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viernes, noviembre 10, 2006

TeleRealidad

zapeado por zaperu


La tele realidad se asoma a mi pantalla. Y lo que muestra son cosas espantosas.

En los telediarios, como si de un videojuego se tratase, los francotiradores israelíes juegan a pegarle tiros a los palestinos, y lo mismo les da que sean unos muchachos armados con piedras que un grupo de mujeres desarmadas. En la pantalla siguiente, cambian de arma y se pasan al más contundente carro de combate con el que no deben ser tan hábiles porque, tras errar el blanco por 500m, se llevan por delante a 18 civiles, entre ellos 8 peligrosos terroristas menores de edad. El gobierno israelí lamenta (pero no condena, ¿no os resulta familiar?) la acción sobre Beit Hanun y trata de justificarse afirmando que se trató de un fallo técnico:
– “Es que el sargento me dio las coordenadas en metros, pero como el carro de combate es americano las distancias las mide en yardas ... y claro, ¡me hice un lío con las unidades!” . Podría ser la explicación oficial.

Los informativos también hablan, cada uno arrimando el ascua a su sardina, de nuestros propios terroristas. Otegi y sus compinches siguen instalados en su Euskal Herria de las maravillas, mientras el PP sale cada día con una nueva barbaridad, como las declaraciones de Ignacio Astarloa del pasado jueves. Los delegados de los partidos en los medios de comunicación no dejan pasar una oportunidad de lanzarse los trastos a la cabeza. El miércoles en 59 segundos, después de una primera ronda de intervenciones sobre los resultados electorales en EE.UU. en la que todos estaban básicamente de acuerdo, Isabel San Sebastián no pudo con tanto buen rollo y se lanzó a pegarse con Eric Sopena sobre el 11M.

Volviendo a las elecciones americanas. Si una felación es motivo de impeachment, ¿no merecería uno George W. Bush por sus desatinos en Irak?.

En la telerealidad de mentira, los llamados reality show, también muestran cosas espantosas, como la versión que las triunfitas Mercedes, Saray y Lorena hicieron del clásico de los Rolling Stones "Jumpin’ Jack Flash". A mi en casi me daban ganas de llorar y hasta llegué a sentirme ofendido, como se sentiría Rouco Varela si en su presencia te meas en un crucifijo. La semana siguiente se atrevieron con otro clásico “My sharona” de los californianos The Knack. Preveía un despropósito similar al de las tres nenas con los Stones, pero Moritz y Leo hicieron una versión cuando menos digna del tema.

También hay espanto en GH8. Eso es precisamente lo que produce el comportamiento de Javier, Dani Rubio, Laura y Pulpi. Eso fuera de la casa se llama acoso y es muy políticamente incorrecto. A la dirección del programa no debía de parecerles muy bien el comportamiento de estos cuatro gilipollas porque cambió el sentido de las nominaciones para tumbarles la estrategia y diseñaron un sorteo de líder claramente condicionado y que les perjudicaba. Conclusión: tres de los cuatro nominados y la audiencia contenta. Que se vayan preparando para el recibimiento que les va a dar el público cuando abandonen el programa.

Deberes para el fin de semana: ver poco la tele y follar mucho.

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sábado, agosto 19, 2006

Uno contra todos

zapeado por zama


En los realities clásicos, aquellos de encierro entre cuatro paredes (GH, El Bus, La Granja, Supervivientes, La casa de tu vida, etc), y sobre todo en los albores del género, se especulaba repetidamente sobre la presencia de topos de la organización, los cuales, mediante artimañanas convenientemente guionizadas, trataban de dar vida al espacio, ocasionar conflictos y echar leña al fuego.

En el primer GH era Ania sobre la que recaían todas las sospechas. El hecho de que tuviera cierto pasado en el mundillo y que pareciera más resuelta ante las cámaras que el resto de los conejillos de indias de Guadalix, hacía pensar que se trataba del tan ansiado no-concursante. Pero, si es que han existido, los topos nunca han salido del subsuelo.

Pues bien, cuatro le ha dado la vuelta al calcetín y ha programado un reality en el que la premisa es que existe un topo, "El traidor". Mezcla de consurso clásico y reality, presenta un grupo de consursantes en el que existe un sujeto infiltrado. Adivinar de quien se trata es el objetivo final del concurso, tanto para los participantes como para los espectadores.

