensaba hacerlo, porque sé que estos días se puede encontrar por cientos en cualquier parte, pero cuando una seguidora incondicional te pide que la subas al blog, no te puedes negar y además lo haces con gusto!  Un beso Susana, ya me contarás ;)

En casa desde siempre las hacemos con orujo, pero podéis sustituir ese licor por anís dulce o incluso por vino blanco, y también quedan estupendas.

Ingredientes:
1 vaso de chupito (65 ml más o menos) lleno de orujo blanco
El mismo vaso de chupito lleno de aceite de girasol
2 huevos
2 cucharadas soperas de azúcar
1 cucharadita de levadura química
1/2 k de harina
Aceite para freir
Azúcar para espolvorear

NOTA -*- Según el tipo y calidad de la harina es posible que necesitéis añadir un chupito de leche o agua templada porque la masa quede demasiado dura. Aunque para evitar esto, os aconsejo que separéis antes de empezar aproximadamente dos cucharadas de harina y la utilicéis sólo si es imprescindible.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Batiremos los huevos con el azúcar y agregaremos el aceite y el orujo.
En un bol grande pondremos la harina y la levadura, haremos un hueco y verteremos allí la mezcla de huevos. Iremos incorporando la harina de alrededor. Cuando toda esté bien integrada, amasaremos bien sobre la encimera hasta que consigamos una masa elástica y fina.
Aceitaremos la encimera y el rodillo para estirar la masa. Para trabajar mejor cogeremos un tercio solamente.
Mi experiencia me dice que del grosor de la masa depende si quedan o no crujientes. A mayor grosor más blanditas quedan después de fritas. Así que yo la estiro muchisimo, casi que quede transparente, e incluso después de cortar las porciones vuelvo a pasar el rodillo individualmente, porque nos encantan super crujientes!!
Freiremos en aceite bien caliente, mejor pocas cada vez, o se os quemarán.  Unos segundos por cada lado. En cuanto empiezan a salir "ojos" y a dorarse un poco, les damos la vuelta, las tenemos unos segunditos más y rápidamente las ponemos a escurrir sobre un papel de cocina. Espolvorear de azúcar, o mezcla de azúcar y canela.
Os recomiendo que antes de empezar preparéis un plato grande con varias capas de papel de cocina y que tengáis bien a mano el azucarero para espolvorearlas rápidamente, en cuanto se sacan del aceite o no se les pegará bien el azúcar.
Con esas cantidades salen orejas para todo el rellano, pero tranquilos que con lo ricas que están daréis buena cuenta de ellas enseguida. Aunque podéis hacer la mitad de cantidades o congelar parte de la masa para otra ocasión. A disfrutar!!! Feliz Carnaval!!

martes, 22 de enero de 2013

Postre de Papaya


Necesitáis un postre delicioso y rapidísimo? pues en 5 minutos lo tendréis.

Ingredientes:

1 papaya pequeña
50 ml de nata para montar
100 gr de queso para untar
50 ml de leche condensada
1 cda. de zumo de limón
50 ml de cointreau
2 cdas de miel de brezo
una ramita de hierbabuena fresca

Tan fácil como pelar la papaya, retirarle las semillas y cortarla en cubitos pequeños, como de un centímetro. Mezclamos con la miel que habremos calentado un poquito para que esté más líquida y añadimos el licor, que podéis sustituir por el que más os guste, incluso de esos sin alcohol si lo van a tomar los niños.
Aparte en un bol ponemos la nata, el queso, la leche condensada y el zumo de limón, y batimos hasta que la nata monte, obteniendo una mezcla bastante consistente que meteremos a la nevera hasta la hora de emplatar el postre.
Para servir ponemos en un vaso o copa transparente unas cucharadas de la papaya aderezada y un poquito del jugo que haya soltado. Con una cuchara grande hacemos una quenelle  con la mezcla de nata que habrá cuajado y resultará algo similar a una mousse (o nos dejamos de franchutadas y cogemos una buena cucharada :P y listo) y la colocamos sobre la papaya. Adornamos con unas hojitas de hierbabuena picada y a disfrutar de este postre express!!

 

sábado, 5 de enero de 2013

Roscón o Kringle de Reyes

Antes de nada, FELIZ AÑO A TODOS!!! Brindo por todos vosotros y por los que se nos han ido.
 
No pensaba publicar la receta del Roscón de Reyes, puesto que la red está inundada de cientos similares, pero algunos de vosotros me lo habéis pedido y además, cada día mi memoria se asemeja más a la de un pez y no estará de más que la deje escrita por si las moscas... :P
 
El Roscón yo lo hago en casa desde hace años, porque no me gustan nada la mayoría de esos bollos hechos con grasas sospechosas que nos meten por los ojos un mes antes en todos lados. Que esa es otra... cuando llega el día del tradicional dulce, tan saturados estamos sólo de verlo, que ya no nos hace ni gracia. Además se ha convertido en intocable y si lo queremos de calidad, tenemos que pagarlo a precio de oro... y la verdad es que nadie estamos para florituras últimamente.
Intentemos cambiar eso!! Démosle a cada cosa su valor, hagámosla en su momento, inculquemos en nuestros pequeños la vuelta a las tradiciones y la ilusión que producen cosas caseras tan ricas como este dulce navideño, que os aseguro que se puede conseguir de sobresaliente, con algunas instrucciones, un poco de tiempo y ganas de disfrutar y compartir algo tan maravillosamente rico.
Este año he dado a mi roscón la bonita forma de un bollo típico de los países nórdicos, El Kringle, que suele hacerse salado con diferentes sabores, pero que en Estonia por ejemplo, se pone dulce precisamente en la noche de Reyes. Más abajo os cuento en qué punto y cómo debéis hacer para conseguirlo.

