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24 sept 2016

20 claves para saber si estás educando bien a tus hijos



Por: Víctor Arufe Giráldez
La educación es un campo de estudio del que todos hablan, pero pocos conocen en profundidad. En este post se describen 20 aspectos importantes que pueden conducir hacia una buena educación de los más pequeños de la casa. ¡Si eres padre o madre comprueba si los cumples!
Acerca de qué es la educación
Si tuviese que definir con mis palabras qué es la educación, seguramente la definiría como un arte, un placer de la vida, algo complejo y gratificante a la vez, que requiere de mucho tiempo, paciencia y dedicación constante, y que culminará con éxito cuando docente y discente, padre/madre e hijo/a sean cómplices de un proceso en el cual ambos aprendan, disfruten, vivan y experimenten. La educación tiene reglas pero debes prestar atención a la diversidad social, afectiva, emocional y psicológica de cada niño.
¿Dónde podemos educar?
A través de este artículo mostraré las 20 premisas claves de una buena educación. Si ya cumples todas, sigue por ese camino y pronto recogerás tus frutos. Si todavía no las cumples intenta reflexionar en aquellas que te faltan, quizá sea el momento de cambiar.
Para facilitar la comprensión de los aspectos clave, los he dividido en diferentes ámbitos que están presentes en la vida de los niños: la casa, la escuela, el coche, la escuela deportiva, la calle, las vacaciones y los fines de semana.
La educación en casa, quizá las más importante
El seno familiar es de vital importancia para el desarrollo integral del niño. Muchas veces los padres llegan cansados a casa y se olvidan de pequeñas directrices que educan a sus hijos. Recordar estas premisas te facilitará la educación de tus hijos.
En casa…
Establece horarios para cada actividad. Es muy importante que los niños tengan horarios y que sepan cumplirlos. Una hora para jugar, una hora para hacer los deberes, otra hora para el ejercicio físico, una hora para la televisión, una hora para comer, etc. Diseñar un horario con los hijos puede ser un buen inicio para la convivencia. Es recomendable ponerlo en algún lugar de su habitación, para que lo tenga presente y sepa qué hacer cada día. En hogares donde los horarios son cambiantes o están ausentes siempre será más difícil educar a los niños, aunque parezca lo contrario a ellos les gusta los horarios, la separación de los tiempos destinados para cada cosa.

Confecciona y fomenta rutinas: Si los horarios son importantes, las rutinas suponen un nivel igual o superior. Tenemos que establecer rutinas en los niños, éstas pueden ser de orden, higiénicas, saludables o de otra índole. A modo de ejemplo podemos indicar que se laven las manos siempre antes de cada comida, cepillarse los dientes bien después de comer, preparar a la noche antes de acostarse su mochila para el día siguiente, recoger un juguete antes de sacar otro, etc. El orden en el hogar facilita la convivencia y ayuda a crear armonía en casa. Puedes colocar notas por los distintos espacios de casa para recordar las rutinas, tal como se muestra en el ejemplo de la fotografía. Se establecen las rutinas en cada sala: en la cocina hay una, en la habitación otra…


Dota a los niños de roles y responsabilidades. Si no queremos tener en la familia a un “Fumi” o un “nini“, debemos asignar roles y responsabilidades a nuestros hijos. En familias con dos o más niños incluso se puede nombrar a un encargado de supervisar el orden y que se cumplan las rutinas y/o normas establecidas por la familia, el encargado se puede cambiar cada día o cada semana, éste tendrá diversas funciones, por ejemplo supervisar que ninguno de sus hermanos deje las luces encendidas, el grifo abierto, la tapa del WC levantada, etc. El juego de roles es un juego que gusta mucho a los niños y los dota de gran autoestima y motivación, aprenden a establecer reglas, cumplirlas y hacerlas acatar. Se le debe enseñar que las tareas de casa son de todos y romper así con el machismo tradicional, por esos los niños pueden ayudar a sus padres haciendo su cama, poniendo la mesa, recogiéndola e incluso colaborando en la cocina, cocinando recetas, acompañando a sus padres al supermercado el fin de semana y comprobar el valor de los productos que consume en casa, etc.

Utiliza las 6 palabras mágicas de la educación día tras día y fomenta su uso entre tus hijos: Gracias , te quiero, perdón, por favor, lo siento y ponte en su lugar. Con estas 6 palabras llegarás muy alto y tus hijos todavía más.


Enséñales el valor de las cosas y a tener pacienciaLos niños tienen que tener paciencia, y la paciencia hay que entrenarla, cuando tu hijo pida una cosa, que seguramente te pedirá cientos y miles, ten paciencia para cumplir su deseo. Hay padres impulsivos que tan pronto el niño pide algo, porque se lo vio a un amigo, en la televisión o en un catálogo de juguetes, los padres ya acuden a comprarlo. Si educamos a adquirir las cosas con esfuerzo estaremos educando mejor y se aprende a valorarlas más. No es mejor padre aquel que satisface todos los antojos de sus hijos, sino aquel que lo educa mejor y el que enseña a vivir con lo justo y necesario, sin grandes lujos. Cuando los niños nos indiquen que sus amigos tienen de todo, nosotros tenemos que ser capaces de intentar enseñarle la otra cara del mundo, aquellos niños que no tienen nada, para que entonces ellos observen lo mucho que tienen en su casa y especialmente que aprenden a valorar más lo emocional y afectivo que lo material, será el momento de manifestarle lo mucho que lo queremos. No descartéis la opción de mostrarle algún documental de youtube sobre niños refugiados, o la labor desempeñada por las ONGs en países con pobreza.

