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domingo, 10 de junio de 2018

LIBROS: LA MUJER EN LA VENTANA-MAR BLANCO-YA NO EXISTEN JUNGLAS ADONDE REGRESAR







LA MUJER EN LA VENTANA (2018)

A.J. Finn (Nueva York)


Al leer esta novela he tenido la sensación una vez más (una entre muchas) de déjà vu. Cuando una historia ha tenido éxito y se ha convertido en un best seller (término que no es malo en sí mismo), se suceden una serie de novelas que quieren contener la misma esencia, repiten los mismos perfiles protagonistas, el mismo ritmo narrativo. Desde que leí a la genial y retorcida Gillian Flynn en Heridas abiertas y sobre todo en la maravillosa Perdida, he tenido la ocasión de tener entre mis manos dos o tres novelas que siguen en mayor o menor medida este patrón de manera vaga pero identificable. Me pasó con la entretenida sin más La chica del tren y me acaba de pasar con La mujer en la ventana. En concreto, en estas dos últimas novelas, quitamos un poco de allí y ponemos un poco de acá, y tenemos a una mujer protagonista cuyo pasado fue más o menos agradable con algún que otro problema, y su presente es caótico y se haya a la deriva. Todas sus circunstancias las ahoga en alcohol (mucho alcohol), y llega un momento en que es testigo de un hecho espeluznante pero inverosímil para los que la rodean.

En principio no sabemos muy bien que ha pasado con Anna Fox, pero el caso es que actualmente vive sola en un apartamento de Nueva York con una incapacitante agorafobia. Una situación provocada por un pasado reciente que cuando asoma la patita resulta previsible de tan mascado. Se dedica a espiar a sus vecinos, y esto un día le lleva a observar un suceso escalofriante (la referencia a La ventana indiscreta de Hitchcock es tan evidente, que hasta el escritor se lo hace reconocer a la protagonista). Es cuando se desata la tormenta y el escritor nos lleva por un juego de realidad y alucinación que al final se desentrañará.

El ritmo es ágil y trepidante, es lo que se suele decir en estos casos. Se lee en un pis pas a pesar de ser un tochaco, pero realmente te llegas a plantear en muchos casos si realmente está pasando algo o estás perdiendo el tiempo. Eso lo decidirá el lector cuando acabe la novela. Lo que más me ha gustado es que la protagonista es una adicta al cine clásico de suspense y novela negra. En este sentido, las constantes referencias al tema hacen la novela más agradable en algunos momentos. Un thriller psicológico (je, je) de manual, con una campaña de publicidad increíble (los calificativos a la excelencia de la novela tanto en la portada como en la contraportada, solapa y contrasolapa son incontables) que tiene cosas buenas, cojea en otras, y poco más, la verdad.



MAR BLANCO (2018)

Claudio Giunta (Turín, 1971)



Tres jóvenes florentinos desaparecen en las islas Solovskí, una zona climatológicamente hostil al norte de Rusia, cerca del Mar Blanco. Habían acudido allí a colaborar en la restauración de un monasterio, proyecto financiado por la UNESCO. El lugar también fue en su día, el escenario para el establecimiento de los escalofriantes gulags del antiguo régimen soviético.

Dadas las condiciones del lugar y a falta de información, tanto la policía italiana como la rusa están a punto de cerrar el caso y considerarlo muerte accidental. Pero el periodista freelance Alexander Capace, viendo algún hilo por donde tirar, decide hacer una investigación por su cuenta desplazándose al inhóspito enclave.

Se ha hablado mucho de que esta novela tiene reminiscencias de El nombre de la rosa y he de decir que nada que ver, salvo que la narración tiene un monasterio como coprotagonista. Creo que la brillantez y la complejidad de un clásico como es El nombre de la rosa, es difícil no ya de superar, sino de igualar.

Esta novela es una historia bastante original e interesante que se debate entre el misterio de la desaparición de los jóvenes y la crisis existencial que está viviendo el protagonista. Él es un treintañero, que no acaba de despuntar en su trabajo, que está a punto de divorciarse, y que no sabe cómo redirigir su vida. Es de esos libros donde el suspense tiene un protagonismo a veces secundario, sobre todo cuando se para a dibujar la sociedad (en muchos casos de la clase alta florentina) o realizar retratos psicológicos, como el que hace de la madre de Enrico, uno de los desaparecidos, que me ha parecido de lo mejorcito de la novela. También la evolución del protagonista principal, muy alejado al principio de los chicos desaparecidos, y que comienza a sentir un acercamiento e identificación hacia ellos, sobre todo a raíz de la lectura del diario  de Enrico. Descubrirá una personalidad no tan alejada de él mismo y que le hará obsesionarse aún más con la historia.

Un relato donde pasado y presente se entremezclan, en una ambientación poco habitual en la novela negra y que hace aún más inquietante el desarrollo y desenlace del enigma. Pero sobre todo es una búsqueda del propio ser a través de acontecimientos que se van sucediendo y que son a veces como puzzles que van forjando la identidad del protagonista.



YA NO QUEDAN JUNGLAS ADONDE REGRESAR (2017)

Carlos Augusto Casas (Madrid, 1971)


Esta es una de las novelas que más me ha sorprendido de las últimas que he leído. No estoy muy familiarizada con ciertas etiquetas que se le dan al género, pero en el prólogo se la califica como una hard boiled. Desde luego, después de leer la novela, encaja perfectamente en este estilo: sexo y violencia a cascoporro  como hilo conductor. Y todo sin remilgos, ni delicadeza, ni filtros. A bocajarro. Con lenguaje obsceno y provocador. En este sentido, me recuerda mucho a un libro que leí hace poco, que me encantó y que recomiendo (dentro de este contexto, eso sí) que es Sesenta kilos de Ramón Palomar.

