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viernes, 22 de marzo de 2019

MANUAL DE RESISTENCIA

Sí, lo he leído, y no me arrepiento. A pesar de que ha sido criticado por activa y por pasiva (más bien por aquellos que no lo soportan, especialmente los periodistas más reaccionarios de nuestro panorama comunicativo tan banal), Pedro Sánchez ha escrito un libro en el que narra su trayectoria desde que fue elegido por primera vez Secretario General del PSOE. 4 años que ha desgranado no solo lo político sino también lo humano y sus pensamientos acerca de muchos temas de actualidad, políticos, sociales, económicos y, en general, de la situación de España y de Europa en los últimos años.

La verdad es que, al margen de las anécdotas, me ha parecido un libro interesante. Me gusta el estilo que tiene y la narración de los hechos y, sobre todo, la visión que él da de cómo se pueden ir desarrollando las cosas a nivel europeo en los próximos años. Precisamente esas miras más allá de nuestras fronteras pirenaicas es lo que más me ha gustado. El actual Presidente del Gobierno de nuestro país, (esperando lógicamente por mi parte que lo siga siendo después de las elecciones inminentes en poco más de un mes) tiene una visión europeísta absoluta. Y sí, no podemos descolgarnos del carro de Europa ahora que los populismos más ultraderechistas renacen no solo en España sino en toda Europa. La verdad, da un poco de miedo ese auge. Ayer mismo en las elecciones al Senado holandés la ultraderecha ha sido la fuerza más votada y debemos aprender de estas decisiones que no benefician en nada a nadie. ¿Nos estamos volviendo locos?

Al margen de mi afiliación política y de mi querencia en concreto por la figura de Pedro Sánchez, me gustó mucho la reflexión que hace de que nuestro panorama político ha cambiado desde hace 4 o 5 años. No podemos seguir legislando como en el s. XX para ciudadanos y ciudadanas del s. XXI. Y quien no entienda que estamos inmersos en una coyuntura de cambio, pues tendrá que hacérselo mirar. Mientras en el Reino Unido hay una auténtica tormenta por la fecha del "Brexit" (que no beneficia a nadie), en América las carnavaladas de Trump al Norte y Bolsonaro al Sur no pintan un panorama halagüeño. Estamos inmersos en un cambio de paradigma donde habrá que replantearse poco a poco cómo manejamos la participación democrática de las personas, el sistema parlamentario y, en definitiva, cómo gestionamos las políticas sociales para todos y todas.

Se le criticará por muchas cosas y no digo que haya tomado decisiones que sorprendan o parezcan de perogrullo, pero no lo son ante el auge precisamente de los populismos mas terroríficos. Pero lo que más me irrita es que, desde otros partidos, no sean capaces de valorar cuestiones de estado como las ha expresado él en el libro. Por ejemplo, la situación de Cataluña. Jamás ha defendido que se pueda hacer un referéndum de autodeterminación, pero sí una premisa que desde pequeños nos han ido inculcando para llevar a cabo ahora, que somos la generación de la madurez y que tenemos a cargo, por ejemplo, la educación de las generaciones futuras: EL DIÁLOGO. Y parece que por Europa dialogar lo llevan un poco mal. Es paradójico que en las escuelas se hable de enseñar a resolver conflictos a través de la negociación entre iguales y el diálogo cuando mucha gente luego abraza los postulados más totalitarios de partidos que se presentan como abanderados (nunca mejor dicho) de la salvaguarda de un país y lo único a lo que aspiran es a dividir la sociedad por la violencia, la crispación y el odio.

El 28 de abril tenemos elecciones generales. Dicen que Europa nos mira como laboratorio, que lo que ocurra aquí será decisivo en muchos procesos electorales posteriores en otros países. Yo diría que el ejemplo está todavía más al Oeste, en nuestros vecinos portugueses que llevan con un gobierno de coalición de izquierdas varios años y el bienestar de Portugal ha aumentado considerablemente en todos los aspectos: económico, sanitario, educativo... Pero claro, Portugal tiene una población de poco más de 10 millones de personas, está en un extremo de Europa y ha pasado desapercibida, a pesar de que para Galicia es el país hermano en el cual nos deberíamos mirar constantemente. Así que Europa prefiere tomar como referencia los resultados de España porque influirá mayormente. Y aquí tenemos una derecha atomizada con unos líderes que son de todo menos patriotas, a pesar de manifestarse con banderas y exhibirlas no para unir, sino para enfrentar. Nadie sabe lo que puede ocurrir ni cómo se distribuirán los 350 asientos del Congreso, lo que sí se sabe es que volverán los fantasmas del fascismo ocupando escaños que pueden ser determinantes para formar cualquier tipo de gobierno, o bien progresista de cara al s. XXI o bien volver al s. XX retrocediendo décadas en bienestar, igualdad, descentralización, derechos y libertades.

Manual de resistencia no será un libro que muchos recuerden, pero yo lo he leído con atención porque sé que pueden ocurrir muchas de las cosas que en él se narran, esperando que sean soluciones de progreso y no de retroceso. También, cómo no, Pedro Sánchez recuerda sus acciones durante el conflicto de Bosnia-Herzegovina, siendo capaz de sentarse y hacer dialogar a líderes tan enfrentados como fueron los serbios, croatas y bosnios después de las matanzas terribles que todos conocemos y que tantas veces conté aquí. Él recuerda aquella experiencia como un gran aprendizaje sobre todo de diálogo, y se logró. ¿Cómo no vamos a lograrlo en España?

Pero para conseguir esos avances por supuesto es necesario VOTAR, llenar las urnas de votos que reflejen la voluntad de las españolas y los españoles. Lo que salga de ahí será otro panorama que esperemos sea esperanzador para todos, no solo para unos pocos. Nos jugamos no solo nuestro futuro, sino el de nuestras hijas y nuestros hijos y las generaciones futuras, así que como decimos en Galicia... "sentidiño"




jueves, 21 de febrero de 2019

PRIMAVERA ELECTORAL

Pues nada, que volveremos a tener un período amplio de elecciones. Después de la disolución de las Cortes tendremos en abril elecciones generales en España y después en mayo europeas, locales y en 13 comunidades autónomas, elecciones autonómicas. Y votar nunca debería cansar o hartar a la población, pero a veces oyes comentarios en la calle que te causan cierto abatimiento. Mucha gente no ve el valor de votar en estos tiempos, básicamente por el fin del bipartidismo y por tener muchos partidos políticos donde elegir, aunque se concentren los votos en unos pocos.

