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CHUTNEY DE CIRUELAS AMARILLAS

Lo primero que me pregunta mucha gente es qué es un chutney, si es una mermelada. Y bueno, la respuesta es que es una salsa agridulce, un acompañamiento originario de la India. Se hace con azúcar, si, pero también con vinagre, lo que hace que tenga ese sabor agridulce tan particular. 
Otra característica es que se mezclan verduras o, como en este caso, frutas y verduras, con especias. A mi me encanta este tipo de salsas para acompañar carnes, sobre todo de cerdo, como con esta pieza de lomo asado, y también con los quesos. 

En este blog tenéis ya varios ejemplos como el chutney de berenjenas o el de tomate y pimientos  verdes, pero no hay ninguno de fruta así que lo voy a remediar.  Tenemos un árbol de ciruelas amarillas, y, como suele pasar, las ciruelas maduran todas a la vez por lo que no solemos dar a basto para comerlas y hay que buscar alternativas para conservarlas. En lugar de hacer mermelada a mi me suele gustar hacer estos chutneys que luego acompañan de maravilla una cena ligera de queso en invierno o que puedes abrir en Navidad como algo especial para acompañar el asado que saques a la mesa. 

Normalmente los chutneys no se pasan pudiendo verse en el mismo trozos de sus componentes pero yo en este caso los he pasado y ha quedado una textura más similar a una mermelada. 

Os dejo con la receta:

INGREDIENTES

2 Cebollas
1 k de ciruelas
1 ramita de canela*
500 g de vinagre de vino blanco
500 g de azúcar

*Si no te gusta la canela puedes cambiarla y poner otra especia que te guste más como el clavo, el jengibre...


MODO DE HACER

1. Cortar la cebolla en trozos no demasiado grandes.
2. Quitar el hueso a las ciruelas y juntarlas con la cebolla en un cazo con fondo grueso. Añadir la canela. 
3. Añadir el azúcar y el vinagre.
4. Poner al fuego. Llevar a ebullición removiendo continuamente y cuando este en ebullición bajar el fuego y dejar que se haga durante una hora, hora y media. Tiene que quedar una mezcla espesa, si no es así dejar cocer más o subir un poco el fuego. 
Aquí yo pasé la mezcla para que quedara una textura más similar a una mermelada pero lo habitual en los chutneys es no pasarlos. 
5. Esterilizar los botes hirviéndolos y guardar la salsa en los mismos en caliente. No hace falta hacerles el vacío la cantidad de azúcar y de vinagre que contienen les sirven de conservantes. Dales la vuelta y consérvalos en un sitio fresco hasta que los vayas a consumir. 














CONSERVA DE REMOLACHA

Después de unos años del blog ya sabéis que a partir de Agosto mucha actividad de mi cocina se centra en hacer conservas para poder disfrutar todo el año de las hortalizas que nos da la huerta en verano. 

Disfruto encontrando nuevas recetas de conservación de alimentos pero también me encanta recuperar las formas más tradicionales. En el blog puedes encontrar múltiples mermeladas (tomate, pimiento rojo al oporto, fresas y hierbabuena, cerezas a las tres especias, naranja... ) y otras conservas como las de espárragos o la de hace unas semanas de bonito , pero me he dado cuenta de que de conservas de hortalizas hasta ahora sólo he subido los chutneys (de berenjenas con especias, de tomates y pimientos verdes) pero no había subido hasta hoy otras formas de conservar hortalizas para poder aprovecharlas, por ejemplo en ensalada, el resto del año. 

Yo conservo de todo, hago pistos para aprovechar el calabacín, los tomates y pimientos, hago tomate, también conservo pimientos y guindillas, y no me olvido de pepinos, berenjenas, zanahorias y remolachas. Así que he decidido que voy a compartir hoy una forma de conservar remolachas muy, y digo MUY, apreciada en mi familia (concepto de familia amplia). He dado esta receta a mucha gente durante muchos años y todo el mundo sin excepción me la ha agradecido y la ha incorporado a su recetario. 

Hay a mucha gente que las remolachas le echan un poco para atrás en la cocina porque no saben como manejarlas, pero como verás en esta receta se explica bien como manejarlas, y es sencilla de hacer y queda espectacular, si vas a consumirla enseguida (en un mes vista) no necesitarás hacer vacío, únicamente conservarla en nevera, pero si vas a guardarlas durante el año (yo hago suficiente cantidad como para que me de la vuelta al año) será conveniente que hagas vacío al final del proceso. 

INGREDIENTES
Remolachas frescas
3 cucharadas de miel
500 g de Vinagre de vino blanco
unos granos de pimienta blanca (media cucharadita más o menos)
un poco de sal.