Conserva los momentos familiaresQuizá por trabajo o por el ritmo de vida actual, se están perdiendo los momentos familiares, esos momentos de diálogo entre los miembros de la familia, donde cada uno cuenta qué tal fue su día. En el seno de un hogar deben mantenerse los buenos momentos de conversación entre adultos y niños. El desayuno, comida, merienda y cena son quizá 4 grandes espacios de tiempo para enriquecer este valor, es aquí donde podemos indagar qué tal le va en el cole, sin preguntas con presión, siempre intentando animarle para que nos cuente, si está contento con los entrenamientos de su deporte favorito, con los docentes, con sus amigos, qué mejoraría de su centro educativo, qué rincón del colegio le gusta más, etc.

Fomenta un buen uso de la televisión y de Internet. Los niños adoran los dibujos pero en tus manos está cuáles ofrecerles. Hay determinados dibujos que no son aptos al 100% para niños, en ellos se ven escenas de violencia, racismo, palabras malsonantes, etc. No te preocupes que si no los ven, en el colegio seguramente muchos de sus amigos ya le contarán esas escenas no educativas, suelen ser la comidilla de los recreos, lo prohibido siempre les llama mucho más la atención. 

Tampoco es recomendable comer con la televisión puesta ni verla antes de acostarse, pero sin embargo observamos como muchos padres compran televisiones para las habitaciones de sus hijos con el consiguiente riesgo de que los niños pidan encenderla a la noche, a lo que si los padres dicen que no, el niño empezará a llorar y tener una rabieta. Internet es otra fuente de peligro de diversa índole, debe ser usado siempre con fines pedagógicos, controlado y supervisado, especialmente en niños más pequeños. Disponer de un teléfono móvil a edades tempranas también puede perjudicar la convivencia familiar y social. Es una lástima ver cómo ahora los niños quedan por whatsapp para jugar partidas online a una hora determinada ¿Dónde está el contacto físico y la socialización? ¿Realmente necesita un teléfono móvil un niño?.

Educa correctamente para una buena dieta y especialmente una adecuada información nutricionalSomos conscientes que es más fácil para unos padres meter una pieza de bollería industrial en la mochila para el tentempié del recreo, que ponerse hacer un bocadillo de embutido a las 08:00 de la mañana, pero sin embargo, estamos realizando una mala educación nutricional. Incluso, observo como muchos padres se saltan las recomendaciones de los docentes para las meriendas de sus hijos, perjudicando así a otros padres que cumplen estrictamente con lo que marca el centro educativo. Si los acostumbramos a leer detenidamente la información nutricional de cada producto que consumen desde pequeños, ellos mismos rechazarán la bollería industrial para estar sanos al 100%. Observar el significado de los ingredientes, el orden de éstos, qué son los colorantes, conservantes, tipos de grasas, espesantes, etc. Enseña a tu hijo a comer un poco de todo, desde los primeros años tenemos que ir introduciendo poco a poco todos los alimentos, verduras, pescados, carnes, pastas, arroces, etc.

Antes de comprar un juguete piensa si eres capaz de crearlo con tu hijo, desarrolla su creatividad e imaginación. Las manualidades requieren tiempo y a veces dinero, pero como punto positivo tienen la gran unión que generan entre padre/madre e hijo/a. Seguramente puedes hacer cientos de cosas con tu hijo, es sólo cuestión de tiempo, creatividad e imaginación. Por ejemplo, para aquellos niños que disfruten y quieran un pinball, seguramente le gustará más este de la fotografía hecho a mano y por él mismo que un trozo de plástico que puede costar unos 40 euros de media. Pero además, cuando un niño hace un juguete o manualidad y percibe el esfuerzo y tiempo que le llevó lo va a cuidar más, aprende el valor de cuidar las cosas y el esfuerzo.

En los cumpleaños no crees un exceso. Los cumpleaños antiguamente se celebraban con los seres queridos, los niños invitaban a dos o tres amigos y se pasaba la tarde en casa del homenajeado con sandwiches, patatas fritas… Hoy en día, los cumpleaños se celebran en espacios de ocio ideales para pasar un buen rato, se invita a toda la clase y el niño recibe cerca de 20-25 regalos. Es en este último concepto donde radica un problema, ese exceso genera un estado en el cual el niño sólo valorará aquellos regalos que más le gustaron llegando incluso a desprestigiar los otros. Educar en no ser consumista es otro de los fines de los padres.

En la escuela…
Intenta llevar a los niños a un centro donde se trabajen todo tipo de valores y convivan diferentes tipos de familias. Los centros educativos deben garantizar el trabajo y desarrollo de todos los valores, tanto dentro como fuera del aula. De la misma forma, un centro que sólo acoge un perfil muy definido de familias debe garantizar el trabajo y enfoque correcto de la educación de su alumnado. Habitualmente solemos asociar a los centros públicos como una pequeña representación de lo que es el mundo, y a los centros privados como una burbuja en la cual sólo viven determinadas familias. Sea cual sea el tipo de centro, se debe educar en todo tipo de valores, privar al niño de determinada información no favorece su pensamiento crítico. Conforme avance en edad se debe trabajar más intensamente este punto crítico de los valores.

