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Mostrando las entradas etiquetadas como playa

Sol maaaalo...¡Malo!

Esta mañana, aburrida de estar en casa, decidí irme un rato a la playa. Nada más llegar, me empecé a echar mi cremita (un factor 30 de Estée Lauder para el cuerpo, un 50 para la cara) cuando me llama una amiga por teléfono. Hablamos de las opos, de destinos y de cien cosas más que vienen al hilo. Al rato de terminar de hablar (llevaría al sol una media hora) caigo en la cuenta de que aún no me he extendido nada por la tripa y las piernas, así que inmediatamente procedo a embadurnarme lo que falta y a volver a extender por donde ya había echado antes, por si acaso. ¿Resultado? He estado hora y media de reloj en la playa y de tripa para abajo tengo todo del color de un tomatillo Cherry y me dueeeeleeeee. A ver si ahora me devuelve El Señor X el after sun milagroso, porque lo que es el de Isdin alivia, pero no es lo mismo. (El sol se está volviendo cada año más dañino, tened cuidado)

Atardecer en El Cruce

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Estaba bajando la marea y apenas había olas. Las anguilas de orilla se remojaban en las charcas y las algas se secaban con la brisa que, ya al caer la tarde, se estaba tornando fresca. El olor a mar y a algas frescas impregnaba el aire prometiendo un recuerdo agradable que durase todo el invierno. Cuando el Señor X volvía del agua, aletas en mano, me dice: - Las algas resbalan. Toma poesía...

A la playa...

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Mi toalla de playa del Zara Home y yo nos vamos a la playa, a recuperar el color perdido (o intentarlo) y a leer Le petit Nicolas mientras tenemos de fondo el ruido de las olas. ¡Qué poquito verano nos queda!

Cumpleaños: Tal día como hoy

No sé si cumplía cinco o séis años. En las fotos llevo un pelado que haría palidecer al Colón del anuncio de Trina , y mi madre luce guapa, joven y con un bañador ochentero la mar de estiloso. Estábamos en Punta Umbría y la marea había bajado. De ese día de cumpleaños, hace hoy muchos años, recuerdo infinidad de cosas: el aire fresco, el sol, el color de la arena... Qué suerte tengo de acordarme.

Fauna de playa (II Parte)

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Ayer, en la playa, mientras pasaba de tener color de persona normal a tornarme un ente moreno a parches igualito que David Meca, estuve observando la gente de alrededor. Y me he dado cuenta que la zoología de la playa es diversa y cambiante, muy digna de estudio y de ser protagonista de otro post, que amplíe la fauna de playa que ya estudiamos en la primera edición. La fauna de playa es fascinante y, al igual que en una clase hay siempre un chulo, un gracioso, una tonta y uno que se hace el lelo, en la playa cada cual adopta unos roles muy definidos. - Anguila de orilla (subgénero: anguila de charca): Pepón o pepona siempre menor de 4 años que va corriendo de charca en charca para extenderse en las partes más profundas. Si está bajando la marea, el culo quedará nvariablemente fuera del agua. Si la anguila corretea por la orilla huirá de las olas, pero se tumbará a bañarse allá donde el agua no suba más de los 5 cm. Suele haber anguilas-padre o anguilas-madre observando, tal vez del su...

Fauna de playa

Podría llegar a pensarse que en la playa, con eso de la uniformidad del bikini y el bañador, la gente se uniforma, se iguala y resultamos todos iguales. Pero nada más lejos de la realidad. En la playa es donde más fácilmente se pueden apreciar las diferencias de carácter y origen que son disimuladas por la ropa en el día a día. Cada playa tiene su fauna, y cada una sus especímenes caracetrísticos. Si vienes a las playas de Huelva te vas a encontrar: - Chuloplaya : Aunque hay varios subgéneros, el chuloplaya se distingue por músculos marcados, bañador ajustado y escueto y gafas con logo bien visible. Ser guapo de cara es opcional. Suelen ir escoltados, cuando van en pareja, por una chica delgada, generalmente rubia de bote (pero de bote del malo) que tiene el culo caído. El chuloplaya no lleva sombrilla, para broncearse mejor y pasea de forma compulsiva playa arriba y playa abajo. - La zen : Ser etéreo que va a la playa a no se sabe qué. No se tumba a tomar el sol, no se baña y no busca...

Reflexiones a la orilla del mar

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El otro día me senté en la orilla, donde el agua está menos fría, a remojarme un poco con las olas que me salpicaban. No pasaron ni cinco minutos y mi poder mutante empezó a actuar, acercándoseme tres niños. De dos, tres y cuatro años, preguntando insistentemente mi nombre y mi edad. La más lanzada, una tal Laura, de 3 años, me tocaba la parte de arriba del bikini con un dedito minúsculo, mientras me decía: - Vas vestida. - No, es que mi bikini es así, tiene una parte de abajo y una parte de arriba, ¿ves? Laura me miró a los ojos y me volvió a decir con aplomo: - Vas vestida. Los críos ven con más naturalidad el topless de lo que nos pensamos.

De crucero

Ayer, al final, terminé en la playa, así que hoy empiezo a tener color de persona normal. Fui a la playa de La bota , conocida entre los onubenses como la playa del cruce, porque está justo en el cruce entre varias carreteras: la de Punta Umbría, la de El Portil y la que viene de Huelva. Es una playa grande (de kilómetros de largo)y semivirgen, sin que haya construcciones de ningún tipo cerca, así que suele tener relativamente poca gente y, además, está bastante limpia. La zona misma del cruce no es muy aconsejable para el baño si eres de fuera, porque suelen formarse remolinos a causa de la desembocadura del río Piedras. Sin embargo, si te vas unos metros a un lado o al otro es una playa de aguas seguras y tranquilas. Este verano, con la hipoteca y miles de cosas que van surgiendo, me voy a ir de crucero: iré al cruce, me bañaré y volveré. El veraneo de la crisis.

Sufriendo el clima

Aquí estoy, superada la primera semana de julio y más blanca que una modelo rusa haciendo el especial de navidad del Vogue. Vamos, que no he pisado la playa; tengo los bikinis muertos de la risa metidos en el cajón y las cremas sin estrenar. Y es que el tiempo no acompaña, porque apenas superamos en la ciudad los 30 grados a medio día. Eso, a media tarde en la playa se traduce en "me pongo la camiseta que me da frío", así que no voy a la playa. Además, hemos tenido unos días de viento de lo más interesante y para sufrir la arena pegando fuerte en las piernas ya me las exfolio yo a gusto. El hombre del tiempo ha dicho que entre hoy y mañana subirán algo las temperaturas, pero que luego habrá una nueva bajada. Así que me da la sensación de que este verano va a ser como el del año pasado: donde llegamos a la playa un día, ya por cabezonería mía, y cuando llegamos el coche marcaba en el exterior 22 grados y el Señor X se resfrió. ¡Quiero playa!