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jueves, 4 de octubre de 2012

EMIGRACIÓN

El otro día vi un reportaje en internet de un programa de la cadena Cuatro que me gusta mucho. Se trata de "21 días" y es uno de esos documentales a medio camino entre el "reality" y la información pero que suele impactar. La dinámica del programa es siempre la misma: una reportera adopta durante 21 días un rol y nos muestra como es su vida con ese rol. En la primera temporada de este programa había temas más impactantes: "21 días viviendo en la calle", "21 días como inmigrante ilegal", "21 días viviendo en una chabola" y el que más me emocionó fue "21 días ciega", reportaje que les puse a mis alumnos mayores y en el que la reportera fue a un oculista para que le tapasen los ojos durante 21 días y empezar a vivir como una persona ciega. Me impactó y aprendí mucho.

Ahora es otra reportera quien hace los programas y el otro día vi el titulado "21 días buscando trabajo en el extranjero", en el cual la muchacha se va a Noruega a buscar trabajo y allí contacta con ciudadanos españoles que acaban de llegar o llevan poco tiempo en el país y han llegado con lo puesto. Esa situación sabemos que está ocurriendo con mucha gente en España, aquí se nota la llegada masiva de gente joven buscando oportunidades laborales. Pero el reportaje, a pesar de la actualidad, te lleva a 50 años atrás, cuando la gente salía de España con lo puesto, sin saber idiomas y sin formación. Los casos que salieron en Noruega eran similares, destacando el de una pareja gallega con dos hijos pequeños que tenían que recurrir a la ayuda social para comer, para vestir y para todo, esperando a que al cabeza de familia le hiciesen un contrato de trabajo por el cual accederían a ser ciudadanos de pleno derecho. Por suerte a esa familia le llegó el contrato de trabajo y la emoción que tenían era como si les tocase la lotería.

La cuestión es que salir de España, algo que mucha gente se plantea como alternativa a la crisis, es un proceso complicado al llegar al país elegido. Aquí en Holanda también vivimos situaciones bastante frustrantes con la organización de este país incluso entre los profesores que llegan a la ALCE. Los trámites nos los hacen complicados y desde los últimos meses notamos incluso recelo y precaución ante todo lo que significa "España". Un proceso sencillo como sería poder abrir una cuenta corriente o alquilar un piso se convierte en una odisea.

Pero volvamos al reportaje. Quien lo vea se queda en España y no sale. No es "Españoles en el Mundo" donde todo es guay y la gente vive feliz con actividades en la naturaleza o comiendo los platos típicos del país en cuestión. En Noruega se ve un "piso patera" donde duerme uno de los españoles a los que la periodista sigue y al que llegan dos traficantes de droga y que abandonan ante el peligro que supondría compartir con ellos un habitáculo donde dormirían 5 personas; también el idioma. Da igual que sepas inglés, francés o alemán, Noruega tiene su idioma y te piden saber noruego. La imagen de la mujer gallega yendo a por ropa para sus hijos a una institución tipo Cáritas y haciéndose entender por señas es la misma que hace 50 años. Lágrimas y desesperanza. Su marido trabajando en una empresa de limpieza hasta las 10 de la noche, pagándole no se sabe bien cómo y esperando el ansiado contrato que les hace "legales" en el país, con acceso a escuela para sus hijos, a un salario digno, a derechos laborales. Y las escenas de otra emigrante que acude a una entrevista de trabajo presuntamente en una empresa relacionada con salones de belleza y lo que le ofrecen es un empleo de tipo piramidal en donde tiene que conseguir clientas que se quiten las arrugas, en un país que no es el tuyo y en el que no tienes tu red de contactos sociales.

No todo fue negativo, se habla también una chica que era la viva imagen de lo que implica ser emigrante: introducirte en el sistema del país en el que te asientas. Una joven de 23 años que trabajaba en una zapatería y que llevaba un año y medio en el país y ya se defendía mínimamente en noruego, pudiéndose comprar una prenda cara y plantearse ser madre porque el estado noruego te facilita todo. El caso es que no pude evitar comparar lo que veía con Holanda y aquí ocurre algo similar. Aquellos que se han introducido en el sistema sólo le ven ventajas, aunque para ello el primer paso, sin duda, pasa por saber holandés. 

El caso es que, como os he comentado, estos últimos meses la riada de españoles hasta se nota en el Consulado, esperando para que nuestras dos compañeras de la sección laboral les faciliten la obtención del BSN (ex Sofi Nummer) y a partir de ahí, cuenta corriente, alquiler, registro..., proceso que puede llevar a más de alguno a coger de nuevo el billete de vuelta y regresar a casa. Lo triste es que se vengan con ilusiones de mejorar en la vida y al mes estés deseando volver a casa porque un país no te acoge como esperabas.

Conclusión: es muy triste comprobar que la historia se repite, que lo que pasaba hace 50 años vuelve a ocurrir ahora; que puedes tener skype, iPhone y estar plenamente conectado con el mundo, pero hay que pensar en los que llegaron en trenes por aquellas fechas con una maleta de cartón y sin contacto directo con España. Yo mientras os escribo esto veo TVE Internacional, pero hace 50 años... Aún así, para los que salgan de España, mucho ánimo, paciencia, ilusión, sonrisa, ganas y los problemas colgados en el perchero de casa. Siempre se tiene que sacar algo positivo de lo que puedas vivir en otro país, aunque en pocas semanas vuelvas a casa habrá siempre un aprendizaje que te haga reflexionar, madurar y avanzar en la vida.