Mostrando entradas con la etiqueta Salud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salud. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de diciembre de 2014

DÍA DE LA SALUD

Está todo preparado en España para que mañana se conmemore un nuevo "Día de la Salud". La celebración ocurrirá más o menos a partir de las 12 del mediodía, una vez que la población se haya dado cuenta de que la vida continúa y se empiece a decir, como una retahíla, la que será la frase más repetida del día: "Lo importante es tener salud".

¿Desde cuándo se celebra esta importante fecha? Desde que a alguna persona ingeniosa se le ocurrió implantarla a raíz de no recibir ningún premio sustancioso en la Lotería de Navidad, que se celebra mañana. Es uno de los días mágicos del año en España y esperado desde julio que es cuando se empiezan a vender los décimos en todas las administraciones de España. Estos días los informativos recogen los preparativos, los ensayos de los "niños de San Ildefonso", las típicas imágenes del precintado del salón, los bombos... Desde hace dos años se celebra el sorteo en el Teatro Real de Madrid y desde esta madrugada habrá gente haciendo cola para coger uno de los mejores puestos y ver el evento.

No es para menos. Se trata del sorteo más famoso del mundo, el que más premios da en cualquier país y el que sirve oficialmente para empezar la Navidad en España. No cabe la menor duda que no seríamos como somos por muchas cosas, una de ellas este sorteo. La tradición de compartir décimos o imprimir participaciones de un número es otro de los rituales típicamente españoles y del que estamos muy orgullosos, lo que nos diferencia de los demás. Y, por si fuera poco, desde hace unos años el anuncio de televisión del sorteo es de los más seguidos, parodiados y recordados durante años. Aquí os dejo el de este año que parece ser está basado en una historia real que además ocurrió en Galicia.





La cuestión es que todos jugamos, aunque hoy han dicho en los informativos que "solo" lo hacemos 28 millones de españoles a 66 € de media. Yo no niego que juego y más que la media, porque compro décimos, participaciones del barrio, de colegios, de compañeros que están en tal o cual asociación... y me ilusiono porque desde luego a alguien le toca. Yo tuve una compañera en Holanda que le tocó el Gordo hace unos años, así que desde luego toca a quien juega. 

Pero lo bonito del día de mañana es que por unas horas la gente se olvida de sus problemas cotidianos. No hay crisis, no hay corrupción, no hay enfermedades... Y ver descorchar el champán, abrazarse a padres, hermanos, hijos, parejas, a mí personalmente me emociona mucho porque aunque sea a unos pocos este sorteo les puede arreglar la vida. Luego surgen historias, anécdotas, verdaderos cuentos de Navidad y también alguna pesadilla, como la del anuncio pero sin final feliz.

Aunque siempre se tiene la ilusión, es poco probable que mañana diga que me cambió la vida. Procuro tener algún décimo o participación que acabe en cada cifra, del 0 al 9, así por lo menos malo será que no me dé para comprar un décimo para el sorteo de Reyes, que curiosamente me suele salir más rentable porque algún reintegro o terminación puede darme más beneficios que gastos. Pero si me toca una cantidad considerable (me refiero a un gran premio) no diré nada, aunque tampoco me escaparé ni me iré al Caribe. Siempre se piensa qué haríamos si nos tocase una gran cantidad de dinero por azar. Pues yo sinceramente no creo que deje de trabajar, es más, siempre he dicho que me encantaría crear trabajo, montar un negocio que pueda dar unos cuantos puestos de trabajo; darme algún capricho siempre referido a viajes, liquidar las deudas (básicamente la hipoteca) y si todavía queda algo, poder hacer un donativo a alguna ONG o asociación que ayude a colectivos necesitados y por supuesto ayudar a mi familia: hijos, padres, hermano y sobrinos. No creo que sentirse "millonario" me pueda cambiar mis principios éticos ni que me vuelva loco como le ha pasado a algunos también, pero sí que buscaría la manera de administrar bien ese dinero para vivir, básicamente, desahogado.

Pero, como bien digo al principio, lo mas probable es que me sume a los más de 27.990.000 españoles que junto con los otros 20 millones que no juegan celebremos el "Día de la Salud", ya he mandado hoy algún mensaje recordándolo, pero mañana al mediodía arderá el whats app con los chistes y bromas pertinentes sobre el tema. ¡¡Ehh!! Pero la ilusión no se pierde...

