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lunes, 8 de julio de 2019

VERANO ESPAÑOL

Decir verano en Galicia un 8 de julio es estar muchos años aún esperando por él. Tuvimos una semana bochornosa de calor en junio y después las temperaturas bajaron considerablemente teniendo incluso nieve en las montañas y a día de hoy se cuentan con los dedos de una mano las jornadas que han venido verdaderamente de playa.

No ocurre así en el resto de España, donde una ola de calor que puso los termómetros al límite (algunos lugares llegaron a 47º) hizo que sus habitantes envidiaran estar en esas fechas en Galicia. Sin embargo, decir verano en España es decir sol, playa, terraceo, chiringuito y desde hace pocos años también decir "balconing" en Magalluf, uno de los municipios mallorquines que desea por una parte que lleguen los turistas porque dejan dinero y por otra no, porque solo dan problemas. Y cuando hablo de problemas hablo incluso de muertes por esta práctica que vino importada probablemente de esos países que tanto anhelamos por su civismo como son Suecia, Holanda, Dinamarca, etc., pero que luego resulta que sus ciudadanos son tan marulos que acaban muriendo haciendo esta actividad que seguro en su país no hacen.

Hoy me levanto con la noticia de un joven sueco de 24 años muerto porque se cae desde un quinto piso en Mallorca. Me da igual si estaba haciendo "balconing" o no, el caso es que viene a España a hacer lo que en su país no le dejan. Y no es el único. MILES de jóvenes (y no tan jóvenes) de todos esos países, incluyendo a los "formalitos" del Brexit, los gentlemen británicos, también, protagonizando escenas más propias de seres tipo Neanderthal o Cromagnon que humanos con un sentido cívico. ¡Ah! Y no, no vienen musulmanes a alterar el orden, como pueden pensar algunos, vienen estos, voy a decirlo, subnormales a poner en jaque a las Fuerzas de Seguridad españolas, a los servicios de emergencia, a los vecinos, al resto de turistas para, en muchos casos, volver a su país en una hermosa caja de pino, y seguramente echando la culpa a algún factor de nuestro sector turístico como la seguridad del balcón, o de la piscina, o de la discoteca o de lo que sea. 

Sinceramente, me indigna soportar a esta gente. Y curiosamente no he visto a nadie llamar a estos energúmenos "CHUSMA" como les llaman a otros que llegan en los bajos de un camión o en una patera a nuestras costas y no precisamente para hacer turismo. Estos días ha vuelto a reaparecer otro caso de cromañones como los de Pamplona, de lo que hablé largo y tendido aquí, juzgando a 6 hombres que violaron a una menor de 14 años en Manresa (Barcelona). He llegado a ver comentarios en las redes sociales diciendo que se ocultaba la repercusión de este caso porque los hombres eran inmigrantes y la menor también y que a "la izquierda" no le interesaba porque les protegía... En fin.

Total, que entre unas cosas y otras uno añora aquellos veranos en los que pasabas horas en la calle, que ibas a cualquier playa sin mirar el tiempo, que dormías en cualquier cama con tus primos hacinados, que nos juntábamos 20 para comer y cenar, que no nos echaban crema (craso error) y las quemaduras del sol las curábamos con leche fría sobre la piel (verídico). Hace ahora 40 años fui por primera vez a Mallorca, era 1979 y la primera vez que volaba, incluso que viajaba fuera de mi región. Mi padre tuvo vacaciones por primera vez y allá nos fuimos, a Manacor, con mis tíos, mis primos, los primos de mis primos... cada día a una cala, sentados en el maletero de un coche en sentido inverso a la marcha sin ninguna protección (recuerdo que era un Simca 1200), de Manacor a Porto Cristo, a S'illot, a Cala Domingos, a la Costa de los Pinos... y éramos felices. Hoy parece que si no vas a las Maldivas a hacer buceo entre peces payaso o al Nepal para beber té con leche de yak, no has viajado. Yo, aunque hago algún viaje así que luego os cuento paso a paso, echo de menos que mis hijos no tengan la oportunidad de vivir esos veranos donde andábamos, literalmente, "a monte". No nos poníamos enfermos, nos cortábamos y poníamos una tirita, comíamos veinte mil helados y polos, la ensaladilla no llevaba un proceso de frío como está ahora establecido... En fin, parece que hablo de la Prehistoria.

