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viernes, 14 de diciembre de 2012

Se acabó Estocolmo

Cuatro meses dando la brasa aquí con Estocolmo. Liquido el tema con algunas fotos que no quiero dejar de poner:

1. Un día de especial luminosidad en el centro de la ciudad (a la izquierda el Museo Nacional, ese al que le dediqué 17 días en este blog):


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2. Santa Eugenia, una de las dos iglesias católicas. Mucha gente rezando, de todos los colores. En una pared había imágenes de John Henry Newman, Bernadette Soubirous, Rupert Mayer S. I., Teresa del Niño Jesús, Edith Stein y Alberto Hurtado S. I. Se estaba muy bien en este lateral donde la gente iba poniendo lamparillas a esa Virgen nórdica:

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3. En el Museo Histórico, varias imágenes medievales de Santiago peregrino:






Y san Oscar y san Olav, pisando enemigos (no solo Santiago pisa gente):

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4. El edificio del Aftonbladet:

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5. La otra iglesia católica de Estocolmo: la Catedral, estaba al sur. Cantaba tan bien una chica allí, el órgano sonaba tan bien, toda la liturgia estaba tan cuidada, la gente estaba tan atenta, que te olvidabas del horror del edificio, ampliación de una iglesita neogótica del XIX hecha por la reina Eugenia:

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6. Y al salir, en una plaza, unos entusiastas de los bailes sincronizados:

Los tres tíos que están de espaldas creo que se estaban echando unas risas. Creo que eran españoles. Hice un vídeo:



Adiós, Estocolmo: maravillosa ciudad. Mucho me quedó por ver: ojalá pudiera volver.

jueves, 13 de diciembre de 2012

El edificio más feo (para algunos)

Esa era la leyenda urbana, que la Escuela de Arquitectura de la Universidad Técnica (KTH) había sido votada como el edificio más feo de Estocolmo.

A mí me gustaba, aunque como me dijo un arquitecto, el edificio pecaba de retórico, tanta era su antiretoricidad (if you know what I mean).



Estaba en una manzana de un barrio de lo mejorcito de Estocolmo y no se cortaba nada a la hora de enfrentarse orgulloso al decorativismo burgués:


Enseñaba sus tripas, sus huesos, sus ojos:


Y a la vez, pudoroso, esperaba que la naturaleza lo tapase:




Y no se puede decir que no tenga ritmo la ordenación de sus ventanas:


La entrada acentuaba la lección de la fragilidad de toda arquitectura:


El último día en Estocolmo entré allí. Y había un gran ambiente, era muy acogedor: me entraron unas ganas locas de matricularme en arquitectura allí. Diréis que bromeo, pero no.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ösmo y Sorunda

El día de la Virgen de agosto fuimos a rezar a una iglesia, la de Ösmo, que tenía una imagen entre los frescos de Albertus Pictor [clave para Ingmar Bergman, btw]-, pero estaba todo en obras (bueno, pues por la interné hago ahora una visita virtual).

El plan B fue ir a la iglesia de Sorunda. Mirad qué árbol:


Estuvimos rezando ante esta imagen, del XV, de talleres de Lübeck:

[foto de wikipedia]

Y había frescos de los primeros años de la reforma, con escenas junto a textos evangélicos en sueco y personajes "a la Lutero" rodeándolas. Tremendamente interesantes:

[foto de wikipedia]



El retablo estaba también muy bien. Ya se ve que se libraron en Suecia en buena parte de los fanáticos puritanos iconoclastas, que hicieron estragos en países como Inglaterra, Holanda o Alemania. De hecho vimos bastantes retablos de esos, flamencos o alemanes, del XV o principios del XVI.

martes, 11 de diciembre de 2012

Lápidas de clasicistas

De Gripsholm fuimos a Strängnäs, sede episcopal. Allí está la tumba de la hija de Juan III:


