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sábado, diciembre 20, 2025

Eso fui yo

 


Eso fui yo.

Una gran funda de cuero pálido

articulada por vigas de calcio,

 vísceras palpitantes y autopistas de oxígeno.

Un odre alquímico con el que transformar el barro 

en oro, el aire en cáliz, las moléculas en aromas,

el carbono en ideas, los fotones en suspiros.


Ese fui yo.

El niño ingenioso que hacía reír,

que jugaba con las palabras mejor que con la pelota.

que creció mirando adelante, demasiado adelante.

El hombre que amó y fue querido,

que buscó luz donde el resto aprovechaban la oscuridad para dormir.

que se asomó al abismo y su eco lo transformó.


Ahora solo veo

Un bulto inerte bajo un viejo olivo solitario

la espalda apoyada, la cabeza inclinada

la boca entreabierta, seca;

una marioneta sin hilos.








domingo, diciembre 14, 2025

Me veo caminando sobre un suelo que no es tal.

 



Me veo caminando sobre un suelo que no es tal. 

El tronco y sus extremidades coronados por la cabeza forman

una figura negra recortada por una densa niebla.

Me voy alejando, resignado.

No hay sonidos, ni olores, solo esa imagen, ese destino.

Cada paso que da, me arrebata una bocanada de aire.

Su caminar es sereno pero decidido, su mirada siempre al frente.

Apenas veo ya un punto negro desapareciendo entre la inmensa

sopa gris.

Una paz blanca reemplaza al oxígeno dentro de mis pulmones.

Intuyo que gira la cabeza antes de desaparecer. 

Un fogonazo desata un alud de luz que me succiona y me lanza

a un universo repleto de estrellas. 

Sé que no podré contaros nada más.





viernes, octubre 25, 2019

Requiem





Enterradme dentro de un libro de blancas páginas.

Que mi sangre sea la tinta.

Que el azar aliado con la física tornen los trazos en letras.

Que el tiempo las una en palabras y éstas engendren ideas
que yo ya no leeré.







jueves, julio 11, 2019

Pasa el pájaro




Pasa el pájaro sobre el amanecer adormecido.
No lleva nada en el pico, solo surca el cielo
en esta mañana fresca de verano.
Es feliz dejándose mecer por las corrientes que
soportan tan liviano cuerpo.
No rebusca en su pasado ni teme al futuro.
Su presente es ocupar esa porción minúscula del
firmamento azul.
Mi presente es seguir su trazo y soñar que alcanzo sus alas
para dejar en tierra el abismo enmarañado entre las ramas
de los olivos.




sábado, octubre 27, 2018

Entregué la piel II





 Despierto liberado de la tierra;
siempre estuvo bajo mis pies
y ahora no la palpo.

El Sol no aparece por donde solía;
es como si su luz se hubiese desparramado
perdiendo su necesaria emanación,
vieja costumbre.

Algo observa por mí
ante mi ausencia.
¿Qué sucedió anoche?

Recuerdo las hormigas devorando mi piel,
que les entregué en ofrenda.

Recuerdo el agradable olor a tierra mojada.
La sombra del olivo.

Recuerdo que no supliqué. ¡No supliquéis nunca!
Aceptad la lucha, especialmente buscando la derrota.
Con la derrota os acercaréis a la tierra, que es la Puerta.

Ahora lo veo todo claro.














domingo, enero 21, 2018

Las voces de los ángeles




Del triángulo al círculo.
De la pirámide a la esfera.
Son las voces de los ángeles las que superan los límites
de la línea recta, las que derriban paredes y muros.
Es la noche la cabalgadura de sus cánticos
que expanden la realidad formal
hasta convertirla en hondo sueño.
Desde mi quebrada postura reclamo, seres alados, vuestra atención.



lunes, diciembre 25, 2017

Pasado y Futuro




Pasado y Futuro, nacidos del mismo vientre,
evitan tocarse los dedos, cruzar las miradas.

Cuando Dios se olvidó de ellos
el diablo los sedujo.

Sus formas pudieran ser el abismo y la nube
el gusano y el gorrión
el lecho y la sábana.

El primero prefiere los paseos por el desierto,
el segundo el cauce de un río.

Uno deja el aliento a su paso
el otro lo rodea, lo devora
y saborea sus nostalgias.

Si te los encuentras bailando en una noche de hogueras
arrodíllate,
entrelaza las manos sobre tu nuca
y no apartes la mirada del suelo.

sábado, septiembre 30, 2017

Pétalos sin tallo

Cualquier calle de París



Pétalos sin tallo

Nada esperáis,
acaso un corto paseo impulsados por una repentina brisa.

