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Mañana, a medio gas

Después del puente con fiebre, dolor de garganta y una visita a urgencias... Tengo la sensación de que esta semana que tengo tan a tope de cosas la voy a llevar a medio gas. Alumnos, alumnas... Esta semana os toca a vosotros leer.

II Salón del cómic de Huelva

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Esta semana pasada, de jueves a domingo, se ha celebrado en Huelva la segunda edición del Salón del cómic. Exposiciones, interesantes conferencias y muchas actividades puede ser el resumen a grandes rasgos de lo que ha tenido lugar durante la celebración del evento. Yo sólo puedo aportar mi visión del sábado tarde, donde parece que el resfriado me quiso dar una tregua y pude pasarme por Casa Colón a echar el rato. Mi sobrino, el ingeniero de gomas, fue llamado por los cantos de sirena de la competición de Nintendo DS, pero una vez allí parece que llegó con el tiempo justo y no se pudo apuntar, no lo encontró o lo que fuere. Sin embargo cuando llegué estaba jugando a darse maporrazos con chavales que le doblaban la edad, con espadas y lanzas hechas de plástico y foame; vamos, con lo ideal para hacer una partidita de rol en vivo. Una de las mejores cosas fue saludar a gente que hacía tiempo que no veía. De hecho no coincidí con más de puro milagro. El karaoke de canciones de series en ja...

Otra vez...

Llevo unos días malita y pese a que creía que me iba poniendo mejor venirme a Huelva el fin de semana me ha sentado fatal. Menuda nochecita he pasado con el dolor de garganta. Encima hoy toca viajito de vuelta al pueblo... Menuda semanita me espera. Semanas como la que he dejado atrás desgastan a cualquiera.

Chez le médecin

Hoy, después de una semana intentando ignorar el problema con antiinflamatorios, no me ha quedado otra que ir al médico. Ya es imposible ignorar el pinchazo en la garganta y el incipiente dolor de oídos. En la consulta, a la que no voy desde mayo, poco más o menos, antes se cogía el turno pidiendo la vez, como en las carnicerías de antaño. Ahora entras y la auxiliar, que es una señorita muy amable y muy jipi debajo de su bata blanca, te da un numerito. Aparezco en la consulta a eso de las diez y media y me tocan los dos patitos, el 22. El que está en consulta es el 9. Me resigno a no llegar a casa hasta la hora de comer, mientras saco mi libro del bolso de lona de la Hello Kitty. Desde mi rinconcito apartado, pertrechada detrás del segundo tomo de las Memorias de Idhum, mientras la prota se debate entre el sosón de Jack y el poco fiable Kirtash (¡los malos al poder!) hago una de las cosas que más me gustan en la vida que es observar a la gente. A mi derecha, con una tos blanda fea fea ...

Malo... malo...

Cuando me noto la garganta rara, malo. Cuando, además, no me apetece enfriarme, malo. Cuando después de todo eso echo otra manta en la cama, malo. Pero lo que puede ser indicativo fiabilísimo de que me he resfriado es que no me apetezca ni desmaquillarme como debe ser, ni mucho menos echarme el tónico en la cama y luego encremarme. Malo malísimo. Miara que soy rara. Veremos a ver mañana, cómo amanezco.