Mi receta al principio pecó de un poco "seca";  yo le echaba la culpa al horno, pero hace un par de años que eso ha cambiado, porque gracias a mi querida Su de los Webos (Fritos) he descubierto que con la proporción de ingredientes adecuada, algunas cosas importantes a tener en cuenta y un poquito de cariño, el resultado es magnífico.
Yo me he quedado con varios puntos clave a seguir:
-Utilizar una buena harina de fuerza (con una normal sale un roscón duro y seco, tipo pan)
-La levadura ha de ser fresca de panadero. Si prefieres utilizarla seca (de panadero, que no vale la química!!!), recuerda que necesita un poco más de tiempo para levar y que 1 sobre de levadura seca de 5,5 gramos equivale a 16 gramos de levadura fresca más o menos.
-Respetar los tiempos de levado, procurar que mientras leva, la masa esté en un sitio templado y seco, libre de corrientes de aire, y tapadito con un paño o con un film transparente.
-Si nos quedamos cortos con el levado no crecerá lo suficiente y si leva demasiado al sacarlo del horno se desinflará como un globo.
Parece complicado, pero no lo es, no os preocupéis, respetando esos puntos y siguiendo la receta, os garantizo el éxito rotundo, incluso al día siguiente tendremos un roscón más que aceptable. Así que manos a la masa!!!!
 
Ingredientes:
120 g de azúcar glass
la ralladura de un limón y de una naranja (sólo la parte de color)
130 ml de leche templada
30 gr de levadura fresca prensada de panadero
1 cucharadita de azúcar normal
580 g de harina de fuerza

70 gr de mantequilla a temperatura ambiente
2 huevos medianos
25 gr de agua de azahar
1 pellizco de sal
La decoración que prefiramos: frutas escarchadas, almendras laminadas, azúcar húmedo, coco, naranja confitada.....


Aromatizado del azúcar y masa madre.
Lo primero que haremos será aromatizar el azúcar glass. Para ello la mezclaremos bien con las ralladuras de naranja y limón, hasta que no queden grumos y la reservamos.
Después hacemos la masa madre, que no es otra cosa que una bola de masa que dejaremos fermentar antes de incorporarla a la masa principal. Para ello separamos la cucharadita de azúcar normal, 70 gr de leche, 10 gr de levadura y 130 gr de harina. Templamos un poquito la leche (ojo! si está caliente nos cargaremos la levadura, sólo templada, es decir que cuando meto el dedo no noto la diferencia :P jeje) y disolvemos en ella la levadura. Añadimos los 130 gr de harina y la cucharadita de azúcar normal y formamos con ello una bola, la amasaremos un minuto, hasta darle forma y que se integre todo bien, y la pondremos en un bol o jarra cubierta con abundante agua templada. Nos olvidaremos de ella mientras preparamos la masa principal. En unos diez minutos flotará, síntoma de que está en el punto que necesitamos.
Masa principal.
Si tenemos panificadora, colocamos el resto de ingredientes en el cubilete (excepto la decoración, por supuesto) y añadimos el azúcar aromatizado y la bola de masa madre, que a estas alturas habrá flotado ya y estará esponjosa. Ponemos el programa de masa para pasta (el 7 en la Silver Crest) que dura unos 15 minutos. Dejaremos reposar unos 5 minutos y volveremos a ponerlo. Con esto conseguimos una masa mucho más elástica. Sacamos a un bol grande, la tapamos con film transparente (ligeramente aceitado) y la dejaremos en un lugar cálido, apartada de las corrientes de aire, durante unas 5 horas, hasta que doble (o más) su tamaño.
Si no tenemos amasadora, lo haremos a mano, templaremos la leche y disolveremos en ella la levadura. En un bol cerniremos la harina y haremos un hueco en el centro donde pondremos el resto de ingredientes: los huevos sin batir, la leche con la levadura, el agua de azahar y el azúcar glass, la bola de masa madre, la mantequilla a punto de pomada y la sal. Removeremos con fuerza hasta integrarlo todo bien, lo volcaremos en la encimera aceitada ligeramente y amasaremos  hasta conseguir una bola de masa lisa, elástica y brillante. La dejaremos reposar igualmente hasta que doble su volúmen.
Pasado ese tiempo tendremos una masa muy esponjosa, ligera y con unas leves burbujitas en la superficie. La volcaremos a una mesa de trabajo ligeramente aceitada (las manos también las aceitaremos un poquito antes de manipularla) y la desgasificaremos. Esto lo conseguiremos amasando suavemente durante un par de minutos.
Es hora de dar forma a nuestro roscón. Formaremos una bola grande o dos pequeñas, las dejaremos relajarse unos minutos y metiendo los dedos en el centro empezaremos a agrandar el agujero hasta que tenga algo más del doble del hueco que nos gustaría que tuviera una vez horneado. O si lo preferís podéis usar un truco que es colocar en el centro un aro de emplatar o una bola de papel aluminio, eso evitará que el agujero se cierre al crecer la masa. Este procedimiento valdría para hacer roscón sin relleno o para rellenar una vez horneado.
El que nos gusta en casa es de los grandes y va relleno de cabello de angel, así que lo que yo hago es lo siguiente: Después de desgasificar la masa la estiro formando un rectángulo grande y largo, no demasiado fino, de 1cm y medio de grosor más o menos, extiendo el cabello de ángel en una capa fina por toda la superficie y lo enrollo haciendo un cilindro que luego cerraré formando un círculo.
Si os habéis decidido por darle forma de Kringle hacemos lo mismo, lo estiramos, repartimos el relleno, que en el caso de las fotos de arriba, son frutas confitadas picaditas y mezcladas con un par de cucharadas de cabello de ángel. Lo enrollamos y lo cortamos por el medio a la larga pero dejando el cilindro unido en un extremo, para luego hacer una trenza de dos cabos y unir ambas puntas formando un círculo. No tengo fotos de este proceso, pero os aseguro que es más fácil de lo que parece; en la red encontraréis imágenes del paso a paso.
Si queréis poner un regalito o un haba es el momento, colocándolo envuelto en papel de aluminio o film de cocina e introduciéndolo en el roscón por la parte de abajo, cerrando luego el agujero.
Colocaremos el roscón con cuidado sobre un silpat o un papel parafinado en una fuente de horno, y lo dejaremos alejado de las corrientes de aire y en una habitación cálida (la cocina está bien), tapado con film aceitado o con un paño fino de algodón, durante otro par de horas o hasta que veamos que ha duplicado su tamaño. 
Con una brochita fina lo pintaremos suavemente con huevo batido mezclado con un poquito de agua y lo adornaremos con las frutas confitadas, azúcar humedecido ligeramente en agua de azahar, almendras o lo que más nos guste.
Precalentaremos el horno a 200º durante al menos media hora y meteremos nuestro roscón en la parte media del horno, con calor arriba y abajo, durante 15- 18 minutos, bajaremos a 180º y dejaremos otros 5 o 7 minutos más.  Si habéis hecho dos roscones pequeños recomiendo hornear de uno en uno durante algo menos de tiempo, con 15 o 18 minutos en total será suficiente.
 
