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domingo, 22 de febrero de 2026

Solaris

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Hay libros que uno lee y olvida. Y hay otros que se quedan, no tanto por lo que cuentan, sino por las preguntas que dejan abiertas. Solaris, de Stanisław Lem, pertenece sin duda a este segundo grupo. No os exagero nada si digo que es uno de mis libros favoritos. Y la adaptación cinematográfica de Andrei Tarkovsky en 1972 es también una de esas películas a las que siempre vuelvo, quizá porque nunca termino de entenderlas del todo. O, mejor dicho, porque cada vez las entiendo de una manera distinta.

 


La premisa es, en apariencia, sencilla: un planeta cubierto por un océano que parece estar vivo. Los científicos llevan décadas estudiándolo, catalogando sus estructuras, inventando nombres —mimoides, simetríadas—, construyendo toda una disciplina, la solarística. Es el triunfo del impulso humano por clasificar, medir, comprender. Y, sin embargo, nada de eso sirve realmente.

Y ese es, quizá, el núcleo más fascinante de la obra de Lem: la sospecha de que puede haber realidades que no solo no comprendemos, sino que no podemos comprender. No por falta de datos, ni por limitaciones tecnológicas, sino porque nuestro modo de conocer está inevitablemente condicionado por lo que somos.

En ciencia tendemos a pensar —y con razón, la mayor parte del tiempo— que conocer es acercarse a la verdad. Que con más observaciones, mejores teorías y modelos más refinados iremos desentrañando los secretos del universo. Lem introduce una grieta inquietante en esa confianza: ¿y si el problema no está en los datos, sino en nosotros?

Tarkovsky, por su parte, lleva esta idea a un terreno aún más incómodo. Si en la novela ya hay una profunda reflexión epistemológica, en la película esa reflexión se vuelve íntima, casi dolorosa. Porque el océano de Solaris no responde con ecuaciones ni patrones físicos. Responde con recuerdos. Materializa lo más profundo de la mente de los científicos: sus culpas, sus pérdidas, sus heridas.

Y entonces la pregunta deja de ser científica para convertirse en existencial.

¿Qué significa conocer algo verdaderamente ajeno, si solo podemos interpretarlo a través de nosotros mismos? ¿Es posible el contacto con una inteligencia radicalmente distinta, o estamos condenados a proyectarnos incluso en aquello que nos trasciende?

Siempre me ha parecido que Solaris es, en el fondo, una historia sobre el fracaso. No un fracaso banal, sino uno profundamente humano: el fracaso de nuestra pretensión de que el universo es legible en nuestros términos. Los científicos de la estación saben muchísimo sobre el planeta, han acumulado datos durante décadas… pero no lo entienden. Han construido conocimiento, pero no comprensión.

Y eso conecta con una de las grandes cuestiones de la epistemología porque el conocimiento no es un espejo pasivo de la realidad, sino una construcción mediada por nuestros sentidos, nuestro lenguaje y nuestras categorías mentales. Solaris no es incomprensible porque sea caótico, sino porque es otro.

Quizá por eso la película de Tarkovsky resulta tan desconcertante para quien espera una historia de ciencia ficción al uso. No hay espectáculo, no hay respuestas claras, no hay una resolución tranquilizadora. Hay silencio, hay tiempo, hay miradas largas que parecen pedirnos paciencia. Y hay una insistencia casi obstinada en que el verdadero misterio no está ahí fuera, sino dentro de nosotros.

Es posible que Solaris redefina lo que entendemos por «primer contacto». No es el encuentro con una civilización alienígena que podamos descifrar, sino el enfrentamiento con algo que no podemos reducir a nuestros esquemas. Y, en ese proceso, el descubrimiento más inquietante es que tampoco nos entendemos del todo a nosotros mismos.

Si Carl Sagan decía que la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, Lem parece sugerir algo aún más perturbador, que la evidencia puede estar ahí, delante de nosotros… y aun así ser incapaz de convertirse en conocimiento. Acojonante.

Vuelvo cada cierto tiempo a Solaris, tanto al libro como a la película. Porque no me ofrecen respuestas, y porque me obligan a recordar algo que en ciencia a veces olvidamos, que conocer tiene límites. Y que reconocer esos límites no es una derrota, sino, quizá, el primer paso hacia una forma más honesta de entender nuestro lugar en el universo.

O, al menos, de aceptar que hay océanos —reales o metafóricos— que no están hechos para ser comprendidos, sino simplemente contemplados. 

Sé que hay otra versión cinematográfica de Solaris, relativamente más reciente, pero esa no se quedó almacenada en mi hipocampo ni en mis redes neuronales. ;P 

____________________________________________-

Bonus: Mi edición favorita del libro de Lem es esta, por si os apetece. Y la peli de Tarkovski puede verse en Youtube con subtítulos en español. 

 


miércoles, 31 de diciembre de 2025

Algunos libros de divulgación que he leído en 2025

Queridas y queridos amigos de EPAP, fiel a la tradición de este día os comparto algunas de mis lecturas de este año que termina. No ha sido un año especialmente bueno; de hecho, creo que es en el que menos divulgación he leído. Pero al fin y al cabo, esto no es ninguna competición. Pero el resto de lecturas sí que alcanzan las cifras de otros años... Y tampoco eso importa. ¿Qué importa entonces? Pues lo obvio: volver a escribir esta entrada y que la leáis. Os dejo con la metafoto y la lista de lecturas. 

 



La ciencia más joven (Lewis Thomas)

Desde que mi buen amigo José Ramón Alonso me descubrió a este autor, devoro cada uno de sus libros en cuanto caen en mis manos. Este, como tantos otros, no defrauda. Humanismo puro, una obra híbrida entre autobiografía, ensayo y reflexión sobre la medicina.

 

Miles de millones (Carl Sagan)

¿Carl Sagan otra vez? Pues sí. Leí este libro hace eones y este año ha caído de nuevo. Y me ha gustado más que la primera vez que lo leí, aunque es cierto que como cualquier libro de divulgación los avances de la ciencia lo dejan algo desactualizado. No importa, la lírica de Sagan es atemporal.

 

Ficciones con ciencia (Pedro Meseguer)

Es un libro que se disfruta con calma y curiosidad. Me ha gustado porque propone una lectura amplia y sugerente de la literatura desde la mirada de la ciencia, sin encorsetarse en la ciencia ficción clásica ni caer en el tecnicismo innecesario. El autor demuestra una doble sensibilidad, científica y literaria, que se agradece. Cada reseña invita a releer (o descubrir) las obras que comenta.  El tono es divulgativo y ameno, interesado en hacer pensar e incitar a la lectura. 

 

La ciencia y el azar (Mireia Ortega) 

Una obra que fascina precisamente por cómo reconcilia el rigor con la sorpresa. Mireia Ortega nos lleva de la mano a través de un viaje por más de tres siglos de ciencia, no desde la perspectiva de las teorías perfectamente encadenadas, sino desde esos momentos aparentemente fortuitos en que la casualidad, la curiosidad y una mente atenta se combinan para producir descubrimientos que transforman nuestra comprensión del mundo. Lo que más brilla en este libro es su capacidad para desmitificar el proceso científico. Aquí no hay héroes solemnes que, con precisión matemática, alcanzan verdades eternas; en su lugar, encontramos seres humanos que tropiezan, observan lo inesperado y, gracias a su preparación y perspicacia, convierten lo accidental en avance. El relato del accidental hallazgo de la penicilina, de los rayos X o del velcro —entre muchos otros— no solo nos hace pasar un buen rato, sino que también nos lleva a reflexionar sobre la naturaleza misma del conocimiento científico, un proceso que a menudo se abre camino más por una serendipia (siempre en mentes preparadas) que por el cálculo exacto. Must

 

El gran salto al abismo (Jesús Sáez Carreras)

Me encantó este libro, esta historia de un personaje mítico como fue Carlos González, que merecería una serie de televisión sobre su vida. Un libro inspirador y aconsejable para cualquiera que se quiera acercar a la historia de la carrera espacial y el papel que tuvo España en el programa Apolo.

 

La herencia de Eva (Carmen Estrada)

Tuve el honor de compartir docencia con Carmen en uno de los cursos de este verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Aparte de ser una persona encantadora, Carmen representa el siempre interesante y necesario perfil de una científica de alto nivel, como lo es ella, interesada en las humanidades y el mundo clásico. Este libro es una gozada para todos los que disfrutamos con aquello que se llama Tercera Cultura.

 

Tesla y Einstein juegan al ajedrez (Eugenio Manuel Fernández Aguilar) 

Otra genialidad de Eugenio M. Fernández Aguilar, quizá el divulgador científico nacional en mejor forma este año. Es un libro de divulgación que recomiendo en especial porque cuenta buenas historias a partir de objetos cotidiano. La estructura de cada capítulo es uno de sus grandes aciertos. Primero se presenta un invento concreto y se cuenta su historia, con sus protagonistas, contextos y problemas reales. Después, el autor desciende a la ciencia que hay detrás, explicando con claridad los principios físicos, químicos o tecnológicos implicados. Y, por último, cada capítulo se cierra con una propuesta de experimento, sencilla y didáctica, que permite al lector acercarse de primera mano a ese conocimiento científico y comprobarlo por sí mismo. Por ejemplo, el secador de pelo. Sabemos que el agua hierve a 100 °C en condiciones ideales, pero también sabemos —por pura experiencia cotidiana— que un derrame de agua en una encimera de cocina se seca en un rato sin llegar a esa temperatura. La explicación está en el modelo cinético-molecular de la materia, desarrollado por científicos como Daniel Bernoulli, Ludwig Boltzmann y James Clerk Maxwell, que describe cómo las moléculas se mueven y cómo algunas pueden escapar de la fase líquida incluso a temperaturas moderadas. Gracias a ese conocimiento, inventores como Alexander Godefroy pudieron diseñar dispositivos capaces de acelerar la evaporación: el secador de pelo deja de ser un simple electrodoméstico para convertirse en una aplicación directa de la física estadística. Un libro muy pedagógico, ameno y estimulante, que invita tanto a leer como a pensar y experimentar.

 

¿Cómo sobrevivir a la incertidumbre? (Anabel Forte)

Este libro me atrapó desde sus primeras páginas por cómo desmonta la idea de que la estadística es algo árido o solo numérico para convertirla en una herramienta viva para entender el mundo. A través de situaciones cotidianas y la vida de una familia corriente (como puede ser también la mía), Anabel Forte nos muestra que casi todas las decisiones que tomamos —desde interpretar una encuesta o un gráfico hasta evaluar la probabilidad de lluvia o de un diagnóstico médico— descansan en conceptos estadísticos que vale la pena conocer. Lo que más me ha gustado es cómo combina contexto, historia y explicación científica, ya que en cada capítulo se plantea un problema real o una pregunta familiar, se contextualiza con personajes e hitos históricos y después se explica la teoría estadística que hay detrás, siempre con claridad y rigor, pero sin perder el pulso humano. Imprescindible.

 

La formación de los elementos químicos (Enrique Nácher y Sergio Pastor)

Es un libro que cumple con los estándares de la colección de Catarata.  Rigor y amenidad. En este caso, sobre la formación de los elementos químicos. Está muy bien escrito y es un texto divulgativo muy aconsejable si os interesa esta temática. 

 

Viaje al mar de la tranquilidad (Hugo Young, Bryan Silcock y Peter Dunn)

Esta delicatesen es  una crónica entusiasta y detallada de, en mi opinión, el momento más emblemático del siglo XX: la llegada del ser humano a la Luna. Publicado en plena euforia espacial es una narración solo apta para espaciotrastornados, ya que el estilo puede cansar. Los autores trazan un relato que mezcla historia, ciencia y periodismo. Desde los primeros pasos de la exploración lunar hasta la culminación con la misión Apolo 11, su narrativa explora las motivaciones políticas, tecnológicas y humanas que impulsaron la gran odisea lunar. Lo dicho, solo para enfermos como yo y otros tantos que pululáis por aquí, que os conozco. ;) 

 

Pioneros del cosmos (Antonio Pérez Verde)

De mis mejores lecturas de este año que acaba. Antonio Pérez Verde es un gran escritor y divulgador; y este es uno de esos libros que nos recuerdan por qué la divulgación científica importa. Con una prosa clara y elegante, Antonio nos guía por la historia de quienes ampliaron nuestra mirada del universo, no desde el pedestal del genio aislado, sino desde la realidad humana de la ciencia, esa ciencia de los cielos del trabajo paciente, intuición, errores y descubrimientos que, poco a poco, fueron dando forma a nuestra idea del cosmos. El autor combina rigor con cercanía, evitando los tecnicismos innecesarios sin renunciar a explicar las ideas fundamentales que cambiaron nuestra forma de entender el cielo. Pero lo que hace más grande a este libro no es solo lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Pioneros del cosmos es un homenaje a la ciencia como empresa colectiva y a quienes, a menudo desde la sombra, hicieron posible los grandes avances. Es una lectura que informa, inspira y ensancha horizontes, recordándonos que cada vez que miramos al cielo lo hacemos gracias a generaciones de mujeres y hombres que se atrevieron a preguntar. Un gran libro de historia de la ciencia, de los que se leen con placer y se recomiendan con entusiasmo. No os lo perdáis. 

 

Lo que no te esperas del sexo (Raquel Carnero y Luis Marcos)

Este divertido libro se adentra en el terreno de la sexualidad real —lejos de clichés, silencios y moralinas— para hablar con claridad de infecciones de transmisión sexual, prevención, riesgos y falsas creencias. Lo hace con un tono directo y cercano, apoyado en información científica sólida, demostrando que se puede explicar bien sin asustar, y concienciar sin caer en el paternalismo. Aquí el conocimiento no se usa para juzgar, sino para ayudar. Me ha gustado bastante, la verdad.

 

Con algoritmos y a lo loco (Clara Grima)

Siempre digo que la divulgación de las matemáticas es el subgénero más difícil de tratar. Y aquí Clara lo hace de forma magistral, con la naturalidad que la caracteriza, con su rigor y pasión por la comunicación. Es un libro divertido, ameno, cercano y de alto valor divulgativo. 

  

Historia de los dientes y dentistas (José Ramón Alonso)

Otro colosal trabajo de este titán de la divulgación. En esta ocasión nos lleva por los caminos de la historia a través de un elemento tan presente e importante como son los dientes. Es una gozada de libro.

 

El río de la conciencia (Oliver Sacks)

Todo lo que escribió Sacks es una delicia, pese a que este año hemos descubierto esto. Polémica aparte, este libro recoge diez ensayos póstumos escritos con la curiosidad insaciable que caracterizó toda su carrera. Aquí Sacks no se limita a la neurología clínica, sino que explora con su habitual mezcla de rigor y escritura elegante temas como la evolución, la memoria, la percepción del tiempo, la creatividad y la propia naturaleza de la conciencia, enlazando a Darwin, Freud o William James con observaciones sorprendentemente vívidas sobre plantas, animales y la mente humana. 

 

Diccionario meteorológico y climático (José Miguel Viñas)

Versión en tamaño manejable de Conocer la meteorología, que reseñé tal día como hoy pero en 2019.  No lo he vuelto a leer, pero sí a consultar en varias ocasiones. Es un imprescindible.

 

Historia del cero (Eugenio Manuel Fernández Aguilar)

Lo que he dicho antes: Eugenio está en forma. Y lo vuelve a demostrar con otro título publicado este año. Un ensayo divulgativo ambicioso que convierte un símbolo aparentemente simple —el cero— en protagonista de una de las revoluciones intelectuales más profundas de la historia humana. Eugenio Manuel Fernández Aguilar traza con claridad el viaje cultural y matemático de esta idea: desde su ausencia en las antiguas civilizaciones de Egipto y Mesopotamia hasta su pleno desarrollo en la India, su paso por el mundo islámico y su consolidación en Europa medieval, y finalmente su centralidad en nuestra era digital. El cero deja de ser «nada» para ser la piedra angular de la aritmética posicional, del código binario que sostiene la informática y de muchas de las estructuras que damos por sentadas en la ciencia y la tecnología. Para mí, lo más valioso de este libro no es solo explicar cómo surgió y se difundió este concepto, sino hacerlo con una sensibilidad histórica, filosófica y cultural. Eugenio nos invita a reflexionar sobre el vacío, la ausencia y el sentido de lo inexistente, mostrando cómo el cero no solo transformó las matemáticas, sino también nuestra forma de pensar y de concebir el mundo. Librazo.

 

Enigmas matemáticos para resolver mientras haces caca (Santi García Cremades)

Divertidísimo. Y de lo más estimulante. Confieso que he estado inmerso en estos desafíos pero no lo he hecho en la fría situación que sugiere su título. Tampoco hay que ser estrictamente matemático para seguir ciertas indicaciones. Y además recomiendo leerlo con lápiz y papel cerca; y mejor un papel que permita escribir. Lo más valioso de esta pequeña e irreverente obra es su capacidad de reunir entretenimiento y educación. Cada enigma funciona como un pequeño destello de eureka, una invitación a jugar con ideas matemáticas. Leedlo porque pasaréis un buen rato.

 

La teoría de todo lo demás (Dan Schreiber)

Es un libro tan loco como su título promete. Se trata de una colección de ideas, fenómenos y teorías tan extravagantes, provocadoras y descojonantes que desafían nuestra manera habitual de pensar sobre el mundo. Schreiber reúne en esta obra una especie de antología de curiosidades que va desde las preguntas profundas sobre la existencia y el universo hasta los misterios más mundanos (como por qué las cortinas de la ducha se mueven hacia dentro) y las teorías más audaces sobre fantasmas, viajes en el tiempo o civilizaciones ocultas. Ideal para pasar un gran rato y descubir anomalías y rarezas varias.

 

Una apacible turbulencia (Antonio Ayuso)

No sabría cómo clasificar este libro, si como de divulgación o como prosa poética. Lo cierto es que me ha gustado especialmente, con solo una ligera salvedad que explicaré después. Estamos ante un precioso ensayo que emerge como una de esas lecturas capaces de hacerte mirar el mundo con ojos nuevos. Y lo hace desde la compleja física de un simple humo de cigarrillo que se enrosca en el aire hasta los remolinos que forman los ríos, donde cada pregunta aparentemente trivial se convierte aquí en una vía para explorar los lazos entre la ciencia, la filosofía y la experiencia humana. Ayuso invita a pasear por lo empírico y lo trascendente sin separarlo del todo de lo cotidiano, cruzando sin esfuerzo la frontera entre una observación técnica y una reflexión existencial sobre nuestra relación con el conocimiento.  Es una mezcla de rigor científico y sensibilidad literaria, un cóctel de ciencia y poesía.

Por poner un pequeño «pero», que me dejó bastante desconcertado, hay un momento del libro donde se cita un estudio sobre el fenómeno de la biocomunicación, algo que podría quedar bien dentro del tono general del libro, con metáforas de todo tipo. Pero es que ese estudio en concreto es todo un ejemplo de anticiencia. Solo era necesario aclararlo en las notas finales del libro. Ojalá lo haga el autor en una próxima edición.

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Resto de lecturas (novelas, poesía, ensayos y cómics): 

 


 Los dedos de la aurora (Luis Alberto de Cuenca)

Dickinson y las violetas (Jesús Marchamalo) 

Animales difíciles (Rosa Montero) 

Ultra Brutal (Miguel Ángel Martínez)

Entender el cómic (Scott McCloud) 

Alan Moore: Biografía (Gary Spencer) 

El vigilante de sala (J.M. Coetzee) 

Daredevil amarillo (Jeph Loeb y Tim Sale)

La visión (Tom King, G. Hernández y Michael Walsh)

La lana de la salamandra (Giampiero Rossi) 

Marvel. 80 años: la historia de un fenómeno de la cultura pop 

El último barco a América (Paco López Mengual)

Carpe diem (Emilio del Río) 

Obra hermética (Moebius) 

El fin del arte (Tatiana Abellán) 

La vida imaginada (Jesús Marchamalo) 

Un libro para cada año de tu vida (Fernando Bonete) 

Pudimos ser héroes (Graziella Moreno)

Cien libros, una vida (Antonio Martínez Asensio)

Alas de cisne (Luis Alberto de Cuenca) 

A cara descubierta (Luis Alberto de Cuenca)

Morir dos veces (Susana Rodríguez Lezaun) 

La galería (Nacho Ruiz)

U.N.I. (Antonio Garber)

Guerra mundial Z (Max Brooks)

Alimentar a los fantasmas (Tessa Hulls)

No todos volvimos de Troya (Maru Bernal)

Animales mitológicos (Carlos Lobato)

Amor, poesía, sabiduría (Edgar Morin)

Superman All-Star (Grant Morrison)

Blackwater. La riada (Michael McDowell)

Sobre la felicidad (Séneca)

Sobre lo útil (Cicerón)

Paseos al claro de luna (Antonio López Fonseca)

La filosofía en la antigua Roma (Antonio López Fonseca y José M. Ruiz Vila)

Valdepeñas, muy heróica y benemérita ciudad (Tomás García Castro)

Cuentos (Ray Bradbury)

Winter Queen (Fernando Dagnino)

El invitado de Drácula (Bram Stocker)

Daredevil. Padre (Joe Quesada)

El lado feo del bordado (Nacho Tomás)

La vacuna contra la insensatez (José Antonio Marina) 

El mundo acabará en viernes (Manuel Moyano)

El cuaderno oscuro (Miguel Ángel Delgado)

La huerta en haikus (VV.AA.)

Tres cucharadas de lentejas (Paco López Mengual)

Encías quemadas (Natalia Velarde) 

 

¡Feliz 2026! 


 
 

sábado, 12 de abril de 2025

'Alan Turing: el legado de un genio' [Libro]


Os presento un nuevo libro colectivo que he tenido el honor de coordinar y prologar: Alan Turing: el legado de un genio (Editorial Pinolia, 2025). Una obra coral que rinde homenaje a uno de los grandes protagonistas de la ciencia del siglo XX, cuya vida y legado siguen marcando nuestro tiempo.

Alan Turing fue muchas cosas: brillante matemático, criptoanalista decisivo en la Segunda Guerra Mundial, pionero de la informática teórica, precursor de la inteligencia artificial y, lamentablemente, víctima de una época que no supo reconocer su humanidad.

Este libro traza un recorrido por su vida y obra desde una doble vertiente: la científica, rigurosa y apasionante, y la humana, profundamente conmovedora. A lo largo de sus capítulos, escritos por reconocidos divulgadores y divulgadoras, abordamos sus contribuciones esenciales: la creación de la máquina de Turing, su visión de la computación universal, el test de Turing y su trabajo en Bletchley Park, que ayudó a cambiar el rumbo de la guerra.

Pero también hay espacio para reflexionar sobre el contexto en el que vivió, las injusticias que sufrió y cómo su figura ha sido, poco a poco, recuperada y celebrada por la comunidad científica y por la sociedad en su conjunto.

Gracias a todos los autores y autoras que han participado con pasión y conocimiento, y a la editorial Pinolia por hacer posible este homenaje.

Tenéis todos los detalles aquí: https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=11291&edi=9

martes, 31 de diciembre de 2024

Algunos libros de divulgación que he leído en 2024

Termina 2024 y, fieles a la tradición de este día, es hora de compartir por aquí algunas de mis lecturas de este año. Han sido veintidós libros y todos en papel. Una cantidad bastante alejada de otros años, al menos en lo que a divulgación científica se refiere. Tampoco importa lo más mínimo, ya que otras buenas lecturas han ocupado mi tiempo. Ahí va la clásica metafoto y también más adelante la lista de ensayos, novelas o cómics que han caído durante estos doce meses. 




Memorias de la Tierra (Elena Sanz)

Muy interesante y entretenido. La calidad de escritura de Elena, curtida en años de popularizar la ciencia, se nota en cada página. 


Ciencia idiota (Pablo Palazón)

Divertido, riguroso y original. Es muy difícil combinar el humor con la divulgación. Y en mi opinión, Pablo lo consigue.


No todo vale (Lluís Montoliú)

El estilo de Lluís, siempre amable sin sacrificar profundidad, se manifiesta en este libro en todo su esplendor. En esta ocasión el tema central es la bioética, una disciplina que el autor domina. Y eso se nota. Muy recomendable.


La era química (Frank A. Von Hippel. Traducido por Emilio Pérez Manzuco)

Como los cuatro jinetes del Apocalipsis el libro se divide en cuatro bloques: Famine (Hambruna), Plaga, Guerra y Ecología. Se trata de un profundo ensayo sobre los sobre las personas que se esforzaron por detener el hambre, las enfermedades y el daño medioambiental usando la química. Me ha gustado bastante aunque hay cosas del libro que creo están sacadas fuera de contexto. Pero muy bien.


Historia de los metales que cambiaron el mundo (Álvaro Martínez Camarena)

Un gran libro al que le dediqué esta entrada en el blog. 


La ciencia en cuestión (Antonio Diéguez)

Una defensa de la ciencia desde el prisma filosófico. Maravilloso y necesario. 


Las ballenas cantan jazz (Mario Viciosa)

Una delicia narrativa, toda una sorpresa. El enfoque epistolar es un acierto y es uno de esos libros que se devoran con emoción. Es lo que tiene la buena literatura científica si se acompaña de la música. Un diez.


A bordo de tu curiosidad: Un viaje por las preguntas y retos de la ciencia actual (Carlos Briones)

Qué decir de este libro... Pues que quizá sea uno de los mejores que he leído este año. El lirismo científico de Carlos Briones se propaga en las páginas de una cuidadosísima edición de lujo. Dirigido a todo tipo de público, está a la altura de los grandes textos del género. Disfruté mucho con este diálogo dialéctico sobre los temas más interesantes de la naturaleza que nos rodea. Todo un espectáculo.


Física cuántica (V.V.A.A. con coordinación de Eugenio Manuel Martínez Aguilar)

La variedad de enfoque de los autores de este libro, entre los que me encuentro, hacen de él una interesante iniciación hacia los entresijos del mundo cuántico.


El anciano que hizo el amor con un fantasma y otras historias sobre lo paranormal (Luis Alfonso Gámez)

El último trabajo de Luis Alfonso Gámez emerge cual faro de luz escéptica que nos ilumina utilizando una selecta serie de capítulos de la historia relacionados con lo paranormal y las pseudociencias. Esta delicia de libro, que recopila episodios insólitos contados en el contexto cultural de la época en que sucedieron, se perfila como un pequeño y divertido manual antisupercherías. Lo que distingue a ‘El anciano que murió haciendo el amor con un fantasma y otras historias sobre lo paranormal’ de otras obras de su misma temática no es solo su meticulosa recopilación de hechos y sucesos relacionados con el espiritismo, los OVNIs y otras conspiraciones, sino la manera en que estos temas son abordados: con rigor histórico (acompañado de referencias a pie de página) y una cariñosa lente crítica que invita al lector a cuestionar, analizar y, sobre todo, a pensar. Lo recomiendo encarecidamente para cualquier tipo de lector esté más o menos interesado en el pensamiento escéptico.


El sueño de la inteligencia artificial (Gisela Baños)

Muy bien documentado, ameno y estimulante ensayo sobre la historia de la inteligencia artificial. Se agradece todo el trabajazo que ha tenido que hacer la autora para condensar todo el conocimiento sobre esta materia. 


El enigma del almuerzo y otros juegos matemáticos (Bartolo Luque)

Entretenido, al estilo de Luque. En esta ocasión nos comparte enigmas de personajes conocidos de la historia como Lewis Carroll, François Édouard Anatole Lucas, Sam Loyd, W. W. Rouse Ball, Henry Ernest Dudeney y Yakov Perelman.


El canon oculto (José Manuel Sánchez Ron)

Otro tochazo de este autor con una selección de cien libros de ciencia comentados en profundidad. No lo he leído entero pero me ha parecido una selección bastante interesante... Ideal para saltar entre sus páginas y como arma arrojadiza en caso necesario. :P


No todas las drogas son iguales (David Nutt. Traducido por el equipo Pinolia)

Le dediqué esta entrada en el blog. La cubierta es bastante autoexplicativa del contenido del libro.


Los cielos retratados (José Miguel Viñas)

Uno puede ser amante de la ciencia. O de la pintura. O de ambas. O puede que ni te guste la pintura ni la ciencia. Da igual, este libro sí que te va a gustar. La original mirada de Viñas al mundo del arte pictórico no nos deja indiferentes. Y si lo hace háztelo mirar. 


Genoma (V.V.A.A. Coordinado por Sergio Parra)

Al igual que he comentado antes con Física cuántica, aquí el tema central es la biología molecular. Y sí, también he participado en este libro. 


Historia del oro (Alejandro Navarro)

Tengo debilidad por los libros de Alejandro. Y en esta, su última obra, nos regala un paseo histórico por el elemento químico oro desde la Antigüedad hasta el presente. Ameno y enriquecedor. 24 quilates. 


20 razones para amar la química (Héctor Busto)

Una ideal, y siempre necesaria, introducción a la química para todo tipo de lectores. Héctor Busto, catedrático de Química en la universidad de La Rioja, nos deja una visión de amplio espectro sobre esta disciplina y su importancia en nuestro día a día. Me encantó este libro. 


Antropológica Mente (Emiliano Bruner)

Recopilatorio de artículos de Emiliano Bruner, con una extensa variedad de temas, siendo la evolución humana y del cerebro el eje vertebrador. Muy bueno.


El último latido de Laika (Eugenio Manuel Fernández Aguilar)

Creo que hay pocos libros de divulgación tan originales como este. Una aventura sobre los animales que han participado en momentos claves de la historia de la ciencia. La cercanía y el rigor, marca de la casa 'Eugenio Manuel' se perfilan en cada página de este libro. No os lo perdáis.


Las matemáticas del cosmos (Ian Stewart)

Un libro con un título muy bien puesto. Gran libro, sin excesiva complejidad matemática y que se lee muy bien. 


Un inmenso azul: El mar, el abismo y la curiosidad humana (Patrick Svensson. Traducido por Carolina Moreno)

Nada como terminar el año con una deliciosa delicatesen. Y este libro lo es. Uno no sabe si está leyendo una novela de aventuras o un libro de divulgación. Ahí lo dejo.

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Y como he dicho al principio, también he tenido tiempo para otras lecturas que os resumo a continuación:


-Banderas lejanas, de Fernando M. Laínez y Carlos Canales Torres. Fascinante.

-Piensa como un emperador romano, de Donald Robertson. Nefasto título para uno de los mejores libros que he leído sobre el pensamiento estoico.

-Mamíferos que escriben, de Manuel Moyano. Todo lo que hace Moyano merece ser leído.

-La filosofía de los estoicos, de Anna Schriefl. Bien.

-¿Qué es la calidad en el arte?, de Alejandro Vergara. Sublime.

-Carta blanca, de Jordi Lafebre. Precioso.

-Sandman vs Lucifer, de Pedro Angosto. Muy bueno.

-Otra historia del arte, de El Barroquista (Miguel Ángel Cajigal). Me encantó este libro.

-Cuentos verdaderos, de Rosa Montero. Geniales.

-La última función, de Luis Landero. Landerismo puro.

-Epicteto (El arte de vivir en tiempos difíciles), con traducción de de Ignacio Pajón Leyra. Buenísimo.

-El hombre sin rostro, de Claudio Cerdán. Obra maestra del género.

-Daredevil #3 y #4. Para amantes de este diablillo.

-La última primavera, de Charo Guarino. Conmovedor.

-Tiempo por venir, de Miguel Ángel Hernández. Nostalgia empaquetada en las páginas de un diario. 

-Las cenizas de Troya, de Alejandro Paredero. El descubrimiento del año. Magnífico. 

-El infinito en un junco (cómic), de Irene Vallejo y Tyto Alba. Excelente adaptación del libro homónimo.

-Dos amores perdidos, de Juan Villoro. Muy bueno.

-Vinagre, de Jorge Matías. Duro, como la vida misma.

-Nietos de Caín, de Emilio Tomás. Buen inicio para una saga que seguiré.

-Rubber flesh, de Miguel Ángel Martín. Acojonante.

-Literatura barata, de Alejandro Cuevas. Maravilloso.

-Nosotras, de Rosa Montero. Espectacular. 

-Historia absurda del mundo, de Ad Absurdum. Imprescindible.

-Cómo ser culto, de Susan Wise. Interesante.

-Una historia particular, de Manuel Vicent. Sublime.

-Almenara, de Miguel Ángel Ruiz. Emocionante.

-Son de mar, de Manuel Vicent. Embriagador.

-Mortalidad, de Christopher Hitchens. Gancho de derecha vital.

-En las playas de Sedna, de Xavier Bros. Muy bueno.

-Estación de tránsito, de Clifford D. Simark. Clasicazo de la CF.

-Consuelo de la filosofía, de Boecio. Me encantó.

-I'm Ozzy (Confieso que he bebido). Delirante.

-La versión de Judas, de Manuel Moyano. Brillante.

-Berserk, de Kentaro Miura (Del #1 al #8). Nadie me dijo que el manga era esto... Brutal.

-Los señores del humo, de Claudio Cerdán. Buenísimo.

-Réquiem por un guerrillero olvidado, de José Fernández Belmonte. Muy bueno.

-Bébetela, de Luis Alberto de Cuenca. Apasionante.

-Los mitos en el Museo del Prado, de Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco. Una preciosidad.

-Extremoduro. De Profundis, de Javier Menéndez. Subidón.

-Sapienciología, de Sergio Parra. Sabiduría condensada y envasada en tapa dura. Absolutamente recomendable.

-Bestiario murciano, de Antonio Luis Martínez. Original, divertido y chulísimo.

-Ágatha, de Jesús Boluda del Toro. Un relato corto pero muy bueno.


Y hasta aquí algunas de mis lecturas de este año. Un año en el que el blog ha cumplido catorce años y se publicó El olor de las almedras amargas

¡Viva la lectura y feliz 2025!


PS.- Permanezcan atentos a sus pantallas porque en este nuevo año habrá novedades... Sí, otro libro... :))

sábado, 6 de julio de 2024

'Historia de los metales que cambiaron el mundo', de Álvaro Martínez Camarena [Reseña]

 

Ficha del libro

Hay un lugar entre las esferas del Paraíso de Dante reservado para los divulgadores de la ciencia como Álvaro Martínez Camarena. Y el ejemplo más notorio es este, su último libro, donde nos propone un fascinante viaje por los siete metales de la Antigüedad. 

En Historia de los metales que cambiaron el mundo he encontrado todo lo que le pido a un libro de divulgación: rigor, amenidad, historia y la ciencia bien contada. Bueno, y humor, que también lo hay. Desde el oro de los dioses que viaja en la Voyager 1 hasta el peligroso mercurio, pasando cobre, plata, plomo, estaño y hierro, cada capítulo dedicado a uno de los siete metales es, en sí mismo, una novela de aventuras. Álvaro enlaza pasado, presente e incluso futuro con una maestría narrativa digna de elogio. Y con mucha elegancia, diría yo, acostumbrado a encontrarme cada vez menos este tipo de estilo en las novedades de las estanterías del género. 

Termina el libro con un epílogo y conclusiones que he leído y releído varias veces, con el fin de aprender a bordar finales redondos. Brillante. No os lo perdáis. 

 


sábado, 29 de junio de 2024

'No todas las drogas son iguales', de David Nutt [Reseña]

 

Ficha del libro


Por fin llega traducido al español, de la mano de Pinolia, este interesante libro del psiquiatra y farmacólogo David Nutt cuyo título original es Drugs Without the Hot Air: Minimizing the Harms of Legal and Illegal Drugs

La portada es de lo más contundente, ¿verdad? Y todo un reflejo de lo que encontraremos en las páginas de este interesante ensayo.

Nutt nos aporta un examen convincente y riguroso del complejo mundo de las drogas, tanto las legales como las ilegales. Desde su perspectiva como expresidente del Consejo Asesor sobre el uso indebido de drogas del Reino Unido, el autor utiliza su amplio conocimiento y experiencia para presentar una perspectiva basada en evidencia sobre el uso de drogas y la política relacionada con ellas.

Una de las principales fortalezas del libro es su enfoque objetivo al discutir las drogas. Nutt compara sistemáticamente los daños de varias sustancias, incluidas las ampliamente aceptadas como legales, como el alcohol y el tabaco, contra las drogas ilegales como el cannabis, el MDMA y la heroína. Desafía al lector a repensar creencias convencionales presentando datos que a menudo muestran que las sustancias legales son más dañinas que sus contrapartes ilegales​​.

Nutt también se adentra en las dimensiones sociales de la política de drogas, criticando la postura moralista y a menudo hipócrita que adoptan muchos gobiernos. Aboga por políticas que se centren en la reducción de daños en lugar de la criminalización, destacando cómo las medidas punitivas a menudo exacerban los problemas que pretenden resolver. Por ejemplo, discute las consecuencias no deseadas de la «guerra contra las drogas», como el aumento de las tasas de encarcelamiento y la marginación de poblaciones vulnerables​​.

El libro está estructurado para ser accesible a un público amplio, incluidos los responsables políticos (que ojalá lo lean), los profesionales de la salud y el público en general. El personal estilo de Nutt hace que los temas científicos y relacionados con políticas complejas sean amenos y utiliza numerosos ejemplos del mundo real para ilustrar sus razonamientos. Me ha gustado ver las comparaciones entre los daños de las drogas, ya que utiliza un modelo de evaluación de daños multidimensional para clasificar las sustancias según su impacto general en los usuarios y la sociedad​. Algo alejado de la simplificación que nos rodea en este y otros ámbitos.

Además, Nutt aborda conceptos erróneos comunes sobre la adicción y los posibles beneficios de ciertas sustancias controladas. Proporciona información sobre cómo algunas drogas, a menudo estigmatizadas, podrían tener usos terapéuticos si se regularan e investigaran adecuadamente. Por ejemplo, señala el potencial terapéutico de los psicodélicos y el MDMA en el tratamiento de trastornos de salud mental, un campo obstaculizado por las políticas de drogas actuales​.

Muy interesante todo, la verdad. Y personalmente, me deja claro que lo mejor es no acercarse ni con un palo, ni a las drogas legales ni a las ilegales. Es así, nos guste más o menos. Por poner un ejemplo, hay un capítulo titulado Si hoy se descubriera el alcohol, ¿sería legal?

Ahí lo dejo. 

viernes, 5 de abril de 2024

'Ese punto azul pálido' cumple catorce años

Catorce años que han pasado volando. Y la sensación de que aunque el blog no se actualice con la frecuencia que os merecéis, seguís ahí. ;)

Si el año pasado os contaba una novedad en el post de aniversario, este año no va a ser menos... Y pensaréis: ¿Otro libro? Pues va a ser que sí. 

En apenas dos semanas estará en vuestra librería de barrio favorita El olor de las almendras amargas. Un paseo por la ciencia de los venenos y su presencia en el arte y la ficción, publicado por Menoscuarto. Os dejo la cubierta en primicia. :)



Y poco más que decir, que espero os guste. Iré informando sobre el lanzamiento por aquí y por las redes sociales. 

Mil gracias por todo, queridos supervivientes de la blogosfera. 

Besos y abrazos


domingo, 31 de diciembre de 2023

Algunos libros de divulgación que he leído en 2023

Como cada 31 de diciembre os dejo por aquí algunos de los libros de divulgación que han pasado por mis manos a lo largo del año que acaba. Son ya trece vueltas alrededor del Sol de esta tradición a modo de recopilación. Han sido treinta y un libros en papel y cuatro en formato electrónico. No sé si son muchos o pocos; son los que son y los que he leído. Aquí va la esperada metafoto con los libros comentados. Y si os veis con ganas de más, al final encontraréis el resto de lecturas: ensayo no científico, novela y cómics. 



Una pequeña historia de la ciencia (William F. Bynum. Traducido por Begoña Prat Rojo)
Tenía este libro aparcado en mi biblioteca desde hace una década y me pareció una buena idea comenzar el año leyéndolo. Pero no lo fue. Es un libro decepcionante, por no decir otra cosa, repleto de errores y sinsentidos, infantil y aburrido. Lo terminé porque es corto, me va la marcha y quería ver si la cosa mejoraba, pero... Spoiler: No.


La vida secreta de las plantas (Eduardo Bazo Coronilla)
Un libro esencial para cualquier
persona interesada en la naturaleza y el reino vegetal que quiera dar un paso más allá. Escrito con un tono divulgativo, cómplice y muy cercano, desmiente y explica los bulos y mitos más comunes relacionados con el mundo de las plantas. Y lo hace desde la erudición del autor, Eduardo Bazo, que ya nos enamoró con su anterior libro Con mucho gusto, y que comenté en su día.

El libro está organizado en capítulos que nos trasladan desde la magia y los filtros de amor hasta Hollywood, pasando por la mitología o mitos históricos como el de la ardilla que podía cruzar España saltando de árbol en árbol. Cada capítulo está lleno de información fascinante y basada en la ciencia botánica mezclada con referencias de la cultura y la historia.

Y como broche final, el capítulo titulado La biotecnología vegetal y el mito de no comer como antes, es para enmarcarlo. Con cita de Carl Sagan incluida.


Historia del infinito (José A. Prado-Bassas, aka Tito Eliatron)
Esta obra transporta al lector a través de un viaje en el tiempo, hacia los orígenes del concepto del infinito en las matemáticas. Desde la antigua Grecia hasta las teorías modernas, el bueno de Tito Eliatron narra de forma cautivadora el desarrollo histórico de esta idea tan fascinante y abstracta. 
Tito utiliza un lenguaje accesible y ameno, se esfuerza por hacer comprensible las abstracciones matemáticas, lo que hace que su lectura sea un verdadero placer. La obra está dividida en capítulos temáticos que permiten una visión detallada de los diferentes enfoques que se han dado al infinito a lo largo de los siglos. Desde Anaximandro, Pitágoras, Zenón y su famosa paradoja de Aquiles y la tortuga..., hasta la obra de Cantor y su teoría de conjuntos infinitos, el lector descubre cómo el infinito ha sido una constante fuente de fascinación y debate.

Disfrutaremos también de numerosas anécdotas y curiosidades que dan vida a los personajes históricos y nos permiten entender mejor su pensamiento y su contexto. Atención especial al culebrón entre Newton y Leibniz, uno de los capítulos que te dejan atrapado como si fuera una novela de intriga.

Y sí, es un libro de matemáticas. No os asustéis con los gráficos y fórmulas, basta un pequeño esfuerzo para entender todo a la perfección y el subidón de dopamina tras comprender cada paso merece la pena. El destino de este ensayo será el de ser un clásico de la divulgación. Muy recomendable.


Tiene la sonrisa de su madre (Carl Zimmer. Traducido por Patricia Teixidor)
Un libro de Zimmer suele ser una apuesta segura. En esta ocasión nos regala una perspectiva profundamente original sobre la herencia, abarcando desde la genética hasta la cultura y la tecnología. El libro se presenta en cinco bloques interconectados que exploran los aspectos históricos, tecnológicos, y conceptuales de la herencia. 

Zimmer aborda temas éticos y sociales relacionados con la genética, haciendo hincapié en la diversidad genética y la ética en la investigación genética. Me ha gustado mucho y no se me han hecho nada pesadas sus más de setecientas páginas, que se dice pronto.


El último horizonte (Amedeo Balbi. Traducido por Mariá Pitarque)
Muy interesante. El repaso por la cosmología y su historia está bien contado. Lo recomendaría para iniciados, pero no demasiado, en todo aquel que esté interesado en la astrofísica. Le falta un poco de lírica cósmica, pero no podemos tenerlo todo.


De mujeres, hombres y moléculas (Santiago Álvarez)
Este ensayo de Santiago Álvarez, que recopila artículos publicados en revistas o textos de sus conferencias, es una buena propuesta que enlaza el mundo de la química con otras experiencias culturales. Una tarea que no es fácil y a la que hay que reconocerle el mérito.

La pasión por la química del autor es contagiosa, y nos impulsa a apreciar la belleza y la complejidad de esta ciencia en contextos que pocas veces habíamos considerado. Muy bueno.


Puro veneno (Roberto Pelta)
Podría parecer que estamos ante otro libro que cuenta la historia de los venenos, que lo es, pero quizá sea este uno de los mejores que he leído sobre esta temática. Roberto escribe muy bien y el libro se lee como la mejor de las novelas. Lo recomiendo.


El nanomundo al descubierto (Anna Morales)
Es un buen libro pero la parte de nanociencia y nanotecnología se desarrolla poco. En todo caso, las explicaciones de la parte química son muy didácticas.


The Nasa Archives (Piers Bizony)
Material del bueno para los afectados por ese cuadro clínico que no aparece en los manuales de medicina llamado espaciotrastorno.


Breve historia de la ciencia (Tom Jackson. Traducido por Alfonso Rodríguez Arias)
Una breve guía de la historia de la ciencia, con sus evidentes carencias debido a la simplificación que exige el formato, pero que me dejó buen sabor de boca. Lo recomendaría para neófitos pero si alguien se atreve a degustar este entremés, no lo pasará mal.


Ayanz. La increíble vida del Leonardo español (Rafael Romero)
Si el polímata Jerónimo de Ayanz hubiera nacido en Reino Unido, Francia, Italia o Alemania, tendría películas y series sobre su vida y obra. Y este libro sería el guion perfecto. Excelente biografía de Rafael Romero, que ojalá sirva para conocer con más profundidad a este pionero que tenemos enterrado en la catedral de Murcia.


Que nada te quite el sueño (Mª Ángeles Bonmatí)
No deberíamos quitarnos horas de sueño para leer este libro, pero les resultará difícil no hacerlo. Aunque tras su lectura todo puede cambiar.

La ciencia tras el mundo del sueño, al que dedicamos una tercera parte del tiempo de nuestras vidas, es todo un universo de misterios por resolver. Con un estilo cómplice y muy cercano, Mª Ángeles Bonmatí, nos lleva de la mano por un fascinante viaje hacia el mundo del descanso, los sueños y lo que la ciencia sabe de este reino de aparente oscuridad. Como si fuera el Sandman de Neil Gaiman, Mª Ángeles nos acompañará por su particular mundo, cargado de referencias a la literatura, el arte, la historia y la mitología.

Desde la biología hasta la psicología, el libro aborda de forma exhaustiva los diversos aspectos del sueño, desgranando sus múltiples capas para revelarnos sus secretos más íntimos. Desde los patrones del sueño hasta las causas de los trastornos del sueño, pasando por la influencia del sueño en nuestro bienestar físico y mental y la evolución, la autora explora cada tema con una habilidad envidiable y siempre dejándonos pendientes de satisfacer nuestra curiosidad conforme avanzamos en su lectura. Este libro, cuya edición es impecable, termina con un capítulo práctico para mejorar la calidad de nuestro sueño, que no es otra cosa que la calidad de nuestra vida.

Rigor científico, amenidad y utilidad. ¡Qué más se puede pedir! Muy recomendable.

Citas con Cajal (José Ramón Alonso Peña)
Este libro recoge décadas y décadas de minuciosa documentación por parte de José Ramón Alonso, una de las voces más interesantes no ya de la divulgación, sino de la cultura de nuestro país. Y quizá, uno de los autores que conocen en mayor profundidad el pensamiento de Santiago Ramón y Cajal. La edición es impecable y es un libro ideal para leer de una tacada o para ir saltando por sus páginas. De lo mejor que ha caído en mis manos este año.


La vida imaginada (James Trefil y Michael Summers)
Fascinante. Hay que reconocerle a este libro que la profundidad especulativa sobre la existencia de vida extraterrestre está magistralmente unida a la parte científica. Es algo exigente, no lo recomendaría si no se tienen otras lecturas parecidas en la mochila, pero el pequeño esfuerzo merece la pena. Buenísimo.


La vida y su búsqueda más allá de la Tierra (Ester Lázaro)
Complemento perfecto del libro anterior. Breve, como lo exigen los libro de la colección Catarata del CSIC, pero muy riguroso, ameno y con momentos memorables. Magnífico trabajo. 


¡Abre los ojos! (Conchi Lillo)
Me ha encantado esta ópera prima de la brillante científica y divulgadora Conchi Lillo. Un libro de alta divulgación de las ciencias de la visión, de neurociencia, de evolución, desmontador de mitos, útil, ameno y cargado de referencias a la cultura popular.

El estilo tan cercano y simpático de la autora hace más fácil que el contenido se asimile con naturalidad. Y eso no es nada fácil de conseguir en la literatura de transferencia de conocimiento. Todos los capítulos son excelentes, pero quiero destacar especialmente los que relaciona los problemas de visión con el estilo de famosos pintores y artistas. Pero este libro nos reserva una experiencia algo sinestésica, si se me permite la expresión. Porque entre sus páginas nos encontramos con multitud de citas de letras de canciones (con buen gusto, según mi criterio) que aderezan la lectura y marcan el ritmo. Una genialidad, a la que además se puede acudir vía Spotify, ya que Conchi nos deja las pistas musicales a golpe de clic.


El arte de la estadística (David Spiegelhalter. Traducido por Francisco Herreros)
Muy bueno. Riguroso y con una explicación notable de conceptos estadísticos. Es un tipo de libro que nos puede echar para atrás pensando que sea aburrido. Para nada. 


La costumbre ensordece (Miguel Ángel Delgado)
Este libro es un auténtico tesoro destinado a convertirse en un éxito. Pasear por sus páginas es pasear por la vida cotidiana de un día cualquiera, desde que suena el despertador hasta que nos acostamos. Y esto, que puede parecernos intrascendente comparado con historias de civilizaciones extintas, agujeros negros o singularidades cuánticas, lo convierte precisamente en una fascinante aventura que nos descubre lo más cercano.

Una de las grandes fortalezas de esta obra radica en la originalidad y profundidad con la que el autor explora la conexión humana con la ciencia, la tecnología y la cultura. Delgado nos invita a reflexionar sobre la importancia de cada pequeño acto que conforma nuestra vida diaria, desde el sonido del despertador hasta el momento de descanso en la noche. 

Es más que destacable la habilidad de Delgado para seleccionar referencias culturales bien traídas y entrelazarlas de manera magistral en su narrativa. La prosa es fluida y evocadora, marca de la casa Delgado, capturando con acierto la esencia de cada momento de nuestro día a día. Sus descripciones, su cercanía... nos transportan a los escenarios que nos propone, permitiéndonos experimentar los sonidos, los olores y las emociones con una intensidad sorprendente.

Termina el libro con un brillante epílogo, del que me resisto a comentar nada, para no estropear el 'Grand Finale'.


Murmullos de la Tierra (Carl Sagan. Traducido por Miguel Muntaner)
Qué decir de este clásico. Es toda una gozada para los sentidos pese al tiempo que lleva circulando en nuestro pequeño punto azul pálido. Ha sido una relectura de lo más emocionante.


Del Big-Bang a la vida y su evolución (Alberto Aguirre de Cárcer)
Este libro, que no es fácil de encontrar, fue toda una agradable sorpresa cuando lo conseguí y leí. Breve, riguroso y muy bien contado. Ideal como introducción a la astrobiología.


Historias de la Física explicadas por la Física (Javier Ablanque)
Amenidad en estado puro. Un excelente recorrido por unas historias exquisitamente escogidas por el autor. 


Son nuestros amos y nosotros sus esclavos (José Ramón Alonso Peña)
Este libro, que fue Premio Europeo de Divulgación Científica, es una deliciosa obra maestra del género.  JR Alonso nos embarca en una aventura con los parásitos como compañeros de viaje, unos seres capaces de modificar el comportamiento de animales y humanos. ¿Somos los dueños de nuestras acciones, pensamientos y destino? Tal vez no. Lo insólito nos aguarda a la vuelta de la esquina y habrá que alimentar la llama de la lámpara de la ciencia para salir de algunas dudas. O para crear otras. Así funciona el conocimiento y el progreso. Imprescindible. 


Viajes interestelares (Pedro León)
Maravilloso. Tuve el honor de leerlo en primicia y reitero lo que escribí y aparece en la contracubierta: "Pedro León recoge el testigo de Carl Sagan y nos invita a un viaje de ingenio y fascinación, con las sondas Voyager como protagonistas. La historia de la exploración espacial tiene un nuevo libro de referencia".


El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (Oliver Sack. Traducido por José Manuel Álvarez Flores)
Volví a leer este libro tras la invitación del gran Adrián Sussudio para participar en su canal Charlando con libros, donde hablamos de esta genial obra de Sacks con Ignacio Crespo. Lo podéis ver en este enlace, por si os pica la curiosidad. 


Una serie de eventos afortunados (Sean B. Carroll. Traducido por Francesc Pedrosa Martín)
No confundir a este autor con Sean M. Carroll. Y lo digo porque me pasó a mí. Comencé a leer este libro creyendo que era del Carroll astrofísico y me sentía totalmente desconcertado en cada página (electrónica) que leía, más que nada por la parte más humorística e irónica. El Carroll astrofísico es bastante seriote. Tardé un tiempo en darme cuenta y salir de mi error. El libro está muy bien, es un enfoque muy ingenioso sobre cómo el azar domina nuestra vida cotidiana, pero hay alguna parte algo repetitiva. Merece la pena, en todo caso.


Neuronas para la emoción (Xurxo Mariño)
Nadie como Xurxo para explicar las bases biológicas de las emociones con su estilo tan particular. Riguroso, cercano y repleto de caminos cruzados. Muy recomendable. 


Comemos lo que somos (JM Mulet)
Enciclopédico, riguroso, divertido y de lo mejor del año. La buena gastronomía es una actividad que suele marinar muy bien con la ciencia. Viajando en el tiempo y el espacio con este libro nos pondremos las botas en la sabana paleolítica, beberemos cerveza en Mesopotamia, probaremos el asado egipcio de cocodrilo junto al Nilo, con Jenofonte y Aristófanes disfrutaremos de legumbres y ensaladas maravillosas mientras vemos el atardecer en el puerto de Atenas. El garum romano será nuestra bebida preferida (o más bien no). Degustaremos destilados en posadas medievales, platos imposibles en palacios reales y, como remate, Catalina de Médicis nos prestará su tenedor…Y por fin JM nos dejará claro, con la evidencia científica, que hacer una paella con arroz bomba es de cobardes. Brutal. 


Diccionario del asombro (Antonio Martínez Ron)
Le dediqué una reseña propia en EPAP, porque lo merece. Podéis leerla aquí


A tomate pocho, no le hinques el diente (Mario Sánchez)
Un divertido a la par que riguroso manual de seguridad alimentaria que merece la pena ser leído. El tono cercano de Mario hace que la lectura sea de lo más agradable. Excelente. 


El arte de nombrar la vida (Carlos Lobato)
Titánico, sublime y necesario. Me quedo sin adjetivos para calificar este libro con el que tanto disfruté. Tuve el privilegio de leerlo en exclusiva y mi sincera opinión quedó inmortalizada en la contracubierta de esta manera: "Solo alguien con el superpoder didáctico de Carlos Lobato podría afrontar una aventura como la que tienen en sus manos. El arte de nombrar la vida es un libro de libros, un huracán de profundo conocimiento de la naturaleza mezclado con decenas de referencias de la cultura popular. Original e imprescindible". 

Parásitos (Concha Mesa y José A. Garrido)
Tuvo una reseña propia en EPAP, que podéis ver aquí.


El mar que muere (Pablo Rodríguez Ros)
Valiente, directo y necesario. Si Primavera Silenciosa, de Rachel Carlson, fue todo un puñetazo en la mesa para activar la protección del medio natural, este libro sería su equivalente pero centrado en la destrucción del Mar Menor. 

Como en las mejores aventuras de Gerald Durrell, Pablo Rodríguez nos mezcla sus vivencias como testigo directo del deterioro de la laguna salada y la evocación de tiempos pasados, con un conocimiento científico profundo y riguroso del estado actual. El nivel de análisis es completo, en todo su contexto político, económico y social. Su denuncia convence con datos y con la evidencia. Pablo ejerce la honestidad y el compromiso de forma admirable, sin ambages. Lo hace en su vida personal y lo refleja en este libro, que debería ser una lectura obligatoria en escuelas, facultades de ciencias y en cualquier foro de medio ambiente. 

Terminé este libro con la sensación de que el Mar Menor se mueve entre Escila y Caribdis, pero con la esperanza de que héroes como Pablo y otros muchos que luchan por mejorar este desastre natural puedan pararlo y revertirlo. Puede parecer un deseo pueril, pero ya sabemos eso que dicen de la esperanza...


Reacciones sin fin (Vladimir Sánchez)
Vladimir Sánchez, más conocido en redes sociales como @BreakingVlad, es un jovencísimo doctor en Química que arrasa en medios digitales como Youtube, Tiktok o Instagram, divulgando la química con cercanía, frescura y mucho rigor. Con Reacciones sin fin. No es magia, es química ha dado el salto al mundo editorial y lo hace, en mi opinión, de forma magistral. El amor por la química del autor, que le viene de niño, se destila en cada frase.

Vlad, con su enfoque personal y accesible, logra enseñarnos conceptos químicos que a menudo se consideran complejos, haciéndolos comprensibles y reforzando cada tema con ejemplos cotidianos. Cada página es una experiencia de aprendizaje amena y enriquecedora.

Es un libro que recomiendo a prácticamente cualquier persona, desde adolescentes a profesionales de la química . Solo se necesita algo de interés y, si en ocasiones hay alguna parte más compleja, todo puede resolverse con curiosidad y buenas referencias... En mi caso, como profesional de la química e incluso autor de libros de química, he encontrado momentos tipo 'Eureka' y descubierto cosas que no conocía o no recordaba. Un libro que no es otra cosa que matraces repletos de rigor, pasión, amenidad, cercanía y claridad.


Historia de la mente (Irene Alonso Esquisábel y JR Alonso Peña)
Titánico, colosal, enorme, inmenso, grandioso... La lista de adjetivos para calificar este 'Monumento', con sus casi seiscientas páginas, se queda corta. Un trabajo a cuatro manos de JR Alonso con su hija Irene, de la que se nota el Ex ungue leonis en la parte más psicológica del libro. Puede leerse de la forma tradicional o utilizarse como libro de consulta, ya que ofrece un recorrido histórico desde los inicios de la vida hasta la actualidad con el desarrollo de la IA, recorriendo experimentos, personajes geniales y otros no tanto, un contexto histórico perfectamente entrelazado, éxitos, pero sobre todo fracasos. Y es que la historia del desarrollo de la ciencia de la psicología se ha construido derribando ideas preconcebidas. Se lee como una novela, creedme. Muy recomendable.


El viaje del conocimiento (Javier Panadero)
El bueno de Javier Panadero lo ha vuelto a hacer. Y lo que ha hecho es regalarnos una obra esencial sobre epistemología y pensamiento crítico, así de claro. Y, como suele ser la marca de su casa, lo consigue sin que nos demos cuenta, sin dolor, por decirlo de alguna manera. Para ello, Javi nos sienta en una mesa, nos pone un tapete de tela y se sube las mangas para comenzar su magia de cerca con una IA como ayudante. El resto es un espectáculo, donde muchas ideas preconcebidas y mitos se derrumban como un castillo de naipes, pero no por la vía rápida, que puede ser la de darles simplemente un toque, sino por la vía epistemológica. Y eso es muy difícil de conseguir. Uno de los libros del año, sin duda. Al terminarlo, merece un aplauso.

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Y ahora es el turno de otras lecturas que me han acompañado este año, que os dejo en forma de lista con un minúsculo comentario. Si queréis más detalles, preguntad en los comentarios.




Mientras escribo, de Stephen King. La parte biográfica es acojonante, pero la relativa al proceso de escritura es más rollera.
El mundo de ayer, de Stefan Zweig. Maravilloso.
 Meditaciones, de Marco Aurelio (versión manga). Entretenido.
La mano del muerto Vol. I y II (VV.AA). Muy bueno.
Anoxia, de Miguel Ángel Hernández. Acojonante novelón.
Las vacaciones de un hobbit, de Fernando Frías y José M. Fernández. Un ensayo imprescindible para admiradores y seguidores de la vida y obra de Tolkien.
Un paseo literario por las calles de Murcia, de Paco López Mengual. Fascinante. 
Historias con arte, de Jero Martínez. Interesante.
El arte de vivir, de Lucio Anneo Séneca. Curioso.
Teatro de ceniza, de Manuel Moyano. Brillante.
Noventa libros y un film, de Manuel Moyano. Estimulante.
— Iluminaciones, de Alan Moore. Hachazos a discreción.
 Story of a Dick, de Javier Panadero y Leire García. Filosofía inclasificable en formato cómic.
Relatos divinos, de José María Méndez. Una delicia.
Polvo en los zapatos, de Manuel Moyano. Libro de viajes en toda su amplitud.
El dolcel de la frontera, de Gregorio Sánchez. Novela inmersiva muy buena.
 Los hombres y las moléculas, de Roald Hoffmann. Poesía hecha química, ¿o era al revés?
Trinity, de Jonathan Fetter-Vorm. Decepcionante.
El nombre de la rosa (cómic). Muy chulo.
Las pequeñas muertes de la vida, de Luis Cortés Briñol. Un genial ensayo contra lo inmortal.
Bibliomanía, de Gustave Flaubert. Muy bueno.
Héroes, de Ray Loriga. Me dejó frío.
El gran libro rojo para superar el estrés, de Tomás García Castro
Open: Memorias. Al terminarlo dan ganas de buscar a André Agassi para darle un abrazo.
Impulsa tu marca, de Nacho Tomás. Le hice una reseña en EPAP. 
Daredevil. Marcado por la muerte. Acojonante.
Estela plateada. Parábola. Geniales Lee y Moebius. 
La vieja guardia y las brigadas fantasma, de John Scalzi. Muy entretenido.
De las cosas de hablar y un señor de marrón, de Eva Navarro. Curioso y estimulante.
Homo viator, de Pepe Pérez-Muelas. Le hice una reseña en EPAP. 
 Todo arde y Todo vuelve, de Juan Gómez Jurado. Maestría pura en el arte del thriller
El barco de Teseo, de J.J. Abrams. Diferente, por decir algo. 
 La habitación secreta, de José Antonio Molina. Muy bueno.
Bäsle, mi sangre, mi alma, de Miguel Ángel de Rus. Cautivador.
El cuento perdido, de José María Merino. Buenísimo.
Yo, asesino, de Antonio Altarriba y Keko. Enorme. 
El accidente de caza, de David L. Carlson y Landis Blair. Obra maestra.
The astounding illustrated history of Science Fiction, (VV.AA.). Irregular. 
Sueños de tinta, de Juan Álvarez. Muy bueno.
La nada nadea, de Jesús Zamora Bonilla. Brillante.
 Más allá, de Stephen Walker. La mejor biografía de Yuri Gagarin que he leído. Fabuloso.
Introducción a la filosofía de la ciencia sistemática en psicología, de Óscar Teixidó. Ameno y enriquecedor, que el título no os asuste.
El olor del miedo, de Manuel Ríos San Martín. Apasionante.
El secreto del mago, de Luis Alberto de Cuenca. Lean a este mago de la lírica.
Pequeña historia de la mitología clásica, de Emilio del Río. Magistral.


Si has llegado hasta aquí, enhorabuena. Eso es porque te gusta leer. No cambies. Como siempre digo cada vez que tengo ocasión, leer divulgación (o lo que sea) nos convierte en mejores personas.

¡Feliz 2024!