Pero básicamente lo que se nota en la calle es que la gente quiere hechos inmediatos. Que no soportan esperar a que legislativamente se aprueben medidas en el Parlamento, con sus trámites y sus alegaciones. Y esto me parece muy peligroso porque es lo que hace surgir los populismos. Aparecen falsos profetas con caretas de políticos diciendo que en poco tiempo van a acabar con los problemas que tiene un país.

No quiero hablar de partidos políticos. Además, los que me leen ya saben de mi preferencia política y puedo entender que aburra. Y no quiero convertir el blog en un blog político. Pero la actualidad está ahí y el 28 de abril, día de las elecciones generales, España se juega mucho. Básicamente, se juega entrar de lleno en el s. XXI y no retroceder décadas y yo espero que de esto se den cuenta las ciudadanas y los ciudadanos que tenemos derecho a votar. Además, serán las primeras elecciones donde votarán personas nacidas ya en este siglo, entre ellas mi hijo mayor, y básicamente hay que pensar en ellos. Y yo me desanimo porque oyes a gente de 70 u 80 años (por suerte no a todos) hablar con frases del tipo "no sirve para nada", "hay que IMPONER mano dura", "España no puede hundirse", "todos son iguales"... Y no, no lo son, pero eso lo tiene que ver cada uno y cada una.

Y nos esperan semanas de campañas electorales. Hasta que acabe el curso y empiece el verano estaremos inmersos en muchos vaivenes políticos. Y pocas personas se aventuran a augurar resultados. Lo más triste es que los radicalismos extremos irrumpen ya en España, copiados de un modo burdo y simplón de la misma ola que recorre Europa, y también es triste que haya gente igual de simple intelectualmente que cree esas proclamas que en la mayor parte de los casos recortan derechos, libertades e imponen una única visión del mundo. Y no. La España del s. XXI es una España diversa, abierta, tolerante, multicultural, FELIZ... y se acercan unas nubes que pueden volverla muy gris. 

Y personalmente, como militante de un partido político, a veces siento vergüenza cuando veo a nuestros representantes en el Parlamento utilizar el insulto y la descalificación del contrario como instrumento de captación de votos. He aprendido no ya como militante sino como persona, a no despreciar ni a humillar. Es verdad que en la arena política se puede atacar con argumentos, pero es que la dialéctica política se ha convertido en una sarta de mentiras que a mí personalmente me ofenden. No quiero entrar en este juego de descalificaciones, tengo mi visión de las cosas y mi opinión sobre esos líderes políticos. Por supuesto, defiendo mi postura muchas veces con vehemencia, sabe alguien bien cómo me expreso..., pero ni de lejos me gustaría insultar a un rival, como tampoco me gustaría que me insultaran a mí, y lo cierto es que las formas se están perdiendo y los actos pueden pasar a ser más graves cuando determinadas fuerzas políticas arengan a hacerlo. 

He notado odio, entre amigos, entre vecinos, entre compañeros... Y los españoles estamos muy por encima de todo eso, fomentado desde la clase política. Oír que a una mujer que se presenta a una alcaldía le llaman "piojosa" por su opción política, comentarios denigrantes también hacia las mujeres que rezuman un machismo asqueroso, seguir insultando a gente que tiene una orientación sexual no heterosexual, etc., me parece que nos hace retroceder como sociedad varias décadas. Hemos avanzado mucho, pero tenemos que seguir haciéndolo no ya por nosotros, sino por los jóvenes del s. XXI, que nos tienen como modelos y tenemos que ser ejemplo a seguir. Ojalá decidamos bien y no nos lo echen en cara cuando pasen 20 o 30 años, es su futuro.



sábado, 8 de diciembre de 2018

40 AÑOS DE CONSTITUCION

6 de diciembre de 1978. España es llamada a las urnas para votar en referéndum si se aprueba una constitución demócrata o no. El resultado fue apabullante. Votaron 2/3 de la población con derecho a voto en aquel año y el "Sí" obtuvo más del 90% de los votos. Como dato relevante indicar que las provincias gallegas estuvieron entre las más abstencionistas, siendo Ourense la que menos fue a votar de toda España, con tan solo un 39'4% (datos de la Wikipedia). 

Recuerdo perfectamente en los días previos al referéndum a mi padre leyendo la Constitución en aquel librito que llegó a todos los buzones de España. Ni tablets, ni móviles, ni ordenadores, lectura pura y dura de un texto legal que a muchas personas seguramente no le sonaban la mayoría de los términos: sufragio universal, libertad de cátedra, Estado de derecho... después de 40 años de dictadura donde se fomentó que la población siguiese siendo ignorante, poco se podía pedir. 


Y desde entonces esta gran "señora" ha marcado nuestra vida pública en todos los aspectos cotidianos: desde arreglar unos papeles en la administración local, autonómica o nacional hasta tener aulas mixtas e inclusivas sin que nadie hoy se plantee que tenga que ser de otra forma, a no ser aquellos clasistas recalcitrantes que quieren una educación diferenciada para sus retoños. Ayer se cumplieron 40 años del referéndum, es día festivo en España desde hace ya muchos años (de hecho es el "Puente de la Constitución", aunque los más nostálgicos prefieran hablar del "Puente de la Inmaculada" porque mañana también es festivo) y han habido muchos actos por toda la geografía, siendo el más representativo el que se celebró en el Congreso de los Diputados con la asistencia de 4 ex-presidentes del Gobierno, el rey y la reina eméritos, la actual Familia Real, el Gobierno en pleno y gran parte de los diputados de la actual legislatura. Es también costumbre en estos días abrir permanentemente al público ese edificio para que se pueda visitar, aunque día a día también puede hacerse aunque en dos grupos reducidos y muy madrugadores.