Esponjoso, tierno y delicioso!!! Felices Reyes a todos!
 
 
 

lunes, 8 de octubre de 2012

Rosquillas de San Froilán

Sois muchos los que en persona o desde las redes sociales me habéis pedido la receta de las famosas Rosquillas de San Froilán. Lo cierto es que famosas lo son y mucho, pero no tienen una tradición demasiado arraigada en nuestra ciudad. En la ya desaparecida Confitería La Coyantina comenzaron a hacerse en los años 80 sin mucho éxito, luego unos diez años después Luis César García, de la apreciadísima Confitería Asturias recuperó la receta, y desde entonces las podemos encontrar durante esta época festiva en su mostrador. Se ha extendido su fama y hoy la tienen también en muchos otros establecimientos.
 
Su elaboración no es demasiado compleja, es un dulce que va frito pero que contrariamente a lo esperado no es nada grasiento, sino suave y ligero, pero os aviso que también es altamente adictivo!!
Os dejo aquí mi receta, que no sé si es totalmente fiel a la original que conservan el la Confitería Asturias, donde indiscutiblemente venden las mejores rosquillas, pero que os garantizo que será un éxito absoluto. Están riquísimas! no se puede parar de comerlas.... ;)
 
Ingredientes:
250 ml de leche
75 gr de mantequilla o aceite de oliva virgen extra
1 cucharada sopera de azúcar
una pizca de sal
3 huevos L
150 gr de harina
20 ml de ron
Papel de horno
Aceite para freir

                Para la Glasa:
125 gr de azúcar glass
2 cucharadas de ron
unas gotitas de zumo de limón

 
En un cazo calentamos la leche junto con la mantequilla (o aove), la sal y el azúcar. Cuando está a punto de hervir agregamos de un golpe toda la harina y removemos enérgicamente ya fuera del fuego, hasta conseguir integrarlo todo. Insistiendo en remover obtendremos una masa gruesa, muy espesa y difícil de trabajar que se despegará del cazo formando una pelota lisa. Ese es el punto. Dejaremos templar e incorporaremos el ron y los huevos uno a uno removiendo bien hasta que la masa esté lisa, manejable, muy suave y brillante. La pondremos en una manga pastelera con boquilla rizada y formaremos las rosquillas sobre trocitos de papel de horno que tendremos recortados con antelación. Este tipo de masa no puede manipularse pues pierde la forma, así que la única manera de freirla en forma de rosquillas es ponerlas en el aceite caliente con papel y todo. Este se soltará en cuanto las rosquillas comiencen a dorarse, lo retiraremos y luego le daremos la vuelta a la rosquilla para que se dore por el otro lado. Las pondremos sobre papel absorbente y las dejaremos enfriar.
Para la glasa mezclaremos el azúcar glass con el ron y el zumo de limón, bañaremos las rosquillas por ambos lados y las dejaremos secar.
Listas para que nos demos el atracón! 
Que las disfrutéis, aunque no sea en San Froilán!!!
Por cierto, una semana después he vuelto a hacerlas! a Marieta le encantan. Esta vez utilicé Crema de Ron Miel canaria. Para la glasa también, y están riquísimas!!!!