BÓ NADAL



(Si toca este número, que sepáis que lo elegido aleatoriamente de las imágenes de Google, pero yo no lo tengo... ya sería casualidad!!)





martes, 16 de diciembre de 2014

¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ?

¡¡PERDÓN!! Casi un mes sin escribir, os debo un post por lo menos, pero es que este curso está cargado de cosas que me llevan tiempo de ordenador y que contarlo aquí puede resultar tedioso para un profano en trabajo educativo, así que hoy, después de exámenes y evaluaciones de alumnos, allá voy.

La actualidad trae noticias sorprendentes. Uno que está empezando a implicarse en la política activa, ve desde una tribuna un tanto privilegiada el terremoto político que está viviendo España. La irrupción de Podemos en la cancha política ha hecho añicos el bipartidismo y la sociedad española ya pide a gritos una reforma profunda de nuestro sistema democrático, partiendo de la base de una reforma constitucional que sirva para unos 30 o 40 años en adelante y que podamos votar los que no lo hicimos allá por 1978. Es otra sociedad y hay que ir adaptando el acuerdo marco. creo que 2015, con elecciones municipales y autonómicas en mayo y generales en noviembre, será un año decisivo para ese relevo. La crisis, la corrupción, la ausencia de transparencia... han acelerado la necesidad de ese cambio que tiene al PSOE en la vanguardia del mismo y al PP frenándolo todo y escondiendo (o más bien intentándolo ya donde no se puede tapar nada) todos sus escándalos políticos, financieros e incluso electorales, según se ha sabido hoy mismo de dirigentes de la Comunidad Valenciana sucios hasta el tuétano. Y mientras Podemos intentando que no minen su proyecto y manteniéndose a flote holgadamente, aunque con ciertos problemas también para consolidarse como fuerza alternativa. Mientras, los nacionalismos muertos, IU bajo mínimos y UPyD buscando ser un partido "bisagra".

Todo esto afecta a situaciones puntuales en el país. Medidas populistas de los gobiernos de turno que no solucionan nada, ya que sigue habiendo paro, no hay creación de empleo, se explota al trabajador y aquel que hace 6 años ganaba 1000 euros hoy se conforma con ganar 500 y haciendo horas extra sin retribuir por miedo a irse a la calle. Nunca en la historia reciente se han perdido tantos derechos laborales y sobre todo, derechos ciudadanos y libertades individuales. Por suerte, nos mantenemos a flote (incluído yo pero por otras circunstancias que bien sabéis deducir los que me leéis habitualmente) sobreviviendo a costa de nuestros padres que alimentan a sus nietos y también a muchos hijos de 40/45/50 años. Recuperar lo perdido costará décadas, no creo que ni mis hijos lleguen a vivir con el bienestar que tuvimos hace 7 o 10 años, y mucho menos si eso que llaman "el pueblo" sigue votando a este partido de derechas neoliberal que es el PP, que nos lleva irremediablemente a la pobreza, a la restricción de derechos y libertades y a que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Las pensiones bajan, la sanidad y la educación han perdido calidad, no hay prestaciones sociales, la gente pasa HAMBRE o los desahucian por no pagar la hipoteca. Triste panorama.

Pero en medio de este infierno en que parece se ha convertido España, aparece de vez en cuando una noticia que te hace tomar perspectiva, como dice mi buen amigo Paquito. Ayer se publicaba en "La Voz de Galicia" la siguiente noticia:


