Mostrando entradas con la etiqueta Sentimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sentimientos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de julio de 2019

MALTRATO

Ayer oí el relato de una mujer maltratada. Una mujer cercana a mí. Tomando un café y contándome su calvario durante muchos, muchos años. Una mujer con la que tuve siempre mucho trato, con sus hijos y con su marido, el maltratador. No quiero dar muchos datos porque el peligro sigue estando ahí. Ahora vive sin él, desde hace poco tiempo, pero siempre alerta, que no vea su coche cerca de su nuevo domicilio, que no se cruce con él en una calle, a la puerta de un supermercado, cuando va a sacar dinero de un cajero.

Lloré. Lloramos. Nos abrazamos. Y en todas las situaciones que viví con ella, con ellos, jamás hubo el más mínimo indicio de maltrato. Ni marcas de golpes, ni rostros tristes, absolutamente nada. Pero la situación se reproducía cada x tiempo. Sus hijos también sufrieron maltrato, incluso con lesiones que jamás se denunciaron. Ella tampoco nunca denunció. Acabó huyendo.

No importa la edad, no importa el lugar, no importa la clase social. Existen, silenciosos. Y lo terrible es que probablemente tú, y tú, y tú, estés tratando diariamente con maltratadores y no lo sepas. Hombres que son capaces de aparentar una vida completamente feliz y ser unos verdaderos psicópatas. Imaginad que sois una pareja con hijos, los lleváis al colegio todos los días, los recogéis, conocéis a otros papás y mamás, a los compañeros de tus hijos, os juntáis en cumpleaños, incluso hacéis amistad más fuerte con algunos de ellos porque sois de edades similares o incluso trabajáis en el mismo sector, todos vivís en el barrio, compartís momentos por las actividades extraescolares de los niños e incluso llegáis a organizar una cena en casa un sábado, sois aficionados al mismo deporte o a una serie... Pues bien, ese con el que tan bien te llevas, es un maltratador. Y cuando te enteras te quedas con una cara de idiota que te hace cuestionar dónde has estado, qué has vivido, cómo es posible que hayas compartido con él sentimientos, vivencias y emociones que a lo mejor solo sabe él.

¿Y ella? Pues delante de vosotros totalmente cordial, simpática, abierta, colaboradora... pero en su intimidad vive prácticamente en el infierno, preocupada porque un día, sin más, se levante del sofá, le ponga las manos al cuello, empiece a insultarla llamándole PUTA, TÚ NO SIRVES PARA NADA, golpee a sus hijos, denigre a su familia política, etcétera, etcétera. Un proceso de anulación como persona que empezó ya probablemente siendo novios y que a pequeñas dosis vas integrando en tu modo de vida hasta que un buen día o eres noticia en los telediarios porque te ha matado o no lo eres y huyes, apoyada por tu familia, por tus hijos si ya son mayores, por tu entorno íntimo si realmente te cree lo que estás contando o te lo inventas por algún motivo. No, no es invención, es TERROR.

Y ahora que sé lo que pasó durante años y aunque ella sea la víctima total y doy gracias porque está viva aún, siento que todos nosotros también fuimos víctimas y cómplices. Víctimas porque el maltratador nos ha hecho creer en él, formaba parte de nuestro entorno como ella, y porque nos sentimos heridos por su constante mentira; cómplices al mismo tiempo porque no supimos detectar, si es que podíamos entreverlo, el más mínimo indicio de que esto estaba sucediendo. Y fueron años, muchos años.

Ayer ella llorando me dijo que "ahora soy libre y puedo vivir, tengo que vivir". Económicamente la situación no le favorece mucho, pero es capaz de tomar sus propias decisiones, de compartir sus emociones y de gestionar sus vivencias. Y yo aún estoy con un nudo en el estómago porque la quiero mucho y oirla me rompió. Cuando veo en los medios de comunicación a determinados políticos o personajes decir que todo esto es una "invención de las feministas y de la ideología de género", aumenta mi furia, que hay que contener porque sino acabaríamos convirtiendo el día a día en una lucha constante contra estos gurús que jamás han escuchado un relato como el de ayer.

Así que nuestro deber como seres que vivimos en sociedad es estar alerta, educar, concienciar, apoyar e integrar en nuestro sistema de valores la lucha contra la violencia machista. Que sí, que están ahí, silenciadas pero maltratadas. Y tenemos que acabar con esto, como sea. Y a ellos... no sé qué solución habría que darles. No sé si se pueden rehabilitar o no. Sinceramente, creo que si son realmente conscientes de lo que hacen, acabarían suicidándose porque han actuado como monstruos, como animales primitivos, reptilianos, no como seres humanos racionales. Mientras, NI UNA MÁS, por favor, luchemos por evitarlo.



domingo, 30 de septiembre de 2018

UNA MUJER VA AL MÉDICO (KOMT EEN VROUW BIJ DE DOKTER)

Tranquilos. Es sólo el título del último libro que leí. Más bien devoré porque la historia de tan triste pero real que es te atrapa. Además, como habréis deducido, el original del libro está escrito en neerlandés, ya que toda la historia está ambientada principalmente en Amsterdam, citando calles y lugares de ocio o esparcimiento reales, lo cual me incitó más a leerla. 

El caso es que cuando voy a la biblioteca del barrio (gran red de bibliotecas públicas las del Concello de A Coruña, por cierto), llevo una lista con posibles lecturas. Entro en el catálogo pero la mayoría están prestadas, así que rebusco entre el enorme estante de "novela" alguna que me llame la atención. Así descubrí algunos libros y autores que ahora recomiendo, como esta lectura. 

La historia es simple, pero está basada en la vida real de sus protagonistas, Carmen y Stan. Ambos trabajan en empresas dedicadas al márketing (muy holandés todo) en Amsterdam, son un matrimonio joven que acaban de tener una niña, Luna, que al inicio de la historia tiene solo un año. Carmen acude al médico porque tiene un enrojecimiento en uno de sus pechos y después de una serie de pruebas le diagnostican un cáncer de mama. Su vida gira de golpe 180º y el libro cuenta en primera persona todo el proceso de la enfermedad. Ya sé que puede ser un tema muy recurrente y que hay literatura sobre el mismo en abundancia, basada también en casos reales. Pero esta vez se añaden otros ingredientes. Stan es un hombre que, a pesar de estar casado con Carmen, siempre tuvo debilidad por el sexo con otras mujeres, con lo que la novela acaba convirtiéndose también en una confesión de sus aventuras, incluso a su propia mujer durante el desarrollo de la enfermedad, y de su propias acciones como padre, marido y persona. 

En torno a ellos dos aparecen otros personajes vinculados a sus vidas: sus compañeros de trabajo, la madre de Stan, sus amigos de siempre y Roos, la amante que Stan tiene en las fases más duras de la enfermedad de su mujer. Entre términos médicos, viajes, relaciones personales, lugares de ocio nocturno en la capital holandesa, sexo, se va desarrollando la historia de la que no quiero desvelar el final, aunque aparece en la contraportada del libro si alguien se decide a leerlo. Creo que después de haberlo hecho jamás olvidaré lo que es una medicina llamada taxotere y que está relacionada con la quimioterapia.

Os puedo asegurar que me ventilé las más de 300 páginas del libro en poco más de una semana porque es uno de esos libros que no puedes parar de leer. Refleja además otros aspectos de los que he hablado a veces en el blog, como el sistema sanitario holandés o esa característica de vida entre despreocupada y resignada que tienen los holandeses, caracterizada por disfrutar de ella a cada momento con viajes, salidas nocturnas, cenas de amigos en casa y demás. Pero al mismo tiempo es también un retrato crudo de ese sistema que a ojos de un español puede resultar chocante, a mí ya no me choca. 

He visto en Internet que también hay una película sobre el libro. No sé si está doblada al español, pero intentaré verla, si aguanto porque imagino que será dura. También me enteré que el autor del libro llegó a crear una página web donde se recaudaban fondos para la lucha contra el cáncer. Teniendo en cuenta que la historia acontece allá por el año 2000 (porque por ejemplo, aún habla de florines), no sé yo si sigue operativa. Y con respecto a la lectura, ya van más de una docena de libros este año, teniendo en cuenta que si leemos uno por mes, paso de la media, pero me gusta poder disponer de oferta en la biblioteca del barrio y descubrir nuevos autores e historias. En definitiva, si tenéis ganas y valor de saber cómo es el cáncer por dentro y sus consecuencias, esta novela es imprescindible... si aguantáis la emoción.



viernes, 11 de agosto de 2017

CITA A CIEGAS

El verano es una época en la que las relaciones amorosas aparecen con más frecuencia. Siempre existió un "amor de verano" que a lo mejor se convirtió en el amor de tu vida o simplemente fue una relación pasajera. Sí, yo también lo tuve pero esa es otra historia que no viene al caso.

A medida que evoluciona la tecnología las personas buscan otras alternativas para "ligar". Si en mi adolescencia y juventud aquellas discotecas de sesión juvenil (de 7 a 10) tenían un momento para las "lentas" y poder entrarle a una chica, hoy el botellón y el "rollo fácil" y sin compromiso parece ser lo más habitual. Pero al final mucha gente de todas las edades recurre a Internet o a fórmulas más mediáticas. Desde el verano pasado existe en la parrilla televisiva un programa que ha arrasado en los índices de audiencia y que muchas veces me pongo a verlo por varios motivos. 

El primero porque ha ayudado mucho a visibilizar todos los tipos de amor. Si España ha sido uno de los primeros países en legalizar el matrimonio homosexual y tolerar las parejas del mismo sexo, su visibilización en los medios de comunicación e interiorización en la sociedad es un proceso más lento. En "First Dates" (que así se llama el programa) el trato totalmente normalizado y con un respeto exquisito a las parejas homosexuales, en las mismas condiciones que las heterosexuales (como evidentemente debe ser) es, a mi modo de ver, admirable. A lo mejor los colectivos LGTBIQ encuentran fallos o son más críticos, pero yo valoro muy positivamente la valentía tanto del programa como de los candidatos y candidatas que acuden a él y hablan de su orientación con la naturalidad que requiere.

En segundo lugar me gusta porque es un programa que sale del amarillismo y que, a pesar de dar ciertas dosis de espectáculo porque es televisión, trata a las parejas con cariño e intentando que alcancen su objetivo, que es conseguir el amor. Ver que hay candidatos y candidatas desde los 18 años hasta los 80 o más (el otro día salió un abuelo de 84 años) es de lo más llamativo, porque indica que la gente realmente busca tener a alguien con quien compartir su vida, a pesar de cualquier circunstancia de su vida. Y escuchar las conversaciones es todo un ejercicio sociológico. Desde la impulsividad de los jóvenes sin miedo a nada y con toda la vida por delante a la madurez de los que tienen 50 o 60 y la ternura de los ancianos. Imagino que entre los perfiles que escogen habrá una selección exhaustiva y variada para tener a la audiencia expectante, pero analizar el éxito de un programa como este es también para reflexionar sobre cómo se enfoca hoy una relación y lo que significa.

Ni que decir tiene que personajes también han salido y de vez en cuando en las redes sociales crucifican a alguno o alguna por sus comentarios fuera de lugar, bien por vejatorios, macarras, chulescos o despreciativos. De todo hay en la viña del señor. Y a veces también recurren a personas famosas que o bien buscan pareja o bien llaman para dar una sorpresa a alguien y darle más color al programa. Por supuesto, los presentadores, encabezados por uno de los reyes de la comunicación televisiva de los últimos años que es Carlos Sobera, antiguo profesor de universidad, forman parte también de ese cóctel de éxito de un programa por el que al principio nadie daba un duro.

Muchas veces comento en tono de broma que yo debería apuntarme al casting. No lo haré jamás porque me moriría de vergüenza, pero he de confesar que me he imaginado los temas de conversación o situaciones que se podrían originar. Lo cierto es que a veces estoy cenando y por no soportar otros programas en televisión pongo "First Dates" y observo. Observo comportamientos, comentarios, lenguaje no verbal, actitudes y emociones. Y a veces también me emociono yo . Lo frustrante es que como espectador a veces haces tu vaticinio de si una pareja continuará o no después de la cita a ciegas y cuando sale un "NO" después de tener, bajo tu punto de vista, una cita ideal, te quedas con la reflexión del tipo "¿pero que quiere esta chica o este chico, si forman la pareja perfecta?".  Lo curioso es que muchas de las razones que dan después de un "NO" es "que no siento lo que tenía que sentir" y que generalmente en lenguaje coloquial hace referencia a la expresión de sentir "mariposas en el estómago".

Personalmente yo no sé si llegaré de nuevo a sentir esas mariposas. Sé que viví enamorado y que con el paso de los años el amor se vive de otra manera, no con el ímpetu de los 20 o 25 años. Hace pocos días estuve con un amigo que me dijo una frase que me gustó y comparto al 100 % su reflexión. Tuvo una pareja hace ya muchos años pero la relación acabó. Ha tenido otra pareja recientemente y un día le dijo que, para él, aquel amor que tuvo fue especial y siempre tendrá un hueco importante en su corazón y que el amor que sentía por esa persona y en aquel momento de su vida está seguro que no lo sentirá con nadie que llegue de nuevo a su vida, a pesar de que puede querer y amar igualmente. Su pareja actual no entendió esa perspectiva y acabaron dejándose. Yo no puedo decir que no me vuelva a ocurrir a mí, pero la madurez y la "mochila" que llevamos de experiencias vitales te hace más reflexivo, más cauto, menos impulsivo, más empático y menos tolerante con las personas que llegan a tu vida, sea para compartirla toda o solo una parte. He tenido alguna relación después de mi divorcio, volví a ilusionarme con el amor y con compartir emociones, sentimientos, alegrías y penas, pero también me doy cuenta que la persona que ocupó mi vida casi 20 años y con la que llegué a formar una familia y tener un proyecto vital siempre estará en una parte de mí, al igual que están mis hijos y la persona que quiera compartir esos momentos de mi vida tiene que entenderlo y aceptarlo, al igual que yo la suya, evidentemente. Y si no, siempre nos quedará "First Dates" ;)



miércoles, 22 de junio de 2016

OTRO FIN DE CURSO EMOTIVO (Y VAN...)


Es difícil afrontar un discurso de despedida en un momento como este. No porque la situación sea negativa, que no lo es, mas bien al contrario, sino porque un acto de graduación implica el fin de una etapa en la vida de los graduandos y, como no, de aquellos y aquellas que hemos tenido el honor de intervenir en su educación escolar.

Algunos y algunas de vosotros a lo mejor pensáis que, como maestros y maestras, estamos deseando que se vayan y que “aguanten” de ellos y ellas en el instituto. Nada más lejos de la realidad. De una forma u otra nosotros y nosotras también hacemos balance no solo del curso que termina sino también de todo el proceso educativo a lo largo de 9 años de esta promoción 2007-2016.

A nivel individual yo solo he aportado mi granito de arena en dos cursos. Cuando allá por septiembre de 2014, hace nada, llegué a este centro y me hice cargo como tutor de la clase de 5º, no podía imaginar las vivencias y emociones que iba a tener con los 11 chicos y 16 chicas (hoy quedan 9 chicos y las 16 chicas) que formaron parte del grupo en estos dos cursos. Una clase que formó un pequeño microcosmos en un espacio de aproximadamente 60 m2 (medidos de verdad con una cinta métrica en clase de Matemáticas) y, como todos los grupos, con sus peculiaridades. Algunas de las personas integrantes de este microcosmos llevaban juntas los 9 cursos, otras fueron entrando y saliendo porque sus vidas cambiaban y con sus vidas se llevaban sus mochilas llenas de experiencias de esta etapa infantil y pre-adolescente que tanto les marcará para el resto de sus días, aunque ahora no se den cuenta de ello.

No sé si estos dos cursos valen para resumir los 9 que estuvieron aquí la mayoría, pero creo que en esta “tribu” de la que me hice cargo algo prendió dentro. No son los mismos que en septiembre de 2014, desde mi particular punto de vista son mejores. Pero esto no se debe a mí, ni mucho menos, sino a todo el proceso anterior y, por supuesto, a vosotros y vosotras, a sus familias que hoy nos acompañáis. Cuando un maestro o maestra se hace cargo de un grupo, a las pocas semanas ya empieza a vislumbrar qué hay detrás de esas preguntas curiosas (algunas muy sesudas, por cierto), de esos cuadernos tan bien presentados (o menos bien), de esas actitudes que exhiben en el citado microcosmos del aula, en la relación diaria con los compañeros y compañeras y con nosotros. Y hay que decir que se veía buena madera.

Pasaban las semanas y sé que en algunas ocasiones a esta “tribu” les sorprendía su “profe”. Un día porque ponía voces en las lecturas para caracterizar a los diferentes personajes, otro día porque hablaba de tal lugar que había visitado y nos enseñaba una foto que lo demostraba, otro más porque nos saludaba por las mañanas en una lengua impronunciable y otro más aún porque, si había un conflicto entre ellos, el mundo se paraba y hasta que se resolviese no volvía a girar. Y vosotros, padres y madres, teníais noticia de todo esto porque llegaban a casa y os lo contaban y posteriormente me lo comentábais en las tutorías de los lunes.

Llegados a este punto (y como expresó hace pocos días uno de ellos, siendo yo “un hombre educado y hecho y derecho”) creo que es de recibo AGRADECER. A vosotros, padres y madres, por todo lo que ya habíais trabajado de una manera consciente (o no) con vuestros hijos e hijas para que esa curiosidad ávida por aprender no se perdiera; a vosotros, chicos y chicas, porque estoy más que convencido de que salís de aquí llevando unas experiencias que no todos los alumnos de otros colegios tienen, aunque sean más amplios, más bonitos o con más presupuesto. Experiencias que os han hecho más críticos, reflexivos, solidarios, curiosos, emprendedores, tolerantes, trabajadores, humildes, positivos... ante una vida que cada vez los adultos os la ponemos más difícil, pero a la que estoy convencido os enfrentaréis con unas estrategias encaminadas hacia el éxito personal.

Y todo esto, insisto, no es gracias a los dos últimos cursos, sino a todo el proceso de 9 años y a la filosofía que está en el fundamento de la educación y más en concreto, de la EDUCACIÓN PÚBLICA de la que todos y todas formamos parte y que vuestras familias escogieron para que llegáseis a donde estamos ahora: a pocas semanas de empezar otra etapa educativa en el instituto, más dura en cuanto a contenidos se refiere, pero no menos apasionante que la que habéis vivido aquí. Gracias a la labor de los profesionales de esa educación pública que tanto esfuerzo hacemos para enseñaros la realidad como es, con sus maravillas y sus frustraciones; al apoyo constante de vuestras familias que son los que de verdad estarán siempre a vuestro lado; y sobre todo, a vosotros mismos que con vuestro esfuerzo y todas esas actitudes que os cité antes, podréis alcanzar lo que os propongais. A pesar de exámenes, trabajos o reválidas absurdas, recordad que vosotros estáis por encima de todo eso y que solamente vuestra actitud ante las circunstancias de la vida, que no siempre serán de color de rosa, (¿verdad, Sara?), será la que os haga llegar a ser ciudadanos y ciudadanas ejemplares.


Aquí, en el “Anxo da Garda”, ya hemos plantado las semillas, seguro que las veremos florecer e ir creciendo y esperamos que nos lo contéis. No olvidéis nunca que esos ciudadanos y ciudadanas que seréis en el futuro provienen, en cierta medida, de estas paredes y de todo lo que os hemos aportado este grupo de maestros y maestras y personal no docente durante estos 9 cursos. Por supuesto, siempre seréis bien recibidos y recibidas aquí y personalmente os digo que yo nunca os olvidaré y no dejaré de agradeceros lo que me habéis aportado y enseñado en estos meses. Hasta siempre.

-------------------------------------------------------------------------------------

Este fue el discurso que pronuncié ayer en la ceremonia de despedida de mis alumnos de 6º de Primaria. Ni que decir tiene que los ojos se nos humedecieron a todos y que la voz se entrecortó varias veces. Pero no dejaré nunca de defender que en la educación (y más en la EDUCACIÓN PÚBLICA) no se puede entender al proceso de enseñanza-aprendizaje sin la emoción. Es lo que satisface plenamente a todos aquellos y todas aquellas que nos dedicamos al ilustre arte de enseñar... y no nos arrepentimos.






lunes, 26 de octubre de 2015

MUDANZAS (TAL DÍA COMO HOY...)

Siempre que empiezo un post y escribo el título quiero que surja la duda, la sorpresa, el "continúo leyendo". Y no, no me mudo yo... esta vez. Se muda una familiar mía, a Lugo, a su ciudad. Mi prima Elisa, la mayor de todas y todos los primos, se jubiló hace pocos meses y mañana vuelve a casa, casi casi a ver la muralla desde ella. La verdad es que cuando una persona como ella, que yo vi marchar a Francia a estudiar desde la estación de tren de Lugo, llega a esta etapa de la vida, te va haciendo ver que el tiempo pasa, que los mayores algún día no estarán aquí y que el testigo ahora lo tenemos nosotros; en definitiva, maduramos y pasan los años.

Pero el post no va del cambio de casa de mi prima, que aprovechando la mudanza se ha desprendido de algunos que otros muebles y objetos que han parado en la mía muy bien acomodados, sino de todo lo que hay detrás de una mudanza. Yo he vivido varias, bastantes a mi modo de ver, no ya en mis primeros inicios en la profesión en los que cada año estabas destinado en una población distinta (Ciñera, Ponferrada, Tapia), también después cuando empiezas a asentar la vida, incluso dentro de la misma localidad. Un día eché cuentas y he tenido, aparte de la casa donde me crié en A Coruña, mi domicilio ha estado en ¡¡13 viviendas diferentes!!, todo esto en 24 años, "xa lle chega ben". Y aunque no todos los traslados son iguales, ya que unos son más significativos que otros, todos dejan recuerdos en los domicilios y tú te vas cargado de vivencias.

En los primeros años todo se ceñía a unas pocas cajas, un par de bolsas con ropa y se acabó. Cuando ya te ayudan tus amigos con otros coches o acabas contratando un servicio de transporte o propiamente de mudanzas, es cuando ves que tu vida crece y que muchas cosas pueden llegar a ser prescindibles. Recuerdo con especial intensidad dos traslados, cuando marché de Tapia de Casariego a Padrón que, una vez vaciada aquella vivienda de maestro en el centro del pueblo, me apoyé en una pared y me emocioné, llegando a soltar unas lágrimas. Estaba recién casado y mi entonces mujer se acercó a mí, me agarró de un hombro y me dijo un "tranquilo, vamos", con mucho cariño. Fueron muchas cosas las que viví allí en los 4 años que estuve, relaciones personales que acabaron mal con alguna persona, pero buenos momentos con mis compañeros de trabajo y con los alumnos, curiosamente esto ha sido siempre constante en mi vida y puedo estar orgulloso de haber conocido gente que se queda en el corazón en cada uno de los colegios en los que trabajé, alumnos y profesores.

También hubo otros dos traslados que fueron especialmente significativos: cuando dejamos Padrón y vinimos a Coruña (aunque en dos momentos) no se me olvidará nunca la despedida a Carmen en el portal de nuestro piso, Martín con 6 añitos recién hechos y el ramo de flores que le dimos por su cariño con nosotros cuidando a nuestros hijos y a toda la familia; de nuevo lágrimas en los ojos de todos en una oscura tarde lluviosa de diciembre, allá por 2006. El otro traslado fue la vuelta definitiva de Amsterdam, que ya la narré aquí, cuando llegué completamente destrozado emocionalmente para empezar a vivir una nueva vida divorciado y sin domicilio por unos días. Nunca, nunca olvidaré el momento de despegar el avión de Schiphol aquel 29 de junio y aterrizar poco más de dos horas después en Alvedro y abrazar a mis hijos con los ojos más llorosos que nunca. A los pocos días, llegaron los muebles desde Holanda, recogidos un par de semanas antes del recién alquilado domicilio de Paul, un piso que fue poco disfrutado pero que recuerdo con una mezcla de amargura e ilusión por todo el proceso que empezó allí y que quedó truncado. Por cierto, tengo ganas de volver una vez a Amsterdam, para andar por sus calles, recorrer mis lugares, pensar, sentir y hablar con la buena gente que también dejé allí.

¿Qué tienen las mudanzas que son más que mover muebles y cajas? Tienen esa característica de significar el fin de una etapa y el comienzo de otra. Algunas son meros trámites por mejorar en cuanto a precios de alquiler o situación en una ciudad; pero otras son un antes y un después en la vida de las personas. Entrar en un piso nuevo, que has comprado con esfuerzo, amueblarlo a tu gusto, decorarlo con objetos que son tus recuerdos, tu vida... Y verlo crecer, de alguna manera un piso que habitas crece contigo, cambia su fisonomía, si tienes hijos transformas sus habitaciones a medida que también crecen. En fin, reflejan tu vida, tanto personal como emocional.

Y curiosamente tengo debilidad por una de esas 14 viviendas que habité. Las hubo desde muy pequeñitas pero acogedoras, como la de La Vid de Gordón, hasta el piso de Paul en Amsterdam, amplio y con una decoración y disposición exquisita. Sin embargo, el piso de Padrón, el que compramos poco antes de nacer Martín, precisamente tal día como hoy, 26 de octubre (os juro que cuando empecé a escribir el post ni me había dado cuenta) fue "mi piso", donde Martín se crió, donde nació Greta, donde vinieron amigos a dormir, donde hubo comidas de amigos y de familia, cumpleaños, fiestas y algún que otro mal momento de salud. Un piso que vimos crecer, montando la cocina, comprando muebles para cada habitación, diseñando los armarios empotrados, peleándonos con los decoradores por los "stores" del salón. En 2007 lo vendimos, pero posteriormente he soñado muchas veces con él. Supongo que si alguien interpretara esos sueños me diría lo que os acabo de escribir: que ese piso lo sentía nuestro y que nuestra marcha significó algo más que dejarlo y venderlo. No he vuelto a entrar en él, lógicamente, a pesar de que mi familia de Padrón vive al lado y siempre miro para sus ventanas cuando pasamos por delante del edificio. Mucho de mí hay en esa vivienda, tal vez más que en ninguna. No sé si volveré a sentir una vivienda tanto como sentí aquélla, pero desde luego trataré que, a pesar de tanta mudanza, nunca deje de emocionarme cuando vuelva a suceder. (¡Cuántos recuerdos hay en la foto que véis aquí!)


domingo, 18 de octubre de 2015

ESOS PEQUEÑOS MOMENTOS QUE HACEN LA VIDA MEJOR

Pasan tantas cosas que ni tiempo tiene uno para ponerse a escribir y la verdad es que me cuesta encontrar un hueco para hacerlo. La casa, las cuentas, los niños, la escuela, el partido... Hay días que me da la impresión de que no tienen 24 horas, sino menos porque pasan volando. También esa sensación que tiene uno cuando pasa de los 40 de que los años corren más. Sí, todo eso me pasa y tengo el pensamiento de que no disfruto de todo como se debería.

Las noticias de actualidad siguen ahí: refugiados que siguen llegando, sucesores de Aylan ahogados en el Mediterráneo y que Europa no reacciona; juicios de corrupción o mediáticos en España, imputaciones políticas, candidatos, elecciones; empresas que siguen con sus corruptelas, la bolsa que sube y baja sin sentido... Y todo eso mezclado con tu vida personal, los niños con sus cosas de colegio e instituto, los mayores con sus achaques que cada día preocupan más, los colegios con sus problemáticas en las aulas, trabajo burocrático que quita tiempo a lo verdaderamente importante, las clases, las libretas, los exámenes. Los fines de semana que quieres descansar acaban convirtiéndose en una carrera contrarreloj para atender todo lo que tienes que hacer y hay momentos en que reflexiono y digo: "Alfonso, siéntate, disfruta del café que te acabas de hacer, de ese programa de televisión que estás viendo y desagóbiate!!".

Supongo que muchos tendréis esa misma sensación. Recuerdo cuando vivía en Holanda que un compañero nos comentaba un día que trabajar por las tardes le generaba una ansiedad por la mañana tremenda, sobre todo por llegar a coger el tren que te llevase a tal o cual aula, que fuese puntual, que no nevara en invierno, que todo estuviese en orden al llegar y al salir, volver a casa dependiendo igualmente del tren... Algunos diréis "hombre, es más dura la mina". Claro que sí, pero eso no significa que no podamos expresar lo que sentimos. No trato de comparar que tal o cual trabajo es mejor o peor que otro, cada uno tiene sus características e imagino que todos tendrán cosas buenas y cosas malas. Yo es bien sabido que no me quejo de ser maestro, pero sí me quejo de exigencias de la administración con nosotros que poco tienen que ver con la docencia. De hecho, yo me lo paso muy bien en clase, pero me baja la motivación tener que hacer determinados trabajos "para figurar" y que cuestiono que sirvan para algo. Desde luego, para atender a mis alumnos día a día en el aula, seguro que no.

En cuanto a mi vida personal, pocas cosas hay que contar. Noto que aún no estoy curado (no creo que lo esté) después del episodio que viví. Es curioso que hasta me cuesta decir la palabra "divorcio" porque ni lo quise ni lo quiero y la cuestión es que lo veo como algo impuesto y que yo no escogí. Diréis que la vida da esos golpes. Ya lo sé. Desde luego peor sería encontrarte de bruces con una enfermedad grave o una muerte inesperada de alguien querido, por ejemplo. Pero noto, volviendo a lo de la "curación", que estoy más sensible con todo. Por cualquier circunstancia me emociono y ya hasta mi hija se ríe de mí diciéndome "¿no te pondrás ahora a llorar?" Pues a veces sí, no lo voy a negar, incluso por acontecimientos positivos que ocurren, aunque esta semana abrir el periódico o ver un informativo podía originar todo lo contrario. De hecho, una de las noticias ha sido el fallecimiento de un gran periodista gallego al que tuve el honor de conocer cuando di clase en Ordes. Un chico joven, 44 años, que un cáncer se lo llevó tras luchar dos años contra él. Pero Nacho Mirás, que será muy recordado, le hizo cara y empezó a contar esa lucha en un blog, como lo hacemos muchos de nosotros. Su diario www.rabudo.com, llegó incluso a ganar premios por contar su experiencia de manera magistral, usando un lenguaje a veces descarnado pero real. Sentí mucha pena cuando leí la noticia el jueves porque nunca se debe ir una persona tan joven y de una manera tan dramática, además aunque solo hubiese hablado con él el día que le conocí. Además, no puedes dejar de pensar en cómo lo enfrentaría yo en caso de haberme pasado a mí. Sientes cosas muy inquietantes. Por un lado, alivio de no ser tu el desafortunado que padece un cáncer, pero también inquietud porque puede pasarte en cualquier momento, que estás en esta vida unos días y que todo, en segundos, se puede truncar.

Por sistema, todo el mundo tiene ganas de vivir, no de estar en este mundo para sufrir. Las experiencias que vivenciamos nos hacen ser más optimistas o pesimistas ante el futuro, te haces un plan de vida, te imaginas dentro de 5, 10 ó 15 años, jubilado o siendo abuelo. Pero también trato de, como siempre, empatizar, ver la vida desde el punto de vista del otro. Seguro que si llego a 70 u 80 años veré las cosas de otra forma, supongo que haré una evaluación de mi vida y de alguna forma me iré preparando para dejar este mundo. Nadie se plantea hacer eso con 30 o 40 años, pero cuando ocurren cosas así es inevitable el pensamiento de "¿y si pasa mañana, dentro de un mes, el año que viene?" Por suerte, la mente humana enseguida vuelve a esa vorágine que es el día a día y te quita ese pensamiento de la mente porque precisamente tu trabajo, tu familia, tu círculo social está ahí demandando que les des lo bueno que te caracteriza y que les satisface en sus vidas. En definitiva, que ese stress es necesario para seguir aportando un sentido a tu devenir vital.

Así que mañana seguiremos haciendo kéfir en el colegio, tendré peleas o amores en el aula; la administración nos mandará hacer algún otro documento inservible; compraremos el pan para comer o para las tostadas del desayuno y si surge algo que rompa esa rutina que sea para bien. Tenemos una reunión en la sede del PSOE de Coruña, así que me encontraré con mucha gente que aprecio y que me aprecian, por lo menos el día podrá terminar a lo mejor con una caña entre amigos, que al final es lo que da sentido a lo que hacemos y lo que nos quedará cuando tengamos esos 70 u 80 años de los que hablaba antes. Hace pocos días leí en facebook a alguien que puso "cuando me muera, nadie va a morir por mí, así que mientras viva, déjenme hacerlo como yo quiera". Pues eso. 


sábado, 23 de mayo de 2015

DÉPOR, EUROVISIÓN Y REFLEXIÓN

¡Vaya día! Se acumulan los eventos. Estamos terminando el mes de mayo y siempre hay unos acontecimientos fijos que en este caso coinciden: el fin de la Liga de Fútbol Española, el Festival de Eurovisión y, cada 4 años, elecciones.

Hoy es la jornada de reflexión, así que no se pueden hacer actos electorales ni pedir el voto. Pero a mí me toca expresar lo que he sentido en esta intensa campaña electoral, que he vivido en primera persona por formar parte de la candidatura del PSOE a mi ciudad. Ya os comenté lo que sentí cuando Mar Barcón me propuso ir en su lista, allá por el mes de febrero. Desde entonces, mi implicación ha sido total, pero lo que nunca podría imaginar es que lo que parecía a priori una tarea difícil por el momento político que se está viviendo en España, se convertiría en una de las experiencias más apasionantes que he vivido.

Desde que empezó la campaña hemos estado todos los días en la calle, repartiendo folletos o haciendo pequeños mítines. Ha habido respuestas por parte de la gente dignas de aparecer en libros de anécdotas, algunas muy maleducadas como puse en la entrada anterior, pero otras llenas de cariño, de verdades, de sentimientos y de emoción. He visto a gente llorar por las ideas socialistas, nos han pedido sobres con el voto y hasta han aparecido alumnos míos en un mítin con una pancarta de apoyo. Eso fue impresionante porque, de nuevo, mi labor docente se ve recompensada por el cariño de los niños a los que doy clase.

Nadie puede predecir lo que pasará mañana porque las empresas de encuestas, de hecho, reconocen que no hay nada fiable por la situación. Se compara con los inicios de la democracia y en los medios de comunicación desde luego se habla de un punto de inflexión, que no son unas elecciones cualesquiera.

Pero lo más gratificante, LO MÁS, ha sido conocer y compartir estos momentos con mis compañeros y compañeras de candidatura, los 31 y la gente que está apoyándonos sin ir en la candidatura pero que vienen a repartos, a mítines, a presentaciones, a todo. Ayer, a las 23:59, aún depositábamos en buzones los últimos folletos propagandísticos un grupo de 4 incondicionales y reflejamos ese momento


Y después, comer un trozo de pizza sentados en un banco en la calle, entre risas, confidencias y buen rollo. Es sorprendente lo que puede unir a las personas un proyecto político, personas que nos hemos conocido hace escasamente un par de meses y que hemos encajado unos con otros como las piezas de un puzzle. Ya son amigos, ya forman parte de mi vida y estoy orgulloso de tenerlos en ella y sé que ellos también me aprecian. Algunos de ellos serán concejales y concejalas en la próxima legislatura, pero estoy convencido de que el cargo no les subirá los humos porque son nobles, leales y seguirán, como ahora, escuchando a los vecinos en la calle, en las plazas de esta ciudad, igual que nuestra alcaldesa. En pocas horas sabremos los resultados de cada ayuntamiento de España y de 13 comunidades autónomas, pero todo huele a cambio.

Por si fuera poco, hoy tenemos fútbol, última jornada de liga. El Barça se proclamó campeón la semana pasada, pero hay 4 equipos pendientes del descenso a 2ª División. Uno de ellos es nuestro Deportivo de A Coruña que además juega en Barcelona contra el campeón. Puede perder, pero si lo hace dependerá de la suerte de los otros 3 equipos en lucha por evitar el descenso. Con un empate está salvado, así que crucemos los dedos y que el Dépor se quede en Primera porque el Dépor ES de Primera, innegablemente.

Y pocos minutos después del Dépor llega EUROVISIÓN. Este año no he tenido ni tiempo de escribiros un poco lo que podría ocurrir, pero hay una novedad: la participación excepcional de Australia por dos motivos: el 60 aniversario del certamen y por ser el país no europeo que más vive el Festival, retransmitiéndolo desde hace más de 20 años. Australia es una de las favoritas para ganar el certamen que, en caso de lograrlo, no se celebraría en las antípodas, sino en otro país europeo y se le permitiría volver a participar. 

A continuación, y después de quedar eliminadas en las dos semifinales 13 canciones de otros tantos países (entre ellos Países Bajos, lo siento), tenemos una serie de países que aparecen en todas las quinielas: la sempiterna Suecia, que espero no gane porque su canción tiene mucho apoyo visual con efectos informáticos, creando unos muñequitos que interactúan con el cantante; Italia, que llega un trió de tenores "pop" muy conocidos sobre todo en Sudamérica; Estonia, con una balada al estilo de la que quedó segunda el año pasado por Países Bajos; Bélgica, con una innovadora canción de estilo "rap" cantada por un joven de 18 años que podría ser la gran sorpresa; pero la que para mí será la ganadora es una cantante con una voz increíble, una puesta en escena muy efectista y una canción que gusta a todo el mundo, aparte de ser un país que recoge mucho voto telefónico por diferentes motivos: estamos hablando de RUSIA




Aunque el país tiene muchos detractores por ser muy inquisitivo con el colectivo homosexual y no permitir sus derechos, creo que esta circunstancia no va a suponer que los votos hoy vayan para ellos.  Pero ya se sabe que en Eurovisión a veces las sorpresas nos dejan boquiabiertos y hasta que se oigan los directos no sabremos el país ganador.

¿Y España? Pues mi sensación es que ni fú ni fá. No digo que pueda quedar mal, pero tampoco la veo ganando. Edurne canta de cine, ha hecho unos ensayos muy buenos, pero Eurovisión es tan complicado de ganar por la diversidad de factores que influyen que no veo yo a España en los puestos altos, aunque ojalá me equivoque.

Así pues, fin de semana intenso y el lunes a trabajar, después de disfrutar del permiso electoral. En el fondo también tengo ganas, poco menos de un mes y estamos terminando otro curso, el tiempo pasa pero las experiencias se acumulan. Mientras tanto, un poco de nervios y tensión con todo este panorama, esperando que los tres deseos se cumplan: el Dépor en Primera, España gana Eurovisión y el PSOE accede al gobierno de A Coruña con Mar Barcón de alcaldesa. En pocas horas lo sabremos todo.





martes, 16 de diciembre de 2014

¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ?

¡¡PERDÓN!! Casi un mes sin escribir, os debo un post por lo menos, pero es que este curso está cargado de cosas que me llevan tiempo de ordenador y que contarlo aquí puede resultar tedioso para un profano en trabajo educativo, así que hoy, después de exámenes y evaluaciones de alumnos, allá voy.

La actualidad trae noticias sorprendentes. Uno que está empezando a implicarse en la política activa, ve desde una tribuna un tanto privilegiada el terremoto político que está viviendo España. La irrupción de Podemos en la cancha política ha hecho añicos el bipartidismo y la sociedad española ya pide a gritos una reforma profunda de nuestro sistema democrático, partiendo de la base de una reforma constitucional que sirva para unos 30 o 40 años en adelante y que podamos votar los que no lo hicimos allá por 1978. Es otra sociedad y hay que ir adaptando el acuerdo marco. creo que 2015, con elecciones municipales y autonómicas en mayo y generales en noviembre, será un año decisivo para ese relevo. La crisis, la corrupción, la ausencia de transparencia... han acelerado la necesidad de ese cambio que tiene al PSOE en la vanguardia del mismo y al PP frenándolo todo y escondiendo (o más bien intentándolo ya donde no se puede tapar nada) todos sus escándalos políticos, financieros e incluso electorales, según se ha sabido hoy mismo de dirigentes de la Comunidad Valenciana sucios hasta el tuétano. Y mientras Podemos intentando que no minen su proyecto y manteniéndose a flote holgadamente, aunque con ciertos problemas también para consolidarse como fuerza alternativa. Mientras, los nacionalismos muertos, IU bajo mínimos y UPyD buscando ser un partido "bisagra".

Todo esto afecta a situaciones puntuales en el país. Medidas populistas de los gobiernos de turno que no solucionan nada, ya que sigue habiendo paro, no hay creación de empleo, se explota al trabajador y aquel que hace 6 años ganaba 1000 euros hoy se conforma con ganar 500 y haciendo horas extra sin retribuir por miedo a irse a la calle. Nunca en la historia reciente se han perdido tantos derechos laborales y sobre todo, derechos ciudadanos y libertades individuales. Por suerte, nos mantenemos a flote (incluído yo pero por otras circunstancias que bien sabéis deducir los que me leéis habitualmente) sobreviviendo a costa de nuestros padres que alimentan a sus nietos y también a muchos hijos de 40/45/50 años. Recuperar lo perdido costará décadas, no creo que ni mis hijos lleguen a vivir con el bienestar que tuvimos hace 7 o 10 años, y mucho menos si eso que llaman "el pueblo" sigue votando a este partido de derechas neoliberal que es el PP, que nos lleva irremediablemente a la pobreza, a la restricción de derechos y libertades y a que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Las pensiones bajan, la sanidad y la educación han perdido calidad, no hay prestaciones sociales, la gente pasa HAMBRE o los desahucian por no pagar la hipoteca. Triste panorama.

Pero en medio de este infierno en que parece se ha convertido España, aparece de vez en cuando una noticia que te hace tomar perspectiva, como dice mi buen amigo Paquito. Ayer se publicaba en "La Voz de Galicia" la siguiente noticia:


Al leerla no pude más que acordarme de la idiosincracia de los países centroeuropeos: trabajas - pagas tu seguro médico - si no lo usas, te devolvemos dinero a final de año - si lo usas pero NO has pagado esa cobertura... jódete. Y todo eso con el agravante de pagar 10 € al día por la medicación, sin su esposa que lo acompañe porque no puede pagar su estancia en Alemania y sin derechos laborales porque su empresa no lo readmitirá. Y es una víctima más no sólo de nuestra crisis, ya que emigró ante la falta de empleo en Galicia como muchos otros (lo que los del PP llaman "movilidad geográfica") y el país de acogida también le da la espalda con un simple "lo siento, te tocó". Recordé también una historia trágica sobre la eutanasia en Holanda que vivió una de las españolas que traía a sus hijos a nuestras clases porque la cuestión de fondo es la misma: PAGA y si lo que has pagado te da para tu tratamiento, pues serás bien atendido, si no, reza y que haya suerte. Lo positivo de esta noticia es que la comunidad solidaria, la red social de españoles en Francfort está ayudando a este hombre, es decir, ese sentir español apareció y ninguna crisis nos lo va a quitar. CONCLUSIÓN: mientras tengamos nuestra sanidad y educación públicas, me quedo aquí sin dudarlo, porque tenemos los mejores profesionales (entre los cuales modestamente me incluyo), porque somos más acogedores, más humanos y más solidarios con la gente que lo pasa mal; porque no somos números ni máquinas generadoras de beneficios para las empresas (aunque ya algunos empresarios lo hagan aquí con el beneplácito de estas políticas neoliberales apadrinadas por Angela Merkel y abanderadas por nuestro gobierno).

Algunos dirán que esto realmente es justo, que este señor debe pasar por esa situación porque así son las reglas del juego en Alemania. PUES NO, para mí jamás una persona debe dejar de recibir la asistencia médica correcta y necesaria cuando hay una enfermedad como esta mientras esté en un país de eso que llamamos Europa y posea los medios para hacerlo. La cuestión es que en España ya hay gente que piensa así, que deberíamos tener los servicios por los que pagamos individualmente y no en colectivo... En fin, que cada uno saque sus conclusiones. 

Y cambiando radicalmente de tema, decir que al mismo tiempo que vemos unas necesidades de primer orden en muchas familias, también vemos en estas fechas luces de neón de Navidad, centros comerciales con los parkings llenos, pistas de hielo, poblados de Navidad... El consumismo es cada vez mayor en estas fechas y las familias se van disgregando, como dicen mis compadres, se "descentraliza" la Navidad y no se está siempre con los mayores. Yo no dejo de ser clásico en esto, aunque también es verdad que después del divorcio odio más estas fechas y estoy deseando que pasen. Me gustaría que mis hijos y yo, mi hermano y su familia y mis padres estuviéramos juntos en Nochevieja, que es cuando me tocan este año los hijos por convenio (¡qué horroroso es legislar los afectos!). Pero como hay que sacar lo positivo, se acerca el día 22, uno de mis días mágicos del año porque da gotas de felicidad en forma de millones a algunos lugares de España con la lotería, y eso es bonito y provoca felicidad. También se acaba otro año y vamos sumando (o descontando algunos), reflexión, madurez, metas conseguidas... Hay días que siento que vivo inmerso en una completa pesadilla desde abril de 2013 y que algún día tengo que despertar, pero no, esto es real, mis hijos viven en otra casa y yo los veo los miércoles y fines de semana alternos, 10 días en Navidad, etc. Una compañera de partido que está en la misma situación que yo me habló un día de "niños maleta" y eso me genera tristeza, porque las leyes permiten que esto ocurra. Ayer hice de nuevo el "paseíllo" por las aceras del barrio hasta la casa donde viven mis hijos con el ruido de las ruedas de la maleta repicando en las baldosas de la acera, mis hijos con sus mochilas del colegio y sus cosas en la mano. Atroz.

En fin, negar la realidad sería muy alienante, así que hay que vivir con ello aunque no lo desee. Lo que más me hace disfrutar sigue siendo mi trabajo, con nuevos retos que os iré contando, con las emociones de mi "tribu" de (¡ya!) 22 niños y niñas (acaba de incorporarse un niño rumano al que estoy enseñando a leer, a sumar, los colores, las comidas..., pero esa es otra historia que también nos habla de inmigración y de lo bien que estamos en este rincón del mundo), con sus detalles hacia mí y su trabajo. En mayo, un médico al que acudí por una prueba, me vio tan triste que me animó diciéndome, "Alfonso, eres muy importante para mucha gente, para esos niños a los que les das clase". Y es verdad porque en la vida los alumnos que te recuerdan regresan a ti de una u otra forma... ¡¡que se lo digan a Facebook!! Y no hay mayor recompensa.

Pues nada, aunque tarde en escribir, aquí estoy y seguiré escribiendo porque me relaja y me sirve de terapia. Espero hacerlo antes de que acabe el año, pero por si acaso, BÓ NADAL a los de aquí, a los de allá, a los que me leen, a los que no, a los niños, a los grandes... a todos. Seguimos adelante.




sábado, 31 de mayo de 2014

¡¡¡FORZA DEPOR!!!

Hoy es un día especial en A Coruña. Luce un sol primaveral, hay una temperatura más que agradable y disfrutaremos en pocas horas de un hecho histórico... o eso pensamos todos. Ya sé que todas las ciudades vibran con su equipo de fútbol local, pero si hay una ciudad que tiene una identificación al 100 % con su equipo esa es, sin duda, A Coruña.

No es que sea yo muy futbolero, nunca lo fui y supongo que esto tendrá que ver con la característica de mi personalidad de ir un poco contracorriente, separado del "rebaño". Supongo que influye también el hecho de que nunca destaqué en el tema deportivo porque tampoco me interesó, pero siendo coruñés días como hoy estás contagiado del entusiasmo y la ilusión que se respira en cada calle de esta ciudad. Cientos de ventanas con la bandera blaquiazul, los autobuses con bufandas en su parabrisas con la leyenda "Forza Depor", la gente vestida con las camisetas deportistas, la fuente de Cuatro Caminos (nuestra fuente de celebraciones) preparada para el acontecimientos, los comercios y tiendas con globos azules y blancos, banderas y todo tipo de artículos de merchandising para apoyar esa ilusión y reflejar esa unión de todos los deportistas, en fin, de todos los coruñeses.

Hoy no hay distinción de clases en Coruña, desde el potentado empresario de la zona "VIP" de la ciudad hasta el más humilde obrero de un barrio periférico; el abuelo de 80 años, con los niños de 3, la vendedora de pescado de cualquier mercado municipal (en especial las de la Plaza de Lugo), el policía, la frutera, el dependiente de Zara, los empleados de los grandes almacenes, médicos de los hospitales, todos, todos, hoy tenemos dos palabras que resumen muy bien lo que es sentirse coruñés: FORZA DEPOR.

El Deportivo de A Coruña, nuestro centenario equipo de fútbol, está a solo un punto de ascender a 1ª División. Le basta con empatar hoy en Riazor para celebrarlo y nadie duda de que se conseguirá, aunque disgustos parecidos ya hemos tenido en los últimos años. Nadie olvidará aquel fatídico penalti de Djukic en el último minuto del último partido de la Liga que nos dejó sin ganarla hace ya 20 años, pero hubo Copa del Rey al año siguiente y liga en el 2000. A Coruña vibró como nunca y la ciudad se unió para festejarlo.

No se entiende A Coruña sin el Depor, solo los que somos de aquí y lo hemos "mamado" como se suele decir, podemos explicar los sentimientos que provoca esa conjunción entre la ciudad y su equipo. Da igual que esté en 1ª División o en 2ª, siempre existirá ese matrimonio inquebrantable entre las dos realidades, haciendo que una no se pueda entender sin la otra. Entiendo que muchos lectores me diréis lo mismo con respecto a vuestra ciudad y vuestro equipo, pero esa simbiosis entre Deportivo y A Coruña es digna de estudio. Hay otros factores que fortalecen esa unión, cuestiones antropológicas que no voy a detallar aquí porque ni soy un erudito ni muchos me creerían, pero solo viviendo en esta ciudad uno se da cuenta perfectamente porque hasta se respira. Los coruñeses que me lean sabrán que A Coruña puede ser definida en muchas palabras, pero Depor, Estrella Galicia, Monte Alto, Cantones, María Pita, Hércules y vocabulario específico como "pasantía", "plas", "garimba" junto con otras expresiones que forman parte de esa jerga propia que no va más allá de Puente Pasaje (nuestro peculiar "koruño", con "k"), es nuestra razón de ser. Si algo me ha dicho cuando regresé de Holanda que ya estaba en casa sin duda fue oír por la calle ese deje al hablar cuando escuchas un "buaaaahhh, neno", único e irrepetible, aparte de ser totalmente imposible de hacer perfectamente a otro ciudadano gallego o español. 

Pues nada, a partir de las 19:00 h sabremos que pasa con este día histórico. No nos merecemos sufrir, merecemos ya llegar a 1ª División por la puerta grande y una vez allí no bajar la guardia. Todos en el Depor saben que afición como la de aquí no existe en ningún lado, incansables al desánimo y siempre apoyando, así que yo hoy también estaré orgulloso de ser coruñés porque nuestro equipo volverá a Primera... aunque sea poco futbolero. ¡¡¡FORZA DEPOR!!!


martes, 31 de diciembre de 2013

ADIÓS, 2013

Se acaba el año y desde luego para mí ha sido un año diferente. Mi vida ha dado un giro de 180º y, como dicen muchos, hay que hacer recapitulación y propósitos para 2014. Después de vivir un gran "tsunami" de emociones, se puede decir que en cierta medida empiezo a estabilizarme y a afrontar la vida con otra perspectiva. No voy a echar de menos el 2013, desde luego, porque no puedo decir que haya vivido cosas positivas. Pero sí he comprobado una cosa: que la gente que me quiere está ahí y que está para todo. Un episodio traumático sirve, entre otras cosas, para saber quién de verdad está de tu lado y quién no y desde luego que me he desprendido de gente muy tóxica a la que por supuesto les deseo que en el 2014 les vaya bien, pero que dejen de intoxicar a los demás.

Yo no soy de los que hacen propósitos para el año nuevo, básicamente porque con un golpe como el que viví todo se va al garete. Ni aprender inglés, ni apuntarme al gimnasio, ni dejar de fumar o cosas por el estilo. 2014 vendrá como tenga que venir, sólo le pido que no sea peor que 2013 y que pueda, al menos, intentar ser feliz ya que estoy convencido que la felicidad en sí no existe, sino que es un recorrido por la vida que te deja momentos de auténtico placer así como momentos de intenso dolor.

Mientras escribo esto escucho mi música favorita, intentando empezar este nuevo año con nuevas ilusiones y esperanzas. Sé que hay mucha gente pendiente de mí, incluso gente anónima que lee este blog y que me desea lo mejor. Yo también a ellos, a todos vosotros. Quiero recordar hoy aquí a Pelocha porque ha vivido una situación muy parecida a la mía y que nos hemos estado apoyando mutuamente, a mi amigo Carlos de México y a su mujer Rosario, ellos saben por qué; a mi familia de Padrón, a los que adoro porque son hermanas y cuidan de mí y de mis hijos en cualquier circunstancia, sencillamente ESTÁN. Tendría que poner cientos de nombres, mis compañeras de la ALCE, los amigos de Holanda, mis amigos "cerellos" de siempre ;), mi hermano, mis cuñados, la pandilla "eurofan", mi familia extensa (tíos, primos…), . En fin, aquellos en los que realmente se puede confiar y que te dan un buen consejo y te hacen ver la vida desde la otra orilla. También ellos lo han pasado mal y a veces me he sentido muy egoísta hablando y llorando sin parar de "lo mío". Lo tengo en cuenta, os lo aseguro y no podré olvidar las horas que gastasteis de vuestro tiempo para sacarme adelante. 

Pero hoy es fin de año y a quien más les tengo que agradecer todo lo que han hecho por mí desde abril es a las dos personas que me han aguantado más todo mi malestar y que sin ellos nunca sería quién soy. Lo han dado todo desde siempre por mí y lo harán hasta que se vayan. Y a veces somos tan egoístas que con un gesto o una palabra les hacemos daño. Nada más lejos de la realidad. No quiero que nunca piensen que han fracasado en la vida conmigo y que se sientan culpables de nada porque sé que a veces  es muy fácil caer en esos sentimientos. Por ellos y para ellos el 2014 tiene que ser el año en el que, por fin, nos vean felices, ilusionados y con una nueva vida por delante. Gracias PAPÁ, gracias MAMÁ, os quiero.

¡¡FELIZ 2014 PARA TODOS!!


domingo, 29 de septiembre de 2013

DE NUEVO SANTIAGO

Debe ocurrir alguna conjunción estelar negativa para que este verano la capital de Galicia esté pasando por sus peores momentos de cara a su proyección internacional. Si en la víspera de su fiesta mayor supimos del grave accidente de tren que tantas víctimas dejó y del que aún hoy se sigue hablando en los medios de comunicación, esta semana otro suceso tan espeluznante como incomprensible ha puesto de nuevo a Santiago en las conversaciones de medio mundo. Los más avispados ya sabéis de lo que se trata y los que no, es el asesinato de una niña de 12 años cuyos autores parecen haber sido sus propios padres, una pareja muy conocida en la ciudad por su profesionalidad (ella abogada, él periodista), tanto como lo eran los abuelos de la niña ya fallecidos (él abogado, ella profesora universitaria).

Lo que parecía un crimen de una menor por parte de un degenerado ha acabado convirtiéndose en la versión más macabra de cualquier película de terror. La niña, de origen chino, adoptada por la pareja, apareció muerta en una pista forestal a unos 5 kilómetros de su casa el pasado domingo.  La conmoción en la ciudad fue tremenda, pero más aún cuando, después de su funeral, la primera detenida es su madre y posteriormente su padre, acusados ambos no sólo de la muerte de la menor sino también de la planificación del crimen por motivos económicos desde meses atrás. Y con la sospecha de que la mujer pudo haber asesinado también a sus progenitores en diciembre de 2011 y julio de 2012 respectivamente por el mismo motivo.


La ciudad está conmocionada y no se habla de otra cosa en cualquier cafetería o comercio de sus calles.  También en Coruña y en toda Galicia, ya que la sucesión de los hechos y la entrada en escena de los motivos por parte de los padres dejan a uno boquiabiertos. Pero la cuestión al margen de cualquier programa de televisión que fomentan el morbo ante una noticia como esta es: ¿Hasta qué punto la mente humana puede llegar a transtornarse de tal forma que sea un padre o una madre los que maten a su propia hija? 

Cuando vemos un caso así en las noticias siempre nos dan un perfil cultural y socio-económico medio-bajo y acabamos asociando estos casos a personas con poca cultura y que actúan por un arrebato. En este caso, ocurre todo lo contrario: gente de alto nivel económico, una reconocida histórica posición social en la ciudad y una alumna brillante como era Asunta. ¿Hace eso el crimen más atroz, si cabe? Cuando como educador nos dicen que debemos trabajar en los niños conceptos tan abstractos como la empatía y vemos que ocurren estas cosas, ¿cómo se puede hacer eso?

Mientras escribo esta entrada los supuestos asesinos ya pasan su segunda noche en la cárcel. Nadie se aventura a decir ni es capaz de demostrar qué pasó ni el motivo por el cual lo hicieron, pero para la sociedad ya están juzgados. Los gritos de "¡asesinos, asesinos!" a la llegada de los padres al registro judicial en sus domicilios te recuerdan los tiempos de la guillotina, donde no hacían falta muchas pruebas para que rodaran cabezas. En cierto sentido no hemos evolucionado mucho desde entonces porque si en ese momento no hay protección policial a los padres los linchan. Pero el miedo está en conocer si uno mismo podría llegar a hacer algo así en un momento psicótico. Tu compañero de trabajo, tu vecina sonriente de la puerta de al lado, la vendedora de la tienda de comestibles del barrio o la persona que duerme contigo al otro lado de la cama... Mejor no pensarlo

Una carrera universitaria nos puede dar muchos conocimientos sobre una rama del saber, pero no nos enseña nunca a conocernos ni a conocer al otro, a empatizar, a expresar nuestros sentimientos y emociones y conocer los sentimientos y las emociones de los demás. Tengo clarísimo que lo más difícil en esta vida es comunicar sin herir. Vivimos en una sociedad que nos fomenta el egoísmo y la individualidad, dejando a un lado el Humanismo. Somos personas que sentimos y eso hay que educarlo, para posteriormente comunicarlo a los que nos quieren al margen de cualquier situación económica o laboral. Estoy convencido que si todos saliésemos de nuestra concha, de nuestra coraza, no llegaríamos a ver tantos sucesos como este, que aterroriza. Y no es fácil, pero tampoco es imposible.

Esperemos que no vuelva a ocurrir nada trágico en Santiago ni en otro punto de Galicia o España, aunque siempre surgirá alguna noticia de este tipo que te traspase el alma. Mientras, empecemos a conocer nuestras emociones y empecemos a expresarlas a los otros, seguro que saldremos beneficiados.
Y Asunta, D. E. P.


domingo, 4 de agosto de 2013

Empezar desde 0

Ya estamos en agosto y a menos de un mes de que empiece el curso escolar. Hasta hace pocos días no sabía el destino que iba a tener en Galicia y he tenido la suerte de que, por primera vez, voy a dar clase en mi ciudad natal, A Coruña.  Y la suerte fue doble, ya que me ha tocado el colegio donde estudia mi hija y que está al lado de casa, el "Juan Fernández Latorre". Conozco el colegio, me conocen a mí y espero que mi regreso a la labor docente ordinaria en Ed. Primaria sea reconfortante.

Sin embargo, después de todo este proceso vital que estoy pasando, tengo muchas veces la sensación de que empiezo de 0. 22 años de experiencia profesional, de una labor que me ha dado muchas alegrías, algún disgusto y en los últimos tres años mucho sacrificio al haber estado en Holanda lejos de mis seres queridos; ahora, es como empezar de 0. Estoy provisional un año, luego hay que volver a concursar para obtener un nuevo destino definitivo y esperar nuevos proyectos, conocer nuevos compañeros, adaptarse de nuevo a todo. Cada año que pasa me resulta menos gratificante todo ese proceso y a raíz de lo acontecido, menos aún.

Lo único que espero que me aporte este curso que empezará en breve es estabilidad. Necesito reordenar  mi vida, mis sentimientos, mi rutina. Cuando se te impone una situación que no deseas y que es evitable , tu mente no para de buscar la fórmula para que todo eso se detenga y se arregle. Hay días que yo mismo me asombro de la situación en la que estoy porque, sinceramente, el desgaste emocional que llev o desde hace 4 meses es muy intenso y no creo que mucha gente lo soportase. Llegué a plantearme coger una baja laboral porque en determinadas condiciones no es posible trabajar con unos mínimos de calidad. No lo descarto, aunque todo dependerá de ese nuevo comienzo en el colegio, si todo se desenvuelve con normalidad el trabajo y la rutina es lo que asienta generalmente la vida de cualquier persona.

Todo es nuevo para mí desde que llegué el 29 de junio. Se trata de comenzar una nueva vida emocional, de romper con clichés y esquemas que tenía ya interiorizados desde hacía casi 20 años. Otra perspectiva ante las situaciones vitales que me está costando mucho.  No sé si todo este esfuerzo tendrá frutos, todo el mundo me dice que sí, que lo que necesito es tiempo, pero como decía Pelocha hace unas semanas en su blog, "¿cómo definimos tiempo? ¿Una semana, tres, un mes, dos, una año...?" Supongo que en cada caso es distinto. Hay gente que en pocos días se acostumbra a esta nueva situación, otros caen en un pozo y no salen nunca, llegándose incluso a hacerse daño a sí mismos. Yo hay momentos de total desesperación y otros momentos en que me siento estable, pero el proceso en sí es muy duro. Sé que la gente que me quiere está ahí dándome aliento y ánimo, en cierta medida sigo adelante por lo que me dicen, pero es necesario que piense más en mí, es necesario que, por una vez en mi vida, sea realmente egoísta. Sinceramente, me cuesta serlo. Mi forma de actuar ante la vida ha sido siempre intentando beneficiar a los demás con los actos que yo hacía. Hay gente que no lo ha visto así y que me responsabilizan de hacer daño, consciente o incoscientemente. Sinceramente, creo que estas personas tienen un serio problema. Yo sé como soy, sé que tengo mis defectos, algunos graves, pero JAMÁS ante una actuación mía busqué dañar al otro para salir yo beneficiado.

Mientras, disfrutar del verano. Coruña está en fiestas, hay muchos actos por los barrios de la ciudad y el tiempo acompaña. Salgo con amigos y amigas a tomar algo y a despejar la mente. Pero hay cosas que el  cuerpo no me pide, aunque sé que debo hacerlas. Tal vez sea necesario hacer algún tipo de "locura" y me refiero con esto a algo excepcional. Ayer le comentaba a una amiga que sería excepcional, por ejemplo, montar en globo. Y ella se apuntaba a hacerlo conmigo. Todo se andará. Lo que sí está claro es que los pies hay que tenerlos en la tierra, ¡¡aunque te subas a un globo!! Qué triste y decepcionante es ver como muchas personas, algunas incluso que quieres mucho, están inmersas en realidades ficticias y que por más que intentas decirles que no sigan por ese camino, continúan. A veces es necesario hacerlo, equivocarse y reconocer el error, pero cuando desde fuera ves que alguien está cayendo sin remedio, sufres, sobre todo si le quieres.

Pues nada, a seguir. Alguien dijo por ahí que la vida es un camino lleno de obstáculos y que ante una caída nos levantamos y nos hacemos más fuertes. Eso espero y que allá por 2014 podamos contar algo ya con más optimismo. Saludos estivales a todos.


sábado, 13 de julio de 2013

LO DESCONOCIDO

Hace pocos meses triunfó "Lo imposible", la película sobre el tsunami de Asia de 2006. Después de 13 días en Coruña mi sensación es de entrar en "lo desconocido". Esta nueva vida que tengo que empezar, impuesta y no deseada, es un viaje en muchos aspectos hacia lo desconocido de uno mismo. Tener que vivir algo que no quieres ni deseas y que puede ser evitable (porque en esta vida TODO tiene solución menos la muerte, repito, TODO) te arrima inexorablemente a lo desconocido.

Todo el que haya leído las últimas entradas desde mediados de abril se puede imaginar qué es lo que ha ocurrido en mi vida, no hace falta dar muchos datos. En estos tres meses mi viaje interior me ha dado momentos muy duros, pero también conocimiento de uno mismo y de los demás. Ves tu "mierda", perdonadme la expresión, pero también ves la "mierda" de la persona que está enfrente e intentas salir airoso de cada situación que te deja encerrado en la maraña de emociones negativas que rodean tu circunstancia. No es fácil porque siempre hay algo o alguien que no te deja salir y que quiere que continúes en el martirio, aunque he de decir que también ha habido momentos de luz al final del túnel, que por la longitud parece más largo que el del Canal de la Mancha ;)

La pregunta general es: ¿por qué los seres humanos somos tan complicados? ¿Es tan difícil comunicarse con el otro y entenderse? Desde luego, cometemos errores, pero tenemos la capacidad de perdonar y de corregirnos, la cuestión negativa surge cuando una de las partes en ese proceso comunicativo no quiere y continúa el daño, la flagelación, el dolor. Me he llegado a plantear si realmente existen las personas buenas, las que disfrutan de la vida en el día a día, sin preocuparse obsesivamente de lo material (léase dinero, tecnología, coches, moda...). Personalmente yo siempre me he considerado una persona a la que le gusta hacer el bien, no dañar a nadie y complacer al máximo número de personas posibles. Esto último es un grave error, ya que es el inicio de un fracaso. He descuidado muchas veces el "yo" por atender a los otros, y cuando hablo del "yo" incluyo también a mi familia más directa, que han padecido  muchos de los errores de los que hablé antes.

Pero, ¿cómo salir del bucle? Hay personas que piensan que la mejor manera es con una ruptura completa con tu vida anterior y empezar una nueva. Podrá tener sus ventajas, pero yo no las veo y para mi no vale. Pienso que para afrontar un nuevo futuro hay que dejar muy bien cerrado el pasado. Una persona muy cercana a mí me dijo en este tiempo una interesante metáfora: "Alfonso, borra la pizarra del pasado y empieza a escribir en ella un nuevo futuro". Después de unos días le contesté: "Sí, pero hay que leer y aprender bien lo que estaba escrito en la pizarra antes de borrarla". Otras personas piensan que para salir del bucle hay que hacerlo con una transición lenta pero con pasos pequeños y firmes hacia adelante. Creo que es mejor y yo estoy en ese proceso, con ayuda psicológica y familiar, aunque este camino se está haciendo para mí ya muy largo y extenuante porque se emplea mucha energía y no se obtienen resultados a corto plazo. A pesar de todo, creo que estoy haciendo lo correcto, a veces equivocándome y pidiendo PERDÓN, intentando rectificar y continuar adelante. Para que lo entendáis, estos días hablando con amigos sobre lo que ha pasado les decía: "es como si tengo un accidente y pierdo un brazo o una pierna y tengo que empezar a vivir sin ellos, al principio cuesta, el aprendizaje es lento, hay mucha frustración y se sobreentiende que al final te acostumbras y sigues con tu vida". Yo de todas formas, preferiría haber seguido como hasta abril, pero "lo inesperado" (otro "lo") surgió de la nada y me arrebató mi zona de confort.

Haciendo balance durante estas semanas he oído muchas cosas positivas sobre mí, pero la mayoría referidas a nivel profesional. "Que todo lo que te propones lo consigues" es lo que me ha dicho la persona que cité antes. Sin embargo, a nivel personal y emocional mi percepción general es que mi vida ha sido un auténtico fracaso y esa sensación me persigue desde niño. Me dicen que soy sociable, conciliador y muchas palabras bonitas más, pero en mi interior siento que tengo que pulir muchas emociones, aprender a interesarme por mi "yo" pero sin dañar a los demás porque, en muchos casos, soy consciente de que he hecho daño y lo importante es saber de dónde viene eso, POR QUÉ actúo con irascibilidad en determinadas situaciones y me provoca un malestar psicológico general que hay que arreglar definitivamente. Lo estoy intentando y os pido paciencia, no sé tampoco si podré alcanzar algún objetivo plausible, pero sé que ahí estaréis para recordarme lo que hago mal, de buenas maneras. Seguiré informando de todo este proceso y cuando vea que llega a su fin, intentaré que esa renovación también se vea plasmada en el blog. Besos a todos.


lunes, 1 de julio de 2013

POR FIN, CORUÑA

Ya estoy aquí, definitivamente. Los últimos días en Amsterdam fueron muy emotivos con la gente que me quiere y allí están. También mucho trabajo, nervios, pero por fin el día 29 llegó. Dejar el piso que alquilé hace sólo 3 meses fue una sensación amarga. Era un piso precioso, pensado para una familia de 4, acogedor y en una zona privilegiada. Tampoco olvidaré nunca a Paul, el propietario, que se portó conmigo con una humanidad ante mi situación digna de una persona con una gran personalidad, en otras circunstancias hubises tenido que pagar todo el alquiler de un año aunque no viviese allí, así es Holanda.

Cuando mi "ángel de la guarda" en Holanda vino a buscarme para llevarme a Schiphol y salimos de allí, yo estaba ya muy nervioso, deseando facturar (2 maletas más el equipaje de mano), pasar el control, tomarme un café y esperar. La cola en facturación era extensa y aún tardé un poco, pero la despedida con M. fue muy emotiva, foto incluida, aunque sé que lo veré en verano porque viajará a Galicia. Al despegar el avión las lágrimas inundaron mis ojos, queda mucho mío en los Países Bajos y algo de ellos en mí. El vuelo, por cierto, perfecto, una vez más Vueling se ha portado correctamente y llegó con antelación a Alvedro.

Y evidentemente al llegar y ver nuestra costa, nuestro mar, nuestras "ondas atlánticas" otra vez la emoción. La Torre estaba espectacular, como siempre, vigilando nuestra ciudad. Sabía quién me estaba esperando y al verlo no pude más. Más lágrimas, besos y abrazos porque ya no es la misma situación que siempre y no puedo más que sentir tristeza por cómo han ocurrido las cosas, aún sigo mal y con un futuro muy, muy gris. Mi hijo me traía un mensaje: "Papá, no llores y no te preocupes por nada". Me dio esperanza y ánimo y espero que algún día todo, o por lo menos la mayor parte, vuelva a ser como antes. Se cumple el dicho de que nunca valoras lo que tienes hasta que lo pierdes y en mi caso se cumple al 100 %. 

Todo el mundo me dice que todo se solucionará, que las cosas y el tiempo irá colocando las cosas en su sitio y que todo cambio, por traumático que sea, será para bien. Yo llevo dos meses y medio así, desde que recibí la noticia, y hay momentos en que estoy peor que al principio. No sé cuánto durará el proceso, pero lo que tengo claro es que nunca volveré a ser el mismo que era: optimista, social, confiado, generoso... Me estoy volviendo muy huraño, sin ganas de nada y temo que esto irá a peor porque no avanzo. Me dicen también que piense en mí y en mis hijos, en la gente que me quiere, pero hay momentos en que siento que yo no puedo atenderlos correctamente en mi estado, ya veremos si tampoco puedo dar clase y tengo que coger una baja de larga duración porque no es justo que los niños sufran viendo a su profesor sufrir.

Y lo más triste de todo es estar convencido de que el problema, cualquier problema, tiene solución, pero no se quiere solucionar. Cuando los problemas son entre las personas, hay que sentarse, dialogar y adoptar medidas para solucionarlos, apartarlos de nuestra vida sin solucionarlos lo único que hace es adormecerlos y siempre saldrán de nuevo en el futuro. ¿Por qué los seres humanos podemos ponernos de acuerdo para fomentar la paz y buscar soluciones a los problemas del planeta, po ejemplo, y al mismo tiempo podemos destruirlo todo? Eso también pasa en nuestro microcosmos, en cada grupo humano del cual somos miembros: familia, vecinos, trabajo. Nos podemos amar con locura y nos podemos odiar hasta aniquilarnos. ¿Es tan complicado intentar, al menos, arreglar los problemas y buscar soluciones? Creo sinceramente que no, y ese es el reto, es lo que nos tiene que enorgullecer, no es la meta, es el camino, aunque esté lleno de obstáculos, saber que lo has intentado y que has hecho todo lo posible por salvarlos, tengas o no tengas éxito, llegues o no a la meta.

En fin, que todavía queda mucho proceso, y será eso lo que me tiene que enriquecer, no la meta que alcance porque, para mí, en estos momentos, no existe meta. Espero que todos tengáis también esa luz para verlo claro, si os sobra, pasadme una poca que me ilumine el camino, por favor. Besos a todos

Por cierto, esta es la entrada 300 del blog, no está nada mal, ¿verdad? Y continuará... espero


jueves, 20 de junio de 2013

Esto se acaba...

Estos últimos días en Amsterdam se están pareciendo mucho a los primeros allá por septiembre de 2010. Muchas emociones y despedidas con la gente que ha compartido parte de tu vida en estos casi tres años. Mensajes con mucho cariño, lágrimas y un sentimiento de que, a pesar del sacrificio y del sufrimiento, algo ha merecido la pena. Lo mejor, los niños, los alumnos que te escriben cosas y te aprecian. No puedo nombrarlos pero ellos ya saben quienes son, de Veenendaal (¡qué colectivo de españoles tan entrañable y unido!), de Amsterdam (mis "ángeles de la guarda" seguirán estando ahí), de Wormerveer (discreción y elegancia), de Heemskerk (¡cómo olvidarlos ahora que han alcanzado el "geslaagd!!")... Todos han aportado algo.
 
Y también se ha ido Babieca, mi "caballo de dos ruedas" en este país. Aquí las bicicletas tienen nombre y la mía tenía que llevar un nombre tan español. Es azul y gris y ya está rumbo a España en un camión de mudanza. La verdad es que si se puede definir a Holanda con una palabra esa es BICICLETA, no hay que explicar por qué. Y salir de casa con ella al más mínimo recado es algo que costará hacer en Coruña. Pero se intentará.
 
El martes se han llevado mis muebles para Coruña en un camión de mudanza y etos días estoy como un turista, con dos maletas y lo imprescindible hasta el sábado 29. La cuenta atrás definitiva ya ha empezado y creo que se hará muy corta. En el piso hay una sensación de amplitud inusual, faltan muchas de mis cosas que tendrán que buscarse un nuevo asentamiento al llegar. Es una sensación difícil de explicar porque es ver que llegas al final de una etapa que además en esta ocasión también incluye el final de una etapa personal.
 
La rutina de estos días cambia, voy menos al supermercado para no dejar muchos alimentos aquí, intentando comer lo que ya tengo en casa o comiendo más fuera de casa, aunque me harta. Más uso del transporte y del "coche de San Fernando". Clima agradable, 26º algún día aunque se avecinan tormentas. Y tampoco tengo  mi ordenador, os escribo desde un portátil perteneciente a la Agrupación.
 
Y tengo más ganas que nunca de llegar. Me espera un futuro un tanto incierto, adjudicación de un nuevo destino profesional, espero que cerca de Coruña, una nueva organización vital y otras relaciones sociales. Se produce la paradoja de que ante esas ganas de llegar la incertidumbre me causa inseguridad y cierta ansiedad porque, a pesar de estar cerca de los que me quieren, mi nueva situación no es deseada y, básicamente, no me gusta. Pero la vida es así y hay que afrontarla como viene, siempre tengo que tener la perspectiva de que hay gente que está peor que yo y quejarse sería una indecencia.
 
Así que nada, esperando que pasen los días, finalizando el curso rodeado de papeles y documentos que en muchos casos me da la impresión que no sirven para nada, pero que hay que hacerlos. Y todo esto con una mezcla amarga por los que se van y tardarás en volver a ver pero también con la satisfacción de haberlos conocido y con el aprendizaje que te han aportado. En definitiva, en la vida no dejas nunca de aprender, aunque sea con los golpes más duros que te pueden dar. Y siempre hay que sacar lo bueno de todo lo que ocurre, sacudirte los rencores y poner una sonrisa que deje "k.o." a aquellos que te quieren herir o poner zancadillas, aunque hay que ser honestos, poca gente he encontrado por aquí que lo haya intentado hacer.
 
Pues nada, que seguimos, poco a poco y que en nada estaremos de nuevo "na terriña", no os podéis imaginar lo que puedes echar de menos lo que quieres cuando estás lejos y cuánto lo valoras, así que como Galicia y lo que tenemos ahí, no existe nada. Biquiños a todos.