Ya se acaba el año. Un año genial y muy bonito pero ya el año que viene hago un balance si eso. Ahora vamos con el del trimestre.
Octubre empezó y terminó intenso, como todo este trimestre.
A finales de septiembre empecé las prácticas que siguieron prácticamente todo el trimestre. Ha sido super intenso y cansado pero muy enriquecedor. He aprendido tantas cosas...
En octubre a las prácticas se le unió el gimnasio y el tiempo se redujo aún más. Y yo me sentí más mala madre por dedicar menos horas a mi niño. Pero una también necesita sentirse bien y hacer deporte.
Las fiestas nos hicieron irnos de casa. Fue una locura porque no sabía ni donde tenía las cosas, tenía que irme a trabajar desde la otra casa y ni desayuno tenía... Estoy empezando a odiar las fiestas y no quiero porque es un ambiente tan bonito...
Noviembre fue como siempre un mes sosegado, dentro de lo que cabe. El puente lo pasamos en el pueblo tranquilamente, y tan tranquilos, que apenas salimos ya que P se vino a trabajar los días no festivos y G y yo nos quedamos allí con mis padres.
El siguiente fin de semana nos fuimos de escapada rural con unos amigos y deseando que llegue la escapada del año que viene porque ¡seremos uno más! Lo pasamos genial aunque el tiempo no nos acompañó demasiado.
Y el resto de los findes los pasamos en casa, o descansando o trabajando. Uno de ellos además bien enfermos...
Y llegó diciembre y con él el mes más mágico del año. Llegaron algún regalín para G y se entretuvo un montón.
El puente lo pasamos mitad aquí, trabajábamos, y el finde en el pueblo. Que aprovechamos para ir a otra ciudad y disfrutamos del ambiente navideño de una ciudad pequeña y no tan masificada.
Terminé las prácticas con alivio y pena. Han sido dos meses y medio de ir allí y al final le coges cariño al sitio, a la gente... Y pensar que probablemente no vuelvas, y si lo haces será en otras condiciones me llena de nostalgia.
Y los días que pasaron entre que terminé las prácticas y nos fuimos de viaje fueron un no parar. Médicos, fiestas sorpresa de cumpleaños, adecentar la casa, preparar maletas, hacer papeles...
Y por fin llegó el día y pusimos rumbo a otras tierras. Primero hicimos un poco de turismo en una provincia cercana que no conocíamos y después con la familia. A que llenen de besos y abrazos al peque y a oxigenarnos en nuestras últimas navidades sin preocupaciones ni trabajo.
Y desde aquí, en familia, quería desearos muy felices navidades. Que las paséis felices con los vuestros, que recordéis con cariño a los que ya no están y disfrutéis del ahora. Ah, y que 2019 entre con muy bien en vuestras vidas. Nos vemos el año que viene!
























