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jueves, 4 de diciembre de 2014

La palabra mal utilizada hiere...

Cuidemos el lenguaje, es fácil herir aun sin intención.

En estos días ha llegado a mi una campaña, contra el mal uso del lenguaje, sobre todo infravalorando a las personas que tienen distintas capacidades.
Esta campaña me ha hecho reflexionar... cuantas veces hablamos sin pensar, y sin detenernos a valorar si lo que decimos, o, el como lo decimos, puede molestar a alguien, no por diferencia de criterios, sino por faltar a su integridad como persona, como si, el tener unas, supuestas, capacidades "completas", nos acreditara para "jugar" con las capacidades, y sentimientos de los demás.


Expresiones como:"pareces subnormal", "estás lelo", "eres retrasado", "naciste mongólico", "más tonto y no naces"... Y otras, similares, acaparan nuestras conversaciones.

Si tenemos un lenguaje tan rico, ¿porque no utilizarlo con propiedad?

La necesidad de sentirnos "superiores" se demuestra también en nuestra manera de hablar, y no sólo en estos temas...
Nadie trabaja para ti, sino contigo, no se puede discriminar por la condición sexual, ni por el aspecto físico, si un@ está gord@, no va a rodar, ni va a salir volando, ni a explotar cualquier día,  expresiones como "es un enano", "mira que es gitanazo".... están al cabo de la calle, aunque hablar de ellas requiere otra entrada.

Hoy me quiero centrar en los más débiles, esos que te miran con amabilidad y que casi nunca encuentran mala idea en las aseveraciones de los demás, que luchan por tener un lugar en la sociedad, el mismo que tenemos tu y yo, que no entienden porqué, si precisamente son muy puntuales, se les llama retrasados.
 Esas personas que aunque se defienden solas, porque son capaces de muchas cosas, para otras necesitan el apoyo de una sociedad que los quiera y los respete.

Consiste simplemente en un cambio de actitud,  para mi el problema no está en las palabras sino en como utilizamos esas palabras, el tono despectivo o humillante con que la dotamos, una persona "subnormal" no es un "desecho" de la sociedad.
Todos tenemos diferentes capacidades y algunos tienen muy mermada la de amar y tratar con respeto a los demás, ellos si que tendrían que analizarse, dicho con el máximo respeto,  esa incapacidad...

Hablar con propiedad cuesta poco y ofrece mucho... Conversar con unos, sin dañar a otros.

(La Agencia Navarra para la Autonomía de las personas (ANAP) ha elaborado, con la colaboración del Comité de representantes de personas con discapacidad de Navarra (CORMIN), un manual de buenas prácticas que recoge una serie de consejos para interactuar con las personas con discapacidad. http://ow.ly/FlJbV)





miércoles, 29 de octubre de 2014

De la amabilidad a la descortesía...


Esto de la crisis me está llevando a cuestionar como ha de ser  la atención al cliente.
Siempre he sido una firme  defensora de la cordialidad, la amabilidad, incluso de facilitar la mayor información y detalles, con el fin de crear una atmósfera cercana y de confianza.
Creía que la primera impresión es vital, y sigo creyéndolo, el problema viene cuando esa primera impresión es buenísima para unos pocos pero nefasta para muchos...
Y me explico, cada vez hay menos personal en los comercios, eso trae consigo que como uno dedique mucho tiempo a un cliente...puede atender a muchos menos de los que debiera o de los que le necesiten.

Hace unos días, yo estaba con una amiga dando un paseo por un centro comercial y al pasar por una tienda de productos naturales, esos que nos gustan tanto, sobre todo a las mujeres, los que prometen resultados mágicos y quitarnos 20 años de un plumazo, eso sí, sin nada químico que pueda alterar nuestra piel, oh milagro!!!, leímos que había muchas ofertas interesantes y no pudimos resistir la tentación de entrar para echar un vistazo. 
En la tienda no había mucha gente, y nos tomamos nuestro tiempo para ojear, al final nos decidimos por un gel que por 1€ te dejaba la piel como la seda y por una lima de colorines que resultaba muy graciosa para llevar en el bolso, de tan solo 0,50€, con nuestros hallazgos nos dirigimos al mostrador a pagar, nos colocamos detrás de una señora que llevaba poco más o menos los mismos artículos que nosotras, por lo que supusimos que la "cosa· iba rápida; la única dependienta del establecimiento estaba atendiendo, a una persona, interesada en la sección de maquillaje.
Los primeros minutos nos entretuvimos hablando, entre nosotras, de los productos de la tienda, después pasamos a comentar con la persona que estaba delante el buen precio de los artículos, mientras tanto la gente se iba sumando a la cola de pago, y la dependienta, muy atenta, iba ofreciéndole a la clienta distintos tonos de colorete, de sombras de ojos, de lápices al tono...
La cola de clientes en espera cada vez más nerviosa, y más numerosa, se oían comentarios del tipo: "hay que ver la que esta liando", "¿pero es que no se da cuenta de la cantidad de gente que estamos aquí?", "si todos funcionáramos con esa lentitud en nuestros negocios...mal nos iba a ir"; llevábamos ya veinte minutos cuando por fin, ambas, dependienta y clienta, se dirigieron al mostrador, hubo un suspiro de alivio general, pero en ese momento a la señora se le ocurrió nombrar que volvería para mirar lacas de uñas, la dependienta, rápida y amablemente, la animó a mirarlo en ese momento con su asesoramiento y la condujo, ante la mirada atónita de todos los clientes en espera, al stand correspondiente, en un momento dado, cuando el ambiente empezaba a caldearse y mucho, la dependienta, que estaba con un oído escuchando a "su clienta" y con el otro al resto, contestó con su mejor sonrisa: "tengan ustedes paciencia, ¿no ven que estoy atendiendo?, en un momento estoy con ustedes"... ufff sonó como a broma...

Y, después de escuchar esas palabras, eso sí, muy amablemente pronunciadas, y, tras más de media hora de espera, mi amiga y yo, también amablemente, devolvimos lo que habíamos cogido a sus estanterías y salimos del establecimiento.

Hay que mimar a todos los clientes por igual,  porque, al fin y al cabo, nuestra imagen está en sus manos.
No se puede, por ser amable con uno, ser descortés con el resto....o al menos, eso pienso yo.