Hola de nuevo. Sigo con el 'serial' de mi ruta andaluza. Como el que no quiere la cosa ya voy por el tercer capítulo ¡que barbaridad! Está visto que no tengo término medio, o no cuento nada de los sitios donde voy o no callo :o) A este paso me darán las uvas y todavía andaré contando cosas del verano. Será cuestión de aligerar para no aburrir y dar vía a las recetas que están esperando su turno, pero hoy para hacer boca empezaré hablando de una comida...
A veces entrar en sitios que no conocemos para comer, puede ser como la lotería, nos podemos llevar sorpresas, pero ese día acertamos. Os quiero recomendar el Mesón Restaurante La Velada - c/ Carazola 3 de Villaluenga del Rosario. Comimos fenomenal por 20€ aprox./ persona. Buen servicio, raciones generosas y todo bueno. Primeramente pedimos unas ensaladas y unas croquetas de espinacas y piñones para picar. Buenísimas. Pan y bebidas. Los segundos fueron costillitas de cabrito, solomillo de ternera a la pimienta, paletilla de cordero al horno y rabo de toro. Los postres, pastel de queso con nata de leche cabra, fruta fresca y cafés. Muy bueno todo.
Qué bonito es Villaluenga. Tiene el clásico perfil de los pueblos blancos: Paredes encaladas, preciosos ventanales, calles limpias... Todo emana tradición.
A pesar de que Andalucía no es tierra reconocida por sus quesos, el queso Payoyo que se elabora en esta zona es considerado uno de los mejores del mundo. Debe su nombre a las cabras caprinas autóctonas de la sierra de Grazalema y de la Serranía de Ronda (Cádiz). Villaluenga del Rosario y Montejaque se consideran cuna de esta raza, especie protegida en peligro de extinción, 'deberíamos sentirnos culpables'.
La sierra gaditana tiene un micro clima especial, lo que hace que los pastizales de los que se alimenta la cabra caprina y la oveja merina, sean fértiles y húmedos. Ese es el secreto.
Son quesos Payoyos los de oveja, los de cabra y los que son una mezcla de cabra y oveja. Frescos, semicurados o curados en manteca, en alfrecho, en aceite, con pimentón... Los hay para todos los gustos.
Espero os hayan gustado mis recomendaciones. Vale la pena darse una vuelta por estos parajes...
La escapadita a Andalucía de este verano me está deparando gratas sorpresas. Quién me iba a decir a mí que la mención de la merienda en casa de mi tía en El Coronil en una entrada anterior, me daría después una alegría... ¿Sabéis qué? Gracias a esa pequeña mención me ha surgido un familiar que no conocía ¡menuda casualidad! Se llama Antonio Moreno y es primo-segundo mío. Su abuelo paterno y el mío eran hermanos. Pero es que además la sorpresa no acaba aquí, resulta que... tachán, tachán... también es el marido de Ana Nualart, que es la 'jefa' del blog de cocina 'La Cocinera de Bétulo'!!! ¿Qué os parece? Yo me he quedado de pasta de boniato, no me lo puedo creer aún, pero si, si...
Ana tuvo la estupenda idea de mandarme un correo al ver la coincidencia del apellido y del lugar. Después de ese primer correo siguieron otros ,dándonos más detalles familiares, etc. Efectivamente todo encajaba. Luego pasamos a la llamada telefónica y..... ¡en breve nos conoceremos in personne! :o)
Nuestros bisabuelos en común tuvieron muchos hijos. Con el paso del tiempo, muchos se fueron dispersando y algunas pistas se perdieron. Pero bueno, bueno, bueno, gracias al blog va a haber un encuentro y quién sabe, quizá hasta podré reconstruir mi árbol genealógico y todo. Increíble.
Esto es todo por hoy. He querido compartir esta sorpresita, aunque sé que las cosas personales en los blogs a veces aburren... pero estoy contenta y me ha apetecido contarlo.
