Siempre que estoy triste me consuelo visitando algo que me inspira ese mismo sentimiento. Si estoy en Pamploma visito las soledades de Zolina. Y en este final de las Navidades (tiempo de recuerdos y tristeza) he vuelto a sumergirme en "los años". De todas las sugerencias de Mertxe, la de Annie Ernaux es la que más me ha gustado; o la que menos, según se mire. En ese libro, aparecido justo antes de la aparición de la crisis, leo el agotamiento de esta sociedad. También algo más universal, que es la pérdida del sentido que van sufriendo las cosas a lo largo de la vida. "... Inutile, donc, de chercher au-delà..." escribía Mertxe, y en efecto, Annie Ernaux renuncia a todo lo que queda fuera de su experiencia personal. Ella no "representa" al lugar ni a la sociedad en la que nació, ni a su profesión, ni a su patria, ni a su continente. No es un personaje cuyo destino era alcanzar la gloria a pesar de una infancia humilde, sino un ser humano que vive a remolque de los acontecimientos, más bien difícil de encumbrar por algo que no sean sus habilidades literarias.