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16.8.24

ESE OSCURO OBJETO DE DESEO - EL SEXO EN PRIMERA PERSONA (00002)

 Poemas eróticos de Konstantinos Kavafis XIII

De los hebreos, 50 D.C.
(1912)

Pintor y poeta, corredor y lanzador de disco,
bello como Endimión: Ianthis, hijo de Antonio,
de familia muy afecta a la sinagoga.

«Mis mejores días son aquellos
cuando suspendo la búsqueda de la sensual belleza,
cuando abandono el elegante
y difícil culto al helenismo,
con su extremada devoción
a los bien formados, corruptibles miembros,
y me transformo en quién quisiera ser:
un hijo de hebreos, los sagrados hebreos.»

No pudo cumplir sus deseos.
El hedonismo, y el arte de Alejandría,
hicieron de él un hijo predilecto.
...
Wilhelm von Gloeden. Fotografía titulada Templo de Segesta.

El joven da escala a la fábrica. Además el gesto de transportar un cesto es una metáfora del "trabajo" de las columnas soportando los dinteles.


 

18.6.14

XIII Y XIV, DE NOTAS PARA UN POEMA, DE I "DÍAS DE 1945-1951", DE CUADERNO DE EJERCICIOS II, DE SEFERIS

XIII

Paso por delante de iconos que profano;
el gran iconostasio-


XIV

Trepando por las palabras como por una escala.

Mayo-junio 1946.



Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

8.6.14

XIII, DE SOLSTICIO DE VERANO, DE TRES POEMAS SECRETOS, DE SEFERIS

XIII

Un poco más y el sol se detendrá.
Los fantasmas del amanecer
soplaron en las caracolas secas:
cantó el ave tres veces, sólo tres veces;
la lagartija está quieta en la piedra blanca
mirando la yerba abrasada
allí donde se deslizó la culebra.
Un ala negra traza una brecha profunda
arriba en la bóveda azul-
átala que se abre.

Dolor de resurrección.


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña

3.2.14

XIII HIDRA, DE LEYENDA, DE SEFERIS

XIII

HIDRA


Delfines, gallardetes y cañonazos.
El mar, tan amargo una vez para tu alma,
alzaba los barcos multicolores y relampagueantes,
los mecía y bandeaba, todo era azul con alas blancas.
Tan amargo una vez para tu alma
rebosa de colores al sol.

Velas blancas, luz y húmedos remos
percutían a ritmo de timbal las blancas olas.

Hermosos serían tus ojos si miraran,
luminosos serían tus brazos si se abrieran,
vivos tus labios como entonces
ante un prodigio así:
lo buscabas
     ¿qué buscabas frente a la ceniza,
entre la lluvia, la bruma y el viento
al filo de la muerte de las luces,
mientras la ciudad se sumergía y desde las lajas
te mostraba su corazón el Nazareno?
¿Qué buscabas? ¿porqué no vienes? ¿qué buscabas?


Yorgos Seferis/ Pedro Bádenas de la Peña