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miércoles, 16 de marzo de 2011

La biografía de DCD


Así reza la contraportada del Volumen 1 de la biografía de DEF CON DOS titulado "Freddy Krueger tiene alzheimer": 

"¿Cómo es posible que una banda que nació para un solo concierto se convierta en una de las referencias del panorama nacional y en uno de los grupos españoles que más conciertos da fuera de nuestras fronteras?

A estas y a otras preguntas aún más delirantes (¿De donde viene el nombre artístico de César Strawberry? ¿Qué apodo tenía Alex de la Iglesia antes de ser Presidente de la Academia de Cine? ¿Cuál fue el germen del Escuadrón de las Sombras? ¿Quién vigila a los Vigilantes? ¿Puede Loquillo encajar una mala crítica? ) da respuesta este libro que narra los comienzos de Def Con Dos y el cúmulo de necesidades y casualidades que unió a la banda de Hip-Hop Metal (¿O era Rapcore? ¿Qué estilo musical hace DCD?) desde su primer concierto bajo el nombre de “Freddy Krueger y los Masters del Universo” en la Noche de Reyes de 1990 hasta el momento en el que DCD lanza su Tercer Asalto y se enfrenta al rugido de 20.000 espectadores
.
Sin pizca de sentimentalismo, Cesar Strawberry aprovecha el 20 aniversario de su banda para  repasar los arduos comienzos del grupo y el escenario madrileño que los vio nacer, el hervidero de los bares del Barrio de Malasaña, por donde pululaban personajes de toda índole que luego se han convertido (o no) en referencias del mercado cultural español.

Freddy Krueger tiene Alzheimer es una narración vibrante y honesta, desenfrenada y a la vez serena, del ruidoso y efervescente panoramal cultural que sustituyó a la Movida (Promovida por el Ayuntamiento) y que está repleta de personajes conocidos y anónimos que conforman un zoo humano descacharrante en el que creció, casi sin quererlo,  DCD.

Este libro que tienes entre las manos es una biografía pero, también, un manual para la revolución “low cost”, una guía imprescindible para la supervivencia en un ambiente hostil donde el enemigo cañí te espera agazapado en cada esquina como un Charlie vietnamita, un protocoloco de salvamento contra el stablishment y, como no, esconde las claves para diseñar la lucha definitiva contra la estupidez.

En definitiva, este es el libro que Fernando Sánchez Dragó nunca recomendaría…¿Le vas a dar la razón? 

Creo que ha quedado bastante bien. Por ahora solo se vende con un pack en forma de ladrillo en el que se incluyen dos CD uno con versiones que han hecho diferentes grupos de música (La Cabra Mecánica, Andrés Calamaro, Digital 21, Soziedad Alcohólica...) y un grandes éxitos con una versión nueva de la canción "¿Qué dice la gente?" que deja entrever el plus de potencia que le han dado las nuevas incorporaciones al grupo. 

Directo como un puñetazo al plexo solar Strawberry desgrana con soltura en un volumen maquetado con material fotográfico inédito y mucha guasa los arranques del grupo que, según su frontman, no era más que una broma que luego se convirtió en un éxito. Sin dejar ni errores, casualidades, ni aciertos este libro es una sincera mirada al pasado poco cariñosa y bastante poco amable. Se nota que este es el tercer libro de Cesar aunque solo sea que, con la práctica (lo que es natural) va cogiendo formas de escritor y siendo consciente de palabras como "estructura" y "pulso" y, a mi entender cortísimo, se ha esmerado en ir puliendo el truco narrativo que en sus anteriores trabajos quedaba ocultado por un tipo de narrativa más bruta de sus anteriores trabajos. Yo que ustedes no me lo pensaba demasiado. 

domingo, 22 de marzo de 2009

Los malvados no gastan en palabras





Para ser malvado hay que valer pero, sobre todo, no dar ni una justificación a tus actos. Punto. No respeto a los criminales de guerra pero mucho menos a los que se pierden en un discurso del tipo "la historia me absolverá", para justificar sus crímenes. Cuando te pillan con las manos en la masa lo mejor es callar y cargar con las consecuencias. Si has perdido la vergüenza que, por lo menos, no te pillen perdiendo la poca dignidad que te queda. Es mejor pasar a la historia como un desfalcador o un asesino que como un mamarracho balbuceante. Yo me acuerdo mucho del show que ese japo-peruano silencioso llamado Fujimori montó para reírse de Abimael Guzmán, dirigente de Sendero Luminoso. Lo vistió de preso de peli de Chaplin y lo encerró en una jaula para mostrárselo a la prensa internacional a sabiendas de que el loquito terrorista no sería capaz de mantenerse en silencio y que comenzaría uno de sus berreantes y berreantes discursos que lo retrararían para siempre como un loco acabando con el poco crédito que la sanguinaria organización podría tener a ojos del mundo pero, sobre todo, para asegurarse de que sus actos (los de Fujimori) se verían con mejores ojos desde entonces. Punto para el señor de los ojos rasgados.

