MIS COSITAS
viernes, 1 de septiembre de 2023
Olvidar que no olvido
martes, 11 de octubre de 2022
Donde el olvido
viernes, 27 de mayo de 2022
Ventajas de ir al infierno acompañada por un ángel
viernes, 2 de julio de 2021
Aniversario hipotético
Puedes
romper este silencio.
Puedes
romper lo que quieras mientras te sigas quedando conmigo…
Porque
en realidad yo ya estoy muy rota y aquí ya no hay nada tuyo,
pero todo sigue siendo una parte de ti.
Cuando
no te queda nada y todo es una pequeñísima fracción de lo que fuiste…
No
quiero estar, pero tampoco quiero irme. No del todo. No como tú.
Quizá
fue posible que el tiempo nos olvidara, yo no fui capaz de hacerlo.
Pensaré
en ti siempre que pueda hasta que no pueda más.
Y
podría pensarte menos y olvidarte un poco más, pero no sé cómo hacerlo.
Quisiera
olvidar que no olvido.
Mantengo vivo tu recuerdo porque contigo ya no puedo.
Mostrar la tristeza requiere de mucha valentía.
Y
de cobardes está el mundo lleno.
Te
quiero con todo lo que tengo (sea la cantidad que sea eso).
Si
el tiempo sirve para medir algo, tú mides 48.
Los papás, 49.
Y
yo, siempre seré la niña, aunque mida 42.
Hay
cosas que no cambian, aunque ya nada es igual.
Mientras
vamos de un lado al otro.
De
un lado al
otro.
Y nunca nos encontramos.
martes, 30 de marzo de 2021
Un vacío que está lleno de ti
Volver
al principio, al origen de todo.
Nunca
lo vi como una opción.
Ni
como una solución.
Jamás
pensé que acabaría siendo una salida o una vía de escape hacia ninguna parte.
Y
mírame hoy, a un solo paso de materializarlo, de hacerlo.
Estoy
a un suspiro de dejar que corra el aire, de abrir puertas y ventanas y que una
bocanada de viento entre hasta dentro.
Es
una primera toma de contacto, como una prueba.
Ahora
hacer planes a una semana vista es todo un despropósito.
Así
empezamos hace un año y mira cómo estamos, cómo seguimos, hasta donde hemos
llegado…
Llevo
tanto tiempo acostumbrada a ser la fuerte que mostrar por primera vez mi débil
consecuencia y mi vulnerabilidad ha sido una extraña mezcla de muchas cosas.
Necesidad
de cariño. Una tierna súplica que por fin me he atrevido a pronunciar.
Supongo
que ya me da igual perder el estúpido estatus de seguridad que siempre tuve o
la aparente firmeza que siempre mantuve.
Pero
lo dije, por fin lo dije y no me arrepiento, ni tampoco me avergüenzo.
Lo
dicho, puede que ya me dé igual…
¿Cuántas
veces necesité esa pregunta y no escuché nada?
Con
lo fácil que es preguntar… ¿cómo estás? y prestar atención a lo que te cuentan…
Desde
los ojos de mis padres veo el abismo que nos separa.
Siento
un vértigo desmedido entre su generación y la mía.
Y
una distancia infinita que no nos permite entendernos por mucho que lo
deseemos.
Nunca
había sido tan consciente de esta situación.
Supongo
que han cambiado las cosas o que las prioridades ya no son las mismas.
La
lejanía más cruel creo que es la emotiva.
No
ser capaz de demostrar las emociones o, dicho de otra manera, ser incapaz de
demostrarlas si no son materiales.
Hay
cosas que no se ven, que no se pueden tocar, que no se pueden comprar…
pero
que existen y que se pueden sentir.
Y
no hace falta ser extremadamente sensible para notarlas.
Un
abrazo, una caricia, un "todo va a salir bien” son tan rentables, tan
efectivos…
que
deberían cotizar en bolsa. Seríamos todos tan ricos.
Y
así me veo hoy, yendo a buscar todo lo que me falta con unas ganas locas de
tenerlo.
A
casa, al hogar.