Tengo que reconocer que me sorprendo a mí misma muchas veces en mis gustos y más teniendo en cuenta que el otro día hice un test en Internet (¿por qué, Dios mio?), y me salió que era una PAS (persona altamente sensible), y por lo tanto no proclive a estas lecturas y tal… Bueno será que la incoherencia y la contradicción son otros de los rasgos de mi personalidad.

Volviendo al lío, la narración es una historia de venganza, casi épica. La de un anciano Teo, el gentleman, que decide ajustar cuentas con los asesinos de Olga, una prostituta con la que le gustaba charlar y pasar la tarde. Con poco que perder y este objetivo anclado en su cabeza, iniciará un recorrido de destrucción y muerte al más puro estilo Tarantino. La novela tiene unos secundarios sorprendentes, como es ese sicario que tras su trabajo vuelve al hogar con su familia feliz de clase media, o esa inspectora nada estereotipada que deja mensajes de voz en el móvil de un marido que no acaba de regresar a casa.

Violencia, soledad, humor y excesos cohabitan en esta novela corta que se lee en un suspiro y tiene vocación de minoritaria, lo cual me lleva a la conclusión de siempre con la que todo el mundo no estará de acuerdo: me encuentro más a gusto en ese mundo peculiar y con personalidad que no busca gustar a todo el colectivo o masa en general. Y también me lleva a una reflexión al margen de estas novelas y que cada vez tengo más clara, y es que el entretenimiento también es calidad (lo que mi cabeza asume como calidad). Últimamente no concibo el uno sin la otra y la otra sin el uno.


lunes, 14 de mayo de 2018

OTRA VUELTA DE TUERCA Y SU ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA.






OTRA VUELTA DE TUERCA (1898)

Henry James (1843, Nueva York-1916, Londres)

Esta es una de esas novelas que he reevisitado varias veces porque siempre encuentro algo nuevo, dibujo nuevas interpretaciones en mi mente, y sobre todo porque sigue fascinándome a pesar de que se han cumplido ya ciento veinte años desde su publicación.

Y es que esta novela de fantasmas, una de las más influyentes en la historia de la literatura en este género e incluso en el cine, pudiera no ser de fantasmas. La gente que la haya leído seguro que me entenderá. Las primera vez que la leí (hace doscientos años por lo menos) sentí terror, las posteriores veces desasosiego o curiosidad, pero, desde luego, siempre inquietud.


Una institutriz, humilde pero con una educación exquisita, se traslada a una casa de campo a cuidar de dos niños aparentemente adorables y que están al cargo de un tío que no quiere saber nada de ellos (al menos eso parece, ya que la condición que exige es que “no quiere ser molestado”). Ella se siente fascinada (o enamorada) por este personaje. Con estas premisas se dirige a la mansión Bly a cuidar de los críos. Flora y Miles, son como ángeles caídos del cielo. Todo es perfecto hasta que comienza a tener visiones de antiguos empleados de la casa: Quint, el criado o ayudante del amo, y la señorita Jessel, la anterior institutriz, ambos fallecidos en extrañas circunstancias y que al parecer tenían una relación amorosa. Ella supone que la malignidad de estos fantasmas es total y que su objetivo es influir en la personalidad de los niños y arrastrarlos hacia un precipicio moral.

Nos encontramos ante una novela en que todo es sugestión, nada se contempla como cierto ya que se deja a la interpretación o intuición del lector.

Y es que hay que destacar que, salvo una pequeña introducción, el libro está escrito en primera persona, es un relato narrado por la propia institutriz que cuidó de los niños; un manuscrito que ha llegado a manos de un hombre que lo lee ante un grupo de conocidos: el relato dentro del relato. En este sentido, los lectores somos como ese conjunto de personas que escucha atentamente. Esta característica hace todavía más difícil la interpretación de los hechos, ya que solo conocemos la versión de la protagonista.

Ella ve fantasmas. Y son malos porque ella nos lo dice. Y nos cuenta que por esa causa tiene que “salvar” a los niños de su influencia, porque a pesar de las apariencias esos niños también ven a los muertos y tienen una relación perversa con ellos que viene del pasado. Por otro lado, la ama de llaves, la señora Grose, es una mujer sencilla que quiere creerla y parece estar muy sugestionada por la propia joven.

La dicotomía está en saber si los fantasmas realmente existen o si solo están en la cabeza de la institutriz. Esto provoca una gran inquietud mientras leemos la historia, y todavía más al final, cuando no salimos de dudas. ¿Hay algo que va mal en la cabeza de la joven mujer? ¿Existen en ella deseos reprimidos por una sociedad puritana que a la menor oportunidad enjuiciaba a las mujeres? ¿Sus visiones son una respuesta de su mente en un intento de querer separar nítidamente el bien del mal, lo puro de lo insano?

No encontraremos respuestas a estas preguntas. Es más, cierto agobio y perturbación llegan a estar muy presentes. Es de destacar las conversaciones de la narradora con el pequeño Miles, que no hacen más que introducir más elementos de confusión a la historia, o la supuesta falsedad o doblez de Flora lo que nos lleva a otras preguntas sin respuesta: ¿son los niños realmente malos, le siguen el juego a su cuidadora, o están “defendiéndose” de una mente enferma?

