Y con el calor, llegaron los bichos
Una de las cosas que más me gustan de trabajar en un colegio tan pequeño es que terminas conociendo por su nombre a todos los alumnos, desde los que tienen tres años, hasta los preadolescentes hormonados de sexto. Hoy, salía con una revista y mi megabotella de agua de la clase, en el recreo, cuando un alumno de cuatro años me asalta. Hay que imaginarse esa carita redonda, con el pelo color trigo y sus ojillos chispeantes (es lo que tiene tener cuatro años) mientras me asalta y me dice: - ¿Sabes que en nuestra clase hay un saltamontes? - No, no lo sabía . - Me abstengo de añadir que ni ganas de ir a verlo. - Pues yo sí que lo sé . - Hace el amago de darse la vuelta y tirar para el recreo. - Oye, ¿y tu maestra lo sabe?- Me intereso. - No... - reflexiona- ¡¡¡Y se va a llevar una sorpresa...!!! - Me dice, ilusionadísimo. No lo dudo.