Mostrando entradas con la etiqueta Chesterton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chesterton. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de febrero de 2023

Luis Daniel González sobre Chesterton

Luis Daniel González es de las personas que más saben sobre Chesterton en España, aunque esta frase quizá sea un ejemplo de la figura literaria de la atenuación ("expresar algo de manera menos intensa de la que al final da a entender"), porque muy bien podría ser él el que más sabe sobre Chesterton, sin disputa. A la antología de textos que seleccionó con Enrique García-Máiquez y a su libro monográfico, donde comenta todos los libros del gran escritor, Gramática de la gratitud, me remito.

Aquí, en un ambiente de confianza, da una sesión de menos de media hora sobre Chesterton sobre todo como crítico, muy interesante, aunque falten los últimos segundos:
 

martes, 24 de noviembre de 2015

Escila pescadora de hombres y Dios con una cuerda, dando carrete

Esto de un sermón de san Juan de Ávila me recordó, claro, a Dios con la caña de Chesterton (y a la cita de esa frase en Retorno a Brideshead):
Y es tanta la bondad de Dios que aun pasa adelante en su bondad, no obstante nuestra maldad; nosotros a olvidarle y Él a hacernos mercedes, para que, así provocados, dejemos un día u otro nuestra dureza y le seamos blandos, agradecidos y humildes. Yo los traeré -dice Dios- en cuerdas de hombre y en prisiones de amor (Os. 11,4). ¿Y qué son 'cuerdas' para atraer a 'hombres'? No sogas, no maromas, sino beneficios; porque más fuerte cosa es para traer a hombre, si insensible no es, el verse beneficiado de mano de otro que una muy recia maroma para traer al animal. Multiplica Dios mercedes dándonos bienes de diversas maneras para que vayamos a Él; y todavía nuestra maldad olvida sus dones, y con parecerle que son cosas usadas, no mira en ellas, cuánto más agradecerlas (OC 3.566.2).
Y luego me acordé de algo que acababa de leer de la Odisea, lo contrario: Escila, el monstruo en la cueva, tiene seis cabezas que devoran delfines, perros de mar o, si puede, hasta cetáceos (Od. 12.96-97). Con esas seis cabezas pesca a seis compañeros de Ulises:
Cual se ve el pescador sobre un cabo empuñar larga caña
y arrojar en el mar, con un cuerno de vaca campera,
el engaño del cebo a los míseros peces que luego
palpitantes extrae de las aguas, así entonces eran
por la escarpa sacados mis hombres convulsos de muerte (Od. 12.251-5 trad. de J. M. Pabón).

martes, 28 de febrero de 2012

Hablando de católicos ingleses

Pudimos preguntarle muchas cosas a Joseph Pearce -¡gran tipo!- durante este fin de semana, pero ahora se me ocurren muchas otras y ya es demasiado tarde.

En la conferencia hizo un repaso rápido y magistral de lo que llamó el Catholic Revival en Inglaterra: con antecedentes en Wordsworth y Coleridge (Baladas líricas) por un lado y Blake por otro, que abren camino a un Romanticismo muy distinto del 'continental', se llega al segundo tercio del siglo XIX con tres líneas de renovación (y a la vez de vuelta): Pugin en arquitectura, los prerrafaelitas en pintura y sobre todo el movimiento de Oxford (clave, claro, la conversión de Newman en 1845). Hopkins.
En torno al cambio de siglo, "a Dios por medio del pecado": Oscar Wilde (paralelos de esa vía de conversión en Francia: Huysmans, Verlaine).
Del siglo XX trazos aislados: Chesterton (y Belloc: que le ayuda a descubrir Europa), T. S. Eliot, Waugh.

Detalles:
-Le parece que es mejor la poesía de Belloc que la de Chesterton (en prosa, le parece que es al revés).
-En sus clases hace leer primero El hombre que fue Jueves de Chesterton y La metamorfosis de Kafka (dos pesadillas en paralelo); y luego Lepanto de Chesterton y a la vez a poetas de la Primera Guerra Mundial como Sassoon.
-La abolición del hombre de C. S. Lewis se puede leer en paralelo con su novela Esa horrible fuerza, escrita a la vez y como ilustración.
-Como se negaba a admitir que se pudiera traducir a Hopkins, le dije que había varias traducciones españolas y que yo suponía que eran buenas.
-Me explicó las innovaciones rítmicas de Hopkins -que pasan por otra vuelta al pasado- cantando la canción infantil Three blind mice (yo dije: -¡está en Agatha Christie!)

