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jueves, 18 de abril de 2024

20 años de blog

No me acaba de caber en la cabeza que cumpla 20 años de blog. Empecé el 18 de abril de 2004, con pocas pretensiones. Aquí sigo, como si nada, sin tentaciones de dejarlo, cuando ya es un puro anacronismo.

Con el tiempo vi que con el blog cumplía mis aspiraciones digamos que creativas: yo no me veía llegando a otro nivel, a ser escritor en el sentido más noble, el que publica libros, obras duraderas. Me encontraba a gusto en esa vía intermedia, de publicaciones breves, de recomendaciones, de citas de lecturas, de canciones.

Entre medias, he conocido a gente, he hecho grandes amigos, he podido discutir sobre todo tipo de temas, he intentado explicar cómo veía las cosas. Entre medias, la vida ha ido pasando y aquí sigo.

Son más de 4600 entradas, más de 10000 comentarios, más de 320 visitas al día de media desde 2011 a ahora, son seguramente 3 millones de páginas vistas en total. ¿Merece la pena? No sé, no es multitudinario, nunca lo ha sido, tiene su público, lo leen personas que me aprecian y otros que acaban pasando por aquí. 


lunes, 6 de noviembre de 2023

Plantearse el sentido de escribir

Cuando salieron los Diarios de José Jiménez Lozano en dos volúmenes, a finales del año pasado (en la web de la Fundación Jorge Guillén están agotados, vaya) se me ocurrió empezar por el segundo, desde Advenimientos, que comienza en 2005, porque los anteriores los había leído todos, pero estos últimos no, al menos los más recientes.

En Advenimientos justamente he encontrado esta reflexión sobre la banalidad de escribir:

Cuando se tiene acabada una escritura, inevitablemente, se acuerda uno de San Agustín y sus Retractaciones, cuando dice que piensa en lo que está escrito en el libro de los Proverbios sobre que no se logrará escapar al pecado en el mucho hablar, y no porque haya escrito mucho, sino porque de tantas escrituras pueden colegirse muchas cosas «que, si no son falsas, pueden parecerlo o ser tenidas por innecesarias». Es tremendo, y ante estas aprensiones agustinianas lo que uno piensa inmediatamente no es que haya que escribir encima unas retractaciones -imposible por lo demás para la escritura literaria-, sino ponerlo todo en un montoncito en una hoguera y hacerlo desaparecer. ¿Cómo atreverse a pensar un solo instante que tienen algún carácter de necesidad las propias escrituras? Da la risa. Y el pavor.

No sabe uno si echarse a temblar, o soltar una gran carcajada, desde luego, si se piensa en esa propia escritura, después de ver esas aprensiones de San Agustín. Si se hubiera uno dedicado a hacer sillas de asiento de espadaña, pongamos por caso, otra cosa sería, desde luego, y no habría lugar a retractaciones. Pero, como ya no tiene solución alguna lo de haberse metido en este berenjenal de escribir, la única salida que cabe es desear que algunas de esas escrituras hayan servido como sillas o cabos de vela, o un trozo de cuerda, o papel de envolver el ánima contra el frío, que al fin y al cabo cosas de alguna utilidad son, incluso en estos tiempos tecnológicos. Con esto, si eso se logra, ya puede darse con un canto en los dientes. (71)

Y yo pienso para mí: ¡Pues anda que tener un blog!

lunes, 10 de noviembre de 2014

With a little help from my friends

Se presentaba un lunes lleno de nubes, pero nada más empezarlo leo a Enrique que traduce el «until my good is better / and my better best» y que Suso escribe sobre su madre (y me acuerdo de lo que Cavalcanti escribió sobre su padre).

Qué bien.

Y no, no se trata de esconderse de la actualidad: ayer me emocionó el gesto de Andrés Trapiello (y cómo lo contó). Mientras, Gregorio Luri pasaba unas horas en Vic.

¿Que no conseguís animaros? Las entradas de Antón sobre un viaje a Soria y este comentario a Eloy Sánchez Rosillo de Inmaculada. Y una foto excelente de José Luis.