Esa figura del “niño maligno”, aunque ahora pueda parecernos algo estereotipado o explotado hasta la saciedad sobre todo por las películas del género del terror, en aquella época era algo infrecuente en la literatura y, Henry James, también fue un precursor en eso. 

Para rematar, el final escalofriante fulmina cualquier expectativa que tengamos concebida “a priori”. Cerraremos la historia como más nos convenga o según la hayamos percibido. No es una tarea fácil.



Esta novela ha sido adaptada infinidad de veces en el cine. De todas las que he visto, la película que más me ha impresionado es la injustamente desconocida The innocents de Jack Clayton (1961) o como se tituló en España en todo un alarde de originalidad, Suspense (tócate los…, mariloles, para qué andarnos por las ramas).

La película es una fiel adaptación de la novela corta de Henry James aunque, quizás, un poco más explícita en algunos casos; también contiene situaciones que en el libro no se dan (Truman Capote participó en el guión). Esto lo achaco a que el cine tiene que “mostrar” un lenguaje diferente al de la literatura, dado su carácter visual o sensorial (esa canción infantil que suena una y otra vez y que no augura nada bueno).



La ambientación es exquisita con esa mansión plantada en mitad del campo, perfecta para el juego que nos va a presentar el director. Devorah Kerr hace una interpretación excelente como puritana institutriz. Su cara pasa de la adoración a la perplejidad y al pasmo, del pánico a la perturbación o la locura. Y lo hace admirablemente bien. Los niños también sacan adelante bastante bien unos papeles, que no son nada fáciles dada su complejidad, sobre todo el chico que interpreta a Miles, Martin Stephens, en ese rol de niño-hombre por la forma en que se expresa.

Como muestra de estos aspectos, esta hipnótica escena en la que Miles recita un poema:


Un suspense psicológico en blanco y negro llevado admirablemente a lo largo de la película con esa sugestión y ambigüedad presentes constantemente, igual que en la novela.

Una cinta cuya influencia es evidente en mucho del cine de terror y de fantasmas posterior, como podrían ser las españolas Los otros o El orfanato.

martes, 1 de mayo de 2018

LIBRO: CUANDO SALE LA RECLUSA.






CUANDO SALE LA RECLUSA (2017)

Fred Vargas (1957, Paris)

Por fin he podido disfrutar de la última novela de mi adorada (sí, adorada) Fred Vargas. Y es que esta escritora se ha convertido en una de mis imprescindibles de novela negra. Fred Vargas, seudónimo de Frédérique Andouin-Rouzeau, era una arqueóloga a la que un día le dio por escribir y todos sus seguidores le damos las gracias por ello. Es creadora de la famosísima serie del comisario Adamsberg que ya la completan doce novelas si mal no recuerdo. Destaco entre ellas tres: Huye rápido, vete lejos; La tercera virgen, una auténtica obra maestra (esto siempre en mi opinión, claro) y la penúltima de la serie Tiempos de hielo.


Leer una novela negra de Vargas es deleitarse con las conversaciones, con los diálogos, y no tanto con la sensación de querer leer páginas y páginas para saber quien es el asesino.

Adamsberg es un ser humano excepcional, adorable, intuitivo (ve más allá de las brumas, intenta convertir las burbujas gaseosas de su cerebro en pensamientos) y sensible, que no sensiblero. Está rodeado por una brigada que la componen casi en su totalidad hombres con la excepción de dos mujeres que son únicas. Es un gusto observar las relaciones entre el comisario y sus agentes, desprovisto de ese compadreo tan masculino y cansino, sin palmaditas en la espalda ni brotes de virilidad. Adamsberg tiene mucho tacto, no es agresivo en sus interrogatorios, y tiene apariencia de despistado. Dentro de los diálogos a veces insulsos, absurdos con un humor e ironía finos, hay mucha profundidad. El comisario tiene el arte de incluir en una conversación sobre la investigación, un apunte acerca de cómo están los mirlos que acaban de nacer en el patio y de los cuales hay que hacerse cargo porque han nacido en el sitio equivocado. Fred Vargas siempre introduce a los animales de una forma deliciosa (y a veces surrealista) en sus novelas, como es el caso de Bola, el gato de la brigada, al que miman como si fuera un bebé.

 “—Cinco; es una gran nidada —comentó Voisenet con cierta gravedad—. El patio está adoquinado. Y la base de los tres árboles está protegida con rejas. No han escogido demasiado bien su sitio los padres. ¿Cómo van a encontrar las lombrices?

—Froissy —dijo Adamsberg sacando un billete de su bolsillo—, hay frambuesas en la tienda de la esquina; vaya usted a buscar unas cuantas. Y añada cake también. Voisenet, búsqueles un cacharro para el agua. No ha llovido desde hace más de diez días. Betancourt, vigile al gato. Noël, Mercadet, quiten las rejas de los árboles. Justin, Lamarre, rieguen el suelo, que se reblandezca. ¿Alguien conoce una tienda de pesca en los alrededores?

—Yo —contestó Kernokian—. A diez minutos en coche.

—Entonces, dese prisa y vaya a comprar lombrices.

—¿Grandes?

—Pequeñas, de las finas.

—Pero, ¿y la reunión? Es a las nueve.

—Le esperaremos.