Las familias deben ser conscientes que a los niños se les debe educar hacia la solidaridad, colaboración con las personas más desfavorecidas, la inclusión educativa… Si observamos que el centro no está trabajando correctamente debemos reforzar el trabajo de valores en casa. A veces se cae en el error de pensar que si pago por la educación de mi hijo, éste tendrá una mejor educación. Sin embargo, al igual que sucede en otros gremios, profesores con buena y mala praxis los hay en todos los centros educativos. Siempre pongo mi ejemplo, mis padres me llevaron a uno de los colegios peor vistos de Santiago de Compostela, donde en su zona existía un alto índice de fracaso escolar, delincuencia, drogas, etc. Sin embargo sobreviví a todo ello, ¿milagro? no, educación familiar.

Que un niño sepa rechazar los valores negativos existentes en la sociedad es fruto del trabajo familiar y respaldo de los centros. Si desde que nace tu hijo lo dotas de una gran autoestima, curiosidad por las cosas, empatía, motivación, sacrificio, juego limpio, etc. conseguirás a un gran adulto. Hay una frase célebre que señala que la adultez es la hija de la infancia, de cómo nos traten y etiqueten nuestros padres será nuestra personalidad futura.

Educa a tu hijo para tener respeto hacia el profesorado. Los docentes trabajarán mejor con niños que creen en ellos, que confían en su labor y que son apoyados por los padres. En alguna reunión de padres en el colegio ya escuché decir a una madre cuando la profesora dijo, si a vuestros hijos les pega otro niño en el recreo o en clase decirles que me avisen, y en ese momento dice una madre, perdona si a mi hijo le pegan yo le digo que le pegue dos veces al otro.

En el coche…
Habla y juega con tu hijo. Es importante que en el coche no recurramos siempre a la tecnología para amenizar el viaje. En trayectos cortos los niños pueden ir divirtiéndose con la familia, mirando por la ventana, jugando a ser copilotos, observando las infracciones que comenten otros, contando los coches de color blanco que nos adelantan, o preguntando por las señales de tráfico que pasamos y su significado. También pueden ir escuchando su canción favorita o leyendo un comic. En viajes largos y cuando sea necesario podremos echar mano de la tecnología y dejarle la tablet para que juegue a su juego favorito.

En la escuela deportiva…
Educa para la práctica deportiva. Todos los niños deben ser encauzados hacia una educación deportiva. La práctica deportiva debe consolidarse independientemente del fin de la misma, recreación, salud o competición. Los padres debemos enseñar el deporte y los beneficios de éste. Además, se deben trabajar otros aspectos, como el juego limpio, dar la mano a los adversarios y al árbitro al finalizar la competición, no gritar a los niños desde la grada, no obsesionarle con ganar, etc.

En la calle…
Evita llevar a tu hijo a sitios donde pueda escuchar muchos tacos y malas conductasy por supuesto no digas palabras mal sonantes delante de ellos. Ir al fútbol o a un bar con tu hijo está bien, pero si durante la hora y media que esté allí va a escuchar 100 palabrotas, ver 3 peleas y fumar todo el humo del adulto de su lado, quizá debas plantearte si estás educando correctamente. Los niños son verdaderas esponjas que absorben todo lo que ven y escuchan.

Enseña a tu hijo a utilizar diferentes frases y conductas en la calle. Tales como, decir buenos días, tardes…cuando se encuentre con alguien en el edificio, a ofrecer su ayuda a personas mayores con bolsas, para abrir la puerta, etc.

Supervisa las amistades de tus hijos. Sin llegar a ser un verdadero espía intenta conocer cómo son las amistades de tus hijos, quizá unas malas amistades puedan echar por tierra todo el trabajo realizado en casa. Por eso es bueno invitar a tu casa a niños que quieres que sean los amigos de tus hijos, y evitar el protagonismo de aquellos niños con malas conductas y malos hábitos.

Educa hacia el respeto de los animales y la naturaleza. Cuando veas a un perro por la calle intenta detenerte con tu hijo y darle unas caricias. Muchos padres cuando ven a un perro tiran de su hijo creándole cierta fobia hacia los animales. Tener un animal en casa es una fuente grande de educación, siempre y cuando se eduque para respetar y cuidar a los animales. Educa para el rescate de animales, la adopción y la colaboración con protectoras y evita comprar animales. Promueve el reciclaje y la selección de desperdicios a través de tres recipientes en casa. Inculca a tus hijos a incorporar cada desecho en su bolsa y explícale el cambio climático, la contaminación acústica, el abuso de ciertos contaminantes, etc. Puedes descargarte una aplicación en tu móvil que hace de sonómetro y utilizarlo cuando exista una fuente de ruido, para percibir el niño los daños causados.

El fin de semana…
En días de descanso realza la unión familiar. Los días de descanso suelen ser una gran oportunidad para realizar actividades en familia. No hace falta tener dinero para grandes viajes, una excursión, un picnic, un paseo matutino…pueden ser grandes momentos. Aprovecha para realizar una escapada con tus hijos a la naturaleza, el medio natural establece unos vínculos afectivos muy importantes, además de ofrecer un espacio para el aprendizaje y mejora de conocimientos de fauna, vegetación, geografía, etc.