martes, 24 de abril de 2012

Helado de Cerveza de Abadía, de Carlos Barco




























A veces, cuando un sabor se te ha quedado marcado a fuego en la memoria, no puedes, ni quieres evitar recordarlo. Eso es lo que me ha pasado con el helado de cerveza de Carlos Barco, aunque a decir verdad, me pasó eso con cada uno de los platos que probamos en su restaurante.... aquí os dejo el enlace por si queréis echar un ojo, que merece la pena!
Este postre tal cual, es suyo. Delicioso, sugerente y sorprendente, sobre todo sorprendente... porque no todos los días prueba uno un helado tan cremoso, tan rico, tan suave.... y además con ese estupendo y contundente sabor a cerveza!!!
Los canutillos en mi caso son un poco de mentirijilla, pues no son más que pasta brick enrollada sobre un tubo de caña y horneados durante unos 7 minutos hasta que cojan un tono dorado. Quedarán super crujientes y bastante neutros, con lo que podremos rellenarlos de lo que queramos y no alterará su sabor. En este caso, igual que Carlos, con una mousse de chocolate, que me parece una combinación mágica, y para rematar la decoración una tierra de bizcocho de claras y un caramelo con un toque de café.
La elaboración del helado es simple, pero con un resultado fantástico.

Ingredientes
1 litro de leche entera
8 yemas de huevo
150 gr de azúcar blanco
33 cl cerveza de abadía (doble fermentación)

Ponemos la leche a templar con el azúcar. Añadimos las yemas batidas y coladas, y sin parar de remover a fuego bajito cocemos hasta que espese y desaparezca la espuma de la superficie.
Ahora vertemos la cerveza, sin prisa pero sin pausa, y sin dejar de remover. Debería alcanzar unos 85º, si tenéis termómetro estupendo; si como yo no lo tenéis, pues hay un truquito que me confió Carlos y que funciona muy bien.... cuando la crema amenaza con hervir por los bordes, retiramos del fuego y batimos enérgicamente. Dejaremos enfriar y luego la pondremos en la heladera. Yo tengo una muy sencilla y la puse como hora y media más o menos, hasta que cogió consistencia. Luego lo pasé a un tupper y al congelador hasta el momento de su uso.
Un helado cremoso, suave, con un sabor a cerveza tostada maravilloso.
La cerveza que usé ha sido Grimbergen de doble fermentación, que es tostada, pero cualquiera podría servir, la que os guste. Carlos utiliza Paulaner. Y yo en el próximo utilizaré negra, una kasteel seguramente, que me encanta, ya os contaré.


A mi me gusta la combinación dulce con el chocolate, el toque de café y el crujiente de los canutillos, pero en una preparación salada no estaría nada mal.... Carlos en este caso me recomienda probarlo con una terrina de foie, y no dudo que será una combinación genial!! Gracias Maestro!!

jueves, 15 de marzo de 2012

Pastel de aguacate

Hace mucho tiempo que tengo pendiente subir esta fantástica receta de mi amiga Nesmi. Es un pastel delicioso de aguacate y queso. Una combinación cuando menos, sorprendente. Muy sencilla de preparar.

Ingredientes

Un paquete de galletas tipo maría o digestive
100 gr de mantequilla
Una tarrina de queso crema o queso fresco batido
1 cucharadita vainilla líquida
1/2 cdta. de canela molida
1 aguacate maduro
1 huevo
100 ml de nata
4 cdtas. de miel
1 chupito de tequila o ron


Mezclamos con la mantequilla derretida, las galletas bien molidas, y hacemos una base en el molde desmontable, o si queremos hacerlos individuales podemos usar unos aros de emplatar. Apretamos bien para que nos quede sólida. Metemos a la nevera mientras preparamos el relleno.

Que no consiste en otra cosa más que batir el resto de ingredientes en un bol. Vertemos con cuidado sobre la base de galletas y horneamos durante unos 10 minutos a 180º.
Dejamos enfriar y desmoldamos sobre el plato o fuente de servir.
Podemos acompañar de una mermelada de frutos rojos, unas rodajas de naranja confitadas o incluso un coulis de frambuesas para que le de el toque ácido.

Ya veis, facilísimo, diferente, exquisito y con Omega 3!! :D

sábado, 11 de febrero de 2012

Volcán de chocolate

Se que el universo gastronómico está lleno de esta receta por todas partes y que no voy a descubriros nada nuevo. Pero es que es una maravilla para los sentidos que no debéis dejar de probar. Os dejo mi receta, que lógicamente cambiará como mucho en las cantidades, y os cuento mi proceder por si aún queda algún despistadillo que nunca ha probado este placer inigualable...
Sólo un requisito imprescindible... adorar el chocolate!!! ;)

Ingredientes

4 huevos
125 gr de chocolate fondant
80 gr de azúcar
80gr de mantequilla
80gr  de harina
4 vainas de cardamomo
cacao en polvo valor para los moldes

En un bol metálico trocearemos el chocolate sobre la mantequilla también en trozos. Derretiremos con el bol sobre un cazo con agua, al baño maría y lo mezclaremos bien. Si tenéis prisa podéis meterlo al microondas durante un minuto y medio, no mas o se quemará el chocolate y ya no servirá. Acordaros en este caso de utilizar un recipiente apto para el micro. Reservamos.
Extraemos las semillitas de las vainas de cardamomo, las machacaremos bien en un mortero y añadiremos el polvo obtenido al chocolate. Podéis poner el aroma que mas os guste, canela, vainilla, naranja... queda riquísimo con cualquiera de ellos.
Mientras enfría la mezcla batiremos los huevos junto con el azúcar hasta que doblen el volúmen consiguiendo una crema espumosa y blanquecina. Añadiremos a esta crema la mezcla de chocolate e integraremos bien. Por último cerniremos la harina de varias veces sobre la preparación y mezclaremos cuidadosamente hasta integrarla toda.