MODO DE HACER:

1. Es importante que laves y limpies bien las remolachas. Córtales las hojas y debajo del grifo pásales un cepillito para quitarles toda la tierra restante. 
2. Pon un cazo al fuego con agua y sal y cuece las remolachas. Mucha gente me ha preguntado como tratarlas, pues igual que si fueran patatas. Cuécelas como cocerías unas patatas. Sabrás que están hechas cuando al pinchar con un cuchillo puedas clavar este sin problema. 
3. Cuando estén cocidas retiralas del agua de cocción y CONSERVA esta. 
4. Pela las remolachas como si fueran patatas y córtalas en rodajas. 

5. Mientras se estaban cociendo las remolachas puedes ir preparando el resto. Pon en un cazo el vinagre la miel y los granos de pimienta. Llévalos a ebullición, añade media taza del líquido de cocción de la remolacha y deja que reduzcan unos minutos (unos 5). 
6. Esteriliza los botes y las tapas (hirviéndolos) y cuando los tengas preparados coloca la remolacha en rodajas en los mismos y añádeles el líquido que has preparado (que todavía estará caliente). 
7. Cierra con las tapas calientes (para que estén dilatadas) y guarda en la nevera si vas a consumir pronto. En caso contrario hierve los tarros sumergidos en agua durante unos 20 minutos. 

Feliz conserva! y ya verás como te acuerdas de mi todo el invierno cuando abras los botes de remolacha! 




EMBOTANDO BONITO, TE ENSEÑO A HACER CONSERVA DE BONITO AL MODO TRADICIONAL

Como lo prometido es deuda, aquí estoy con la conserva de bonito. Es una conserva de las más fáciles de hacer y la recompensa que se obtiene es enorme ya que hay una gran diferencia entre el bonito embotado y el comprado. Estoy segura de que si te animas y pruebas repetirás año tras año. 

Las cosas que tienes que tener en cuenta: 

1. Comprar un bonito grande (de más de 10 kilos mejor) para que tenga el mínimo desperdicio posible.
2. Que el bonito esté a buen precio, cuando publico este post un buen precio es de unos 5-6 euros para abajo. Cuanto más barato mejor claro! Pero si compras a menos precio y el bonito es muy pequeño tendrás que comprar 2 y desperdiciarás 2 cabezas, etc. 
3. Pedir que te quiten la ijada (que la guardas o congelas para asarla al horno ) y que te corten el resto en rodajas de la altura de los tarros, en mi caso unos 3-4 dedos de altura. 


Bien, con todo esto ya tenemos preparado el pescado para iniciar nuestra conserva. 

Lo que vas a necesitar tener preparado:

1. Sal gorda, toda la que consideres necesaria para cubrir las rodajas de bonito como si se tratara de hacer un pescado a la sal. Compra la más barata (luego la vas a desechar). 
2. Aceite, en mi caso he usado de girasol para que no le de especial sabor. 
3. Vinagre de vino clarito. 
4. Una cazuela amplia. Cuanto más grande sea el culo de la cazuela más rápido vas a ir. 
5. Unas bandejas amplias y planas para poder poner las rodajas de bonito con la sal (yo uso unas desechables pero luego no las desecho sino que las reciclo). 
6. Alguna jarra. 
7. Botes de cristal para embotar con sus correspondientes tapas. Con un bonito de 10 kilos te saldrán unos 20 botes de 350 ml. 
8. Una cazuela amplia y profunda para realizar el vacío. 

Cuando ya tengas ya todos los ingredientes y los utensilios preparados busca una mañana o una tarde en la que tengas tiempo y manos a la obra!

1. En primer lugar dispones sal en las bandejas planas, después pones las rodajas de bonito y las cubres enteras con sal. 

2. Las mantienes así durante 2 horas. 
3. Pasado este tiempo les quitas la sal ayudándote de un poco de agua. Pero ojo no las deslaves demasiado, se trata sólo de retirar la sal no de aguar las rodajas. 
4. Una vez limpias, pones en la cazuela el doble de aceite que de vinagre y sumerges las rodajas en esta mezcla. El líquido tiene que tapar todo el pescado. Puedes poner tantas rodajas a la vez como te quepan en la cazuela. 

