Mostrando entradas con la etiqueta quejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quejas. Mostrar todas las entradas

08 diciembre, 2008

Capítulo 107 (El Apestado)

Escribir para seguir quejándome de mi infortunio, es una cosa que cada vez me apesta más. Apesta que busque, entre los anónimos lectores, eco, mas no consejo. Pero ante todo apesta esta apestosa vida que me sigue azotando con sus inadvertidos golpes, uno de los cuales, como ya comenté antes, me sumó en una depresión sin precedentes: me refiero al plan frustrado de hacer de la vieja casa de mi abuela un hostal.

Pero es no es todo. Como al inicio de este blog, una sucesión incongruente de eventos suscita ya no mi desesperación pero si mi asombro. Sé lo que muchos dirán, que nada es gratuito en esta vida y que tenemos la vida que nos hemos buscado, pero eso no es, en ningún caso, consuelo para mí.

Samuel cayó enfermo por casi una semana. Mi reloj dejó de funcionar. El teléfono celular, que me sirve para guardar unos pocos números de teléfono, se perdió. Las últimas lluvias han dañado un canal de agua que queda exactamente sobre la puerta de entrada principal de mi casa. Y, como si fuera poco, un dolor de espalda atroz me recuerda a cada instante que debo relajarme, recuerdo que me pone cada vez más tenso e insoportable. ¿Macarena? Pues por ahora ella tiene una cara que es peor que un golpe en mi espada adolorida. Entiendo que es por todo lo que nos ha sucedido pero, claro, eso tampo ayuda.

Sí, he vuelto para quejarme, aunque la queja apeste.