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domingo, 8 de marzo de 2009

Ya regresaré

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Ando ausente por el momento, debido a que me dedico a esto:


El jueves tengo mi primer examen de psicología. Pero digo como Terminator: Volveré.
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lunes, 26 de enero de 2009

Cuando me sorprendo

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Tratando de arreglar mi cuarto y botando papeles que ya no me sirven, encuentro una monografía entre los papeles viejos de las clases de español en la Universidad. Se llama Reflexiones sobre la relación entre doxa, idioma y género. "Ah, un tema interesante, qué será esto?" digo y me pongo a leer (siempre me agarro a leer cosas en vez de arreglar, es una mala costumbre mía). El texto me parece algo conocido... Echo un ojo en la bibliografía, no conozco los autores que aparecen allí... Sigo leyendo. Y me doy cuenta de que soy YO quien ha escrito ese texto. Es una sensación rarísima volver a descubrir algo que uno ha escrito...

Les doy una prueba de lo que escribí:

Entender la relación entre predominio-poder (masculinidad) y sufrimiento-sumisión (feminidad) es la clave para entender la problemática de la violencia de género. Explica no sólo por qué los hombres pegan, sino también por qué las mujeres no se van. Pensar en los demás, ser considerado, atento, características constructivas y tradicionalmente femeninas, en combinación con la agresividad y el predominio de la masculinidad, se vuelven destructivas y literalmente mortíferas.

Interesante, ¿no?
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lunes, 19 de enero de 2009

Empecé

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Es una desición que se ha ido formando desde hace algún tiempo atrás. Solicité por primera vez hace diez meses, pero es una de las carreras universitarias más solicitadas y no me aceptaron esa vez. Este semestre, sin embargo, mis notas del colegio bastaron y el lunes pasado fui por primera vez al Departamento de Psicología de la Universidad de Estocolmo, para iniciar mis estudios.

En Suecia, la eduación es gratis, y eso es una gran ventaja. Sin embargo, todos tenemos que comer, pagar arriendo etc, y por eso hay el studiemedel, la ayuda estatal para estudios. La ayuda se compone de un préstamo y un subsidio, la gran parte es préstamo y ese tienes que devolver cuando ya no estudies (tengas trabajo o no...). Esta ayuda para estudios permite a muchos estudiar, sin embargo es muy poco dinero, y muchos estudiantes trabajan extra mientras estudien. El pagar el préstamo después de la carrera también es una carga considerable, y para muchos es algo que siguen pagando toda su vida laboral. Además debe destacarse que esta ayuda es limitada: tienes máximo doce semestres (o sea, seis años) de ayuda, si deseas estudiar más debes arreglártelas tú mismo.

Yo estoy por el momento en una situación buena para estudiar: no tengo que pagar arriendo, soy relativamente joven y, a pesar de que ya tengo tres años de estudios en la Universidad, no he pedido el préstamo y, por lo tanto, me bastará para los cinco años.

Me siento emocionada por haber empezado esta carrera, porque es un campo que me interesa mucho y sé que cuando acabe tendré una profesión (hay muchas otras carreras que me parecen interesantes, donde saldría con un título académico pero no automáticamente profesional), sin embargo siento algo como... no sé... un poquito de nervios, preguntándome si realmente es lo que quiero, si seré una buena psicóloga, si aguantaré los cinco años (sobre todo en el sentido económico, tendré poca plata), cuándo iremos a poder salir de la casa de mis papás puesto que ahora soy estudiante otra vez, cómo haremos con ese asunto de tener hijos...

Supongo que son dudas "normales", y lo único que puedo hacer es esperar y ver, estudiar lo que más pueda y tratar de ahorrar y no gastar mucho. A pesar de todo es también confortante el decidirme, poner una dirección en mi vida, escoger una profesión. Me siento bien. Empecé. Y creo que me gustará.
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martes, 6 de enero de 2009

Para Johan... mi profe preferido...

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Es un verdadero caballero, del tipo que te abre la puerta, que sabe tratar bien tanto a mujeres como a hombres, que se expresa con elegancia y que siempre lleva terno. Mide casi dos metros, fuma pipa y anda con el cabello medio despeinado. Procura aprenderse tu nombre - y los de tus cincuenta y más compañeros - y siempre saluda si se topan por los corredores de la Universidad.
Si le contestas una pregunta mal no soñaría con decírtelo, más bien dice algo como "podría ser así, pero esto me suena mejor..." Siempre está dispuesto a ayudar y atender a cualquier inquietud de sus estudiantes, sea hora de consulta o no, y no le gusta llegar tarde a una cita porque no quiere tenerle esperando a nadie.
Es medio olvidadizo pero muy cumplido y tiene una letra tan ilegible que ni siquiera él mismo logra decifrar lo que ha escrito. Habla un español adorable, muy peninsular tipo académico, pero asegura que tus expresiones ecuatorianas (o mexicanas, o madrileñas) son "encantadoras".
Parece a veces todo despistado, pero al final cierra cada una de sus clases con elegancia. A pesar de que es un hombre ocupado, se toma el tiempo de ayudarte y trata una tesina como que fuera una tesis de doctorado.
Es un académico en el buen sentido de la palabra, le fascinan los idiomas y la enseñanza. Es inteligente y además sábio (dos características que no siempre se ven juntas). Se interesa por tu tesina de corazón, la discute con bases y siempre logra encontrar el punto crucial.
Es, a pesar del puesto que ocupa en la Universidad, a pesar de los libros que ha publicado, a pesar de los países y personas que conoce, una persona humilde y sencilla.
Gracias a él (y a mis compañeras excelentes), el hacer mi tesina me resultó mucho más interesante, agradable y fructífero de lo que yo pensaba. Ojalá hubieran más catedráticos como él.
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miércoles, 4 de junio de 2008

Incógnita

Por coincidencia, resulta que el mismo día que Ximena se gradúa como doctora, esta garza exótica también presenta y defiende su monografía y se gradúa... Así que ahora soy "Bachelor of Arts" (no sé la palabra en español) de español y literatura. Aunque me quedo corta en comparación con la PhD Cabezas, igual me siento contenta con la prestación, porque sí ha sido un trabajo duro a veces.

Estos últimos tres días de oposiciones han sido de muchas experiencias nuevas e inesperadas. Son tantas cosas que no sé de qué escribir o por dónde empezar. Podría empezar por la directora arrogante y sarcástica que organizó las oposiciones, o podría empezar por los nervios que en el momento de presentar mi trabajo y contestar las preguntas se deslieron y dejaron lugar a una sensación de "esto sí lo sé" y las palabras que parecían salirme (¡en español!) sin problemas... Que los 45 minutos que yo había temido tanto, al final me parecieron cortos, que hubiese podido seguir hablando y contestando preguntas, que me sentía segura de mi trabajo y de mi capacidad de explicarlo... O podría empezar por la sensación contradictoria de alivio y dudas que nos quedaron a todas las amigas de mi grupo después de las oposiciones (por partes debido a la directora pésima), las discusiones y chismes después del seminario, tomando sol en el cesped fuera de la Universidad...

Podría hablar de eso, pero hoy no lo haré. Sin embargo pasó una cosa que me dejó totalmente intrigada, y esa cosa quisiera compartir con ustedes. Durante estos días hemos tenido una sesión en la mañana con tres ponentes y una en la tarde con uno o dos ponentes. Yo expuse hoy en la mañana con otra chica (o sea, no expusimos juntas, sino primero ella y después yo). Pero el tercer ponente no llegó y así la pausa entre las dos sesiones se hizo muy larga. Lo comenté con una amiga que se llama Hanna que hubiesemos adelantado la presentación de la tarde para quedar todos libres mas antes, pero después concluimos que eso de la oposición es una cosa formal y pública y que por lo tanto hay que seguir el horario anunciado, por si acaso alguien quiera venir a escuchar. Y después dijimos, riéndonos "como si a alguien le intresara venir a ver la presentacíon de unas monografías" (porque en realidad, a esas presentaciones sólo suelen ir los estudiantes, la directora y los tutores, no es una cosa grande) . Imagínense nuestra sorpresa cuando regresamos al aula y vemos que entre la gente sentada hay una señora desconocida que no pertenecía al grupo. Empezó la presentación, las preguntas, todo como siempre, después de una hora todo ya terminó, salimos conversando sin pensar más en la señora desconocida. Fuimos las cuatro de mi grupo tutorial a sentarnos en el cesped a conversar y tomar un poco de vino para festejar que ya habíamos terminado. Después de muchos otros temas salió otra vez el tema de la señora desconocida. Entre las cuatro chicas Lisa, Hanna, Li y Saga se realizó la siguiente conversación:

Hanna: ¿Y quién fue esa señora que estaba en la última presentación?
Li: ¿Qué, cuál señora?
Lisa: ¡Cierto, me olvidé de decirte, Saga!
Saga: ¿Decirme qué?
Li: ¿Pero cuál señora?
(Hanna le cuenta a Li de la señora desconocida en la clase, ya que Li no había estado presente en la última sesión.)
Lisa: Es que cuando llegué al aula sólo estaban Vanesa, que iba a exponer, y esa señora, y ella tenía tu monografía es su mano, Saga, y...
Saga: ¿La mía?
Lisa: Sí, había imprimido tu monografía y nos preguntó cuándo la ibas a exponer y le dijimos, pues, que ya habías expuesto en la mañana, y nos miró con cara de desepcionada y dijo algo como "me eqivoqué de hora".
Saga: Pero, ¿qué entonces? ¿Había ido para ver la presentación de mi monografía?
Lisa: Así me parece.
Saga: Pero no me dijiste nada. Hubiese hablado con ella.
Lisa: Disculpa, es que después me olvidé...
Saga: ¡Qué raro! ¿Quién sería?

Así que me quedé con las dudas. ¿Quíen fue esa señora? ¿Por qué quería ver mi presentación? ¿Vino porque le interesaba el tema, que en realidad es un tema sin mucho interes popular? ¿Cómo se enteró de que iba a exponer? ¿Me quería preguntar algo, o quería criticarme? Con esas preguntas estoy todavía, y la verdad es que la presencia de esa señora me dejó con muchísima curiosidad. ¿Qué creen ustedes?

miércoles, 14 de mayo de 2008

¿Lapso freudiano?

El otro día, en la clase de sociolingüística, en la Universidad.

La profesora (dirigiéndose a un chico): Así que, ¿qué dices?
Chico: Pues, el contexto, ehh... ¿La modalidad, no?
Profe: ¿Cómo "la modalidad"?
Chico: La modalidad del habla.
Profe: Sí, pero ¿de qué modalidad estamos hablando?
Chico: No sé, es que ayer estuve hasta las doce con la monografía, y...
Chica: ¿¿Con qué??
Chico: Con la monografía.
Chica: Ah, yo oí "con la pornografía"...
(Risas entre todos.)

martes, 29 de abril de 2008

Quemazones...

Tengo una semana para terminar mi tesina. El 7 de mayo mi tutor quiere la "versión final". Claro que igual habrá algunas pequeñas correcciones y la versión final final la tengo que entregar el 19 de mayo, pero no cambia el hecho de que: tengo una semana para acabar la tesina.

Durante esa semana también trabajaré tres días, saldré a manifestaciones (por el 1 de mayo) y mañana "¡vamos a quemar los bosques!", como dice mi querido latino. Porque mañana es la noche de Walpurgis, o 'Valborg' como decimos en sueco. Así que vamos a prender fuegos, asustar a las brujas y dar la bienvenida a la primavera.

Aunque hoy no parecía primavera sino verano. Estuve en el balcón una hora al mediodía y me quemé como boba. Parezco tomate. No pensaba que era tan fuerte el sol de abril. Me arde y me pica la piel. Mi novio aprovecha la ocasión para nombrarme... piel roja.

Así que por el momento paso media estrasada. No sé cómo lograré hacer todo, pero sí lo lograré. De experiencia sé que al final las cosas suelen arreglarse.