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Mostrando las entradas etiquetadas como Bolsos

Y si encima es benéfico, pues mejor

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Ayer, de compras por Sevilla, el Señor X me regaló (además de un trench rojo muy primaveral) el bolso de lona que ha diseñado Scarlett Johanson y que se vende a beneficio de Intermon Oxfam para las víctimas del terremoto de Haití. Lo reconozco, no me he movido por intereses benéficos, es que simplemente el bolso me ha parecido una chulada. El resto, un buen plus. Vaya, que si llega a sser un horror ni me lo planteo. Tiene el tamaño ideal que iba buscando para meter la cartera, el estuche y las cosas de la escuela de idiomas, porque la verdad es que no me veo ya edad ni cara de ir paseando libros por la calle. Que no, que no estoy mal pero cara de universitaria ya no tengo. El estampado es un mapa antiguo de Haití y lleva dibujo por los dos lados (lo cual no se puede decir de todos los bolsos); además, el forro en fucsia da un toque de lo más original. Lo que más me llamó la atención fue que tuve que pedir la bolsa y me la sacaron de almacén, ¿no deberían tener bien expuesto este t...

¿Admitimos clon?

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Bolso de la nueva colección de Hazel Bolso chanelero ¿Admitimos clon? Yo voto que sí.

Julito

Hoy, mis alumnos de Secundaria acusan el cambio de hora. Estamos teniendo una gran sesión de gramática a una hora en la que habitualmente ellos ya están con la tripa llena de la comidita que hace mami. Apiadándome de ellos y de su hambre (yo me he comido caramelos en la hora de guardia) les digo: - Venga, copiad esto rápido, lo explico y os pongo un jueguito. - ¿Julito?- Me pregunta uno, todo extrañado. - ¿Qué Julito?- Replico yo. - No sé, un muñeco que lleves en el bolso o algo, como el muñeco de la de inglés... De tu bolso puede salir cualquier cosa. ¿Es mi bolso de Misako demasiado grande?

¿Nunca habéis visto una pija?

Hoy, en respuesta a mis plegarias, el sol lució en Cabra como hace muchos días no lo hacía y no tuve que salir forrada a la calle. El curro look del viernes consistió en: Vaquero pitillo al tobillo azul marino, de Mango; camisa masculina celeste, de Massimo Dutti; rebeca marrón lisa, de Blanco; cinturón en cuero trenzado marrón, de Massimo Dutti; pañuelo cuadrado con print animal y charms, en beig y dorado, de H&M; zapatos de tacón en print animal, de Gloria Ortiz; calcetines de media de Calzedonia y bolso mostaza subido de MiSaKo. Vaya, mona, pero discreta. O eso pensaba yo. El revuelo que se ha levantado entre el alumnado aún no me lo explico, sinceramente... Intentando seguir la clase, y recordando a mi amiga Natalia, les espeté un : ¿Nunca habéis visto a una pija? - Emmm, no...- me corean. - ¿Eres pija, maestra?- Me responde MV, que me imita con pañuelos y prendas en superposición (y a la que he remitido a unos cuantos blogs). - Hombre- respondo yo- pinta de jevi no gasto, ¿no?...

La joya de la corona

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Ha sido un regalo inesperado, autoelegido y no por eso menos disfrutado. El primer complemento de color amarillo (amarillo mostaza, pero amarillo al fin y al cabo) que he elegido por voluntad propia. El segundo resultó ser un par de pendientes de Sphera, esa misma tarde. He pensado en combinarlo con Fucsia, morado, marrones, evidentemente negro... pero seguro que tiene muchas más posibilidades. Es de la nueva colección de Misako (que ha subido el precio un euro).

Mon sac, mi bolso...

Miss M, de Miss 4 cosas , me quiere cotillear el bolso a través de un meme: Cinco cosas que llevo en el bolso: Normalmente el contenido de mi bolso varía en función de si estoy trabajando o no. Además de los objetos perennes como el móvil, la cartera, el Ipod o los kleenex, en mi bolso puedes encontrar: - Gloss y barras de labios: De varios colores y marcas. Sobre todo tonos naturales y texturas hidratantes. - Crema de manos: Al menos un par de ellas. La tiza me destroza las manos y necesito cuidarlas o se me saltan los pellejitos de los dedos. - Una agenda y un boli: Con el horario de clase, los deberes que he mandado, el material que tengo que preparar, teléfonos útiles... - Medicamentos: Para el dolor de garganta: Anginovag, antiinflamatorios y Lizipaina. - Lágrimas artificiales en monodosis para hidratarme los ojos. Llevo lentillas y desde que salgo por la mañana son muchas horas con ellas puestas. Pues yo quiero cotillearle el bolso a: Dolca y Pandora .

Fines de semana y agujeros negros

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Mientras mi madre hace las croquetas infernales (Están demasiado buenas), yo pienso qué me traerá el día de hoy, ¿Tendré suerte y me sonará el móvil dándome trabajo?. No lo creo, sinceramente, no estoy muy optimista. Sigo con la operación "arreglando los armarios", y es que como no puedo quitar la ropa de verano (ya no es tanto por el espacio, es que corro el riesgo de no verlas jamás de nuevo, por eso de los agujeros negros) sólo cambiándola de sitio me queda todo un poco saturado. Necesito más armarios. Llevo dos días pidiéndole a mi madre que haga memoria a ver dónde anda mi cuello vuelto básico de algodón azul klein, pero aún no lo hemos localizado. Y es que en mi casa hay agujeros negros por los que desaparece la ropa y no se la vuelve a ver. Por ejemplo, tengo localizado uno detrás de la cesta de la ropa sucia; echas algo a lavar y quizá no aparezca más. Hay otro agujero negro debajo de la cama de mi madre. Si metes ropa en una bolsa de ropa y la metes debajo de la cama...

Oposición fonética o de cómo mi madre creyó que el bolso era suyo

El Sábado pasado, en el MSK de la calle Larios, me compré un bolso ideal, en morado, con un aire Kelly. Hacía tiempo que tenía ganas de uno, sobre todo desde que vi el trenzado de CD, y pensé que el color me combina bastante con la ropa que tengo. Total, que lo vi y no me lo tuve que pensar mucho, porque tengo que reconocer que los precios de la tienda te facilitan la vida cosa mala. Al rato, hablé con mi madre por teléfono y le digo: - Me he comprado un bolso morado. - ¿Un bolso morado? - Sí, de Misako, de esos de 22 euros. - Ah... Y tampoco hubo más de interesante en la conversación. El lunes, al llegar, saco triunfal mi bolso morado. Mi madre casi bate palmas al verlo, que si es monísimo, que si ella pensó al oir que era morado que era un color raro para un bolso... Pero que le encanta. Yo le suelto un "me alegro" y enfilo con mis cosas hacia mi cuarto, dejándola con una expresión un tanto perpleja. Por la noche, que nos solemos poner charlatanas, me dice: - ¿Te cuento un ...