Mordent miraba la escena, estupefacto. Adamsberg distribuía sus órdenes como en plena investigación de un caso y los agentes obedecían inmediatamente…”

 En esta novela, Adamsberg tiene que regresar de Islandia (donde le dejamos en su anterior aventura en la que se tomó unas vacaciones) acuciado por su brigada para resolver un caso. Sin embargo esta historia secundaria le llevará, casi sin querer, a interesarse por la muerte de tres ancianos a consecuencia de la mordedura de la araña denominada “reclusa”, algo en principio imposible porque las mordeduras de esta araña no son fatales. La trama que parece tener varias ramificaciones y puede parecer compleja y enmarañada como una telaraña (valga la palabra), poco a poco va desenmascarando segundas realidades. Y es que la palabra “reclusa” tiene dos acepciones: la de la araña, y la de las mujeres que vivían recluidas voluntariamente en la Edad Media por vergüenza o por lo que ellas creían una deshonra. ¿Cuál de los dos significados tendrá más peso en la historia?

Venganzas y una encrucijada moral la que Fred Vargas nos propone y le propone al comisario Adamsberg. Las decisiones que tome este singular personaje, serán las que tomaríamos muchos de nosotros seguramente. Porque Jean-Baptiste Adamsberg es, ante todo, un buen hombre.

miércoles, 11 de abril de 2018

LIBRO: SUMARIO 3/94






SUMARIO 3/94 (2017)

Vicente Arlandis Recuerda y Miguel Ángel Martínez



“Algo huele a podrido en Dinamarca”  se dice en Hamlet, la tragedia de Shakespeare.

Algo raro pasa al leer esta novela. Para empezar estamos ante una novela “no creativa”, es decir, no es que simplemente se base en hechos reales, sino que el libro no tiene ningún aporte literario que salga de la mente de un escritor. No crea nada ya que está compuesta por los textos (declaraciones, diligencias, autos, etc) que forman el Sumario 3/94 y que se llevó a cabo tras muerte en circunstancias violentas de una anciana.

El 25 de junio de 1994, Vicente Arlandis Ruiz, vecino de Ibi (Alicante) fue detenido por la policía por el asesinato de María José Picó Moltó, de 84 años de edad y vecina de la localidad. Se da la circunstancia de que Vicente Arlandis había denunciado días antes la desaparición de esta mujer ya que tenía una estrecha relación con ella: debido a su avanzada edad y estado mental la ayudaba en sus quehaceres diarios. Fue condenado a veintinueve años de cárcel y estuvo encarcelado en varias prisiones durante trece años. En 2016, su hijo Vicente Arlandis Recuerda y Miguel Ángel Martínez realizan una labor de investigación y selección de documentos que conforman el sumario 3/94. Vicente Arlandis siempre mantuvo que era inocente.

A pesar de la jerga policial y jurídica que se utiliza en los textos, que por otra parte es para hacérselo mirar tratándose de órganos tan serios (plagada de adverbios, arcaísmos, faltas de ortografía, mala construcción de frases, etc), el libro tiene la capacidad de introducirnos en él como si de una novela policíaca se tratara, siguiendo el caso desde sus inicios (con la investigación y la instrucción) hasta el final (con la sentencia).

Pero la más curioso que nos sucede cuando vamos leyendo la novela es la sensación de que algo no cuadra, algo no va bien. Los textos que vienen en el anexo del libro nos sirven para ilustrarnos y aclararnos esta especie de dudas que nos ha generado su lectura. La construcción de la verdad de Raquel Taranilla es de una lucidez extraordinaria (ya el título del artículo nos habla de la construcción de la verdad no de su descubrimiento). Aunque en el libro no se pretende demostrar su inocencia, se insinúa si Vicente Arlandis no fue víctima de un sistema judicial empeñado en resolver el caso, “sobreprotegiendo la validez de pruebas condenatorias y ninguneando ciertos datos… desconsiderando su presunción de inocencia”. El juez considera ciertas algunas declaraciones de testigos clave para la acusación de Arlandis sin considerar la animadversión de estos hacia el acusado. “ A diferencia de lo que ocurre con los peritos…, las declaraciones de los testigos son transcritas siempre a través de la voz interpuesta de un profesional de la justicia… decide en que forma lingüística se registran los datos, cuales son merecidas de registradas y cuales se omiten”. En este sentido no se investigó la enemistad de Arlandis y Peiró (el otro encausado). A ciertos testigos solo se les pidió que ratificaran sin volver a declarar (cerrando así la posibilidad a que pudiera haber contradicciones y lagunas) y que orientaron las informaciones hacia conclusiones perjudiciales para Arlandis.

Por otra parte “el órgano juzgador se apropia del relato escrito por la acusación… y lo copia introduciendo escasos cambios”. O lo que es lo mismo, un corta y pega de toda la vida. Hay dudas en los indicios, dudas en la declaración del principal testigo que dice escuchar una conversación y que muestra varias fisuras…

En definitiva, un libro que no se puede clasificar porque casi seguro nadie ha tenido algo así entre sus manos. Una especie de pesadilla para el acusado atrapado en la maquinaria de la justicia. Un relato que, curiosamente, habla por sí solo sin decir ni aportar nada, creando una sensación de desasosiego que nos hacer reflexionar como pocas veces.

Cien por cien recomendable.


domingo, 18 de marzo de 2018

LIBRO: LA PLAYA DE LOS AHOGADOS.




LA PLAYA DE LOS AHOGADOS (2009)

Domingo Villar (Vigo, 1971)



Domingo Villar es un periodista y escritor gallego de novela negra que en 2006 presentó al inspector Leo Caldas en la novela Ojos de agua. Este libro consiguió varios premios pero yo, con mi despiste habitual, comencé a leer la serie con la novela que le sigue a esta: La playa de los ahogados. Aunque es cierto que no hace falta leer la primera para seguir sin problemas la lectura de la segunda, hay datos que indican una antecesora (yo, insulsa de mí, percibí las situaciones como un sugerir, un querer decir pero no).