Lo hornearemos en flaneras individuales que habremos encamisado, untando bien con mantequilla y espolvoreando con cacao en polvo. En este caso con el horno precalentado y a 190º los tendremos durante 8 minutos aproximadamente. Desmoldaremos rápidamente en caliente, con mucho cuidado para que no se rompa y no quemarnos, y serviremos junto a helado, nata montada, fresas..... como más os guste, siempre en caliente o como mucho templadito, sino el chocolate comenzará a solidificarse y perderá el efecto coulant.
Es un poco complicado conseguir a la primera el efecto abizcochado en el exterior y líquido en el interior, pero es sólo cuestión de horno.... si os pasáis tendréis un delicioso bizcocho de chocolate y si os quedáis cortos no aguantará y se romperá, perdiendo el efecto volcán.
Un truquillo es congelar la preparación ya en las flaneras durante un par de horas y luego subir unos minutos el tiempo de horneado. Si los congeláis totalmente para tenerlos siempre a punto, habrá que sacarlos un buen rato antes de hornear y subir el tiempo incluso a 16 minutos.
No es tan complicado, nada que no se consiga probando y probando.... jajaja aunque de cualquier forma estará estupendo, os lo aseguro. Qué aproveche!!!

sábado, 19 de noviembre de 2011

Galletas damero de cacao y mandarina

Siempre había tenido ganas de hacer estas galletas, me llamaba la atención la forma de colocar la masa para combinar sabores y colores, pero por unas cosas o por otras, siempre lo olvidaba y acababa utilizando los moldes del cajón. Hasta que hoy lo recordé y mi masa de galletas de siempre terminó coloreada y aromatizada, dividida y combinada de una forma diferente. El resultado ha sido fantástico. Riquísimas galletitas de mandarina y cacao con una sencilla y divertida presentación. Deciros que tuve que secuestrar unas cuantas para hacer las fotos, porque mis sobrinos las devoraban a una velocidad de vértigo.
Sirvan también estas dulces galletas para celebrar algo muy especial, el cumpleaños de este blog. Que nació hace un año sin otras pretensiones que compartir con todos vosotros mis recetas, las de mis amigos y alguna que otra anécdota de mi vida diaria. Quiero agradeceros de corazón a todos los que pasáis por aquí (algunos de puntillas y otros dejándose ver) los halagos, críticas, comentarios y consejos que hacen que día a día aprenda y mejore esta ventanita que os ofrezco para que cotilleéis mi casa cuando os apetezca. Estoy muy orgullosa de mis recetas porque realmente son un trocito de mi, de mi casa, y están cocinadas, fotografiadas y mostradas aquí con todo el cariño y el respeto del mundo. Se que debo seguir mejorando (sobre todo las fotos, buffff! mi asignatura pendiente) y estoy convencida de que junto a vosotros lo voy a conseguir. Mil gracias a todos, sabéis que mi puerta está abierta por si os apetece un café con galletitas de cumpleblog.
Necesitamos
130 gr de buena mantequilla a temperatura ambiente
130 gr de azúcar
1 huevo grande
285 gr de harina de trigo
1 cucharadita rasa de levadura royal
3 cucharadas soperas rasas de cacao en polvo valor
la ralladura de 3 mandarinas pequeñas

Mezclamos la mantequilla con el azúcar, y batimos hasta que veamos que se va deshaciendo el granulado del azúcar. Añadimos el huevo y la ralladura de mandarina e incorporamos bien. Tamizamos la harina mezclada con la levadura y la vamos agregando a la masa de mantequilla. Cuando ya no podamos remover, sacamos la masa a la encimera y amasamos hasta conseguir una masa nada pegajosa, lisa y sin grumos, pero muy moldeable. Dividimos en dos partes iguales, a una de ellas le agregamos el cacao y volvemos a amasar hasta que esté bien integrado y tenga un color homogéneo. Hacemos dos bolas, las envolvemos en film transparente, y las enfriamos en la nevera durante media hora aproximadamente.
Con cada bola de masa haremos un rectángulo de un centímetro y medio de grosor, 12 cm de ancho y 18 de largo. Las medidas son aproximadas, lo que si tienen que ser es lo mas iguales posible. Colocamos uno sobre otro, pegándolos con unas pinceladas de clara de huevo y asentando con una paleta los lados para dejarlos bien cuadrados. Dividimos por la mitad a lo largo, obteniendo así dos rectángulos de 6x18 cm. Volvemos a dividir cada rectángulo a lo largo y a una de las tiras que obtendremos (de 3 cm, es decir, la mitad de la galleta) le damos la vuelta para intercambiar los colores. Pincelamos el canto largo con la clara batida y pegamos para reconstruir de nuevo el rectángulo de masa. Hacemos lo mismo con la otra mitad de la masa bicolor. Ya tenemos los dameros. Sólo nos queda llevarlos a la nevera un par de horas para que estén bien duros y poder cortar con facilidad las galletitas con un chuchillo afilado, dándoles un grosor de medio centímetro aproximadamente. Con estas medidas y cantidades nos saldrán unas 60.
Se colocan sobre un silpat o papel encerado en una bandeja y las llevamos al horno precalentado, durante 12 o 14 minutos a 180º, ya sabéis que depende del horno de cada uno, en cuanto comiencen a dorarse, sacáis y dejáis enfriar para que se endurezcan.
60 deliciosas galletitas bicolor, que podéis tunear a vuestro antojo, cambiando aromas o colores. Con frambuesa tienen que quedar increíbles, sino echad un ojo al blog de nuestra ya internacional amiga Sandeea, que  últimamente está que se sale del horno (is itself out of the oven) -esta broma la entenderéis después de leer su desternillante e inteligente post-. Sandeea, muchas felicidades por tus bien merecidos logros, que sepas que tus galletas me han conquistado, las próximas serán de frambuesa sí o sí.
Hasta prontito!
Pd.: Aconsejo que dobléis cantidades (si, para hacer 120, siiiiii) porque están deliciosas, yo no lo hice porque no disponía de más mantequilla, aunque os aseguro que estaría horneando estas galletas cada día... no imagináis el aroma tan rico que dejan en toda la casa.
Un besín leonés a todos y gracias otra vez!