Tuve el honor de asistir con los alumnos de mi tutoría a un acto que se organizó en la Delegación del Gobierno de A Coruña consistente en una lectura pública de la Constitución, donde también participaron los chavales y que fue muy bonito y significativo. En definitiva, la ley de leyes está metida en cualquier institución pública y todos sabemos que es necesario conocerla para acceder a una plaza de funcionario público. Nada se hace al margen de esta ley de leyes que algunos opinan que tiene aspectos que reformar, lógicamente, porque 2018 no es igual ni de lejos a 1978, pero pensando en ese año hay que decir que es una Constitución realmente avanzada y que debe seguir rigiendo toda nuestra vida social.

Sin embargo, con el aniversario también han aparecido los fantasmas del pasado. el domingo día 2 se celebraron elecciones autonómicas en Andalucía. Los resultados dieron un vuelco político que se quiere extrapolar a toda España. Andalucía llevaba 36 años bajo mandatos socialistas y el domingo, a pesar de ganar, los votos de la izquierda no llegan para constituir gobierno porque ha aparecido de la nada un partido de ultraderecha que nos hace recordar tiempos muy oscuros: El partido en cuestión se llama VOX (Violencia - Odio - Xenofobia) y su discurso es, básicamente, anticonstitucional. Sus líderes quieren acabar con la inmigración, con leyes democráticas como la Ley de Violencia de Género o de matrimonio homosexual, acabar con el Estado autonómico (paradójicamente los escaños los obtiene en una convocatoria electoral de ese tipo, en consecuencia no deberían tomar posesión de sus puestos los diputados electos), partir de la idea de una España unida, centralizar la educación y la sanidad... En fin, vuelta al FASCISMO con la restricción de derechos y libertades fundamentales que tanto costó conseguir y que están bien plasmaditos en la Constitución.

Lo triste es que sus votos son llave para conformar el gobierno de Andalucía y todo apunta que la derecha rancia de donde provienen, el Partido Popular, junto con la derecha neoliberal de Ciudadanos no piensan cortarse a la hora de aceptarlos para conformar ese gobierno. Es decir, dos partidos que se definen como democráticos pactarán con un partido anticonstitucional y fascista por obtener el poder. Lo cierto es que siempre estuvieron, camuflados entre los tonos azules del Partido Popular, pero corren tiempos de fragmentación en política e, igual que la izquierda, la derecha se ha atomizado en tres que van desde los ultras de VOX a los pseudocentristas de Ciudadanos.

Y dan miedo, la verdad, no solo sus argumentos, sino toda la escenografía, ideas y alianzas con partidos similares en Europa. En Holanda recuerdo a Geert Wilders llegar a ser llave de gobierno y el conservador Rutte tener que disolver las cámaras y convocar elecciones porque el susodicho no quería más Europa, como los de aquí. Pero nosotros somos más "cañís" y sabemos que esto subirá basicamente por ignorancia y por soflama fácil, igual que subió Podemos en su momento y está convirtiéndose ya en un "bluff". Ojalá no vivamos tiempos peores y podamos dejar a nuestros hijos y nietos un país estable y con bienestar, solo las urnas pueden hacer que estos individuos no se apoderen de lo que tanto costó conseguir y que los demócratas convenzamos. 2019 será un año de varias convocatorias electorales y aguardemos acontecimientos, aunque el miedo ya está ahí.


sábado, 30 de diciembre de 2017

EL RÉGIMEN DEL 78

Estoy con ganas de acabar el año en plan protestón, así que allá va el último post, de carácter político (lo siento Paquito, pero toca porque sí).

Resulta que España es una dictadura. Sí, una dictadura gobernada por fachas que no permiten los más elementales derechos. Eso al menos es lo que están diciendo desde hace unos meses muchos nuevos políticos y políticas. A raíz de la situación en Cataluña, todo aquel que no defienda con uñas y dientes el derecho a independizarse de los catalanes es un facha. Y la Constitución de 1978 es una constitución que no da derechos y libertades, aparte de perpetuar un régimen que empezó en 1939 y del que tenemos a la monarquía como máxima expresión de restricción de esos derechos y libertades.

A ver si lo he entendido bien porque hay cosas que en muchos aspectos a estos nuevos políticos sinceramente se les va la olla. Yo nací a finales de 1969, en una dictadura cruel en el que las mujeres, por ejemplo, no podían abrirse una cuenta bancaria por sí mismas si no iban acompañadas de su marido, padre o hermano y figurando él también en la cuenta. Creo que desde 1978 esto no pasa, pero en fin, vivimos en una dictadura; en los primeros años de los 70 los partidos políticos estaban ilegalizados, no había PSOE, mucho menos PCE porque todos eran "rojos" y los grandes enemigos de aquella España "una, grande y libre". Ni por asomo PNV, Convergéncia Democrática de Catalunya o ERC, (¿partidos en regiones que hablan otro idioma que no sea el español? ¡No, no, ni pensarlo!) En los primeros meses de la transición se fueron legalizando para que pudiesen concurrir a las primeras elecciones democráticas (¡ay!, perdón, que estamos TODAVÍA en una dictadura) y obtuvieron representación parlamentaria. De ahí salieron los representantes encargados de redactar la Constitución actual que parece ser, tampoco es democrática para muchos.

Con esa constitución se reconoció el derecho de asociación, de huelga, la libertad de cátedra, de confesión, de orientación sexual, de residencia, la inviolabilidad del domicilio, el derecho a la educación, la libertad de prensa... La posibilidad de poder establecer nuestra residencia en cualquier punto de España, movernos libremente (¡ay, perdón otra vez, que es que no somos "libres"), salir al exterior, poder expresarnos sin temor a que nos encarcelasen por ello, derecho a ser juzgado imparcialmente, etc., pero seguimos estando en una dictadura.