El malvado ha de ser letal y silencioso, como el kabuki e impenetrable como el significado de la obra musical de Mecano y, sobre todo, un arte criminal simplemente gestual como el mimo. El silencio provoca preguntas y esas preguntas artículos y libros llenos de hipótesis sobre el por qué de esos horribles actos. En el fondo es el último gesto de los crueles de camino al patíbulo: dejarte, ahí, con las ganas pero, sobre todo, con la imposibilidad de saber si otro tan cruel como el malvado volverá a actuar siguiendo esos secretos parámetros.



La maldad y la malicia son empresas gigantes que merecen un enorme esfuerzo pero, sobre todo, el silencio y, por ello, no están a la altura de mucha gente. Para ser malvado y malicioso hay que valer, y mucho, porque si no tus intentos por ser Lex Luthor te acaben convirtiendo en Pierre Nodoyuna.



La maldad y la malicia merecen de mucho temple y frialdad. Dejarse llevar por el odio es algo que, definitivamente, pese a lo agradable de la sensación deben de quedar para mejores ocasiones.

Los ingleses, que de asesinato entendido como un bello arte, saben un huevo han trasladado toda esa sabiduría a la crítica musical. Elegancia, savoir faire...la entrevista y la crítica tienen mucho de baile mortal, de agarrarte a la presa y buscarle la oquedad entre las dos costillas para clavarle el estilete y que se desangre mientras tu abandonas tranquilamente y sin una mancha de plasma en el cuello de la camisa. Las mejores malas críticas sobre grupos se pueden leer en Q, Modjo, Kerrang...de ahí es donde queremos todos aprender, claro. Pero trasladado el fenómeno a nuestro país nos encontramos con que seguimos gustando del crimen de Puerto Hurraco y que, de ahí, no somos capaces de pasar.




El sábado, como otras tantas almas, asistí al concierto de Def Con Dos. ¿Qué esperaba? Que estuvieran como siempre, es decir, muy bien. No me decepcionaron. En directo son brutales, eléctricos y pese a que la sala estaba medio vacía (mala publicidad, el puente del Día del Padre...) se sobrepusieron a eso y a los problemas técnicos de una sala, La Riviera, que tiene un eco que recuerda al Cañón del Colorado y a un anuncio de una achicoria soluble. Al parecer, Fernando Neira, de El Pais asistió a este concierto pero lo vio con otros ojos. Los suyos. Ahora podéis decir: "Claro, Insustancial, es que tu eres amiguito de Strawberry". Pues sí, claro, y me puedo permitir el lujo de decirle: "Nene, este concierto ha sido un truño". Pero es que, la verdad, hubiera faltado a la verdad porque el concierto no estuvo nada mal. Es una pena que El Pais gaste media página de su edición de Madrid para poner a caer de un burro no ya a DCD, que también, si no para centrarse básicamente en la edad del cantante del grupo y en si va o no va al reumatólogo. Diré que Neira, que es del 71, tampoco se va a salvar de visitar al fisio como tampoco lo hará este servidor de ustedes. Eso son cosas que sobran o que se incorporan de manera más elegante. Por Alá.

La crítica es, como el asesinato, el arte de la contención cosa que no tiene Neira al que le queda bastante por aprender sobre ironía, sarcasmo y un largo etcétera de cosas que tampoco sabe ni entender, ni valorar, en el discurso de Def Con Dos que, por cierto, es de los pocos grupos que habla actualmente en contra de la violencia de género (Aído, te echamos de menos), el precio de las hipotecas y otros temas de estos tan espinosos. Mi acompañante en el concierto me dijo: "cuando se te ocurre meter un poco de discurso en las canciones automáticamente te caen palos de todas partes, es inevitable". Lo esperaba de El Mundo, pero nunca de El País, la verdad. Nos queda mucho de aprender de los críticos ingleses, de esa clase alta de los destripadores elegantes. Será por eso que los asesinos británicos entierran a sus víctimas en el jardín y nosotros las dejamos con las tripas desparramadas en medio de la calle clamando mientras la policía se nos lleva contra la propia víctima y diciendo, al que nos quiere escuchar, que en realidad somos completamente inocentes.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Año de estrenos