Al leerla no pude más que acordarme de la idiosincracia de los países centroeuropeos: trabajas - pagas tu seguro médico - si no lo usas, te devolvemos dinero a final de año - si lo usas pero NO has pagado esa cobertura... jódete. Y todo eso con el agravante de pagar 10 € al día por la medicación, sin su esposa que lo acompañe porque no puede pagar su estancia en Alemania y sin derechos laborales porque su empresa no lo readmitirá. Y es una víctima más no sólo de nuestra crisis, ya que emigró ante la falta de empleo en Galicia como muchos otros (lo que los del PP llaman "movilidad geográfica") y el país de acogida también le da la espalda con un simple "lo siento, te tocó". Recordé también una historia trágica sobre la eutanasia en Holanda que vivió una de las españolas que traía a sus hijos a nuestras clases porque la cuestión de fondo es la misma: PAGA y si lo que has pagado te da para tu tratamiento, pues serás bien atendido, si no, reza y que haya suerte. Lo positivo de esta noticia es que la comunidad solidaria, la red social de españoles en Francfort está ayudando a este hombre, es decir, ese sentir español apareció y ninguna crisis nos lo va a quitar. CONCLUSIÓN: mientras tengamos nuestra sanidad y educación públicas, me quedo aquí sin dudarlo, porque tenemos los mejores profesionales (entre los cuales modestamente me incluyo), porque somos más acogedores, más humanos y más solidarios con la gente que lo pasa mal; porque no somos números ni máquinas generadoras de beneficios para las empresas (aunque ya algunos empresarios lo hagan aquí con el beneplácito de estas políticas neoliberales apadrinadas por Angela Merkel y abanderadas por nuestro gobierno).

Algunos dirán que esto realmente es justo, que este señor debe pasar por esa situación porque así son las reglas del juego en Alemania. PUES NO, para mí jamás una persona debe dejar de recibir la asistencia médica correcta y necesaria cuando hay una enfermedad como esta mientras esté en un país de eso que llamamos Europa y posea los medios para hacerlo. La cuestión es que en España ya hay gente que piensa así, que deberíamos tener los servicios por los que pagamos individualmente y no en colectivo... En fin, que cada uno saque sus conclusiones. 

Y cambiando radicalmente de tema, decir que al mismo tiempo que vemos unas necesidades de primer orden en muchas familias, también vemos en estas fechas luces de neón de Navidad, centros comerciales con los parkings llenos, pistas de hielo, poblados de Navidad... El consumismo es cada vez mayor en estas fechas y las familias se van disgregando, como dicen mis compadres, se "descentraliza" la Navidad y no se está siempre con los mayores. Yo no dejo de ser clásico en esto, aunque también es verdad que después del divorcio odio más estas fechas y estoy deseando que pasen. Me gustaría que mis hijos y yo, mi hermano y su familia y mis padres estuviéramos juntos en Nochevieja, que es cuando me tocan este año los hijos por convenio (¡qué horroroso es legislar los afectos!). Pero como hay que sacar lo positivo, se acerca el día 22, uno de mis días mágicos del año porque da gotas de felicidad en forma de millones a algunos lugares de España con la lotería, y eso es bonito y provoca felicidad. También se acaba otro año y vamos sumando (o descontando algunos), reflexión, madurez, metas conseguidas... Hay días que siento que vivo inmerso en una completa pesadilla desde abril de 2013 y que algún día tengo que despertar, pero no, esto es real, mis hijos viven en otra casa y yo los veo los miércoles y fines de semana alternos, 10 días en Navidad, etc. Una compañera de partido que está en la misma situación que yo me habló un día de "niños maleta" y eso me genera tristeza, porque las leyes permiten que esto ocurra. Ayer hice de nuevo el "paseíllo" por las aceras del barrio hasta la casa donde viven mis hijos con el ruido de las ruedas de la maleta repicando en las baldosas de la acera, mis hijos con sus mochilas del colegio y sus cosas en la mano. Atroz.

En fin, negar la realidad sería muy alienante, así que hay que vivir con ello aunque no lo desee. Lo que más me hace disfrutar sigue siendo mi trabajo, con nuevos retos que os iré contando, con las emociones de mi "tribu" de (¡ya!) 22 niños y niñas (acaba de incorporarse un niño rumano al que estoy enseñando a leer, a sumar, los colores, las comidas..., pero esa es otra historia que también nos habla de inmigración y de lo bien que estamos en este rincón del mundo), con sus detalles hacia mí y su trabajo. En mayo, un médico al que acudí por una prueba, me vio tan triste que me animó diciéndome, "Alfonso, eres muy importante para mucha gente, para esos niños a los que les das clase". Y es verdad porque en la vida los alumnos que te recuerdan regresan a ti de una u otra forma... ¡¡que se lo digan a Facebook!! Y no hay mayor recompensa.

