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Gracias por tu visita, los fics que se publican aquí son salidos de mi imaginación, con los personajes prestados de la gran Meyer… te agradecería que me avisaras si ves algún fic mío publicado por la web, eso se llama plagio y hay que combatirlo. Gracias!

Te toma muchos minutos leer un capitulo? Entonces puedes tomarte un minuto para comentar, no pido nada más. Escribe que algo dejas y lee que algo llevas.


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Epílogo, Mi principio y mi final


Epílogo


Mi principio y mi final




_Es una locura_ se quejó incrédula al ver los boletos en su mano, _Edward… ¿esto es en serio?_ ella me miró atenta. Sus ojos dorados brillaban bajo la luz del sol, estábamos esperando nuestra llamada. Asentí lentamente y alcé los hombros,

_Alice_ fue lo único que salió de mis labios. Ella negó con la cabeza y me devolvió los boletos y yo los devolví a su bolsillo dentro de mi chaqueta,

_Así que desean reunirse con nosotros en algún lugar del mundo ¿no?_ preguntó ella algo exasperada, adoraba su cara de enojo y frustración. Asentí respondiendo a su respuesta _¿y nosotros en lugar de ir directamente a los Estados Unidos, iremos también?_

_Esa es la idea_ dije simplemente, _Esme está desesperada por verte mi amor y Carlisle tomó las vacaciones atrasadas de tres años solo para verte. Viajaremos para reunirnos todos allí todos_ le dije acercándome a la ventanilla del aeropuerto que no dejaba pasar la luz del sol y acaricié su mejilla suavemente _sé que odias las sorpresas cariño, pero acepta este por favor, te gustará, sé que te gustará_

Ella me miró calculadoramente como si pudiera leer mi mente, levanté mi mano y le acaricié suavemente la mejilla para infundirle valor… ya habían pasado seis meses desde su conversión, ella ya era una verdadera y hermosa vampiro, sus ojos dorados brillaban increíblemente y me perdía en ellos muy de vez en cuando, su control sobre sí misma era increíble, ahora podía andar entre la gente y no preocuparse por la tentación, ella había aprendido a cazar magníficamente y podía decir que sentía una marcada simpatía por los osos, influencia de Emmett. Ella era hermosa… increíblemente hermosa, aún sabiendo que ella me amaba a mí, tenía que luchar contra los celos internos y mi instinto de pertenencia cuando un simple mortal la miraba mucho o era atraído por sus naturales encantos…. como ese chico que ahora la miraba desde uno de los asientos de la sala de espera. Sus pensamientos no me habían dejado en paz en toda la mañana desde que habíamos llegado al aeropuerto, la miraba de arriba abajo y pensaba en ella, pensaba en sus sucias manos acariciando su trasero, envolviendo su cintura como yo lo hacía… el tipo me envidiaba, por supuesto que lo hacía, yo era el jodido privilegiado en tocarla cada noche, en hacerla gemir de éxtasis, yo era quien la hacía mía una y otra vez sin llegar a cansarme, nunca lo haría, ella era mi droga. Esto sería por el resto de mi eternidad junto a ella, ignorar al perro que la deseara, ignorarlos o matarlos.

Ahora quería darle la sorpresa que había estado esperando por tanto tiempo y había buscado un lugar de ensueño para dárselo, pero cuando ella supo que no volveríamos a Estados Unidos como teníamos planeado, eso crispó sus nervios. Ella extrañaba a la familia y luego de seis meses de no verlos, digamos que estaba desesperada por regresar a Forks, pero no podíamos… la familia nos esperaba en otro lugar. Todo había sido una loca idea mía, una alimentada por Alice, un plan final que casualmente me había agradado bastante, por primera vez en la historia se podía decir que confiaba en algo que hiciera Alice.

_Te gustará mi amor, lo sé_ le dije abrazándola de la cintura y tirándola contra mí, ella refunfuñó y me devolvió el abrazo, besé su frente suavemente y la oí suspirar.

_Si estás tan tranquilo que Alice haya planeado esto, supongo que debo confiar en ti entonces_ murmuró sobre mi pecho,

_Exactamente_ afirmé _ por cierto, debes recordarme que tengo que comprarle un hermoso obsequio a Alice por esto, ella no lo planeó todo, yo… yo tuve la idea en un principio, ella solo movió algunos hilos, ellos no querían esperar tanto_

_Oh mi amor, ¿qué puedes comprarle que Alice no tenga?_

_No lo sé… pero algo encontraremos._

_Bah!... a demás no sería una sorpresa, ella lo ve todo…_

Reí por ese pequeño detalle, Dios sabía que en cada navidad no había ni una sorpresa que a Alice la sorprendiera.

_Tienes razón, ya veremos qué hacer_ murmuré. La abracé más fuerte y besé el tope de su cabeza, amaba tanto esta hermosa criatura que no había nada, absolutamente nada que no hiciera por ella.

Segundos después se escuchó por los altoparlantes del aeropuerto Internacional de Londres, el llamado que nos indicaba que debíamos subir al avión que nos llevaría a Grecia. El lugar donde tenía la sorpresa para mi Bella. ¿qué mejor que ese lugar para hacer lo que debía hacer?...

Caminamos tomados de la mano y momentos después estábamos entregando los boletos a la sobrecargo en la puerta de embarque,

“Hermosa pareja…” pensó la mujer de cabellos rubios mientras sentía su mirada en mí, por encima de los boletos que muy lentamente observaba, Bella apretó sutilmente mi mano “oh… pero si es una chiquilla para él, seguramente le gustarán las maduras como yo”

No pude evitar sonreír y agachar la cabeza, Bella volteó hacia mí y me miró con un signo de interrogación en los ojos, negué con la cabeza sin dejar de sonreír.

_¿Qué está pensando..?_ susurró imperceptiblemente. Miré a los ojos de mi Bella y tan bajo como ella había hablado le conté,

_Cree que eres una chiquilla y que tal vez me gusten las maduras como ella_

Los ojos de Bella se abrieron de par en par y yo no podía dejar de sonreír,

_Aquí tiene los boletos Señor, espero que tenga un buen viaje_ dijo casi sugestivamente la mujer devolviéndome los boletos, los tomé y asentí agradecido.

Seguramente lo tendré, pero gracias que llevo conmigo a la inmadura de mi futura esposa, idiota…

_Oh créame que lo tendrá_ dijo Bella rodeándome hasta quedar frente a mí y mirarme a los ojos, sus manos envolviendo mis mejillas y su nariz a centímetros de la mía _¿no es cierto mi amor?_ sabía que muy sutilmente le estaba mostrando su anillo de compromiso a la mujer, el hermoso diamante de quince caras brillo en sus ojos.

_Muy cierto bebé_ contesté ahora hipnotizado por ese par de pozos dorados. Ella sonrió y me besó. Pero no un beso simple, dulce o casto… un beso furioso, un beso que me hizo gemir en su boca, su lengua arremolinándose en la mía, sensual, caliente y lujuriosa. Mis manos se cerraron en su cintura y bajé mis palmas por su cadera hasta que se posaron en sus glúteos, la apreté contra mí y la hice gemir mientras su lengua jugaba con la mía, tacé su trasero redondo y firme y alguien carraspeó detrás de mí.  Nos tuvimos que separar, sabía que estaba entorpeciendo una fila de pasajeros que deseaba subir al avión,

_Ups, perdón_ dijo Bella separándose de mí y tomando mi mano mientras miraba con una sonrisa de satisfacción a la sobrecargo. Miré detrás de mí para ver quién era el que había carraspeado y allí estaba el tipo que había estado pensando en ella y mirándola desde el asiento del aeropuerto… ¡Toma esa idiota! Ella es mía!