Bien es verdad que han pasado 40 años, que la sociedad española ha cambiado mucho, ¡vaya si ha cambiado! (a pesar de estar en una dictadura, como nos dicen algunos), y que hay cosas que se pueden cambiar o mejorar. Cuando fue el referéndum de la Constitución yo acababa de hacer 9 años y lógicamente no la voté, pero tengo la imagen de mi padre leyéndola sentado en su butacón del salón  y de ir a votar con él y con mi madre. Aún tengo aquel ejemplar que llegó a todos los buzones de España en edición bilingüe en las regiones con lengua propia... porque sí, se reconocía el derecho y el deber de conocer esas lenguas regionales y de poder expresarse en ellas sin ser discriminado. Claro que hay cosas que cambiar en ella, sobre todo porque yo también quiero votar una norma fundamental que rija todas las leyes y convivencia en mi país... aunque siga siendo una "dictadura" (ya lo pongo entrecomillado porque empieza a darme risa)

En 1981 se aprobó la primera ley de divorcio, se despenalizó el aborto unos años más tarde en determinados supuestos, el adulterio, la gente podía relacionarse y acostarse con quien le diese la gana, cambió el concepto de familia tradicional y hoy tenemos un amplio abanico de familias. Aprendimos idiomas, estudiamos en otros países, nos integramos en Europa, organizamos eventos de repercusión internacional como un Mundial de Fútbol, unos Juegos Olímpicos o una Exposición Universal, pero todo esto en una "dictadura"

La educación se universalizó y se hizo obligatoria hasta los 16 años; España fue el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo; se terminó el servicio militar obligatorio y el Ejército se profesionalizó; se avanzó en leyes medioambientales, en derechos para los animales, la cultura española creció con premios en cine, música, arte... y todo esto en una "dictadura".

Es indignante oir a determinados políticos preferentemente independentistas catalanes que hay que acabar con el "régimen franquista del 78". Es indignante hacer creer a 45 millones de españoles que 2 millones de ciudadanos catalanes tienen la verdad absoluta y la potestad de abrirnos los ojos a la realidad del resto. Y sobre todo es indignante oír a los que precisamente no vivieron la dictadura ni la sufrieron, que el Estado Español es un estado "fascista" con el que hay que romper porque no permite la expresión libre de la identidad catalana (en este caso), siendo precisamente ese "régimen del 78" el que les concede la libertad de poder expresarla.

Yo ya he expresado mi opinión en el blog sobre todo el procès catalán. Reafirmo mi idea de reformar la Constitución y adaptarla al s. XXI, no ya solo por nosotros, sino por los que vienen detrás. Cuestiones precisamente como la organización territorial, la Jefatura del Estado, la financiación, la garantía de derechos y libertades inalienables, la composición y estructura de las Cortes, la ley electoral... deben ser cambiadas o por lo menos, revisadas. Yo defendí y lo seguiré haciendo el derecho a que una colectividad pueda decidir con quien quiere convivir o con quien no, es decir, SÍ estoy a favor de un referéndum legal en Cataluña por su autodeterminación, igual que a otro para decidir si España es una monarquía o una república. Pero lo que ha ocurrido en este año que se acaba en Cataluña es, cuanto menos, un circo, sobre todo por determinados protagonistas que curiosamente no están en prisión o huídos, aunque el autoproclamado presidente legítimo de la Generalitat, Carles Puigdemont, esté viviendo desde hace dos meses en Bruselas imagino que a cuenta del pueblo catalán (también es cierto que hay un vicepresidente en la cárcel que no debería estar).

Ni estoy de acuerdo en cómo el gobierno del Partido Popular llevó la gestión de este desafío, porque lo ha hecho de pena y hemos llegado a esta situación única y exclusivamente por su culpa, ni tampoco lo estoy con la manera en cómo se ha enfocado desde Catalunya. Por supuesto defiendo que alguien quiera independizarse, de hecho hay una realidad de 2 millones de personas que así lo han manifestado y no se pueden obviar, pero los argumentos que exponen son si cabe más dictatoriales que los que pretenden demostrar del Estado Español. Porque una diputada de las CUP, Anna Gabriel, ha manifestado que cuando haya una Constitución de la República Catalana habrá libertad. ¿Y si algún catalán, en un futuro, quiere saltarse esa supuesta constitución como han hecho ellos con la española, tendrán su castigo, se les dejará o no? Porque hay un 53% de catalanes que no quieren la independencia y aún siguen diciendo que son mayoría, mi pregunta es, ¿los van a meter en ghettos y señalarlos o van a tener LOS MISMOS derechos que aquellos catalanes que sí aprueben esa supuesta nueva constitución catalana? Visto lo visto, los gestos, actitudes y palabras, me temo que no.

Imagino que si algún amigo, amiga o familiar catalán o catalana lee este post me contestará diciendo "es que en España tenéis la información manipulada". Hombre, yo espero que confíes en que trato de informarme objetivamente, lo que no creo que metidos en esa espiral en la que estáis y con la que no tenéis nada que perder (o sí) y tal vez mucho que ganar (o no) lo estéis haciendo vosotros y vosotras. Yo sé que pedís infraestructuras adecuadas, más financiación y más respeto por vuestra cultura. Desde Galicia solo deciros que ojalá aquí pudiésemos llegar en AVE a Madrid en dos horas y media como llegáis vosotros o coger un avión en un aeropuerto de primera que me comunique con prácticamente todo el mundo sin pasar precisamente por Madrid o Barcelona. Nosotros tenemos Portugal, que nos "mola" mucho, aunque a vosotros os parezcan "atrasados" y prefiráis acercaros a la "cultura" francesa. Muy bien, pero eso de que nos veis como hermanos y que no queréis tener una relación de enemigos con España... desde luego no lo estáis demostrando en los últimos meses. Ojalá sea así.

En definitiva, os deseo a todos, catalanes y botiflers, un FELIZ ANINOVO 2018, que poidamos seguir convivindo en liberdade dentro de Iberia e que poidamos entendernos, eu pola miña contribución persoal estou disposto, agardo que vós tamén... MÁDIA LEVA!!!!!





miércoles, 29 de marzo de 2017

#YoConPedro

Pues ya está. La carrera hacia la Secretaría General del PSOE ha arrancado. Bien es cierto que esto no se tenía que haber producido, pero los hechos que llevaron a ella son bien conocidos. He titulado esta entrada con el hastag de uno de los candidatos, el mío, el que yo apoyo y al que he apoyado desde que decidió presentarse la primera vez, Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Desde hace tres años estoy convencido de su valía, a pesar de tener todo en contra: los medios de comunicación (uno de los grandes poderes que mandan en nuestro país y en todo el mundo), los grandes empresarios y, paradójicamente, los nombres más "ilustres" de nuestro partido.