Nada deseáis
pues gozáis del sueño completo de los seres privados de consciencia.

Nada teméis,
no sois piedra que soporte una casa
ni mástil que hondee una bandera.

Tampoco vi ningún pintor sentado frente a vuestro dulzor rojo;
otro milagro inútil.



domingo, noviembre 13, 2016

Cosidos al vacío




Nacemos cosidos al vacío.

Crecemos entre telares de algodón
atendidos por hilanderas
de caras y senos redondos
cuyas fragancias nos adormecen
e impiden que veamos las delicadas costuras
que nos recorren las plantas de los pies.


Despertamos a un hambre nuevo
recorremos cinturas
palpamos gozosos
recibimos alientos
nuestros saltos son inverosímiles
¡somos dioses
por primera y última vez
somos dioses!
dioses dactilares
inmortales
felices
engendradores
y generosos.

Maduramos con el primer crujido de la tejedora
disipador de rostros amables
imán de óxidos tempranos.

Un día nos tira la vieja sutura ya olvidada
bajo los talones cosidos al abismo
donde palpitan decenas de corazones;
y el hilo despierta
y recorre de puntadas la piel
los huesos
las vísceras
y los ojos.

Desaparecemos sumisos
enhebrados por la Dama
zurcidora de nuestra piel vuelta
y desalojada.








miércoles, mayo 18, 2016

Hombre asomado a su ventana






Seis pájaros azules me dan la espalda
sobre la rama desnuda apoyan sus garras pardas.
Sus picos, doce castañuelas mudas,
aguardan cerrados la llegada del alba.

Hacia el río caminan tres mujeres:
dos viudas de ojos secos y
una joven con el vientre hinchado
que cabila distraída bajo mi ventana.

Un lejano ladrido asusta a los pájaros
que extienden sus alas y alzan el vuelo
dejando una ola turquesa flotando sobre la rama vestida.

Soy una de esas aves que sobrevuelan mi casa
y me gusta la sensación de la libertad recobrada,
de las plumas aplastadas por el aire,
del palpitar del trigo bajo mi sombra.

Me desvisto de plumas y pico
y me dejo caer sobre el vientre preñado.
Soy el feto que flota entre el éter dulzón
que me alimenta mientras
voy olvidando todo lo que fui,
para amar a la madre que intuyo ahí afuera.

A través del cabello de mi madre
paso a las manos de la vieja que lo trenza,
y que saluda al vecino asomado a su ventana
que no responde.







domingo, agosto 30, 2015

Un plan para el fin de semana







Reunir a todos los niños del mundo junto a una fosa. La fosa en la que los europeos enterramos el Alma, y sobre la que llevamos tres siglos arrojando razón y ciencia. Conseguir que todos callen y escuchen el susurro limpio que surge del fondo: una voz nueva y eterna, atrapada y libre. Ver sus caras iluminadas. Algunos se han dormido y sueñan. Otros cavan la tierra con sus manos. Sudor y afán. Pasarán las horas y caerá la noche definitiva sobre sus cuerpos ocupados.







domingo, junio 21, 2015

El abismo





El mayor de los abismos
el más profundo y frio abismo
del que emanan ecos graves
-sílabas lentas-.

Aquél que no hace falta vallar
sobre el que nadie voló jamás
ni volará,
durmiente entre nieblas perpetuas.

El abismo al que los poetas temen
los filósofos entierran
los místicos añoran
y los científicos desdeñan.

Tal es el abismo de imaginar la Creación sin
la consciencia,
lo observable sin el observador.









lunes, mayo 18, 2015

Recuerdos






Alcanza el primer recuerdo que pase frente a ti
mídelo
tállalo
y guárdalo hasta ver otro recuerdo despistado
que capturar
que medir
que tallar
que guardar
y espera de nuevo.

Imagina la luna mancillada con las saetas de un reloj.
Siéntate bajo su sombra y contempla como saltan los
segundos sobre ti.
No rechaces al que se te mete en la nariz
ni al que te ha producido una arcada.
Son mensajeros, cornetas de un desfile
anunciando la llegada de nuevos recuerdos.

Atento,
ahora llegan agrupados surcando ráfagas de viento
recoge el mayor número posible
y mídelos
tállalos
y guárdalos.

Sonríe,
pronto llegará la lluvia de clavos
y podrás sacar todos los recuerdos guardados
con los que fabricar un armario donde esconderte.








viernes, mayo 01, 2015

El funambulista

Funambulista de Israel Esteve (Funambol)


Sentirse como un funambulista novato
suspendido a mil metros del suelo
caminando sobre un cable de arena
intentando no caer
al vacío.


viernes, abril 24, 2015

Tapiz infinito





No se escribe bien con un bolígrafo con la punta rota.
No se habla bien con los pulmones encogidos.
No se piensa con claridad cuando siete serpientes
mordisquean tu hígado mientras golpean con sus colas tu cara.