5.Pones la cazuela al fuego y dejas que se vayan haciendo en este líquido, hasta que el corazón de las rodajas cambie de color (es decir la rodaja esté cocinada).
6. Las sacas y las dejas enfriar. Mientras enfrían vas haciendo lo mismo con todas las rodajas del bonito. Si necesitas más líquido añade siempre el doble de aceite que de vinagre a la cazuela de forma que las rodajas se mantengan siempre sumergidas completamente. 
7. Una vez frías las limpias quitándoles la piel y las espinas. 
8. Terminado el proceso de cocinar el pescado en la mezcla de aceite/vinagre cuela el líquido que has usado y ponlo en alguna jarra que lo vamos a usar luego. 
9. Prepara los botes, para ello los puedes esterilizar en el lavavajillas o bien hirviéndolos. En este post de conservas de espárragos te explico como esterilizarlos. 
10. Una vez esterilizados ponemos un dedo del líquido de cocción reservado en el fondo de los botes y vamos rellenándolos con el bonito haciendo un poco de tetris para que queden el menor número de huecos posible. 
11. Ya rellenos completamos con el líquido de las jarras. Un truco es meter una brocheta o un palillo para que salga la mayor cantidad de aire posible y el líquido llegue a todos los rincones. En este punto te cuento, puedes rellenar con ese líquido (que tiene un poco de vinagre) o únicamente con aceite, como tu prefieras. 
12. Una vez llenos vamos a las tapas, que esterilizamos en el fuego y que ponemos sobre los botes dilatadas y calientes. Cerramos bien, media vuelta hacia un lado y luego hacia el otro. 
13. Con los botes ya preparados los colocamos en la cazuela alta para hacer el vacío, los cubrimos con agua y los dejamos hervir allí durante dos horas. 
14. Una vez pasado el tiempo sacamos los botes, los secamos, los dejamos boca abajo para ver que ninguno pierda. 
15. Los botes estarán grasientos, los puedes fregar bajo el grifo tranquilamente. 

Un tip: cuando quitas la piel y las espinas a las rodajas del pescado puedes quitar también la parte negra que es más fea. Juntas todas las partes negras y haces un bote de migas con ellas que te servirá luego para tortillas, etc. porque si bien son más feas también son ricas. 

Y ya sólo te queda disfrutar durante todo el año de este más que rico bonito!




CABELLO DE ÁNGEL FACIL DE HACER Y FLORES DE HOJALDRE RELLENAS

A estas alturas de año siempre estoy haciendo conservas para guardar los excedentes de la huerta, y ayer hice cabello de ángel, así que he pensado contaros como se hace y como sé que muchos no vais a hacerlo pongo también una receta de unas flores de hojaldre rellenas con el cabello de ángel, que podéis comprar en el supermercado, suele venir en lata. Así tenéis un 2 x 1.

El cabello de ángel se hace con una calabaza especial que se llama "cidra", os dejo una foto para que veáis como es. Lo que se recomienda, y yo comparto este consejo totalmente, es que se deje un año desde que se cultiva hasta que se utiliza para hacer el cabello de ángel. Se puede hacer inmediatamente, pues si, pero yo recomiendo esperar porque es mucho más sencillo el proceso, ya que la piel, que es muy, muy dura, se desprende fácilmente después de este tiempo.




































Las flores de hojaldre son bonitas y fáciles de hacer, aunque también puedes aprovechar el cabello de ángel para hacer los típicos Jesuítas de Bilbao, para relleno del pan de cádiz o cualquier otra receta que lo lleve. 

Para hacer las flores no necesitarás nada más que una lámina de hojaldre y seguir las instrucciones y el esquema que pongo abajo. 

INGREDIENTES:

Para el cabello de Ángel

1 calabaza cidra
El peso de la pulpa de la calabaza de azúcar
1 limón

Para las flores

1 lámina de hojaldre 
El cabello de ángel de la receta anterior


MODO DE HACER:

El cabello de ángel

1. Coger la calabaza y tirarla sobre el suelo las veces que haga falta con el fin de que casque la piel. Es muy dura y será necesario estrellarla contra el suelo varias veces.
2. En mi caso, como la calabaza era vieja (un año) pude desprender la piel perfectamente en este momento con las manos, en caso de no ser así la partes en trozos. En ambos casos se quitan las pepitas y se meten los pedazos en una cazuela con un poco de agua. (no demasiado).
3. Cuando se ha cocido la pulpa se saca y se escurre. En ambos casos se coge un tenedor y se saca la pulpa con el tenedor, en caso de que todavía tenga la piel esta se desprecia. 
4. Se escurre la pulpa y se pesa. 
5. Se pesa la misma cantidad de azúcar que de pulpa.
6. Se ponen en la cazuela de nuevo la pulpa el azúcar, el zumo de limón y la ralladura de la piel del limón.
7. Se deja que se caramelice ligeramente el azúcar. No tiene que coger color, sólo un ligero color beige. En este paso no hay que dejarlo demasiado tiempo, únicamente que evapore un poco el líquido. hay que tener en cuenta que la calabaza ya está cocida. 
8. Meter en botes previamente esterilizados. 