Bella me arrastró por la manga de embarque hasta que llegamos al avión, nos acomodamos en nuestros asientos y nos envolvimos entre sí como dos adolescentes revolucionados en hormonas, bueno sí… me había convertido en uno desde que descubrí que hacer el amor con Bella era la experiencia más subliminal y fuera de este mundo que experimentaría jamás.

~o~
Pov Bella.

Llegamos al aeropuerto de Grecia unas cuantas horas después, Edward había estado con su boca enterrada literalmente en mi cuello durante todo el viaje y sus manos perdidas debajo de la manta acariciando mis pechos y la otra debajo de mi falda. Teníamos serios problemas para dejar las manos fuera de sí…

_Puedo ver a Alice!... Amor, puedo ver a Al saltando entre la gente_ murmuré cuando vi por la ventanilla del avión que estaba acomodándose para que pudiéramos desembarcar. Él no levantó su cabeza de mi cuello, pero sentí su risa resonar en mi piel mientras su lengua se arremolinaba a la altura de la clavícula y su mano hacía círculos sobre mi clítoris una vez más. Creo que me había venido en pleno vuelo, unas diez veces. _Mi amor…_ reí cuando sentí un pequeño espasmo de placer, rezagos de mis orgasmos _¿puedes dejar de hacer eso? Ya llegamos y ya vendrá la aeromoza a pedirnos las mantas._

_Maldición_ susurró separando su boca de mi cuello. Él se separó de mí y se sentó bien en su asiento jadeando, luego levantó la mano que tenía en mi centro y la llevó a su boca para lamer sus dedos… oh cielos…

Minutos después nos levantamos de nuestros asientos y acomodé lo mejor que pude mi falda y mi camisa, tomamos nuestras pertenencias del portaequipajes y salimos del avión tomados de la mano. Cuando salimos de la manga hacia el área de desembarque efectivamente pude ver a Alice abriéndose camino entre la gente, a la cual empujaba sutilmente, detrás venía Jasper arrastrado por ella y Emmett que arrastraba a Rose, Carlisle y Esme venían detrás riéndose de sus hijos.

_Oh cariño!_ gritó Alice lanzándose sobre mí, sus brazos me envolvieron y le devolví el abrazo, si no hubiese sido vampiro me hubiese aplastado, luego se separó de mí sosteniéndome de los hombros _Mírate!... eres una belleza inigualable!... tal cual lo vi aunque estos dos se quedaron cortos con la descripción_ murmuró mirando detrás de sus hombros a Emmett y Jassper que saludaban a Edward, ella volteó a mirarme nuevamente y rodeó los ojos _Oh mi cielo! Tenemos tanto qué hacer, ya verás. Tenemos que ir a ver el lugar primero, luego el vestido-

_Alice!_ gruñó Edward, miré a mi alrededor a ver si alguien había escuchado pero todos parecían inmersos en sus encuentros con sus seres queridos _ella no sabe_

_Oh_  musitó tapándose la boca. Alice pareció comprender algo que yo me había perdido y luego sonrió y alzó los hombros,

_Entonces será una verdadera sorpresa_ canturreó.

¿Qué diablos?...

_¿Cómo estas llevando la inmortalidad querida Bella?_ murmuró alguien a mi lado, Carlisle y Esme estaba esperando allí. Solté a Alice y me lancé a ellos… dios! Los había extrañado tanto!

_No puedo creer que estén aquí!... oh los extrañé tanto_ susurré cuando me separé de ellos, Carlisle besó mi frente con ternura y Esme parecía que podía llegar a llorar, solo que no derramaba lágrimas.

_Estas hermosa mi niña, lamento tanto lo que sucedió… pero al menos te tenemos aquí con nosotros_ murmuró ella acariciando mi cabello.

_Es un tema que quiero olvidar si puede ser posible, lo importante para mí es que estoy aquí con ustedes y que es el lugar donde quiero estar, no puedo ser más feliz de lo que soy en este momento… los amo tanto_ 

Ellos sonrieron y me volvieron a abrazar, sentía unas suaves caricias en mi espalda y sabía que el resto de mi familia estaban y estarían siempre allí para mí.

_Ugh… aunque podrían tú y Edward dejar de actuar como conejos!_ replicó Emmett detrás de mí. Oh cielos!...

Me separé de Esme y Carlisle y los miré aturdida, mi rostro ardería al rojo vivo si pudiera. Esme miraba con enojo a Emmett, aunque pude ver un poco de diversión en sus ojos y Carlisle negaba con la cabeza.

_Cómo si eso fuera posible, idiota_ masculló Edward envolviéndome con sus brazos mi cintura y escondiendo su rostro en mi cuello,

_Bueno!... vamos al hotel, hay muchas cosas que hacer par de tortolos_ murmuró Alice tirando de mi mano, Edward no se separó de mí del todo, continuó caminando a mi lado con un posesivo brazo alrededor de mi cintura.
~o~

Más tarde estábamos en el vestíbulo del hotel registrándonos, Edward discutía con Alice en voz baja por algo, no podía entender muy bien de qué porque Rose y Esme me estaban hablando de los lugares que debíamos ir a visitar esa tarde y al otro día… había mucho para hacer según Rose,

_¿Por qué tanto?... es decir se supone que son solo una vacaciones en familia_ murmuré mientras la recepcionista del hotel me indicaba dónde firmar, no oí respuesta… alcé la mirada de los papeles y ella se miraban una a la otra.

_¿Qué es?_ pregunté,          

_Nada_ dijeron ambas al mismo tiempo, aunque luego Rose prosiguió _nada de qué preocuparse Bella, la pasaremos genial, ya verás_

Edward y yo subimos el ascensor junto con Alice y Jassper que al parecer estaba calmando los ánimos de estos dos, Edward parecía molesto por algo y Alice satisfecha. Miré el cartel electrónico del ascensor que indicaba que estábamos en el doceavo piso del hotel, nuestras habitaciones se suponía que estaba en el décimo,

_¿Por qué estamos subiendo más?_ murmuré mirando a Edward, él no alzó la mirada y fruncía el ceño mirando la puerta del ascensor, suspiré frustrada y los enfrenté cruzada de brazos _¿alguno de ustedes dos me puede decir que sucede?_

_Dormirás en nuestra habitación, con Esme, Rose y yo… es eso, estuvimos mucho tiempo separadas que queremos una noche de chicas y Edward, pues él… quiere seguir actuando como conejo…_

Jassper largó una risita divertida y Alice le dio un codazo, Edward lo miró con cara de pocos amigos…

_Lo siento_ murmuró él arrepentido, pero sus comisuras temblaron en una sonrisa.

_Edward…_ llamé acercándome a él, envolví su cintura con mis brazos y lo hice mirarme a los ojos _bebé, Alice tiene razón, a mí también me gustaría pasar una noche de chicas con ellas… es solo una noche mi amor_ susurré mientras Alice y Jassper salían del ascensor que ya había abierto sus puertas, Edward envolvió mi cintura con sus brazos y recostó su frente a la mía, de repente su mirada no era de enojo, había desesperación allí… ansiedad.