Y dicho esto que poco aporta realmente, pasemos a hablar de La playa de los ahogados que es un libro atrayente en varios aspectos: tenemos un muerto y una investigación en marcha, relaciones entre personajes muy interesantes y sobre todo una ambientación detallada y preciosa en un pueblo gallego llamado Panxón.

Una mañana el cadáver de un marinero llamado Justo Castelo aparece ahogado en la playa. Lo que en principio parece un suicidio, poco a poco se va convirtiendo en asesinato ante las pruebas forenses y las circunstancias del caso. Entretanto y relacionado con este hecho, sale a relucir una historia acerca de un misterioso naufragio ocurrido unos años atrás en el que murió el capitán del barco Xurelo.

El tranquilo y solitario Leo Caldas se hará cargo de la investigación junto a su compañero, el impulsivo e impaciente aragonés Rafael Estévez.

Es una delicia la forma de narrar que tiene Villar y su manera de describir la manera de ser y de vivir de un pueblo costero gallego. Su temperamento y personalidad, su gastronomía, el paisaje, aspectos puntuales en la forma de ser de los personajes como la  superstición…, son tratados de una manera rigurosa pero también con cierta ternura diría yo: “el” repetir las preguntas constantemente sin obtener respuestas, hablar sin decir apenas nada, ese humor seco y certero. En casi todo el libro, que está repleto de diálogos, se puede apreciar una ironía o un humor muy fino pero de agradecer. Es un libro de misterio e investigación policial para leer con sosiego, deleitándose con las conversaciones. Una de las cosas que más me ha gustado es la naturalidad de las relaciones entre los personajes; son individuos con mochila pero no se percibe desesperación o situaciones al borde del precipicio. Las personas se mueven en un vaivén pausado, con giros que no te dejan k.o. y una tierna relación entre un padre y un hijo en la que no hay reproches, desaires (al menos buscados) y sí mucho amor y respeto. “El libro de los idiotas” que tiene el padre de Leo Caldas ha sido todo un descubrimiento para mí, igual escribo uno parecido (quien haya leído o lea la novela sabrá a qué me refiero).

Gerardo Herrero es un director de cine al que parecen gustarle bastante las adaptaciones de libros como Malena es un nombre de tango de Almudena Grandes o Territorio comanche de Arturo Pérez-Reverte. (Esta última quizás sea para mí una de sus mejores películas, pero la vi hace tiempo, tendría que revisarla. ¿No os pasa que películas que os entusiasmaron hace tiempo pierden mucho con una segunda visión en la actualidad? Lo contrario rara veces sucede).


En este caso, aunque para mí gusto el libro supera con creces a la película, creo que la esencia de lo que se quiere contar está muy bien narrado en el film, que se hace agradable de ver y se sigue con interés. Carmelo Gómez (Leo Caldas) y Antonio Garrido (Estévez) saben perfilar bastante bien sus personajes y darles credibilidad. Y algunos secundarios están de lujo. Algo que me sucedió con la película es que la serenidad del paisaje y las gentes hace que el misterio se vuelva quizás demasiado complejo y forzado; con el libro no pasa porque el autor tiene páginas y páginas para explicarlo. Esto último suele ser, creo, uno de los principales problemas de las adaptaciones: poco tiempo para mucho meollo; intentar casar las cosas con parches rápidos le resta credibilidad a la historia.


Otro de los inconvenientes de este film es que se estrenó poco después de que lo hiciera La isla mínima, y nada que se estrenara en la época resistía comparación con este peliculón. (Bueno sí, quizás la serie americana True Detective: primera temporada, pero aquí hablamos ya de lo sublime, de lo insuperable).



Trailer de la película


miércoles, 22 de noviembre de 2017

LIBROS: VISITATION STREET- BABILONIA- PECADO.




VISITATION STREET (2013)

Ivy Pochoda (Nueva York, 1976)

Los tres libros que voy a comentar a continuación tienen la peculiar característica de que estaban situados en la estantería dedicada a novela negra o detectivesca y quizá, exceptuando el último, yo no los incluiría en este género (aunque sí que es cierto que tienen elementos de literatura negra pero como de refilón).

Visitation street es la historia de la desaparición de dos adolescentes una noche en la que se embarcan en una balsa de goma intentando atravesar la espesura del mar de Nueva York. Este hecho le sirve de pretexto a la escritora Ivy Pochoda para hablarnos de vidas apartadas y marginadas; de personas que habitan en bloques de pisos en un rincón desolado de la ciudad; de   ambientes “repletos” de vacío existencial, exclusión o aislamiento; de hombres y mujeres con cicatrices invisibles que viven como pueden o sienten.

Y es así como una serie de personajes cansados, desinteresados y al borde de sí mismos, deambulan por las calles de este barrio intentando reescribir su historia: una chica que no soporta la idea de haber sobrevivido a su mejor amiga, un profesor de música que no sabe qué camino escoger, un muchacho negro, cuyo padre acaba de ser asesinado y que no quiere seguir los pasos de otros que acabaron mal, un joven que vuelve al “hogar” y cuya enigmática figura desencadenará historias enterradas pero no olvidadas. Y algunos más. Hay varios misterios que se resolverán al final. Pero repito, la historia es algo más: es el mosaico de vidas en desorden, donde la soledad, como suele ocurrir en estos casos, es el principal protagonista de una novela bonita, a ratos muy emotiva, pausada en el buen sentido, intensa y muy recomendable.