Nunca fue el deseado, ni la persona en la que esos "ilustres" confiaban. No. Más bien era un comodín para facilitar el ascenso de la candidata oficial, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Pero eso no fue lo que nos dijeron a los militantes de base. Cuando allá por el verano de 2014 se celebraron otras elecciones primarias entre tres candidatos, el más votado fue él, frente a las opciones de Eduardo Madina y de José Antonio Pérez Tapias. Yo llevaba de vuelta en España escasamente un año y empezaba a interesarme e implicarme más en mi agrupación local del partido. Por aquel entonces se celebraron pequeños mítines de los tres candidatos en la Casa del Pueblo de A Coruña y allí escuché por primera vez a Pedro Sánchez, también a Eduardo Madina y a un representante de la candidatura de Pérez Tapias. He de decir que lo que dijo Pedro desde un primer momento me convenció, no así Madina, y que también me gustó mucho el proyecto de Pérez Tapias. Además, Pedro Sánchez era también el "preferido" por la ejecutiva local del partido.

Se celebraron las primarias, salió elegido por la mayoría de los militantes y ratificado posteriormente como Secretario General en el congreso correspondiente. Y de ahí a televisiones, prensa, debates, etc. Pronto empezamos a comprender sus ideas y, aunque no exento de errores, como todo el mundo, siguió siendo mi candidato ideal para liderar el PSOE y para llegar a ser Presidente del Gobierno. 

Al mismo tiempo, algunas voces empezaron a cuestionar su discurso. Una de sus frases más repetidas en cualquier aparición televisiva era "no me va a temblar el pulso para echar a los corruptos de mi partido". Ahí algunos y algunas empezaron a verlo como alguien del que debían tener cautela... no fuera a ser. Llegan las primeras elecciones y ya con algunas voces del partido críticas con su discurso,  los resultados atomizados por la aparición de otras dos fuerzas políticas que acababan con el bipartidismo, el PSOE obtiene 90 escaños, siendo el segundo partido más votado.

Ante la negativa de Rajoy a ser candidato a la investidura como Presidente del Gobierno, Pedro dice SÍ a la proposición del rey Felipe VI y trata de formar gobierno. Claro está que hay que buscar apoyos y después de haberlo escuchado ya varias veces por aquel entonces, tanto en campaña electoral como en televisión, estoy más que convencido que su elección era un gobierno de coalición con Podemos, o al menos con su apoyo. Pero también estoy convencido de que la consigna clara de los altos cargos y personalidades del partido, encarnados en la figura de la recién renovada Presidenta de Andalucía, Susana Díaz, la orden fue "con Podemos NO, con Ciudadanos sí, como hice yo".

Mientras, Rajoy veía los toros desde la barrera, viendo cómo el partido empezaba a destrozarse por el empeño de aquellos dirigentes que no entendían la voluntad de las urnas: PACTO. Así pues, empeñados en mantener un "status quo" de estabilidad y tranquilidad que daba el bipartidismo, vivíamos en un escenario propio del s. XIX, con una alternancia en el poder de los dos partidos mayoritarios.

Pero no, amigos, no estamos en el s. XIX, estamos en el XXI y las cosas han cambiado. Sobre todo han cambiado desde la transición y la llegada del socialismo a España allá por 1982 hasta ahora, 2017. 35 años de diferencia que han cambiado nuestra sociedad, nuestra manera de vivir, de enfrentarnos a los problemas cotidianos, nuestras relaciones económicas, sociales, laborales, territoriales... Por decirlo de una manera más simple, nos hemos modernizado de una manera espectacular, aunque también es cierto que es una modernización material y en muchos casos no mental, porque esos procesos son más lentos, pero ni España es la misma que en 1982 ni nosotros lo somos. 

Volviendo a los hechos de después de las elecciones de diciembre de 2015, el gobierno progresista y de izquierdas no fue posible. ¿Culpables? Bueno, hubo un gran culpable, que fue el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que tentó al juego de querer hundir al PSOE jugando al posible "sorpasso", negándose una y otra vez a llegar a un acuerdo con Pedro Sánchez y Albert Rivera para un gobierno que echara a la derecha del poder. Pero echando la vista atrás no fue el único culpable. Desde las comunidades autónomas gobernadas por socialistas, curiosamente en muchos casos con el apoyo de Podemos (Extremadura o Castilla-La Mancha) sus líderes tajantemente se negaron a un pacto estatal del PSOE con Podemos. ¿Seguían instrucciones? Todos los indicios apuntan que sí, que las órdenes llegaban desde más al sur, desde Andalucía y desde su líder Susana Díaz y sus antiguos "padrinos" políticos, claramente enganchados a unos aparatos de poder que les suponen un bienestar y tranquilidad personal y vital que no les dan otras opciones. Se empezaba a trabajar en la conjura que pocos meses después ocurrió.

En ese panorama llegamos a las segundas elecciones en junio de 2016. Pablo Iglesias juega y pierde, aceptando de mal grado la derrota; el PP obtiene más escaños y el PSOE pierde 5, 3 de ellos en Andalucía, quedándose con 85. No hay prácticamente opción de un gobierno alternativo a Rajoy. Si antes era difícil, ahora lo era más. Pero tampoco lo hay del PP, con lo cual todas las miradas van hacia el PSOE y particularmente hacia Pedro Sánchez. En las primeras semanas del verano se veía más o menos claro que antes de unas terceras elecciones habría que facilitar que Rajoy fuese presidente de alguna manera. Yo mismo vi esa opción como la menos dolorosa para nuestro partido. Pero Pedro Sánchez no renunció al NO. Los casos de corrupción en el Partido Popular no doblegaron su postura y todo se precipitó después de las elecciones en Galicia. El PSOE no conseguía arrebatar a Feijoo la presidencia de la Xunta y de ahí al aciago Comité Federal del 1 de octubre fueron horas. Pero su destitución fue entendida como una traición de aquellos compañeros y compañeras que no querían perder sus privilegios y Pedro Sánchez se convierte en el paradigma de la honradez y de la coherencia como nunca antes tuvo el partido. Renuncia también a su escaño en el Congreso en una comparecencia en la que su emoción nos embargó a todos y el drama de la abstención del PSOE para que vuelva a gobernar la derecha se consuma. El electorado socialista no entiende nada y el grito de "NO ES NO" se convierte en una seña de identidad de los partidarios de Pedro.

Después del trauma y de la gran brecha que se abre en el partido, la sensación generalizada entre los militantes de base es la de traición por parte de compañeros al Secretario General electo. A las pocas horas de dejar todos sus cargos, Pedro Sánchez concede una entrevista televisada a Jordi Évole donde deja bien claras cuáles son sus ideas e intenciones en un ejercicio de sinceridad sin precedentes y en una clara oposición a aquéllos que lo derrocaron. No se trata de que haya que unirse a Podemos sí o sí, sino de que si no queremos seguir el mismo camino que los partidos socialistas europeos hay que avanzar con lo que nos pide la sociedad. Y desde luego ese mensaje de avance no lo da Susana Díaz, anclada en su poder territorial y en una concepción de la política excesivamente servil y clientelar.

No me considero un visionario, pero sí tengo clara mi opción. Me entristece que muchos dirigentes y militantes de mi partido no vean que es necesario ese avance en nuestras políticas socialdemócratas y que Pedro Sánchez encarna ese espíritu de renovación, no Susana Díaz. Y seguramente en su mandato en Andalucía haya hecho políticas socialistas, pero no ve más allá. Espero que las nuevas primarias del PSOE sean limpias porque la traición de octubre ha tenido consecuencias menos visibles para todo el partido, que es la desconfianza que han generado los dirigentes históricos y los líderes regionales entre la militancia de base. Sin embargo, Pedro Sánchez en su propuesta nos ha devuelto la ilusión, nos demuestra transparencia, diálogo y sobre todo PROGRESO, avance acorde los tiempos que vivimos.

Con un partido defenestrado, dirigido con una gestora cuestionada por muchos, con dudas sobre su imparcialidad y sobre todo, con su preferencia hacia la candidata de Andalucía, además de estar encantada la derecha con la elección (ayer fue portada de los periódicos más reaccionarios del país, como ABC o La Razón), sólo pido como militante DE BASE y claramente posicionado a favor de la candidatura de Pedro Sánchez que el proceso sea LIMPIO, que no se vuelva a producir un bochorno como el del 1 de octubre, que se permita el uso de cualquier Casa del Pueblo de cualquier rincón de España al candidato o candidata que lo desee para informar y participar de este proceso sin trampas. Pedro dice muy claro que sus enemigos no están en el PSOE, sino en la derecha. A ver si el clima de crispación que existe se rebaja un poquito y se cede, porque lo que se percibe y lo que se publica es que no, que "tiene que salir Susana elegida sí o sí" y cualquier escenario que no cumpla esto es el apocalipsis. 

Dicen que escribo bien. Yo creo que no. Porque si escribiese bien tendría los suficientes recursos para hacer comprender a muchas personas que solo Pedro Sánchez puede encarrilar al PSOE en el s. XXI. Me cuesta mucho expresar POR QUÉ lo tengo tan claro sin herir sensibilidades, sin caer en la descalificación del otro. Solo veo que, si Pedro no fuese el elegido, me gustaría que fuese Patxi López. Pero Susana Díaz no. Ella no puede encarnar un nuevo proyecto socialista para España porque   se queda anquilosado en el pasado. Como dije antes, no soy visionario, pero es lo que siento y lo que me dice mi razón. #SiEsSI, sí al cambio, en todos los aspectos. Y tiene que llegar porque si no llega, tendremos derecha hasta el 2100.

En apenas dos meses lo sabremos. Mientras, oiremos de todo y para todos, el partido seguirá en una lucha interna que, de no resolverse, tenderá a una escisión. Cada uno ha hecho su composición de lugar y actuaremos en consecuencia. Arderán las redes sociales, leeremos reproches, descalificaciones y pocos elogios, pero dicen que cuando uno está convencido de lo que cree y de lo que desea, tiene que poner todo su empeño en ello. Pues eso. #YoConPedro



martes, 1 de noviembre de 2016

HILLARY CLINTON VS. DONALD TRUMP

Queda una semana. Y en estos días arderán los sondeos sobre quién ganará las elecciones en Estados Unidos. Me muestro escéptico ante el resultado sobre todo después del "Brexit". Evidentemente por muchas razones es más positivo que gane Hillary, pero viendo que en los países más ¿avanzados? del mundo están ascendiendo políticos tan mediocres como Trump... ¿qué podemos esperar?

Pensamos que de los EE. UU. nos llega lo mejor, que todo lo que suene a América es recomendable para nuestras vidas y positivo para Europa. Y viendo a personajes que representan el sentir de media población de aquel país, pues mejor es construir un búnker con provisiones necesarias ante la posibilidad que gane un degenerado misógino, xenófobo y populista como el Sr. Trump, si es que se le puede calificar de señor.

Y nosotros, los españolitos de andar por la calle, que siempre pensamos que Mr. Marshall es el referente, llegamos a preguntarnos cómo un hombre con esas características puede obtener más de la mitad de los votos en las elecciones de aquel país. Más de 100 millones de personas de la primera potencia mundial son potenciales votantes de un ser que considera a las mujeres inferiores a los hombres, a los latinos una amenaza para su país y que quiere construir un muro en la frontera con México al estilo del Telón de Acero y disparar, sin ningún tipo de cuestionamiento ético ni moral, a todo aquel que se atreva a traspasarlo. ¿De verdad que los electores y las electoras de Estados Unidos prefieren votar a este ser antes que a una MUJER preparada y con mucha experiencia de gobierno en el país, mucho más tolerante y por supuesto, con una perspectiva más conciliadora que este energúmeno?

Cuando miro el listado de visitantes por las banderas de mi blog, veo que Estados Unidos es el segundo o tercer país en visitas. Sé que hay muchos hablantes de español allí y que probablemente alguno lea lo que aquí escribo (y Google me lo controla); pues espero que el próximo 8 de noviembre impere la cordura y los votos vayan para Hillary Clinton. Y no voy a entrar en el tema del simbolismo de que sea por primera vez una mujer la que llegue a la Casa Blanca, igual que en su momento Obama fue el primer hombre negro que llegó a la Presidencia en el país, sino que se trata también de la estabilidad mundial. No me imagino a Trump llegando de visita a España y pidiendo mujeres, toros, sangría, paella y viendo a los gobernantes que tenemos saludándole, no sé qué harían el Rey o Rajoy ante semejante personaje, por protocolo e intereses supongo que "achantar", pero desde luego la papeleta daría más que un quebradero de cabeza a los encargados de la organización de la visita.

La cuestión es que, después de lo visto en el Reino Unido, de lo que vemos con los refugiados en diferentes países de Europa, lo nuestro es una mera anécdota. Y la máxima de que tenemos los políticos que nos merecemos acaba cumpliéndose en la mayoría de países del mundo. Entonces, ¿de verdad que nadie se para a reflexionar un poquito? ¿O es que nos da todo igual y estamos a pocos meses de que el que puede llegar a ser el político más importante del planeta le dé al botón rojo y nos vayamos todos a tomar por saco?

Como yo de la naturaleza humana ya espero cualquier cosa, acabaré poniéndole alguna vela a un santo para que nos libre del demonio de Trump, porque de verdad que estoy intranquilo por la elección. Espero que, como decimos en Galicia, los americanos demuestren un poco de "cabesiña" y el martes que viene no volvamos a llevarnos las manos a la cabeza ante los resultados. Si gana Trump, preparémonos para lo peor a nivel económico y social (sí, más aún); si gana Hillary podremos de momento respirar tranquilos y mantener nuestro "status quo" actual. Así que nada, queda evidente mi elección como imagino de la mayoría de españoles que, por muy recalcitrantes que sean en algunos casos, ven que el histrionismo y el peligro de este señor es más que considerable para la estabilidad mundial. Peeeeeero, mantengámonos alerta, porque algunos aún aquí dirán que una mujer es incapaz de llevar las riendas de un país tan todopoderoso como los EE. UU. Y viendo quién defiende al magnate (Clint Eastwood como representante de la Asociación Nacional del Rifle, por ejemplo) podemos echarnos a temblar. 

Pues nada, crucemos los dedos, cerremos los ojos y tapemos los oídos a todo lo que llegue de América en esta semana y... que gane LA MEJOR, es decir, Hillary Clinton.



martes, 3 de mayo de 2016

CULTURA DEMOCRÁTICA

40 años de democracia en España y no podemos decir que lo tengamos asumido. Después de mas de 4 meses desde las elecciones del 20 de diciembre, muchos encuentros y desencuentros, amagos de pactos, renuncia de candidato más votado, aritmética, tweets, debates agrios en una legislatura ridícula, etc., pues no ha podido ser y no hay gobierno. Las Cortes se disuelven y habrá nuevas elecciones el 26 de junio.

Nadie sabe si cambiarán las cosas ni ninguna empresa de estudios de mercado es capaz de dar un pronóstico del número de escaños que obtendrán las hasta hoy 4 fuerzas más votadas: PP, PSOE, Podemos + Compromís, Marea Atlántica y En Comú Podem, y Ciudadanos. A mí me gustaría ser un poco imparcial y ver las cosas con objetividad, pero la ideología me puede. Veo personas válidas en los 4 partidos y también veo personas muy poco negociadoras y tolerantes, especialmente en las filas del PP y de Podemos (los analistas dicen que al final los extremos se atraen). También una corrupción sistémica en el PP que necesita un buen "lavado de fondo" así como una agresividad poco constructiva en Podemos y sus confluencias, a pesar de coincidir en argumentos algunas veces con ellos, creo que les pierden las formas.

Sin embargo, la calle es la que manda. Aquí lo que encuentro en general es el desánimo y la crítica voraz hacia los políticos, sean del color que sean. Y esto me parece lo más frustrante. En los últimos días he topado con gente que, cuando murió Franco, estaban en torno a los 20 - 25 - 30 años, es decir, ahora están recién jubilados o a punto de jubilarse. Y si en 2016 una persona de 60 años piensa de una manera tan simplista, me da la impresión que los 40 años de democracia han servido de poco.

Si hoy en día no cuestionamos determinadas conquistas que hace pocos años eran impensables, todavía sigue existiendo gente que con sus comentarios te dan un mazazo de realidad. Y da igual que se vaya a votar cada 4 años (o 4 meses, como ahora). Te encuentras con las posturas radicales de ciudadanos que defienden sin cuestionamiento ideologías populistas, en cierta parte originadas por los desmanes del bipartidismo imperante hasta ahora; y te encuentras también con aquellas personas que actúan con "alergia" a los cambios llegando incluso a expresar libremente que hay cosas que "con Franco no pasaban y que no son necesarias cambiar". Perplejo me quedo ante esto, más peligroso si cabe.

No quiero dar aquí el mítin porque no procede (además Paquito me reñirá ;), pero aún siendo militante de un partido político, siempre me caractericé por ver lo bueno "en el enemigo". En los últimos meses hay, por ejemplo, un sector crítico del PP que claramente denuncia la corrupción en su partido; políticos dispuestos a la cesión y al diálogo en otras formaciones frente a posturas intransigentes. Lo que está claro es que el sistema ha cambiado, que ya no habrá mayorías absolutas y que el panorama político que tengamos después del 26 de junio puede cambiar algo, que habrá que dialogar porque la gente lo pide a gritos y que habrá que dejar los "egos" personales para facilitar el gobierno de España.

Y yo siempre optimista, aunque a veces estos "baños de realidad" haciendo alusiones a hace más de 40 años, creo que toda esta dinámica de los últimos meses ha servido para que la gente conozca más los mecanismos de nuestro sistema parlamentario. Nunca hemos vivido el hecho de no poder formar gobierno, que un candidato a presidente no pueda ser investido, que repitamos una elecciones, que  vivamos la política día a día. Veremos si eso caló en la gente y en las nuevas elecciones las urnas se vuelven a llenar de votos, aunque ya hay algunos que auguran que, si hace buen tiempo, los españoles pasarán  de ir a votar y o llevas las urnas a las playas o no hay votos. Y eso también es falta de cultura democrática, algo tan importante como el derecho de votar se ignora y no se propicia el cambio que se desea a las políticas neoliberales. Por lo pronto, las consecuencias más nefastas del gobierno del PP las vivo en estos días en mi trabajo: en menos de una semana mis alumnos de 6º se tienen que someter a la tan cuestionada "reválida" que implantó la LOMCE de manos del peor ministro de los 40 años de democracia, Wert, que ha conseguido su "retiro dorado" en París.