Las flores de hojaldre

1. estirar la lámina de hojaldre y cortar cuadrados.
2. En cada cuadrado hacer unas incisiones con un cuchillo de punta en las cuatro esquinas formando un ángulo recto. Es decir un ángulo recto en cada esquina a medio centímetro del borde. 
3. Coger los cuatro ángulos y llevarlo hasta el centro. Se formaran cuatro pétalos. 














4. rellenar los cuatro pétalos con el cabello de ángel.
5. Hornear a horno precalentado a 200ºC unos 15 minutos o hasta que esté hecho. 

Puedes hacer flores más pequeñas o más grandes depende del tamaño del cuadrado inicial.





TAPENADE DE TOMATES SECOS, ACEITUNAS Y ALCAPARRAS Y COMO SECAR TOMATES

Bueno, creía que no llegaba para el reto que nos propusimos el pasado julio @hevatarjetadeembarque@juanaguindilla, @cocidodesopa, @cuuking, y @poleomentatejiendo pero ¡lo conseguí!. El reto consistía en un principio en secar tomates al sol pero luego a Heva se le ocurrió que hiciéramos una receta con los tomates secos que hubiéramos conseguido. Y en eso estamos.

Pues bien, comenzó mi andadura para secar los tomates y, aunque lo que intenté secar fueron tomates cherry, no había manera porque, aquí en el norte, el tiempo no me acompañaba y lo único que conseguía era tener un criadero de moho. Pero pillé por ahí a un informado que me dio una serie de claves y al cuarto intento lo conseguí!!! Siempre he sostenido que la vida es de los persistentes.

Los trucos que utilicé es forrar el fondo del cajón que usé de negro y luego ponerle un cristal por encima para incrementar el calor. El "secadero" quedó un poco cutre, pero fue efectivo. Tengo los planos para hacer un secadero de verdad pero no me daba tiempo, otra vez será. Otra de las precauciones fue cortar los tomatitos en rodajas finitas, cuanto más finas más o fácilmente se secan.
Una vez secos ya estaba en situación de poder empezar con la receta. Como hace tiempo que quería subir al blog una receta de tapenade que me encanta he aprovechado para hacerla, en este caso es un tapenade de tomates secos, aceitunas y alcaparras, este último ingrediente no puede faltar porque, según wikipedia, es precisamente el que le da nombre al plato.  

Vamos allá

INGREDIENTES:

El mismo peso de tomates secos hidratados y escurridos que de aceitunas (puedes hacerlo con negras o con verdes a tu gusto yo lo he hecho con negras)
pongamos por ejemplo 100 g de tomates secos y 100 g de aceitunas
aproximadamente un quinto del peso anterior de alcaparras escurridas para 100 g serían 20 g de alcaparras
1 diente de ajo pelado al que le hemos quitado el germen (si no te gusta mucho el ajo reduce cantidades)
40 g de aceite de oliva (para un peso de 100 g de tomates, sino dividir el peso de los tomates entre 2,5)
unas hojas de albahaca fresca
un poco de orégano seco
unas gotas de zumo de limón
Sal

MODO DE HACER

1. Lo primero sería hidratar los tomates con agua, escurrirlos y pesarlos. 

2. Pesar la misma cantidad de aceitunas sin hueso que el peso de los tomates hidratados.

3. Añadir el ajo al que previamente le hemos quitado el germen interior

4. Añadir el aceite de oliva, el limón, las hojas de albahaca picaditas y el orégano. 

5. Pasarlo todo por el procesador de alimentos hasta que quede una pasta, si ves que es demasiado espesa para tu gusto le añades un poco de agua de hidratar los tomates o bien un poco más de aceite, a mi no me ha hecho falta añadir nada.

6. Corregir de sal.

Esta pasta te sirve bien para comerla tal cual o bien como base para otras recetas. Si te sobra algo pues lo puedes meter en un bote y guardarlo en la nevera para usarlo en otro momento:




MERMELADA DE FRESA Y HIERBABUENA

Volvemos con las mermeladas de temporada, suelo aprovechar la fruta de temporada para hacer mermeladas y luego poder disfrutarlas en otro momento del año. 

En este caso se trata de fresas y ¿que mejor que darles un toque de hierbabuena o de menta?, sin pasarte para que no predomine este sabor pero con lo suficiente para que te llegue un cierto sabor, un recuerdo de esta hierba en la boca cuando la pruebas, y que, a su vez, haga la mermelada más refrescante. 

Como sabéis la mermelada es un delicado equilibrio entre el azúcar de la fruta, el que le añadimos, y la pectina (la que tiene la fruta y la que podemos añadirle al hacerla y que no es otra cosa que un agente espesante, gelificante), estos dos ingredientes en un medio ácido que lo puedes conseguir con un poco de limón. 

