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11.2.12

AZOTEAS

La primera vez que nos vimos me quedé con ganas de mas, al principio estaba nerviosa, llevábamos semanas chateando y pese a vivir en ciudades distintas se había creado una corriente de simpatía y complicidad, pero el primer café es siempre con un desconocido, además, habíamos hablado mucho de sexo y daba corte, a él también se le notaban los nervios, los dos hablábamos demasiado rápido, nos reíamos demasiado alto y nos movíamos demasiado. tuvimos poco rato, supongo que ninguno quería comprometerse en un primer encuentro por si las fotos no reflejaban la realidad, por si la magia del escrito se convertía en humo en el directo, pero la verdad es que nos fuimos tranquilizando y cuando se despidió, al ir a darle los dos besos, me bloqueó y me metió un morreo perfecto. Nos fuimos riéndonos los dos. Aún estuve unos días recordando su cuerpo delgado y fibroso, los músculos que se entreveían debajo del vaquero, sus miradas de reojo a mi escote....

Volvió a mi ciudad de repente, me llamó y me dijo: estoy aquí, pásate a tomar un café, tuvo suerte y podía, milagrosamente era uno de los pocos días que había ido a trabajar con vestido y zapatitos en vez de los vaqueros y las botas de costumbre, así que me cepillé los dientes y me planté en el café, esta vez ya mas tranquilos nos dimos los dos besos, nos tomamos el café y hablamos de tonterías mientras unas mariposillas se iban instalando en mi estómago y mis manos empezaban a chisporrotear de ganas de tocarle
Me dijo que si quería subir con el a la azotea, tenía que comprobar unas cosas por trabajo y es un edificio histórico, me apetecía ver la ciudad desde arriba así que le acompañé, también quería verlo trabajar, yo soy una intelectual y siempre me han llamado la atención los que trabajan con las manos...
Mientras el hacía nosequé en la caseta de la azotea estuve cotilleando las vistas, desde luego es difícil reconocer tu propia ciudad cuando la ves desde arriba, descubres casas con pistas de padel, con piscinas, con jardines, tejados medio rotos, patios de vecinos con ropa tendida.....
Estaba despistada y cuando me cogió de la cadera por detrás me asustó, me volví rápido muerta de risa y me tropecé con su boca que, desde luego, llevaba ya pensado lo que quería porque me atrapó sin dudarlo. Por lo visto mi cuerpo también había tomado sus decisiones al margen mío e instantáneamente me apreté contra él, se me arqueó la espalda y un enorme vacío se abrió entre mis piernas
Entre risas y tropezones me arrastró dentro de la caseta, me empujó contra una pared al resguardo del viento y me abrió el chaquetón, se quedó muy serio mirándome y empezó a pasear sus manos por mi cintura, por mi vientre, por mis caderas, parecía un ciego reconociendo una escultura, yo estaba inmóvil y tan seria como el, mi cuerpo se iba arqueando ligeramente al encuentro de sus manos, subió a mis pechos, tiro del vestido hacia abajo, se me cerraron los ojos y cuando noté su cara apoyándose en mi escote, su barba pinchando y su lengua atrapando los pezones me di cuenta de que estaba gimiendo y temblando
En algún lugar de mi mente chequeé que habíamos cerrado la puerta de acceso a la azotea y que el interior de la caseta no era visible desde los tejados vecinos, también recordé que iba bien depilada y que ya le había dicho hacía tiempo que mis tetas estaban operadas, ese rinconcito de mi cabeza me recordó que no lo conocía de nada pero el diablillo rojo le argumentó que era un tipo de otra ciudad, que las posibilidades de relación seria eran casi cero y que nos dejara en paz que el chaval lo estaba haciendo muy, muy, muy bien
Un leve estremecimiento de frío cuando mi chaquetón cayó al suelo me devolvió a la realidad y con sorpresa vi como mis manos estaban buceando debajo de su cazadora, colándose bajo su jersey y tocando unos abdominales duros, apenas recubiertos de una ligera capa de piel delgada y el punto justo de vello masculino.
Un estremecimiento viajó desde mi pubis llenando mi pecho y poniéndome los pezones aún mas duros mientras mi boca se lanzaba a por la suya, con hambre, con sed, con muchas ansias de sentir su lengua contra la mía, sus brazos apretándome y nuestros vientres chocando y frotándose
Se separó de mi y me dio la vuelta, me separó bruscamente de la pared y me empujó los omóplatos haciéndome inclinarme y agarrarme a los peldaños metálicos que sobresalían a un lado, no se si tenía la maniobra muy estudiada, es muy fuerte o, simplemente, tuvo suerte, porque consiguió colocarme como el quería sin que ninguno de los dos acabara rodando por el suelo, casi en la misma maniobra me levantó la falda y tiró de los pantys hacia abajo dejándome a la vez avergonzada, ridícula, inmovilizada y muy, muy excitada, noté que se agachaba y su barba frotándose entre mis nalgas duras e inestables por culpa de los tacones, sus brazos rodeando mis piernas y sus manos metiéndose entre mis muslos, suavemente, acariciando mis piernas, moviéndose entre la suave piel detrás de las rodillas y la aún mas sensible piel de los muslos,
mi espalda estaba ya arqueada hasta el límite, el culo alto, pidiendo guerra, los muslos temblando, la cabeza enterrada entre las manos sujetas a la escalera y el rinconcito sensato de la mente amordazado y maniatado por todos los diablillos y las mariposas que se habían hecho ya dueños y señores de mi cuerpo, desde la punta de los pies hasta el estremecido final de los pelos de todo el cuerpo
Entre jadeos tiró del tanga hacia abajo y metió su lengua entre mis nalgas, rodeando mi sexo que estaba ya palpitando, abriéndose, esperándole, vacío, vacío, vacío..... pasaba rozándome con los labios, con los dedos, con la lengua, mordisqueando, esquivándome, yo gemía y me desesperaba, empecé a murmurar métemela, métemela, por favor... métemela.... lo susurraba bajito, para mi.... mientras todo mi cuerpo se estremecía a su paso como las olas del mar
Se levantó pero con una mano en mi espalda impidió que me moviera, me lo dijo, te voy a follar, yo solo pude gemir, estate quieta, voy a ponerme un condón y ni se te ocurra moverte, por supuesto obedecí, de repente noté su sexo caliente y duro moviéndose entre mis piernas, paseándose por la raja de mi culo, me incorporé un poco, de la misma excitación y me dió un cachete que aún me excitó mas, ¡Quieta! me dijo mientras me mordía en el cuello dejándome inmovilizada, siguió perdiendo el tiempo rodeando mi sexo hasta que la vocecilla interior se fué convirtiendo en un grito ¡Metemela! ¡ya! métemela ya!!!!
- por favor, pídemelo por favor
- oh! Dios!! venga!! por favor!! por favor!!!! gimoteé
Noté como se apoyaba en la entrada y con un grito me penetró bruscamente, fácil, rápido, llenándome, presionando contra las paredes, contra el fondo, haciéndome retorcerme, balancear el culo, apretar mi vagina, gritar.
yo estaba empapada y él estaba enorme, mordiéndome en la espalda se agarró a una teta, bajó la otra mano hasta mi clítoris y apretó mientras por detrás empujaba con fuerza, una, dos, tres veces..... se fué separando de mi hasta que acabó cogiéndome solo de la cintura mientras el ritmo se iba haciendo más rápido y profundo, empujándome contra la pared y obligándome a moverme a su ritmo hasta que no pude más y exploté entre gritos y convulsiones, el también gritó y se derrumbó encima mío,
No podía con él y resbalamos los dos al suelo, de rodillas, aún unidos y temblorosos, empotrados contra la pared y horriblemente incómodos, pero sin poder movernos
A mi me dió la risa, el buen sexo siempre me produce esa reacción, afortunadamente el se contagió en vez de mosquearse como hacen muchos.
Alargó la mano para coger los chaquetones y ponerlos debajo nuestro mientras acomodaba la posición y se abrazaba a mi, y yo a el, hasta que se me pasaron los temblores, me besaba, me mordía y nos reíamos,
Aguantamos poco, entre otras cosas porque, pasada la excitación, empezamos a darnos cuenta de que hacía un frío de mil pares de narices
Cuando nos despedimos en su coche, los dos llevábamos una sonrisa pintada en la cara, los ojos brillantes y el andar tembloroso, se despidió con un beso en la boca y una caricia en el pecho izquierdo, aún volvió a colar la mano para pellizcarme el pezón haciéndome retorcerme y reir
- nos vemos, me dijo.
- si, cuando quieras, le respondí sonriendo