Así que de lo que de nuevo decidamos el 26-J dependerán muchas leyes y decretos futuros que marcarán nuestras rutinas diarias, nos gusten o no. Volvemos a estar de campaña, que se presume austera, y ya se verá si tendremos gobierno allá para septiembre. Mientras, a encarar las últimas semanas de curso con mucho trabajo, cada vez más administrativo y menos pedagógico. ¡Ah! Y en 7 días tenemos ahí Eurovisión, así que prometo el post de rigor sobre favoritos y le edición de este año, con novedades.




PD. ESTE POST HACE EL NÚMERO 400 DE ESTE BLOG. GRACIAS A TODOS LOS QUE SEGUÍS LEYENDO. ESPERO SEGUIR ANALIZANDO LA REALIDAD Y MI REALIDAD Y QUE OS GUSTE. ¡¡A POR LOS 500!!

martes, 30 de junio de 2015

GREECE, ¿12 POINTS?

La situación creada en Grecia en los últimos meses preocupa. No voy a intentar explicar cómo se ha llegado a esta situación, creo que más o menos lo básico nos lo sabemos todos. Creo que nunca se ha hablado tanto de ese país en los últimos años como se ha hecho desde hace unos meses atrás. Hemos sabido de rescates, hemos sabido de deuda, hemos sabido de corrupción y hemos sabido del triunfo de Syriza originado por el hartazgo de su población ante las exigencias de Europa, o más bien de Alemania y Angela Merkel, habría que decir.

Hemos aprendido nombres griegos impronunciables como Tsipras o Varoufakis, este último convertido más en estrella mediática que en ministro de finanzas. Pero han sido ellos dos los que han estado luchando con uñas y dientes por su país, solos ante el peligro, ante el resto de ministros y presidentes europeos en Bruselas. Lo que ocurre ahora es que se ha llegado a una estación término, al borde del abismo, a un dilema del cual da la impresión que no saben salir y piden una ayuda externa, en este caso el pueblo griego.

En el país de origen de la democracia asistiremos el próximo domingo a una consulta en la cual se deciden muchas cosas, pero no sólo para Grecia, sino para toda Europa o incluso para todo el mundo. En estos días de incertidumbre las bolsas han bajado lo indecible y el mundo está expectante ante lo que pueda ocurrir. En un mundo globalizado como el que vivimos una decisión económica afecta a todo el planeta. Lo que ocurre, por ejemplo, en Tokyo o en Londres afecta inexorablemente a todos, vivan en Europa, en Estados Unidos o en Australia. Así que en mi opinión el pueblo griego tiene una gran responsabilidad, precisamente la que no han tenido sus recién elegidos gobernantes. Que 10 millones de personas puedan decidir, con sólo una semana de plazo y con una información en muchos casos seguramente intuitiva, afectará a corto plazo a todos los ciudadanos europeos y a largo plazo a todos los habitantes del mundo.

Parece catastrófico, pero la cuestión final es esa. Y no culpo de ello a los gobernantes griegos, como tampoco defiendo a los negociadores del otro lado, el llamado "Eurogrupo". Por si fuera poco, parece que volvemos a un juego de fuerzas entre la Europa Occidental capitaneada por Alemania y la Europa Oriental capitaneada por Rusia. Vladimir Putin ha ofrecido ayuda a Grecia en caso de que finalmente no decidan aceptar las condiciones de Europa. Entonces, ¿qué tenemos? Una decisión trascendental para los griegos: o nos quedamos en Europa con el euro como moneda, o nos vamos de la zona euro y tenemos ayuda de Putin (con todo lo que eso conlleva). 

Si yo fuese griego, ninguno de los dos panoramas me parece muy alentador. Quedarse en Europa implicará más sacrificios económicos a un país al borde de la quiebra; si vamos con Rusia podríamos tener dinero, pero ¿a cambio de qué? ¿De menos libertades? ¿De entrar en una órbita de pérdida de derechos, corrupción, mafias...? Yo lo que veo, y esto es solo una opinión, un nuevo episodio de equilibrio de fuerzas como no habíamos visto desde la Guerra Fría: Alemania contra Rusia.

Así las cosas el "efecto dominó" llega también a nuestro país. Syriza es el equivalente a Podemos en nuestro país. El triunfo del partido ciudadano en Grecia para muchos constituye el augurio del cambio para España en las próximas elecciones generales encabezado por Podemos. Rajoy, que es poco creíble en estos momentos, manifiesta públicamente que la situación de Grecia no es la de España y que aquí estamos "mejor preparados". En fin, poco creíble. La sensación de que la situación económica de Europa pende de unos hilos que pueden ser cortados el domingo por los ciudadanos griegos estremece. Mientras, los dirigentes de Podemos siguen defendiendo las decisiones del gobierno griego y el órdago a las políticas económicas del FMI y del "Eurogrupo". Total que hay lío, mucho lío, pero también tengo la sensación de que si una decisión tan importante va a afectar a mi futuro económico cercano, me gustaría ser partícipe de ella, no que por mí voten los griegos, no sé cómo explicarlo para que se entienda (al margen que yo de economía tengo los conocimientos básicos). Por cierto, en el blog de Paquito del cual tenéis el enlace en la lista a la derecha, la explicación de esta situación está muy bien explicada ;)

Y mira que yo le tengo cariño a Grecia como país. La cuna de nuestra cultura, país cargado de arte, de tradiciones únicas, con un clima mediterráneo como el nuestro, con un idioma peculiar y del que proceden muchas palabras de nuestras lenguas. Grecia celebró los Juegos Olímpicos en 2004, ganó Eurovisión en 2005, lo organizó en 2006 y tuvo su "trienio" de esplendor. Llegó la crisis y todo quedó convertido en un "bluf". Lleva en Europa más tiempo que nuestro país (desde 1981) y ahora está en un momento crucial. Así que mis "12 points" no pueden ir estos días para "Hellas" y espero que el pueblo griego lo tenga claro el domingo, si no surgen nuevos acontecimientos antes. Yo lo tendría claro: me quedo en Europa.