En vacaciones…
Relájate pero no bajes la guardia. Las vacaciones parece que son el periodo donde todo vale. Sin embargo, debe ser también un periodo para trabajar la educación de nuestros hijos. Podemos ser más flexibles pero nunca debemos bajar la guardia. La educación es un proceso continuo e infinito, todo el tiempo que dediques a educar ayudará a crear a niños más útiles y funcionales para la sociedad. Un cuaderno de repaso para las vacaciones puede ser un buen hábito. Acudir a museos, exposiciones, etc. puede provocar que despertemos curiosidad por las artes. La música, fotografía, escultura, pintura, danza, teatro, etc. son grandes contenidos que pueden mejorar el crecimiento personal de nuestros hijos.

Llegado a este punto soy consciente que faltan otras muchas premisas y líneas de actuación, pero quizá con estas 20 ya tengas un buen cimiento para que la educación de tu hijo sea buena y evitar así que existan nuevas temporadas de “Hermano mayor“!
Mucha suerte para todos los padres y mucho ánimo para todos los docentes!
Si te gustó el artículo puedes seguirme en facebook e informarte del lanzamiento de mi próximo libro.  https://www.facebook.com/victor.arufegiraldez



Fuente bibliográfica
ARUFE GIRÁLDEZ, VÍCTOR, 2016. 20 claves para saber si estás educando bien a tus hijos| SMConectados. Blog de educación | SMConectados [en línea]. [Consulta: 25 septiembre 2016]. Disponible en: http://blog.smconectados.com/2016/04/19/20-claves-para-saber-si-estas-educando-bien-a-tus-hijos/. 

9 jun 2016

Redes sociales y adolescencia: ¿oportunidad o peligro?

Por: Mónica Setién



Con el siglo XXI plenamente asumido y con las nuevas tecnologías en todo los ámbitos, ignorar que forman parte de la vida de nuestros jovenes sería poner una venda en los ojos a nuestra realidad social. Las redes sociales son una potente herramienta y un peligro que hay que controlar. Son una ventana al mundo a la que se asoman y lo que se publica se escapa para siempre de control del usuario.

Por ello hay que enseñar a los jóvenes a usarlo con prudencia y dejar que se registren con una edad adecuada. Dos expertos opinan a favor y en contra de la utilización por parte de los adolescentes de estas herramientas.

En contra
Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres, se muestra contrario a la utilización de las redes sociales en exceso, entre otras cosas, porque crean adicción y alejan de la vida real. Hacen que los niños no perciban la realidad tal y como es, sino como la creen en su mundo virtual.

-Ciertamente parece imposible frenar la necesidad del niño preadolescente de estar conectado a sus amigos a través de las Redes Sociales. En la preadolescencia (entre los 10 y los 13 años de edad) el cerebro del niño comienza a experimentar una serie de transformaciones que, en parte tienen que ver con los cambios hormonales que despiertan en su cuerpo.

-No en todos los casos, pero sí en casi todos, y con mayor precocidad en las chicas el deseo de formar parte de un grupo comienza a ser una necesidad biológica, tanto como comer y a veces más incluso que dormir. La preocupación por su aspecto, por gustar al otro sexo, comienza a brotar con fuerza y se convierte en una necesidad y una parte fundamental de su identidad personal y social, que el niño o niña quiere que esté presente en el mundo digital.

-A pesar de todo ello, los padres debemos poner el punto de equilibrio, de sensatez y de responsabilidad en el uso que sus hijos hacen de estas herramientas. Doy muchas charlas en institutos y el grado de adicción por internet y las redes sociales es alto. A simple vista no se nota, porque es difícil diferenciar al niño de 12 años que no se separa de su móvil de su padre o madre que está conectado al whatsapp 16 horas al día; pero las consecuencias están ahí.

-Casi todos los alumnos en la era digital reconocen que su ordenador o dispositivo móvil les roba horas al sueño y al estudio. En un grupo cualquiera de alumnos de instituto son muchos más los que duermen menos de 6 horas al día que los que duermen más de 8 (lo recomendable a estas edades es dormir 9).

-Distintos estudios han puesto de manifiesto que estas tecnologías son adictivas y que aquellos que abusan de ellas experimentan más problemas de concentración, problemas de comportamiento/autocontrol y fracaso escolar.

-Puede que el empuje de la tecnología sea incontestable, pero creo que es importante ayudar a nuestros hijos a ser conscientes de sus riesgos, a saber controlarse y a seguir disfrutando de otras actividades.

-Desde lo que yo sé de cómo se desarrolla el cerebro de un preadolescente y cuales son sus necesidades, sólo puedo recomendar dos cosas. Introducir las redes sociales más tarde que pronto y ofrecer reglas y normas claras que permitan a nuestros hijos ejercer autocontrol y una desintoxicación digital en distintos entornos y momentos del día. El rato en familia debería ser, sin duda uno de ellos.

A favor
Por su parte Fernando García Fernández, profesor del colegio Irabia-Izaga de Pamplona y autor del libro Una familia en el ciberespacio, se muestra más cauto a la hora de defender o defenestrar las redes sociales y aunque asume la invasión a la que estamos sometidos, propone que en las familias se llegue a un pacto entre padres e hijos para su buena utilización.