Pues nada, que espero que vuestro verano sea positivo y sobre todo relajante, pero sobre todo lleno de vivencias (no experiencias) que os hagan recordarlo dentro de otros 40 años si seguimos aquí. Los que vienen a hacer "balconing" como única vivencia después de su anodino año entre nieves y frío allá por el Báltico, pues me parece que son candidatos a vivir en los próximos años una depresión y otras consecuencias peores porque tienen una vida y mentalidad preocupante, eso, por supuesto, si ya no han vuelto en una caja de pino como dije antes después de empotrarse contra el suelo de un hotel de Mallorca porque calcularon mal la distancia desde el balcón de su apartamento a la piscina. Ojalá no ocurra mucho este año y que se viva un veraneo tranquilito en cualquier lugar de España. 


viernes, 12 de octubre de 2018

RELIGIÓN, POLÍTICA Y TRAGEDIA

Han pasado unos días de octubre más que revueltos. En A Coruña hay un clima de crispación a nivel municipal que, acabando la legislatura, se ha calentado más con un incidente más parecido a una película de Berlanga que a una ciudad moderna del s. XXI. Pongámonos en situación:

A Coruña es una de las ciudades más pobladas del Noroeste de España, referente en toda Galicia y, junto con Vigo, los núcleos comerciales e industriales de la región. Eso no quita que mantenga sus tradiciones religiosas. El pasado domingo día 7 fue el día de la patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario. Tradicionalmente se hace una pequeña procesión en la Ciudad Vieja y desde hace pocos años se confecciona una alfombra floral de madrugada para que cuando salga la imagen del templo esté la calle adornada con dicha alfombra. Pues bien, este año dos horas después de acabar de confeccionarse a las 3 de la madrugada, aparecen unos operarios del servicio de limpieza con la orden  de que tenían que barrerla y retirarla. Llegaron a salir a la calle hasta los sacerdotes dominicos que viven la lado del templo donde está guardada la imagen de la Virgen, pero no hubo marcha atrás. La asociación que hizo la alfombra durante 14 horas, indignada, los vecinos que acuden anualmente a la misa y a la procesión, igual. Y la ciudad, conmocionada. 

Las redes sociales ardían esa mañana y cuando el Concello emitió un comunicado diciendo que todo se produjo por un "lamentable error que intentarían subsanar de alguna manera", nadie creyó las declaraciones de la concejala y posteriormente del alcalde. Para más inri al día siguiente había pleno municipal y a las puertas del ayuntamiento se congregaron muchos vecinos indignados para protestar y llenar la puerta de claveles. Algunos accedieron al salón de plenos, el alcalde (yo creo que sinceramente) pidió perdón y que "de corazón" sentía lo ocurrido, pero ahí explotó todo. Los vecinos empezaron a interrumpir el pleno, a increparle, a tirar flores desde la grada al salón e incluso a decir una mujer "estas flores son para tu tumba porque nadie te las va a llevar" (ver vídeos)

Sinceramente, a pesar de que la gestión municipal por parte del equipo de gobierno de Marea Atlántica es nefasta en muchos ámbitos sociales, creo que el acto no fue intencionado y creo las palabras del alcalde pidiendo perdón. Pero la reacción de la gente me pareció un vodevil, al más puro estilo Berlanga, como dije antes. No deja de ser una alfombra de una celebración religiosa. Entiendo que duela tras 14 horas de trabajo duro, pero... ¡señores y señoras! ¡Es una alfombra! Comentaban en redes que a muchos y muchas que fueron a increpar al alcalde habría que verlos también en una manifestación cuando matan a una mujer o a favor de la Educación, la Sanidad o las pensiones. Pero seguro que no, que no van.