Para darse una vueltecita por Andalucía hay que dejar de lado las dietas demasiado severas. Las tentaciones culinarias por allí son bastante durillas y luchar contra los elementos es misión imposible (ojú, es que todo está buenísimo)
De manera que lo más sensato es relajarse, disfrutar de la experiencia y retomar la verdurita diaria a la vuelta de las vacaciones :o)
El primero de los pecados que os quiero enseñar es un mollete de pan tostado untado de lomo en manteca. Bueno, en este caso se trata de zurrapa o poso de lomo, que cuando se añade 'pimentón' se convierte en manteca colorá. Una auténtica bomba y sobredosis de colesterol, pero divino bocado sin duda, aunque una vez al año no hace daño (?) o eso dicen. :o)
Las morcillas de asadura o de hígado son muy típicas por la sierra sur sevillana. El hígado le aporta un sabor muy peculiar.Todavía se elaboran de forma artesanal siguiendo recetas ancestrales.
Alcaparras silvestres en las ruinas del castillo de las Aguzaderas. Mirar que hermosas son.
Algunas fotos del paisaje de la zona...
También os tengo que hablar del queso payoyo y de las cosas ricas de Villaluenga del Rosario.
Se me está acumulando el trabajo. La verdad es que la semanita de descanso por el Sur me cundió bastante. Mañana os sigo contando más cosas, si queréis...
*
(Sonando Bebo Valdés y Diego el Cigala - 'Se me olvidó que te olvidé')
Otra de las estampas bonitas para mí, fueron las meriendas en casa de mi tía Frasquita de El Coronil: El bizcocho, el cafetito en vaso de cristal, el hule de florecitas... la cajita de metal llena de las tortas típicas de aceite... y cortadillos de cabello de ángel con canela y clavo. Mmmm.... ñam.
Las casas se inundan con los aromas que vienen de los jazmines de los patios.
Andalucía es un derroche de color y de luz.
Pescaíto frito, croquetas y buen jamón en una terraza de Sevilla. Otro momento de postal :o)
Y mañana os seguiré contando alguna cosilla más...
Nunca he creído en los platos que son sólo de verano o sólo de invierno. Un día nublado de julio como hoy, puede apetecernos un reconfortante estofado de papas con costilla, que bien mirado, si lo combinamos con una ensalada verde o un gazpacho fresquito, puede ser un menú anti crisis completísimo :o)
El estofado de patatas y costilla quizá sea de los platos más clásicos de nuestra gastronomía. Cada casa tiene su receta particular. En este caso le puse unas patatas azules de Jaén ( os hablé de ellas aquí ) y un manojo de espárragos en vez del pimiento verde de costumbre. Os tengo que decir que quedó delicioso. Espero os guste mi versión.
LA RECETA
Ingredientes para 4 personas: 600 gr. de patatas azules / 300 gr. de costilla de cerdo troceada / 250 gr. de espárragos verdes / 150 gr. de chorizo / ½ vaso de vino blanco / ½ litro de caldo vegetal, de ave o agua / 1 hoja de laurel / Aceite de oliva / Sal y pimienta // Picada: 2 dientes de ajos / 3 ramas de perejil fresco.
Elaboración:
1.- Troceamos la cebolla, el chorizo y los espárragos. Reservamos.
2.- Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en cachelos. Reservamos.
3.- Ponemos 3 cucharadas de aceite en una cazuela y rustimos los trozos de costilla hasta que tengan aspecto dorado. Añadimos el chorizo troceado, rehogamos tres minutos y desglasamos con el vino a fuego medio-alto hasta que se evapore. Retiramos el chorizo y los trozos de costilla y reservamos.
4.- En el mismo aceite de la cazuela sofreímos la cebolla a fuego medio-bajo durante unos 8-10 minutos aprox., a continuación añadimos la hoja de laurel y los espárragos, rehogamos solamente un minuto ya que luego seguirán cociéndose y se acabarán de hacer. Seguidamente incorporamos la costilla, el chorizo, las patatas y el caldo o agua hasta cubrir escasamente la cazuela. Salpimentamos y dejamos cocer a fuego medio-bajo unos 20 minutos si son patatas blancas o 25-30 minutos si son azules.