13.5.09

ANOCHE

cuando me llamó a las once de la noche pasadas para decirme que si estaba despierta y que si podía pasar a verme, no entendí nada, la verdad es que me piĺló con el móvil encendido por minutos, estaba ya metida en la cama y a punto de caer.
por supuesto que le dije que si, y me lancé a vestirme y a eliminar un poco del caos mas evidente de mi casa, pero no me dio tiempo de mucho porque en menos de un cuarto de hora ya lo tenía llamando a la puerta
había tenido una bronca espantosa con su mujer y venía descompuesto, se me echo a llorar, se culpó por todo lo culpable, habló de morir, de fracaso, de gritos y egoísmo, sobre todo lloró,
yo me quedé ahí, cogiéndole la mano y cuando se le pasó un poco le di colacao y le hice tragar un par de galletas porque estaba sin cenar.
me dijo que si se podía quedar a dormir y le dije que eligiera entre sofá, cama en la habitación del niño o mi cama, eligió mi cama pero con el compromiso de solo dormir abrazados.
le dejé una camiseta vieja mía, de cuando estaba embarazada y usaba talla XXL y nos metimos a dormir.
abrazados, solo abrazados,
no había forma de dormirse
notaba todo, sus rodillas contra las mías, el calor de su cuerpo pegado al mío, el olor de su respiración, me hacía cosquillas su pelo y la barba pinchaba, su mano en mi cintura..... Dios! ¿como puede una dormir con esa mano en la cintura?
aún aguantamos un rato, pero las manos tienen vida propia, y que hay de malo en una caricia, no? primero sobre la ropa, luego escurriéndose bajo el algodón, subiendo, rozando mi pecho, deslizándose sobre sus riñones, nos apretamos más y más, la respiración se aceleró, nuestras bocas se encontraron y en algún momento dejamos de pensar para ser solo un montón de nervios y de piel sobre dos corazones al borde del estallido.
no fué por sorpresa, hubo que negociar, sobre todo porque un preservativo no aparece sin perder un poco de tiempo y encender la luz
cuando entró en mi creí que me moría, lo atrapé con las piernas y estuvimos aún un rato sin poder ni movernos, tan fuerte nos abrazábamos, luego nuestros cuerpos volvieron a tomar el mando para obligarnos a subir la velocidad, la fuerza, a mordernos, a arquearnos, a gritar.
él se echó a llorar otra vez, yo bebí sus lágrimas, él volvió a aferrarse a mi,
después si nos dormimos, abrazados, tranquilos.

19.10.08

MALTRATO

Se veía venir, de novios aún se controlaba pero desde los primeros meses del matrimonio ya la cosa se veía venir

Al principio solo fueron malas caras, algún improperio en la intimidad, algún desaire con testigos, malas caras y cero en ternura, poca cosa, nada que no se pudiera justificar por los nervios de empezar una vida en común, pero reconozco que los amigos empezamos a alejarnos, no es agradable estar con una pareja que aprovecha las salidas para echarse en cara cuánto ha fregado cada uno.

Luego vinieron las niñas, ahí la cosa empeoró, con los gritos y las discusiones empezó a sufrir dolores musculares, espasmos incontrolados, cuando la mayor tenía tres años y la pequeña todavía ni gateaba, le diagnosticaron fibromalgia

Por una parte se alegró, ya nadie le pondría caras raras cuando se fuera a la cama incapaz de dar un paso mas, pero por otra parte el diagnóstico fué su sentencia de cárcel, cárcel en casa todo el día con las dos niñas, supuestamente feliz con una baja que acabaría convirtiéndose en incapacidad, nadie de su entorno hubiera entendido su tristeza por no poder volver a su aburrida oficina si a esas alturas hubiera habido "alguien" en su entorno, años de esconder un matrimonio podrido le habían dejado sin amigos y casi sin familia

Afortunadamente la pensión era razonable porque ya hacía tiempo que no entraba otro sueldo en casa gracias a una salvaje regulación de empleo, pero veinticuatro horas al día encerrados los dos en casa, con dos niñas pequeñas y sin dinero para hacer nada más que ver la tele y gritarse por todo al final dieron su resultado.

Un día, sin previo aviso, la policía se lo llevó preso, una simple denuncia sin pruebas ni testigos y un rápido juicio por supuestos malos tratos lo expusaron del domicilio conyugal con orden de alejamiento, de su pensión de 1400 € debía pagar 700 de hipoteca por el piso aún sin pagar, 400 de pensión de manutención y 200 de compensatoria, así que con 100 € e incapacitado para trabajar se vió de nuevo en casa de sus padres con derecho a cuatro días al mes para ver a sus hijos y con todo el tiempo del mundo para hundirse en la depresión

Todos lo veíamos venir, pero ¿como le dices a un hombre que lo están maltratando? y aún más difícil, ¿como le dices a un niño de tres años que su padre nunca fué capaz ni de levantar la voz para defenderse cuando lo ha visto salir esposado de casa y no volver jamás?

1.9.08

CONSEJOS

Cuando cerró la puerta me quedé pensando qué habría querido decir con esas palabras así que corrí al teléfono a pedir consejo



mi madre me recomendó dignidad y que pusiera tierra por medio,

mi mejor amiga me dijo que borrara su número del teléfono y no le escribiera ningún mail,

mi otra amiga me aconsejó darle celos con ese chico tan majo,

mi hermano me dijo que no debía agobiarlo,

mi amigo de la infancia me recomendó darle tiempo al tiempo

y mi hermana me propuso irnos de viaje para olvidar.


Cuando años más tarde me acusó de haberle abandonado sin explicaciones, caí en la cuenta de que nunca le pregunté a él.

15.6.08

SILLA

Lleva demasiado rato en el despachillo, últimamente está despistado, ausente, dice que tiene mucho trabajo pero...... bueno, eso, que no se si creerle.

Cuando decido subir para recordarle que los abuelos vienen a comer no lo hago con intención de pillarle ni nada así, pero cuando al abrir la puerta me doy cuenta de que está tan concentrado en la pantalla que ni se ha percatado de mi entrada reconozco que me esfuerzo en hacer mis pasos sigilosos, fácil con suelas de goma.

