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domingo, 12 de diciembre de 2010

Il ya longtemps que je t'aime (2008)

"Hace mucho que te quiero".

Un amor de hermana tan profundo e indispensable que ni la mayor autoridad, ni la confusión ni el miedo puede evitar que siga solidario, respetuoso y confiado...

Un dolor tan devastador y definitivo que es imposible compartirlo y que redefine la justicia, el prejuicio, la libertad, el lenguaje, el tiempo y la importancia propia y del mundo...

Una paz que se obtiene solo a traves de ciertos cristales raros, donde a pesar de habernos ido, decidimos seguir presentes y reconstruir.

Cuando alguna gente calla y calla, parecen volcanes dormidos...

No me provocó lágrimas fáciles, sino una inquietud extraña en el pecho.

Hermosa, humana y terrible. Silencios y gestos tan cotidianos y elocuentes que pueden expresar mucho mas que las palabras.


Escritor y Director: Phillipe Claudel. Primera vez que dirige. Tan sobrio que conmueve...

Excelentes actuaciones de: Kristin Scott Tomas (Juliette) y Elsa Zylberstein (Lea).






Fragmentos de guión:

Juliette: En la prisión solía poner libros al lado de mi almohada. Su presencia me tranquilizaba. Eran una especie de muralla que me separaba del mundo. De un mundo sin mí. Que continuaba existiendo sin mí.

Capitán: Me fuerzo a ver Tv. Se volvió una especie de castigo. Todo lo que pasan es tan feo. Un montón de basura que me sirven cada noche. Y cada noche, el montón se vuelve un poco más grande. Opa, toma eso.

-La obra se llama "Dolor". Impresionante, no.
-Juliette: Es otro mundo.


Gerard: Juliette no dice nada. Juliette nos observa y nos juzga, pero ¿Quién es Juliette? La misteriosa Juliette, la de los espíritus, la del limbo… Desaparece y reaparece, ¿dónde estaba Juliette? Juliette, Juliette.
Juliette: He estado 15 años en prisión por asesinato.
Grupo: (Risas)

Michelle: Di clases en la cárcel tres veces por semana. Nada volvió a ser como antes. Lo miraba todo con otros ojos: A la gente, el cielo, el paso del tiempo. Comprendí que todos los que conocí tras las rejas eran como yo. Que pudieron haber estado en mi lugar o yo en el suyo. A veces, la línea es tan delgada.

Jefe: Haga un esfuerzo, no se encierre tanto en sí misma; naturalmente, comprendo que no debe de ser muy fácil. Lo comprendo, pero…
Juliette: ¿Qué es lo que comprende?

(Sobre el Capitan) …Parece que al fin se fue al Orinoco…
Samir: Los que se han ido siguen aquí dentro. Al final la guerra no es tan fuerte, no puede destruirlo todo.

Juliette: ¿Crees que los demás cuentan en momentos como ese? ¿Crees que uno se preocupa de lo que puedan pensar, de lo que puedan hacer? Ustedes estaban vivos, y muy vivos. Y por eso los acabé odiando, por lo que son, por el simple hecho de que existen.
… Luego ya nada tuvo importancia. Deseé la cárcel. De una forma u otra yo era culpable. .. Y no tenía nada que decir, ni explicar. ¿Explicar qué y a quién? Explicar ya es buscar excusas y la muerte no tiene excusa. La peor de las prisiones es la muerte de un…. De esa no se sale más.

Sí, estoy aquí. Estoy aquí.

jueves, 9 de diciembre de 2010

RIDICULE. (1996)

La burla me parece válida solo cuando es inofensiva y ligera o/y sobre todo cuando se dirige al poder que gobierna porque es un desahogo sano ante los que rigen nuestro destino común, la mayor parte de las veces terriblemente y con total impunidad.
Por otra parte, usar el ingenio, la sagacidad y la mordacidad para ridiculizar a otros me parece una forma desesperada de defensa, de lograr -a costa de alguien más débil o desprevenido- una sensación de control y poder que no se tiene sobre la propia vida. Individuos de ego grande y baja auto estima, intentan proteger secretos traumáticos que descubrirían sus vulnerabilidades mediante la burla y el escarnio de alguien más. Y es aquí cuando el ridículo no es tema de risa sino de drama especialmente cuando quien se burla es el poderoso y rico del pobre y del desamparado. ¿Parece un tema contemporáneo? Lo es y es también el tema principal de esta buena película de época de Patrice Leconte.