-Es difícil discutir la afirmación de que Internet y sus servicios -especialmente las Redes Sociales- nos están cambiando. Parafraseando al Dr. Gary Small, autor de El cerebro digital, «la actual eclosión de la tecnología digital no solo está cambiando nuestra forma de vivir y comunicarnos, sino que está alterando, rápida y profundamente nuestro cerebro«; y continua afirmando que «además de influir en cómo pensamos, nos está cambiando la forma de sentir y comportarnos».

-Es cierto que algunos de estos cambios son positivos y ofrecen nuevas oportunidades que no deberíamos desaprovechar en el ámbito de la información, la comunicación, las relaciones humanas, la economía, la educación, etc. Seguro que podríamos poner múltiples ejemplos extraídos de nuestra experiencia diaria.

-Sin embargo, no podemos obviar que su mala utilización puede producir el deterioro de ciertos valores humanos como, por ejemplo, la intimidad, la empatía o la veracidad. También el uso desmedido se relaciona con problemas de rendimiento académico o falta de sueño; y el supuesto anonimato ha permitido que repunte el acoso entre iguales, el llamado ciberbullying.

-Podríamos preguntarnos por qué tienen tanto atractivo para el público adolescente y la respuesta podría ser que, por su naturaleza, las redes sociales en Internet ofrecen espacios interactivos, de socialización, en los que pueden aislarse de los adultos, en los que pueden sentirse diferentes o, incluso, construirse una personalidad a su gusto, mostrándose no como son sino como les gustaría ser.

-Por ello, la única manera de minimizar los riesgos y maximizar las oportunidades es el establecimiento de una serie de normas o pautas de uso. Siempre que en la historia de la humanidad ha aparecido una nueva tecnología se ha producido una feroz discusión entre partidarios y detractores. Por ejemplo, los primeros automóviles fueron recibidos con vítores, sin embargo, a medida que fue popularizándose su uso y empezaron a aparecer los problemas, aumentaron las voces en su contra.

El progreso tecnológico había traído aparejados otros problemas relacionados con la seguridad vial o la contaminación acústica y del aire, que intentamos minimizar cumpliendo una normativa de uso o pagando la correspondiente sanción si nos la saltamos.


-Quizá haya que pensar en una especie de código de circulación en Internet. En el caso de los adolescentes, menores de edad, ese código deberían consensuarlo los padres en el hogar y las autoridades educativas en los colegios y, a mi juicio, debería contener reglas referentes al cuándo, cuánto, cómo y para qué usan esta tecnología.


Fuente bibliográfica
SETIÉN, MÓNICA, [sin fecha]. Redes sociales y adolescencia: ¿oportunidad o peligro? abc [en línea]. [Consulta: 8 junio 2016]. Disponible en: http://www.abc.es/familia/educacion/abci-redes-sociales-y-adolescencia-oportunidad-o-peligro-201605230137_noticia.html. 

5 may 2016

Todo lo que hay que hacer y lo que es mejor evitar en un grupo de padres de Whatsapp




Un colegio de Palermo armó un protocolo con recomendaciones para la comunicación virtual a través de chats integrados por mamás y papás de los chicos que asisten al establecimiento.

Casi todos las madres y padres que tienen un hijo en edad escolar pasan por la experiencia de pertenecer a un grupo de WhastApp con los padres de los compañeritos de división. Sucede que a veces, las conversaciones son interminables y se pierde la información que realmente importa comunicar.
Es por eso, que desde el colegio Beth de Palermo crearon un manual con consejos básicos a la hora de armar uno de estos grupos. Se trata de un decálogo que ya se viralizó a más de 288 mil personas.
"Venimos viendo que está en el ambiente. Mamás y papás preocupados por sus hijos donde antes lo que se compartía en el cara a cara a la salida de la escuela, ahora se comparte en la virtualidad", explicó en diálogo con C5N, Alejandra Mizrahi, directora de la institución.


En ese sentido, explicó que "por eso es que papás y colegio nos pusimos de acuerdo para crear un decálogo. Son recomendaciones con mucho afecto y amor para que la convivencia sea lo más agradable posible", sostuvo.
Entre las recomendaciones se enumera: información sí, chismes no; responder sólo si se aporta algo; no pedir tareas para que los chicos asuman sus responsabilidades; pensar dos veces antes de escribir; no criticar a docente en el grupo; respetar la privacidad; no ridiculizar a nadie; mantener la identidad -que los chicos no se hagan pasar por los adultos-; no exagerar con los emoticones; usar el criterio propio.

Fuente bibliográficaTodo lo que hay que hacer y lo que es mejor evitar en un grupo de padres de Whatsapp. La Capital [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 5 mayo 2016]. Disponible en: http://www.lacapital.com.ar/todo-lo-que-hay-que-hacer-y-lo-que-es-mejor-evitar-un-grupo-padres-whatsapp-n781089. 

10 mar 2014

Leer en casa con los niños: por qué es importante

Por: Azucena García

Las actividades tempranas de lectura en el hogar mejoran la formación de la competencia lectora de los niños.



Imagen: ThomasLife
La estimulación del lenguaje en el hogar ayuda a los niños a mejorar su competencia lectora. Los padres que leen en casa ejercen como modelos de sus hijos, que con probabilidad sentirán un mayor interés por la lectura. Leer con los pequeños desde la etapa de Educación Infantil les ayuda a adquirir este hábito. Quienes han leído desde una edad temprana destacan ya en Primaria por sus aptitudes y son más proclives al éxito educativo.En este artículo se detalla la importancia de fomentar la lectura en el hogar, la ventaja de leer antes de Primaria y cómo puede estimular el desarrollo del lenguaje en el ámbito familiar.