Pues nada, aunque tarde en escribir, aquí estoy y seguiré escribiendo porque me relaja y me sirve de terapia. Espero hacerlo antes de que acabe el año, pero por si acaso, BÓ NADAL a los de aquí, a los de allá, a los que me leen, a los que no, a los niños, a los grandes... a todos. Seguimos adelante.




miércoles, 19 de noviembre de 2014

EN FORMA

Este invierno me he propuesto hacer ejercicio. Nunca fui un forofo del deporte, además mis experiencias deportivas siempre fueron abocadas al fracaso. Era una auténtico "paquete" en Gimnasia (en mis tiempos se llamaba así) allá en la EGB, llegando a suspender alguna evaluación y a odiar la asignatura porque se basaba en la consecución de unas marcas. Hacer el pino contra la pared, subir por una cuerda, hacer el puente, la voltereta lateral (que nunca llegué a hacerla), suponían para mí un auténtico suplicio y deseaba que el día que había Gimnasia el profe dijera "hoy deporte libre" para no hacer nada. Carreras de resistencia que me dejaban muerto y todo esto bajo el frío, la lluvia, el viento, en un campo de piedras allá arriba donde más daba el viento el Coruña. En fin, que si querían hacer méritos para que odiase la asignatura, lo lograron.

Además, los deportes se me daban fatal; bueno, básicamente sólo había un deporte, evidentemente el fútbol. Si eras de los buenos, acababas siendo admirado por todos y el líder de aquella manada de 41 chavales, todos varones, que vivían por y para el deporte rey. Y si no jugabas, eras el raro, la "nenaza", el débil, etc. La verdad es que eso me marcó bastante, llegando a vivir verdaderas situaciones de lo que hoy se considera "bullying", así que mi pandilla de amigos eran los que jugaban de pena y teníamos otras cualidades más intelectuales. Aún así, llegué a formar parte de un equipo de fútbol en el colegio, adonde íbamos a entrenar los sábados por la mañana y recuerdo que en un partido marqué mi único gol oficial, no me digáis contra quien porque fue algo excepcional. 

No se promocionaban otros deportes, tal vez un poco el baloncesto, pero ni de lejos lo que suponía el fútbol. No aprendí a nadar en una piscina ni nos llevaban a ella, y que decir de otros deportes aún hoy minoritarios. Así que todo lo que significaba equipo para mí era un rechazo total, de ahí que empezase a vivir bastante de forma individual. El caso es que a mí me atraían deportes poco comunes. Una vez hubo un campeonato de ping-pong en clase y yo me apunté porque algo controlaba. Quedé tercero, con el enfado del rival que quedó 4º que protestaba diciendo "¡cómo me va a ganar él!", como si fuese el apestado, el que no tiene permitido destacar. Como podéis deducir, un caldo de cultivo fermentado para fomentar el odio, la discriminación, el "apartheid", así que a los curas de los Escolapios (¿por qué no decirlo?) les debo poco en este aspecto. Académicamente sí, funcionaba, lo que generaba también el odio de los demás, por lo que al llegar la adolescencia, al terminar 1º de BUP (y no 8º como sería lo lógico), mis padres decidieron que ya estaba bien de ir con "orejeras" por el mundo y que Alfonso al instituto público. Fue, sin duda, la decisión más acertada que tomaron respecto a mi educación en toda su responsabilidad en este campo. Y allá llega un chavalín de 14 años salido de los curas al meollo de un centro educativo de barrio periférico, con un entorno heterogéneo que iba desde familias de clase media acomodada hasta familias de clase baja con algún hijo en asuntos turbios o metido en drogas. No era inusual ver a las puertas del instituto algún "raterillo" de toda la vida ofreciéndote hachís para hacerte un porro, pero lo que más significativo fue de esos tres años fue la apertura de mente que tuve, allá por los benditos años 80. El mundo real aparecía ante mí en la época crucial de la vida, la adolescencia.