Al
lugar desde el que me diste tu último adiós y que yo no escuché…
A
ese punto del mapa en el que me resulta imposible no sentir.
Y
contemplar aquel cielo. Tu cielo.
Apagar
el interruptor.
Observar
y encontrar en lo más alto aquella luz incandescente que siempre lleva tu
nombre.
Hay
tanta belleza en la oscuridad, las estrellas solo salen de noche.
Lo
mejor de ir es volver, una y otra vez.
No
puede volver lo que no se ha ido.
Aquí
nos encontramos (siempre) los cuatro.
sábado, 20 de febrero de 2021
Me gusta vivir porque nunca se muere del todo
Siempre fuimos cuatro, ahora somos tres. Nunca me gustaron los impares. A veces todavía me equivoco al poner la mesa y pongo un cubierto o un vaso de más. Y es curioso que aún me ocurra esto, porque ya casi hace el mismo tiempo que estoy sin ti que el que pasé contigo. Y podría decir que es por despiste, como también que es por costumbre.
Qué bonita es la vida cuando se tiene, ¿verdad? Ausencia y tristeza suelen ir de la mano. Y yo me he puesto tonta, no lo voy a negar. Porque no entiendo como aún me sigue pasando… Supongo que me niego a aceptar que ya no estás o que hay días en los que me siento más frágil de lo normal.
Me gusta vivir porque nunca se muere del todo, contigo tengo un buen ejemplo. Tú eres la mejor demostración que soy capaz de encontrar. Esa ausencia que nunca se va, que siempre se queda.
Me encantaría retomarlo
donde lo dejamos, si se pudiera. ¿te imaginas?
Mamá me llama y se enfada y me echa la bronca por no decir nada. Y yo me enfado y le echo la bronca por decir demasiado. Y así estamos…
miércoles, 25 de noviembre de 2020
No me acostumbro
lunes, 2 de noviembre de 2020
Mentira piadosa
Escapamos
de la pena para seguir en pena, almas en pena.
Heridas
abiertas en mundos que se cierran.
Cicatrices
que no se ven, pero que nos debilitan en cuerpo y alma.
(Pienso
mientras doy vueltas sobre mí misma)
He
salido a pasear un momento.
No
he visto a nadie.
Pero
necesitaba respirar un poco de aire.
Regenerar
las ganas y que no se me note la desilusión cuando te llame por teléfono.
Como
si esas cosas no se notasen sin ser vistas. Diría que sí.
Pero
es que últimamente ya no tengo nada claro. O no tanto como antes.
Ver
ponerse el sol, a pesar del frío que siento…
(ahora
que se hace de noche tan pronto) es un pequeño impulso que me da fuerza,
eso
cuando no se me pasa la hora o no tengo ganas de tanto esfuerzo.
Por
no hablar de esos días en los que se pone a llover, como yo.
Esos
días me quedo en casa y me quedo en mí.
No
salgo de ninguna de las dos.
Rompiendo(me)
y recomponiendo(me) un día más.
El
yo contra el mí.
Como
te entiendo, a pesar de mí…
Llamando…
¿Cómo
estás, mamá?
¿Yo?
¡GENIAL!
…
martes, 30 de junio de 2020
30 de Junio
lunes, 13 de abril de 2020
A cualquier otra parte
La tormenta por dentro y por fuera.
El día está siendo gris de verdad, un día más (un día menos) en este mes que no entiende ni de colores ni de primaveras.
Y me he sentado aquí, para intentar traerme recuerdos a la memoria y sacarme todas las sensaciones fuera.
Porque ahora la vida parece eso, un intento constante.
Una probabilidad entre cien de conseguir lo que queremos, una victoria.
Y esa descompensación a un resultado favorable no me hace desfallecer,
mientras haya una posibilidad todo es posible.
Siempre he sido de esas.
De las que piensan que querer es poder.
(casi siempre)
Y no me canso de intentarlo.
No me alejo de mi, aquí dentro tengo mi hogar.
Y si todo esto no es cierto…
voy a tardar algo más de tiempo en decirme lo contrario.
Voy a permitírmelo.