Anoche, durante la fiesta de presentación de "Hipotécate tú", el nuevo disco de DCD (Ya a la venta) me di cuenta de que estoy o mayor o responsable...porque a las doce de la noche estaba en mi casa comiéndome unos cereales. Alucinante. No es que lo diga yo es que me lo dijo Guillermo Toledo que, al ir a despedirme, me comentó: "¿Estás enfadado o algo? ¿Estás malo? ¿Ya te vas?". "No, macho, que mañana tengo que currar y si no no hay quien me mueva...". Cuando dije esas palabras fue como si mi alma saliera de mi cuerpo, lo juro, porque normalmente suelo quedarme hasta que se piran los recogevasos. El caso es que lo pasamos bien, estuvimos departiendo con el Comando Picazo (parte indispensable del otrora Escuadrón de las Sombras, masa social del grupo) y celebrando la salida del discazo. Me enteré por allí de que el grupo del sobrino de Strawberry, Phonophobia, tocan el sábad en el Barracudas Bar (Brescia, 13, Madrid). Apuntaos la fecha por si sois queréis darle a vuestras parejas una sorpresa de San Valentín.
El caso es que la salida del disco de DCD (con libro incluído) es el pistoletazo de salida de este año que, me da la sensación, de que pese a la crisis va a estar lleno de cosas...Esta mañana he hablado con Clavijo y me ha dicho que "El Divo" (lo que estuvimos rodando hace dos semanas pero no tiene nada que ver ni con la película italiana ni con los cantantes que cantan trozos de óperas famosas) va viento en popa y que funciona de maravilla por lo que es posible que el Señor Paramount lo goce y encargue más piezas de la saga. El asunto este del entertainment se parece bastante a un juego de esos de piezas de dominó donde empujas una y empiezan a caer otras cuantas dando mochazos...ilusiona que caiga una piecita y que esté lo suficientemente cerca de la siguiente para que pueda empujarla y no te quedes parado.

Por otro lado la semana que viene comienza a rodarse la nueva temporada de VU87 que es la serie de Lapierna en la que ando metido y también tiene muy buena pinta. Anoche a Neox, además, le dieron un TP a la mejor cadena de TDT (le ganó a la todopoderosa Disney Channel, que es un hito) y me imagino que los señores de Antena 3 estarán bastante contentos lo que me hace albergar bastantes esperanzas. Espero que la nave nodriza tome nota del talentazo que se está derrochando en su filial.

También, dentro de las cosas pequeñas e interesantes, Grom El Único se estrenará como papá pero, también, comienza su andadura en la cosa de hacer cosas con una cámara...





A mi me parece francamente bueno y debería de perseverar en irnos ofreciendo cosas de estas de cuando en cuando...

Pues eso, año de estrenos y de cambios y de curro, curro de ese de sembrar que siempre es una castaña grande porque digamos que la paciencia no es lo mío aunque, voto a bríos, que este último año la estoy criando y criando a ver si da sus frutos. Mientras tanto sólo nos queda esperar que las piezas del dominó vayan cayendo sin prisa pero sin pausa dibujando algo que sea lo menos parecido a una ñorda de tamaño familiar que, por si no lo descubrísteis, creo que fue el símbolo del Horóscopo chino que nos tocaba: ni el perro, ni la vaca, ni el escorpión, la ñorda. Ese fue el símbolo del año pasado.

miércoles, 14 de enero de 2009

Buenas noticias desde Def Con Dos

Esta mañana lo traemos calentito: El 10 de febrero Def Con Dos sale "Hipotécate tú", nuevo disco de la banda que dentro de poco cumplirá 20 años de carrera. Sadrá acompañado del libro "Destino Zoquete" que cuenta con textos de Cesar Strawberry y Alejandro Feito y está editado por Ediciones Irreverentes.

Como adelanto aquí está el videoclip del primero single.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Recargando

Esta tarde he estado con Cesar Strawberry. Somos muy buenos y muy viejos amigos. Ya les digo el 10 de febrero sale su nuevo disco (por ahora se titula "hipotécate tú") y, la verdad, es un maldito trallazo, todo himnos. Cesar también sacará nuevo libro tras "Besando la lona" (Ediciones Irreverentes).
Strawberry es una bestia entrañable, viene a cenar a casa de cuando en cuando y se trae una botella de Tequila reposado. Es dado a la "guasa" -una palabra completamente Strawberryana- y a la "dolencia" o sea, que sabe ver las cosas con perspectiva y jamás le he visto quejarse de vicio. Les cuento una anecdotilla: estábamos ambos en un momento crucial de nuestra vida (él se enfrentaba a la disolúción de Def Con Dos y yo curraba con Gurruchaga de guionista) donde es necesario plantearse si vale la pena seguir hacia adelante o si es mejor parar y dedicarse a otras cosas. Esa noche hablamos mucho de una idea absurda "Los Hombres Bomba". "¡Se acabaron los pedos y eructos, gordito! ¡Hay que actuar!". Página web de por medio quisimos canalizar todo ese odio llamando a una especie de yihad cultural violenta, ataques a ARCO, soflamas escritas en las paredes contra nuestros escritores más odiados, lanzamiento de pasquines, avisos de bomba en las conferencias más asquerosas. No querían escucharnos pero iban a hacerlo. En la borrachera y el delirio todo tiene una forma nítida y la cosa más absurda cobra sentido. Escribamos un manifiesto, corramos a gorrazos a todos esos cursis. Reventemos como dos pobres infelices haciendo saltar por los aires toda esta patraña...


Joder, qué resaca.


Nuestros caminos se separaron esa misma noche y volvimos a hablar del tema con más serenidad. Seguía valiendo aunque necesitáramos abogados. Un manifiesto y a reventar. Al martirio cultural para que las nuevas generaciones de ciudadanos vivan libres de la opresión mental, de la mala televisión, de la estupidez de serie.


La realidad, al poco tiempo, nos ganó por la mano. Los atentados del 11 de marzo nos hicieron callar y reflexionar sobre la campaña. En realidad nos parecía que, pese a que la cruzada era justa, el momento no era el mejor. Quedaríamos como dos cochinos arribistas y el asunto daría munición suficiente a gente a la que no queríamos ver cerca de una pistola nunca. "Los hombres bomba" se disolvieron sin decir ni "ay" y nos dedicamos a nuestras cosas: Cesar volvió con Def Con Dos y publicó su primera novela y yo amplié mi campo profesional pasando de la tele a la prensa escrita. Corrieron buenos tiempos y todavía nos reímos de aquello. La última vez contándoselo a su chica en un bar de la Calle Pez, contándole eso y aquella vez que Strawberry me mandó su novela aún inédita e intenté cambiársela de arriba a abajo. Su contestación no pudo ser mejor: "Mira gordo, si quieres una novela te la escribes pero no me toques la mía".


Hacía mucho tiempo que no veía a Cesar, demasiado, y en solo dos asaltos me ha devuelto parte de la esperanza perdida. Con amigos así uno no quiere tener enemigos. Con amigos así a uno no le importaría reventar en pedazos.


Por cierto, que después de estar con esta buena persona, me he ido a tomar dos Sin alcohol con Miss Kiddo a la misma Calle Pez (es una calle guay, no se la pierdan), a un bar con grasa en las paredes y hemos estado hablando de todo. También hacía mucho tiempo que no veía a Miss y ha sido una buena reentré profusa en datos y milongas varias de las que teníamos que ponernos al día. Me ha devuelto mi volumen de "Un vestido de domingo" (Mondadori) de David Sedaris. Me lo ha devuelto sin leer y eso que se lo presté porque el escritor americano y la buena muchacha de la katana tienen un humor vitriólico muy parecido. Ya tendrá tiempo de leerlo si la Yakuza deja de perseguirla en algún momento, que ya les vale, que ella sólo quiere cargarse a Bill pero, nada, no hacen más que obstruir a la justicia del frío acero japonés.


Después he vuelto a casa, henchido de gracia, sin rastro de misantropía y acordándome de la señora cuarentona que, completamente cocida, me ha tirado los trastos en el intercambiador de Plaza de Castilla. Lo juro, no me lo invento, esa señora estaba literalmente ciega. Si a algunos el alcohol los pone cariñosos a esa pobre mujer la ingesta de Don Simón le quita completamente el sentido del gusto. Pese al amoroso requiebro -la verdad es que no la he entendido muy bien- me he hecho el Bjorn Bork (o sea el sueco) y se ha ido a intentar liar a un ecuatoriano que, completamente fuera de sí, le ha dicho que no bebiera y que rezara mucho porque era una pecadora. El ser humano no dejará de sorprenderme nunca, como la Calle Pez, como los amigos y como este año de las narices que no me está dando ningún descanso ni siquiera en esos días en que todo parece ir sobre ruedas.