miércoles, 26 de octubre de 2011

Galletitas de pistola

Las habréis visto y comido cientos de veces, seguro, casi siempre compradas en la pastelería de la esquina, a que si? Pero yo descubrí hace muy poquito que podían hacerse en casa con un resultado estupendo y garantizando así que sean totalmente sanas, sin grasas raras y sin conservantes; vamos, unas pastitas a las que nadie se resistirá. Sólo necesitamos una manga pastelera que las dispare de una en una; la mía la encontré por menos de 10€ en Lidl, ese super de los artilugios en el que suelen tener toda clase de cacharros de cocina y que nos encanta a tod@s los cocinillas... venga, a qué esperas? corre a hacerte con una, sino será imposible que pongas en práctica esta receta, y es una pena porque estas galletitas están buenísimas!!!
Esta vez le he cogido prestada la receta a mi amiga Pilar de Un par en la cocina, que por cierto, se ha mudado, habéis visto su nuevo blog? está muy chulo!!  Ella la había visto en Kanela y Limón, así que sería raro que no nos quedaran bien, porque Cristina es un hacha de las galletas!
Yo no le he puesto esencia de jazmín porque no tenía, pero solo con la vainilla quedan muy ricas. Supongo que pueda adaptarse casi cualquier masa de galleta, eso si, tiene que quedar bastante pegajosa para que la pistola pueda dispararla con facilidad. Otro truquillo es no engrasar la bandeja, para que la masa se quede bien adherida a ella. Ya veréis que fácil, en cuanto disparéis las 10 primeras le cogeréis muy bien el tranquillo.

Ingrendientes
340g de mantequilla
240g de azúcar
2 cucharadas de leche (en mi caso otras 2 mas, cuestión de harinas supongo)
1 cucharada de esencia de vainilla
1 huevo
1 cucharadita de levadura química
525g de harina
2 cucharadas grandes de cacao valor

Lo más importante es que la mantequilla esté a temperatura ambiente, no vale calentarla en el micro ni cortarla en oleas finitas. Así que hay que sacarla con algunas horas de antelación. El resto es bien sencillo, batimos con varillas eléctricas muy bien la mantequilla blanda con el azúcar, hasta obtener una crema fina y blanquecina. Añadiremos la vainilla líquida y las dos cucharadas de leche (las otras dos son "porsiacaso") e integramos bien. Luego mezclamos el huevo y finalmente iremos agregando la harina (cernida con la levadura) hasta que tengamos una masa blanda y sin grumos. Lo normal sería según Cristina, que la textura fuera la adecuada con estos ingredientes, pero en mi caso no salía bien de la pistola y tuve que añadir 2 cucharadas más de leche, lo achaco al tipo de harina, pero como no tengo mucha experiencia no lo se a ciencia cierta. Tendré que experimentar mas y os cuento.
A una tercera parte de la masa le mezclé 2 cucharadas de cacao en polvo y han quedado muy ricas también.
Llenamos la pistola con la masa, colocamos la boquilla que mas nos guste y apretamos el gatillo... tras!!! esperamos unos segundos a que la masa caiga (podemos darle unos golpecitos con mucho cuidado de no moverla) que se pegue en la bandeja de horno y la levantamos con decisión. Y así una detrás de la otra. Con estas cantidades salen bien a gusto unas 80 galletitas, suficientes para una sentada, no??
Con la bandeja llena vamos al horno, precalentado y horneamos durante 12 minutos a 180º. Esto en mi horno, vosotros tendréis que vigilar para coger el punto, en cuanto cojan color por los bordes, fuera.
Un consejo importante es que despeguéis las galletas de la bandeja en cuanto os quitéis los guantes, sino se pegarán al enfriar y se romperán al intentar sacarlas... y se bien de lo que hablo...
Después sólo queda decorarlas como mas os guste. Yo he utilizado coco, almendras, avellanas, guindas y chocolate.
Y esta es mi primera experiencia con las famosas galletitas de pistola, ha sido tan buena que seguro que habrá mas. Os apetece una pasta para el café?