5.- Majamos en un mortero los ingredientes de la picada y cuando falten 5 minutos para acabar de cocerse las patatas, se la echamos a la cazuela, removemos unos instantes, dejamos unos minutos que se mezclen los sabores apartamos y servimos.
La Recapitulación:
Empezamos troceando los espárragos verdes. Con las manos le doblamos la base hasta encontrar el punto en que se rompa. Desechamos la parte dura y troceamos tallos y gemas tal y como se ven en las fotos.
Troceamos la cebolla...
...y también troceamos el chorizo. Este es cacereño. Es importante que sea bueno. Si utilizáis chorizo de 'segunda' de los que suelen vender para guisar, deberéis 'hervirlo' antes unos minutos con el fin de que suelte toda la grasa.
Espárragos, costilla de cerdo, cebolla y chorizo. Todo troceado.
Pelamos las patatas azules simplemente rascándolas un poco con el cuchillo, así evitaremos que pierda el bonito color azul que tienen más pronunciado si cabe, tocando a la piel.
Una vez lavadas y escurridas, hay que cortarlas en cachelos: Se hace un corte con el filo del cuchillo y tirando de él se parten en trozos gruesos.
Empezamos la cazuela dorando los trozos de costilla. A continuación añadimos el chorizo...
Aquí desglasando la costilla y el chorizo con el vino blanco.
Dejamos 3 o 4 minutos a fuego alto hasta que evapore todo el vino y nos quede solo el aceite, como se ve en la foto de la derecha.
Retiramos el chorizo y la costilla de la cazuela y en el mismo aceite sofreímos la cebolla a fuego bajo. Pasado el tiempo añadimos los espárragos, los rehogamos solamente un minuto, no más, ya que luego se terminarán de hacer.
Volvemos a incorporar los trozos de costilla y chorizo...
... también las patatas...
y el caldo, hasta cubrir las patatas escasamente. Dejamos que cueza 20 o 30 minutos (el tiempo variará en función de la clase de patata que pongamos) y estarán cocidas cuando al pincharlas con un cuchillo se desprendan con facilidad.
Mientras tanto preparamos la picada de ajo y perejil.
Majamos en el mortero 2 dientes de ajos y 3 ramas de perejil fresco.
Y echamos la picada en la cazuela cuando falten 5 minutos aprox. para acabar.
Ya sabréis que las patatas se cortan en cachelos para que los guisos queden bien trabados. Si alguna se deshace por el camino mejor que mejor, pero las patatas azules no se deshacen como las blancas, nunca pierden la forma aunque estén más tiempo cociéndose; esto no me suposo ningún problema ya que recurrí al truco de chafar 3 o 4 trozos con el tenedor y luego volver a echarlas a la cazuela. Quedó perfecto.
Aquí el plato acabado. Hoy, los que no simpatizan con los pimientos (que son muchos), agradecerán que la receta no tenga ningún rastro de este vegetal. Tampoco lleva el clásico pimentón ya que el chorizo ya tiene. Igualmente el plato quedó sabrosísimo. Os recuerdo que en otoño podéis sustituir los espárragos verdes por unos rovellons o níscalos de temporada.
Hacer 'sopas' (migar tocitos de pan) en el estofado es un pequeño-gran placer ¡Cómo me gusta! :o)
Bon Profit!
..ooOOoo..
(Sonando: The Doors, Jim Morrison - 'Riders on the Storm')
Andaluza de nacimiento y catalana de adopción. Culto al producto fresco y de proximidad. "Más mercado y menos supermercado" es el lema de mi pequeña cocina, la de todos los días, y que comparto con ustedes a través de este blog autodidacta. Bienvenidos.
Yo practico el comercio de proximidad.
“Minimizar la distancia física entre el lugar de origen del producto y el lugar de consumo supone una mejora medioambiental dada la reducción del transporte y, consecuentemente, de las emisiones del CO2. Los productos cercanos de temporada suelen ser más frescos y duraderos”
30/julio/2012
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