
Una consecuencia inesperada, aunque lógica, es que las construcciones e infraestructuras de una época se superponen a las anteriores, de forma que el patrimonio se resiente.

Así, mientras en otras geografías se "dejaban tranquilos" sus cascos y edificios antiguos, aquí apenas sobreviven algunos, debido a la enorme presión que ejercen la industrialización y el aumento de población.

El resultado es una mezcla siempre heterogénea de edificios de distintas épocas, combinados no siempre de manera afortunada.
El caso de Miravalles es un ejemplo de lo que digo. Se puede observar que, a excepción de la autopista, más "voluntarista" (y cara), el resto de elementos serpea más o menos acompasadamente con el río. Y la población se concentra en la parte llana, tradicionalmente dedicada a los mejores cultivos.

Hasta aquí me tocó viajar hoy.

Un desacostumbradamente frío día de otoño.