Hay sitios para encontrarse y personas para perderse.
Y yo me encuentro aquí sin buscarme.
Y tú, te (me) apareces.
Acabo de regalarme un suspiro.
Otro más.
Porque contigo, siempre es ahora.
Eres así,
vienes, te vas…
pero nunca te quedas.
Estoy a un solo paso de tenerte para siempre.
Ahora que ya es imposible que vuelvas…
Y ese bucle producido por tu ausencia te trae constantemente de vuelta.
Pero me sigue gustando traerte como de a ratitos y contarte como está siendo mi vida desde que no estás.
Casi dejé de escribirte, nunca de pensarte.
Las palabras se tornaron mudas, calladas…
Esa es tu voz en mi silencio.
Si, ya sé, suena fatal…
suena a desastre…
Lo malo de callar lo que sientes es que corres el riesgo de perder lo que quieres.
Y a ti no puedo perderte por segunda vez.
Ojalá pudiese hacerlo.
Tengo la sensación de haber ido tapando con parches algunos de mis males.
Cuando en realidad esos parches tapan lo que más deberíamos enseñar.
Así es cómo he ido conociendo ese lado no tan amable de la vida.
Hoy te regalaría la vida entera, así cómo lo hago yo, muy mal envuelta...
para que no te cueste empezar a usarla de buenas a primeras.
Hay días en los que me gustaría escribir el poema perfecto.
Otros en cambio, el poema perfecto se escribe sólo con tu nombre.
Nunca se vuelve a ser la misma dos veces, ni se regresa del dolor siendo la misma de antes.
Por el camino se van perdiendo los sueños y parte de la inocencia que se tenía cuando se crearon.
Y cuando llueve, te haces mi presente y no sé porqué.
Y hay días, algunos días,
que la odisea del recuerdo me lleva a través del tiempo y me hace extrañarte en cantidades industriales.
Resurgir de las cenizas cuando parece que todo está en ruinas.
¿A dónde te fuiste?
Porque esto sí que ha sido todo un viaje…
lunes, 30 de diciembre de 2019
Fragmentos de mi vida #8
Que empatices con él, que le escuches…
Que puedas opinar y que se quede pensativo con lo que le dices (aunque casi te doble la edad).
Llegar a casa y poder decirle a tu padre que puede contar contigo y que le quieres aunque no se lo digas muy a menudo.
Que se emocione y que intente disimular para que no lo veas.
(pero lo ves y te haces la tonta).
Poder darte cuenta, al terminar de hablar y aunque te de algo de rabia, de lo mucho que te pareces a él.
Eso es magia.
viernes, 13 de diciembre de 2019
Porfía
una sensación inerte,
tan negligente como ineficaz
que apacigua ese latir, esa bondad…
de pensarte y darme por satisfecha
por el simple hecho
de haberte traído de nuevo aquí, una vez más.
Y esa alegría es tan fuerte como poco duradera.
Y esa tristeza, es la que al final parece que siempre queda
cuando decido escribirte un poema
para no hacértelo llegar.
Y esa porfía conmigo misma
desluce con tu ausencia
la alegría de saberte.
la tristeza de no verte.
miércoles, 27 de noviembre de 2019
Fragmentos de mi vida #7
Y he tenido que aprender a no hacerlo.
¿Sabes?
No necesité perderte para darme cuenta de cuanto te quería.
Mientras tú seguirás allí y yo no me moveré de aquí…
Y te seguiré hablando de vez en cuando creyendo que me escuchas,
mientras soy consciente de que quizá no lo haces,
no porque no quieras si no porque no sabes…
Gracias por hacerme olvidar y hacerme recordarte.
Que estés donde estés, que estés bien.
Ya sabes.
domingo, 25 de agosto de 2019
Alzar el duelo
Ahora que ya entiendo de la vida (lo) suficiente como para saber qué me gusta y qué no.
Ahora que entiendo de moralidad y de dobles filos y que ya no tengo la libertad para hacer lo que hice en su momento, escapar.