Pero volvamos al deporte, que de eso se trata. En el instituto la asignatura ya no era Gimnasia, sino Educación Física. Los profesores se preocupaban ya más de fomentar la vida sana, la realización de ejercicio constante, el descubrimiento de otros deportes. Allí jugué al bádminton, al voleibol, alguna prueba atlética... Era otro concepto, otra manera de de entender el culto al cuerpo, por decirlo de una forma clara, un sentido sano. Al acabar COU y a las puertas de empezar la Universidad, ese verano me apunté a un curso de piragüismo en un club local. La experiencia fue buena, pero no con visos de continuar en invierno por las condiciones climáticas de la ciudad y porque los estudios requerían un trabajo constante. La cuestión es que la semilla del rechazo hacia el deporte se sembró en el colegio de curas y continúa aún hoy. Pero claro, esa insistencia por parte de los medios de comunicación y la comprensión y asimilación de que el ejercicio físico es necesario para llevar una vida sana, hace que uno se plantee de todo, desde ir al gimnasio a ir a nadar o simplemente caminar.

Caminar sí, mucho, de ahí a pocos años hice el Camino de Santiago en verano desde Borce (Francia) hasta Compostela en la experiencia más positiva que tuve en mi vida, junto a la de ser padre. Coincidir o no con gente que tiene el deporte como una faceta de su vida, también te motiva, así que luego llegó la etapa de la natación, cuando estaba destinado en Tapia de Casariego y abrieron la piscina municipal de Ribadeo. Allá iba un par de días a la semana, incluso me apunté a un curso de perfeccionamiento porque yo ya sabía nadar, después de unas vacaciones en Mallorca donde aprendías sí o sí. Pero un secreto, confesable: jamás aprendí a tirarme de cabeza y es una de las cosas que intento año tras año y me encantaría hacerlo bien.

El caso es que uno también es torpe, no tiene los movimientos corporales muy interiorizados, pero las experiencias deportivas continuaron. La piscina continuó, hubo también alguna escaramuza en algún gimnasio, pero todo fracasaba por una causas u otras. En la piscina me dio un herpes interno parece ser que por el cloro del agua; en el gimnasio tuve una sobrecarga muscular en el deltoides que me hizo dejarlo... así que asumí que lo mío tendría que ser caminar, que a fin de cuentas era lo que mejor se me daba. Llegué a apuntarme a tai-chi y también lo tuve que dejar porque las vértebras lumbares y del sacro acabaron creándome un dolor infernal en esa parte del tórax. Cuando regresé a Coruña en 2007 nos hicimos el abono familiar en un centro deportivo municipal, así que alterné piscina de nuevo con actividades dirigidas ("step") pero de nuevo un stop por problemas físicos.

Total, que marcho a Holanda y allí la bici suplanta a todo y bueno, era un aliciente. Al volver y después de pasar un año en el que sólo andar no servía para reducir la grasa que ves que se acumula en la parte baja del tórax (es decir, "barriguiña" que decimos por aquí), hay que dar el paso y volver al gimnasio. Y en esas estoy: dos días a la semana con ejercicios cardiovasculares y de tono muscular, asesorado por monitores. 

Ni que decir tiene que no voy con ganas, pero me obligo a ir. No es mi vida ni me divierte ni nada por el estilo. Además, en este megagimnasio te encuentras con gente que debe vivir allí por la musculatura que tienen, los ríos de sudor que echan en las bicicletas estáticas o en las cintas de correr. Hay momentos en que tu ego se derrumba porque tu barriga sigue ahí y a tu lado entrena un "cachas" empapado en sudor que está pletórico. Coincides con gente del barrio, con algún familiar o amigo y bueno, pasas una hora y media ejercitándote para poder mirarte al espejo y verte bien y contento contigo mismo. Sí que es verdad que te sientes mejor, pero pereza da mucha y si aún encima no ves resultados a corto plazo, a mí me agobia un poco.  Pero bueno, todo sea por el bienestar, la buena forma y un poco por la imagen, en esta sociedad donde todavía la obesidad o los "kilos de más" siguen siendo un estigma, siempre tiene más fácil la relación social el/la que tiene buena imagen y buen tipo, aunque sin pasarse. Yo he visto gente en el gimnasio o que les falta poco para poder definirse como deformes. Todo es malo si te pasas, así que en eso también la medida justa.

Pues nada, que os iré contando cosas del gimnasio, con algunas máquinas parece que hay que hacer un master para entenderlas, pero no puedo negar que me benefician cuando me haga de nuevo un análisis ya os diré si me bajó el colesterol. Saludos