Hic Isabella serenissimi principis D(omi)ni. Ioan(n)is III Suecor(um) Gothor(um) Wa(n)dalor(um) Regis filia primogenita requiescit, qu[a]e obiit in arce Gripsholm mense ianuario anno salutis MDLXVI
Aquí descansa Isabel, hija primogénita del serenísimo príncipe Juan III, rey de suecos, godos y vándalos, que murió en el castillo de Gripsholm, el mes de enero del año 1566.
Y había una lápida de un clasicista, Joseph Thun, nacido en Thunsaetra, que estudió letras latinas, griegas y hebraicas (lit[t]eris Latinis, Graecis et Hebraicis) en las universidades patrias (in academiis patriae: Upsala, Lund y ¿Aboens? Upsal(ae) Aboens et Lundensi), aunque de allí salió medianamente educado (mediocriter excultus). Fue primero profesor de griego (Graecae linguae lector) y luego de Teología y pastor. Se llama a sí mismo siervo inútil del Señor (Servus inutilis Domini). Y al final pone un texto griego:
οὔ φθονέω σοι, κόσμε, ἔχοις τὰ σά, ἠπεροπευτά,
τἀμὰ ἐγὼ Χριστόν, τὸ κλέος ἡμέτερον
No te envidio, mundo: que tengas lo tuyo, engañador,
yo lo mío tengo: a Cristo, nuestra gloria.


[Y aquí un elogio latino de Joseph Thun]

Y en una capilla lateral, una lista de mártires (se ve que está de moda en el mundo anglicano / luterano) hecha con lo que han ido recogiendo un poco de todas partes. Me llamó la atención que estuviera por ejemplo una "María Luisa, 24 de julio de 1936" y luego Edith Stein y monseñor Romero y Dag Hamarsjöld. Buena intención, pero qué impresión de perdidos dan en la "Iglesia Sueca".

domingo, 9 de diciembre de 2012

Gripsholm

Otro sitio en ese mundo interior alrededor de Estocolmo de lagos: Gripsholm, un castillo real y un pueblo de veraneo muy para escribir allí poemas en prosa y aburrirse un poco al sol tibio de agosto.


El castillo era bastote, de reyes bárbaros pasados un poco por la garlopa francesa, pero detrás había un jardín de árboles enormes y florecillas como estas:


Y a principios del siglo XX pusieron una estatua y quedó un lugar milagroso:




Y para cruzar a la isla, un puente vangoghiano:


Y para mayor alegría, una serie de piedras con runas, como esta:

Y explicaba una placa el contenido: Se portaron como hombres, lejos, a por oro y en el este dieron comida a la serpiente (=mataron enemigos) y murieron al sur en la tierra de los sarracenos (Serkland). A mí me hizo gracia pensar que podían ser aquellos vikingos que se dejaban caer por España (sarracenlandia daquela), en concreto por Galicia, a llevarse oro o lo que pillasen.

Y había una estación de tren en desuso -pero en estado de revista-, conservada de cuando venían desde Estocolmo en trenecitos de juguete. Allí, este cartel:

viernes, 7 de diciembre de 2012

A Sandhamn

De Estocolmo salían barcos con rutas para todos los gustos. Varios iban a ir a una de tres horas (y tres de vuelta) hasta Sandhamn y me apunté, aunque soy bien hobbit para esto de los barcos.


Ver mapa más grande

Empecé sentado dentro, pero vi que aquello era bien suave y que no me iba a marear ni aunque bailase los pajaritos: aquel canal desde Estocolmo al mar abierto era un placentero paseo. Y desde la proa (¿es la proa lo de delante?) veías las casitas, los embarcaderos:



Casa en el bosque, caseta, embarcadero -el standard:


A mí me entró vergüenza de pensar qué pensarán de España cuando vayan los suecos y vean nuestros alpendres, las cutrecasas del litoral gallego por ejemplo. Somos pobres, nos ven como pobres, no hay otra posibilidad.

Y cada cierto tiempo, atracábamos (¿se dice 'atracar'?) para recoger a alguien:


Y llegamos a la isla de Sandhamn y comimos viendo los barcos esbeltos bajo un sol perezoso: como para morirse de felicidad así.

Y nos daba para un paseo por la isla: en el medio había un pinar pero con hierba (¿cómo no se nos ha ocurrido algo así en España?):


Y la vuelta se hizo tan rápida o más: controlar las nubes entrando y saliendo, ver barcos pequeños, medianos y sobre todo grandes, y admirar los árboles, puestos como por un paisajista:




martes, 4 de diciembre de 2012

Kulturhuset

La Casa de la Cultura en Estocolmo era el paraíso del ideal socialdemócrata: conciertos, teatro, exposiciones de aire malote para escandalizables inexistentes.

