jueves, 28 de septiembre de 2017

Series de verano 17

Este verano me las prometía muy felices pensando que iba a ver mil series en los descansos de la siesta y podría veniros con mil y una series comentadas pero... no contaba con el pequeño garbancito -¿habrá que ir pensando un nombre para él no?- me iba a dar tanto sueño. Así que las series que he visto han sido pocas pero bueno. Por cierto, este trimestre he desistido de las series españolas, que a cada cual que veo me parece peor. Un tirón de orejas a los guionistas españoles. ¡Queremos buenas series!

Aquí está mi reseña trimestral:


- Blindspot (final de la segunda temporada)

Blindspot parte de una atractiva mujer, sin recuerdos de su pasado, que aparece desnuda en Times Square cubriendo su cuerpo solamente de tatuajes intrincados. Su descubrimiento pone en marcha un gran y complejo misterio que llama inmediatamente la atención del FBI, que comienzan a seguir la hoja de ruta en su cuerpo para revelar una conspiración más amplia de delito y, de esa manera, descubrir la verdad sobre su identidad.


Una serie que me ha encantado. Vale que es una flipada, que dos pueden contra cuatro, que un día les hieren y al siguiente están haciendo piruetas y que entre dos salvan el mundo, pero oye la intriga se mantiene y no sé, es una serie que me ha gustado mucho y eso que no es especialmente mi estilo.


- Life (Temporadas 1 y 2)

Después de haber sido encarcelado injustamente, el expolicía Charlie Crews vuelve al cuerpo. Tras 12 años en la cárcel, Charlie se incorpora con una filosofía un tanto zen y cierta debilidad por la tecnología. Además, su nueva compañera tampoco es la preferida del jefe.


Esta serie no me enganchaba del todo en la primera temporada. Se me hacía un poco pesada. Pero fue empezar la segunda temporada e ir gustándome más y más. Tanto que no me hubiese importando que hubiese una tercera.


- Big little lies

Una oscura y misteriosa historia sobre tres madres del norte de California cuyas vidas, aparentemente perfectas, se ven sorprendidas por un asesinato durante un evento para recaudar fondos del colegio de primaria. Celeste es una mujer con una vida familiar perfecta y un esposo ejemplar. Sin embargo, luchará por conseguir algo que le quita el sueño todas las noches. Madeline es una madre atrevida, divertida, pero tendrá que soportar que su exmarido y su actual mujer vivan en la misma ciudad que ella. Por su parte, Jane, una madre soltera y su llegada a la nueva ciudad no será todo lo placentera que pudiera imaginar.


Una serie perfecta en mi opinión. Con intriga, corta y precisa. Que muestra perfectamente las relaciones humanas. Bueno, a veces las exagera un poco, es cierto. Y también te enseña que desde los ojos de un niño muchas veces las cosas son mucho más sencillas de cómo los adultos nos las tomamos.


Y hasta aquí puedo leer. Este trimestre supongo que habrá aún menos porque he empezado una y llevo 4 capítulos en tres semanas. Pero a lo que me dé el tiempo comentaré. De todos modos os animo a que me aconsejéis series que las voy mirando y apuntado de cara al futuro.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Mi última vuelta al cole

Hace dos años me las prometía muy felices anunciando mi primera 'no vuelva al cole' y pensando que la situación iba a ser perpetua. Siento comunicar que no ha sido así. Sí, estoy muy loca, muy pero que muy loca, que con un embarazo me embarco a ponerme otra vez a estudiar.

Como ya conté aquí, mi futuro laboral es negro, si no conseguía entrar en ese curso que se han sacado de la manga no iba a conseguir trabajar de lo mío. La cosa estaba muy difícil porque los cursos gratuitos eran escasos y muy demandados. Hace unos días nos encontramos con una conocida que ha estudiado lo mismo que yo. Me dio una alternativa. Fui a informarme y me dejé comer la oreja.

Vale que son muchas más horas de estudios pero salgo con un título más, del otro modo sólo un certificado profesional, que además me abrirá el mercado laboral en otros campos, que a priori no es mi intención pero quien sabe por donde nos llevará la vida. Me convalidan un par de asignaturas, así que eso que me quito, y me he subido una para el primer semestre de modo que el segundo, el que ya tendré al bebé, sólo tendré tres asignaturas. La metodología es online pero con evaluación continua a través de ejercicios, así que no será tan duro después el examen.

