Cuando me propuse hacer estas delicias crujientes de gorgonzola y pera con un suave toque de comino, las doré en aceite de oliva suave que le han dado un aroma que quita el sentido. O sea, resumiendo, que engordan con solo mirarlas, jeje!...
Pero que no cunda el pánico porque dos unidades por persona son más que suficientes para disfrutar del sabor de esta pequeña exquisitez y si luego os dais una vuelta por el campo y cenáis ligerito...