Total, que la reflexión es que todavía persistimos con eventos religiosos a cuestas. Es muy difícil acabar con este poder de la Iglesia, es como tener algo imbuído en la sangre del que no te puedes desprender y habrá que hacerlo algún día, dirigirnos a una sociedad LAICA en el que la Religión solo forme parte de la vida privada de las personas. Fíjense si el incidente ha sido importante que muchos ya lo han calificado como la posible pérdida de la alcaldía para las elecciones de mayo del 2019. Al tiempo.

Esa crispación ciudadana está en la calle. Los políticos de derechas buscan y rebuscan en currículums de ministros y altos cargos socialistas, fincas y casas puestas a nombres de sociedades para incendiar el ambiente. Y mientras, resurge la ultraderecha. El mismo día de la festividad en Coruña, un partido llamado VOX junta en un pabellón de deportes en Madrid a más de 5000 personas con proclamas a favor de echar a los inmigrantes, derogar la Ley de Violencia de Género, cadena perpetua, eliminación de las autonomías y, por si fuera poco, vivas a Franco. Terrorífico y estremecedor, sobre todo cuando te enteras que su líder hace pocos años manifestaba que en la Guerra Civil hubo "fusilamientos con mucho amor". Sin palabras. Algunos politólogos dan a este partido en futuras convocatorias electorales la posibilidad de llegar al Parlamento. Retrocedemos y nos hundimos, volvemos a tropezar en la misma piedra. En fin...

Pero todo esto pasó a un segundo plano cuando el martes tuvimos una enorme tragedia en Mallorca, además en la zona donde vive mi familia y que tanto conozco. Una riada por unas lluvias torrenciales en pocas horas arrasó la localidad de Sant Llorenç des Cardassar, dejando 12 muertos, 1 niño desparecido y muchos destrozos. Imágenes apocalípticas, como si apareciese un tsunami. Barro, ramas, coches apilados, casas destrozadas y las víctimas. Aún a estas horas siguen limpiando las calles, buscando al niño y valorando los daños. Es en estas situaciones cuando los ciudadanos olvidamos las ideologías y nos volvemos solidarios, ayudando a los que perdieron todo, llorando a las víctimas y poniendo lazos negros. Nadie puede dar una explicación del por qué, pero han dicho meteorólogos que un fenómeno así solo ocurre una vez cada 1000 años y da igual que esté el cauce del torrente más estrecho y urbanizado, porque daría lo mismo. Destrucción y muerte ha traído el agua a Mallorca. Por suerte, mi familia está bien aunque pasaron algún momento angustioso. Es una tragedia que recordaremos años, sobre todo los que tenemos un vínculo con la zona concreta donde ocurrió.


Pues así estamos en los primeros días de octubre. Esperemos que no haya más disgustos y que poco a poco vayamos acercándonos a 2019 tranquilitos, sin sobresaltos y claro, un poco más viejos. Hasta pronto.








sábado, 24 de agosto de 2013

MALLORCA

Mediterráneo.
Sol.
Playas y calas.
Brisa marina.
Paseo en barca y zambullirse en Cala Petita.
Sobrasada, ensaimada, gató, trampó, arros brut, "Quelytas", helados... ¡¡¡Mojito!!!
S'illot, Manacor, Porto Cristo, Sa Coma.
Terracitas de verano.
Descanso y relax.
Veraneo como debe ser.
Piscina privada
Turistas guiris.
Tenderetes vendiendo pulseras.
Bailes modernos al atardecer.
Tapas a precios irrisorios.

Pero sobre todo...

Niños.
Familia acogedora.
Compañía sana.
Sentirse querido y arropado.
Buenos consejos.
Entorno rural.
Nuevos amigos y amigas.
Fiesta de cumpleaños.
Música con DJ y solista excepcionales ("Call me baby") ;)


SON TOVELL y sus moradores, lo mejor. Grandes anfitriones y excepcionales personas. 8 días memorables y renovado por dentro y por fuera. Un lujo al alcance de pocos.

¡¡¡GRACIAS!!!