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lunes, 18 de marzo de 2013

MONCHO OTERO, RAFA MORA Y «LA POESÍA DESPREJUICIADA» I - PARECE UN CUENTO, PERO ¡NO!, ES UNA REALIDAD.

Ayer domingo, por la tarde, asistí a uno de los conciertos ofrecidos por MONCHO OTERO y RAFA MORA dentro del Ciclo «VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA» que suelen celebrar un domingo al mes en la Sala Libertad 8, de Madrid.

Para empezar, quiero subrayar y llamar la atención sobre el nombre de ese ciclo: "Versos sobre el pentagrama"; es curioso, hace unos años, el gran pintor Josep Guinovart también se sintió atraído por esa forma de nombrar a la "poesías cantada" y creó este dibujo:


Cuando vi este dibujo –fue en casa de Paco Ibáñez–, me pareció tan genial, y tan expresivo, que decidí –con permiso de Josep y de Paco– utilizarlo como ilustración de cubierta de mis libros «...Y la palabra se hizo música», y así lo hice.

Pués sí, ayer estuve en el concierto de Moncho y de Rafa –que empezó a las 7:30 de la tarde–. No os podéis hacer ni idea de cómo disfruté; fue uno de esos conciertos que se te hacen tan cortos, que cuando te anuncian que ha terminado es cuando te acuerdas de mirar el reloj y piensas: «¡Pero si ya son las 9 pasadas...; y yo sin enterarme!».


Moncho Otero y Rafa Mora.

El concierto me pareció tan genial y tan interesante que voy a dedicarle dos "cuelgues"; estoy completamente seguro de que si le dedicara solamente uno, o se haría demasiado largo, o me dejaría totalmente insatisfecho...; y ¡no!... ¡ya no está uno para insatisfacciones!

El "cuelgue" de hoy, dedicado a Rafa Mora y a Moncho Otero va a ser como un "cuento", o mejor, lo voy a redactar como si fuera un "cuento", aunque en realidad -¡de cuento nada!– trata de una grandísima y lamentable realidad relacionada con nuestra literatura y, en concreto, con nuestra poesía.

Empiezo pues el cuento que de cuento no tiene nada:

«Érase una vez –antes de que aparecieran los libros– en la que ya existían los poetas, y en la que la poesía era "declamada" y cantada por juglares y trovadores acompañados de sus vihuelas:..; fueron tiempos en los que la poesía se escuchaba y se disfrutada en la calle, en las plazas o en las corralas...; y en los que "eso" a lo que suele llamarse "el pueblo", o sea, la gente sencilla –y con "alma"– apreciaba a sus poetas.


De repente, un buen día, apareció un orfebre alemán llamado Johannes Gutenberg –que, por cierto, debió ser un tipo genial– y se inventó la "imprenta"; y con la imprenta, aparecieron los libros –inicialmente engendrados en los "conventos"–; y con los libros "los almacenes de palabras engarzadas y alineadas" –estuvieran rimadas, o no–; e, imprevisiblemente, ocurrió algo triste y lamentable. Nos lo narra precisamente un poeta llamado Jesús Lopez Pacheco:

"Ha sido detenida la poesía. Sus jueces la han condenado a imprenta perpetua. Tal habría podido ser la noticia difundida por los últimos trovadores al ver los primeros libros de versos. Allí estaba la poesía encerrada, atada, descolorida y muda, tras los barrotes de las líneas; desde entonces, tendría que esperar al lector, en lugar de ir de boca en boca buscando al pueblo, de quien nacía por manantiales llamados poetas. Los trovadores, entonces, arrojaron sus vihuelas.



Pero esta cárcel de la imprenta podía tener ventanas casi infinitas –los libros– por los que la poesía se asomaría a la calle, a la gente. Pronto, sin embargo, sus enemigos lograron controlar su número y tamaño, de modo que, ni aún pálida y muda, ni aún seca y retorcida de sufrir, pudo llegar sino a muy pocos lectores. Y así la vemos hoy, asomada tímidamente a esos escasos y pobres ventanales de las ediciones de poesía, viendo al pueblo alejado y alejada ella del pueblo".