Y a ver si escribe pronto por extenso el relato de su conversión (que parece que sí); nos dio un pequeño relato de él y fue muy emocionante: ahora está descubriendo que lo que le pareció sobre todo un camino intelectual fue primeramente Dios que le iba curando el alma mientras el pensaba que se iba acercando por medio de su razón.

Y los que tengáis interés por sus libros, aquí los tenéis en Amazon.

Y nos firmó su último libro traducido, el de Roy Campbell (aquí una entrevista y Amazon para comprarlo):



miércoles, 8 de junio de 2011

La cosa

Chesterton me gusta más cuando lo citan o cuando lo reseñan que leerlo seguido.
De todos modos, cada libro que leo de él es como un reconstituyente.
De este, La cosa y otros artículos de fe (traducción de Enrique García-Máiquez y Aurora Rice, Renacimiento, Sevilla, 2010) me apunté esto:
[A propósito de los profetas que anunciaban el advenimiento del progreso en un futuro próximo]: Lo importante es que, si existe algo estable, que no sea susceptible de darse la vuelta [como ese progreso que parecía lineal y resultó boomerang], no es lo que ellos imaginan. No habita en el futuro, ni necesariamente en el desarrollo de ideas propias del presente; no estamos en el comienzo de un amanecer sin fin, sino sólo de los amaneceres diarios de siempre, seguido cada uno de su propia oscuridad; y la fe, como dijo Belloc, «es el único faro de la noche, si es que hay algún faro» (p. 85).
La pinta humorística de los niños es quizá el más precioso de los vínculos que mantiene el universo unido. Su sobrecogedora dignidad es más emocionante que cualquier humildad; su solemnidad nos da más esperanza por todas las cosas que un millón de carnavales de optimismo; sus ojos enormes y lustrosos se diría que sostienen a todas las estrellas atónitas; su fascinante ausencia de nariz nos ofrece el más perfecto atisbo de humor que nos espera en el reino de los cielos («Una defensa de la adoración por los niños» p. 166.).

sábado, 27 de febrero de 2010

Chesterton y el alfabeto griego

G. K. Chesterton, Autobiografía, El acantilado, Barcelona, 2003, p. 62-64:


El paso de la niñez a la pubertad y la misteriosa metamorfosis que da como resultado ese monstruo que es un adolescente podrían muy bien resumirse en un pequeño detalle, el de las antiguas mayúsculas del alfabeto griego: la gran zeta, una esfera atravesada por un aro como Saturno, o la gran ípsilon, como un esbelto cáliz curvado, conservan todavía para mí un encanto y un misterio indescriptibles, como si fueran signos de calurosa bienvenida trazados sobre el amanecer del Edén. Las minúsculas griegas corrientes, aunque ahora me resultan mucho más familiares, me parecen cositas bastante desagradables, como una nube de mosquitos. En cuanto a los acentos griegos, logré con éxito, a lo largo de una larga serie de trimestres escolares, evitar aprendérmelos; jamás me he sentido tan satisfecho como cuando, tiempo después, descubrí que los griegos tampoco se los aprendieron nunca. Sentía un claro orgullo de ser tan ignorante como Platón y Tucídides. Al menos, los griegos que escribieron la prosa y la poesía que merecían la pena estudiarse no los conocían; según creo, los acentos fueron un invento de los gramáticos renacentistas. Pero es un hecho psicológico que la contemplación de una mayúscula griega aún me llena de felicidad; la de una minúscula, de una indiferencia teñida de disgusto y la de los acentos, de una santa indignación rayana en la irreverencia. Pienso que la explicación radica en que aprendí las mayúsculas griegas, como las mayúsculas inglesas, en casa; me las enseñaron como un juego cuando aún era pequeño, mientras que las otras las aprendí durante el período que llamamos educación, ese período en el que un desconocido me instruía sobre cosas que no deseaba saber. Cuento esto sólo para mostrar que yo era mucho más sabio y abierto a los seis años que a los dieciséis. (...) Desde luego, no adoptaré esa elegante actitud moderna de revolverme e insultar a mis maestros porque decidí no aprender lo que ellos estaban dispuestos a enseñar. Puede ser que en las renovadas escuelas de hoy, al niño le enseñen de tal forma que grite de placer a la vista de un acento griego. Pero me temo que es mucho más probable que las escuelas modernas se hayan librado del acento griego librándose del griego. Y en este punto, como suele ocurrir, estoy sin lugar a dudas del lado de mis maestros y en contra mía. Me alegro mucho de que mis denodados esfuerzos por no aprender latín se vieran frustrados en cierta medida y de no haber conseguido siquiera escapar de la contaminación de la lengua de Aristóteles y Demóstenes.
[recupero esta entrada de junio de 2004 y la traigo al ahora]