¿Lo conseguiré? Estoy segura de que sí. Aunque no va a ser fácil. Sólo me siento mal pensando en no poder atender adecuadamente a mi hijo o prestarle la debida atención por ello, pero era ahora o nunca. Si he de retrasar las cosas unos meses las retraso. Y la metología es perfecta para poder ajustarla al horario que a mí me venga bien.

Lo malo, lo económico, que de esa manera apenas podremos ahorrar lo que quería de cara a una temporada sin trabajar. Pero sobreviviremos, todo pasa, a todo se sobrevive. Estoy segura.

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Ese espacio lo escribí la semana pasada a falta de ver exactamente en qué se materializaba todo. Ha ido bien, las clases presenciales no obligatorias nos ayudan a resolver dudas y no lo veo tan difícil. Pero lo de las convalidaciones me ha traído por el camino de la amargura.

Primero el conseguir todos los papeles.

Luego que te los compulsen. Que vamos a ver, yo jamás he tenido ningún problema en que me estampen un sello en una copia del título original pero parece ser que ahora o vas a un notario, y pagas, o lo tienes chungo. Sí, lo sé, es ridículo pero por más puertas que he picado nadie me ha compulsado nada, todos se pasaban la pelota unos a otros.

Y, por último, el sistema de LOGSE y LOE. Porque una persona que ha cursado un FP con LOGSE no lo tiene tan fácil para convalidar uno de LOE y viceversa. Y ha de hacer un curso de Prevención de Riesgos Laborales o algo así. En mi caso nadie me informa, he estado buscando aquí y allá, comiéndome el coco. ¿Al final? Al final resultó que mis dos estudios son LOGSE y no tenía que hacer nada. Sentirme aliviada es poco.

Pero vamos que últimamente entre las clases, los ejercicios, leerme la teoría, trabajar, gestiones varias, visitas que he tenido... Tiempo 0 de pasar por aquí. Supongo que a partir de ahora el tiempo menguará pero no pienso dejar el blog, no mientras me llene, así que puedo prometer y prometo que por aquí seguiré jejeje

La menda pillada infraganti jajaja

¿Has estudiado alguna vez embarazada? ¿Has tenido problemas de convalidaciones? ¿Estoy bien de la cabeza jajaja?

jueves, 14 de septiembre de 2017

Trabajo = Frustración

Hace tiempo que no quería pensar en este tema por la mala leche y la frustración que me crea, y porque mis energías estaban puestas en otro lado, claro, pero creo que ya no puedo eludirlo más, hay que empezar a pensar en el futuro.

Cuando vas a tener un hijo creo que es inevitable plantearse qué vas a hacer, al menos al principio, porque sí, existe una baja raquítica de 16 semanas ¿y luego qué? ¿Me reincorporo al trabajo? Y entonces, ¿quién cuida de mi hijo? ¿Me compensa pagar una guardería? ¿Me quedo cuidando a mi hijo y  renuncio a mi empleo y sueldo? ¿Llegaremos a fin de mes? Muchas cosas a tener en cuenta y que cada familia sabe lo que es mejor para ellos y todas las decisiones son válidas.

Pero es que miro mi caso y de verdad que no sé qué hacer. Trabajo a media jornada, por tanto, no sería tan traumático dejar cuatro horas a mi hijo pero no me compensa pagar una guardería. Y de hecho, no quiero que tan pequeño mi hijo deba ir a una, si puedo evitarlo. Su abuela ahí está pero no quisiera cargarle con su nieto por egoísmo nuestro. 

Y entonces pienso en una excendencia. Sí, lo pienso firmemente porque total mi sueldo es un complemento. Pero luego pienso que ese tiempo debería invertirlo en formarme o buscar otra cosa. La formación que me vendría bien llevo tiempo buscándola pero paradojas de la vida, la que es online es sólo para desempleados -y hay plazas limitadísimas- y con la mierda horarios que tengo no puedo ir a la presencial, porque no trabajo ni de mañana ni de tarde y nunca sé que horario tendré al año próximo. Pero si hago formación ¿con quién dejo a mi bebé? ¿Si estoy de excedencia soy desempleada? 

Y me pongo a pensar en buscar otra cosa y no sé por donde empezar sinceramente. De lo que he estudiado nunca he ejercido, y no tengo esa nueva formación que ahora les da por pedir, y las condiciones laborales suelen ser para llorar. Pienso en otras cosas y no sé, no me veo en ningún sitio y acabo muy frustrada porque siento que no valgo para nada. Entiéndase el 'para nada', para ningún trabajo. Y me estreso pensando en mi futuro laboral, que actualmente es el único futuro negro. 

En estos últimos dos años he optado a dos puestos bastante buenos de medio funcionario que iban por examen. En ambos casos aprobé pero no me sirvió de nada porque no tenía un enchufe y cada vez que pienso en eso me pongo de muy mala uva. Que sea común no significa que sea lo normal y me voy a seguir indignando cuando esas cosas pasan, me digáis lo que me digáis. Porque uno me 'suspendieron' la entrevista personal, que era lo único subjetivo, y en el otro tenía todo pasado pero que me dejaban en una supuesta lista de suplentes que ni existirá...

Me estoy planteando echar CVs en septiembre del año próximo en lo que sea, ya sean tiendas, supermercados, de lo mío, y más allá. Y veremos que pasa... Y digo septiembre pero a lo mejor me debería plantear hacerlo en julio para la campaña de verano... Aisss no sé qué hacer.

Ojalá en todos los trabajos fuese tan 'fácil'

¿Te has visto alguna vez así? ¿Has dejado un trabajo fijo por algo más volátil por mejorar? ¿Cómo te fue? ¿Dejarías a tu hijo en la guardería o te pedirías una excedencia?

martes, 12 de septiembre de 2017

Sobreviviendo a la rutina

Esta es la segunda semana completa de rutina y aún estoy que no me hallo. No me da la vida, no me llegan las horas del día para todo, que tampoco es tanto. Sé que es cuestión de organizarse pero este año estoy que no me organizo ni a la de tres.

Sospecho que este cansancio extremo tiene algo que ver. Que si no me echo una siesta de al menos una hora no soy persona a partir de las 19:00. Ni hacer cenas, ni recoger ropa, ni la cocina, ni darse cremas... Absolutamente nada más que sobrevivir ¡a partir de las 19:00! ¿Ahora entendéis que mis días se me queden tan cortos?

El hecho que entre una hora antes a trabajar me cohíbe de ir a la piscina a primera hora porque tengo que ir con el tiempo pegado, y me pongo el firme propósito de ir después de comer. Pero, ¿a quién vamos a engañar? Eso sólo ha ocurrido un día... Lo más curioso es que el llegar una hora antes a casa como que no hace que me cunda más la tarde. 

Y diréis 'pobrecita, le fastidia que suene el despertador' pero no, eso en mi casa no pasa, porque una hora antes de que suene, a eso de las 5 de la mañana, mi cama ya me va echando. Bueno, mi cama no, mi espalda me va diciendo que me levante que no aguanta más. 

Al menos la hora de la mañana que no voy a la piscina la suelo usar para limpiar algo en casa, algo que no haga ruido como baños, polvo, ventanas... Eso si no tengo unos fuertes dolores de espalda que me acompañan desde el jueves pasado y lo único para lo que me quedan ganas es para tirarme en el sofá con la manta eléctrica. 

Algún día estaré mejor, mi casa lucirá limpia y ordenada, yo me echaré la limpiadora, hidratante, anticelulítica y la antiestrías a diario y encima haré comidas sabrosas y nutritivas. Algún día...

Esto es lo que menos me preocupa... Como a las 21:00 ya estoy medio zombi durmiendo... 

¿Alguien más en la sala a la que le cueste horrores volver a la rutina? Yo creo que este es el peor año... Que conste que las rutinas me gustan porque me dan estabilidad pero prefería mi rutina de verano con paseitos aquí y allá... 

jueves, 7 de septiembre de 2017

Cuestión de acostumbrarse

No sé si se os ha pasado por la cabeza pero casi todo lo que consideramos normal lo es porque es común y la verdad no debería ser así. Voy a poner un ejemplo polémico: las corridas de toros son comunes en ciertos países pero no me parece para nada normal que del maltrato animal se haga un espectáculo. Y así ocurren muchas cosas.

Todo lo que envuelve a las RRSS hoy en día es normal y común pero hubo una época en la que se consideraba extraño y hasta excéntrico. 

Recuerdo la primera vez que tuve un móvil en mis manos. Me calculo unos 8 años pero no estoy segura. Estaba en un bar y un hombre no sólo tenía un móvil sino que tenía dos. Me quedé alucinada. El hombre se quiso sentir importante y me dio juego. Le comenté que debía de ser rico para tener un móvil ya que 'eran muy caros' y él se ofreció a dejarme uno, salir del bar y hacerme una llamada. Huelga decir que flipé en colores. No estaba para fijarme en el hombre pero seguro que más orgulloso estaba él jajaj Y ahí vino mi madre a echarme la bronca por hacerle gastar tanto dinero por una tontería para que yo viese cómo se llamaba. Menuda aguafiestas ehhh Ahora visto en perspectiva supongo que era una sutil forma de decirme que dejase de estar con ese hombre, pero vamos que se lo hubiese dicho a él. (Pobres niños, siempre nos llevamos reprimendas innecesarias jajaja).

