
Si andas buscando lolitas, pornografía infantil y fotos de menores desnudos, y tu buscador te ha traído hasta aquí, has llegado al lugar adecuado.
Si has llegado hasta aquí estás de suerte porque voy a contarte una historia, la historia de millones de niños y niñas en el mundo que ven como su infancia es alterada diariamente por el consumo que tú haces de esas imágenes y vídeos. Niños y niñas que son sistemáticamente violados y a los que se obliga a prácticas sexuales no consentidas a edades en las que deberían jugar y descubrir la magia de la niñez. Y la culpa es en parte tuya, o mejor dicho, toda la culpa es tuya, sin tu consumo no habría negocio y sin negocio se evitarían el 80% de estos crímenes.
Podría contarte que tu IP es rastreada por los departamentos de delitos informáticos de todo el mundo, y que con toda seguridad algún día te cazarán, que perderás amistades y familia y verás como eres despreciado por la sociedad al haber cometido tan execrables prácticas, pero estoy seguro que ya eres consciente del riesgo que corres, y aún así lo corres. Sería muy ingenuo por mi parte pensar que voy a convencerte con unas pocas palabras de que cometes un terrible error.
Pero no quiero que te centres en el peligro que para tu vida, libertad y estabilidad familiar supone que seas detectado, hoy quiero que pienses en tus hijos si los tienes, en los pequeños que están siendo forzados para que tú sacies tus instintos durante unos minutos ante la pantalla de tu ordenador, de la niñez perdida, te quiero hablar de miles de niños que precisan atención psiquiátrica de por vida, a los que el disfrute del sexo adulto y libre se les veda por los terribles traumas que arrastran desde su niñez, de los miles y miles de menores esclavos sexuales en África y el sudeste asiático, obligados a prostituirse en beneficio de turistas occidentales, de los niños soldados y de las niñas esclavas de grupos paramilitares.
Hoy, cuando faltan dos días para el día 20 de Noviembre, Día Internacional de la Infancia, pretendo que reflexiones sobre todo esto, y que si has llegado hasta aquí no sigas. Ya has llegado demasiado lejos, pero todavía estás a tiempo de dar la vuelta a tu vida y empezar a comportarte como un ser humano.
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Reproduzco un pequeño cuento que escribí hace unos meses y que creo puede ayudar en esta campaña, a concienciar del preciado tesoro que es la infancia, ese periodo mágico de nuestras vidas del que nadie debería despertarnos antes de tiempo.
EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS.
Hoima, aquella madrugada escuchó ruido en el exterior de la casa donde vivía con su familia. Un grupo de más de veinte hombres armados entraron en la vivienda y separaron a las mujeres de los hombres; su padre y hermanos fueron sacados al exterior y tiroteados junto al pequeño huerto familiar, su hermana y su madre violadas y asesinadas ante sus ojos por una turba de hombres poseídos por el alcohol y la guerra. A ella una niña de apenas 8 años la secuestraron para ser utilizada como esclava en un destacamento rebelde cerca de la frontera Ugandesa. Hoima recordó aquel viejo cuento que le contó la madre Dominique en la misión católica, y para no perder el camino de vuelta a su aldea cogió un puñado de piedras que fue soltando desde lo alto del camión militar hasta que se terminaron unos kilómetros después.
Su vida junto a otras 5 niñas secuestradas en su misma aldea, se convirtió en un pequeño infierno cotidiano; cocinaba, lavaba la ropa de más de doscientos hombres, limpiaba los fusiles, cargaba cajas de munición en las largas marchas. Otros niños de más edad eran instruidos en el manejo de las armas y tras ser sometidos a una programación para matar, transformados en bestias asesinas. Cual absurda cenicienta intentó por todos los medios encontrar ese hada madrina que cambiase alguna de aquellas calabazas que los hombres traían a veces requisadas de pequeños campesinos de la zona, en una enorme carroza, y las ratas del almacén de provisiones en caballos que la sacaran de allí, pero toda esperanza era en vano, nunca acudió en su ayuda ningún príncipe y los largos años iban transcurriendo en aquel cochambroso campamento; solo el recuerdo de los cuentos de Sor Dominique le abstraía de tanta miseria y dolor.
Una noche después de beberse unas cajas de whisky que habían robado en el poblado, un grupo de hombres la emborracharon y se la llevaron a un bosque cercano, fue violada por todos ellos y golpeada de forma brutal hasta morir; acababa de cumplir los 12 años.
De pronto se vio flotando en el cielo y recordó aquellas palabras que Peter Pan le dirigió a Wendy:
.-piensa cosas maravillosas y ellas te elevarán por el aire.
Y escapó, escapó volando dejando atrás aquel cuerpo de niña mancillado, roto por la desesperación y por el trabajo. Olvidó a aquellos salvajes que minutos antes habían saciado sus instintos con ella, y con una sonrisa de la mano de su vieja profesora Sor Dominique, acompañada de Peter Pan, Wendy, campanilla y la pandilla de los niños perdidos , puso rumbo hacía el país de nunca jamás.