
"Una mosca muy cristiana,
católica apostólica romana,
se comió a un elefante,
que de religión era protestante.
Moraleja: Hay que ver las tragaderas
de algunos católicos de veras"
(Cancioncilla popular)
La historia me la contó un amigo. Estábamos sentados en un restaurante de Sofia dando buena cuenta de dos ensaladas Chopska(1) bien regadas con Moskatova Rakya, como mandan los cánones. La conversación iba de un lado para otro, como sucede cuando la gente tiene ganas de hablar y contar cosas. Hablando de libracos, salió Vercors y su libro "les animaux dénaturés", con lo cual y, como es lógico, se planteó el tema de si los animales tienen alma. Interesante tema, viejo de varios siglos.
Mi amigo, apurando la segunda copa de rakya, me dijo: Ecoute! (es un vicio de los franceses, siempre les da por hablar en su lengua, pero traduzco al español a partir de este punto), un día, hurgando en una librería de viejo en el Grund de Luxemburgo(2) encontré un volumen encuadernado en piel de becerro y escrito en caracteres rúnicos, muy chulo el libro. Lo abrí, y de su interior se deslizó un pergamino también escrito en los mismos signos. Lo compré y me lo llevé a casa. Como sabes, soy un experto en rúnico, así es que lo leí con atención. Y esto es lo que relataba:
"Soy Snorri Gustafson, hijo de Gustaf Snorrison. Escribo esto para descargar mi alma de culpa y que el altísimo me perdone. Soy farero. Vivo solo en el faro de X... desde hace años, con la única compañía del viento y las tormentas. Sólo me traje un libro: "la sombra del viento", de Carlos Ruiz Zafón(3), pero no hay dios que lo aguante, lo he leído una vez y por poco me da un pataflús de puro asco. En la radio, a veces consigo oir alguna canción de Georgie Dann, pero tampoco me da ningun gusto. Un día, ella vino, volando hacia mí, mientras yo lavaba mi escudilla de peltre. Vino con un buzzz amigable. Se posó en mi mano. La miré. Me miró. Nos comprendimos, ella también estaba sola. Desde entonces, Fuencisla -que ese era su nombre- y yo, vivimos una historia de amor. Yo era feliz, y ella -creo- tambien. Pero un dia, sucedió algo terrible. Me levanté tras una noche de tormenta y ella no estaba. Inquieto, fuí a la cocina y ¡oh, Dios bendito y misericordioso! la vi, la vi, acoplada con un macho de su especie... el horror me invadió, los celos, el odio, no pude sopreponerme... cogí el atizáculo(4)..."
Ahí, me dijo mi amigo, se acaba el relato del pergamino, pero intrigado, busqué en las hemerotecas y, al fin, encontré una reseña de un suceso acaecido en el faro de X... hace muchos años. Ante el silencio del farero, se desplazó un equipo de búsqueda y encontraron un cadáver con una pala matamoscas en la mano. Lo increíble es que por la posición de la misma, diríase que se había suicidado a golpes de pala...
Como podéis imaginar, amigotes, no me creí una palabra de lo que contaba mi amigo, así que pedimos una botella de Mavrud tinto y nos olvidamos del caso.
Notas:
(1) : Chopska, ensalada típica de Sofia con tomate, pepino todo cortado en daditos y cubierto de queso rallado fresco.
(2) : Claramente, una trola. En el Grund de Luxemburgo hay un montón de bares, pero no he visto ni una sola librería.
(3) : Inconsistencia temporal, "la sombra del viento" es ciertamente un bodrio, pero no estaba publicada en el tiempo al que se refiere el pergamino.
(4) : Atizáculo: pala matamoscas