_Bella… no sé qué diablos me hiciste, la perspectiva de pasar una sola noche sin ti me revuelve el estómago mi amor, muero si no te veo, muero estar sin ti pequeña, te amo tanto que tú jamás lo entenderías. ¿Por qué me pides que me resigne a dejarte ir por más que sé que estarás bien, cuando si te dejo ir te llevas la mitad de mí contigo? ¿Por qué te amo tanto, tanto demasiado? Dime qué me hiciste… dímelo por favor_

Oh bebé…

Tomé sus mejillas entre mis manos y lo besé con ternura, con todo el amor que tenía en mí, con toda la pasión como una promesa, él me abrazó contra sí y me devolvió el beso eufórico, jadeando en mi boca y presionando mi nuca con una de sus manos.

_Oh por dios santo, si solo será una miserable noche y estaremos a tres pisos de diferencia!_ la voz de Alice nos hizo separarnos, respiramos dificultosamente en los labios del otro antes de despegar nuestras frentes y salir del ascensor,

_Tres pisos y una noche que no tendré a la razón de mi existencia cerca_ dijo Edward reusándose a dejarme ir, mi mano en la suya y su mirada trabada con la mía.

_Diablos! Que exagerado eres Edward_ se quejó ella antes de tomarme de la mano y tirar de mí, Edward me soltó frustrado y Jassper lo tomó del codo y tiró de él de vuelta hacia el ascensor… Edward y yo no nos dejamos de mirar hasta que cubículo cerró sus puertas.

~o~
_Bien, estos son!_  murmuró Alice dejando caer frente a mí un montón de folios con dibujos adentro, una docena de bocetos de vestidos de novias y del propio puño del diseñador.

_¿Cómo conseguiste esto Alice?... la boda aún no tiene fecha y tu ya tienes esto en tus manos?_ le pregunté levantando de la alfombra un boceto con un hermoso vestido, era ajustado en la parte superior y con volados en capas hasta el suelo formando la falda, simplemente hermoso.

_Bueno, la verdad yo no diría que aún no pusieron fechas Bella_ dijo ella con cautela, fruncí el ceño y traté de pensar en sus palabras, ella miró a Esme y Rosalie que observaban otro par de bocetos frente a mí _chicas, creo que es hora de que Bella lo sepa_

Ellas me miraron y dejaron los dibujos nuevamente sobre la alfombra, oh cielos… ¿qué era? Sus rostros cautelosos me decían mucho y a la vez nada.

_Bella_ comenzó Rosalie _esta es… tu despedida de soltera. Bueno, sé que no es cómo debería ser, pero Edward no quería que te lleváramos a un club de strippers, así que aquí estamos, preparando los últimos detalles de tu boda… que será… mañana al atardecer_ cada palabra que salió de ella me hacían abrir más la boca y ceñir más mi entrecejo,

_¿Qué?_ murmuré casi sin aire. Ellas asintieron y allí comenzaron a caer todas las fichas, una a una… el interés de Edward por darme su sorpresa, el viaje repentino a Grecia con toda la familia allí, la renuencia pero finalmente rendición de Edward de dejarme ir a pasar la noche con las chicas, el entusiasmo de Alice. Oh… Alice, la iba a matar!  _Tú!_ la señalé con mi dedo _tú le metiste esto en la cabeza ¿no?, por eso él estaba tan complacido con tu plan!... por eso te calló cuando estabas por decir algo en el aeropuerto, tú ya tienes todo planeado ¿no?_ mi verborragia no se detuvo y mucho menos cuando su rostro mostraba sorpresa y algo de tristeza _¿por qué no me dijeron nada? ¿por qué planearon todo a mis espaldas? ¿a mi qué me queda hacer? Solo elegir el vestido ¿no?... ¿me dejarás hacer eso al menos? Tú tienes que planear la vida de todos, a ver dime qué hago yo!_ termine jadeando.

Oh juro por dios, que era capaz de bajar esos tres malditos pisos y que todo el hotel escuche lo que tenía que decirle!

_Bella, lo hicimos porque Edward quería darte una sorpresa_ murmuró Esme tranquilamente _ él no quiere esperar, no quiere atrasar nada… él deseaba traerte aquí, porque sabía que este lugar te gustaría y porque pensaba que sería ideal para ser su lugar en el mundo, él lo planeó todo… Alice solo movió las fichas para que todo resultara como él quería, nosotros lo ayudamos y siento que te hayas sentido excluida de tu propia boda, pero lo hicimos porque él deseaba darte una sorpresa_

Oh cielos

_¿Desde cuándo tenía planeado esto?_ pregunté bajando la mirada hacia las imágenes de los vestidos, Alice miraba ausente algún punto sobre la alfombra ¿la había lastimado? Oh cielos…

_Desde que Emmett y Jassper volvieron a casa, él mandó un mensaje escrito a Alice para que lo ayudara en todo, el resto lo planearon por mail, Edward eligió el lugar y la fecha, tenía como tope los seis meses que ya tendrías control completo sobre ti misma, pero él dio varias condiciones también que nosotras respetamos sin replicar._

_¿Qué condiciones?_ susurré aún con mis ojos en los vestidos

_Bueno, tú erigirás el lugar, los cuales iremos a ver mañana a primeras horas… él quiere que ese lugar que tú elijas sea especial, él tiene muchas cosas planeadas para ese lugar en especial_ la miré sin comprender pero ella prosiguió _él quiere que tú elijas tu vestido, Alice tiene un montón de opciones, ella tomó en cuenta lo que le gustaría a Edward, los vestidos en lo que te vio y cuales lo volvieron más loco, su época, sus gustos y también tomó en cuenta tu edad, tu estilo y personalidad… estos diseños los hizo el mismo Valentino, creó los vestidos y está esperando tu decisión para que vallamos a buscarlo en su mansión de la Isla de Creta_

Oh cielos…

Miré a Alice totalmente incrédula ¿ella había hecho todo eso?

_Edward también dejó en tus manos el tocado, las joyas y los zapatos… también tu ropa para la noche de bodas, tenemos todo aquí, solo… solo falta que tú elijas_

Miré los diseños frente a mí y me sobrecogí, Edward había hecho todo eso, esa era su sorpresa… oh mi dios… ¿podía amarlo más de lo que ya lo amaba? Pues, al parecer cada cosa que hacía me hacía creer que sí.

_No lo puedo creer_

_Él te ama demasiado mi niña… nunca lo había visto tan diferente a lo que una vez fue, tú interferiste en su vida y fue un renacimiento para él, un hermoso renacimiento. Él volvió a vivir contigo y hoy literalmente lo tienes tendido a tus pies, no hubiese podido creer que existiera un amor tan inmenso y sobrenatural como el que él te profesa si no lo hubiese visto_ los ojos de Esme brillaban de orgullo y felicidad, _él te ama demasiado como para regalarte el mundo, te lo está dando en las manos Bella… acéptalo_

Era verdad, tenía que admitirlo, Edward me estaba regalando el mundo, me estaba haciendo feliz! ¿Por qué posponer algo que él tanto deseaba? Que ambos deseábamos…

_Acepto, Alice…_ miré a mi amiga, mi ex tía, la pequeña hada que había ayudado con este plan y ella me miró de vuelta, aún había tristeza en sus ojos…

_Oh Alice_ me lacé a ella y la abracé con fuerza, ella calló de espalda al suelo y yo encima de ella, _por favor perdona lo que dije, es que… pensé que me habían dejado afuera de mi propia boda… oh cielos, perdóname, si sabes que eres mi mejor amiga, mi hermana…-

_Shh Bella… está bien cariño_ dijo ella acariciando mi cabello _sé que soy un poco muy exasperante a veces, pero es que… oh dios, los amo tanto que deseo ver la felicidad en sus ojos todo el tiempo y si eso significa tener que ser una metiche, pues lo seré_ reímos todas, _ahora, sé que soy demasiado caliente y tentadora pero mejor sal de encima de mí antes de que Edward venga y me arranque la cabeza_

_Oh tonta!_ reí incorporándome y volviendo a mi lugar. _Bien… vestido! Hay tantos y son todos tan bonitos_

Entonces comenzamos a mirar el catalogo que había hecho el mismísimo Valentino… Oh cielos! Me iba a casar!!!