Mientras, escucho, gracias a Noatodo, el Magnificat de Melani, que me ahoga de emoción:

lunes, 17 de febrero de 2014

Un selfie axeitado

Me vi el otro día en el espejo y me di -¿quizá la barba encanecida?- un aire a Karl Marx. Esto va a peor: antes me reconocía o en el Solitario o en Mayor Oreja.

Así que me voy a hacer un selfie con el que verme axeitadamente:
Ayer, en el sillón, leyendo primero a Remi Brague sobre si filosofía en el medievo y luego fascinado en el grandioso libro sobre Giovanni Bellini de Rona Goffen, mientras escuchaba con deleite infinito el programa de Diego J. Manrique sobre música de madera.
-¿Y por qué suena a falso, cuando son libros y música grandiosos?
-Bueno, es un selfie, ¿no?

martes, 5 de junio de 2012

Porta Coeli

El otro día alguien entró aquí buscando:
himajen de la virjen puerta del sielo
Me hizo mucha ilusión.

miércoles, 18 de abril de 2012

Ocho años

Ocho años ya. Por muchos motivos, también por estos:
No está claro por qué o para qué escribo estas páginas.

Para calmar los nervios. Para leerme más adelante, mañana mismo o dentro de diez años. Para que no solo queden fotos mías, sino también algo de lo que pensé. Para que persistan en una balda de la biblioteca de Toni Etxea, por si a alguien le interesa algún día lejano echarles un vistazo. Para enseñárselas a algunos amigos. Porque me entretiene mucho hacerlo. Porque es como un tren de juguete que he montado en este cuarto, al que voy añadiendo piezas. Porque un día miré atrás y vi que no me acordaba de nada y desde entonces decidí guardar algo, como quien acumula monedas en una hucha.
Iñaki Uriarte, Diarios (Segundo volumen: 2004 - 2007), Pepitas de Calabaza ed., Logroño, 2011, p. 83.4

viernes, 2 de diciembre de 2011

Másunos

Este blog sufrió un duro golpe cuando desapareció la posibilidad de poner en el cuadro lateral enlaces a cosas que me gustaban: ahora hablo yo solo y las paredes retumban.
Al menos Google ofrece poner un +1 a lo que a uno le gusta, pero no es lo mismo: en este enlace están todos mis masunos.

De este mes selecciono aquí el adviento // Gaya y Picasso // dos testigos de Jehová // Piadosa explicación diabólica // relejes // túmulos // Zaqueo // los que saben lo que quieren // aprender a mirar con fotógrafos // Susana Benet // intimidades // pajareo costero // Klemperer // un tractor // el antólogo // tararira // mentiroso Ulises // Aurora azul // Cosas que me has contado // tejados // José Cereijo.

martes, 19 de mayo de 2009

Lo que ha llovido

Hoy he cumplido 500.000 visitas al blog (según Statcounter, desde enero del 2005). Es un número no sé si muy real (por ejemplo no se cuentan ahí las que vienen por agregadores de feeds), pero al menos es redondo y me da para decir que me sale una media de 350 páginas vistas al día y de 220 visitantes distintos cada día este año (todavía no llego a Microsiervos, pero casi).
Ha habido altibajos y algún pico, pero todo más o menos como una línea de crecimiento constante, con un núcleo duro de gente que conozco y a la que me dirijo primeramente y otros que no conozco y para los que también escribo (y hasta algún fantasma de Palmira).
Y para no caer en tortuosas cuestiones de agradecimientos, de me lo merezco a lo Míchel) o hablar de vuestra cercanía y caer en un marasmo de bazofia zapateril y lanzarnos a los loores y echarnos flores unos a otros, voy a presumir de algo tangible:
Dice Enrique García-Máiquez que este blog le ayudó en el proceso de sacar el suyo. Y además me dedica Lo que ha llovido [Rayos y truenos 2006-2008], Númenor, Sevilla 2009. Y bien orgulloso que me siento.
El libro es una selección, condensación, sublimación o resumen de su grandioso blog. Yo si fuera alguien de Teoría de la Literatura me ponía a comparar mis reacciones diarias al leer su blog con las que he tenido leyendo el libro (y que todavía tengo que depurar un poco, a la espera de una reflexión más reposada) y me salía un estudio que revolucionaba ese campo tan verde todavía de la Teoría Literaria y las nuevas tecnologías [y atención al prólogo, para citar a partir de ahora por cualquiera que pretenda decir algo sobre blogs]. Pero mejor lo dejo así, que yo soy de griego (y perezoso).

Como de todas maneras creo que no va a ser fácil para la mayor parte de la gente conseguir el libro, os reenvío a la dirección de los que lo editan. Y también se puede pedir en Los papeles del sitio.
Y una reseña muy buena de JLGM.

viernes, 17 de abril de 2009

Como fue lo cuento

Se me acaba de aparecer la ninfa del río Tambre, pero disfrazada de celta [y se lo he afeado, pero me ha dicho que la obligan los de la Xunta -los de antes y los de ahora- a ir de verde y con una gaita, en vez del peplo] y me ha dicho que como cumplo cinco años de blog, ya que las Musas no me pueden dar el título de escritor, ni al menos un arrebato de inspiración, por momentáneo que sea y por mucho que me empeñe, al menos han decidido regalarme un viaje:
—Pues a Roma -he dicho yo sin pensarlo- una semana, en vuelo directo con Ryanair, que sale por 100 euros ida y vuelta.
—Bien, pero, ¿algo harás allí, no?
—No, no, yo sólo quiero ver piedras: iglesias, museos, ruinas y calles y callejas romanas. Y vivir la cocina italiana.
—No, no, tú tienes que hacer algo de provecho, caradura:
—Bueno, pues un Congreso sobre Flannery O'Connor, y hablo allí de lo clásico en su obra.
—Qué manía con salirte del tiesto, siempre metiéndote en corrales ajenos.
—¿Y no puede venir algún amigo?
—Venga, que vaya Suso, que también tiene blog.
—Y puestos a pedir, me gustaría ver el templete de Bramante y la Academia Española de Roma.
—Pues venga, le he dado una beca a Ariadna para que esté allí un año y te los pueda enseñar.
—¿Y ver al Papa?
—Eh, que yo soy clásica pagana, a mí no me líes. Y mejor estará preparando esos textos que dices que te gustan tanto, en vez de estarse saludándote a ti, como si no tuviera más que hacer. Mira, rezas en la tumba de san Pedro (y en la de Juan Pablo II), en la de san Pablo, en las de los santos que hay por las iglesias romanas (¡Santa Cecilia!), y en la tumba de san Josemaría, claro, y tienes más que de sobra.

martes, 4 de noviembre de 2008

Periodistas

Últimamente me dan más ganas de quedarme mirando las entradas de la columna de la derecha que de escribir yo algo (pero siempre acabo escribiendo algo, grafomanía lo llaman): leer el poema de Enrique o seguir, a propósito del atentado en Navarra, la fascinante polémica que se ha creado a partir de una entrada de Periodistas 21 (y lo que luego explicaron en e-periodistas; y es importante en ambos casos leer los comentarios, muy jugosos). El tema se desarrolla muy bien en Scriptor, junto con el de los ecos del bombazo, la conciencia de asombro ante el hecho de que no pasara nada (malo) en Navarra: nadie lo dice muy alto, la palabra milagro, pero parece evidente que no hay otra mejor.
En lo más relacionado con los blogs, el proceso es interesante porque documenta la pérdida paulatina de poder del periodismo impreso, incapaz de comprender que las cosas están cambiando. Parece claro que está en movimiento un proceso por el que dejamos el café para todos (unos pocos periódicos, unas pocas cadenas de televisión, unas emisoras tasadas, unos suplementos literarios) en favor de las redes sociales.
Qué gran suerte es no depender ya de que nos adoctrine ni El País, ni El Mundo, ni el ABC, ni La Razón, ni (mucho menos) Público, porque tenemos una oferta más amplia y plural que nunca. Que los telediarios sean una reliquia del pasado. Que nos resulte ya indiferente la penosa programación de las cadenas de televisión, que oigamos música que llega por otras vías, que leamos lo que nos recomiendan los que nos merecen confianza, no los suplementos literarios -ese monstruo venal-.

martes, 21 de octubre de 2008

Me aireo

Quedamos en Cervantes. Otra vez se demostró lo buena gente que es la que visita este blog: no nos conocíamos de nada más que de este lugar virtual, algunos correos y también de visitar yo su blog (excelente: ¡del top gallego!) y resultó, en el mundo real -como es ya experiencia gozosamente repetida- una gran persona. Y puesto a darlo todo en este tema de la captatio benevolentiae de los que os pasáis por aquí, pues que qué gente más buena me lee, es increíble esto. Y que espero repetir la prueba con más gente de la que pasa por aquí y que ahora o en el futuro se materializará en un ser real, con sus defectos, tartamudeos, gordos quizá como yo ahora (o no), un no saber qué decir al principio o todo lo contrario.
Y este amigo venía con un amigo, los dos de arte, con la carrera fresca y muchas ganas de entender qué es eso en lo que se metieron, si lo que les dijeron en clase es la última verdad o todo es una gran mentira. Por eso iban, como yo, con curiosidad a la presentación del Manifiesto hartista, aunque con prevenciones, que no quedaron desterradas porque el misterio del arte no se resuelve en un manifiesto, por sensato que sea.
Y de camino me quisieron enseñar una vista de la Catedral distinta, desde el estudio de una amiga en la rúa Nova, pero la amiga no estaba y me quedé con las ganas, que uno no acaba de perderlas de verla desde todos los puntos de vista, tan secreta y varia es. Y nos cruzamos con el mismísimo Patxi López y yo hice como si me pareciera normal.
Y llegamos al sitio donde tenían el acto. Había diez personas; pasaron cinco minutos y ya hubo una mínima masa crítica: 25, vamos a poner. Había varios medios de comunicación, fotógrafos que entraban y salían, preparativos de unos premios de rock en el pasillo, niños que chillaban de una manera inenarrable junto a la puerta (problemas de organizar algo en un centro sociocultural).
Leyeron el manifiesto: yo quería pensar que el griterío infernal era de los demonios, que se revolvían al descubrirse su impostura.
Leyeron El traje nuevo del emperador, de Andersen. Maravillosos dibujos de una de las firmantes del manifiesto. Pequeño debate; yo me había planteado sacar a colación los nombres de Ramón Gaya, Enrique Andrés Ruiz y Andrés Trapiello, pero en aquella baraúnda mejor pasar a la performance final: tortillas y vinito consumido en alegre compañía.
Saludé a dos de los firmantes del manifiesto. Muy buena gente. Me volvieron a sacar el tema del latín, que a mí ya me aburría (hasta el día siguiente, que me cabreé al leer la noticia de La voz de Galicia; al final lo han corregido en el manifiesto, se lo agradezco).
Y a la salida, los del concurso de rock se estaban pimplando unos pinchos de diseño (a cuenta de todos los contribuyentes) y no parecía que el mundo hubiera cambiado: seguía igual que antes.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Blogs gallegos

Ayer se me ocurrió pensar en que había muy buenos blogs que se escriben en su totalidad o en parte desde Galicia.
Y qué equipazo sale, no sólo para ganar la Liga, para la Champions le veo yo posibilidades:

Al hilo de los días
Art234
Biólogo y becario
Enrique Dans
Efímera
Internet Política
Mi cama es una barca
Microsiervos
No a todo
Periféricos
Sete días
Un hombre sentado en una silla
Vagón bar

Y mientras, en la cultura oficial de Galicia, reinan en El País dos tontos muy tontos, se sigue haciendo homenajes a insignes galleguistas bien muertos y los tres tontos (me refiero, claro, a Touriño, Quintana y Feijoo) discuten cuál de ellos es más galleguista (y lo discuten en un gallego que es una continua patada al gallego oficial, al gallego normal de la gente y al castrapo).
Y mañana intentaré ir (en el Centro Cívico del Ensanche, al lado de la Plaza Roja, a las 8 de la tarde) a la presentación del manifiesto del hartismo, otra cosa que se mueve (al margen de la cultura oficial) en Galicia.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Contador de visitas

Según Ian Ker* los del Movimiento de Oxford vendían una media de 200 ejemplares de los Tracts en 1836.

*John Henry Newman. A Biography, Oxford University Press, 1990 p. 135.

martes, 10 de junio de 2008

María Badía la controlona

Desde hace unos años soy cada vez más 'euroescéptico'; con iniciativas como la de María Badía (eurodiputada socialista) de controlar los blogs, más todavía.
Esos tragadinero liberticidas de la Eurocámara proponen ahora un "etiquetado voluntario que informe sobre la identidad del autor, sus intereses políticos o sociales y la responsabilidad social de éste". Y la controlona María Badía afirma que
"la enmienda es una cuestión voluntaria [por ahí empezamos, añado]. En Internet no existe la seguridad de que la información sea cierta" [increíble cómo se puede ser tan ingenuo y tan talibán a la vez].
Y añade María Badía, y es conmovedor su análisis, que
"el exceso de información" es una de las causas que promueven la intoxicación de la Red [María, mujer, a ver si aprendes a distinguir saturación de intoxicación]. De ahí, que constituir un censo voluntario de bloggers pueda generar un efecto de confianza en el lector [efecto de confianza]: "ya que tenemos un exceso de información, se intenta procurar que los usuarios puedan saber quienes son las fuentes", argumenta Badía.
Mira, María, si la gente que lee mi blog no se cree lo que digo, es mi problema: si quieren seguridad, que acudan a un laboratorio de física.
El problema es que los de Ciencias de la Información han ido esparciendo por ahí la idea de que los blogs son medios de comunicación unipersonales (y no son eso; y habría que habérselo dicho hace tiempo). Hay que explicarles a ellos y a la tal María Badía que por ejemplo mi blog no es un ABC o El País unipersonal, y que no me hace gracia que me apliquen leyes de prensa, y que si insulto a alguien esa persona me puede denunciar ante un juez, que será quien tiene que juzgar, pero por favor, que no me metan en regulaciones, que no pongan puertas al campo, que esto son conversaciones electrónicas, charlas de amigos. María, infórmate de qué es la Web 2.0, que se ve que no te enteras.
En resumen: libertad y responsabilidad personal. Salvadores europeos, no nos creéis registros, preocupaos de ayudar a la gente, no de ver el modo de tenerla controlada.

lunes, 21 de abril de 2008

Teoría del blog (y IV)

[Consejos vendo y para mí no tengo]
1. En un blog lo deseable es que el fondo sea blanco y el texto negro (sistema patentado desde hace tres mil años). No es que haya que ser un experto, pero no está mal leer algo sobre usabilidad (fea palabra, pero importante), para no poner por ejemplo enlaces de correo en las arrobas transgenéricas, como hizo la pobre Bibiana. Por lo demás, un diseño más o menos moderno está bien, pero un blog puede salir adelante si el texto lo vale. Es deseable también no ser intrusivos: que no se oiga una música cuando abres el blog, que no esté puesto Snapshots, que no aparezcan ventanas emergentes.
2. Se puede optar por no permitir comentarios. Yo me alegro de tenerlos, porque muchas veces he recibido auténticos tesoros regalados así, sin más, como quien no quiere la cosa. Ahora bien, más pronto o más tarde hay que acabar borrando comentarios y poniendo un sistema de moderación de los que vayan llegando. Si uno está radicalmente en contra de censurar comentarios, mejor que no los ponga, porque acabará teniendo problemas y en cierto modo es responsable de los comentarios que aparecen en su blog (e incluso puede llegar a tener problemas legales).
3. Hay que aspirar a decir la verdad en el blog; no hay que desnudarse en público, por supuesto, pero lo que uno diga lo debe creer. Si luego descubre que dijo una tontería (es una de las grandes ventajas de tener un blog) podrá corregirlo y corregirse, pero hay que evitar en la medida de lo posible desear quedar bien o decir lo que se supone que hay que decir siempre o meter de matute mercancía averiada.
4. El blog no es una obligación: uno puede escribir cada día, cada semana o cada mes, o dejar de escribir. Cada uno tendrá que ver cuáles son sus prioridades, pero yo le recomiendo que escriba un blog a quien quiera ser escritor, a quien piense que tiene algo que decir, a los enfermos de grafomanía.

domingo, 20 de abril de 2008

Teoría del blog (III)

3. Literatos: en el mejor de los casos, de buenos escritores, el blog es el taller donde muestran lo que están escribiendo, donde dejan a la vista la cocina (algo paralelo a lo que en papel hace Trapiello en sus Diarios o Miguel d'Ors en Virutas de taller).
También es un espacio donde dan cabida a las formas literarias breves, que por ahora son las únicas que pueden funcionar en la red: haiku y similares, microrrelato (el cuento es todavía demasiado largo para leer en un ordenador), aforismos.

4. Un terreno que no conozco es el de los políticos, ni ganas. Es ilustrativo el caso de Bibiana Aibo, de 31 años y curriculum digamos que normalito, aunque hay que tener en cuenta que dirigió durante 20 meses la Agencia Andaluza para el desarrollo del flamenco y todos los medios han repetido que tiene un blog, que la habría catapultado a ser ministra, Ministra de Igualdad. Leed su blog y veréis qué profundidad, qué visión política, qué. Pero veamos por qué la eligió Zapatero: lo cuenta Santiago González en la segunda parte de su entrada de hoy, que toma del publirreportaje que han hecho los dos periodistas más lameculos de España, Luis R. Aizpeolea y Anabel Díez, de El País: "tras sendas conversaciones en los prolegómenos de dos mítines". Vaya, no fue por tener un blog, fue porque le cayó bien, fue un flechazo.

5. La masa, la gente con inquietudes, no periodista (o periodistas que quieren un espacio para escribir más íntimo, menos corporativo), no tecnólogo (o tecnólogos con inquietudes), profesores (o profesores que en su blog se liberan de las servidumbres de la erudición y encuentran un canal para expresar sus inquietudes), pueden encontrar en el blog espacio a su necesidad de escribir, la posibilidad de escribir de modo menos formalizado, más libre (y quizá más adelante se puedan plantear pulir o añadir rigor a eso que escriben), un ámbito para expresar lo que quieren transmitir.
Mañana, algunos consejos.

viernes, 18 de abril de 2008

Teoría del blog (II)

Generalizar sobre los blogs no está bien, porque como decía ayer Pablo, en principio son sólo eso, un formato en el que cabe de todo. Pero el hecho es que han ido cristalizando de varias formas. Concretamente:

1. Tecnólogicos: ahí surgieron los blogs, espacios de comunicación inmediata de informáticos, geeks, nerds, freakies del mundo de la red, que se intercambiaban información, know how, curiosidades de su mundo virtual. Los blogs al principio eran almacenes de enlaces, recomendaciones, consejos, atajos. Basta ver el top de wikio para comprobar que eso sigue siendo así en gran medida, aunque normalmente son un mundo cerrado que es feliz en su autonomía (el caso de Microsiervos es una excepción exitosa, porque se abren a la gente).

2. Periodistas: encuentran en los blogs espacio de publicación en épocas de crisis; como mínimo los blogs les sirven para publicar juntas sus columnas. Suelen dejar el formato blog cuando recuperan su puesto en el periodismo, p. ej. Arcadi Espada, con problemas en El País cuando empezó el blog y ahora felizmente instalado en El mundo: su antiguo blog desapareció y tiene ahora uno que usa como almacén de artículos, y a la vez otro espacio donde actúa de ombudsman en formato blog, lo que le permite mantener la pose ElPaís en un periódico que tiene poca pinta de que sea su ideal; por ejemplo Ignacio Escolar, que se hizo famoso en su blog y ahora ha conseguido dirigir un periódico; su blog ha pasado a ser eso, un apéndice del periódico, donde todavía ensaya un tono de independencia que se da de patadas con la dura realidad del personaje, vendido -y parece que con gran alegría por su parte- a las consignas que le lleguen de los que le pagan.
Luego están los periodistas con intereses literarios o los periodistas que quieren tener su blog para hablar con normalidad, sin impostar la voz y sin tener que seguir el dictado de sus jefes, pero esos los meteremos en otro apartado.
Hay una subespecie en el ámbito del periodismo: profesores que necesitan hacer investigación, teorizar sobre la prensa (un mundo difícil, el de la investigación sobre periodismo), donde los blogs sirven como cobayas teóricas (cf. en el mejor de los casos ecuaderno o e-periodistas). Ya nadie se cree (caso de que lo llegara a creer alguien, fue un espejismo) que los blogs individuales puedan sustituir a la prensa como vía de acceso a la información, frente a la institución corporativa, expresión de los grandes grupos de poder. Sí que se abren rendijas, pero en espacios reducidos, de modo viral y con alcance limitado. El poder sigue estando en los grandes medios.
De todos modos, quedan espacios para que lo que hurta la prensa llegue a ella rebotado gracias a la web 2.0, pero más bien suele ocurrir al revés. Un ejemplo interesante:

En El País hablan de Randy Pausch el día 14 de abril de 2008 como de una novedad. Yo lo mencioné el 28 de septiembre de 2007 (me enteré por medio del blog de Amy Welborn). Desde entonces sigo la página de noticias de Randy Pausch y sigo admirándole, cada vez más. Y la tonta de Maruja Torres (ejemplo de persona instalada en una posición de poder en los mass media) echa su mala baba sobre la noticia, de la que se acaba de enterar. Con ello se retrata y retrata a muchos medios (sobre todo europeos, no pasó así en USA) que ven esa noticia y vomitan sobre ella.

Mañana, literatos, políticos y el apasionante mundo de los blogs de aficionados.

Teoría del blog (I)

Hoy que cumplo cuatro años de blog, me permitiréis que me lance a teorizar un poco:
Los blogs los escribe normalmente gente entre veintitantos y cincuenta y pico, que ha encontrado en ellos un medio regular de expresión digital –formalizada, rigurosa, vale decir literaria (¡sin abreviaturas, por supuesto!)- de su mundo vital.
Sienten la necesidad de escribir (se podría hablar incluso de cierta tendencia a la grafomanía) porque creen que pueden transmitir algo; se diferencian claramente de la generación más joven (la que domina en Myspace, Fotolog, Tuenti, Messenger), a la que le importa menos las ideas que la comunicación entre ellos, la conciencia de grupo, la demostración ante sus iguales de lo bien que se lo están pasando (por eso están todo el día poniendo fotos de sí mismos en fiestas).
La generación del blog quiere transmitir algo, la generación Myspace principalmente quiere rozarse. Aunque no es del todo una cuestión generacional, porque hay gente de veintipocos que hace muy buenos blogs y muchos cuarentones que disfrutarán viendo sus fotos de marcha de la noche anterior, pero teoricemos un poco, que para eso estamos en un blog.

Qué buscan todos los blogs: interlocutor (de una frase de Martín Gaite).