Fomento de la lectura en el hogar

El ambiente familiar es determinante en la etapa educativa. Las prácticas y costumbres que los niños adquieren en casa les ayudan al éxito en el colegio. Es un esfuerzo de todos, pero el grupo de referencia es la familia y en ella se fijarán para construir sus hábitos. La importancia de transmitir a los pequeños el gusto por la lectura no es una cuestión baladí. De acuerdo a los datos del Ministerio de Educación, en nuestro país, se calculan "21 puntos de diferencia en la lectura en cuarto curso de Primaria según el ambiente familiar y la estimulación lingüística". Este resultado se extrae de la evaluación PIRLS, que mide el progreso en comprensión lectora.
Las actividades de lectura realizadas en el ámbito doméstico tienen "un efecto permanente"
La página web Leer.es dispone de un espacio dedicado a las familias, con consejos para fomentar la lectura en el hogar. Recuerda que las actividades de lectura realizadas en el ámbito doméstico tienen "un efecto permanente" y aporta distintos estudios que defienden elvínculo positivo entre la familia y la lectura.
Uno de ellos es el Informe Eurydice sobre la enseñanza de la lectura en Europa. En él se da relevancia al ambiente familiar y la práctica de leer en el tiempo de ocio como "dos factores externos a la escuela que influyen en el desarrollo y rendimiento en lectura". Las actividades de lectura en el hogar se estiman "fundamentales para el desarrollo de las habilidades lectoras de los niños, especialmente antes de la escolaridad", por lo que se subraya la importancia de que los padres apoyen y motiven a los hijos como un modo de influencia positiva en su rendimiento educativo.

Leer antes de Primaria

En Primaria, cuando los pequeños comienzan en el colegio, es frecuente que ya sepan leer o, al menos, que se defiendan en la lectura. Pero además es importante que los niños, antes de esta etapa, hayan comenzado a escribir palabras. Las habilidades lectoescritoras enseñadas por los progenitores o desarrolladas en Educación Infantil son muy valiosas de cara al futuro académico. "Durante el desarrollo del niño, el tiempo dedicado a las actividades relacionadas con la alfabetización es esencial para la adquisición de las destrezas lectoras y de escritura, y los efectos pueden ser de larga duración", apunta PIRLS.
Quienes desarrollan las habilidades de lectura y escritura en la época preescolar obtienen mejor puntuación en las evaluaciones
Incluso se adjudica un valor: "Hay una diferencia de 60 puntos en el rendimiento de la lectura en PIRLS a favor de aquellos que mejor habían desarrollado las habilidades de lectura y escritura en la época preescolar". En casa, los padres pueden aprovechar oportunidades distintas para fomentar la competencia lectora entre los hijos. Eurydice propone implicarse desde la primera infancia, ya que se acentúa el impacto de las acciones en los pequeños. Estas actividades "fomentan el desarrollo de las destrezas orales del niño y sus capacidades cognitivas generales".
Al acompañar a los hijos en este proceso, conviene que los progenitores sigan una serie de pautas antes, durante y después de la lectura. De este modo, como paso previo al acto de leer, se recomienda ayudarles a reflexionar sobre el contenido, a recordar lo que ya conocen sobre el tema o a identificar palabras familiares. Durante la lectura, es adecuado centrar la atención en la comprensión del texto y en las imágenes que lo acompañan. Por último, una vez concluida la lectura, se valora que los padres conversen con los hijos sobre lo que han leído para saber si lo han comprendido o si son capaces de hacer un resumen.

Cómo puede la familia estimular el desarrollo del lenguaje

Estudios realizados hasta el momento proponen tres actividades para que los padres se impliquen en el hogar en el hábito lector de los hijos: enseñarles destrezas específicas de lectura, escucharles cuando leen y leerles. Además, la evaluación PIRLS o Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora (Progress in International Reading Literacy Study) recoge una escala de "Actividades tempranas de lectura y escritura". Esta escala se prepara a partir de las respuestas de los padres a quienes se pregunta acerca de la etapa preescolar. Respaldado por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA), PIRLS determina que un ambiente familiar que estimula el desarrollo del lenguaje es aquel donde:
  • Los padres leen libros a sus hijos.
  • Cuentan historias a sus pequeños.
  • También cantan canciones con sus hijos.
  • Los padres juegan con los niños con las letras del alfabeto.
  • Los progenitores hablan sobre lo que están haciendo los pequeños o sobre textos que han leído.
  • La familia maneja juegos de palabras con los hijos.
  • Se anima a los niños a leer en voz alta letreros y etiquetas.
Fuente:http://www.consumer.es/web/es/educacion/extraescolar/2014/02/12/219312.php

12 jun 2012

Estudio revela que la televisión sí fomenta el sexo precoz


Por: Andrea Linares

Imágenes eróticas que ven los adolescentes influyen en su intimidad. ¿Cómo pueden ayudar los padres?