~o~

La noche terminó demasiado rápido para mi gusto, había elegido mi vestido y Alice se apresuró a mandar un mail a Valentino con el elegido. Habíamos elegido también los zapatos que eran de Oscar de la Renta y también el tocado y las joyas, que no eran muchas… esas las elegí yo, solo el relicario que siempre llevaba de mis padres y el anillo de compromiso que me había dado Edward, también un par de sarcillos que Esme utilizó cuando se casó con Carlisle y unas arquillas de stras de Rosalie.

A la mañana, a primera hora, las tres mujeres nos embarcamos en un auto alquilado para ir hasta los lugares que íbamos a visitar para elegir donde sería la boda. El centro de Grecia era muy grande y colmado de lugares bonitos, pero lo que más me gustó fue una hermosa playa que daba al Mediterráneo al sur de Atenas, un hermoso paraje de Mykonos. Una playa que pertenecía a las tierras de una pequeña Villa turística que estaba a la venta, la playa era simplemente hermosa, las aguas azules y turquesas al contraste con arenas blancas, las rocas blancas alzándose del mar le daban una intimidad casi irreal. Alice vió que ese lugar iba a ser perfecto y sonreía de felicidad, Esme estaba complacida y yo… yo no podía esperar cazarme en ese lugar.

_Bien!... es una playa privada, esto será perfecto. Ustedes volverán al Hotel Esme_ dijo ella señalándome a mí y a Esme, _Rose y yo nos encargaremos de todo aquí, Emes tú encárgate que nuestra niña sea la más hermosa novia jamás vista_

Luego de esas palabras Alice tomó su teléfono celular y comenzó a hacer llamada tras llamada, Esme tiró de mi brazo y regresamos al auto que nos esperaba en la entrada de la Villa… minutos más tarde estábamos camino al hotel.

_¿Dónde está Edward_ murmuré cuando Esme tomó la carretera principal que nos llevaría en poco más de veinte minutos de regreso a Atenas, _y los demás… _

_Ellos están preparando otras cosas, al igual que nosotras_ miró la hora en su reloj y sonrió _tenemos mucho tiempo, Edward quiere que la boda sea al caer el sol, se volverá loco cuando sepa que elegiste Mykonos, tiene el más hermoso atardecer del mundo_

Oh…

Era después del mediodía cuando llegamos al Hotel y literalmente nos encerramos en nuestras habitaciones, Esme me envió a darme un baño y sabía que ella hablaría con Edward, que vaya a saber qué estaba haciendo.

Al salir del baño las maletas estaban ya hechas sobre la gran cama y la mía también estaba allí, Esme vestía un bonito vestido color aguamarina y se estaba colocando los aros, mientras yo vestí un vestido color marfil con estilo griego y unas sandalias del mismo color acordonadas en mi tobillo.

_Edward y los chicos ya están en camino Bella…solo faltas tú_  murmuró tomando las maletas, _llevaremos todo a Mykonos, Alice alquiló la Villa que hay allí, terminarás de arreglarte en ese lugar, tenemos que pasar por el vestido, Valentino lo envió con una de sus asistentes personales y ella nos que espera en el vestíbulo, Alice ordenó que debía ser retirado por alguna de nosotras para que Edward no lo vea en la mente de nadie hasta que te vea a ti._ con esas palabras tomé mi pequeño bolso y salí detrás de ella.

_¿Alice es amiga de Valentino?_ pregunté incrédula,

_No, ella es una de sus clientas favoritas, ya sabes cómo es Alice_ hizo un ademán con la mano. Por supuesto que sabía cómo era Alice, era la misma Alice que me había vestido de pies a cabeza desde que yo tenía noción, pero nunca me imaginé que ella tenía buenas migas con diseñadores famosos.
En el vestíbulo, Bianca, una mujer alta y elegante nos esperaba con dos hombres más, que parecían guardaespaldas… Valla, supongo que ese era un diseño único y exclusivo de todos modos. Ella nos entregó el vestido con mucha amabilidad, ella me habló en Italiano, unas palabras muy bonitas que no entendí… mi Italiano había quedado relegado en las nieblas de mis recuerdos humanos y luego me dio un paquete pequeño que traía consigo, envuelto en papel blanco y un lazo dorado. Bianca me deseó Felicidades y se fue del Hotel seguida por esos dos hombres.

Nosotras hicimos lo propio y subimos al auto con nuestro equipaje y el vestido de bodas. Ya acomodada en el asiento delantero del auto, me dispuse a abrir el paquete que me había entregado Bianca. Emití un jadeo cuando lo abrí…

_Oh cielos, Valentino te regaló un conjunto de noche… oh Bella, Edward se volverá loco_ murmuró Esme desviando su mirada de la carretera para ver mi regalo. En mis manos tenía una pieza de seda legítima, un pequeño camisolín con la parte superior de encaje blanco, eso transparentaría mis senos pero Edward se volvería loco en serio, la parte inferior era seda pura que caería hasta la mitad de mi muslo… era sexy pero elegante a la vez. Hermoso, no podía esperar para esta noche.

~o~
_Wauu_ no parecía yo. En absoluto parecía yo, era mágico y una imagen sacada de un libro de fantasía. Estaba parada frente al espejo admirándome… Rose, Alice y Esme estaban detrás de mí tomadas de las manos, sus rostros estaban adornados con amplias sonrisas de satisfacción y felicidad, las tres ya vestidas y peinadas para la ocasión.

_Sí, waw_ exclamó Rose asintiendo con la cabeza.

La primera pregunta que se me vino a la mente al verme fue, ¿cómo reaccionaría Edward al verme?. Sabía que le gustaría, pero… no podía dejar de pensar en la cara que pondría cuando comenzara a caminar hacia él sobre las arenas blancas de la playa de Mykonos.

Mi vestido era simplemente precioso, tal cual Valentino lo había dibujado. La tela blanca suave y volátil caía desde debajo de mis pechos hasta el suelo, arremolinándose allí con sutileza, una cinta blanca y ancha rodeaba mi cintura dejando caer las puntas atadas por delante y la parte superior estaba hecho en encaje que envolvía suavemente mis pechos hombros, en la cabeza, mi tocado estaba compuesto por un peinado alto con una torzada grande y cintas blancas sosteniéndolo. Verme a mí misma reflejada en ese espejo me hacía recordar algo,

_Es como Venus se hubiese vestido si se hubiese casado_ murmuró Alice admirando el vestido.

Claro… Venus.

Era un vestido estilo griego, la tela volátil y las cintas… era increíble.

