
Acabada espero la polémica de los abuelos, le toca el turno a otro que casi podría serlo. Hace unos tres años que salió esta biografía autorizada del ex-componente de GUNS N'ROSES y estoy segura de que muchos de vosotros ya la tenéis en vuestras casas o simplemente habéis buceado por la red logrando leer en traducciones más o menos chapuceras, algunos de sus capítulos.
Pues bien, olvidaos de todo eso. Ahora lo tenéis más fácil todavía. Dentro de nada estará en nuestras librerías favoritas en castellano para no perder detalle de nada de lo que nos pueda contar SLASH que, si la memoria no le falla, parece excesivo como bien dice la portada del libro.
He encontrado por ahí un
fragmento del libro que paso a pegaros y un interesante blog donde se han tomado la molestia de ir insertando fragmentos del libro con vídeos de la banda en el que el rizoso guitarrista explica como fue el rodaje de cada uno de ellos. No os lo perdáis, de veras, no tiene desperdicio.
http://www.culturaimpopular.com/2010/09/los-videos-de-guns-n-roses.html«Durante la gira con The Cult, nos alojamos en hoteles de menor categoría que los suyos, pero eso no nos impedía ir hasta allí para destrozarlos igualmente. A menudo la noche terminaba conmigo y con Duff siendo expulsados de allí, bien por los empleados del hotel, bien por los propios miembros del grupo. Se nos planteaba entonces el dilema de tener que encontrar el camino de vuelta hasta donde coño fuera que estuviera nuestro hotel. Una noche acabé tan pedo que perdí el conocimiento en el sofá del vestíbulo del hotel de The Cult y Duff me dejó allí tirado. Me desperté a eso de las cinco de la madrugada para descubrir que me había meado encima mientras dormía. Por si eso fuera poco, no sólo no llevaba encima la llave de mi habitación sino que ni siquiera tenía ni idea de dónde nos alojábamos. Los recepcionistas del hotel no hicieron nada por ayudarme, probablemente porque estaba empapado en pis y olía como una taberna. Salí a la fría noche canadiense, a vagar sin rumbo por las calles heladas, con la esperanza de encontrar el camino. Una vez fuera, sólo vi un hotel, situado a bastante distancia de allí, pero tuve suerte y resultó ser el nuestro. Más suerte aún tuve de llevar puestos unos pantalones de cuero, ya que de otro modo se me habrían helado los cojones. Es una de las grandes ventajas que tienen los pantalones de cuero: si te meas con ellos puestos retienen el calor mucho mejor que los vaqueros».