Cada fruta tiene un contenido en pectina y se hará más rápida la mermelada cuanto más pectina tenga, en el caso de la fresa el nivel de pectina es medio, y respecto al azúcar yo he elegido ponerle sólo la mitad del peso de la fresa en azúcar.  Sólo un apunte, la fruta menos madura tiene, en general, más alto contenido de pectina, por lo que una posibilidad es hacer la mermelada con una mezcla de fruta madura y de fruta que sólo ha empezado a madurar. Consejo: no usar fruta demasiado madura (esta tiene presente ácido péctico, derivado del pectínico, que impide la gelificación).

Pero no tienes que aprenderte todos esos términos para hacer una buena mermelada, simplemente elige una buena fruta, no demasiado madura, añádele zumo de limón y azúcar en una proporción que vaya desde la mitad del peso de la fruta que vas a usar al mismo peso, deja en reposo la fruta con el azúcar, dejando que este extraiga un almíbar de la fruta y luego deja que se gelifique al fuego (cuanto menos cocción necesites menos desvirtuarás la fruta). 

Te cuento como he hecho yo la de fresas y hierbabuena.

INGREDIENTES:

2 k de fresas limpias y sin rabito
1 k azúcar
El zumo de un limón
Un ramo de hierbabuena.

MODO DE HACER:

1. Cortar un ramillete de unas 10-12 hojas de hierbabuena muy picadito. Reservar.
2. Hacer el zumo del limón, añadirlo a la hierbabuena y machacar las hojas de hierbabuena en este zumo de limón. 
3. Cortar las fresas en pedazos, espolvorear el azúcar removiéndolo todo y verter el zumo de limón con la hierbabuena y dejar reposar durante un par de horas o más (en mi caso a veces lo hago por la noche y luego la mermelada al día siguiente).
4. Poner al fuego y mantenerlo a fuego medio removiendo de vez en cuando hasta que la mermelada haya cogido la textura deseada. Piensa que cuando enfría la mermelada engorda. Hay diferentes trucos para cogerle el punto, uno de ellos es poner un poco en un platito, meterlo en el congelador unos minutos hasta que enfríe y ver la textura. Otra sería ver en una cuchara si al pasar el dedo queda la huella dejada por este cuando enfría la mermelada...
Una vez llegado a este punto toca embotar la mermelada, para ello: 
1. Limpia y esteriliza los botes y las tapas que vayas a utilizar (para esto último hiervelos en agua)
2. Rellena los botes bien secos con la mermelada caliente dejando medio centímetro sin rellenar. 
3. Ponles las tapas. Estas deben de estar un poco calientes (las puedes meter en agua caliente). 
4. Darles la vuelta sobre un trapo y déjalos así un par de días. En ese momento si no se ha salido nada por la tapa les puedes volver a dar la vuelta y guardarlos hasta consumir en un sitio seco y fresco. 

Disfruta de esta mermelada tan rica y con un sabor un poco diferente! 


10 PASOS PARA HACER ESPÁRRAGOS BLANCOS EN CONSERVA

Este es un post dedicado a Marga. Ella es la dueña de esta receta y la que ha embotado los espárragos de la fotografía. ¡Muchas gracias por enviármelos y por compartir la receta! 

En el blog tenéis diferentes recetas con esta verdura: espárragos arropados con salmón y gratínquiche de espárragos,  espárragos blancos frescos, 7 claves para que te queden perfectos, pero hoy vamos a dar un paso más y ver como conservarlos para que, comprándolos frescos de temporada, poder disfrutarlos durante todo el año.

Se trata de una conserva y como tal tenemos que tener mucho, pero mucho cuidado y respetar todas las condiciones de higiene y de esterilización necesarias para que la conserva sea segura. Si seguimos todos los pasos no hay problema para que podamos disfrutar de forma segura de espárragos embotados por nosotros mismos durante todo el año.




INGREDIENTES:

Espárragos (cuanto más frescos mejor)
Agua
Sal
azúcar
Vinagre
tarro de cristal y tapa que encaje perfectamente para hacer el vacío

MODO DE HACER:

1. Lavar bien los espárragos, suelen traer tierra pegada a ellos, yo incluso los cepillo un poco con un cepillito de uñas que tengo para esos fines.
2. Pelarlos. Este paso es muy importante, en primer lugar hay que pelarlos apoyados porque sino se romperán, y en segundo lugar hay que pelarlos (con un pelapatatas) bastante en forma circular para que no quede ninguna capa demasiado fibrosa que podría ser desagradable a la hora de comerlos.
Si sueles hacerlo no te supondrá problema saber cuando parar pero si no el truco de Marga es cortarles un trocito del tallo y ver si sigue habiendo hilos, si ves los hilos (como en las pencas de las acelgas) tienes que pelar un poquito más. 
3.. Tomar la medida del tarro metiendo un espárrago con la punta hacia abajo y cortar a esa medida. Con ese espárrago de modelo cortar el resto del mismo tamaño. 
4. Esterilizar los botes de cristal y las tapas hirviendo los mismos por lo menos durante 15 minutos en una olla con agua. Para que no se golpeen y se fracturen por los golpes poner en el fondo de la olla un trapo y colocar otro entre los botes. Dejarlos secar sobre un paño. Aunque parezca tonto es importante porque el tarro y la tapa tienen que estar bien limpios y bien secos cuando se vayan a utilizar. 
5. Llenar los botes de espárragos colocando estos con la punta hacia abajo con las manos bien limpias. Llenarlos lo más posible, si hay que rellenar con espárragos de diferente calibre pues no pasa nada pero que el frasco esté bien relleno.
6. Hacer la mezcla de agua, sal, azúcar, y vinagre. La proporción es un poco según gustos. Marga nos cuenta que coge una botella de litro y medio de agua y le va añadiendo sal, un poco de azúcar y un chorro de vinagre probando y corrigiendo según el gusto de cada uno hasta que quede una mezcla de un sabor agradable.
7. Rellenar los botes con esta mezcla hasta arriba. Es importante que los botes queden completamente llenos. 
8. Calentar un poco las tapas, tapar con ellas los botes cerrando muy bien, en este punto la fuerza bruta es un valor muy estimado, meter de nuevo en la olla con el trapo al fondo y otro entre los botes y dejar hervir durante 2 horas. Tener cuidado de que no se evapore demasiado el agua y baje el nivel demasiado.
9. Pasado este tiempo poner la cazuela bajo el grifo y dejar que corra el agua para que enfríe un poco y el cambio de temperatura al sacar los frascos no sea demasiado brusco. Tras esto sacar de la olla los tarros. Ponerlos boca abajo para enfriar,  Dejarlos boca abajo unos cuantos días para ver si están herméticamente cerrados. Si perdieran líquido no lo están, en ese caso es aconsejable abrir y consumir ese bote.  
10. Este último paso puede parecer una tontería pero es muy importante: etiquetar los botes con la fecha de envasado. Conservar luego en un lugar a poder ser fresco y oscuro.

Es recomendable consumir en el primer año tras realizar la conserva y, como consejo adicional, si por casualidad al abrir el bote la tapa no opone resistencia, de forma que nos de la impresión de que no ha hecho vacío, es mejor desecharla y no consumirla.

Excelente receta, ¡gracias de nuevo Marga!

DULCE DE MEMBRILLO

Como veis sigo con mis conservas, espero no cargar pero es la época, este año se ha dado bien el membrillo y podemos hacer dulce (o carne de membrillo como le llaman en otros sitios) para una buena temporada. Es muy fácil de hacer y se conserva luego de maravilla y no te cuento lo rico que está con un poquito de queso y unas nueces!

Lo más importante a tener en cuenta es quitarle bien a los membrillos la parte dura de las pepitas, sino nos quedarán gránulos duros una vez hecho. 

En la forma de hacer tradicional hay que tener en cuenta que se crea una especie de caramelo que salta y que, por lo tanto, quema mucho y hay que tener cuidado removiéndolo continuamente con una cuchara para que esto no suceda. 

Si tienes thermomix esta es una de esas recetas que yo haría con la thermomix si o si, evitas el problema de que salte y quemarte y además, evitas la primera cocción de los membrillos.

INGREDIENTES

500 g de membrillos cortados y a los que se le ha quitado bien todo el corazón
500 g de azúcar
1/2 limón bien pelado sin nada blanco



MODO DE HACER:

Con thermomix:

1. meter los membrillos el azúcar y el limón en el vaso (si vas a hacer el doble de cantidad hazlo en dos veces) triturar 30 s velocidad progresiva 5-7-9.
2. Bajar los restos con la espátula y programar 20 minutos velocidad 5 a 100ºC, con el cubilete puesto.
3. Al terminar programar a la misma velocidad y la misma temperatura otros 10 minutos más sin cubilete para que espese.

Modo clásico:

1. Poner los membrillos cortados en agua y cocer hasta que estén blandos (unos 40 min).
2. Escurrir, añadir el limón pelado y triturar. Poner en un cazo junto con el azúcar. 
3. Poner a fuego flojo durante unos 30 minutos removiendo continuamente (cuidado con que no salte y nos quememos, esta quemadura es muy mala).