No lleva hoy aire el aire, por lo que las palabras caen a mis pies
nada más pronunciarlas.

Seré breve ya que no es el vértigo amigo de largas ceremonias.

He reunido esta noche, mamá, tus caricias, tus risas, tus besos
y los he ordenado de mayor a menor, por orden cronológico,
por colores y por olores.

Al ver que no cabían todos en el escritorio,
he continuado por el suelo de la habitación, por  el pasillo
y he llegado a la entrada de la casa.
He abierto la puerta y he seguido colocándolos meticulosamente
en los peldaños de las escaleras hasta llegar al portal.

Una vez en la calle he explicado a los gatos que se acercaban
a olisquearlos que no eran pájaros blancos para comer;
y a los pájaros blancos que no eran gotas de rocío para beber.
Se han alejado volando los gatos y maullando los pájaros.

Recorriendo el mundo para formar mi particular hilera de recuerdos,
he observado millones de hilos que van tejiendo un infinito tapiz
de cordones umbilicales desde que el primer hombre perdió a su madre.

Ahora, mamá, descanso sobre una piedra sobre una montaña.
Contemplo el cielo con los ojos cerrados, -hoy son de plomo mis párpados-.
Pero sé que estás ahí.
Sé que tú has dejado esta piedra sobre esta montaña.
Y sé que siempre embaldosarás el camino bajo mis pies.



Homenaje a mi madre, fallecida el pasado miércoles





sábado, diciembre 20, 2014

De repente la niebla





De repente la niebla.

Ser consciente de que todo depende
de las finas gotas
y del eco del túnel sin Dios, sin ti.

Los pies hundidos en gelatina.

Lo ojos conformados con escuchar.

Notar el pecho cayendo al vacío infinito
girar, flotar.

Notar la burla del tiempo:
señor de tu desnudez

Olvidarte del orgullo que planea sobre
tu caída, como piel mudada.

De repente el sueño.





miércoles, noviembre 05, 2014

Desvivirte






Empujar con tus manos la espiga hasta volver a meterla en su semilla
absorber los meses de lluvia con papel secante
desenterrar la simiente
sellar el surco
caminar hacia atrás hasta llegar a tu casa
desayunar frente al alba y su escarcha.

Charlar con tu hijo de hombre a hombre
contarle el cuento de antes de dormir
mecer su cuna
escuchar estremecido el primer llanto en brazos de su madre.

Comprometerte con ella
descargar, arremeter, acariciar, temblar, prometer
enamorarte, conocerla.

Dejar de crecer
crecer, reconocer, descubrir
jugar
hablar
caminar
llorar
ver
oler
nacer.





jueves, septiembre 11, 2014

De caza






Apilad las palabras formando dos montones.

Apoyad un cabo de la soga sobre la palabra sobrevivir
y el otro sobre la palabra cazador.

Una vez extendida la cuerda desplegad la red y esperad.

Pronto atraparéis al gran tiburón blanco.


sábado, agosto 30, 2014

La sábana






Encontrar la sábana blanca de tu niñez
y cubrirte
y arroparte
y recordarte dentro
escuchando los viejos cuentos brotar de sus bocas
o convirtiéndola en cueva iluminada de improvisadas lecturas
y recibir el día destapado con sus desordenados pliegues rendidos a tus pies
tras una noche batallando
y ver a tu madre con las manos en la correa de la persiana
sonriendo
y la Luz,
esa primera luz tan potente que alargaba los segundos
que se filtraba en tus pequeños pulmones
que estampaba el Sol en las paredes.


domingo, julio 06, 2014

El carrusel








Pese a las protestas de algunas madres, el anciano gira sobre el caballito azul del carrusel,
viendo pasar las casas, 
la gente, 
los coches, 
los niños con las manzanas de caramelo,
las niñas con las nubes de algodón,
las nubes del cielo,
los árboles,
su niñez,
sus padres,
su primera bicicleta,
el primer día de playa,
los primeros besos furtivos,
su primera novia,
el nacimiento de su hija,
la muerte de su hermano,
la marcha de su hija,
los ecos de sus risas,
la mañana que ella no despertó,
el vacío de las horas de plomo,
el salivazo de arena en los ojos,
la odiosa mano sin brazo que le oprime el pecho,
las casas,
la gente,
los niños,
las nubes,
los árboles.