Hasta otro ratín!

viernes, 23 de septiembre de 2011

Galletas de Bautizo

Hace tiempo que quería probar a decorar galletas con fondant. Siempre he pensado que es una pasta demasiado empalagosa y difícil de trabajar, al menos para mi, que nunca se me dió bien eso del modelaje. Pero reconozco que cuando veía esas preciosidades, a veces tan perfectas que nadie diría que están hechas a mano, me apetecía mucho probar. Ahora tenía la excusa perfecta, el bautizo de mi sobrinita Laura, y gracias a los consejos de mi amiga Pilar (Un par en la cocina), que me animó a intentarlo, no me quedaron del todo mal y estoy orgullosa del resultado. Mi inexperiencia era total en este tema, así que fueron dos tardes enteritas las que dediqué a tan dulce tentación, pero el esfuerzo mereció la pena y a la familia le encantaron, con lo que  estoy segura de que repetiré y me lanzaré a hacerlas un poco más complejas. Además están riquísimas.

La receta para estas galletas seguro que ya la conoceréis. En mi casa es la que se ha utilizado toda la vida, no se si recordáis mis Papones de galleta Daría; lo que yo no sabía es que en la blogosfera se las conoce por galletas de Peggy Porschen, y que por lo visto son las más utilizadas para decorar. Son galletas de mantequilla bastante consistentes, muy sabrosas y sin levadura, lo que las hace lisas y resistentes, son perfectas para colocar encima la pasta para decorar. Pero lógicamente cada uno en su casa hace las galletas ideales, y las decora como más le gusta, así que no voy a daros la turra con la receta (a la mia sólo tenéis que quitarle la levadura), ni con las cantidades de azúcar y nubes o colorantes para el fondant, o con las tiendas online donde podéis comprarlo ya hecho (lo que facilita enormemente la tarea), simplemente quiero mostraros mis primeras galletas decoradas con fondant de nubes, y deciros que si no habéis probado nunca os animéis, que es muy entretenido y más fácil de lo que parece una vez que le has cogido el tranquillo. Espero que os gusten. Dulces besos!!

viernes, 9 de septiembre de 2011

Baklava enrollado de pistachos

Ya os he contado en alguna ocasión mi gusto por los dulces de origen árabe. De hecho, ya publiqué hace tiempo otro baklava. Tengo debilidad, qué le vamos a hacer... creo que son exquisitas combinaciones de crujientes masas y aromáticos frutos, que han sido cocinados con mucho mimo durante milenios.
Si, también se que son hipercalóricos y que con sólo un trocito tienes energía para todo el día... así que ya sabéis, con moderación!! aunque estoy segura de que os costará controlaros, porque es sencillamente delicioso!! :D

Este Baklava es tan fácil que el mayor problema será pelar y moler los pistachos, así que todo el mundo manos a la obra, que la operación bikini ya no importa demasiado... jajaja

Ingredientes
100 gr de pistachos pelados
canela en polvo
azúcar moreno
azúcar glass
1 paquete de pasta filo
100 gr de mantequilla fundida

Almibar (1 vaso de agua, 5 cucharadas soperas de azúcar, 1 palo de canela, 10 ml de agua de azahar, una cáscara de limón y 2 cdas de zumo y 1 clavo de olor)

1 cilindro de plástico, metal o palo de madera de 2 cm de diámetro y 35 cm de largo aprox.
4 cucharadas de pistachos picados para adornar


Hacemos el almibar para que vaya enfriando. Para ello ponemos en un cazo los ingredientes para prepararlo y llevamos a ebullición, bajamos a fuego medio y cocemos durante 15 minutos. Dejamos reposar mientras hacemos los rollitos. Luego colamos y reservamos.
Algunos se que encontráis en vuestra ciudad pistachos pelados, por tanto no tenéis ni una sola excusa para no poneros a hacer este postre. Los menos afortunados tenemos que dedicar un ratín a pelarlos y descascarillarlos. Después de descansar los dedos algo doloridos, los trituraremos groseramente en un robot de cocina, si no en el mortero o bajo un paño les pasamos varias veces un rodillo de cocina. Merece la pena os lo aseguro.
El proceso es muy sencillo. Extendemos cada lámina de pasta filo y la pintamos con mantequilla fundida, ayudándonos de una brocha de cocina. Espolvoreamos por toda la superficie un puñado de pistachos picados, una pizca de canela (opcional) y unos polvos de azúcar glass.
Respecto al palito de madera, algunos os preguntaréis dónde conseguirlo. Servirá un trozo de palo de escoba o de fregona -bien límpio eh!!!- en su defecto el plástico de una espada láser del peque de la casa... jeje imaginación al poder!!! ;P
Colocamos en el borde más cernano a nosotros el cilindro o palo de madera y simplemente tenemos que enrollar la lámina de filo sobre si misma. Cuando la hayamos enrollado toda, sacamos el rollito por un extremo del palo arrugando la pasta. Nos quedarán unos rollitos huecos fantásticos. Fácil, eh??
Recordar que la pasta que no vayáis a usar tenéis que guardarla bien o se secará y se romperá.
Vamos poniendo los rollos en una fuente pintada con mantequilla y lo suficientemente ancha, uno junto a otro, tantos como nos apetezca. Pintamos la superficie con mantequilla y espolvoreamos un poco de azúcar moreno y pistachos. Horneamos a 185º durante una media hora, hasta que esté doradito.
Justo al sacarlo del horno le volcamos encima el almibar, bañando todos los rollitos. Añadimos algún pistachito más si queremos y dejaremos enfriar totalmente, para luego trocearlos con la punta de un cuchillo afilado del tamaño que queramos. 
Son dulces delicados, crujientes.... verdaderamente espectaculares!! que los disfrutéis!!!