Un Marqués francés empobrecido y dueño de tierras pantanosas donde la gente se muere de hambre y malaria, decide viajar a Versalles, a la opulenta corte de Luis XVI y solicitar ayuda para drenar los pantanos y construir diques en la zona. Muy pronto se da cuenta que la lógica, la compasión y el bienestar del pueblo están muy lejos de motivar el interés de la Corte francesa y que solo con su ingenio para ridiculizar a otros y evitar ser ridiculizado puede lograr su objetivo.

¿Y de qué otra manera evadirse de la vergüenza y el deshonor de vivir en una corte derrochadora a costa de una población que sufre una miseria desesperada más que ridiculizandose entre si? Castigando al que se les parecía en indiferencia y superficialidad, la popularidad y el éxito tenían pies de barro y una gran vulnerabilidad. Un día, después de una frase de perfecto esprit se gozaba de la admiración de la corte y al día siguiente, caer en desgracia total, si alguien lograba ganarles en malicioso ingenio.

Se ha categorizado a esta obra de Leconte como una comedia porque el humor es el tema principal pero el humor dirigido a otros como arma (a veces mortal), el que se burla de los oprimidos no es tema de risa al menos no para el que tiene conciencia. Por eso, Ridicule es un drama más de Leconte, con un fondo oscuro y denso disfrazado detrás del talco y las pelucas, del ingenio y las risas forzadas de los nobles.







Citas del guión de "Ridicule":
-“En este país, los vicios no tienen consecuencias pero el ridículo puede ser mortal”.
Duque de Guines.
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-En 1783, seis años antes de la Revolución Francesa, Luis XVI todavía gobernaba pero el ingenio era el rey.
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-Leonard: -“Dicen que el Rey puede curar a los enfermos”.
-Gregoire: -“Todos los hombres pueden hacer milagros. ¿No me crees? Te prometo algo. Nos desharemos de este pantano del demonio”.
-Leonard: -¿Vamos a celebrar más misas?
-Gregoire: -No, nada de misas. Construiremos diques y canales, plantaremos arboles y cultivaremos vegetales. Así, esta tierra será hermosa.
-Leonard: -Cuando veas al Rey, pídele que bendiga mi medallón.
-Gregoire: -Te lo prometo, Leonard.
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Abad: -¿Conoce Versalles?
Gregoire: -Nací aquí por azar.
Abad: -Un cortesano de nacimiento.
Gregoire: -No todo el que nace en un establo, se cree caballo.
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Gregoire: -Apelaré a la razón y a la compasión.
Doctor: -¿Realmente no sabe nada de Versalles?
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Gregoire: -¿Cuál es el costo de una vida?
Tesorero: -Es menor que el destino de Francia… excepto para los filósofos.
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Abad: -¿Qué viene a pedir aquí?
Gregoire: -Ayuda para eliminar a los mosquitos de nuestros pantanos. Nuestros campesinos mueren muy jóvenes.
Abad: -Pobre gente. No sólo se están muriendo, además son aburridos.
Gregoire: -Recuerde, señor: No sólo los mosquitos se alimentan de los campesinos, también los aristócratas.
Aristócrata: -Él es más inteligente de lo que parece.
Gregoire: -Esa es la diferencia entre nosotros, señor.
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Doctor: -Traté de disuadirlo pero ahora lo ayudaré.
Gregoire: -¿Qué lo hizo cambiar de opinión?
Doctor: -La honestidad y el ingenio casi nunca se ven juntos.
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Barón de Guerét:-¿Acaso la tiranía del ingenio ha desplazado a la genealogía?
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Gregoire: -Estoy tratando de salvar vidas.
Mathilde: -Estás confundido. En los salones de Versalles no se salvan vidas. Los arboles podridos no dan frutos.
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Doctor: -Necesitamos a las mujeres. Para ellas, los miedos de un hombre nunca son ridículos.
**
Gregoire: (SPOILER) -"Niños morirán mañana porque ustedes me han ridiculizado hoy. Ustedes admiran el ingenio de Voltaire. Él hubiera llorado en este momento porque era ridículamente compasivo. ¿Quién será la próxima víctima? ¿A quién fustigarán con un ingenio tan afilado que alcanzará a toda su familia? ¿Usted? ¿Usted, quizás? A menos que tengan la oportunidad de fustigar primero a su vecino. Señor, quítese la máscara. Queremos conocer al autor del Marqués de los Antípodas… Regresaré a mis pantanos, señora, donde pertenezco. Construiré mis canales y mis diques. Escarbaré el lodo con mis propias manos si es necesario."

**
(SPOILER)-En 1795, los ciudadanos Gregoire y Mathilde Ponceludon siguieron drenando los pantanos del Dombes. Sus vidas se liberaron de la pestilencia, de los caprichos reales y del hedor salvaje del ridículo aristocrático.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Apres Vous (2005)



Apres Vous (2003)
Pierre Salvadori.