Ahora que ya sé lo que significan las contradicciones, los impulsos o cómo se siente una cuando se sitúa, en ese punto exacto entre la espada y la pared... por hacerlo quizá con demasiada asiduidad.
Ahora que ya sé lo que significa que te escuchen, que te quieran de verdad, que conozco la sensación que se tiene al ser engañada y de cómo duele el dolor de una pérdida.
Ahora que ya sé lo que se siente cuando se tiene intimidad y que no estoy dispuesta a perderla nunca más.
Ahora que he aprendido a llevar la contraria y a justificarme con ella, eso me lo enseñaste bien…
Ahora que ya me hice mayor, aunque en casa sigan llamándome la niña.
A veces me pregunto... cómo nos llevaríamos ahora, tú y yo, con la vida a cuestas.
Y si dejaría que me vieras así, tal y como estoy ahora, deshilvanada...
Cómo si tú fueses capaz de recomponer mi ovillo sin protestar...o sin soltar alguna gracia.
A veces me cuestiono cosas sin importancia como por ejemplo... ¿cómo sería tu voz?, sobre todo eso, tu voz... porque sin querer casi la tengo olvidada.
A veces me encuentro sacudiéndome y desprendiéndome de los restos de la vida como quién se limpia restos de ceniza de la ropa del día.
miércoles, 26 de junio de 2019
46
Perdona la oscuridad.
En cuanto lleguemos te abriré al cielo,
para que puedas al fin volar.
Mi amor por ti,
será inmortal...
mientras siga tan vivo tu recuerdo
aunque tu estés tan muerto,
en la puta realidad.
sábado, 25 de mayo de 2019
Me sobran motivos
y tu no pudiste quererme de más.
Esa fue la gran y única verdad.
Y de a ratitos,
todavía me sobran motivos para echarte de menos.
Me gustaría poder explicarte cuanto amor te guardo.
Intocable.
Porque cuando hablo de ti...
es así como me siento...
es así como te siento...
no hay más.
Mientras intento llenar tu espacio,
que no tu vacío...
con palabras
y me sigo dirigiendo a ti con cartas a ninguna parte.
Y sin matasellos.
viernes, 12 de abril de 2019
Ya no sé como decírtelo...
martes, 2 de abril de 2019
Ecos de un adiós
Aquel NO (noo, nooo, noooo) de negación que tuve que transformar en un SÍ por obligación.
Jodiéndome a mi misma no sabes ni cuánto ni cómo.
Y aquellas lágrimas que no podía contener y que solo hacían que caer y caer...
inundándome por completo mientras yo iba achicando la tristeza como podía...
Recuerdo el sitio, el lugar exacto dónde recibí la noticia...
Ese rincón de nuestra casa donde aún te sigo viendo casi a diario...
pero donde no te puedo abrazar.
Un altar imaginario como también lo es "Montserrat"...
Espacios simbólicos donde aún guardo el sonido de tu risa,
como enlatada, que de vez en cuando destapo...
y donde el eco cada vez parece más lejano y ya, no retumba tanto.
¡Ay! ¡hermano!...
cuánto te extraño...
cuánto te amo...
a m o...
a...
m...
o...
...
Ecos de un adiós,
que cada vez suena más lejano...
y no es por el olvido...
porque tu recuerdo (¡ay!) tu recuerdo,
ese siempre retumba fuerte en mis adentros.
Porque aunque me duelas, echándote de menos, aún te tengo.
Y teniéndote aún sin verte, te sigo queriendo.
Y vengo a verte cuando puedo,
a esta montaña tan mágica donde descansas.
Dónde me cuesta volver y de la que me cuesta marcharme...
eso debes saberlo...
A mi favor diré,
que siempre me cuesta,
pero siempre vuelvo...
creyendo inocente que me esperas...
que me ves llegar,
que te sientas a mi lado,
y juntos nos fumamos en una tarde...
esa vida que ya no te queda.
miércoles, 16 de enero de 2019
El abrazo
Su recuerdo no mata, sana.
Tiene la virtud de aplacar toda mi añoranza...
haciéndome regresar al pasado constantemente,
en un viaje magistral de enseñanza.