Todavía lleva el pijama, verde, de algodón finito, aún es de los de invierno de pantalón largo pero como hace calor se ha puesto una camiseta de manga corta, desde atrás me fijo en su pelo recién cortado, me gusta cuando vuelve de la peluquería con la nuca recortada y unas pocas canas brillando entre el pelo negro, y sobre todo me fijo en sus brazos, demasiado blancos, demasiado blandos, enternecedores, ¿alguien más se habrá fijado? ¿qué estará tecleando con esa concentración?
Me acerco cuidadosamente por detrás y en el último momento, antes de mirar la pantalla le sujeto con mis manos sus brazos mientras apoyo su cabeza entre mis pechos, se pone rígido pero no hace ningún movimiento, deslizo las manos acariciando sus antebrazos desde la axila, el suave hueco detrás del codo, llego hasta las manos entrelazando mis dedos con los suyos y apartándolos del teclado, me inclino para besarle el cuello en ese punto entre la oreja y la nuca que le produce escalofríos cuando lo recorro con la punta de mi lengua, está paralizado pero no puede evitar echar la cabeza ligeramente hacia delante y emitir un cierto quejido, atraigo sus manos entre las mías hacia su pecho para acariciarle, sus dedos y los míos tocando los pezones erectos, el cuello, la boca, le suelto y hago girar la silla para ponerlo enfrente mío, lo miro a los ojos pero los cierra casi en el acto mientras me siento a horcajadas sobre él con mucho cuidado de no resbalar con las ruedas, me afianzo sobre dos de las patas y pongo sus manos en mis pechos, los aferra como si tuviera vértigo, busco su boca, sus ojos, sus cejas, su nariz choca con la mía y mis dientes muerden sus labios, hasta que noto que los abre y que su lengua se desliza entre los míos, sujetándome a sus hombros me incorporo ligeramente levantando mi falda hasta que localizo su erección encajándose en la oquedad que forma mi ropa interior, la humedad traspasa el raso y puedo sentir cada uno de los golpes que provoca su sangre llenando los tejidos, él acusa los movimientos de mi pelvis

Me empuja hacia atrás para alcanzar con su boca mis pezones, al arquearme bruscamente choco con la mesa e impulso la silla peligrosamente, la reacción instintiva de agarrarme a algo me deja cara a cara con la pantalla del ordenador.

Veo en un flash una hoja excell llena de números justo a tiempo de que él recupere el control de la silla, de mi piel y de mi mente.

11.5.08

TRABAJO TEMPORAL

El zapato izquierdo me venía pequeño, pero el derecho grande, me di cuenta en cuanto ella desapareció, además el vestido de fiesta no era de seda salvaje sino de satén de un hortera rosa alhelí, y la tiara era de zafiros en vez de brillantes,

¡qué horror! pensé mientras me derrumbaba en la silla, si es que ya no se encuentra a nadie que sepa trabajar, ¿Cómo voy a seducir a ningún príncipe con estas pintas? eso me pasa por contratar a la primera que se presenta, ahora ya estarán todas cogidas pero para el próximo baile paso de ETTs, voy a lo seguro y selecciono al hada madrina yo misma.

13.4.08

FUEGO

Le despertó un olor agrio a goma quemada; abrió la ventana, Madrid ardía por completo.
Alarmado por el extraño silencio y las franjas multicolores del cielo tan solo necesitó una ojeada al calendario para comprobar la fecha, 11 del 11 del 2011, el número maldito, la fecha anunciada, y entonces lo comprendió todo.
Con un rápido cálculo decidió que prefería estrellarse saltando desde la ventana a ser alcanzado por las llamas que ya podía sentir subiendo vorazmente por la fachada
Mientras caía flotando hacia el lejano suelo iba repasando la corta película de su vida, desde la imagen de su madre rezando el jesusito hasta la tarde anterior de juerga con los amigos, de repente y en un flash vió el dibujito impreso en la pasti que había tomado con los colegas, eran unas llamas sobre un cielo multicolor.
Y entonces si que lo comprendió todo.

1.2.08

EL SIBARITA

Llevaba todo el curso presumiendo de buen cocinero, cada lunes nos contaba el nuevo plato que había preparado, ingredientes, tiempo de cocción, presentación........ lo veía tan orgulloso de sus habilidades que un día en broma le dije que ya bastaba de presumir y que hiciera el favor de invitarnos a cenar para comprobar la calidad in situ.
la más sorprendida fuí yo el día que me propuso ir a su casa a cenar, entre otras cosas porque me pilló fantaseando con su sonrisa más que con su cocina y me puse colorada como un tomate, aún más colorada me puse cuando tras la sorpresa inicial me di cuenta de que la invitación era a los cuatro, y no solo a mi, pero antes de poder reaccionar ya estaba todo organizado, hasta me comprometí a llevar el karaoke de la play.
Cuando llegué, tarde porque vive en un barrio nuevo desconocido y dificilísimo, los demás ya llevaban un par de copas y las risas se oían desde la entrada, nos enseñó el chalet y presumió un buén rato de jardín, bueno, tampoco mucho que hacía un frío de mil pares de narices, su mujer y los niños estaban en el pueblo así que éramos libres de armar todo el barullo que quisiéramos y vive Dios que aprovechamos, la cena estaba divina, a la mesa le hubiera hecho una foto de bonita que la puso, el vino tan bien elegido que renuncié a mis principios y probé un poco jugándome un positivo a la vuelta, agotamos los dos discos del karaoke y el equipo femenino batió por goleada a los hombres, y eso que a las otras dos con las canciones en inglés les daba la risa tonta, nos dió tiempo hasta de hablar de política.
Tontamente nos dieron las cinco de la mañana así que por mayoría decidimos dejarle que recogiera él solito al día siguiente y volvernos cada oveja a su guarida.
como nadie se animó a ir de paquete en mi moto les acompañé hasta que llegó su taxi y cuando estaba poniéndome el casco me di cuenta que me había olvidado la play, eché una ojeada a las ventanas y supuse que nos habría ignorado y estaría recogiendo el salón así que volví a recuperarla.
Efectivamente estaba recogiendo, lo que yo no había calculado era que en cuanto cerré la puerta de la calle me cogió de los hombros y me besó como si no hubiera un mañana, como si no trabajáramos juntos, como si no estuviera casado, como si fuéramos el último hombre y la última mujer en el mundo.
O quizás si lo había calculado.

10.9.07

LA CONDENA

Cuando empecé a bajar las largas y oscuras escaleras me iba repitiendo a mi misma que soportaría lo que fuera, llevaba meses temiendo ese momento, me espantaba el dolor físico, y ya contaba con la debilidad provocada por el hambre, pero para lo que no estaba preparada era para la humillación y el miedo, eso fué lo que al final me obligó a rendirme.

El interrogatorio previo ya me había hecho sospechar lo que me esperaba, la espera, la toma de datos, las fotos, en ese mismo momento pensé en huir aunque sabía que no había escapatoria, si no era ese día sería otro pero mi sentencia estaba firmada, solo faltaba cumplirla así que bajé intentando hacerme la valiente.

Evidentemente había medido mal mis fuerzas.