Acabo de encontrar este vídeo en la red y quiero compartirlo con vosotros, me ha hipnotizado ver cómo preparan este dulce y otros parecidos... Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

lunes, 22 de agosto de 2011

La vuelta de vacaciones. Superberries purple Ice-cream.

El final del verano llegó. Volvemos. Se dice que con las pilas cargadas. Pisando fuerte después de un merecido y ansiado descanso veraniego...
He dicho "descanso"?  :D 
Para algunos los veranos son para todo lo contrario, para terminar agotado. Y sino, veamos algunos ejemplos.
Qué me decís de esas caminatas maratonianas con la excusa de conocer ese lugar; total ya que estamos...
Esos largos paseos por la interminable playa con la intención de activar la circulación y coger bronce, aunque acabemos con una soberana soleadura y dolor de pies...
Recorrer ese corto trayecto a la playa varias veces al día cargado con inútiles artilugios; no importa, es un momentito, si está ahí al lado.
La piscina de la urbanización, a la que no se puede renunciar por mucho que te salga el agua ya por las orejas... y aún falta la ducha...
Y esos kilométricos paseos marítimos, que después de cenar parecen la gran vía madrileña sin agente de tráfico?
Y comer y beber sin ninguna moderación?... que hay que probarlo todo, y está todo tan rico cuando estás de vacaciones...
Aprovechar para hacer ese curso de submarinismo o de vela que tanto te llamaba la atención, ir a ese concierto, o a ese After que te pilla cerca... 
Y ese sufridor del colchón hotelero, que se levanta como si le hubieran partido la espalda? bueno, como son sólo quince días...
O ese niño que cae por fin rendido pasadas las 12 de la noche... cuando tu ya no puedes con las pestañas delante del gintonic... pero como estamos de vacaciones, él también tiene derecho a trasnochar....
Total, que nuestras deseadas vacaciones, a veces, no son más que un cambio de ubicación en el que continuar rendidos haciendo otros trabajos algo más placenteros. Soltamos el reloj de pulsera, pero miramos de reojo el del hall del hotel, porque en 20 minutos hay que recoger, ducharse, arreglarse y salir pitando en el coche (a unos 45º) porque tenemos reserva de mesa en ese restaurante tan de moda.
Nos empeñamos en sacarle bien el jugo a los pocos días que tenemos para disfrutar.
Resultado: las vacaciones estivales necesitarían de otros tantos días para descansar de tan atropellado descanso. Son los daños colaterales.
Afortunadamente mi verano no ha sido tan agotador. He dado paseos por la playa descalza y he hecho castillos de arena. He trasnochado, pero el colchón era estupendo. Me he tostado un poquito al sol y he disfrutado mucho de la gastronomía levantina. El gintonic lo he tomado en una terracita junto al mar y sin reloj.
No ha estado nada mal...
Espero que vuestros días también hayan sido de merecido descanso. Bienvenidos.
HELADO DE FRUTAS DEL BOSQUE o SUPERBERRIES PURPLE ICE-CREAM
Yo no soy mucho de helados, de hecho ha habido veranos que ni siquiera los he probado. Y es que me tira para atrás tanto colorante y conservante añadido. Ahora, si el helado es casero, la cosa cambia. He probado varios en mi nueva heladera y todos han salido buenísimos. El último experimento, con un resultado más que aceptable, ha sido el que os cuento a continuación.
Espectacular en color, 100% natural y con un intenso aroma, el zumo de frutas del bosque Superberries Purple de The Berry Company, me estaba pidiendo a gritos transformarlo en helado. (esta publicidad no está remunerada... qué más quisiera yo... jajaja)
En fin, anotad cantidades e ingredientes, porque de verdad que merece la pena probarlo. Delicioso!

Ingredientes:
200 ml de zumo Superberries purple (o cualquier otro concentrado de frutas)
300 ml de queso fresco desnatado batido
125 ml de leche condensada desnatada
200 ml de nata +35,1 %
50 gr de leche en polvo desnatada
2 cucharadas soperas de azúcar invertido
2 cucharadas soperas de confitura de moras
2 cucharadas soperas de confitura de frambuesas 
 
Importante tener todos los ingredientes lo más fríos posible, así aceleraremos el proceso. El recipiente de la heladera también lo debemos tener congelado al menos 24 horas antes.
Tan sencillo como mezclar y batir con la batidora todos los ingredientes, hasta que no quede ningún grumo. Poner a funcionar la heladera y verter la mezcla por la boquilla. Mantener mantecando durante al menos 40 minutos, o hasta que espese y tenga consistencia. Guardar en un tupper en el congelador mínimo 4 o 5 horas antes de consumir. 
Servir con una cucharada de confitura de moras o de frambuesa.
Este helado parte de la base de un zumo, es decir de un líquido. Normalmente los helados llevan todos los ingredientes con grasa, con huevo o una crema cocida, por lo que he recurrido al queso batido y a los demás lácteos para conseguir la textura adecuada, y como veis han sido casi todos desnatados.  El sabor del queso batido es muy ligero por lo que el aroma del zumo se nota bastante. Las confituras le ayudan en la consistencia y también en el sabor, claro está, pero supongo que podría prescindirse de ellas. Estas eran caseras también, otro día os pongo las recetas.
Aprovechemos lo poco que nos queda del verano y disfrutemos de los helados caseros.
Dulce tentación!!