En la plaza organizaban actividades 'sociales', como esta de rapeos, en la que cantaban y bailaban suecos de pieles coloridas dirigidos por suecos de pieles blanquecinas (hasta que se montó una tangana y la rubísima sueca buenrollito se puso nerviosa -menos mal que tenía un matón sueco rubio al lado):



También en la plaza hubo otro día un macroconcierto de gospel:



Se habían traído -la Iglesia sueca- a pastores yanquis que fueron dirigiendo al macrocoro: sabiendo inglés y con una religión tan políticamente correcta, les alabo el gusto de buscar una vía de salida recurriendo al gospel. Y todos uniformados, actitud -me dijeron- plenamente sueca: todos juntos, eludiendo como sea la confrontación (explícita, quiero decir: la implícita es brutal, al menos si nos fiamos de Bergman), dibujando un paraíso socialdipócrita, ya que no hay otro.
Yo me dejé tentar de aquella grandiosa música, y me acuné en ella -tan dulce era-, pero pasó un rato y aquello se acabó.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Ortodoxos griegos suecos

Cerca de donde vivía en aquellos días de agosto en Estocolmo había una iglesia neogótica de ladrillo. Un domingo entré y resultó ser la Iglesia Metropolita de san Jorge, de los ortodoxos griegos, que se la compraron a una variante extraña de alguna iglesia protestante que se extinguió, de puro rara.
Dentro era como cuando estuve en Grecia: un caos de gente más o menos siguiendo al pope, santiguándose compulsivamente y todo entre incienso, niños corriendo e iconos por las paredes.


Luego cogí el Boletín (ΔΕΛΤΙΟΝ) de la Sagrada Metrópolis de Suecia y toda Escandinavia, que estaba en ese griego literario que ha desaparecido ya de la propia Grecia. Es genial cómo ponen los nombres de ciudades en griego: Στοκχόλμη, Γιότεμποργκ, Οὐψάλα, Μάλμε, Ὄσλο.
Y curioso observar las estadísticas del año 2011: 105 bautizos, 10 bodas (mixtas: 7), 25 funerales y 0 en el apartado de 'divorcios' eclesiásticos (ἐκκλησιαστικὰ διαζύγια). En 2002 en cambio hubo 83 bautizos, 6 bodas (de ellas 4 mixtas), 16 funerales y 1 divorcio.
También ponían lo que había apoquinado la gente: por ejemplo Σοφία Jannson (sic), en recuerdo de su hermana siempre recordada (ἀειμνήστου) dio 1000 κορώνας Σουηδίας.

En cambio, la "hoja parroquial" [en PDF] en sentido estricto estaba en griego literario (textos evangélicos) y en griego "popular" en los comentarios: tremenda cuestión la de la diglosia (eso sí que era diglosia, no lo que otros llaman así).

Y qué caos los griegos (yo soy de los de la Antigüedad, los de ahora, más bien lejos mejor).

sábado, 1 de diciembre de 2012

Fotografiska

El Museo de fotografía de Estocolmo tenía una exposición tontorrona de olimpismo, una que me aburrió de Strindberg y una pequeñita de Maciej Pisuk, sórdida, de su barrio de Praga en Varsovia, pero muy buena.

La exposición estelar era la de Sally Mann, donde son protagonistas su marido, ella, sus hijos, sus perros (cuando mueren):

Pero lo que impresionaba de verdad eran las fotos que hizo de un jardín de cadáveres que tiene la policía en Tennessee para ver cómo se van pudriendo. Era todo tremendo y a pesar de todo no era (demasiado) morboso.

Pero el espectáculo estaba en la cafetería. Parecía que la habían hecho para refutar la propia realidad de la fotografía: qué marcos movibles los ventanales y qué fotos en movimiento las de los barcos que pasaban por delante:






viernes, 30 de noviembre de 2012

El cementerio del bosque V (y último)

La Capilla del bosque estaba rodeada de una muro bajo, más metida entre árboles que las otras. La puerta servía de marco y de humilladero de grandezas. En el pequeño relieve, la inscripción Hodie mihi, cras tibi:





Era como una capilla rural (columnas de madera pintadas de blanco, tejado de pizarra), pero también era algo más. Muy fino Asplund, muy grande:



Esta es la foto que peor me salió, pero me gusta:



El tejado lateral:


Y el canalón solo donde hace falta:


Una fuente en un lado del recinto:


Aquí, una buena explicación.

Y alrededor, tumbas, entre los árboles, muchas veces solo el nombre de pila:






Cementerio del Bosque: discreción, elegancia, respeto.