  

BABILONIA (2016)

Yasmina Reza (París, 1959)

 Esta curiosa novela ganó el premio Renaudot 2016 y fue calificada como “Una tragicomedia feroz con toques de thriller”. Me gusta esta definición, pero que nadie se lleve a equívoco con lo de thriller, es una historia bastante intimista y en todo caso sería una especie de thriller doméstico.

La novela tiene una mezcla de géneros muy interesante, pero una de las cosas que más me ha gustado es que a ratos me ha parecido realmente divertida. Aunque hay que avisar que el humor que destila es más bien negro (o azul oscuro) e irónico, algo que no a todo el mundo gusta (a mí me encanta).

Elisabeth es una ingeniera de patentes del Instituto Pasteur, está a punto de jubilarse y vive una época apesadumbrada por la muerte de su madre. Su vida es un tanto rutinaria al lado de su marido Pierre, así que decide organizar una cena con amigos y vecinos, entre ellos el matrimonio Manoscrivi, Jean Lino y Lidie, que serán vitales en el desarrollo de la historia.

La novela está narrada en primera persona y mezcla recuerdos del pasado con momentos del presente de una manera a veces caótica, pero comprensible y deliciosa. A raíz de la fiesta, el tono cambia para volverse cada vez más desenfadado y achispado hasta que un acontecimiento inesperado establece un punto de inflexión en la cotidianeidad de los personajes, que pone todo patas arriba y que es mejor no desvelar.

Una narrativa brillante, desenvuelta y mordaz para describir, una vez más, la soledad, la desorientación o la pérdida del rumbo.




PECADO (2017)

Benjamin Black (Wexford, Irlanda, 1945)

 El escritor John Banville utiliza de nuevo su pseudónimo Benjamin Black para adentrarse en el género negro, pero esta vez dejando de lado a su inigualable protagonista habitual, el patólogo forense Quirke, para presentarnos una nueva serie y al joven inspector Strafford. 

De las tres novelas esta es la que mejor encaja en la literatura de detectives (claro, tratándose el protagonista de un inspector, jeje), pero como siempre que nos adentramos en el mundo  de Benjamin Black, no nos encontramos con la típica investigación del caso en la que la identidad del asesino es el principal escollo.  

Estamos en los años cincuenta. Un cura de pueblo aparece asesinado en la mansión de Ballyglass House (apuñalado y castrado, ejem). Strafford se instalará en este pueblo durante unos días en los que se verá acompañado de los personajes más peculiares y extravagantes.

De nuevo la ambientación, los pensamientos, las relaciones entre los individuos y las particularidades de cada uno, van a ser una constante en el libro. El inspector se sumerge en un mundo de opacidad en el que las personas se le presentan como actores que representan una función teatral.

Strafford aparenta ser frío y poco sensible y de entrada no tiene el carisma del achuchable Quirke, ese triste, solitario y poco convencional patólogo con el que te encariñas enseguida. Pero tiene un punto misterioso y atractivo:



—¿Ha visto usted muchos? Asesinatos y cosas así.

Strafford esbozó una leve sonrisa.

—No hay “cosas así”… El asesinato es único. “



Habrá que esperar a nuevas entregas para hacernos más a la idea, pero aunque para una servidora no está a la altura de la serie anterior, no es una novela para nada desdeñable. Por cierto, ha sido premio RBA de novela policíaca 2017.


martes, 31 de octubre de 2017

LIBROS: LA SUSTANCIA DEL MAL - EL LIBRO DE LOS ESPEJOS.


LA SUSTANCIA DEL MAL (2016)

Luca D´Andrea (Bolzano, 1979)




He dicho ya unas cuantas veces que lo que más valoro de una obra, sea del arte que sea, es que me entretenga. También otras muchas cosas, pero una de las principales es esa.

En este sentido el entretenimiento puede ser de muchas clases: obras sin muchas ínfulas, obras maestras que además de entretener te ofrecen otras muchas cosas, entretenimientos pausados, de ritmo vertiginoso, mezclas de muchos géneros… En fin, el tema da para mucho.

Creo que la clase de pasatiempo que ofrece La sustancia del mal la describe muy bien su autor: “Mis libros son hamburguesas y quiero que sean las mejores de la zona”.  Pues vale. Yo traduzco esto en: algo rápido y sin más pretensiones que haga pasar un buen rato. Pero coñe, también buscamos un poco de enjundia al asunto, digo yo.

Un joven guionista estadounidense acaba de mudarse con su mujer e hija a los pies de los Dolomitas, los Alpes Orientales. Tras vivir una experiencia terrorífica en una operación de socorro, se enfrentará de una manera obsesiva y enfermiza a la resolución de un crimen espeluznante acaecido treinta años atrás. La intención de que detenga sus investigaciones por aquellos que de alguna manera directa o indirecta sufrieron por aquel crimen, no hace más que acrecentar su  obstinación por saber más.

La novela esta hecha con los ingredientes perfectos para que devores sus casi quinientas páginas en no más de tres días. En este sentido no se para mucho en el retrato de los personajes, salvo en el personaje principal, que es un sufriente de los estragos que ha causado el accidente montañoso en su psicología. El resto son comparsas utilizados para hilvanar una historia cuyo interés principal es buscar el culpable del crimen colectivo que tuvo lugar en los años ochenta. En este sentido el misterio engancha y ese el mérito principal del autor. La historia transcurre a una velocidad apabullante, con aventuras por la nieve y algún que otro tinte sobrenatural. Me leí el libro en un par de días sin pestañear, y todavía no se por qué, ya que entusiasmar, entusiasmar, como que no. Cosas raras que pasan.