Cada vez es más común y los padres lo saben: las series, telenovelas y películas transmitidas en horario familiar y consideradas 'aptas para todas las edades' incluyen más escenas eróticas. También se sabe que ese contenido sexual, por muy moderado que sea, puede tener una influencia negativa en los jóvenes. Pero pocas investigaciones se han centrado en la forma como las escenas sexuales de la televisión afectan el comportamiento de los adolescentes.
Un estudio dirigido por la psicóloga Deborah Fisher y que publicó la revista Media Psychology concluye que el contenido sexual de la televisión puede influir en los pensamientos, comportamientos y expectativas sexuales de los jóvenes. Y, a diferencia de otras investigaciones que tratan el mismo tema, esta demuestra la eficacia de que los padres impongan límites y discutan con los niños lo que ven en la televisión.
La investigación, en la que participaron 1.012 jóvenes de entre 12 y 16 años, documentó el número de horas que pasaban frente a la televisión, su comportamiento sexual y el control televisivo que ejercían sus padres. Los resultados: las escenas eróticas hacen que los menores tengan más intenciones de tener relaciones sexuales -y probabilidades de hacerlo-, y una menor percepción de que estas pueden tener consecuencias negativas y causar problemas de salud.
"Un joven que no haya recibido educación sexual proporcionada por una figura competente puede estar desinformado y expuesto a que estos contenidos influyan en su comportamiento sexual", dice el psiquiatra infantil colombiano Christian Muñoz Farías, para quien, sin embargo, los resultados del estudio de Fisher no necesariamente se aplican a los adolescentes de Colombia.
Según el experto, el riesgo de que un joven cambie su conducta sexual por ver escenas de sexo en la televisión depende de su desarrollo cognitivo. "A los 12 años puede haber algún grado de influencia, dado que no tiene una madurez cognitiva que le permita contar con elementos suficientes para poder discriminar -agrega-, pero esto no significa que vaya a predeterminar en un cien por ciento su conducta sexual".
En una entrevista con el diario El Mundo de España, Fisher advirtió que la reacción de los padres tiene una relación directa con la influencia de las imágenes: "Cuando se presenta una escena de sexo en la televisión, los padres se exaltan y transmiten las consecuencias negativas; estas reacciones pueden dar lugar a expectativas irreales sobre el sexo de jóvenes y sus posibles efectos", afirma.
De acuerdo con la experta, la actitud de los padres puede ser activa o instructiva (hablar con los niños acerca de las imágenes que ven en la TV), restrictiva (establecer normas, límites y horarios para ver la programación) o compartida (ver los programas con ellos y orientarlos). Pero en todos los casos, lo conveniente es hablar con naturalidad del tema.
"El peor camino -sostiene la psiquiatra colombiana Olga Albornoz- es abordar la sexualidad como algo tabú, pues no solo lo prohibido atrae, sino que puede llevar al adolescente a resolver sus dudas con otras fuentes o personas. El tema puede ser abordado con frescura, tanto para explicarle el gusto por lo erótico como lo aburrida e irreal que resulta la pornografía. Es ideal que los niños entiendan que la sexualidad es bella, un sinónimo de respeto y amor por el otro y por uno mismo".
¿Cómo guiar a los niños?
1. La educación sexual no significa simplemente hablar de sexo. Significa hablar de valores, de toma de decisiones, del manejo de las emociones, de la autoestima y del respeto por sí mismo y por el otro.
2. Deles criterios para tomar decisiones.
3. Hay que ser espontáneos y claros con los hijos, no vacilar ni buscar analogías que no correspondan.
4. Es necesario responder sus inquietudes sin expandirse ni opinar mucho. Hay que aprovechar coyunturas para tratar el tema.
5. Hábleles en un lenguaje claro, acorde con su edad y desarrollo. No utilice términos que el niño no entienda y que le causen angustia y morbo.
Otros valores a inculcar
A partir de los cinco o seis años, es importante que los padres comiencen a hablarles a sus hijos del valor de la intimidad. A esa edad, los niños están en la capacidad de empezar a ser conscientes de que no deben permitir que les toquen sus partes íntimas.


Fuente: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/la-tv-si-fomenta-el-sexo-precoz_11918115-4

29 mar 2011

"La permisividad es catastrófica"


Por: Agustina Lanusse 

La psicóloga Maritchu Seitún propone poner límites a los chicos en el hogar y no esperar que lo haga la escuela