A través de diferentes pruebas de habilidad, resistencia física y trabajo en equipo, el grupo en conjunto trata de inflar el bote que el ganador final se llevará. Mientras, el enmascarado traidor boicotea sivilinamente, y en la medida de lo posible, la resolución de cada una con el objetivo de penalizar el premio. El hecho de que las pruebas sean complejas y de diferentes tipologías hace que en cada una destaquen para bien o mal diferentes concursantes, con lo que las sospechas sobre la identidad del traidor se multiplican.

Un concursante es eliminado semana a semana, pero no a través de SMS ni llamadas a 906. Los participantes son sometidos a un test en el que se determina su conocimiento sobre el miembro traidor. El que más desorientado esté, se va para casa.

El programa gana con cada emisión. El hecho de la reducción del número de concursantes (sólo quedan 5), de la originalidad y de lo entretenido de las pruebas hace que sea un espacio adictivo. Aspectos destacables: aquí no hay entrevistas sumarísimas al estiló Milá con el concursante expulsado. Se le mete en un coche y adiós muy buenas.

Nuevamente Cuatro, de puntillas, a puesto en parrilla un espacio que evoluciona y que no copia. Menos mal que el formato ha caido en manos de esta cadena. Si lo llega a emitir Tele5 ya me imagino a Jesús Vázquez presentándolo y a la Marlene Morreau enseñando las tetas.

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martes, julio 25, 2006

Marcha marcha

zapeado por zama


Un nuevo reality ha llegado a la ciudad, se llama "Libertad vigilada" y por donde pasa no crece la hierba. Digo esto porque he comprobado una masiva rasgada de vestiduras debidas a este programa. Asociaciones protestonas, tertulias en las radios, discusiones acaloradas en foros y blogs, defensores de los menores...¿De dónde viene todo este escándalo? ¿Qué es "Libertad vigilada"? ¿Es para tanto? Ayer pude comprobarlo.

"Libertad vigilada" es una nueva vuelta de tuerca más (y van 8mil) al formato "Gran Hermano". 12 niñatos y niñatas encerrados en un hotel sin nada más que hacer que bañarse en una piscina, beber alcohol y balbucear, con la base de sus limitadas neuronas, sobre temas tan candentes como el ligoteo, la marcha, las discos, el botellón y los tatuajes. La novedad es que, sin ellos saberlo, sus padres son los jueces del concurso y deciden quien está nominado y, por consiguiente, quien es candidato a la expulsión. (Nota para la RAE: la definición de nominar debería ser revisada).

Vale, ¿y? ¿Qué es lo que pasa? Se emborrachan, sí. Hablan mal, sí. Están más calientes que el pico de una plancha, sí. El sexo ocasional no es problema para ellos ni para ellas, sí. Sus ambiciones son tan limitadas como sus pelos en el pecho, sí. Pero, ¿es de verdad esto el origen de tamaño debate?

Vamos a ver si nos aclaramos. ¿Es el problema que el ocio de la juventud sea desordenado? ¿Lo es que los padres no saben cómo son sus hijos cuando no están con ellos? ¿Es que mostrar actitudes poco edificantes en la tele puede ser perjudicial para generaciones venideras? Vale, pero no debiera ser un programa de televisión (malo, todo sea dicho) quien destapara esto.

Y ciñéndonos al formato televisivo, ¿qué hay de nuevo en este espacio que genere la discusión? ¿Que los protagonistas tienen 20 años y que sus padres se echan las manos a la cabeza a la vez que los primeros hacen barbaridades? ¡Pero si es lo mismo que todo lo anterior mil veces visto! ¿Acaso Pocholo no hacía lo mismo en "Hotel Glam" pero elevado a la enésima potencia? ¿Es que en GH no bebían hasta caerse por los suelos? ¿Alguien no ha visto a Carlos Lozano tocarse compulsivamente la nariz mientras presentaba OT? ¿Y Massiel?

Por tanto, un formato manido, una discusión artificial y doblemoralista y de resultas, un programa, como ya hemos dicho, malo. Malo porque es aburrido. En la primera hora de ayer sólo se ofreció a dos tíos retándose a ver quien era el imbecil que más bebía, los resultados de la apuesta (vomitona incluida) y la madre de uno de los querubines echándole la culpa al empedrado. Si esto es el éxito del verano, prefiero que vuelva el invierno. Me acercaba al programa con ganas de ver el no va más de la transgresión y me dormí nuevamente engañado por la tele. Y van...

¿Cómo darle la vuelta y convertir esto es un programa realmente interesante y que cumpla las funciones de análisis pormenorizado de la juventud española? Propongo a Antena3 que haga nuevas revisiones de "Libertad vigilada" pero con otro perfil de concursantes. En vez de cachitas depilados y jamonas discotequeras, debería grabarse uno con 12 perroflautas. En vez de barra libre y piscina: litronas, bongos, pelotas de malabares y música de "Chambao". Además, el encierro podría hacerse en una casa ocupada, con el consiguiente ahorro en decorado.
Posteriormente podría hacerse lo mismo con 12 gafapastas: conciertos de "Chico y Chica" y "Astrud", libros de Palaniuk y encierro en un local de moda decorado en naranja.

Y la gran final: los 36 encerrados en una misma casa, sin alimentos, sin agua y sin sustancias, privándoles del descanso y martirizándoles con sonidos repetitivos y duchas de agua fría. Hasta que se saquen lo ojos unos a otros.

La juventud retratada al milímetro y desde todos sus ángulos. Por fin el experimento sociológico que estábamos buscando.

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lunes, febrero 06, 2006

Conectamos con la masa

zapeado por zama


"1984", de Geroge Orwell, trata sobre un hipotético mundo futuro, donde el planeta está dividido en tres estados en permanente guerra entre ellos. Winston Smith, el protagonista, vive en un Londres decadente englobado en el superestado de Oceanía, donde el gobierno totalitario controla hasta el más íntimo ámbito de la vida de sus habitantes a través de unas telepantallas: "El Gran Hermano te vigila". Además de no tener ningún tipo de privacidad en cuanto a sus actos, Winston sabe que sus pensamientos también son controlados mediante la policía del pensamiento.

A pesar de saber de antemano que su rebeldía está abocada al fracaso, Winston trata de luchar contra el estado apoyándose en el amor de Julia.

Este libro de Orwell no tiene ni por asomo nada que ver con el concurso de telerrealidad "Gran Hermano", a pesar de que la idea de la monitorización permanente, del control de los actos, de la tiranía del vigilante que todo lo sabe y hasta el título emerjan de él.

Durante siete ediciones, el programa de la Milá ha encerrado sistemáticamente a gente sin ningún interés aparente entre 4 paredes, durante unos 100 días, y nos ha mostrado a nosotros, los espectadores, el Gran Hermano que todo lo sabe, su intrascendente día a día. Broncas, peleas, amores, pruebas, dietas, bailes, piscinas, saunas, canciones, politonos, confesiones, nominaciones, expulsiones.

Nadie confiesa verlo, nadie confiesa votar, todo el mundo está viendo un canal temático de documentales o alguna película independiente en la 2. Pero, sin embargo, más de 5 millones de personas de media (¡en un programa de 10 a 2 de la mañana!) se paparon el día en el que Pepe ganó la séptima edición por una mayoría más que absoluta (87% de los votos).

¿Es que acaso a la gente le recuerda al magnífico libro de Orwell y quiere ver si los concursantes tratan de rebelarse contra el Gran Hermano, aunque sepan que es inútil? ¿Es que son los espectadores unos crueles totalitarios que quieren someter a los conejillos de Guadalix hasta doblegar su espíritu? No y mil veces no. Lo que pasa es que "GH", pese a su gran vaciedad intelectual y a sus protagonistas manifiestamente mejorables es entretenido. Supongo que eso diga poco de lo que yo considero entretenido, supongo que las vacas también miran entretenidas el paso del tren. Pero es que muchas veces, algo entretenido lo define la comparación. Ayer emitían a la vez que "GH" una peli de Kevin Costner, "El Rondo de Estudio Estadio", "Mis adorables vecinos" y "Cuarto Milenio". No hace falta ser Punset para darse cuenta de que "GH" era la única opción televisiva válida.

Pero tiene que haber algo más que la mera comparación. Quizás sea el voyeursimo, o el marujeo, o las ganas de vivir realidades paralelas. Por mucho que protestemos de la presencia numerosa y reiterada en televisión de figurillas nacidas a la luz del concurso, más de cinco millones de personas siguen alumbrando esas figuras.

Así que ya sabe, no practique el doblepensar, no diga una cosa a sabiendas de que la realidad es otra: usted ve "Gran Hermano" y no puede hacer nada por evitarlo.

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