Cuando llegué abajo y vi los hierros, los cables, las cámaras de vigilancia y los dos gigantescos uniformados en el centro de la sala supe que había sido un error, miré hacia atrás buscando una salida pero un momento de vacilación fué suficiente para que uno de ellos llegara hasta mí y me arrastrara hasta el fondo donde tuve que dejar mis ropas y pasar por unas duchas corridas donde tropecé con una pobre mujer blanquecina que terminó con mis pocas fuerzas, en su postura encorvada se podía leer el dolor agónico en cada miembro, no pude ni mirarla a la cara, en ese momento el pánico, la claustrofobia y un inmenso deseo de huir ya ocupaban toda mi mente haciéndome consciente del enorme error cometido.

El resto ya lo conocéis, me habéis visto arrastrame sin poder mover apenas las piernas, encorvada y sin fuerzas para levantar el más mínimo peso.

Se que el dolor pasará, pero me temo que tendré que volver y todo recomenzará, ahora sin el consuelo de la ignorancia.

Odio los gimnasios y las dietas.

26.8.07

LA EXTRANJERA

Me aburro, ni los dátiles, ni la conversación de los invitados, ni las manos que revolotean bajo mi túnica evitan el hastío que me llena, es día de mercado y debo atender a los vendedores que acuden a mi salón, francamente, no me interesa nada.

El comerciante acaba de aparecer con su ayudante, empujan a un bulto azul, le hacen girar sobre sí mismo y un hormigueo en los riñones me despierta, bajo la tela se adivina claramente un busto generoso, cintura estrecha y, lo más importante un buen culo, un culo redondo, rotundo, un culo que está gritando, pégame, un culo para follar y para azotar, justo lo que necesito para entretener la noche.

No debo demostrar interés así que la miro con fingida indiferencia desde la altura de mi sillón, hoy he mandado traer a dos de las más jovencitas que están reclinadas a mi lado, sus frescas manos entre mis piernas ayudan a disimular mi interés en la mercancía, afortunadamente no son las más hábiles, solo se trataba de lucirme ante los invitados que observan reclinados por la sala, hombres solos situados un escalón por debajo de mi, contemplando excitados mi festín mientras esperan poder desahogarse con las bailarinas en cuanto acabe la recepción.

el vendedor trata de convencerme, según él acaban de capturarla en un barco inglés y está intacta, claro que es lo que dicen todos, igual la ha robado del harén vecino e intenta colármela como mercancía nueva, aún así podría interesarme, ese culo......

Aparto una boca de mi miembro, no quiero estar demasiado ansioso, esta compra promete ser interesante y necesito la cabeza fría.

Tras el regateo de rigor bajo a comprobar la mercancía, el vendedor la obliga a darse la vuelta, doblarse y separar las piernas, está claro que no conoce el proceso porque se resiste lo que provoca inmediatamente una salva de hábiles golpes y las más encendidas disculpas del vendedor que ahora ha recurrido a su ayudante para inmovilizarla y facilitarme la inspección, la reacción de la extranjera ha reducido su valor y aumentado mi excitación, simplemente perfecto.

Meto mi mano bajo su túnica y compruebo tanto la perfección de sus nalgas como la estrechez de sus vías de acceso, una ligera comprobación al tamaño de sus pechos revela un volumen inesperado, además se retuerce y huele bien, decididamente me la quedo.

Mando que la preparen para la noche pero antes exijo que la marquen en mi presencia, no quiero confusiones, sus alaridos al sentir el hierro quemando la piel y la vista de la blanca nalga me excitan y vuelco a la más jovencita, se que no está acostumbrada a recibirme por detrás y quiero que la nueva vea el dolor que le causo, casi lamento tenerla ya tan bien domesticada porque en ningún momento se queja, seguro que la nueva será más divertida, por ahora, y una vez aplacado, la mando con las mujeres con órdenes de que esté esta noche lista a la hora de los postres, todavía no he decidido si será una sesión pública o privada.

Al irse recuerdo que no le he visto la cara, no importa, esta noche veré todo lo que me interese, por ahora debo hacer pasar al siguiente vendedor.

5.5.07

LA JOVENCITA

Y la bruja mala maldijo a la jovencita

Pasarás tus días encerrada en soledad en esta habitación fría, gris y oscura hasta que encuentres la llave que abre la pesada puerta de roble.

y la jovencita buscó en la desolada habitación sin encontrar mas que polvo y suciedad, al cabo de los años vacía ya de lágrimas y enloquecida por el silencio empezó a golpearse la cabeza contra la pared para poder sentir algo, aunque fuera dolor.

y fueron sus golpes tan fuertes que horadó la dura piedra y ahí, escondida tras el muro, halló la llave que abría la pesada puerta de roble.

y detrás de la puerta descubrió que el cielo era azul, el Sol brillaba, la hierba era verde esperanza, los plateados chopos se mecían al son de la brisa, el aire olía a primavera y un camino se perdía en el horizonte, listo para ser andado.

20.12.06

DOS Y DOS SON CUATRO (6)

- Pobrecito, míralo, con la cara de bueno que tiene.....

Mierda! me he quedado dormido en los butacones, ¿qué hora es? menos mal que no se me han sentado encima, mamá ayer montó una llorera de escándalo, no esperaba que estuviera todavía aquí cuando llegué, a Eva le costó Dios y ayuda llevársela a casa, no había forma de que se separara del escaparate, lo han llenado de flores ¡Y me han maquillado!!! al menos han terminado de afeitarme que me quedé a medias.
Hoy no pienso volver a mirar, ya tuve bastante ayer, además esto promete, ha venido la tía Antonia con mamá y por ahí vienen también Eva y Elisa, no se que habrán hecho con los críos, vienen armadas de periódicos y galletas, veo que a Eva no se le ha olvidado la paliza del entierro de papá, y eso que a él lo enterraron al día siguiente, ¡Dios! han hecho hasta recordatorios! y anda que no es hortera la oracioncita ni nada! pero si Elisa sabe que soy ateo total! esto tiene que ser cosa de mamá.

Voy a tener que irme a dar una vuelta, esto es aburridísimo, ni siquiera hablan de mi, ha venido medio pueblo y toda la oficina, las abuelas han organizado una tertulia al fondo con las pastas y han repasado la genealogía de todo el pueblo, la pobre Elisa tiene cara de querer estar en cualquier otro sitio, no me extraña, no conoce a casi nadie

Qué guapa está de negro la condenada!

Por cierto, en el nicho familiar ha aparecido un cuerpo que nadie sabe de quién es, creen que es el hijo pequeño de una prima de mi padre que murió al nacer ¿qué hacía allí? este es el tipo de cosas de las que siempre se encargaba papá, mamá es un desastre y Eva y yo nunca nos hemos enterado de nada.

Luis ha venido, todo de negro, muy compungido, y ha mandado una corona enorme en nombre de la empresa, al final ha pillado a Elisa y se la ha llevado a la cafetería, anda todo preocupado porque no encuentra las especificaciones del sistema que controla la bajada de pilones en el nuevo proyecto, ni las va a encontrar, me las llevé a casa porque daban fallos y están en algún bolsillo de mi traje, como no se ve nada en el ataud no se si lo llevo puesto o me lo han quitado así que no se por dónde anda el maldito usb con todos los datos, y de mi cabeza no creo que puedan recuperarlos, menudo lío se le ha montado, seguro que ahora lamenta no haberme puesto el ayudante que le pedí doscientas veces.

