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lunes, 9 de enero de 2012

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (VII): John Bauer






















Regreso este año 2012 con una de las secciones que más aceptación tuvo el curso pasado en este lugar en el que viven los monstruos: Grandes ilustradores de la LIJ (¡cómo les gusta una biografía!)…, hoy dedicada a John Bauer.
John Bauer, uno de los mejores ilustradores suecos del temprano siglo XX junto con Carl Larsson, nace en Jonkopping el 4 de junio de 1882 como el tercero de los cuatro hijos del matrimonio formado por Emma y Joseph Bauer. Su infancia transcurre feliz hasta que su hermana, Anna, fallece a la temprana edad de 13 años cuando él sólo cuenta doce. Este hecho lo afecta profundamente, sentimiento que queda plasmado en todo su arte, de cierto aire melancólico y contemplativo.
A los dieciséis años, Bauer viaja a la capital, Estocolmo, con la idea de estudiar artes, objetivo que logra dos años más tarde al ingresar en la Real Academia de las Artes.
En aquellos años de estudio, el estilo de Bauer quedó impregnado del de los dos iconos artísticos suecos de la época, Carl Larsson y Anders Zorn, aunque también por el trabajo surrealista y fantástico de Arnold Bocklin.
Es en su época de estudiante, cuando recibe su primer encargo como ilustrador, Lange, lange sedan, de Anna Wahlenberg, una colección de cuentos en la que trabajará utilizando como modelo para uno de ellos –La princesa hada- a Ester Ellquist, una compañera de clase, a la que también retrata en 1904.
Tras finalizar sus estudios es el encargado de ilustrar un libro sobre la región sueca de Lappland y que será publicado en 1906 bajo el título de Lappland. Det stora svenska. Durante ese mismo año contrae matrimonio con su colega Ester.
Es al año siguiente, en 1907, cuando John Bauer comienza su colaboración con Bland Tomtar och Troll (Entre elfos y trolls), un libro navideño para niños que lo encumbrará como una de las grandes figuras de la ilustración sueca.
En 1908, Bauer y su esposa, viajan a Alemania e Italia, concretamente a Volterra, donde invertirán dos años empapándose de las diferentes corrientes artísticas de la época, tiempo durante el cual Bauer sigue publicando sus ilustraciones en Bland Tomtar och Troll hasta 1910.
Durante 1911, Bauer se desmarca de la publicación que le ha dado prestigio y colabora con otro libro anual, Fadernas Gudasaga, varios escritores y todo tipo de revistas dirigidas al público infantil, cosa que le hace ganar más popularidad y crédito.
Un año más tarde Bauer retoma su labor en Bland Tomtar och Troll hasta 1915, año en el que nace su hijo Bengt, pasando a dedicarse a su vida familiar, hecho que desmoraliza al joven artista y quiebra la estabilidad familiar. Así, en 1918, con Bauer deprimido y la decisión de romper su matrimonio, toda la familia, en afán de retomar sus vidas por separado y obligados por un accidente ferroviario, embarcan en un ferry para cruzar el lago Vattern. Bauer muere ahogado a los 35 años junto a su esposa y su hijo.
Y ahora, los apuntes artísticos… El trabajo de Bauer, sobre todo en Bland Tomtar och Troll -1907-1910 y 1912-1912- y que está recopilado en la edición en castellano de Cuentos Suecos (Editorial Anaya, colección Tus libros), deja entrever su evolución como artista… La monocromía y las líneas sencillas en los comienzos, dejan paso a tonos más coloristas aunque envueltos de esa neblina luminosa y quieta que desarrolla en la madurez. La composición, a caballo entre el clasicismo y el modernismo, es el fuerte de las escenas, dramáticas e impactantes, una calidad artística que ennoblece al texto que acompañan. Por último, una nota curiosa: llamo la atención sobre que Bauer no quiera hacer hincapié en el aspecto malvado de los trolls, sino que prefiere dotarlos de cierta humanidad, incluso de cierto toque humorístico, despojando así a estas criaturas de su imagen desagradable, todo un detalle por su parte.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Mitología escandinava y otros cuentos







En estos últimos escritos, creo que he hecho notar mis inclinaciones por el folklore escandinavo. No es que un servidor tenga ascendencia vikinga, ni mucho menos afinidad por lo ario del asunto, pero creo que esta mitología empapa casi toda la cultura europea (dejemos a un lado las zonas bañadas por el Mediterráneo, que beben de otras fuentes, de otras culturas…), hasta tal punto que mucha de la Literatura Infantil y Juvenil actual (y éxito de ventas) está basada, casi exclusivamente, en este tipo de mitos, leyendas y personajes fantásticos… Desde que el señor J.R.R. Tolkien creo El hobbit y El señor de los anillos (obras de las que aún no me he atrevido a hablar en este espacio, más que nada por devoción y respeto), han proliferado, desde los rincones editoriales más oscuros, una serie de "imitaciones" (algunas legibles, otras no tanto) que han abarrotado este mercado de las letras. Y les doy ese apelativo de "imitaciones" ya que, muchas de ellas, denotan, en su afán por innovar, cierta desinformación en cuanto a trabajo previo se refiere… El señor Tolkien, especialista en este tipo de literatura y mitología (no olvidemos su faceta como profesor e investigador), conocía al detalle los pormenores de esta cultura, tan cercana a él; hoy en día, la mayoría de los autores escriben “a lo pavo” -como se dice en mi tierra-: sin preocuparse por los detalles, sin informarse lo más mínimo, haciendo jirones muchos conceptos ancestrales de los que bebe la cultura popular, en definitiva, sin sustancia.
Por ello, en honor a todos esos nuevos autores (a los que, aun así, respeto por ser capaces de conseguir que muchos lean), la sugerencia de lectura de hoy va dedicada a uno de mis libros favoritos, Cuentos suecos (Anaya, 1986), una selección de cuentos de varios autores como E. Beskow, reunidos bajo las ilustraciones de John Bauer, que además de tener un poder narrativo excepcional (ya saben que defiendo la ilustración como una vía de expresión eficaz y compleja), son una exquisitez para la vista que jamás me cansaré de contemplar. Y con sus imágenes les dejo hasta la próxima. Disfrútenlas.