_Ahora, Edward debe estar impaciente_  dijo Esme tomando mi mano y poniendo en ella un hermoso y sencillo ramo de lirios blancos. Asentí y decidí ir a su encuentro.

El sol estaba en el horizonte, casi tocando el borde del límite entre el cielo y el mar Mediterráneo, el cielo se teñía de un anaranjado luminoso y una suave brisa corría cuando salí de las puertas de la hermosa casa de la Villa. Caminé con mis pies descalzos por el camino de piedra que me llevaba a la playa de arenas blancas, Esme, Rose y Alice delante de mí. No muy lejos del camino de piedra, se alzaba sobre las arenas blancas, un dosel de techo blanco. Con cintas y telas blancas colgados del techo y volando al viento, unas sillas a cada lado  formando un pequeño camino en el medio, jarrones antiguos llenos de flores blancas y velas encendidas por todo el suelo de arenas blancas, parecía un sueño… era mágico.

Caminé detrás de Rosalie y me detuve cuando ellas me lo indicaron, ellas avanzaron solas cuando comenzó a tocar una hermosa canción en piano, la música venía de algún lado y cuando busqué con la mirada, un piano negro de cola estaba ubicado en las arenas, a un lado del dosel, la luz suave de las velas más la del sol escondiéndose me dieron la sensación de estar viviendo un sueño realmente increíble. Todo estaba montado de tal manera que parecía perfecto. No podía haber concebido mi boda de otra forma.

Cuando las chicas llegaron al dosel y se acomodaron frente a las sillas sin sentarse aún, fue cuando lo ví.

Edward estaba de pié junto a un hombre de vestiduras religiosas que sostenía un libro en sus manos, las sagradas escrituras. Carlisle, Emmett y Jasper, estaban frente a sus respectivas sillas y yo comencé a caminar.

Sus ojos refulgentes bajo la luz de las velas y del dorado amanecer, me calaron en el alma, él era mi David… mi hermoso dios griego que ahora me esperaba para que fuera su diosa. Y estaba hermoso… su cabello cobrizo sacudiéndose levemente con la brisa, su piel levemente brillante con la poca luz de sol que aún había, su sonrisa hermosa, su mirada cautivada… oh cielos, había logrado cautivarlo. Su ropa… me obligué a separa mis ojos de los suyos a medida que avanzaba, al resto de su cuerpo, mi templo. Él iba sencillo, no había smoking, que era algo tan americano, no había corbata ni traje. Él solo vestía un pantalón de vestir negro y una camisa blanca desabotonada en el cuello, su pálido y escultural pecho se visualizaba parcialmente, él iba descalzo como yo.

_Edward…_ susurré sin pensar. Tenía tantas ganas de correr hasta él y colgarme de su cuello, en ese momento no me hubiese importado hacerlo, pero… me obligué a caminar pausado y con la velocidad que Alice me había recomendado.

_Bella… mi hermosa Bella_ susurró él solo para que los no mortales solo lo escucháramos.
Más pronto de lo que pensé llegué junto a él, que extendió su mano para tomar la mía que rápidamente extendí hacia él.

Él no aguantó y tazó mi mejilla para dejar un suave beso en mis labios, nuestra familia rió suavemente.

La ceremonia comenzó con las palabras del clérigo, el cual habló en griego y español al mismo tiempo. Edward siempre miró a mis ojos, que me trasmitían tanto, el anaranjado del cielo brillaba en sus pupilas y el sol en el horizonte ya bajando detrás del mar lo coronaban como si fuera un hermoso ángel, tenía la tentación de alzar mi mano para acariciar sus cabellos, tocarlo, sentir que era real, pero me aferraba a mi ramo de lirios como si fuera el ancla que me sostenían junto a él… ¿qué había hecho para merecerlo?

Mi mente estaba tan concentrada en él que no me di cuenta cuando comenzó a hablar,

“Isabella Mary Swan.  Si pudiera repetir cada momento que pasé antes de encontrarte lo haría nuevamente sin abrir los ojos, porque si el premio de todo eso es encontrarte al final del camino… las rocas sinuosas y afiladas serían una dulce agonía. Te amo… te amé siempre, desde el primer día en que te vi, te amé más cuando me aceptaste y supe que teníamos un futuro juntos, que tenía la posibilidad de hacer que cada segundo de esta vida, seas tan feliz como tú me haces a mí. Gracias por darme esa oportunidad, gracias por complementar mi corazón y hacerlo uno al fin… Te amo mi Bella. Eres mi principio y mi final”

Oh cielos… sollocé y extrañé mis lágrimas, dejé caer mi ramo de lirios a las arenas blancas y me lancé a él para besarlo y decirle lo que en palabras no podía. Él me cobijó en sus brazos y supe… supe que allí, frente al eterno sol, había encontrado a mi eterno amor…

El amor que cuidó y seguirá cuidando mi vida, mi inmortalidad junto a él.
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Oh dios, otra historia terminada! snif... mi bebé... 


¿ Quien quiere outakes de la historia? momentos que no fueron contados aquí!
Hayyy gracias por seguir este fic, fueron muy buenas lectoras, las amo! Besotes y nos vemos el próximo Sábado con "Una vida de oportunidades" gracias! Gracias enormes!!!

Capitulo 36: Por un sueño


  Por un sueño


_Tengo miedo_ susurré, no… no era miedo, era pánico. Y el que él se viera tan bien, tan malditamente elegante no ayudaba en nada con mi inseguridad. Sabía que algún día tenía que suceder esto, pero no esperaba que fuera tan pronto, sin embargo el miedo parecía ser solo mío… porque Edward mantenía una máscara imperturbable y una sonrisa de satisfacción que conjugada con su mirada orgullosa y adoración, llegaban a veces a exasperarme.

_Todo estará bien hermosa, yo estaré a tu lado, confía en mí ¿si?_ susurró suavemente acercando sus labios al lóbulo de mi oreja… claro, tratando por todos los medios de distraerme.

_Está bien, confío en que me derribarás contra el suelo si algo llegara a pasar mal_  alisé mi vestido y como no recibía respuesta alguna de él alcé la mirada, el surco de estrellas refulgentes detrás de él lo hacían parecer un hermoso ángel coronado, él tenía en ese rostro divino suyo una sonrisa torcida y sus ojos brillaban en dorado puro, _¿Qué?_ inquirí…

_Solo… estas tan hermosa. Créeme que no tengo ningún problema en tumbarte donde sea… aun si fuera el frío y duro piso de mármol de la Opera de Londres._

_Cuento con eso_ murmuré mirando mis tacones, la punta de mis zapatos sobresalían de la amplia y elegante falda de raso azul noche, un hermoso vestido que Alice se había encargado de mandar a encargar para mí al mismísimo Valentino y que Edward había traido desde Londres. Tomé un respiro profundo y exhalé alzando la mirada para fijarla en esos hermosos par de dorados, _creo que estoy lista_ dije algo incrédula.

_Estarás bien, créeme… Alice lo vio. Solo… ignora la ansiedad y los nervios mi amor_ murmuró tomando mi mano y obligándome literalmente a bajar los escalones del gran porche de la casa en la que habíamos vivido los últimos seis meses.