Después se empezó a hacer normal que los trabajadores por cuenta ajena tuviesen móvil, por ejemplo, fontaneros, albañiles,... Así les podías llamar estuviesen donde estuviesen. Recuerdo que el hombre que nos vino a montar la habitación de la casa de la cabaña nos contaba que le daba vergüenza hablar por el móvil por la calle porque sentía que le miraban raro. Y que si no había más remedio se acercaba a un portal y hacía como que estaba hablando por un portero automático. Hoy en día a nadie se le ocurre semejante cosa ¿verdad? Es más, hoy en día la gente habla por la calle por el manoslibres, como si hablase sólo, y es lo más normal común del mundo.

Mis padres también fueron pioneros en aquello que los móviles porque se compraron uno única y exclusivamente para llamar a mi abuela para decirle que estábamos ya en la cabaña. Antes de eso debíamos ir al teléfono público del pueblo que estaba en una casa particular, llamar, que la mujer estuviese pendiente de que tu acabases y pagar. Con el móvil todo fue más fácil. Me calculo unos 11 años. Ese móvil era un ladrillo, en la pantalla en blanco y negro apenas cabían los 9 dígitos y sólo fue mucho más tarde cuando descubrí que hasta se podían mandar sms. No tenía ni opción de minúsculas. 

Mi madre le contó a mi abuela que era caro llamar por el móvil y entonces mi abuela cada vez que llamábamos decía 'vale, vale, muy bien, muy bien, adiós, adiós'. Así todo repetido y colgándote con la despedida en la boca, no fuésemos a gastar de más. Cuando las tarifas se hicieron más asequibles seguía haciéndolo por más que la dije que podíamos hablar algo más. Y es que mi madre quería evitar que mi abuela de enrollara como con el fijo. 

Yo también fui pionera en poner internet en casa, al menos entre mis amigas. A pocos ciber o locutorios he ido. Muchas amigas han pasado por mi casa con la excusa de que yo sí tenía internet. No lo recuerdo muy bien pero al principio debía meter unas claves para conectarme y el ordenador hacía unos ruidos como si estuviese trabajando. Cuando te llamaban por teléfono te quedabas sin internet, era desesperante jajaja La primera vez que mi madre hablaba por teléfono y yo pude seguir navegando fue como conseguir un gran logro. Descargarse una película te podía llevar toda una tarde y te sentías afortunado. Bajaba canciones o películas por emule o edonkey. 

Y lo de las fotos es otro cantar... Cuantas cámaras desechables he llevado a viajes y luego después de relevadas, algunas borrosas y malas, tenías que escanearlas una por una para poder tener alguna foto en el ordenador... Y cuando ese amigo empezó a tener cámara digital y como le bombardeabas a emails para que te las pasase o, peor aún, las subiese al tuenti. ¿Recordáis las épocas en las que la gente no hacía fotos por la calle? Quizá de turismo se hacían o entre amigos, pero la gente no se hacía selfies y mucho menos vídeos hablando con la cámara. ¿Os suena? Porque ahora está a la orden del día y hace unos años los hubiésemos tachado de locos...

¿Móvil o walkie talkie?


¿Te sientes identificado? ¿Te ha pasado algo así? ¿Cómo viviste esos cambios?

lunes, 4 de septiembre de 2017

Primer trimestre de embarazo

Ya ha pasado el primer trimestre. Estoy de 13+4.

En más de una ocasión he comentado a la gente que he llevado muy bien el primer trimestre del embarazo e incluso me he atrevido a decir que si no fuese por la ausencia de la menstruación no hubiese notado que estaba embarazada. Bueno, pues eso no es del todo cierto ya que síntomas he tenido bastantes pero ninguno ha sido especialmente molesto y aislados los hubiese dado por otro motivo. Ahí van mis síntomas este primer trimestre:

- Ardor de estómago: Es casi el primer síntoma que experimenté. Lo tuve especialmente en la semana 4 y 5. A partir del mediodía tenía el estómago revuelto y con ardor que no se iba hasta la noche. No era especialmente molesto pero tampoco agradable.