Aquello fue tremendo, y sus consecuencias parecían prácticamente irreparables...; tanto que la poeta Gloria Fuertes lo dejó claramente dicho y denunciado en uno de sus poemas al que –no por casualidad– han puesto música e interpretan Moncho Otero y Rafa Mora:

Gloria Fuertes.
«Los hombres no supieron
que hubo hombres que escribieron para ellos.
—Y esto es feo—.
Ni siquiera el Alcalde de Berceo 
ha leído de Berceo.
No engañaros.
Ningún pobre de América del Norte, 
ningún minero
ha leído a Walt Whitman. 
Ningún compañero, 
ningún campesino 
ningún obrero, 
ha leído a Blas de Otero. 
¡Neruda! Los esclavos de Chile 
no se saben tus versos. 
Y los inditos peruanos hambrientos, 
no saben quién fue Cesar Vallejo».
("Los hombres no supieron". Gloria Fuertes).

Ante esta lamentable situación, ¡algo había que hacer!... Y, ya en los años sesenta, hubo, varios poetas que lo tuvieron claro; entre ellos, Celaya, Otero y Federico: "¡A la calle; la poesía hay que echarla a la calle!... –escribieron y gritaron–. Hay que hacérsela llegar a la inmensa mayoría".

Federico, que tenía ese aire tan entrañablemente popular –"granaino pa'mas señas"–, lo expresó de una forma muy clara y muy hermosa: «La poesía nos puede esperar sentada  en el quicio de la puerta, en las madrugadas frías, cuando se vuelve con los pies cansados y el cuello del abrigo subido. Puede  estar esperándonos en el agua  de una  fuente, subida en la  flor de un olivo, puesta a secar  en la  tela  blanca de una azotea».

Y fue entonces cuando Paco Ibáñez, en París –con su amiga Mara–, y después todos los que les siguieron, tomaron sus guitarras y liberaron a la poesía de su "encarcelamiento"... A fuerza de música y de voces sacaron a los poetas a la calle; y los sacaron más vivos que nunca, como resucitados por el canto y las guitarras... Y fue así como volvió a renacer la "poesía cantada"; canción hermanada, yo diría que "consustancializada" –¡menuda palabreja!, ¡no sé si existe!– con el género de la llamada "canción de autor"».

Paco Ibáñez.

Y colorín, colorado, el cuento no se ha acabado, ni se acabará nunca, porque surgen, y estoy convencido de que seguirán surgiendo siempre, músicos y cantores como RAFA MORA y MONCHO OTERO –de hecho, hoy por hoy, hay algunos "cantautores" más, que comparten su mismo reto– que musicalizarán poemas y los cantarán como en este vídeo, en el que Rafa y Moncho interpretan al poeta Manuel López Azorín:


Y mañana sigo pues, como me temía, me falta contaros lo que pasó realmente ayer tarde con Rafa, con Moncho y con Silvia Gallego en Libertad 8 dentro del ciclo «VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA»... ¡Mañana os lo cuento!

lunes, 9 de abril de 2012

«VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA» - I: UNA GRAN PROPUESTA PARA UN FELIZ HERMANAMIENTO ENTRE LA POESÍA Y LA MÚSICA

El posible encuentro, y el hermanamiento entre la poesía y la música popular ha sido desde siempre un hermoso reto y una necesidad a lo largo de la historia, y lo fue, muy en particular, en nuestros años sesenta y setenta cuando la generación de los llamados "poetas sociales" –como Blas de Otero, Celaya o Ángela Figuera– tomaron conciencia de que su palabra no podía quedar restringida a las minorías, sino que debería llegar a la inmensa mayoría el pueblo que es quién más la necesitaba... Mucho antes ya lo había dicho Miguel de Unamuno: «El poeta, el poeta es el que está más cerca del aldeano y es el que puede llevarle de la naturalidad a la espiritualidad [...]. El pueblo necesita que le canten, que le rían y que le lloren mucho más que el que le enseñen».

Yo, personalmente, he participado toda mi vida de esos pensamientos y de esos planteamientos, hasta el punto que desde el inicio de mi actividad relacionada con la "canción de autor", tanto en mis creaciones radiofónicas, como en mis libros, me ha perseguido siempre un mismo título que ha protagonizado gran parte de mi trabajo: «...Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA»...; expresión que podríamos completar diciendo: «y habitó entre nosotros».... 