El estado de permisivismo con el cual los padres hoy educan a sus hijos, es, a los ojos de la reconocida psicóloga Maritchu Seitún, un hecho catastrófico que acarrea consecuencias nefastas para el futuro. Y lo peor: los adultos no terminan de tomar conciencia.
Esta profesional que tiene su agenda atiborrada de consultas de padres (con quienes trabaja en orientación desde hace más de 30 años, como una manera de promover la salud emocional y evitar terapias de menores) explica que los mayores han entendido mal lo que significa no ser autoritarios.
"Quisimos salirnos del modelo autoritarista y hemos caído en un permisivismo aún más dañino. Los papás hoy tenemos miedo a nuestros hijos; tememos perder su amor si les decimos que no a ciertas cosas. Los hijos se han convertido en los pequeños reyes de la casa, y nosotros, en sus esclavos", agrega Seitún, autora del libro Criar hijos confiados, motivados y seguros , que acaba de publicar Grijalbo.
Seitún es una optimista por naturaleza. Propone, con ejemplos prácticos, un modelo educativo intermedio en el cual los padres habiliten a sus hijos a expresar sus sentimientos y deseos, al mismo tiempo que encaucen lo que dicen y hacen. O sea, máxima aceptación de lo que se siente y desea, pero firmeza adecuada.
Etapa capital
Si bien insiste en que los primeros cinco años de vida son cruciales para instaurar hábitos sanos, o para brindar esa mirada amorosa e incondicional que todo hijo precisa para crecer con una buena estima de sí mismo, insiste en que siempre hay tiempo para cambiar y ser mejor padre.
"Los chicos nos dan millones de oportunidades", dice.
Es posible, entonces, volver a empezar y convertirse activamente sen un padre tierno y firme a la vez, capaz de mirar y amar al hijo incondicionalmente, más allá de sus actos.
Para no dañar su autoestima, según explica, debemos criticar su conducta, pero no su persona. Decirle: "«Quiero que dejes tu cuarto ordenado», y no, por ejemplo, «Sos siempre el mismo desordenado»".
Hogar, escuela, sociedad
Ella concibe la educación como las capas de una cebolla o como las cajitas de las muñecas rusas. El hogar es el primer lugar que debe contener al chico y ayudarlo a crecer con límites sanos. Si éste no lo hace, el niño tenderá a portarse mal en el colegio y buscará los límites allí. Si la escuela no lo frena, saldrá a la calle a hacer lío con el fin de que la policía lo pare.
"Muchas veces, el menor que delinque una vez que llega a la cárcel siente alivio, ya que por fin alguien lo ataja y lo cuida de sí mismo", comenta.
-¿Por qué fallamos a la hora de poner límites?
-Primero, porque no somos modelos válidos. Todo vale a la hora de violar reglas. Conducimos por la banquina, pasamos la luz roja, no respetamos el lugar en la fila. Y además, desde nuestros hogares, las escuelas y la sociedad no estamos estableciendo un sistema claro de pautas por cumplir [que conlleven consecuencias cumplibles], y mucho menos estamos ayudando a los menores a desarrollar la capacidad de esfuerzo, de espera y frustración que tanto necesitan para convertirse en personas maduras.
-¿Qué consecuencias tiene el satisfacer sus deseos de forma inmediata?
-Al hacerlo estamos criando chicos sin vuelo ni aspiraciones. La satisfacción inmediata nos impide levantar vuelo y encauzar la energía hacia objetivos más elevados. La falta de frustraciones saludables explica, en parte, por qué muchos adolescentes de hoy pocas veces tienen sueños imposibles o ideales comunitarios que vayan más allá de un iPod, una PlayStation o un celular. Los neurólogos hoy están llenos de consultas de chicos que no pueden esperar, que no se pueden frustrar. Antes, esto lo aprendíamos de la mano de nuestros padres. Tocaba esperar dos años hasta heredar la bici del hermano. Hoy se la compran ya. Por todo esto, pienso que los mayores tenemos una tarea muy activa en estos temas porque los estímulos externos son muy fuertes y atractivos, y distraen del esfuerzo que implica esperar y postergar.
-Esta cultura de la inmediatez, del todo ya, del descarte, produce chicos ansiosos, que quieren comprar de todo, hacer programas a cada rato. ¿Cómo manejar esta ansiedad?
-Se la maneja erigiéndonos en modelos y acompañando en el dolor. Los chicos no están acostumbrados a sufrir. Si, por ejemplo, el amiguito de la esquina no quiso jugar con mi chiquito de cuatro años, es mejor acompañar su sentimiento con frases como: "¡Qué bronca tenés! Te morías de ganas de jugar con fulanito y ¡qué pena que no quiso!". Es preferible eso a tener que decirle: "Bueno, no importa. Vamos a tomar un helado", para tapar su desilusión. Hay que trabajar su dolor para que el día que el compañero de banco del colegio lo rechace, él tenga recursos para soportarlo. Si no aprenden a sufrir de pequeños, nunca se animarán a alejarse de nosotros, porque al lado de papá no se sufre, o se convertirán más tarde en esos grandulones de 35 años que no quieren dejar la casa materna. Además, no tendrán herramientas para afrontar los dolores que la vida indefectiblemente les presentará.
El desafío y el esfuerzo por educar cada día con amor y paciencia es enorme y cansador, por momentos. Pero para Seitún, los intentos que se hagan por hacerlo suficientemente bien, con inteligencia, firmeza, buen ánimo y espíritu redundarán en el clima hogareño y el vínculo con los hijos.
DIXIT
·                                 "Quisimos salir del modelo autoritarista y hemos caído en un permisivismo aún más dañino"
·                                 "Al consentirlos, criamos chicos sin vuelo ni aspiraciones. Las frustraciones son saludables"

MARITCHU SEITÚN
QUINCE MINUTOS EXCLUSIVOS PARA LOS HIJOS
·                                 Seitún es práctica a la hora de dar consejos de crianza. Explica, por ejemplo, que no es necesario estar largos ratos dedicados a los hijos. "Con 15 minutos exclusivos por día y por hijo es suficiente." Eso sí: estando totalmente disponibles para escucharlos y mirarlos. Este tiempo diario es para ella "una vitamina que cura" y que, con los años, produce vínculos cercanos y amorosos en la familia. "Cuando nuestro hijo nota que, cuando estamos dedicados a ellos, aunque suene el teléfono o el celular nosotros no nos levantamos a atenderlo, se siente valioso y muy querido. Eso vale oro", concluye


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