EL LIBRO DE LOS ESPEJOS (2017)

E.O. Chirovici (1964)




El libro de los espejos es una novela muy bien escrita que nos cuenta una historia bastante atrayente.

Un agente literario recibe el manuscrito de un tal Richard Flynn, que es una especie de biografía inacabada con asesinato de profesor de universidad famosillo de por medio. Como se siente intrigado por el final y encima ve que puede ser una oportunidad de negocio para una editorial, encarga a un periodista que busque las piezas del puzzle que faltan con la intención de sacar una novela con la resolución del caso.

La historia se cuenta en tres tiempos, con tres personajes diferentes, Peter Katz, el agente literario; John Keller, el periodista y Roy Freeman, el detective que llevó el caso en sus orígenes.

La memoria y los recuerdos juegan un papel muy importante en esta novela y el escritor saca mucho jugo a estos temas, ya que no sabemos si lo que nos están contando algunos personajes es real o imaginario. Es más, en la novela, el profesor de psicología alude a que muchos de nuestros recuerdos no son vividos realmente, y que a veces los creemos así, pero que son solo hechos que nos han contado otras personas.

Chirovici teje una trama que se va complicando y que parece no tener lógica para los que la investigan. Los personajes están muy bien compuestos y cada uno tiene su importancia en la historia.

Es una novela elegante, ambigua, con una gran dosis de suspense. Lo que se llamaría hoy un thriller psicológico. Habla de la posibilidad de reescribir nuestra propia realidad, de borrar recuerdos que no queremos para sustituirlos por falsos acontecimientos. En definitiva, habla de las posibilidades de la mente y la memoria.

En este tipo de libros el final es muy importante, pero con la sana  intención de no tratar desvelar nada, prefiero que si alguien lee el libro juzgue por sí mismo.

Por último tengo que aludir a algo que hacía tiempo que no me pasaba: he dejado un libro a medias. Se trata de una novela negra francesa, galardonada con numerosos premios que supone según un comentario que se puede leer en la solapa del libro: “Un soplo de aire fresco en la novela negra. Un festival literario”. Pues yo lo siento, pero el festival no lo he visto por ninguna parte. También promete misterios que atrapan y mucho humor. Tampoco he sentido ni lo uno ni lo otro. Se trata de La brigada de Anne Capestan de Sophie Hénaff.  Aunque la han comparado con Fred Vargas, y su inigualable e indescriptible detective Adamsberg, bueno tengo que decir que para mí no hay color. Y fíjate que me da rabia, porque últimamente tengo un idilio con los autores franceses y sus novelas sean del género que sean. Pero bueno, ahí se ha quedado, soterrada debajo de un sinfín de libros (los estoy empezando a apilar en montones, que Dios me perdone, porque me faltan estanterías).

sábado, 21 de octubre de 2017

LIBRO: CARTAS DE LA GUERRA.


CARTAS DE LA GUERRA. Correspondencia desde Angola (2006)

Antonio Lobo Antunes (Lisboa, 1942)



El genial escritor portugués Antonio Lobo Antunes se licenció en medicina en la especialidad de psiquiatría por la universidad de Lisboa. Pasó dos años ejerciendo su profesión en un hospital de  Londres y a su regreso, recién casado y  con un hijo en camino, fue llamado a filas y destinado como médico en la guerra colonial de Angola. Sobre este tema escribió una novela En el culo del mundo (que estoy leyendo actualmente) y también dejó un legado impresionante, una serie de cartas dirigidas a su mujer embarazada que después se compilaría para formar esta fantástica “novela epistolar autobiográfica” (no encuentro mejor manera de describirla).

En 1971, con apenas treinta años, Lobo Antunes dejaba en Lisboa a su familia para enrolarse en una guerra que supondría un punto de inflexión en su vida personal y profesional. Totalmente perdido casi desde el inicio en tierras lejanas, su única vía de escape son las cartas que diariamente escribe a su mujer y que le hacen sentirse más cerca de ella.



Estas epístolas, dirigidas a una persona muy concreta y por lo tanto de una intimidad absoluta, son el más puro testigo de lo que un hombre puede llegar a sentir en un escenario totalmente hostil, desesperado porque el tiempo pase para poder volver al hogar. Los sentimientos de ese primer amor, el deseo, la amargura, el miedo, la tristeza… son expresados en forma poética muchas veces, en tono brusco y enfadado las menos, pero siempre con una intensidad y una sensibilidad apabullantes.


“Mi amor querido

Te adoro, mi gata de Enero mi gacela mi miosotis mi estrella aldebarán mi amante mi Vía Láctea… mi cuento de hadas mi Ariana mi heroína de Racine mi ternura mi amor… mi fuego mi única alegría mi América y mi Brasil… mi Ana Karenina mi lámpara de Aladino mi mujer.”


También esta estancia en la guerra supone la génesis de un escritor que más tarde se convertiría en un referente de la literatura portuguesa. A lo largo de sus meses en medio de la barbarie, mientras escribe una novela, somos testigos de su entusiasmo cuando cree haber escrito algo grande, más tarde de sus dudas al respecto, también de sus pensamientos de que su texto no merece la pena. Esos vaivenes en el estado de ánimo por los que pasa cualquier escritor en sus inicios. Lobo Antunes demuestra su inteligencia y su cultura en cada una de sus cartas. Es todo un deleite observar cómo un hombre que todavía no ha cumplido los treinta años, tiene esos conocimientos de la vida y el ser humano.

