La hora del recreo
El año pasado, por eso de que en la hora del recreo me tocaba ir de un lado a otro con el coche para dar mis clases, no estaba entre mis funciones hacer la guardia del recreo. Pero este año no me libra nadie. Haga frío o calor me va a tocar, como a todos, estar en el recreo cuidando de mis polluelos. El primer recreo-recreo del curso fue el del viernes y no tuvo desperdicio. Estar en un colegio con tan pocos niños como el mío (apenas llegan a 60 niños entre todo el cole) es que los niños juegan con las niñas pasando de segragación por sexos (porque si no no hay equipo) y es frecuente ver jugando juntos niños de diferentes niveles. Ya que hay pocos, pues habrá que relacionarse. ¡Qué diferente esto de mi niñez en un colegio con 700 alumnos, donde (a 42 por aula) no llegábamos a conocer bien ni siquiera a "los de la otra clase". Las maestras, en el recreo del viernes, buscamos la sombra como los perros. El sol cae a plomo y las tormentas de la sierra de al lado hacen que pique ...