Ustedes habrán visto en comercios que dicho cristal se vende unido a un cordón, usualmente rojo, pero sin ningún adorno adicional.
Algunos artesanos, tomando este elemento, lo decoran con cuentas de colores o piezas de uso frecuente de los armadores de bisuteria, permitiendo además de la parte estética, que el cristal pueda ser colgado en cercanía de las ventanas del hogar.