Y la cruenta guerra,  los detalles terroríficos, las enfermedades y las consecuencias traumáticas que deja en la gente. Aún así, intuyes que Lobo Antunes ahorró muchos pormenores a su mujer para no hacerla padecer más si cabe.

Hace unos meses se estrenó una película basada en este libro dirigida por Ivo Ferreira y que tengo muchísimas ganas de ver. Está rodada, curiosamente, en glorioso blanco y negro, lo cual me parece un acierto y cuyo trailer augura una película conmovedora (eso me transmite, luego no tiene porque ser así)


Este libro de cartas es una muestra de la mejor literatura, al igual que sus Libros de crónicas que también he leído y que son estupendos relatos “cotidianos” también con tintes autobiográficos que escribió durante cinco años cuando colaboraba en el periódico O Público. Son “Pequeñas prosas” como las llamaba sobre la infancia, la soledad, el desamor… Para mí son de lo mejorcito en cuanto a relatos que he leído.

Dicen que, al margen de estos libros que he comentado, sus novelas son “difíciles” de leer; creo que para mí esto es un aliciente. Me adentraré en alguna de ellas y veremos a ver que pasa.


martes, 12 de septiembre de 2017

LIBROS: ÍCARO (Deon Meyer) e INTRUSIÓN (Tana French)


Hoy os dejo el comentario de dos novelas negras que me han gustado bastante. En ellas (como suele ocurrir en las buenas historias de detectives) el caso es importante, pero lo que ocurre alrededor, como el ambiente y los personajes, puede llegar a ser más atractivo si cabe.



ÍCARO (2016)

Deon Meyer (Sudáfrica, 1958)



Según la mitología griega Dédalo intento escapar de la isla de Creta y para ello construyó unas alas de plumas y cera para él y para su hijo Ícaro. Dédalo enseñó a su hijo cómo volar y le advirtió que no lo hiciera cerca del sol ni del agua para no echar a perder sus alas. Pero Ícaro quiso volar demasiado alto, a la altura del sol y entonces sus alas se quemaron…

Deon Meyer es un periodista sudafricano que abandonó su carrera para dedicarse a la literatura negra. Sus tramas están ambientadas en este país marcado por un pasado reciente convulso y están escritas originariamente en africaner, pero han tenido tanto éxito que han sido traducidos a varios idiomas, e incluso alguna novela suya ha sido llevada al cine.



Sus libros están protagonizadas por el detective Benny Griessel, un alcohólico que es incapaz de dejar la bebida, y por su compañero Vaugn Cupido, más centrado y sereno (al menos en esta entrega). En este caso tendrán que descubrir al asesino del dueño de una empresa online dedicada a fabricar coartadas para situaciones de infidelidades en un matrimonio. El tema es escabroso porque hay gente importante que acudía a estos servicios y además la trama parece complicarse por momentos ya que paralelamente también conoceremos la historia de una familia metida en el negocio bodeguero del vino que a priori no tiene nada que ver con el asesinato del empresario.

El eje central de la novela es la ambición desmedida, la avaricia y todo lo que un hombre está dispuesto a hacer para lograr sus metas entre una maraña de negocios turbulentos e impudicia. El retrato psicológico que el escritor hace de los personajes es otra de las bazas principales de la novela. Se establece un equilibrio perfecto entre narración principal y vida personal de los investigadores que hacen de la novela una historia redonda escrita de manera fluida, eficaz, intrigante y en momentos emotiva.



INTRUSIÓN (2017)

Tana French (Vermot, EEUU, 1973)



A muchos les asaltará más de una duda a la hora de decidirse por leer este tochaco de la escritora estadounidense afincada en Irlanda, Tana French. Y es que uno puede imaginarse muchas cosas al observar las más de quinientas páginas (de letra tirando a pequeña): trama demasiado compleja con muchos personajes, mucha paja que sobra, giros sin parar etc. No es este el caso.


La joven Aislinn Murray aparece asesinada en su propio apartamento  y en principio todo apunta a lo que parece ser un caso de violencia de género con el novio de la víctima como asesino. La detective Antoinette Conway y su compañero Steven Moran encuentran indicios que les llevarán por otros derroteros y seguirán otras pistas a pesar de que en su brigada todos parecen interesados en que cierren el caso de forma prematura y de que se acuse al novio cuanto antes.

Tana French nos va desgranando casi minuto a minuto, o secuencia a secuencia, una trama de manera tan minuciosa y detallista, que parece que estamos asistiendo en vivo y en directo a una película que pasa delante de nuestros ojos. Las disquisiciones entre los personajes se describen a través de diálogos rápidos y entretenidos, pero con todo lujo de aclaraciones. Los interrogatorios son pequeñas historias en sí mismas con su inicio, nudo y desenlace y están impregnados de una tensión y suspense atractivamente desasosegantes.

El personaje principal es muy jugoso, atípico en este tipo de novelas: mujer guerrillera, sometida a un acoso laboral por sus compañeros masculinos de trabajo, borde, antipática e insensible en muchas ocasiones, a veces cuesta empatizar con ella. Y es que tiene tal coraza ante el mundo, que todos los dardos que la realidad le lanza resbalan por ella de una manera turbadora.

Un humor a veces muy negro, y sobre todo una ironía implacable recorren la novela de principio a fin. Un ambiente que a algunos puede saturar pero que a mí personalmente me encanta.