Me divertí mucho. Ya había visto a Daniel Auteil en la comedia "El Closet" que también me gustó y aquí una vez más, es extraordinario haciendo reír... aunque esta película como buena muestra de humor que se precie, se basa en una situación dramática, para que al reírnos de ella, nos sea más fácil reflexionar sobre conceptos como culpa y bondad, comodidad y autenticidad, los planes e ideas fijas que tenemos y a lo que la vida nos lanza.

Antoine (Daniel Auteil) es el maitre de una brasserie parisina. Disfruta lo que hace porque le gusta servir, sentirse útil y brindar satisfacción a los demás. Es realmente bondadoso pero ha comenzado a llevar su nobleza demasiado lejos, se ha acostumbrado a no contradecir a nadie en función de la armonía (la falta de conflicto) y de la comodidad que le brinda lo conocido y previsible. Y por eso a veces hace el trabajo de otros, mantiene una relación con una mujer que quiere pero que no ama, y es extremadamente conciliador evitando los conflictos a toda costa, aún a costa de sí mismo.

Una noche, mientras camina apurado a encontrarse con su novia, encuentra a un hombre tratando de suicidarse. Sin pensarlo dos veces, acude a salvarle la vida. Louis (José García) se enoja con él por devolverlo al dolor que le causa estar vivo por haber perdido a su novia: Blanche (Sandrine Kiberlain). Antoine se siente culpable y responsable y decide ayudarlo a sentirse mejor: lo lleva a su casa, le consigue trabajo, y sin decirle nada, localiza a Blanche con la intención de que se reconcilie con su protegido. Y es aquí, cuando la vida empieza a desordenarse para Antoine: se da cuenta de que amor y pasión son dos cosas imposibles de controlar, sin leyes fijas y con giros sorprendentes, y por primera vez se cuestiona su tendencia a decir siempre: "Apres Vous" o "Después de usted". Nuestro personaje se enfrenta con esa contradicción que a veces existe entre los deseos más profundos y los principios que nos contienen, entre hacerle caso a la pasión que no se busca pero que aparece irremediablemente o a los valores de lealtad y sinceridad hacia un amigo o un amor. Antoine, al tratar de convencer a Louis de que la vida vale la pena, al intentar darle todo lo que le falta, se ve enfrentado a sí mismo en el espejo del otro y se da cuenta de todo de lo que él mismo carece. Y lo que le da aun mas miedo es entender que todo lo que desea puede conseguirlo, está a su disposición, pero sólo si sale a buscarlo, si se atreve a reunir el coraje necesario para ser y vivir desde la autenticidad.

Pierre Salvadori, el director se basa en la psicología de tres personajes bien definidos para crear una reflexión muy real y cotidiana, un humor muy humano y cercano.

domingo, 10 de junio de 2007

"La Veuve de Saint-Pierre". 2000. Patrice Leconte.

Otra película de uno de mis directores preferidos, Patrice Leconte, director de “La chica del Puente”, “Ridicule”, "Monsieur Hire", etc. Leconte es impredecible y no se deja categorizar, (quizás por eso los puristas del cine francés no terminan de aceptarlo) y sin embargo le gusta trabajar frecuentemente con las mismas personas como el cinematógrafo Eduardo Serra quien también realizó “La joven de la perla” y “Diamante de Sangre” con otros directores. Otro de sus frecuentes colaboradores es Daniel Auteil, actor de una versatilidad infinita, que aquí interpreta al Capitán Jean, el personaje que realmente hizo que esta película me encantara.
El trabajo cinematográfico de Leconte está lleno de diálogos contenidos pero intensos, largos silencios y miradas que resumen miles de palabras. Es un director sensible, versatil y libre. Me encanta.

Esta película me llegó principalmente como una condena a la pena de muerte. Pero también explora los conceptos de la justicia, el perdón, y sobre todo la fidelidad a las ideas y a los sentimientos. Por eso parece defender esa serena satisfacción que va mas allá de la tristeza cuando se vive según lo que dicta nuestra conciencia mas allá de las consecuencias que eso pudiera acarrear. Se basa en un hecho real que ocurrió en los años 20 y que el guionista adaptó en otro tiempo.

El capitán Jean es un militar atípico, respeta solo la autoridad del que le inspira respeto, obedece solo a su conciencia y al amor que siente, tiene ideas propias y en base a ellas toma decisiones serenas que provocan turbulentas reacciones al poder conspirador y absurdo. Ama su mujer y respeta su libertad... admira su pasión. Y aunque eso lo afecte irremediablemente, no pretende ser víctima porque sus acciones son decisiones lúcidas y personales. Es en realidad demasiado orgulloso y honorable para su propio bien.
Los mejores momentos del guión de esta película son los de la silenciosa compresión de este personaje de los sentimientos y deseos de su mujer y de la expresión de los mismos en el rostro de la magistral y bella Binoche.
Binoche interpreta a Madame La, una mujer integra, libre y apasionada que se empeña en demostrar a los demás y a sí misma la bondad del ser humano, la rehabilitación y/o la misericordia que es posible en una persona que ha cometido un crimen. Ella se esfuerza en descubrir la generosidad y la lealtad que se esconde en el corazón del prisionero, y se convierte en su amiga, apoyada por su marido; aunque se sugiere que llega a sentir algo mucho más profundo por él.

Y por ultimo, Emir Kusturica, como Neel, un hombre mas bien ingenuo, que totalmente ebrio comete un crimen absurdo y terrible que ni siquiera recuerda bien. Neel es silencioso y contenido, totalmente contrario a los personajes ruidosos y llenos de vida a quien nos tiene acostumbrados este director serbio en sus películas, y que aquí debuta como actor (además del pequeño papel en Underground). En una entrevista, Kusturica dijo estar obsesionado con el dilema que se aquí plantea: "el hombre condenado a muerte no es el mismo que al que matan" y estar pensando en hacer una película al respecto.


La viuda de Saint Pierre es un recordatorio de la naturaleza evolutiva y contradictoria del ser humano. Un canto al coraje necesario para ser autenticos y coherentes, y para amar a otro desde la libertad y la lucidez


martes, 13 de febrero de 2007

LA CHICA DEL PUENTE. (1999)


Entre los muchos méritos de esta película, están las actuaciones del talentoso Daniel Auteil y la luminosa Vanessa Paradis. Esta además dirigida por Patrice Leconte, un guionista y director francés que me encanta porque todas sus historias tienen como centro, la emocionalidad del ser humano, que expresa con gran poesía visual, apoyado en grandes silencios llenos de gestos y miradas, de close ups muy cercanos y giros impredecibles, de un humor casi triste que todo lo aligera. Además aquí se agrega el uso del blanco y negro, la música exótica, las hermosas tomas a París, Atenas, Estambul y Mónaco, la presencia del circo, la movilidad y originalidad de los personajes.


Esta no es una historia para tomársela seriamente, ni al pie de la letra. No es lógica, ni racional, para muchos no sera ni creíble. Es mas bien un recorrido simbólico a través de la melancolía, las creencias absurdas (o no), que nos definen; la pasión reprimida, el romance, el encuentro. Es un homenaje a la conexión posible entre dos seres que da lugar a las coincidencias mágicas, a la telepatía, a la infinita buena suerte que aparece cuando el amor nos encuentra y nos hace tan fuertes que sentimos que guiamos los hilos del destino.


Adele anda perdida en la confusión y la promiscuidad porque "cree en cada promesa que oye", ya que le parece difícil y absurdo que alguien finja estar enamorado y además parece querer alegrar a todo el que lo necesite. Gabor es un lanzador de cuchillos convencido de que su mala suerte terminaría si encontrara su diana perfecta. Se conocen en el borde de un puente, entre la vida y la muerte, pero como dice Gabor "estaba tan oscuro que no se sabe quien salva a quien". Después que evita que ella muera ahogada le ofrece que se preste a que el le lance cuchillos.
En una de las escenas que mas me gusto:

... ambos ya saben sin decírselo lo que desean. Van a una estación de tren y ella se recuesta en la pared mientras el le lanza cuchillos con los ojos a veces abiertos, a veces cerrados. La música de Marianne Faithful "Who will take my dreams away?" es perfecta. También es obvia la manipulación Junguiana, ya que tanto el cuchillo como el tren son símbolos del inconsciente colectivo relacionados a la sexualidad pero bienvenida sea, porque este es uno de los momentos mas eróticos que he visto en el cine, logrado sin desnudo ni contacto, ni palabra alguna... mas bien con pura intimidad aérea... con la cercana posibilidad de la muerte que esta siempre presente aunque no estemos tan conscientes de ella... con una completa confianza en el otro para lanzarse a lo incierto de una entrega muda y total.


La historia empieza y termina en un puente como obvio símbolo del amor que une dos orillas haciéndolas inseparables. Esta película cuenta como la fe, el sentirse conectado con nuestros dones o con alguien especial puede influir sobre la propia suerte, o como dice Gabor: "No hay malos caminos, hay malas compañías", habla de como el destino -o nuestra predisposición hacia uno de los muchos destinos posibles-, hace sus arreglos en nuestras vidas, estemos conscientes de ello o no.

Todos lanzamos cuchillos en la oscuridad, todos somos dianas respirando en silencio, esperando a lo incierto, entre el temor y el placer.