- Náuseas y vómitos: Mucho he dicho que no he tenido náuseas pero no es cierto. No he tenido ningún vómito y las náuseas no han sido como les pasa a muchas embarazadas que es una constante en su día a día. No, lo mío eran momentos puntuales y de forma no muy agresiva, así que no lo he llevado tan mal. Tomar agua y mascar chicle me han aliviado mucho.

- Menor apetito pero cada menos tiempo: Lo que sí he experimentado es que me lleno antes al comer pero mi cuerpo pide comida cada menos tiempo. Así que yo creo que al final como parecido. Si me lleno demasiado, lo que antes era más o menos normal ahora me da llenazo, me dan náuseas. Las 5 de la mañana es una hora muy buena para que me entre hambre, piensa mi cuerpo ¬¬

- Olfato: Cualquiera que me conozca un poco sabe que el olfato no es mi sentido más desarrollado, al revés. Pero ahora huelo lo que antes no olía y me he vuelto un poco maniática de los olores. Pongo ambientadores aquí y allá y según me levanto he de abrir la habitación porque me huele insoportable. La comida o lo quemado lo huelo a kilómetros. 

- Pérdida de cabello: Entre las semanas 4 y 7 la pérdida del cabello fue bestial. Hasta 'calvas' me han llegado a ver. Pero a partir de la semana 8 se paró y hasta perdía menos de lo normal.

- Picaduras de mosquito: De repente, bueno de repente no, es que estaba embarazada, me empezaron a picar los mosquitos a tutiplen. A mí antes apenas me picaban y de repente amanecía con el cuerpo plagado. Llegué a lavar toda la ropa de cama, ropa mía, toallas... pensando si no sería una pulga o algo, pero que va, eran los mosquitos que ahora entran en manadas porque tengo todo el día las ventanas abiertas para que se vayan los malos olores...

- Frecuencia de micción: Mis visitas al baño han aumentado. Pero no sólo las visitas, la cantidad de pis en cada visita es ligeramente superior a cuando iba menos a menudo. Además, como bebo tanta agua en cuanto tengo un poco de náusea y el calor pues os podeís imaginar... 

- Insomnio y sueño: Contrarios y que van de la mano. De momento vamos por no más de tres pipís nocturnos pero hay uno que va sobre las 4 de la madrugada que hace que ya no pueda dormirme más hasta casi cuando suena el despertador (el hambre algo tendrá que ver, digo yo...). Entonces si no descanso bien por las noches tengo más sueño durante el día. Después de comer hay veces que he de tumbarme sí o sí porque muero de sueño, menos mal que cuando empezó el sueño en la semana 6, justo empecé a trabajar de mañana porque... Y las vacaciones las he tirado bostezando a todas horas.

- Rechazo del dulce: Mi cuerpo rechaza el chocolate y la miel. Mi cabeza a veces sigue pidiéndomelos y lo que pasa es que enseguida me empacho y acabo con náusea. Pero una no aprende y deja que su cabeza dicte sus actos... 

- Sofocos: Yo soy una persona muy friolera. Y a veces también tengo frío, que conste. Pero estoy experimentando bastantes momentos en los de repente me entran unos calores horribles que he de abrir algo o quitarme ropa porque me acabo hasta mareando. 



Y creo que esto es todo. ¿Tú experimentaste alguno de estos síntomas? ¿Te sientes identificada?

viernes, 1 de septiembre de 2017

El 3

Abrimos nueva temporada. Bienvenidos de nuevo. Espero que hayáis pasado un verano tan bueno como el mío.

Cuando era pequeña el número de la suerte de mi madre era el 5. Entonces un buen día decidí que yo me distanciaría de eso y el mío sería el 4. Quería tener mi propio número jejej Pero la verdad que no me fue nada bien. Cuando había que decir un número para ver quien acertaba (típico para repartir algo en el colegio) nadie pensaba nunca en el 4. Es el número olvidado. Así que al cabo del tiempo desistí y empecé a decir 5 con mucha mejor suerte para mí. Me resigné a compartir número de la suerte con mi madre.

Os cuento esa pequeña anécdota porque tiempo después, cuando conocí a P. la cosa cambio y me convencí que nuestro número de la suerte, nuestro sí, ya no me daba pereza compartir, era el 3. Nos conocimos un año que acababa en esa cifra. Ese año pasaron tres grandes acontecimientos (conocerlo, superar los clichés e irme a vivir con él). Tres años después nos encontrábamos en otro gran año en que iban a ocurrir tres grandes acontecimientos: la boda, la compra del piso y un hijo.

Y ahí es cuando pinchó mi teoría.

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