Esto de asistir al funeral de uno mismo no está resultando tan divertido como parecía, al menos he estado haciendo pruebas de teletransportación, no es que se me de muy bien pero puedo hacerlo, aunque pasar de la segunda planta al jardín ha sido terrorífico, no me acordaba el miedo que me dan las montañas rusas, no creo que lo vuelva a hacer, aunque cualquier cosa es mejor que chocarte con alguien y quedarte enredado con sus tripas.

5.12.06

COMUNICADO DE NAVIDAD

COMUNICADO A TODOS LOS JEFES DEL MUNDO MUNDIAL

Por la presente, los abajo firmantes sus empleados, deseamos manifestarles con todo respeto que:
NO deseamos celebrar la navidad en la oficina, nos pueden dejar salir antes.
NO queremos jugar al amigo invisible, si quieren hacernos un regalo lo pueden ingresar directamente en nuestra nómina
NO estamos interesados en cenar con ustedes fuera del horario de trabajo, ni aún siendo navidad

Que además:
En el remoto caso de que nos apetezca salir a cenar los compañeros para celebrar la navidad, eso es asunto nuestro y su presencia NO es deseada por lo que no se ofendan si notan movimientos extraños en la oficina sin saber de que va, estamos organizándonos con el mayor de los sigilos.
Si milagrosamente usted tuviera algún rasgo de humanidad que lo hiciera merecedor de acompañarnos en la susodicha cena, ya se lo comunicaríamos. En dicho caso sería perfectamente aceptable que se ofreciera a pagar la cuenta.
Que si se empeña en hacer una celebración y tenernos a su alrededor haciéndole la pelota, el momento adecuado es DURANTE el horario de trabajo, puede usted traer todos los canapés y turrones que quiera siempre y cuando admita que a la hora en punto desaparezcamos todos a tomarnos la última SIN usted.

Atentamente, le deseamos Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de aumentos de sueldo.

Sus esclavos.

3.11.06

MICRORELATOS

Le despertó un olor agrio a goma quemada, abrió la ventana, Madrid ardía por completo.

Alarmado por el extraño silencio y las franjas multicolores del cielo tan solo necesitó una ojeada al calendario para comprobar la fecha, 11 del 11 del 2011.

Con un rápido cálculo decidió que prefería estrellarse saltando desde su ventana del piso 111 a ser alcanzado por las llamas que ya podía sentir quemando su espalda.

Mientras caía cada vez más rápido iba repasando la corta película de su vida, de repente comprendió demasiado tarde el dibujito impreso en la pasti que había tomado con los colegas, eran unas llamas sobre un cielo multicolor.



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Era para un concursillo de relatos que monta la SER, aquí podéis encontrar los ganadores:

http://www.escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser

Podéis hacerme la pelota y decir que el mío era mejor, yo así lo creo.

17.10.06

PARIS

Acabé en Francia de pura casualidad, yo quería ir a Egipto, o a Moscú, pero no me llegaba el dinero así que en el último momento pillé una oferta de esas de internet y me planté en París con dos semanas por delante dispuesta a la aventura y a olvidarme de mi ex.

Al principio lo pasé mal, estaba sola y por muy bonita que fuera la ciudad me deprimía no poder compartirla con nadie.
Luego lo pasé muy bién, tenía la piel blanca y suave, los ojos azul oscuro, olía de maravilla y me llamaba ma belle.
Y luego lo pasé muy, muy, muy mal, me dejó tirada sin una explicación y me puse malísima, me dió por vomitar y acabé enferma y más deprimida que al principio, así que cuando volví a casa ni loca lo hubiera calificado como el viaje de mi vida.

Pero tras unos meses fui cambiando de idea, mientras repasaba fotos en las que estaba tan guapa y tan delgada y recordaba sus ojos azules y el gesto de su risa fuí poco a poco pasando del odio más profundo a agradecer todo lo que me había dado en tan poco tiempo,

Así que cuando nueve meses después volví a ver sus ojos azules casi muero de felicidad, no podía dejar de acariciar su suave piel ni evitar llamarle mon petit amour

Por la noche, abrazados en la cama, mientras él dormía satisfecho con sus labios rozando mi pecho, pensé que debía hablar con mi abuela

- Tenías razón yaya, -le diría. –los bebés vienen de Paris para cambiarte la vida

21.8.06

DOS Y DOS SON CUATRO (5)

No me apetece demasiado pasarme por el funeral pero me aburro como una ostra ¿o como un muerto? así que voy a darme una vuelta por ahí, El de la funeraria ha dicho antes que me tocaba el velador 17, menos mal que se han reunido en el salón de mi casa, si no ni me entero donde me entierran, las decisiones las ha tomado Eva que increíblemente, no parecía estar nada afectada.

Bueno, igual tampoco es tan increíble, no es que tengamos muy buena relación Eva y yo, ya de pequeña era una marisabidilla, y desde que se casó, de blanco, con bodorrio, banquetazo, tarta y baile estaba insoportable, menos mal que con el segundo crío dejó de intentar organizarme la vida, si me compra un solo cojín más con lazos la mato. Vaya, ahora el que estoy muerto soy yo, se me pasó la oportunidad.

Bueno, a lo que iba, el tanatorio lo conozco de toda la vida, ahí dejamos a los abuelos y luego a papá, está un poco lejos pero tengo toda la tarde por delante, como me han localizado después del mediodía no me entierran hasta pasado mañana así que estarán mañana todo el día por ahí, menos mal que no dije que me incineraran, ahora me daría un mal rollo horrible, ya casi como que prefiero no pensar en que me metan en una pared, de todas formas, no parece que haya mucha relación entre lo que le pase a mi cuerpo y lo que me pase a mi, pero mejor no arriesgar.

Podría coger un taxi pero como no le puedo parar ni decir a dónde quiero que me lleve va a ser un rollo, y paso de autobuses, no tengo muy claro que pasará si me meto en medio de una multitud, ¿y si acabo dentro de alguien? quita, quita, un paseíto que es muy sano.

Ya me voy acostumbrando a lo de atravesar paredes y puertas, por lo menos si acabo encerrado en algún sitio siempre puedo salir, he estado haciendo pruebas y creo que puedo volar, o más que volar, aparecer en los sitios en los que quiero, no se muy bién cómo pero funciona, esta mañana en casa he pasado de habitación a habitación sin darme cuenta pero prefiero no hacer experimentos no sea que me llame la luz blanca y no me entere de como acaba esto, además, no parece que me canse mucho al andar, ya llevo un buén rato y ni me molestan los zapatos nuevos, ahora que lo pienso, tampoco tengo hambre, y hace dos días que no pruebo bocado, ¿adelgazaré?, igual me quedo para siempre como estoy, pues ya podría pesar unos kilitos menos que la lorza de la cintura me fastidia y hace una noche fantástica, me siento de vacaciones, a estas horas todavía estaría pringando en la oficina, está bien esto de pasear sin que nadie te mire

Puaj! efectivamente, si me choco con alguien lo atravieso! es de lo más desagradable, y él ni se ha dado cuenta, voy a tener que fijarme por donde voy

A ver, calculo que andando me costará un par de horas llegar al cementerio, a lo que llegue no habrá ya nadie, en realidad prefiero no estar ahí cuando abran la cortina, paso de ver la reacción de mi madre, puedo ir dando una vuelta por el parque, como estoy muerto no creo que me pase nada más no? hace años que no entro al parque de noche, total, aunque de un poco de vuelta no importa, esto de no cansarse es maravilloso, tampoco tengo hambre ni sueño aunque si cierro los ojos me quedo dormido, ya me ha pasado antes.

