¡¡¡Qué ricas están las castañas!!! Cocidas, magostadas (asadas), en tartas y, cómo no, en pudin. La receta me la dio mi prima Mari, a la que le encanta cocinar y deja buena herencia de su saber a sus hijas, excelentes cocineras las dos. También quiso hacerme partícipe y me regaló una extensa lista de recetas, recopiladas a lo largo de los años en una libreta. Me hizo una ilusión tremenda y ella lo sabe. Besos desde aquí, guapa.
El pudin llena bastante, por eso las raciones tienen que ser pequeñas. Poco pero bueno, inmejorable, ¿verdad? Espero que os guste.
- Por cierto, no está de más recordaros (seguro que ya lo sabéis, pero, por si acaso sirve el consejo) que, peladas, congelan perfectamente. Aprovechando la temporada, las guardo en paquetinos de medio kilo, cocidas en agua hirviendo con un chorrín de anís, unos anisinos molidos y un pellizco de sal, y el resto del año las preparo en cualquier momento.
Otoño en flor

(AGO. Ocre y silencio. Valdemurio. 2011)
Hojas caídas.
Mis pies sobre el otoño.
Sobre mí, el tiempo.