_Ojalá Jas estuviera aquí_ dije pensando en el único que lograría, en estos momentos, apaciguar mis miedos y mi creciente ansiedad,

_No hace falta, tú lo puedes lograr por ti misma_ dijo él tirando de mi mano hacia el hermoso y estilizado porshe negro. _de igual manera mi amor, si te sientes incomoda podemos volver en el momento que lo desees, solo tienes que decirme_

_No_ dije rotundamente _esperamos demasiado tiempo esta noche, no quiero postergarla, ni que nada salga mal_ murmuré arrepintiéndome en el acto. Lo más probable era que yo, una neófita de solo seis meses de edad, no tolere el efluvio humano y me tiente, midiendo a alguno de los espectadores.

_Entonces solo relájate Bella, todo estará bien_ dijo él antes de cerrar la puerta del acompañante y comenzar a caminar hacia el otro lado del auto. El olor a cuero nuevo y a aromatizante de flores que despedía mi propia ropa, fue de alguna manera relajante… cerré mis ojos y me dejé embargar por estos aromas que mis amplificados sentidos captaban. En seguida, una vez que Edward subió al auto, una hermosa melodía resonó suavemente dentro del auto, sonidos fuertes y suaves entremezclados, coros y un soprano… caos mezclado con paz, el sonido de los violines y el coro como de ángeles, un estilo épico.

_¿Qué es?_ pregunté suavemente, siempre concentrada en la sinfonía de sonidos que emanaban del stereo, Edward apretó mi mano en mi regazo sutilmente…

_Es Réquiem para un sueño, relájate amor_ murmuró por lo bajo _concéntrate en los diferentes  sonidos_

_Mhmm_  mascullé, sabía que quería distraerme de mi verdadera preocupación.

Mis ojos cerrados aún captaban las luces de la luna que iluminaba el cielo estrellado, el suave andar del auto parecía mecerme en la carretera mientras nos dirigíamos a mi primer encuentro literalmente frente a frente con humanos. Oh cielos…

Edward había adquirido boletos para el Royal Opera House, iríamos a ver la función de una obra que había rehusado decir el nombre aludiendo que era una sorpresa. Pero era opera… y dios sabe que siempre quise asistir a una función de Opera.

Mis meses de neófita habían sido tolerados con éxito, Edward fue muy buen instructor para mí y se me parecía mucho a clases de entrenamiento y mucho más a clases de adiestramiento si Jassper era el que me acompañaba a mis sesiones de caza, él hacía que la cacería fuera todo un arte, con técnicas que debían ser llevadas a la perfección, a veces era exasperante pero útil a la vez, gracias a ello supe que las manadas de antílopes se agrupaban a ciertas horas del día en diferentes áreas para captar la luz del sol y que los osos tenían más dulzor en la sangre si se alimentaban con peces de agua dulce, por lo que fuimos hasta las desembocaduras de los ríos y riachuelos cercanos a cazar osos para diferenciar el sabor. Por otro lado, cazar con Emmett era mi parte favorita, era más divertido por supuesto. Lo primordial que él siempre me remarcaba era seguir los instintos de caza, gracias a Emmett pude comenzar a distinguir los diferentes sonidos animales a cientos de kilómetros de distancia, desde un rebuzno hasta la sincrónica respiración, había sido testigo de una singular lucha entre Emmett y dos enormes osos y había descubierto la fortaleza de mis piernas y mi super velocidad corriendo carreras a través de los bosques con él. Ellos, Jassper y Emmett se habían quedado en la casa de Londres con nosotros por el primer mes y más tarde, a pedido de Edward y mío y por supuesto de Rose y Alice… ellos regresaron a Estados unidos para dejarnos el resto de los meses solos.

Edward había sido el mejor hombre de la tierra, juntos podíamos hacer todo, no había nada que no supiéramos el uno del otro y por supuesto habían descubierto juntos muchas cosas. Aprendimos que amar era mucho más que palabras y frases bonitas, amar era reírnos juntos, amar era cazar tomados de la mano, era compartir el mismo animal mientras nos mirábamos a los ojos, amar era hacer el amor en la pradera cercana a la casa debajo del manto de estrellas titilantes, era trepar los altos abetos para mirar todo desde la rama más alta y sentirnos los reyes del mundo, amar para nosotros era simplemente escuchar la más hermosa melodía y bailar pegados en el medio del salón sin dejar de mirarnos a los ojos… o en todo caso sin dejar de besarnos. Amar para mí era Edward… mi Edward Cullen.

_¿En qué piensas?_ su suave voz me hizo sonreír y distraerme de mis pensamientos,

_Solo… bueno, sé que puedo hacer esto, lo sé porque si no tú no confiarías tanto en mí_  murmuré con mis miedos aplacados y solo con repetir una y otra vez una premisa básica me sentía con la confianza absoluta, él estaba conmigo, por lo tanto nada podía suceder.

_Al fin mi amor!... ¿ves que nunca puedes ser tan terca?_ dijo divertido,

_bueno, pero solo te pido que me sostengas la mano, solo eso mi amor ¿si?..._

Él levantó nuestras manos unidas de mi regazo y besó el dorso de la mía, volteé a mirarlo y sus ojos brillaban bajo la penumbra y las luces del salpicadero,

_Te amo pequeña, créeme que no soltaré tu mano por nada del mundo mi amor_

Y le creí, por supuesto que le creería… siempre.

~O~
Edward era paciente conmigo, siempre lo había sido. Cuando niña él me cantaba al oído luego de despertar de feas pesadillas hasta que cerraba los ojos y lograba entrar en el mundo de los sueños, él me había enseñado pacientemente la canción “Palillos chinos” en su piano y por supuesto, él lucho por mi amor con demasiada paciencia, tal vez más de lo que yo me merecía. Y luego él había hecho algo que me dijo que yo tenía la jodida suerte de tenerlo a mi lado, porque nadie podía ser así con alguien, era un hombre soñado por toda mujer y yo lo tenía… si, era un tremenda suertuda.

Edward me había guiado en los momentos más angustiosos, él me acompañó cerca de los humanos para tomar poco a poco el olor dulce de su sangre, él me llevaba a las aproximaciones de campamentos y pequeños pueblos, solo para que yo fuera conociendo el olor y fuera capaz de mantener mi compostura. Él me sostenía cuando yo pensaba que podía entrar en pánico y sus manos se ceñían a mi cintura cuando yo quería huir de allí… él estuvo conmigo y me aseguró poco a poco, durante todos los días de estos seis meses de que no me abandonaría.

_¿Sientes eso?_ preguntó con su mano sosteniéndome fuerte. Estábamos frente a la Roya Opera Hause. Yo por mi parte estaba con mis manos en garra sobre el asiento, él abrió la ventanilla del auto y un soplo de aire fresco entró por la ventanilla… fue cuando lo sentí.

Oh cielos…

Ese aroma dulzón y sumamente tentador, cerré los ojos y respiré por la boca… asentí.

_Es… concentrado, dulzón y con una leve nota a ¿pimienta?_ dije olisqueando el aire, Edward rió a mi lado y desenganchó mis manos del asiento,

_No se trata de catar la sangre amor, como si fuera un buen vino, pero si… así sientes, lo mismo que yo_ dijo tranquilamente.

_Tú lo aprendiste a soportar, yo… apenas comienzo_

_Lo sé, créeme que si superas este paso, superarás cualquier cosa ¿deseas seguir con esto o prefieres volver a casa?_ su tono era preocupado pero igualmente optimista,

_No, quiero intentarlo, llegamos hasta aquí y quiero seguir_ dije lo más segura posible.