¿Quién vendrá al entierro? ¿y al velatorio? si sacan mañana la esquela en el periódico la gente empezará a aparecer por la tarde, va a ser un día muy largo, aunque en realidad no tengo nada mejor que hacer.


DOS Y DOS SON CUATRO (4): http://primaveritis.blogspot.com/2006/07/dos-y-dos-son-cuatro-iv.html

18.8.06

PARQUE INFANTIL

la niña era rubia y blanca, de unos cuatro años, esperaba en lo alto del tobogán a que su mamá, también rubia y blanca le pusiera en las piernas un bebé rubio y blanco para bajar juntos mientras un papá rubio y blanco les miraba desde el banco, todos sonrientes y encantados de estar jugando
la niña se asustó de la pandilla de morenos vocingueros que tomaron al asalto el tobogán, hasta mi rubio y blanco niño parecía moreno al lado suyo, y desde luego, gritaba mucho más alto, se tiraba del tobogán mucho más rápido, reía mucho más fuerte y, en general, todo el grupo parecíamos mucho más maleducados
la niña, algo asustada, decidió irse a otro tobogán más plácido, silencioso, rubio y blanco, y para allá que se fueron los cuatro no sin antes dedicarnos una hermosa sonrisa profiden y hacernos algún amable comentario en un idioma muy nórdico, nosotros respondimos con otra sonrisa y otro amable comentario.
Me los quedé mirando de lejos, intentando encontrar una fisura, pero no parecía haberla, probablemente eran lo que parecían, una familia feliz de hermosísimos nórdicos encantados de estar juntos de vaciones en una playa española.
Igual eran felices.
Al menos, lo parecían.