sábado, 3 de octubre de 2009

Chesterton en español en 1917


¡Gran portada de JRJ de la primera edición de Ortodoxia en español, en traducción del mejicano Alfonso Reyes!

martes, 20 de febrero de 2007

Tumbas de Chesterton, Tolkien y Flannery

A partir de aquí he dado con un relato (aquí, aquí y aquí) sobre una visita a la tumba de Chesterton en Beaconsfield. Está enterrada allí también la secretaria, casi una hija del matrimonio.
De enlace en enlace he dado también con la de Tolkien; bajo el nombre de su mujer aparece 'Luthien' y bajo el suyo el de 'Beren'. Información e imagen aquí.




El texto:



EDITH MARY TOLKIEN
LUTHIEN
1889 - 1971
JOHN RONALD
REUEL TOLKIEN
BEREN
1892 - 1973

Ya puestos, coloco también la lápida de Flannery, por si no la he puesto todavía (más información aquí):


¡Anda, pero si hoy es martes de Carnaval, y yo visitando tumbas!

jueves, 22 de junio de 2006

Perlas de Chesterton

Leo en El país (lo siento, no puedo evitarlo) que el socialista Francisco Vázquez (por el que no tengo la más mínima simpatía, por mucho que alardee de católico practicante, o quizá por eso), el exalcalde de La Coruña y actual embajador ante la Santa Sede, afirma que las relaciones del gobierno con la Iglesia son óptimas, y que para que se vea, no van a ampliar el aborto ni aprobar la eutanasia. En ese nivel de talante, queda muy lejos la cuestión del divorcio (¡si los que más se divorcian son los del PP!), por lo que el libro de Chesterton sobre el tema podría parecer pura arqueología.
Sin embargo, creo (yo que soy ultraconservador) que sigue siendo un libro muy actual, en torno a la distinción del matrimonio como contrato (tan insuficiente) y como voto. Esto del voto suena muy arcaico y se puede malinterpretar, pero es muy interesante, aunque me gusta más lo que dice Scott Hahn del matrimonio como alianza.
Lástima que Chesterton se desparrame tanto por otros senderos: no lo puede evitar, es un torrente de ideas que se pisan unas a otras. Pero en sus desparrames Chesterton es también genial. Aquí hay varias cosas que me han gustado:
La moralidad de un escritor no es la moralidad que enseña, sino la que da por descontada (p. 44).

El mundo moderno no acepta dogmas de la autoridad, pero acepta cualquier dogma sin autoridad. Di que algo es así, según el Papa o la Biblia, y lo descartarán como superstición sin examinarlo. Pero precede tu comentario con "dicen" o "¿no sabes que...?", o intenta (y no consigas) recordar el nombre de un catedrático mencionado en algún periódico, y el agudo racionalismo de la mente moderna aceptará cada palabra que digas (p. 71).

