Sol maaaalo...¡Malo!
Esta mañana, aburrida de estar en casa, decidí irme un rato a la playa. Nada más llegar, me empecé a echar mi cremita (un factor 30 de Estée Lauder para el cuerpo, un 50 para la cara) cuando me llama una amiga por teléfono. Hablamos de las opos, de destinos y de cien cosas más que vienen al hilo. Al rato de terminar de hablar (llevaría al sol una media hora) caigo en la cuenta de que aún no me he extendido nada por la tripa y las piernas, así que inmediatamente procedo a embadurnarme lo que falta y a volver a extender por donde ya había echado antes, por si acaso. ¿Resultado? He estado hora y media de reloj en la playa y de tripa para abajo tengo todo del color de un tomatillo Cherry y me dueeeeleeeee. A ver si ahora me devuelve El Señor X el after sun milagroso, porque lo que es el de Isdin alivia, pero no es lo mismo. (El sol se está volviendo cada año más dañino, tened cuidado)