26.7.06

INCOMPATIBILIDAD DE CARACTERES

Lo maté por culpa de mi abuela, no la quería mucho pero la visitaba con disciplina prusiana todos los martes de siete a ocho treinta, iba a su casa y me sentaba al lado de su sillón mientras ella me contaba hasta el último detalle la discusión con la vecina, la nueva reforma de la casa o la boda de la hija de la sobrina del vecino del quinto
- Si hijo, si, pero si la conoces de toda la vida, la morena gordita que te cuidaba los sábados por la tarde, entonces vivían en el piso de enfrente y tenían un gato gordo que te arañó el día de tu cumpleaños y tuvimos que llevarte corriendo a urgencias, claro que al gato lo envenené luego, son un peligro esos bichos, ¿no caes? si es que eres un desastre, no te acuerdas de nada
- No, abuela, lo siento pero creo que no me acuerdo de nada de lo ocurrido antes de mi quinto cumpleaños.
Pero mi abuela nunca entendió ni los cinismos ni las frases con doble sentido así que aguantaba el chaparrón y a las ocho y media en punto me daba por liberado de la tortura semanal y me escapaba a mi ordenado mundo sin gatos ni vecinas del quinto.
Se murió muy rápido, un jueves, en un par de días pasó de encontrarse un poco mal a vomitar sangre mientras nos miraba con ojos espantados desde la cama de la UVI donde intentaban retener la sangre que se le escapaba por cualquier orificio, me dio tiempo justo de cruzar la ciudad en un vetusto autobus, parecía que me estaba esperando, de repente se incorporó, me miró con ojos enormes mientras intentaba coger aire con un ruido espantoso y a la vez que yo entendía lo de los estertores de la muerte, ella entendió lo de la luz blanca.
Mientras mi madre y mi tía se abrazaban entre lloros yo solo pensaba en que por fin tenía libres las tardes del martes.
No voy a aburriros con todo el papeleo que lleva una muerte, como parecía ser el mas entero de la familia me tocó lidiar con el empleado de la funeraria que apareció en tres cuartos de hora, en una hora ya estaba decidido ataud, flores, esquela, velatorio, recordatorios y forma de pago, sólo quedaba pendiente ir a encargar la lápida, dijo mi tía que se encargaría ella.
Al día siguiente fué el entierro, tras una tarde comprando un traje negro y una noche de velatorio lo último que me apetecía era una misa y un paseíto al sol hasta la pared donde íbamos a meter a la abuela con el abuelo, al fin juntos, y esta vez para siempre.
Si sois españoles ya os sabéis el proceso, los extranjeros deberían saber que aquí somos muy pudorosos con la muerte así que nada de fiestas, ni canapés ni mucho menos alcohol, la muerte se despacha con rapidez y clandestinidad, lo antes posible, en menos de 24 horas por imperativo legal, o al menos eso dijo el de la funeraria, en cualquier caso sin tiempo material para que los interesados pasen el shock de la muerte ni los no interesados lleguen a enterarse a tiempo para acudir, unos rezos, ataud al agujero y un poco de cemento para tapar la herida en el muro cubierto de lápidas en todos los tonos del gris.
Hasta ahí todo era bastante normal, tras los saludos y besos de rigor me fui a casa dispuesto a dormir al menos diez horas, y eso es lo que hice.
Para lo que no estaba preparado era para la visita que recibí.
- Luis, Luis... Luis despierta, LUIS!!!!
Por fin el berrido me hizo abrir los ojos y del susto que me pegué al encender la luz casi llego hasta el techo
- Abuela!!! ¡pero que haces aquí!,¡que estás muerta joder!
Vale, era obvio pero seguro que a vosotros tampoco se os ocurren ideas geniales si se os presenta a las tres de la madrugada una abuela muerta y enterrada
- Luisito! no te consiento que digas palabrotas! y es de muy mala educación dormir sin pijama, ¿qué iban a pensar los vecinos si hay un incendio y tienes que salir a la calle desnudo?
- Perdona abuela, pero es que me has dado un susto de muerte y tampoco deberías haber entrado sin llamar ni sentarte en mi cama sin permiso
Decididamente mi mente estaba funcionando de una forma un poco extraña, aunque no tanto como para no detectar que pese al salvaje tirón de sábanas que tapó mi desnudez, mi abuela no se había bamboleado, era como si las sábanas hubieran resbalado debajo de ella sin rozarla, y eso que no era lo que se dice ligera, eso me hizo fijarme en que no notaba su peso en la cama, una cosa llevó a la otra y...
- Abuela, pero tu no estabas muerta?
- Pues claro que estoy muerta, luisito, hijo mío, que no te enteras de nada, pues bién que te vi en el entierro, claro que no le quitabas ojo de encima a la hija de la Antonia, que desde luego, menudo vestido llevaba para ir a un funeral, ya le decía yo a su madre que en un colegio público no podían enseñarle modales y que se iba a estropear la chica pero claro, la Antonia siempre sabía más que nadie y fíjate tu ahora, muy mona la niña, muy mona, pero de color a un entierro, claro que su madre tampoco llevaba medias así que vete tu a saber, igual las monjas no hubieran podido hacer nada, que pena, hijo mío, que pena, con lo guapa que es
- Ya, ya, bueno, pero abuela, ¿qué haces aquí? -Empezaba ya a temerme que la conversación derivara a la indumentaria de todos y cada uno de los presentes en el entierro, además la mención a Sofía y su vestido azul me habían llevado por lógica asociación al escote del susodicho vestido azul y este pensamiento estaba provocando una reacción debajo de la sábana que por nada del mundo quería que mi abuela pudiera identificar.
- Uy hijo, que impaciente, con las ganas que tenía de hablar un rato contigo dijo mi abuela mientras ponía cara de ofendida, -pues ya que comentas lo del nicho, ¿yo había comentado algo? - el caso es que venía a pedirte que me saques de ahí
Si, claro, pensé, como si fuera tan fácil, no mire, que no me gusta mi nicho, que es una horterada, quiero el de enfrente que tiene vistas al mar, toda una vida mareando a gerentes de hotel acaba por tener estas consecuencias, aunque como de costumbre no fui capaz de decirle a mi abuela lo que pensaba
- Abuela, que no se puede cambiar a la gente de nicho, además, son todos iguales, ¿por qué quieres cambiar? -error, error, no se le debe de seguir la corriente a un muerto, y menos a uno como mi abuela, si os encontrais uno no le hagáis ni caso, vosotros a lo vuestro.
- Por Dios, Luisito, es que me han metido con tu abuelo, y yo prometí aguantarlo hasta que la muerte nos separara y resulta que ahora la malasombra de la Irene nos mete juntos, que ya se yo que ha sido ella que nunca tuvo idea buena, mira que ya de niña se la veía venir que era más mala que rematá
- Pero que te pasa ahora con el abuelo? – la corté en cuanto paró para coger aliento, no estaba dispuesto a escuchar otra vez batallitas de infancia de mi madre
- Mira hijo mío, esto son historias de mayores, tu cámbiame y ya está, vale? un beso cielo que ya me tengo que ir, que sueñes con los angelitos y no te olvides de rezar el jesusito, y tápate, por favor- y sin mas, desapareció
Y ahí me quedé alucinado, mirando el hueco en el que un momento antes estaba mi abuela, sin saber que pensar, no recuerdo haberme acostado, ni apagar la luz pero evidentemente lo hice porque cuando sonó el despertador la habitación estaba casi tan oscura como mis ojeras.
Estuve todo el día dándole vueltas, al final me convencí de que había sido una alucinación, un mal sueño provocado por las emociones vividas, aunque no podía dejar de tener algo de curiosidad así que llamé a mi madre
- Mamá. oye, tu crees que la abuela estará bien con el abuelo?
- Cariño, estás bien? te pasa algo?
- No, no, tranquila, es solo que creo que no se llevaban muy bien no?
- Pues no, se llevaban fatal, pero están muertos, no creo que ahora se puedan pelear, no crees?
Me sentí como un estúpido y pasé a hablar de tonterías para disimular, esa noche por si acaso me tomé un par de pastillitas para asegurarme un sueño relajador.
Pero ni pastillas ni nada, mi abuela acudió en cuanto me acosté a recordarme que se quería mudar, y ya de paso me contó los cotilleos de mis primos del pueblo que no habían acudido al entierro, me pegué todo el día como alma en pena durmiéndome por las esquinas.
La tercera noche que mi abuela vino a pedirme otra vez que la moviera de nicho, y tras contarme con detalle una discusión que había tenido con el abuelo acerca de la calidad de su ataud decidí hacerle caso. O la cambiaba de tumba, o moría yo de agotamiento así que una estúpida idea arraigó en mi cerebro anestesiado por el sueño y echó raíces firmemente.
Me cogí el día libre en el trabajo alegando estrés, el jefe puso mala cara pero me dijo que ya me había notado agotado, realmente lo estaba pero en vez de irme directo a la cama como me aconsejó me fui al hipermercado a buscar las herramientas que necesitaba, martillo, escoplo, cemento, un lumigas, un cubo, una llana y una estructura de ruedas de esas para llevar maletas, es lo mejor que se me ocurrió para mover el ataud, ahora se que era una tontería pero que queréis, tenía mucho sueño.
Por la tarde fui al cementerio con el material en la mochila y me acomodé a esperar la noche, el plan era estúpido pero en ese momento cualquier cosa me parecía mejor que otra noche de cháchara con mi abuela muerta así que cuando se hizo de noche y ya no quedaba nadie por ahí me planté enfrente del nicho
Por suerte estaba casi a ras de suelo y todavía no había llegado la lápida así que solo tenía que romper una capa de cemento y unos cuantos ladrillos, más difícil de lo que parece pero no imposible, y muy, muy ruidoso.
Cuando noté la mano en el hombro pensé que era mi abuela y ni me asusté, estaba sacando ya el ataud de la tumba y me pareció de lo más normal que viniera a saludar, así que cuando me volví y vi la cara de un chaval con gorra me llevé un susto de muerte y me dio por gritar.
El pobre chico se asustó aún más que yo al ver mi reacción y también se puso a chillar histérico, era su primera semana de segurata y todavía no se le había pasado el susto de vigilar un cementerio.
Solo pensé en que tenía que hacerlo callar, nunca quise matarlo, pero el martillo era realmente pesado y había estado usándolo para golpear fuerte así que se me fué la mano y de repente me encontré con otro muerto más al que recolocar y me entró el pánico.
¿A que no sabíais que en un ataud pueden caber dos cuerpos? pues si son delgaditos caben perfectamente, lo más difícil fué imitar la letra del sepulturero para que la capa de yeso quedara igual que antes, menos mal que había hecho una foto antes de romperla, cuando limpié todo ya era casi de día y no se como pero conseguí llegar a casa sin más tropiezos.
A las visitas de mi abuela ya me he acostumbrado, le he explicado que hasta que no se pase el revuelo de la desaparición del vigilante no puedo ir a cambiarla de nicho, la verdad es que últimamente parece que hasta disfruta de su nuevo amigo, al menos ya no se pasa todas las noches en mi cuarto y puedo dormir un poco.
Lo malo es que ya ha venido un par de veces el abuelo a quejarse del ruido que arman, yo creo que está celoso, dice que o le llevo una señora a él o que saque a los otros dos de su nicho.
El psiquiatra dice que debo hacer un trabajo de introspección.
Y yo solo quiero dormir.

24.7.06

DOS Y DOS SON CUATRO (IV)

Arriba chico! Despierta! alguien entra! Elisa! gracias a Dios! pasa, pasa mujer, no te quedes mirando todo que no voy a morderte”

- Roberto?

Elisa entra poco a poco, repasando con la vista el piso vacío y tomando nota mental del frío helador que reina, hoy nadie ha enchufado la calefacción, avanza por el pasillo con la cabeza algo adelantada, por una parte sabe que no debería estar sola ahí, por otra la aprensión le ha estado ganando toda la tarde, Roberto no ha acudido a la cita, no coge el teléfono, no cotesta a los SMS, al pasar por la cocina toma nota de los cacharros de la cena aún en la fregadera, asoma la cabeza por el salón vacío, las persianas todavía bajas, eso es raro, Roberto aprecia mucho sus plantas y no suele dejarlas a oscuras, un DVD para devolver al videoclub preparado en la mesa de centro,
-
-Roberto, estás ahí?

un escalofrío de aprensión le recorre la espalda y está tentada de dar media vuelta, “eso sería estúpido”, piensa para sus adentros, “con lo que me ha costado aparcar, no toco nada y luego no confieso que he venido y sanseacabó”.

El piso es un típico apartamento de ciudad dormitorio, nunca le ha gustado, es una de las razones por las cuales no le ha propuesto todavía irse a vivir juntos, además no está segura de que funcionaran como pareja, él es tan rarito, todo siempre tan limpio, como si nadie viviera ahí, está segura de que hasta el dormitorio está perfectamente ordenado, y esta decoración tan minimalista, todo gris y acero, fría como él.

Lo ha visto de golpe, tirado en el suelo del cuarto de baño, inmediatamente se da cuenta de que eso que hay ahí no es su novio, ese cuerpo azulado y frío no tiene ya ni un soplo de vitalidad, solo es un cuerpo.

No se atreve a entrar, no se atreve a tocar nada, retrocede espantada y corre hasta la puerta de entrada, ahí se para un momento y consigue serenarse, sabe lo que tiene que hacer, llama al 112 y se esconde en la cocina hasta que llegue la ambulancia, sin atreverse a volver a mirar.

El ha estado ahí todo el rato, ha tenido que apartarse cuando ella ha salido corriendo del cuarto de baño aunque se da cuenta que no hacía falta, no se iban a tropezar, no ha parado de hablarle para tranquilizarla y ella no parece oír nada.

_Elisa cariño, te ha asustado?, anda, tómate un café, hay leche en la nevera, yo ya me he acostumbrado, llevo tanto rato aquí, pero claro, a ti te pilla de sorpresa, no es tan malo sabes? en realidad no cambia mucho, yo sigo igual, te veo, te toco, te hablo, aunque como me temía, tú ni me oyes ni me sientes. qué raro.

Pero algo ha debido oír ella porque se queda mirando la cafetera y como una autómata va preparándose un café, agua en el depósito, posos a la basura, café en el pocillo, interruptor, leche en una taza, la calienta al microondas, un minuto, como siempre, se diría que tiene la boca forrada de amianto, una vez que se toma el brevaje hirviendo va volviendo el color a su cara aunque sigue sentada en la silla de la cocina mirando fijamente la pared, sin reaccionar.

Cuando llaman a la puerta, ella da un respingo y se lleva la mano al pecho para contener las palpitaciones, abre la puerta y deja entrar a los sanitarios, contesta sus preguntas, observa los procedimientos, escucha el veredicto, -“si señora, ha fallecido, probablemente desde hace varias horas, no, no le necesitamos para nada, ¿está usted bien? ¿necesita algo? no, no se preocupe, ya nos encargamos nosotros, ¿podría llamar a sus familiares más cercanos?”

Elisa dice que sí a todo, es verdad, no se le había ocurrido llamar a Piedad, pobre, ¿cómo le va a decir que su hijo está muerto? no, no puede, llamará a Eva, eso, a Eva, que venga al piso de su hermano y que hable ella con su madre, al fin y al cabo, ella no era de la familia, no, aún no.

A Roberto se lo llevan los demonios ¿cómo puede decir que no es de la familia? pero si pasan las navidades juntos desde hace años!!!!

-Elisa, joder! reacciona!! ¿cómo vas a soltarle eso a la pobre Eva? no te das cuenta que los niños ya estarán en la cama? a ver, se un poco práctica


Pero esta vez no parece que Elisa le pueda oír, sentado frente a ella observa cómo llama a su hermana, sin darle demasiadas explicaciones la convence para que venga inmediatamente, después ve cómo la cara de su novia va pasando por todas las emociones posibles, miedo, desconcierto, angustia, horror, aunque no puede evitar percatarse de que ni una sola lágrima cae de sus ojos, más bien da la sensación de estar ausente, de que todo esto no va con ella, de ser un empleado más de la ambulancia.

El médico le dió unos papeles, le dijo que le harían falta para la funeraria, le preguntó si había algún seguro de decesos, ella le dijo que no, que creía que no, - en ese caso y si le parece bien, avisaré a una funeraria para que se hagan cargo del cadáver- el médico parecía un buen tipo, y estaba claramente preocupado por ella, -si, claro, si, gracias” respondió de forma automática.
Roberto se dio cuenta que el médico le había dado una pastilla a Elisa, ésta parece no enterarse de nada ¿y si la quiere matar? ¿y si son unos ladrones que aprovechan para desvalijar pisos? Desde luego, ni muerto puedo evitar ser un paranóico.


dos y dos son cuatro (III): http://primaveritis.blogspot.com/2006/07/dos-y-dos-son-cuatro-iii.html

10.7.06

DOS Y DOS SON CUATRO (III)

Empezaba a sentirse francamente decepcionado, ni luz blanca, ni ángeles dorados, ni demonios negros surgiendo de las sombras....

Bueno, eso de los demonios casi me lo puedo ahorrar, Dios, qué aburrimiento, a ver si viene alguien, pensemos, Luis estará ya subiéndose por las paredes, probablemente esas siete llamadas del móvil eran suyas, no ha conseguido más que agotar la batería, igual hay suerte y avisa a alguien....
A ver, se sensato, ¿a quién va a avisar? no tiene el teléfono de mamá ni de nadie, a Elisa la conoce de la fiesta de Navidad pero no sabe como contactar con ella, claro que sabe que trabaja en la tienda, pero no creo que tenga ganas de bajarse hasta allí sólo para preguntar por un empleado que llega tarde, no, decididamente por parte de Luis no esperes ayuda, sólo estará preparando una buena bronca, juas, juas, pues se la va a comer con patatas..... se le va a quedar una cara.....
A ver, seriedad, que está muy feo esto de estar muerto y troncharse de risa, claro que para quién se va a enterar,
Uy! ¿que yuyu da esto de no verse en el espejo!, se me ha cortado la risa,
Al menos he dejado de flotar, empezaba a marearme, pues ya que estoy en el suelo podría acercarme un poco a ver si estoy totalmente muerto.... igual solo me he desmayado....
Buf! me da no se que acercarme, voy a ver si puedo llamar por teléfono.
Ya me lo temía, no atravieso el teléfono pero tampoco puedo cogerlo, es como si no tuviera nada de fuerza, una hormiga conseguiría más que yo,
ME ABURROOOOO, ¿esto es estar muerto? pues que asco, son ya las doce y media, llevo, veamos, unas cinco horas tirado en el suelo del baño, si no me he muerto antes me imagino que ahora ya no tiene remedio.
¿Cuándo se darán cuenta? hay abuelos que se tiran años hasta que los encuentran, espero que no me pase eso, me volvería loco si no salgo de aquí, todo el día con un cadáver, que encima empezará a oler mal en cualquier momento, claro que en realidad no se si puedo oler nada, tacto no tengo, eso ya me he dado cuenta, pero oído si, del teléfono me he enterado, y vista también tengo, o eso, o estoy alucinando, y supongo que no puedo hablar, hasta que no venga alguien no puedo enterarme.
Elisa! Elisa vendrá! habíamos quedado a las siete para ir al cine!!! genial! cuando se le pase el cabreo por el plantón y no consiga localizarme se le ocurrirá venir, menos mal que le di las llaves, espero que aún las guarde, claro que después de la bronca que le monté por entrar sin permiso igual las tiró al vater, que las guarde, que las guarde, que las guarde, por Dios, que las guarde.


DOS Y DOS SON CUATRO (II) : http://primaveritis.blogspot.com/2006/06/dos-y-dos-son-cuatro-ii.html