Los críticos de los orígenes cristianos suelen decir que ciertas fiestas, procesiones o danzas rituales son en realidad de origen pagano. Es como si dijeran que nuestras piernas son de origen pagano. Nadie ha discutido nunca que la humanidad fue humana antes de ser cristiana, y ninguna iglesia fabricó las piernas con las que los

domingo, 18 de junio de 2006

Chesterton sobre mujer y matrimonio

Algunos proponían hace poco una manifestación para exigir la traducción completa de las obras de Chesterton. No sé si va a hacer falta, porque por suerte se van publicando libros suyos a un ritmo uniformemente acelerado (¿se dice así?).
Tengo en mis manos (es un decir, porque si no no podría teclear) La superstición del divorcio, libro recién publicado (¡y qué bien editado por Abel Feu!, con una viñeta de Mauricio Amster*, en Los Papeles de 'El sitio', Valencina, Sevilla, 2006), con traducción de Aurora Rice Derqui y con prólogo (¡otro lujo!) de Enrique García-Máiquez. Sobre su contenido podéis leer lo que dice el propio prologuista; también un archivo que no he leído, pero que supongo que estará bien, de un obispo chileno (sólo está en la caché de Google).
Lo podéis comprar aquí (venden también otras versiones más antiguas, pero os perderíais esta edición), o aquí. Son 10 euros, bien barato.
.
Hace unos días me llegó información sobre otro libro de Chesterton: La mujer y la familia, en edición de José Ramón Ayllón, Styria, Madrid, 2006. Lo podéis comprar aquí. También podéis leer (en pdf) el prólogo de Ayllón. 12 euros, muy asequible. Tiene muy buena pinta también.
.
*Mauricio Amster fue un polaco, republicano y católico, y uno de los grandes tipógrafos españoles. Un ejemplo:


sábado, 24 de diciembre de 2005

Chesterton

Acaba de salir en Acantilado una excelente selección de ensayos de Chesterton, Correr tras el propio sombrero. La selección es de Alberto Manguel, que sigue en el prólogo la línea borgiana de admiración por Chesterton en cuanto amante de la paradoja, aunque Chesterton pone la paradoja al servicio de la verdad, no de sí misma, que es lo que Borges fue incapaz de ver.

Manguel mete la pata al decir que Chesterton se hizo católico porque su mujer lo era: pero no, era anglicana, y bien que le costó a Chesterton convertirse justamente por eso (más adelante, ella también se convirtió). Al menos, compensa Manguel citando esta carta a ella, todavía su novia, sobre su proyecto de hogar:
Mi intención (...) es construir una casa verdaderamente alegórica: explicar verdaderamente su significado esencial. Habría que construir sentencias místicas o antiguas en cada objeto, y cuanto más prosaico fuera el objeto, tanto mejor. "¿Has hecho tú que llueva sobre la tierra?" debería estar escrito en un paragüero, tal vez en el paraguas. "Hasta los cabellos de tu cabeza están contados" proporcionaría un significado tremendo a los cepillos para el pelo; las palabras sobre el 'agua viva' revelarían la música y la santidad del fregadero, y podría escribirse "Nuestro Señor es un fuego abrasador" sobre los fogones para ayudar a la contemplación mística del cocinero.
Ya se ve que era católico antes de ser católico.
Y añado este poema del propio Chesterton que acabo de ver en el Shrine of the Holy Whapping, Gloria in profundis, sobre Cristo que cae (¡la kénosis!) y los demonios que suben en el día de Navidad: Manguel, ahí tienes una paradoja.

Lo fusilo entero:

Gloria in Profundis
There has fallen on earth for a token
A god too great for the sky.
He has burst out of all things and broken
The bounds of eternity:
Into time and the terminal land
He has strayed like a thief or a lover,
For the wine of the world brims over,
Its splendour is split on the sand.

Who is proud when the heavens are humble,
Who mounts if the mountains fall,
If the fixed stars topple and tumble
And a deluge of love drowns all--
Who rears up his head for a crown,
Who holds up his will for a warrant,
Who strives with the starry torrent,
When all that is good goes down?

For in dread of such falling and failing
The fallen angels fell
Inverted in insolence, scaling
The hanging mountain of hell:
But unmeasured of plummet and rod
Too deep for their sight to scan,
Outrushing the fall of man
Is the height of the fall of God.

Glory to God in the Lowest
The spout of the stars in spate-
Where thunderbolt thinks to be slowest
And the lightning fears to be late:
As men dive for sunken gem
Pursuing, we hunt and hound it,
The fallen star has found it
In the cavern of Bethlehem.