domingo, 13 de abril de 2008

Este blog y la BBC

Hoy cumple años mi abuela, que ha vuelto hace unos días de su primer viaje a Tierra Santa. Según me contó mi madre, parece ser que en el avión iba, a pesar de nuestra preocupación por un viaje tan largo, iba, decía mi madre, más tranquila que Pitis.
Yo me la imagino muy recta en el asiento, pendiente de todo, con el pelo muy bien recogido -como siempre- y quizá sin atreverse a mirar por la ventanilla, pero todo esto es ya literatura de la barata, eso de imaginarse cómo iría mi abuela en el avión.
Hoy se van todos a comer a un restaurante, a celebrarlo: allí estaré con el deseo, aunque ya se sabe que no es lo mismo comer que ver comer.
Y con esto cumplo un aspecto importante de este blog, el aspecto BBC (bodas, bautizos y comuniones) o el blog como carta familiar y noticiario para amigos; de hecho, cuando hablo con mi madre o mis hermanas, o hablo o me escribo con algún amigo, doy por hecho que son ellos los que me tienen que contar las novedades, que yo ya he hecho el gasto aquí.
Y ya que sale la BBC, recordaré que la credibilidad que me merecen los medios informativos británicos (sin excluir la BBC) es muy escasa; en concreto sobre cuestiones católicas baste recordar una memorable columna de John L. Allen y la regla que formula Amy Welborn: Si una noticia viene de la prensa británica y se refiere al Papa, no la creas.
Ay, de Newman y Chesterton hasta ahora, qué bajón.

sábado, 12 de abril de 2008

Informe semana(l)

[Pongo la ele entre paréntesis por si se pasa por aquí alguien de Teoría de la literatura; caso de que ocurra y para labrar mi fama futura le explico: Informe semana (=caótica, desordenada) / Informe semanal (antiguo programa de TVE, guiño nostálgico; incluso podríais ver la cuestión de la recepción en un hiperlector no cómplice heterodiegético con un horizonte de expectativas limitado)]
[Banda sonora: programa del 5 de abril del impagable programa de RNE Islas de Robinson]

Ha sido la semana más movida que recuerdo en este blog. Varias veces estuve tentado de titular una entrada con un título como carrusel de emociones, para jugar también con la readaptación hormonal después de un mes sin pastilla de tiroxina y la vuelta a la prodigiosa pastillita que cambia mis humores de modo tan caprichoso. Pero mejor le robo un farolillo a Enrique Baltanás: Los caballitos del tiovivo cabalgan por la infinita llanura de la fantasía.
Y en realidad, casi podría dejar de escribir en este blog -pero mi grafomanía qué-, sentarme y leer esas entradas maravillosas que luego voy dejando en ese gran último acierto de Google, esa sinergia (sic) entre Google Reader y Blogger para crear esa prodigiosa columna que yo he llamado 'Para leer de otros'.
Esta semana he borrado comentarios de gente que aprecio; cada uno llevaba la sospecha de tener otro dentro. Pero a la vez he recibido llamadas y comentarios de esos que te dejan sin respiración o pensando.
Ayer, por una pregunta de Juanjo acabamos primero en Imprenta moderna: sí, es un libro enormemente recomendable de Andrés Trapiello sobre tipografía en España. Y luego intervino Mr. Quaker para decirnos que había otro gran trabajo de T., “Una imprenta con baño (a propósito del tipografo JRJ)”, publicado en Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel 1956 (Madrid, Residencia de Estudiantes, 2006, págs. 509-533; web aquí; lo podéis comprar aquí) y que era "uno de los libros más bonitos de los últimos años". Yo no perdí tiempo y vi que estaba justo debajo, en la biblioteca de mi Facultad. Lo saqué y qué maravilla, qué libro prodigioso, qué descubrimiento.
Todo esto en esta semana de emociones: hasta se me escapó una lagrimilla con el Santo adalid, que oí cantar en un rato que pasé por la Catedral, el jueves por la tarde, con peregrinos italianos y portugueses que le sacaban fotos con el móvil al Botafumeiro, como se las podrían haber sacado a una campana sintoísta gigante o a Mickey Mouse o a su prima.

Y descubrir aquí nuestra higuera con hojas en verano, ahora que todavía están a medio salir; y además un consejo gastronómico de Juan Carlos Vázquez que nos llega ahora y nos hace sonreír, a pesar de todo.

Y la enorme historia de amor, y ese orgullo que me entra de haber acertado ayer sólo con ver una foto de hace cincuenta años y conocer, aunque poco, a Paco.

Por cierto, una reseña en La razón de La manía.