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1 mar 2017

65 escritores firman una carta contra Donald Trump

Por: Alberto Piernas 




Tres meses después de su triunfo en las Elecciones de Estados Unidos, Donald Trump ha comenzado a desplegar su particular “imperio del terror” desde la Casa Blanca, siendo la inmigración la principal prioridad del empresario venido a presidente. La nueva ley antimigratoria que prohíbe la entrada a miembros de siete países de mayoría musulmana ha sido la última perla del líder de tupé imposible, motivo que ha llevado a 65 escritores y artistas de todo el mundo a firmar una carta contra Donald Trump en la que se defiende la creatividad y la comunicación por encima de la paranoia y los malentendidos.

                                                                                   La autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, una de las escritoras incluidas en la carta firmada a Donald Trump.


Una semana después de su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump se remangó los brazos y comenzó a cumplir algunas de las muchas promesas que venía anunciando respecto a la inmigración, siendo la primera de ellas frenar durante tres meses el flujo migratorio de siete países de mayoría musulmana: Siria (cuatro en el caso de éste), Libia, Irán, Sudán, Somalia, Irak y Yemen. Durante 90 días, nadie salvo los cargos diplomáticos de estos países podrá entrar en Estados Unidos hasta que se revisen todas las leyes migratorias, por lo que las medidas podrían tornarse aún más exigentes a lo largo de 2017.

Dado el atentado que esto supone para los derechos humanos y también las artes como forma de diálogo y expresión en un mundo convulso, la asociación de escritores y artistas PEN envió hace unas horas una carta a Donald Trump firmada por 65 escritores y artistas, entre ellos J.M. Coetzee, Orhan Pamuk, Zadie Smith, Chimamanda Ngozi Adichie, Sandra Cisneros o Lev Grossman, muchos de ellos conocidos por sus trabajos sobre temas como la globalización, el racismo o la inmigración.

En la carta se apunta que esta nueva ley, además de las negativas circunstancias que supone para los derechos humanos, “impide más el libre flujo de artistas y pensadores en un momento en el que resulta indispensable un diálogo intercultural vibrante y abierto en la lucha contra el terror y la opresión”. A su vez, la carta apunta a “la creatividad como antídoto contra el aislacionismo, la paranoia, los malentendidos y la intolerancia violenta”.

La carta, vía El País, podéis leerla a continuación junto con el nombre de los 65 artistas que la han firmado:

LA CARTA DE LOS INTELECTUALES

Presidente Donald J. Trump
La Casa Blanca
1600 Pennsylvania Avenue, NW
Washington, D.C. 20500
Estimado señor presidente:
Como escritores y artistas, nos sumamos a PEN America para hacer un llamado con el fin de que rescinda su Orden Ejecutiva del 27 de enero de 2017, y se abstenga de presentar cualquier medida alternativa que perjudique de manera similar la libertad de movimiento y el intercambio mundial de las artes y las ideas.
Al prohibir que personas de siete países donde predomina la fe musulmana ingresen a Estados Unidos durante 90 días, prohibir que todos los refugiados ingresen al país durante 120 días y bloquear la migración de Siria de manera indefinida, su Orden Ejecutiva de enero causó caos y penurias para familias dividas, vidas alteradas y forzó el respeto de la ley bajo la amenaza de ser esposado, detenido y deportado. Al hacer esto, la Orden Ejecutiva impidió además el libre flujo de artistas y pensadores y lo hizo en un momento en el que resulta indispensable un diálogo intercultural vibrante y abierto en la lucha contra el terror y la opresión. Su restricción se opone a los valores de Estados Unidos y las libertades que este país defiende.
El impacto negativo de la Orden Ejecutiva original se sintió de inmediato, causando estrés e incertidumbre en artistas de renombre internacional y alterando importantes eventos culturales de Estados Unidos. El director nominado al Oscar Asghar Farhadi, originario de Irán, que esperaba poder viajar a la ceremonia de entrega de premios de la Academia a finales de febrero, anunció que no asistirá. El cantante sirio Omar Souleyman, quien se presentó en el Concierto del Premio Nobel de la Paz de 2013 en Oslo, Noruega, podría no poder presentarse en el World Music Institute de Brooklyn, en mayo de 2017. La posibilidad de que Adonis, poeta de 87 años celebrado mundialmente que cuenta con nacionalidad francesa, pero es de origen sirio, pueda asistir al Festival Voces del Mundo de PEN en mayo de 2017 en Nueva York, sigue en duda.
Evitar que artistas internacionales contribuyan con la vida cultural de Estados Unidos no hará al país más seguro y sí dañará su prestigio e influencia internacional. Tal política no solo evita que grandes artistas se presenten en el país, sino que además limita el intercambio de ideas importantes, aislando a Estados Unidos política y culturalmente. Acciones recíprocas contra ciudadanos estadounidenses, como las que ya adoptaron los gobiernos de Irán e Irak, restringirán aún más la capacidad de los artistas estadounidenses de moverse con libertad.
Las artes y la cultura tienen el poder de permitirle a la gente ver más allá de sus diferencias. La creatividad es un antídoto contra el aislacionismo, la paranoia, los malentendidos y la intolerancia violenta. En los países más afectados por la prohibición migratoria son los escritores, los artistas, los músicos y los cineastas quienes suelen estar a la vanguardia en la lucha contra la opresión y el terror. Si interrumpe la capacidad de los artistas de viajar, actuar y colaborar, tal Orden Ejecutiva ayudará a aquellos que acallarían voces críticas y exacerbaría los odios que alimentan el conflicto mundial.
Creemos firmemente que las consecuencias inmediatas y a largo plazo de su Orden Ejecutiva original se oponen por completo a los intereses nacionales de Estados Unidos. En su consideración de posibles nuevas medidas lo exhortamos respetuosamente a adaptarlas exhaustivamente para atender solo amenazas legítimas y confirmadas y para evitar imponer prohibiciones extensas que afecten a millones de personas, incluyendo escritores, artistas y pensadores cuyas voces y presencia ayudan a fomentar el entendimiento internacional.
Anne Tyler
Lev Grossman
Jhumpa Lahiri
Norman Rush
Chang-rae Lee
Jane Smiley
Janet Malcolm
John Green
Mary Karr
Claire Messud
Daniel Handler (alias Lemony Snicket)
Siri Hustvedt
Paul Auster
Francine Prose
Paul Muldoon
David Henry Hwang
Jessica Hagedorn
Martin Amis
Sandra Cisneros
Dave Eggers
Stephen Sondheim
Jonathan Lethem
Philip Roth
Andrew Solomon
Tobias Wolff
Robert Pinsky
Jonathan Franzen
Jay McInerney
Margaret Atwood
Azar Nafisi
Alec Soth
Nicole Krauss
Colm Toibin
Patrick Stewart
Philip Gourevitch
Robert Caro
Rita Dove
J. M. Coetzee
Anish Kapoor
Rosanne Cash
Zadie Smith
George Packer
John Waters
Art Spiegelman
Susan Orlean
Elizabeth Strout
Kwame Anthony Appiah
Teju Cole
Alice Sebold
Esmeralda Santiago
Stacy Schiff
Jeffrey Eugenides
Khaled Hosseini
Rick Moody
Hanya Yanagihara
Chimamanda Adichie
John Lithgow
Simon Schama
Colum McCann
Sally Mann
Jules Feiffer
Luc Tuymans
Michael Chabon
Ayelet Waldman
Orhan Pamuk


Fuente bibliográfica
PIERNAS, ALBERTO. 2017. 65 escritores firman una carta contra Donald Trump. Actualidad Literatura [en línea]. [Consulta: 1 marzo 2017]. Disponible en: https://www.actualidadliteratura.com/65-escritores-firman-una-carta-donald-trump/. 

9 feb 2017

La frontera entre Canadá y Estados Unidos es una biblioteca y no un muro



La bibliotecaria Rumery, de 53 años, nació en Canadá pero desde hace tres décadas vive en Vermont con su marido estadounidense. Explica, entre risas, que rehúsa hablar del muro con México porque no quiere captar la atención de Trump. No vaya a ser que decida también levantar una barrera con Canadá. “Si lo miras desde el aire, esta es una sola comunidad”, dice. “Hay una larga historia de generaciones viviendo juntas”.

Nancy Rumery junto a la línea que delimita la frontera entre Estados Unidos y Canadá en la biblioteca Haskell, el pasado miércoles

Cuando trabaja en su despacho, Nancy Rumery está en Estados Unidos. Cuando cruza el pasillo para agarrar un libro, está en Canadá. Una frontera invisible parte en dos la biblioteca Haskell. La fachada norte del edificio da a Stanstead, en la provincia canadiense de Quebec. La sur a Derby Line, en el estadounidense Vermont. Pero es como si los dos fueran el mismo pueblo: los cerca de 4.000 residentes cruzan con facilidad del uno al otro para trabajar, hacer la compra o echar gasolina


En esta frontera, nadie se imagina que pudiera haber un muro como el que existe entre EE UU y México y que planea completar el presidente estadounidense, Donald Trump. En Quebec no se oyen voces que apoyen el muro con México, pero en Vermont sí. El miedo, atizado por Trump, a los supuestos peligros que traen consigo los inmigrantes latinoamericanos ha calado en Derby Line, donde la vida transcurre con calma a la espera de que deje de nevar en un par de meses.

La biblioteca Haskell, el pasado miércoles
                           La biblioteca Haskell, el pasado miércoles 

El contraste con Stanstead es un espejo de cómo los Gobiernos del republicano Trump y el progresista Justin Trudeau, que ha reforzado la política de acogida al inmigrante, están en las antípodas. Una encuesta del Angus Reid Institute muestra que el 62% de los canadienses se declaró molesto por la victoria de Trump en las presidenciales de noviembre.

Roland Goodsell, canadiense de 76 años y nacido en Stanstead, considera una “estupidez” el muro con México. “Puede haber algunos malos hombres [“bad hombres”, como los ha llamado Trump] mexicanos, pero también americanos y canadienses. Los realmente malos tienen dinero y pueden volar”, dice. Habla al lado de la barrera, que se alza cuando pasa un vehículo y que lleva hasta EE UU.

Goodsell también cree inútil, como piden algunos legisladores, ampliar el número de agentes en la frontera con Canadá porque, esgrime, es ilusorio creer que evitarían todas las irregularidades.



Cuando la frontera entre Canadá y Estados Unidos es una biblioteca y no un muroApenas hay cicatrices entre Quebec y Vermont. En los bosques, la frontera solo se revela por la ausencia de árboles, talados para marcar la divisoria internacional. En las calles de Stanstead y Derby Line, la frontera son unas puertas que la policía abre tras examinar a vehículos y peatones.

Junto a la biblioteca, hay una separación simbólica: una hilera de macetas con plantas, ahora teñidas de blanco, y un monolito delimita cada país. Hay un coche de policía en los alrededores. Los controles en la aduana, aunque sean más estrictos que antes del 11-S, son laxos.

Muchas familias, cuenta Rumery, viven en Canadá pero trabajan en EE UU. Tienen lo mejor de ambos mundos: sanidad gratuita en el primero, y sueldos más altos y productos básicos más baratos en el segundo. También hay residentes de Derby Line que acuden a la farmacia de Stanstead, que es más económica, o mandan a sus hijos a estudiar francés o jugar a hockey hielo.

Goodsell, que vende aspiradoras a domicilio en Quebec, habla con nostalgia. Apenas no hay un minuto en que no suelte la frase: “En los buenos viejos tiempos”. Se refiere a cuando era más fácil cruzar la frontera y todo el mundo se conocía. Sus dos hijos mayores nacieron en los años sesenta en EE UU porque el ginecólogo vivía allí. Ahora, dice, sería demasiado complicado. Él va mucho menos a Vermont. Todo cambió en 2001: tras los atentados del 11 de septiembre, EE UU estableció unos puntos de paso, y amplió el número de cámaras y de agentes.

El vecino también añora la época en que había “tres hoteles y tres concesionarios de coche” en Stanstead. En los años setenta, cuenta, empezaron a cerrar fábricas de textil y acero. Ahora el granito es la única industria del pueblo. Le cuesta muy poco criticar a Trump, pero ve con buenos ojos el proteccionismo que defiende bajo la promesa de traer de vuelta empleos industriales a EE UU, y que también le lleva a querer renegociar el NAFTA, el acuerdo de libre comercio con Canadá y México.

En un par de minutos en coche, se cruza a EE UU. El paisaje es el mismo: casas bajas bañadas en nieve. Pero la Rue Dufferin pasa a llamarse Main Street, el límite de velocidad cambia de kilómetros a millas y apenas se oye francés. En Derby Line, las cosas se ven algo distintas.

Fritz Halbedl, un austríaco nacionalizado estadounidense de 57 años y que lleva 30 en el país, es el cocinero del único hospedaje de Derby Line. Dos veces a la semana juega al tenis en Stanstead. Considera innecesario levantar una barrera con Canadá pero pide “controlar más” la frontera. Atribuye la epidemia de adicción de opiáceos que sacude Vermont, y otros Estados, a la entrada de drogas desde Canadá. “¡Imagina cuál debe ser el ratio de muertes por drogas en las ciudades sureñas!”, exclama para defender la construcción del muro con México, que, según una encuesta de ABC News y The Washington Post de mediados de enero, rechaza un 60% de los estadounidenses.


El chef, casado con una estadounidense, pide restringir la inmigración irregular. “Tenemos que protegernos”, interviene su esposa Paula. En las elecciones de noviembre, votaron a Trump. Están muy contentos con el maratón de decretos que ha firmado el presidente en sus primeros días en la Casa Blanca, entre ellos la formalización del plan de muro con México y el veto a la entrada a EE UU de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

2.200 POLICÍAS PARA 8.800 KILÓMETROS DE FRONTERA

Unos 2.200 agentes estadounidenses vigilan los 8.800 kilómetros de frontera con Canadá, la más larga del mundo. En la frontera con México, de 3.100 kilómetros, hay aproximadamente 18.500 agentes. Hay 100 veces más aprehensiones por tráfico de drogas o personas en la frontera sur. La disparidad económica entre México y EE UU, la llegada de inmigrantes indocumentados y la amenaza del narcotráfico es infinitamente superior que entre EE UU y Canadá. Pero la escasa vigilancia de la frontera norte inquieta a algunos legisladores y funcionarios estadounidenses que han alertado de la facilidad de cruzar desapercibido por las zonas boscosas.


Fuente bibliográfica
(WWW.DW.COM), D.W., 2017]. Bibliotecas del futuro | Cultura | DW.COM | 02.11.2015. DW.COM [en línea]. [Consulta: 3 febrero 2016]. Disponible en: http://www.dw.com/es/bibliotecas-del-futuro/a-18821919. 

4 feb 2017

Se preparan para el Apocalipsis

Por: Miguel Ángel Ossorio Vega



Una tormenta perfecta amenaza la supervivencia de… ¿los multimillonarios?

Una parte de la élite estadounidense cree que será necesario huir del país. Algunos compran búnkeres en territorio americano, pero muchos otros se han hecho con propiedades a miles de kilómetros de distancia. Este es el relato de quienes ven el fin del mundo (o de los Estados Unidos) más cerca que nunca…

Extraterrestres, zombis, guerra nuclear, catástrofes naturales, epidemias, escasez de agua y alimentos, disturbios, dictadores, saqueos… El fin del mundo es una idea que ronda nuestras cabezas desde siempre, y las historias de ficción (desde ‘Armageddon’ hasta ‘The Walking Dead’) no han ayudado mucho. Ante una amenaza de tal calibre, un sector de la población ha reaccionado con resignación (tal vez por la imposibilidad de hacer nada al respecto). Otra parte ha reaccionado con miedo, pero se mantiene en estado latente y continúan su vida con resignación, en una curiosa mezcla de ambas posibilidades. Sin embargo, hay otra parte de la sociedad que ni se resigna ni tiene miedo: se ha preparado para defenderse. Y para ello han puesto al servicio de esta causa su bien más preciado: el dinero. Son los multimillonarios, sobre todo estadounidenses, que se están armando para sobrevivir al Apocalipsis.

“Mantengo un helicóptero con combustible todo el rato y tengo un búnker subterráneo con un sistema de filtración de aire”, explica el jefe de una empresa de inversión a The New Yorker. Lo hace en un grupo de Facebook copado con multimillonarios estadounidenses que intercambian consejos sobre máscaras de gas, búnkeres y lugares seguros para protegerse de un variopinto abanico de posibles causas del fin del mundo: desde la guerra nuclear hasta el cambio climático.

El hecho de que los millonarios se estén armando para sobrevivir en caso de colapso generalizado del mundo que conocemos no es extraño. A fin de cuentas, ¿hay alguien que no invertiría una pequeña fracción de su riqueza en procurarse un refugio, reservas de agua y comida o equipamiento para poder presenciar cómo es la Tierra después de su final? En las películas no parece tan complicado sobrevivir al fin del mundo. ¿Lo será en la vida real? Habrá que verlo en su momento. Pero esta idea, la de sobrevivir, ha calado con más fuerza si cabe entre un selecto grupo de personas caracterizadas por no ver imposibles ante sus ojos: Silicon Valley.
“Los expertos en tecnología no piensan necesariamente que un colapso sea probable”, explica Yishan Wong, uno de los primeros empleados de Facebook y CEO de Reddit entre 2012 y 2014. “Lo consideran un evento remoto, pero uno con un inconveniente muy grave, así que, dada la cantidad de dinero que tienen, el gasto de una fracción de su patrimonio para protegerse contra esto es lógico”. No nos cansamos de llamar ‘visionarios’ a estas personas porque ellos han ‘descubierto’ cosas que nos ayudan en nuestro día a día y que a nadie se le había ocurrido antes. Bueno, tal vez a ellos se les ha ocurrido antes que nadie que el fin del mundo es probable y, fieles a su tenacidad, se pueda esquivar. Como dice Wong, “la mayoría de la gente simplemente asume que los eventos improbables no suceden, pero los técnicos tienden a ver el riesgo de una manera muy matemática”.

Asumamos que el fin del mundo es posible y evitable (sobre todo si tienes dinero). Pero, ¿por qué son los estadounidenses – y no los franceses, ingleses, alemanes o chinos- quienes se están preparando para ello? La respuesta no es sencilla: bien porque la prensa ha decidido centrarse únicamente en estadounidenses, bien porque la población americana está más acostumbrada (o expuesta, o atemorizada, o concienciada…) a este tipo de posibles calamidades… o bien porque se trata de algo mucho más terrenal. ¿Y si el fin del mundo es terrenal? ¿Y si no es lo que estábamos imaginando?

Descartemos por un momento la idea de naves espaciales aterrizando en Nueva York para destruir la Humanidad. Imaginemos que no habrá ningún virus mortífero e imparable que barrerá a toda la población.

Imaginemos otro fin del mundo: el de su mundo. El de las élites.
“Cualquiera que está en esta comunidad conoce gente que está preocupada de que Estados Unidos se esté dirigiendo hacia algo parecido a la Revolución Rusa”, explica Robert H. Dugger, quien se convirtiera en socio del fondo de cobertura Tudor Investment Corporation. El problema no son los extraterrestres. El problema parece ser la desigualdad, utilizada por populistas como arma política que ha demostrado funcionar.

“El 20 de enero de 2017 será recordado como el día en que el pueblo volvió a ser el gobernante de esta nación. Los olvidados hombres y mujeres de nuestro país ya no lo serán más. Todo el mundo les está escuchando ahora", expresó Donald Trump durante su discurso de investidura como 45º Presidente de los Estados Unidos. “Hoy no estamos meramente transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, sino que lo transferimos de Washington DC y se lo devolvemos a ustedes, al pueblo". Y lo hizo porque mientras las élites políticas y económicas (entre las cuales se encuentra el propio Trump) “prosperaban”, las familias trabajadoras “tenían poco que celebrar”, algo que “cambia aquí y ahora”.

Contra todo pronóstico, parece que en esto Trump sí tiene razón: 117 millones de estadounidenses ganan, en promedio, lo mismo que en 1980, mientras que los ingresos del 1% más rico se han triplicado desde entonces, según explicaron en diciembre del año pasado Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, economistas que durante los crudos años de crisis han demostrado con datos la realidad de la misma: los ricos se hicieron más ricos y los pobres se hicieron más pobres. “Veinticinco gestores de fondos de cobertura ganan más dinero que todos los profesores de guardería de Estados Unidos juntos”, explica Robert A. Johson, doctor en Economía por la Universidad de Princeton que trabaja en finanzas. “Ser uno de esos veinticinco no hace sentirse bien, creo que han desarrollado una mayor sensibilidad”, añade. Hay más: “Si tuviéramos una distribución más equitativa de los ingresos y mucho más dinero y energía para las escuelas públicas, los parques, el ocio, la cultura y la salud, se podría eliminar mucho de lo que crispa a la sociedad. En gran medida hemos desmantelado esas cosas”.

La élite tiene miedo no a seres con tres ojos quieren comerse a las personas: tiene miedo a otros humanos que, simplemente, quieren comer. Y que han identificado, a veces con ayuda, a los culpables de sus males. De su pobreza. De su situación. De la desigualdad. Quieren hacer justicia porque ahora han visto que es posible. Y más cuando en la Casa Blanca ya habita el adalid del cambio de tornas. Una persona que ya ha puesto nombre (de ahí la ayuda del pueblo) a algunos culpables. A saber: los ricos, los extranjeros, los políticos, la prensa, el sistema judicial. Un discurso que ha calado en la sociedad, especialmente entre una parte de la población que cree que “hay un movimiento deliberado por parte de la gente del Congreso para abatir a América” porque “no quieren que la gente sea inteligente para ver lo que está pasando en la política” y que, incluso, leyó acerca de una investigación que lleva en marcha 20 años hará que hasta el 40% de los miembros del Congreso de los Estados Unidos sea arrestado por un plan que involucra a los Papeles de Panamá, la Iglesia Católica y la Fundación Clinton. Lo dice Larry Hall, CEO del Survival Condo Project, una promoción inmobiliaria de búnkeres de lujo que ha construido (con bastante éxito entre la élite) en diversos lugares de los Estados Unidos.

Lo de la ‘investigación’ suena a posverdad, palabra del año 2016 para el Diccionario de Oxford. Pero la élite, por si acaso, ha decidido armarse. Sobre todo porque ellos serían el objetivo de ese fin del mundo basado en turbas enfurecidas de gente dispuesta a hacer justicia. Aunque no todo, ni mucho menos, comienza con Trump: algunos llevan años preparándose para ello. Tal vez desde que la caída de Lehman Brothers, en 2008, demostró que el statu quo era tan frágil como los negocios que lo sustentaban.

Claro, que no todo son búnkeres en esta defensa: en muchas películas han sido asaltados, demostrando cierta vulnerabilidad. Además, dile a un multimillonario acostumbrado a una mansión que se pase el resto de sus días bajo tierra a pesar de seguir vivo. ¿Hay alternativas? Sí, Nueva Zelanda.

Aunque en los primeros siete días después de la elección de Donald Trump 13.041 estadounidenses se registraron ante las Autoridades de inmigración de Nueva Zelanda (17 veces más de lo normal), en los primeros diez meses de 2016 se compraron casi 1.400 kilómetros cuadrados de tierras en el país oceánico, el cuádrupe que en todo el año anterior. Los compradores estadounidenses superaron en número a los australianos. Y muchos de ellos construyen pistas de aterrizaje en sus nuevas casas, a 13.000 kilómetros de distancia de Silicon Valley, donde las élites que diseñan el futuro de la tecnología tienen miedo de ser aplastados por quienes instalan en sus móviles sus aplicaciones, leen noticias en sus plataformas y clican en publicidad que ellos gestionan.


Curiosamente, las mismas herramientas que los han colocado a lo largo de la lista de Forbes son las que podrían acabar con su modelo de vida. “Internet ha facilitado que las personas estén juntas”, pero “es más fácil para la gente entrar en pánico cuando están juntos”, explica Steve Huffman, cofundador de Reddit. Se operó la miopía en 2015 para aumentar sus posibilidades de sobrevivir al fin del mundo. Ya sea nuclear, extraterrestre o humano: “Sin ellos estoy jodido”.

Fuente Bibliográfica
OSSORIO VEGA, MIGUEL ÁNGEL, 2017. Silicon Valley se prepara para el Apocalipsis. media-tics.com [en línea]. [Consulta: 5 febrero 2017]. Disponible en: http://www.media-tics.com/noticia/7203/economia-y-sociedad/silicon-valley-se-prepara-para-el-apocalipsis.html. 


26 ene 2017

Elección de Donald Trump pone entre los más vendidos al 1984 de Orwell

La novela distópica cumbre ha repuntado sus ventas luego de que el magnate republicano asumiera la presidencia. 
¿Te animas a leerla?
El 1984 es uno de los clásicos de la literatura moderna. | Fuente: AFP/Getty Images
El 1984 del británico George Orwell describe una sociedad bajo un gobierno totalitario que ejerce control absoluto sobre sus ciudadanos. Todo tiene un orden y una automatización: el comportamiento, la lengua, las conductas bajo la tutela del Gran Hermano que todo lo ve. Es la obra cumbre que describe los totalitarismos en el mundo. Fue escrita en 1948 y publicada un año después.
La novela es parte de la denominada trilogía distópica (junto a Un Mundo Feliz de Aldous Huxley y el Fahrenheit 451 de Ray Bradbury), con la misma temática. Durante la última semana ha vuelto a ocupar los primeros lugares entre los libros más vendidos, a cinco días de la toma de poder de Donald Trump en Estados Unidos.
Interés nacional. El lunes ya había alcanzado el quinto y séptimo lugar en la lista de los más comprados en Amazon. Son sobre todo los jóvenes estudiantes quienes se han volcado a librerías y a la plataforma digital para obtener un ejemplar de la mítica obra de la literatura mundial.
Sean Spicer, secretario de prensa de la Casa Blanca dijo que la asunción del magnate había registrado la audiencia más alta. Sin embargo, en imágenes, se pudo comprobar que la afluencia no fue masiva, como por ejemplo, en la toma de mando de Barack Obama.
Si hay similitudes o no, quedará a juicio del lector.
El presidente Donald Trump asumió la presidencia el 20 de enero de 2017. | Fuente: CNN

Fuente bibliográfica
Elección de Donald Trump pone entre los más vendidos al 1984 de Orwell. rpp.pe [en línea], 2017. [Consulta: 26 enero 2017]. Disponible en: http://rpp.pe/mundo/estados-unidos/eleccion-de-donald-trump-pone-entre-los-mas-vendidos-al-1984-de-orwell-noticia-1026265. 

25 ene 2017

Los 11 libros que Obama recomienda leer y que Trump nunca leerá

Por: Villamando



El ya ex presidente Barack Obama es un ávido lector, algo que ha demostrado en más de una ocasión y que además nos cuenta en su libro Dreams from my father, donde narra que algunos de los fines de semana en los que no trabaja, se relaja en un apartamento de su propiedad donde sus únicos compañeros son los libros. Ahora que ya forma de la historia ha vuelto a hacer gala de su buen gusto en lo que a literatura se refiere y nos ha ofrecido una recomendación de 11 libros.

Estos libros los dio a conocer en una charla que mantuvo hace algunos días con el crítico Michiko Kakutani, del New York Times. Son libros que el político estadounidense ha leído hace poco tiempo, y que recomienda leer a todo el mundo. Nosotros ya hemos leído algunos de ellos, pero con cierta maldad nos surge la pregunta de si el nuevo presidente Trump leerá alguno de ellos.


La mujer guerrera

La primera recomendación de Barack Obama es La mujer guerrera, una obra de Maxine Hong Kingston donde se nos cuenta la historia de una americana, con ascendencia china y una gran colección de opiniones sobre los mitos asiáticos, las familias chinas y los sucesos de su infancia en su nueva vida en California.
A partir de estos acontecimientos se construye su nueva identidad que queda reflejada a la perfección en este libro.

Cien años de soledad

Gabriel García Márquez
Es uno de los libros más vendidos a nivel mundial y que ha sido traducida una enorme cantidad de idiomas. Además es la obra por excelencia del Premio Nobel junto con posiblemente Crónica de una muerte anunciada o Memoria de mis putas tristes.

El problema de los tres cuerpos

China es sin duda alguna uno de los grandes intereses de Obama, al menos en lo que se refiere a la literatura. Una muestra de ella es la obra El problema de los tres cuerpos donde se expone el papen de la ciencia en nuestras sociedades, que nos ayuda en gran medida a entender lo sucedido en el pasado y lo que sucederá en el futuro en el país asiático.

La elección del político estadounidense no es una casualidad y es que esta obra está considerada como una de las grande sobras maestras de la literatura y que ha recibido críticas muy positivas por una enorme cantidad de expertos y lectores de a pie.

En manos de las furias

En manos de las furias
La obra más conocida de Lauren Groff nos cuenta la historia de pasión entre Lotto y Mathilde de veintidós años, que acaban de casarse sin apenas conocerse y que se alarga en el tiempo durante una gran cantidad de años. Por desgracia la cruda realidad es que toda historia tiene dos formas de contarla, y esta no es una excepción.
Para saber la parte menos buena de esta historia del amor adolescente, deberás de hacerle caso a Obama y leer En manos de las furias.

Un recodo en el río

Las raíces africanas de Obama no podían dejar de estar presentes en esta interesante lista de libros que nos ha propuesto, y lo demuestra con la obra Un recodo en el río, donde se narran los efectos de las políticas, en el convulso periodo de la independencia de un país africano, en las vidas de los individuos.
A pesar de no ser una obra demasiado conocida a nivel internacional, está escrita por el Premio Nobel de Literatura V.S. Naipaul.

Perdida

Perdida
Sin duda alguna esta es la recomendación de Barack Obama que más me gusta, aunque puedo decir que todas las demás me gustan muchísimo también, pero esta novela de Gillyan Flyan te enganchará desde el primer momento y hará que no puedes dejar de leer.
El lado más oscuro del matrimonio es el tema central de Perdida, un thriller psicológico que se ha convertido en unos de los libros más conocidos y populares de los últimos tiempos.

La canción de Salomón

La canción de Salmón de Toni Morrison es otras de las recomendaciones de Obama, y en la que se narra la historia familia de un hombre, que da pasos de éxito en los negocios, tratando de ocultar sus origines para integrarse en la sociedad blanca.

La narración se mezcla entre la fantasía y la dura realidad de los guetos negros de los años sesenta. Tal vez con esto el ex presidente de los Estados Unidos trata de dar a conocer parte de la historia, que ya parece olvidada para muchos, y que por desgracia todavía está presente no solo en algunos barrios del país norteamericano, sino barrios de todo el mundo.

Los desnudos y los muertos

Con solo leer algunas de las críticas que ha recibido a lo largo de la historia la nove Los desnudos y los muertos, uno se puede dar cuenta de la categoría que tiene este libro. Calificada por muchos como la mejor novela de guerra escrita en este siglo y situando a su autor, Norman Mailer, a altura de Tolstói o Hemingway, uno se puede dar cuenta rápidamente de la aventura en la que nos vamos a embarcar.

Los héroes de Mailer son los grandes protagonistas de esta novela que no te dejará indiferente y que tal como ha hecho Obama, nosotros también te recomendamos encarecidamente que la compres y sobre todo que la disfrutes.

El ferrocarril subterráneo

Colson Whitehead
El ferrocarril subterráneo no es un libro cualquiera y es que en el Colson Whitehead, que ganó el National Book Award de narrativa de EEUU con este libro, cuenta con todo lujo de detalles lo que fue la esclavitud en el siglo XIX. La protagonista de este libro es Cora, una joven que te hará temblar el corazón y que es esclava junto con su madre en una plantación, en la que ambas trabajan y de donde su madre decide huir dejándola en la mayor de las soledades.

El cuaderno dorado

El estancamiento creativo y los problemas a la hora de escribir son problemas de lo más común entre los escritores. Precisamente de este problema habla Dorsi Lessing en El cuaderno dorado, donde Anna Wulf, una novelista padece este problema.
“un cuaderno negro, en el que está Anna Wulf, la escritora; un cuaderno rojo, dedicado a la política; uno amarillo, en el que escribo historias que proceden de mi experiencia, y un cuaderno azul que intenta ser un diario”
¿Todavía te estás pensando si seguir la recomendación de Barack Obama?.

Gilead

Gilead

Para cerrar esta lista el ex presidente de los Estados Unidos nos recomienda la lectura de Gilead, que es el título de la novela, pero también de un pequeño pueblo de Iowa en el que no todo es lo que parece y hay una historia paralela que a buen seguro te enganchará y te atrapará.

Premiado con el Pulitzer 2005 y el National Book Critic Circles Award, esta obra sirvió para encumbrar a Marilynne Robinson como una de las escritoras más relevantes y conocidas, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, donde sus obras han sido traducidas a una enorme cantidad de idiomas diferentes.

¿Cuántas y cuales de las obras recomendadas por Barack Obama has leído ya y cuales tienes pensando leer en un futuro cercano?. Cuéntanoslo en el espacio reservado para los comentarios de esta entrada, en nuestro foro o bien a través de alguna de las redes sociales en las que estamos presentes.


Fuente bibliográfica
VILLAMANDOS, 2017. Libros que Obama nos recomienda leer y disfrutar. Todo eReaders [en línea]. [Consulta: 25 enero 2017]. Disponible en: http://www.todoereaders.com/libros-obama-nos-recomienda-leer-y-disfrutar.html. 
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