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3 mar 2018
El canto del cisne y la violencia en la escuela
Por: José Tranier José Tranier
Cuando
la ola neoliberal golpea con fuerza los índices de miseria y muerte forman
parte de "lo esperable".
Una
antigua creencia proveniente de la mitología griega suele aludir el cantar del
cisne —ave que permanecía muda durante casi toda su existencia— como
metáfora "última" de intervención antes de que ésta muera. Sin
embargo, si nuestro objetivo fuese intentar señalar o compartir un breve
análisis en torno a las formas de violencia
escolar —mero eufemismo o "espejo" de violencia social y política— dicha metáfora quizás no nos
alcanzaría del todo para abordar los motivos por los cuales la escuela termina
siendo (la mayoría de las veces) como aquel escenario en donde las formas de
violencia social y política se materializan. De esta manera, así como un
terremoto activa la posterior alerta de tsunami como consecuencia
"esperable" en alguna otra parte del mundo; en su correlato social
local, podríamos argumentar algo semejante en relación a que cada vez que una "oleada neoliberal” comienza a
golpear con fuerza, los índices de violencia, miseria, pérdida de fuentes
laborales y muerte también empiezan a formar parte del orden de lo
"esperable".
Aquello
pudimos comprobarlo históricamente, luego del estallido del 2001, con los
primeros casos de asesinatos concretos en nuestras escuelas argentinas como
formas inéditas de violencia institucional por parte de aquellas infancias
resocializadas antes, en los años noventa. (Basta señalar la masacre de
Patagones junto con el caso del adolescente cansado de que lo apodaran
"Pan Triste") entre otros casos también emblemáticos que,
lamentablemente, inauguraron este campo nuevo de inscripción política.
Si
tomáramos entonces como punto de referencia los casos de violencia difundidos
por los medios en el año anterior, incluirían desde suicidios adentro del aula,
amenazas de bombas en diferentes instituciones escolares como nunca antes,
cachetazos a maestras en las escuelas y a médicos en los hospitales; palizas
recibidas a una alumna por parte de sus compañeras, asesinato de un niño de
diez años por un adolescente de catorce y varios bebés arrojados a basurales
como metáfora "magistral" (siguiendo palabras de Bleichmar escritas
allá por el 2002) de "la convicción
que tienen los miserables irredentos de que su prole no tiene ni tendrá otro
destino" (1).
Aquí es
entonces necesario para nosotros retomar la pregunta "clásica" sobre
si una lógica política-económica impacta o no en la lógica de producción de
subjetividad. Y, claro está, si tal respuesta fuese positiva (como
efectivamente la consideramos al menos nosotros), ni los niños que hacen o que
padecen el "bullying"; ni aquellas maestras golpeadas; o los médicos
y enfermeras tratando de salvar vidas amedrentados y mucho menos aquellos bebés
arrojados a la basura deberían ser abordados
socialmente como meros acontecimientos "individuales" —o "particulares"— sino, por
sobre todas las cosas, como síntoma de aquello que viene aconteciendo —y
fundamentalmente vienen padeciendo— ciertos
sectores sociales específicos en la actualidad: esto es, que el desamparo,
cuando está expresado en políticas públicas (independientemente de los
gobiernos que las lleven a cabo) siempre tiene —y tendrá— cara y contracara de
diversas formas de violencia como
respuesta.
Signos
Ahora
bien, a diferencia de la metáfora de aquel canto del cisne, quien permanecía
"mudo" hasta tanto y en cuanto el final se acercara inexorablemente,
las sociedades, históricamente, pueden dar cuenta, tanto de su sufrimiento como
de su propia capacidad de transformar el dolor en lucha y esperanza, mucho
antes de que la intervención "final"
dé lugar a acciones como las aquí antes narradas. La niñez emite signos.
Las infancias y juventudes emiten signos.
Las escuelas emiten signos y las comunidades emiten signos al compás del "latido social" que se va
internalizando o percibiendo como modelo de relacionamiento de vida imperante.
En este sentido, frente a los embates que viene padeciendo el colectivo
docente, quizás sea necesario volver a recordar que la educación es un campo en
donde la teoría, la práctica, la cultura y la política se confunden inevitablemente,
y donde la actividad intelectual debe necesariamente dar paso a la acción
social y política ¿Cómo estar, entonces, lo suficientemente sensibilizados para
poder "captar" esos signos? ¿hacernos
eco de su sufrimiento, interrogar sus orígenes o la de intentar devolverles la
propia historicidad que nos atraviesa y le da sentido con el fin de incluirlos
en un proyecto esperanzador?
Mientras
no podamos reconstruir estas respuestas colectivamente, el basural seguirá
constituyéndose como punto de partida para muchas más vidas. Y mientras no
podamos regenerar condiciones objetivas (que son siempre políticas) que
permitan el reencuentro y la inclusión de aquel que sufre, aquellos signos
permanecerán a su vez desperdigados como pólvora en el aire y haciendo anclaje
en los ámbitos menos pensados o "equivocados". Estos son,
paradójicamente, aquellos que tienen que ver precisamente con proteger y
recuperar la vida: en las escuelas, en las plazas, en los barrios, entre los
niños, con los maestros, en las guardias y en los hospitales.
TRANIER, JOSÉ, 09 de Septiembre de 2017. El canto del cisne y la violencia en la escuela. La Capital [en línea]. [Consulta: 3 marzo 2018]. Disponible en: https://www.lacapital.com.ar/educacion/el-canto-del-cisne-y-la-violencia-la-escuela-n1466486.html.
2 dic 2017
“El Diario de Anna Frank” como estrategia ante el bullying y la violencia
La jueza
de Menores, Cristina Pecoraro, tomó una particular resolución ante un caso
de bullying y violencia escolar ocurrido
en la Escuela Aristóbulo del Valle, de la ciudad de Casilda.
La
magistrada ordenó la lectura del “El
diario de Anna Frank” a dos hermanas de 13 y 14 años, tras comprobar que amenazaron y golpearon a una compañera de curso.
Además, pidió al Ejecutivo provincial garantizar contención social para a
las familias involucradas.
Pecoraro
dialogó con A Media Tarde y brindó precisiones sobre el caso y
respecto a sus argumentos y motivaciones. “Estas niñas son dos hermanas, las
presuntas imputadas, y concurren al mismo colegio y división que la víctima. Se
vienen suscitando varias agresiones de parte de las hermanas, no sólo
físicamente sino psicológicamente. Y –destacó–hay otro delito que es la amenaza
coactiva para la mamá de esta chica”. Según precisó, las hermanas agredían a la adolescente y le decían que si le contaban a
su madre la “iba a hacer boleta”.
“En lo
personal, hablé tanto con la víctima como con su mamá y las presuntas
imputadas. Son tres víctimas para mí”, advirtió en relación a la situación
de vulnerabilidad que experimentan las chicas por igual. “Cuando hablé con la
mamá de las hermanas me contó que tiene 5 hijas, una discapacitada. Es
imposible estar controlando a 5 adolescentes. En la resolución tomó
consideración de la situación de la mamá”, destacó y también de cómo vive la
víctima, que está alojada junto a su madre en un hogar, tras una situación de
violencia de género. “Pido al Estado que a través del Ministerio de
Desarrollo Social se les den condiciones dignas a las dos familias”, observó.
En su
sentencia, la jueza dispone que las
chicas denunciadas por bullying lean “El diario de Anna Frank” en la biblioteca
escolar, en la que deberán cumplir 234 horas. “No es que tienen que
trabajar en la Biblioteca, pero sí estar en contacto con los libros y colaborar
con el orden”. A fin de año, deberán
exponer ante la comunidad educativa qué aprendizaje pudieron obtener de la
trágica experiencia de la niña judía, que escribió sus vivencias –luego
publicadas por su padre– desde un escondite en Ámsterdam durante el nazismo.
“Además,
instruí al Ministerio de Educación para que la escuela pueda disponer que
las alumnas involucradas ya no vayan juntas al mismo curso, ni siquiera
las dos hermanas“, añadió Pecoraro.
La jueza
de Menores, Cristina Pecoraro, tomó una particular resolución ante un caso
de bullying y violencia escolar ocurrido
en la Escuela Aristóbulo del Valle, de la ciudad de Casilda.
La
magistrada ordenó la lectura del “El
diario de Anna Frank” a dos hermanas de 13 y 14 años, tras comprobar que amenazaron y golpearon a una compañera de curso.
Además, pidió al Ejecutivo provincial garantizar contención social para a
las familias involucradas.
Pecoraro
dialogó con A Media Tarde y brindó precisiones sobre el caso y
respecto a sus argumentos y motivaciones. “Estas niñas son dos hermanas, las
presuntas imputadas, y concurren al mismo colegio y división que la víctima. Se
vienen suscitando varias agresiones de parte de las hermanas, no sólo
físicamente sino psicológicamente. Y –destacó–hay otro delito que es la amenaza
coactiva para la mamá de esta chica”. Según precisó, las hermanas agredían a la adolescente y le decían que si le contaban a
su madre la “iba a hacer boleta”.
“En lo
personal, hablé tanto con la víctima como con su mamá y las presuntas
imputadas. Son tres víctimas para mí”, advirtió en relación a la situación
de vulnerabilidad que experimentan las chicas por igual. “Cuando hablé con la
mamá de las hermanas me contó que tiene 5 hijas, una discapacitada. Es
imposible estar controlando a 5 adolescentes. En la resolución tomó
consideración de la situación de la mamá”, destacó y también de cómo vive la
víctima, que está alojada junto a su madre en un hogar, tras una situación de
violencia de género. “Pido al Estado que a través del Ministerio de
Desarrollo Social se les den condiciones dignas a las dos familias”, observó.
En su
sentencia, la jueza dispone que las
chicas denunciadas por bullying lean “El diario de Anna Frank” en la biblioteca
escolar, en la que deberán cumplir 234 horas. “No es que tienen que
trabajar en la Biblioteca, pero sí estar en contacto con los libros y colaborar
con el orden”. A fin de año, deberán
exponer ante la comunidad educativa qué aprendizaje pudieron obtener de la
trágica experiencia de la niña judía, que escribió sus vivencias –luego
publicadas por su padre– desde un escondite en Ámsterdam durante el nazismo.
“Además,
instruí al Ministerio de Educación para que la escuela pueda disponer que
las alumnas involucradas ya no vayan juntas al mismo curso, ni siquiera
las dos hermanas“, añadió Pecoraro.
Fujente bibliográfica
«El Diario de Anna Frank» como estrategia ante el bullying y la violencia. Aire de Santa Fe [en línea], 2017. [Consulta: 3 diciembre 2017]. Disponible en: https://www.airedesantafe.com.ar/diario-anna-frank-bullying-casilda/.
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violencia juvenil bullying
13 sept 2017
Bullying, ¿cómo hacer para que los chicos no sean víctimas ni victimarios?

Mateo, de tres años, le pega a Rodrigo, de la misma edad. Rodrigo le devuelve el golpe y su madre se excusa ante la otra mamá: “Yo le digo que tiene que defenderse. Tengo miedo de que le hagan bullying”. “Entiendo, yo le enseño lo mismo, porque me pasa igual”, respondió la otra.
En los últimos años el bullying cobró mayor visibilidad social. Aunque la problemática es tratada con cierta frecuencia en los medios y distintas instituciones educativas arman charlas y talleres para abordarla, los casos parecen no disminuir y los padres se muestran cada vez más preocupados frente a esta situación.
Se llama bullying al acoso que padecen algunos chicos por parte de sus pares. Se manifiesta con agresiones físicas, insultos o manipulación psicológica. Puede darse dentro del aula, en la calle o en las redes sociales. El boom de la serie 13 Reasons Why, de Netflix, que trata sobre el suicidio de una adolescente, víctima de bullying, reactualizó el tema.
“Las consecuencias del bullying son innumerables y pueden perdurar en el tiempo. Depositan en el alma de los jóvenes una sensación de vacío y resentimiento, que intoxica los vínculos afectivos de cada adolescente con su comunidad. El aislamiento, la culpa, el complejo de inferioridad, en ciertos casos, los induce a pensar que la única salida es el suicidio”, dice Elízabeth Lencina, autora de “Algo en común” , que narra la historia de chicos discriminados por distintos motivos, y participante activa de organizaciones internacionales que luchan contra el bullying.
“Si bien el bullying existió siempre, ahora es mucho más grave porque la tecnología da lugar a que el acoso vaya mucho más allá del perímetro de un aula”
Desde las instituciones que trabajan la problemática instan a padres y a docentes a intervenir en casos de bullying, pero muchos adultos no saben cómo actuar.
¿QUE ACTITUD DEBEN TOMAR LOS PADRES?
“Creo que las madres y los padres, en primer lugar, tienen que trabajar sobre la autoestima de sus hijos. Los victimarios buscan a los más débiles para destruirlos, mostrando su poder”, dice Lencina.
“Es importante hacerles ver que todos somos diferentes y que no se es culpable de una característica (color de piel, religión, situación social o económica, gustos). No hay motivo que justifique el acoso. Cualquier niño o adolescente puede padecer bullying”, dice la escritora y remarca que el apoyo de las familias es un elemento fundamental para combatir la problemática.
La psicóloga Silvia Medina explica que tanto las víctimas como los victimarios son parte de un mismo proceso y comparten características: “Tienen un yo debilitado, en el que prevalecen sentimientos de culpa, temores y frustración. Desde ambos lados lo que vemos es la gran vulnerabilidad de la autoestima. Una autoestima que no han podido formar con la valoración de los adultos que tienen a su alrededor (los padres encargados de su crianza).
Mientras que en los primeros (víctimas) se observan rasgos de timidez, de inhibición, conductas de retraimiento, expectativas de pertenecer a determinados grupos o subgrupos y sentir que no lo pueden lograr; en los segundos (victimarios) hay conductas reactivas e intentos de liderar, pero como sienten que no tienen condiciones naturales para lograrlo, apelan a la violencia, a la desestimación del otro y a la ridiculización”.
Según la ONG Bullying Sin Fronteras, el acoso en la escuela sigue creciendo en el país. Las últimas estadísticas indican que en 2016 subió un 40 por ciento en relación al año anterior.
El 2015 finalizó con 1.631 casos graves de bullying, pero el primer semestre concluyó con 1.142, por lo que habrían aumentado un 40% los casos graves, que terminaron con denuncias en la justicia y los ministerios de educación. La mayoría ocurrieron en capital federal, el conurbano bonaerense, Córdoba, Mendoza, San Luis, San Juan, Formosa, Corrientes y Misiones.
Lencina plantea que un error frecuente de los adultos es que minimizan el problema. “Si bien el bullying existió siempre, ahora es mucho más grave porque la tecnología da lugar a que el acoso vaya mucho más allá del perímetro de un aula o del patio de un colegio. Hay padres que no están informados acerca del alcance de las redes sociales y los medios de comunicación. Y muchas veces la salida más rápida es ignorar”.
La especialista también remarca la importancia de dialogar con los chicos. Afirma que más allá del tiempo que se invierta en ello, lo importante es la calidad de la charla. En relación a los maestros, señala que deben estar atentos a la conducta de cada uno de sus alumnos para prevenir este tipo de casos. “Deberían observar su comportamiento en clase y en los recreos. Es importante que destinen algunas horas para tratar temas sobre convivencia, respeto, diversidad, solidaridad y valores. Este no será un tiempo perdido. Cada vez hay más material que puede ayudar a los docentes: libros, películas, series, que son muy bien recibidos por los niños adolescentes”.
Durante mucho tiempo el mundo adulto se rigió por la creencia que sostiene que “las cosas de chicos mejor que se resuelvan entre chicos”. El bullying reveló que esta vieja idea supone un grave error, ya que algunas problemáticas que afectan a niños y adolescentes necesitan de la intervención (rápida y eficaz) de los adultos para que no afecten el desarrollo psíquico del menor.

“Los padres que sospechan que sus hijos son victimarios, en primer lugar deberían enseñar con el ejemplo, no discriminando de manera constante. No deben alentar, ni premiar, ni ignorar este tipo de actitudes. Tampoco tomarlo como algo normal. Deberían ser sus guías para salir del conflicto. Y si es necesario, pedir ayuda”, afirma Lencina.
Medina advierte que enseñarles a pegar no es la solución para el problema y que, como en tantos otros temas, lo mejor es el diálogo.
Para Lencina, el rol del estado es fundamental. “Es el responsable de velar por la salud de todos los habitantes. Debe dotarse de forma urgente de profesionales (psicopedagogos, psicólogos, sociólogos) que ayuden a detectar y a tratar esta problemática”.
“Las consecuencias del bullying son innumerables y pueden perdurar en el tiempo. Depositan en el alma de los jóvenes una sensación de vacío y resentimiento, que intoxica los vínculos afectivos de cada adolescente con su comunidad”
En nuestra ciudad, desde el año pasado se vienen realizando acciones en distintos colegios para abordar la problemática. Es una campaña impulsada por la municipalidad con el objetivo de interiorizar a los estudiantes y a los docentes sobre las consecuencias del bullying.
“Todas las semanas damos charlas en distintos colegios. Hablamos sobre los tipos de bullying y el derecho a una convivencia pacífica. Después de la teoría hacemos un taller en el que los chicos participan con diferentes actividades, como juegos de roles. La idea es abarcar la mayor cantidad posible de escuelas”, dice el subsecretario de Juventud, Agustín Scotti.
El funcionario señala que si bien no hay estadísticas oficiales sobre la cantidad de casos de bullying en La Plata, tienen previsto armar una para fin de año.
“Argentina no es un país en el que la violencia escolar tenga proporciones muy grandes, como pasa en Estados Unidos, donde la violencia es mucho mayor. De todos modos es necesario atender estas problemáticas”, dice Scotti, y agrega que “si bien el acoso escolar viene de muchos años hoy también está el ciberbullying. Está más contextualizado, más arraigado y las tecnologías también influyen en eso. Los chicos viven una parte de su vida a través de las redes sociales”.
16 mar 2017
Los odios en la comunidad escolar
Por: Rodolfo Ceballos
El odio
en las escuelas retornó a la noticia periodística. En Buenos Aires, una profesora fue amenazada en una carta,
pintaron su escuela y recibió una bala. El autor NN del mensaje, aplazado por
la docente, buscó que se lo apruebe a la fuerza; en Salta, la madre de una niña
repitente agredió a golpes a las docentes de la escuela. Esto se llama bullying, el uso del hostigamiento y la discriminación, algunas de las formas de la violencia escolar.
En la
gestión de la conflictividad escolar los educadores saben qué promover cuando
los padres y alumnos no aceptan la convivencia institucional. Para ello se
capacitan, organizan equipos interdisciplinarios que deben prevenir los
conflictos, preparan protocolos y tratamientos específicos y, en fin, se
ilusionan con ser los mediadores entre el agresor y la víctima en un contexto
de consensos.
La escuela genera amores y odios
violentos y con la declinación que sufrió el principio de la autoridad, hoy es
objeto de un ?odioenamoramiento?: la víctima dice que ama su trabajo en el
establecimiento, pero no alcanza y el victimario repudia al acosado por alguna
reivindicación personal ante el grupo.
La
institución educativa que transmite los saberes iniciáticos, aloja una
diversidad de subjetividades que resume a buena parte de la sociedad. En la
escuela, por ende, están los que pueden desatar el odio hacia el prójimo y
gozar con el acto agresivo. Prevenir este desencadenamiento en tiempo justo y
metabolizarlo en el preciso momento, es el desafío de lo contingente frente a las
pasiones del acosador.
La
amigabilidad que logre la comunidad educativa en su propio ámbito,
interpretando contradicciones y contagiando el deseo de que lo que el otro
tiene o hace y debe ser tolerado, dependerá de que los integrantes de la
institución sean responsables para cumplir las normas y valores específicos.
¿Hasta
qué punto todas las violencias en el sistema educativo no se manifiestan por el
estallido de los lazos escolares? Después de un bullying se conoce perfectamente qué lazos personales fueron
quebrados, quiénes no pudieron controlar su goce por la violencia y llevaron el
odio al extremo del ataque y a veces por diversión.
Desde
ese lugar de amo total cometió varias violencias para imponerse como el alumno
en estado de superioridad dentro del sistema: vigiló a la profesora, buscó
disciplinarla con la carta y angustiarla con la bala. No quería aprender física
con ella, sino anular su ser.
El
psicoanalista Jacques Lacan definió que ?la violencia es ciertamente lo
esencial en la agresión (...). No es la palabra, incluso es exactamente lo
contrario. Lo que puede producirse en una relación interhumana es, o la
violencia o la palabra?.
El bullying delata un sufrimiento
subjetivo en los que no hablan sus diferencias y, sin sentido, solo actúan para
hacer estrago.
Fuente bibliográfica
CEBALLOS, RODOLFO, E., 2017-2-2]. Los odios en la comunidad escolar. El Tribuno [en línea]. [Consulta: 17 marzo 2017]. Disponible en: http://www.eltribuno.info/salta/nota/2017-2-27-0-0-0-los-odios-en-la-comunidad-escolar.
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3 oct 2016
“El bullying en las escuelas es el reflejo de una sociedad violenta”
“El bullying que sucede cuando un niño maltrata
a un compañero de la escuela es el
reflejo de una sociedad violenta, porque ese chico replica lo que
aprendió del mundo de los adultos y por lo tanto también desde ese lugar deben
venir las enseñanzas para superar estos casos de violencia escolar
cada vez más frecuentes en nuestro país”, explicó a El Territorio la licenciada
en psicología Lucrecia Morgan, que preside el Equipo Anti Bullying de Argentina
(ABA).
El
Equipo Anti Bullying de Argentina está conformado por un grupo de psicólogas
especialistas en el abordaje de este tipo de violencia que se da generalmente
entre niños y adolescentes de 9 a 15 años en escuelas, clubes y espacios en los
que conviven grupos de esas edades.
Al
empezar la entrevista, la licenciada Morgan advirtió que “se equivocan los que piensan que el bullying es cosa
de chicos y minimizan la cuestión creyendo que entre los mismos
niños deben arreglar esos tantos”. Según su visión, “el bullying es un problema serio que afecta a
uno de cada cuatro chicos que en la escuela primaria y secundaria le tiene
miedo a algún compañero”.
Según la
profesional, “es necesario
que padres, directivos escolares y docentes tomen conciencia del grado de
peligro que existe en este tipo de violencia escolar, no sólo para
ayudar a los alumnos a superar ese miedo con el que viven adentro de la
escuela, sino también para evitar daños mayores que pueden derivar en casos de
tragedias o suicidios como ya ocurrió en nuestro país”.
Según
Morgan, “el bullying
necesita la intervención de los adultos para superarlo y los estudios que
se hicieron en esta materia indican que es muy poco probable que la situación
de maltrato cambie si no hay mediación de padres, docentes y las autoridades
educativas de la institución.”
La
especialista destacó que “la
clave está en el trabajo con los adultos, por eso cuando vamos a
dictar talleres a los colegios por esta problemática, lo primero que decimos es
que no sirve trabajar el tema sólo con los chicos, que es necesario involucrar a padres y docentes,
que deben estar capacitados para saber qué hacer ante estos casos y cómo
trabajar para solucionarlos”.
Características del bullying
Para
explicar qué es el bullying, la licenciada Morgan dijo que “es fundamental
entender de qué estamos hablando porque hoy en día esta palabra está bastante
instalada en la sociedad pero muchas veces se la confunde con otro tipo de
agresiones”.
En ese
sentido, dijo que “el bullying
es una categoría
específica de la violencia escolar que se da entre pares.
Generalmente de un alumno hacia otro o de un grupo de chicos a otro; donde
claramente hay una situación de agresión que puede ser física o verbal hacia la
víctima”.
Explicó
que “esa agresión
es persistente en el tiempo, por eso es tan nociva. Porque no es un
ataque que comenzó y terminó en un momento determinado, sino que se extiende en
el tiempo. Es como el ejemplo de la gota de agua de la tortura china, que
termina siendo tan cruel por su sostenimiento a lo largo del tiempo. Por eso,
lo terrible del bullying para
el niño que lo padece no es tan
solo la intensidad del ataque, sino la persistencia en el tiempo,
que va erosionando todos sus recursos para defenderse”.
Otra
característica del bullying,
según la especialista, “es
que siempre implica una relación con desbalance de poder. Es decir
que el chico hostigado se siente en inferioridad de condiciones frente a los
hostigadores. O porque se encuentra solo, o porque los otros son más, o porque
tienen más fuerza. Por diversas razones o motivos, el niño que es víctima se
siente con poca o nula capacidad de defensa para hacer frente a quienes
lo maltratan”.
En ese
contexto de agresión, según la licenciada Morgan, “el bullying genera consecuencias graves a corto
y a largo plazo en el niño que lo sufre, porque como no puede
controlar la situación se ve desbordado. Inclusive en la edad adulta nos
encontramos con gente que sufre ansiedad, depresión y diversos tipos de
trastornos como consecuencia de haber sido víctimas de bullying en la edad escolar”.
Los que miran son cómplices
Según
explicó Morgan, “otra características del bullying es que no sólo hay un agresor y una víctima, sino que hay
todo un grupo humano que es parte del hostigamiento, ya sea porque
alienta a que se concrete la agresión o porque mira y no hace nada para
evitarla.”
La
especialista describió a esa población como “grupo disfuncional, donde hay una
dinámica en la que se provoca la situación del bullying, donde cada uno ocupa un rol: la víctima, el victimario y los
espectadores, sean activos o pasivos”.
Luego
destacó que “es fundamental el rol de los que miran porque terminan siendo
cómplices de esa situación violenta” y en ese sentido explicó que “si ese
público toma un rol de defensa hacia la víctima es muy posible que la situación
se pueda superar”.
Morgan
adujo que “los chicos que
miran como un compañero agrede a otro son parte de ese grupo disfuncional y su
actitud ya sea de reírse o de avalar la agresión alimenta el flujo de poder
hacia el agresor para que esa situación se siga repitiendo. Es
decir, el público que observa la agresión como si fuese un espectáculo alimenta
ese circuito de violencia. Por eso es fundamental explicar a los chicos que, en
materia de violencia, no hay términos medios y no podés mantenerte al margen si
la ves. Tenés que frenarla. Si no
lo hacés sos parte de esa violencia y la estás avalando”.
Qué se debe hacer
“Lo
primero que hay que hacer en una intervención ante un caso de bullying es contener a la víctima. Hacerle saber que
vamos a hacer algo al respecto. Y que se va a trabajar para que la situación de
violencia no se repita”, explicó la directora del Equipo Anti Bullying de
Argentina.
Luego
dijo que también es fundamental “sancionar
al agresor, pero no una mera sanción punitiva, sino una sanción educativa que
sirva efectivamente para que esa conducta se modifique”.
Y
también es fundamental “trabajar
con todo el grupo, para que tomen conciencia de lo que están haciendo, para
explicar los daños de esa conducta y para generar lazos de solidaridad e
inclusión en el grupo”.
Añadió: “Es necesario que todas las instituciones educativas
trabajen en reglamentos escolares que incluyan al bullying como un tipo de
violencia propio de la escuela, porque de no ser así, directivos y docentes no
saben qué protocolo seguir en estos casos” y advirtió que “es
necesario que los reglamentos escolares contemplen límites precisos sobre
lo que no se debe hacer en un aula, con sanciones ejemplificadoras para
el que agrede”.
Seguidamente,
destacó que “lo que no hay
que hacer es naturalizar la situación porque de esa manera los adultos
responsables se convierten también en cómplices de esa violencia escolar”.
Dijo que
“aquel maestro que mira para otro lado cuando ve que
hay un alumno que agrede a otro, no está cumpliendo bien su rol de educador.
Tampoco el padre o la madre que se ríe o toma a chiste
cuando su hijo le cuenta que en la escuela le pusieron tal apodo al compañero
por alguna característica física no está educando”.
Cuando la violencia llega a Internet
Con la
llegada masiva de tecnología a la vida cotidiana, las agresiones que suceden
dentro de la escuela se siguen replicando fuera de ella, porque los alumnos en
sus hogares siguen conectados a redes sociales en las que cuentan lo sucedido,
opinan al respecto y hasta difunden videos de la agresión.
Según la
licenciada Morgan, “ese caso de bullying
se transforma entonces en ciber
bullying porque empieza a circular por internet y esta conducta
creció mucho durante los últimos cinco años porque está relacionada con el uso
intensivo de tecnología que tienen los niños y los adolescentes”.
En este
sentido, la psicóloga explicó que “el ámbito de la virtualidad es un campo a
trabajar mucho tanto dentro como fuera de las aulas. Docentes y padres deben
involucrarse con la participación de sus hijos en la actividad virtual, porque
por más que desde la técnica les cueste entender el funcionamiento, desde los
valores es fundamental la mirada de un adulto responsable sobre la actividad de
su hijo en la web”.
Seguidamente
dijo que “en nuestras capacitaciones siempre destacamos que lo que está mal en la vida cotidiana también está mal
en Internet y que es tanto o más dañino agredir a alguien
por las redes sociales porque aumenta exponencialmente la cantidad de público
ante ese hecho de violencia”.
Fuente bibliográfica
«El bullying en las escuelas es el reflejo de una sociedad violenta». [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 4 octubre 2016]. Disponible en: http://www.elterritorio.com.ar/nota4.aspx?c=0970097026321224.
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7 abr 2016
Adolescente: lo que piensan otros de ti no es tan valioso como lo que tú eres
Por: Erika Otero Romero
Si eres víctima de bullying, lee el siguiente artículo y sabrás como actuar al respecto.
* El bullying o violencia escolar es
una situación que ha existido desde hace mucho tiempo, pero que solo hasta hace
pocos años se le ha dado la importancia debida. En la escuela secundaria fui
víctima de ataques y burlas, por lo que solía llorar mucho a causa de ello.
Recuerdo vívidamente lo que esas burlas constantes me hacían sentir, aunado al
ambiente en casa que no era el mejor debido a la separación de mis padres.
Por si eso no fuera suficiente, yo me
sentía minúscula comparada con las otras chicas que como yo, tenían solo 13
años. Si, la adolescencia es una época difícil para todo ser humano, ya que lo
que los demás dicen de ti o lo que te hacen, suele dársele mayor relevancia de
la que en realidad tiene.
Pese a esas situaciones complejas de mi
corta vida, también recuerdo de manera muy clara que solo me sentía bien y
feliz en mi refugio, que se ubicaba en las grandes raíces de los árboles del
inmenso patio del colegio, al que siempre me llevaba uno de mis libros de Julio
Verne. Ahí leía e imaginaba esos lugares maravillosos que él describía con
tanta exactitud para así escapar del ambiente asfixiante que me ahogaba.
Te invito a leer: Pasos a seguir cuando unos de tus hijos
es víctima de bullying.
Ahora que soy adulta y lo pienso mejor,
considero que me estaba ahogando en un vaso de agua, ya que la situación no fue
tan trágica como a mí me parecía en esos momentos. Sé que muchos niños,
adolescentes y jóvenes adultos están pasando por situaciones difíciles en estos
momentos, lo cual me motiva a darte algunas recomendaciones desde el lugar de
alguien que padeció lo mismo y con la intensión de que puedas ver de una forma
diferente lo que estás viviendo.
* 1. Solamente es importante lo que tú
piensas de ti mismo
Las personas suelen juzgar a los demás en función
de lo que ellas son, por lo que darle valor a lo que alguien que no conoces
diga, piense o haga para afectarte, es darle mucha importancia. Solo pásalo por
alto y sigue siendo el joven o la jovencita que eres, eso te hace valioso y
singular. Ser diferente no es malo, lo malo es permitir que otros tomen las
riendas de tu sentir en sus manos, así que no les concedas ese poder.
* 2. Ignora a los que te maltratan
Siempre y cuando no sean más que insultos o
palabras necias, solo ignóralos y "hazte el sordo", como diría mi
mamá. Si les respondes o muestras que lo que te dicen tiene un efecto en ti, lo
que vas a hacer es "alimentar" el maltrato. Los insultos y apodos
pásalos por alto y tarde que temprano la situación se calmará.
* 3. Defiéndete siempre que sea necesario
Si el enfrentamiento pasa a ser físico e
implica golpes, habla con tus padres, profesores, coordinadores e incluso el
director de tu escuela. Es posible que algunos no estén de acuerdo con lo que
plantearé a continuación, pero si te vas a las manos puedes llegar a salir más
lastimado de lo que crees.
* 4. Demuéstrales que no eres lo que ellos
piensan
Siempre es mejor mostrarles a los demás que
están equivocados respecto a ti. Muéstrales que eres genial en matemáticas,
pero también en oratoria o en ciencias, en artes marciales y que además de eso
eres un gran amigo y que no estás solo. Piensa que esos chicos que tanto te
critican y maltratan, ven algo en ti que ellos quieren y esa es la razón de sus
ataques.
Por último, lucha y sigue adelante, créeme
cuando te digo que si en tu camino un día te encontraras a ti mismo en un
futuro, seguro que te diría: "Relájate, no durará para siempre y eres
fuerte, serás alguien feliz gracias a estas batallas".
Fuente bibliográfica
OTERO ROMERO, ERIKA, [sin fecha]. Adolescente: lo que piensan otros de ti no es tan valioso como lo que tú eres. Familias.com – Discubre Maneras de Mejorar su Familias y Muchas Cosas Mas! [en línea]. [Consulta: 8 abril 2016]. Disponible en: http://familias.com/superaci%C3%B3n/adolescente-lo-que-piensan-otros-de-ti-no-es-tan-valioso-como-lo-que-tu-eres.
14 jul 2015
Bullying: “Romper el silencio es fundamental y no debemos delegar todo en el docente”
Foto: Imagen de la película “Cobarde” que trata sobre la problemática
“Romper
el silencio es fundamental y no debemos delegar todo en el docente” Lo dijo el
licenciado Juan Pablo Zorza, quien es especialista en acoso escolar. Desde la
Clínica de la Familia diagramó una guía que actúa como protocolo en hechos de
bullying en las escuelas.
En
diálogo con Telediario advirtió que “hay dos instancias diferentes en la
acción: La prevención y cuando se constata un hecho de agresión”.
“El
nivel de daño y crueldad cuando el hecho es extremo es más alto que en años
anteriores. Cuando ocurren estos episodios hay que actuar rápidamente. El
bullying tiene una relación de dominio y acoso. Hay que proteger a la víctima y
existen protocolos de actuación”, enfatizó.
En la
preventivo, Zorza resaltó que “cuando hay contextos de agresividad se favorecen
situaciones de bullying”.
“Hay
que trabajar el clima social escolar y cómo funciona la convivencia. Muchas
veces derivamos culpas, pero no es solamente el docente quien debe intervenir.
Debe participar el compañero para advertir sobre lo que ocurre. Romper el
silencio es fundamental. Aunque debemos evitar la impunidad: Si nos dimos
cuenta y nadie hace nada, el niño cree que debe aplicar la misma lógica
violenta”,subrayó.
Fragmento de la guía elaborada por el licenciado Zorza (Clínica de la Familia)
La
violencia escolar y el acoso entre pares han recibido especial atención en esta
última década. Los medios de comunicación difunden casi cotidianamente
situaciones donde un grupo de compañeros golpea o agrede a otros.
Casi en
consonancia con esta difusión las políticas educativas recuperaron el tema de
la convivencia escolar como un apesto prioritario para las escuelas de nivel
primario y secundario.
Si
bien, quien trabaja y construye la vida escolar sabe que la violencia es un
tema preocupante, también reconoce que no todos los niños y adolescentes se
encuentran involucrados en actos de acoso y violencia.
Sin
embargo, este gran conjunto de alumnos muchas veces es espectador de la
intimidación y acoso, y pocas veces actúan para defender a los compañeros que
sufren la realidad de ser molestados o atacados. Espectadores de esta realidad
pueden ser también los adultos y docentes, que se ven desbordados por la
realidad escolar sin saber cómo actuar.
¿Qué
hacer?
Para
prevenir la violencia tenemos que trabajar entre todos, nunca solos. Delegar la
responsabilidad en los niños y adolescentes, es un error.
Se necesita
que los docentes, directivos y familias se responsabilicen de abordar e
intervenir en situaciones de conflicto y violencia en las escuelas.
¿Cómo?
Romper el silencio y comenzar a reflexionar con los niños y
adolescentes sobre este tema. La presente guía tiene justamente
ese objetivo: aportar a los docentes una manera fácil y directa de hablar sobre
el bullying, las relaciones entre pares, la violencia, la empatía y la ayuda a
los demás. La propuesta es utilizar el cine como una herramienta de prevención
y de comunicación de gran atractivo para los jóvenes.
Fuente bibliográfica
PCALLEJON 2015. Bullying: «Romper el silencio es fundamental y no debemos delegar todo en el docente». Telediario Digital [en línea]. [Consulta: 14 julio 2015]. Disponible en: http://www.telediariodigital.net/2015/07/bullying-romper-el-silencio-es-fundamental-y-no-debemos-delegar-todo-en-el-docente/.
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