MERMELADA DE PIMIENTOS ROJOS AL OPORTO

Empieza la nueva temporada de asaltablogs, y, aunque a la carrera porque casi me pilla el toro he recorrido del blog asaltado este mes: churretes de chocolate en busca de mi botín. 

Raquel tiene en su blog un sinfín de recetas todas ellas muy apetecibles la verdad, y yo ando ahora metida en periodo de conservas porque tengo la cocina llena de los productos que nos ha dado la huerta y no hago nada más que embotar y discurrir como conservar algunos de ellos como podéis ver en los últimos post: chutney de tomates y pimientos verdes y chutney de berenjenas con especias, así que cuando vi que tenía en el recetario una mermelada de pimientos rojos me lancé como loca. 

Suelo hacer de vez en cuando esta mermelada pero nunca le había puesto Pedro Ximénez, y ¡esta vez tampoco! porque cuando fuí a echar mando del PX resulta que no había ni una gota pero quise darle ese toque y, como si tenía oporto, pues opté por eso, por echarle un chorrito de oporto. Por cierto, a mi me quedó más oscurita que otras veces así que pensé que ese color podía ser debido al oporto.

Otro cambio que hice es que usé azúcar integral, yo esta mermelada siempre la hago con azúcar integral, por lo demás seguí la receta de Raquel que podéis ver en su versión original aquí. 

INGREDIENTES:

300 g de pulpa de pimientos rojos (asados y pelados)
150 g de azúcar moreno
10 g de vinagre de vino
30 g de oporto



MODO DE HACER:

1. Se asan los pimientos, se pelan y se trocean
2. Se ponen en un cazo junto con el azúcar moreno el vinagre de vino y el oporto
3. Se pone a fuego medio hasta que espese. Remover de vez en cuando. 

Si tienes thermomix es muy cómodo ponerlo a velocidad cuchara y a 100ºC durante 20 minutos y mirar a ver si ha espesado suficiente. Si no es suficiente poner otros 5-10 minutos más o hasta que coja la textura deseada.

El sabor exquisito! creo que incorporaré oporto de ahora en adelante a esta mermelada excelente para tomar con un pescadito, con queso.

CHUTNEY DE BERENJENAS CON ESPECIAS

Bueno, ya estoy de vuelta, más descansada nooooo, pero con ganas de volver a dar un poco de guerra en la blogosfera. Y empiezo dónde lo dejé, con otro chuney, esta vez de berenjenas, porque lo prometido es deuda y os dije que iría subiendo las recetas. 

Espero que os gustara el chutney de tomate y pimiento y confío en que os guste también este. Recordad que, aunque apetezca probarlo enseguida, desde que se hace se debe dejar una temporadita (un mes o así) para que saque todo su potencial de sabor.

INGREDIENTES (como para tres tarros más o menos)

900 g de berenjena
2 cebollas rojas
1 tomate sin piel
500 g de vinagre de manzana
450 g de azúcar moreno
1 palo de canela
una cucharadita de jengibre en polvo (o unos 5 cm de raíz de jengibre fresca pelada)
un poco de sal marina

MODO DE HACER:

1. Cortar las berenjenas en dados, colocarlas junto con las cebollas troceadas en un recipiente de fondo grueso, añadir la sal y el tomate pelado y troceado.
2. Verter sobre la mezcla el vinagre, el azúcar, y remover. Añadir el palo de canela y el jengibre.
3. Calentar a fuego moderado hasta que el azúcar se disuelva y luego llevar a ebullición.
4. Bajar el fuego y cocer a fuego lento durante una hora más o menos o hasta que esté espeso, pegajoso y haya reducido el vinagre. Removerlo de vez en cuando para que no se pegue al fondo.
5. Antes de embotar retirar el palo de la canela.
6. Meter en tarros esterilizados cuidando que no queden bolsas de aire y guardar en un sitio fresco.

Como ya he dicho al principio está mucho más rico cuando los sabores han "madurado", vamos que no hay que comerlo enseguida sino que es mejor dejarlo un mes de reposo.







Espero que os haya gustado la receta y poder ir subiendo otras nuevas a lo largo de todo este "curso", gracias a tod@s los que me seguís.

CHUTNEY DE TOMATES Y PIMIENTOS VERDES

Estamos en plena recogida en la huerta y como siempre se nos acumulan las hortalizas y hay que empezar a hacer conservas, congelar, etc. 

Este año, por esta zona, ha habido mucha humedad y ha llovido mucho, y eso no es bueno para los tomates, ya que enseguida les sale "roña" y se ponen malos, pero, a pesar de eso nosotros hemos tenido una buena cosecha, así que, además de hacer la clásica conserva de salsa de tomate he hecho también este chutney que me encanta y que es muy sencillo de preparar.