Entonces él salió del auto y lo rodeó para abrir mi puerta, extendió su mano como el caballero que era y la tomé. El valet tomó las llaves del porsche y nosotros caminamos hacia las escaleras de la entrada del Royal Opera. En el vestíbulo había gente yendo y viniendo, algunos rezagados hablando con otros, todos vestidos de gala. Edward me llevó de la mano hacia uno de los recibidores y el anfitrión nos entregó un programa con los momentos de la función. Mi mirada recorría todo el salón y supe lo que habíamos ido a ver,

_¿Romeo y Julieta?_ pregunté volteando a ver a mi amor, él sonrió y asintió rodeando mi cintura con una mano, sus labios suaves acariciando el lóbulo de mi oreja,

_Si, pero no la clásica… te sorprenderás_

Confiaba en ello.

Él me arrastró por el amplio corredor de techos abovedados hasta una gran puerta que a su lados estaban flanqueadas por personal de la Opera, ellos nos daban la bienvenida al gran salón central, Edward los saludó con un movimiento de cabeza y entramos.

_Es hermoso_ susurré maravillada, el gran bullicio de la gente nos rodeó, aunque todos estaban sentados en su lugar.

_Tenemos un palco mi amor… vamos por aquí_ dijo él tirando de mí. El lugar era fantástico, las luces de los salones iluminaban el lugar sutilmente haciendo que el gran atractivo y el centro de atención, el aroma dulzón persistía allí, mi garganta quemaba pero no era nada que no pudiera controlar, la mano férrea de Edward en mi mano era lo que me mantenía cuerda.

Subimos unas escaleras laterales, alfombradas, en las cuales otras pocas personas también subían a sus respectivos palcos, supuse. Llegamos a un amplio corredor vacío en cuyos costados había arcadas acortinadas, Edward entró a uno y me llevó con él. El anfiteatro entero se veía desde allí, estábamos cerca del escenario por lo que pude ver todo la puesta en marcha desde allí. Las luces estaban apagadas pero mi ojo agudo pudo ver todo, aún en las penumbras.

_Mi amor_

Volteé en cuanto oí la voz de Edward detrás de mí, él tenía una silla enfundada en terciopelo rojo apartada para mí, le sonreí y me senté cerca de la orilla del balcón, él luego se sentó a mi lado.
_Esto es… maravilloso, no tengo palabras_ murmuré mirando el techo abovedado del Royal Opera.
_Es poco comparado con lo que te quiero mostrar_ dijo él a mi lado, al voltear sus ojos estaban fijos en mí, el dorado refulgente brillando con todo el amor que él me profesaba. Alcé mi mano para tocar su mejilla y no pude evitar suspirar,

_Te amo demasiado Edward Cullen_ susurré obnubilada.

En ese momento todo el salón quedó a oscuras y las voces se callaron, pero yo sentí un sutil movimiento a mi lado y una manos que tomaron mi rostro… sentí sus suaves labios en los míos, su lengua cálida acariciando mis comisuras y le devolví el beso, en medio de esa oscuridad. Su beso era reverencial como todos los que me daba, él profundizó el beso y yo no pude evitar abrazar su cuello, como siempre pasaba… el beso se tornó caliente y un gemido resonó en mi garganta, entonces él se separó de mí.

_Más tarde amor, ahora disfruta_ susurró sobre mis labios antes de separarse.

Una suave música comenzó a resonar en el escenario y levantamos la vista, entonces los personajes aparecieron y comenzaron a contar la historia en forma de canto, un hermoso canto que traspasó mis oídos, que me estremecieron y por momentos me emocionaron. Nunca había visto algo como eso, no a tal envergadura… era como uno de esos sueños que parecía recordar entre las brumas y que ahora se hacía realidad.

El sentimentalismo con la que cantaban y las voces… cielos, las voces era como un coro de ángeles que cantaban directamente al corazón de las personas. Ciertamente, esta vez era lo más cerca que iba a estar de los ángeles.

Me estremecí con la escena del suicidio de Romeo, era horrible pensar que alguien pudiera morir de amor, pero era una realidad, algo que yo misma haría por Edward, por el hombre que ocupaba mi corazón por completo. Si hubiese tenido lágrimas para derramar, hubiese llorado cuando Julieta despierta y se encuentra con su amor muerto yaciendo a su lado… era tan trágico.

Por supuesto yo había visto esa obra una veintena de veces en mi infancia y adolescencia, incluso había participado en organizadora para la muestra de teatro en la escuela, alguna vez… pero verlo así, con actores profesionales y con puestas tan dramáticas. 


Al final de la obra Edward terminó llevándome a su regazo,

_Es increíble como algunas historias de amor terminan en fracaso yo otras...-

_Otras con final feliz amor_ terminó él acariciando mi espalda, _¿no crees que los condenados también merecemos un final feliz al menos?_

_No hables así, no somos condenados… no si tenemos la capacidad de amar como lo hacemos_ murmuré volteando a verlo, él me miró pensativo por un momento y luego de unos segundos sonrió.
_Tienes razón… de alguna manera. Si amar de manera desproporcionada nos muestra que tenemos un alma, entonces si… nosotros tenemos alma._

_Y fuimos bendecidos de alguna manera ¿sabes?_

_¿Cómo?..._ preguntó él frunciendo el seño, en momentos como ese era cuando sabía que él moría por leerme la mente.

_Porque a diferencia de los humanos, nosotros tenemos una eternidad para estar juntos y gozar de nuestro amor…_

Él sonrió moviendo la cabeza y su agarre en mi cintura se hizo más fuerte,

_Siempre viendo el lado positivo de las cosas bebé_ murmuró cuando la gente comenzó a aplaudir, le sonreí y me incliné para besar sus labios para luego pararnos y aplaudir juntos.

~O~

Cuando salimos de la Opera esa noche, pensé que íbamos a volver a casa en seguida, pero desvió el auto hacia una zona iluminada que parecía un muelle o un puerto. Él aceleró hasta que llegamos a la costa de un río, la noche estrellada contrastaba en el cielo con la luminosidad del puente a lo lejos, el aroma a salitre inundaba mi nariz.

_¿Dónde estamos?_ pregunté con mi mirada fija en el puente iluminado, flanqueado por altas tres como atalayas de un castillo sucesivamente hasta el otro lado del río. Edward apagó el auto y se bajó sin decir palabra, un segundo después salí del auto de su mano…

_Edward-

_Shh… es una sorpresa_ murmuró él con una sonrisa de lado.

Cerré mi boca y me dejé llevar de su mano. El cielo brillaba sobre nuestras cabezas y las luces de Londres a lo lejos hacían una perfecta conjugación. Las aguas del Támesis eran luminosas gracias a esa variedad de luces. Edward me llevó hasta un muelle en el que anclaban varios yates y nos encaminamos a uno en especial.

_Esta será la primera vez que navegaras… en realidad_ murmuró mientras apoyándose en la orilla de la proa de la embarcación, de un salto se metió dentro de él. _Este es un yate de la familia amor_ aclaró seguramente cuando observó mi cara de consternación. _es una de las tantas pertenencias de la familia Cullen bebé, lo usan Esme y Carlisle cuando vienen a Londres en sus vacaciones._ por supuesto.