Pero es más, ese hermanamiento entre la poesía y la música ha estado también muy presente en el corazón, en la inspiración y en la obra de muchos creadores plásticos. Recuerdo que cuando, hace unos años, estaba finalizando mis últimos libros sobre la "canción de autor" me encontré en casa de Paco Ibáñez con un dibujo que le había hecho Guinovart que venía precisamente a significar y a plasmar ese hermanamiento entre la palabra y la música: La palabra "libertar" bellamente integrada en un pentagrama; dibujo del que le pedí autorización a Guinovart y a Paco para que ilustrara la cubierta de aquellos libros.

Ilustración de Guinovart que aparece el la cubierta de los libros
«...Y la palabra se hizo música», de Fernando González Lucini.

Pues bien, en el contexto de todo lo anterior, es decir, sobre una sólida fundamentación, acaba de nacer en nuestro país un proyecto que creo que merece la pena destacar y aplaudir, me refiero al proyecto "VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA", puesto en marcha por dos de nuestros más destacados cantautores: Moncho Otero y Rafa Mora.


Moncho Otero y Rafa Mora.

Se trata de un proyecto que ellos mismos definen en los siguientes términos: «La poesía es es una de las manifestaciones artísticas más antiguas de la humanidad. A través de ella expresamos emociones, sentimientos, ideas y construcciones de la imaginación. Es una forma muy especial e íntima de comunicarnos y relacionarnos con nuestro entorno. Mediante la poesía podemos, no sólo conocer nuestra historia o nuestra identidad y herencia cultural, sino que puede ser un elemento de unión entre personas y pueblos fomentando valores como el civismo y la convivencia. Por tanto debe ser un referente necesario para nuestro desarrollo personal, social e intelectual.

Ilustración de Moncho Otero que aparece en el disco
«El río de los ojos" dedicado al poeta Manuel López Azorín.

"VERSOS SOBRE PENTAGRAMA" recorre la trayectoria poética de autores y autoras de muy distintas generaciones y corrientes poéticas, a través de la declamación de sus textos y la interpretación de poemas musicalizados y cantados con ritmos y estilos musicales actuales y variados. A su vez, se van incorporando y ofreciendo pequeñas referencias biográficas, bibliográficas y anecdóticas de los/as poetas, todo ello, acompañado de un material didáctico de apoyo.


Rafa Mora y Moncho Otero.


El proyecto "VERSOS SOBRE PENTAGRAMA" es una forma diferente de reivindicar la poesía como parte de nuestra cultura, de nuestra forma de vivir, sentir y pensar. Una novedosa y atractiva estrategia para impulsar la animación a la lectura y a la escritura de poesía. Un completo espectáculo poético-musical donde se deja entrever una labor profesional y contrastada de más de quince años de experiencia en musicalizar e interpretar textos poéticos de muy diversos autores y autoras».


Creo, con sinceridad, que nos encontramos ante uno de los proyectos más importantes que se han puesto en marcha últimamente en nuestro país, relacionado con la "canción de autor"; un proyecto que acaba de iniciarse pero que con "crisis", y sin "crisis", va a tener un futuro muy esperanzador en si mismo y de cara a quienes nos dejemos atrapar por él. Este es el motivo por el que aquí, DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, le voy a dedicar dos cuelgues más; el de mañana dedicado a sus creadores –Moncho y Rafa–, y el del miércoles para comentar dos de los magníficos trabajos discográficos que ya tienen editados:

«Viento de octubre» (2007). Sobre poemas de Jesús Hilario Tundidor.
«El río de los ojos" (2011). Sobre poemas de Manuel López Azorín.
Aunque mañana y pasado seguiré comentando este proyecto, recomiendo la visita a su rinconcillo específico en internet, ¡merece la pena!:
http://www.versosobrelpentagrama.com/

2 - ASÍ ES "FLOR DE HABANERA" –"OPERA PRIMA" de PABLO CANO–: UN DERROCHE DE LATIDOS, SENSIBILIDADES Y DE LA MÁS AUTÉNTICA "CANCIÓN DE AUTOR".

Hoy este segundo "cuelgue" dedicado al disco "FLOR DE HABANERA" , del joven cantautor sureño PABLO CANO , voy a iniciarl...