Los chutneys son un tipo de conserva, como una mermelada, que tiene su origen en la india y en la que se mezcla lo dulce y lo ácido, la base de todos ellos son frutas y verduras que se cocinan en vinagre y azúcar. Suelen ser muy especiados y son un acompañamiento perfecto para quesos y también para carnes y pescados. 

Además de este, este año he hecho de berenjenas y especias, y también de vainas y calabacín, porque es otra manera de comer las verduras diferente y muy rica, ya os iré poniendo las recetas.

INGREDIENTES:

3 pimientos verdes (tipo italiano)
750 g de tomates maduros pelados
1 cebolla grande troceada
300 g de azúcar
300 ml de vinage de vino blanco

2 botes para guardarlo.

MODO DE HACER

1. pincelar los pimientos con aceite y meterlos al horno precalentado a 200ºC hasta que empiecen a dorarse (unos 20 minutos aproximadamente)
2. Sacarlos del horno y meterlos en una bolsa de plástico para que suden y luego sea más fácil pelarlos. Dejar enfriar.
3. Cuando estén fríos quitarles la piel, las pepitas y el tallo y trocearlos.
4. Cortar la cebolla en juliana.
5. Pelar los tomates después de escaldarlos si es necesario. En mi caso estaban tan maduros que salía la piel sin necesidad de escaldar.
6. Mezclar en una cazuela los tomates, los pimientos, la cebolla y añadir el azúcar y el vinagre.
8. Llevar a ebullición removiendo continuamente y cuando este en ebullición bajar el fuego y dejar que se haga durante una hora, hora y media. Tiene que quedar una mezcla espesa, si no es así dejar cocer más o subir un poco el fuego.
9. Mientras tanto esterilizar los botes en dónde se va a conservar (con estas cantidades salen unos dos botes), para ello se hierven en agua durante unos minutos (incluidas las tapas que deben ser resistentes al vinagre).
10. Envasar, cerrar, y dejar en un lugar oscuro mínimo durante un mes. Es recomendable que pase este tiempo antes de consumirlo para que todos los sabores maduren.

NOTA: Esta conserva dura sin problemas unos 9 meses en un sitio oscuro pero después de abierta debe de conservarse en el frigorífico.


MERMELADA DE NARANJA

Esta es la receta de mermelada de naranja de mi amiga Pinky, es una mermelada de naranja a la inglesa, del tipo de las que amarga un poquito y es ¡tan rica!, para mi es evocadora de la infancia porque era una de las favoritas de mi madre. 
 El invierno es época de naranjas y hay que aprovechar para, como producto de temporada, usarla en la cocina tanto en recetas dulces como esta como en recetas saladas como las pechugas de pollo marinadas en cítricos al tomillo.

Las naranjas de esta época son de excelente calidad, con un punto de dulzor y de acidez exquisitos, que las convierte en un excelente protagonista de esta mermelada. 

De todas formas os aconsejo que a la hora de comprar naranjas para esta mermelada sean de zumo y, sobre todo elegir aquellas que tengan la piel más fina. 

La mermelada es muy sencilla de hacer, lo único que se tarda varios días porque se hace por fases, pero merece la pena porque es excelente. 

MERMELADA DE TOMATE

Esta mermelada me encanta para acompañar salados, le da un punto muy especial al bonito o a la ijada (ventresca), es sencilla de hacer y proporciona un contraste de sabores muy interesante.


Como es época de tomates puedes hacerlo con tomates bien maduros o, en su defecto, puedes utilizar una lata de tomate de pera entero pelado.

La forma de hacer la mermelada es como todas, yo le he añadido pectina casera porque el tomate tiene poca y así cuajará la mermelada antes. Si no dispones de ella tendrás que dejar más tiempo la mezcla al fuego con lo que ello conlleva de pérdida de propiedades, pero también la puedes conseguir.

INGREDIENTES:

1 kilo de tomates muy maduros pelados
1/2 kilo de azúcar
4-6 cucharadas de pectina casera.
(edito para comentarte que si no dispones de pectina y no has podido hacerla puedes poner una manzana en trozos sin corazón pero con piel directamente entre los tomates a la hora de llevarlos al fuego)

MODO DE HACER

Poner todos los ingredientes en un cazo y llevar a ebullición, bajar el fuego y dejar el tiempo necesario para que la mermelada cuaje (unos 20-30 minutos, igual necesitas más) removiendo periódicamente.

Si quieres puedes añadir cualquier hierba aromática (tomillo, albahaca, etc.) a la mermelada que como su propio nombre indica "aromatizará" el preparado y le conferirá una peculiaridad muy interesante.