Abrió una pequeña puertezuela al costado del barco y me tendió la mano para ayudarme a subir, miré su mano por un segundo y luego miré el estrecho espacio que había del muelle al yate,

_¿Sería tal vez la primera vampiro que cae al agua si piso mal?_ dije en broma, él sonrió y estiré mi mano, en cuanto sus dedos rozaron los míos, él se aproximó rápidamente unos centímetros y tiró de mi brazo haciendo que entrara en el yate de una sola vez, di un pequeño gritito al sentir que era jalada por él, pero él simplemente me sostuvo en su pecho.

_Serías la primera amor, pero siempre estaré yo para atraparte_ susurró en mi oído, luego se alejó un poco y sus ojos dorados cargados de una especie de felicidad me miraron con intensidad _Bienvenida al Nocture Diamond amor, te llevaré a dar un paseo por el Temesis y la Bahía de Wentminster amor… espero que disfrutes el paseo_

_Lo haré_ murmuré.

Luego él tomó mis manos y juntos fuimos al camarote donde estaban los controles del yate. La embarcación era enorme se podría decir, Edward me llevó a recorrerlo antes de ponerlo en marcha, contaba con la cabina de navegación, donde en ese momento el único capitán era él, también tenía tres camarotes, dos de camas marineras y uno de cama matrimonial, detrás de la cabina de navegación se ubicaba el área de cocina y mini bar, con su pequeña mesa y todo y en la parte de la proa, las reposeras y un amplio espacio que servía de mirador. 

Luego de eso fuimos a la sala de navegación, Edward sabía manejar muy bien los controles del barco ¿había algo que él no supiera hacer?... no podía encontrar qué. 

Navegamos a traves del Témesis  bajo la luz de las estrellas, las pródigas manos de Edward manejando fácilmente el timón y yo a su lado admirando todo. El Tower bridge iluminado de noche era lo más llamativo, de lejos y al otro lado se podía todos los edificios antiguos como castillos iluminados en luces amarillas y doradas, era una vista hermosa.

_¿Amor?¿Me esperas en la cubierta? Yo detendré el yate para que tomes fotos si lo deseas_ pidió Edward, asentí y caminé por el yate hasta la cubierta, una suave brisa revoloteaba mi cabello.

El yate cruzó el Temesis por debajo del puente, y en la zona central de este, las partes del puente central se comenzaron a elevar para dejar pasar a las embarcaciones más altas, un enorme buque estaba pasando por allí cuando sentí unas manos envolviendo mi cintura, no me había dado cuenta el momento en que nos habíamos detenido, pero el yate estaba anclado mirando hacia el castillo de Wentminster.
_¿Te gusta?_ preguntó su suave voz a mi oído, asentí recostando mi espalda en su pecho _te mostraré el mundo mi amor, conocerás todo lo que no tuvimos oportunidad de ver juntos_

_Gracias_ susurré cerrando los ojos, él besó el tope de mi cabeza y carraspeó suavemente…

_Bella mi amor_ susurró soltándome y poniéndose frente a mí _yo… te quiero dar una noticia_ dijo en tono preocupado, ¿una noticia?,… de repente no supe que pensar, arqueé las cejas  y esperé lo que tuviera que decirme. Él sonrió…

_Volveremos a Forks dentro de una semana_  

Jadeé de la sorpresa y abrí grande los ojos,

_¿En serio?_ él asintió sonriente y sus ojos brillaban

_Si, toda la familia nos espera, ya fue demasiado tiempo sin ellos_ murmuró. Me detuve a gritar de alegría y me colgué a su cuello abrazándolo fuertemente con un chillido, él sostuvo mi cintura y rió contra mí. Reímos juntos…

_Oh cielos, no podrías hacerme más feliz amor!_ susurré en su cuello _Te amo tanto, tanto amor, eres increible, no puede ser una noche más perfecta_

É se separó de mí dejandome en el suelo y me tomó de los hombros, respiró hondo y exhaló como un suspiro,

_Bueno_ dijo cautelosamente _¿me dejas probar si puedo hacer de esta noche aún más perfecta?_ sonreí asintiendo y cuando pensé que me tomaría de la mano para ir al camerino con cama matrimonial, él lentamente se arrodilló en suelo en una rodilla…

Oh mi dios…

Llevé una mano al centro de mi pecho como si aún tuviera mi corazón y como si fuera posible que se desbocara al verlo arrodillado frente a mí,

_Edward_ susurré casi inaudiblemente, pero él solo se limitó a mirarme. Su sonriso no vaciló nunca pero yo estaba casi en shock, nunca me había imaginado esto, jamás…

_Bella_ comenzó tomando mis manos de mi pecho y sosteniéndolas entre las suyas _ a sido una hermosa y larga vida conmigo, más de lo que yo me merecía tal vez. Te amé desde siempre solo que ese amor se tornó imposiblemente más intenso que aquella primera vez que te vi realizar tus primeros pasos. Más intenso aún que aquel día que me di cuenta que no podía vivir alejado de ti._ él soltó una de mis manos y rebuscó en el bolsillo de su pantalón _Bella… ¿me concedes el honor de seguir cuidando tu vida?... ¿deseas ser mi esposa? Porque lo que más deseo en el mundo es ser totalmente tuyo_ y luego abrió la pequeña caja de terciopelo azul y un hermoso anillo quedó al descubierto.

Me mordí el labio y mis ojos ardían como si fuera capaz de llorar, él me miraba con cierta cautela, como si temiera mi reacción, su manzana de Adán subió y bajó al tragar en seco varias veces…

Mi amor, no volveré a ponerte nervioso, lo prometo…

_Si…_ murmuré con firmeza aunque temblaba un poco _si quiero ser tu esposa Edward_

Vi un fugas alivio en sus ojos antes de que su sonrisa se hiciera más ancha , él soltó mi mano y sacó el anillo precioso de su estuche y con reverencia lo colocó en mi dedo. Luego tomó mi mano y besó los nudillos,

_Entonces eres oficialmente, la futura Señora Cullen, mi esposa_ recalcó, asentí con felicidad… no cabía más en felicidad! Él se paró del suelo y en el momento que iba a tomar mis mejillas con ambas manos, sonó su celular.
_Diablos_ dijo sacándolo del bolsillo interior de su chaqueta, miró la pantalla y luego alzó los ojos a los mío _Alice_ murmuró perplejo, seguramente ella lo había visto.

Suspiré pesadamente y le quité el celular de la mano y con un fluido movimiento de mi mano lo tiré por la borda, el celular calló al agua con un suave chapoteo.

_Te regalaré otro, pero ahora menos que nunca quiero interrupciones_ murmuré volviendo a sonreír.
Él rió alegremente y sin consideraciones me alzó del suelo sosteniendo mi cintura y me besó. Un beso que duraría una eternidad, un beso lleno de amor y agradecimiento, un beso pasional y puro a pesar de ello. Un beso que lo obligó a comenzar a caminar a ciegas mientras me besaba, hacia el camarote…

Cuando era pequeña, siempre soñé con ese momento, que el amor de mi vida, el príncipe de mis sueños me propusiera matrimonio, pero nunca, nunca pensé que el príncipe de mis sueños, el amor de mi vida, fuera el hombre que preparaba mis cenas cada noche y que me cantaba una nana antes de dormir mientras en mi cabeza revoloteaban las hadas y los unicornios… 


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Bueno! fin... si, solo falta el Epílogo aayyy!!! Besotes nenas y créanme que estoy re agotada, espero poder hacer Cuando tu corazón deje de latir o sino irá el capi de Miedo al amor, no lo sé... adios!!


Canción que escucha Bella en el auto: